Una tradición de Verano [Social con Seraphine]
#1
Día 1 de verano del año 16

La brisa del mar acariciaba su pelo moviendo ligeramente los flecos, podía notar la arena ligeramente caliente por el atardecer tocar ligeramente sus pies colándose entre sus sandalias, delante de él una pila de pequeños palos de madera alimentaban un pequeño conato de fuego, era el primer día de verano en la isla Karate y como cada año tenía una pequeña tradición que iba a respetar hasta el día en que muriese, cuando el sol comenzaba a ocultarse, ahí es cuando había que hacer una hoguera y pasar hasta altas horas de la noche hablando en la playa. Se apoyaba ligeramente en su palo, palo que en realidad era una espada. 

[Imagen: 70d805e8496e4202e8e9486e748caf22.jpg]

Puso el palo en el antebrazo apoyado mientras sacaba su caja de tabaco del bolsillo delantero de su camisa blanca, con la diestra sacaría uno acercándoselo a la boca para sujetarlo con los labios con la tranquilidad del que lo había hecho mil veces. Lo estoy pensando seriamente, ya sabes lo de meterme a la revolución comenzaría hablar delante de la hoguera como si su amiga aún estuviera presente, a su lado, se llevó la diestra al bolsillo trasero sacando un encendedor plateado de estilo zippo, usaría el pulgar para destaparlo , inclinando la cabeza ligeramente hacia la llama, ocultada con cuidado de las rachas de viento por su zurda. 

Inhaló con fuerza, mientras el amargo y caliente humo pasaba por su garganta y llenaba sus pulmones, se puso de cuclillas dejando el palo en la arena y haciendo como que no veía la bolsa que había puesto ahí minutos antes, tocando la arena hasta palpar la bolsa, exhalaría lentamente el humo sin soltar el cigarro con sus labios.
Aquí nos bebimos nuestra primera cerveza cuando nos aceptaron a los dos en la escuela de medicina ¿Recuerdas? una lata de una marca realmente mala, dos chavales que apenas conocían sus cuerpos fingiendo ser adultos que querían beber y pasarlo bien, se llevo el tabaco encendido a la zurda, abriendo el aro de la lata con ese característico ttssss teníamos un gusto horrible para elegir que beber la verdad, pero en aquellos tiempos importaba más pasar el rato juntos ¿No? 

Se llevaría la lata a los labios bebiendo el contenido de la misma, el sabor era casi más amargo que el del propio tabaco, la calidad era pésima pero lo que antes hacía que una mueca de asco se apoderara de su rostro ahora solo hacía pequeñas cosquillas en el paladar entrenado de Yamaguchi. Luego movió la lata a su derecha derramando parte del contenido sobre la arena Recuerdo que yo fingía que me encantaba el sabor de la cerveza, quería ser un hombre delante de ti, no sabes como me gustabas Terminó de volcar el contenido de la misma, volviendo a ponerse de cuclillas guardando la lata vacía nuevamente en la bolsa, la cual tiraría más tarde, recuerden niños, no se tira basura en la playa. 

Se llevó el cigarro a los labios nuevamente y se sentó en la arena alejado de la parte húmeda fingiendo que aquella arena endurecida era el lugar donde ella estaba sentada, se colocó su palo cerca de las piernas para cuando tuviera que levantarse no perderlo de ''vista'' siempre tenía cuidado por si alguien lo miraba por lo que constantemente fingía ser ciego. Si tan solo hubieras esperado un poco más, no, si tan solo me hubiera animado antes a declararme, quizás aún hoy estarías a mi lado, aún compartiríamos cerveza juntos sus ojos de color púrpura comenzaron a ponerse vidriosos, una pequeña lágrima surcó su mejilla izquierda, lo peor era el tiempo que se culpaba por todo ello, constantemente le asaltaban frases como ''¿Por qué no te pregunté más veces como estabas? , ¿Por qué no fui más valiente y te dije lo que sentía?, ¿Por qué no te dije la verdad a tí? '' tantas remordimientos que se agolpaban en ese día. 

Volvió a exhalar el humo mientras la ceniza caía movida por las pequeñas rachas de viento, a un ritmo tan veloz como las lágrimas que caían por su rostro, se secó con la manga y dedicó una pequeña sonrisa.
Pero te prometí que lograría un cambio para el resto, me voy alistar en la revolución y esta vez haré todo lo posible para que ninguna otra raza amiga llegue a lo que tú tuviste que hacer para librarte de ese pesar que ahogaba. acarició la suavidad de su palo de madera pulida que guardaba la hoja de una katana en su interior, seguro que nunca se habría imaginado que alguien como Yamaguchi Ryu el mismo que tenía que defender de los matones por que no quería entrenar artes marciales, acabaría siendo alguien que quería luchar por el resto. Estoy aprendiendo a defenderme, es difícil y acabo sudado por los entrenamientos, pero simplemente recuerdo como me defendías de esos abusadores que se reían de mi y de ti y me lleno de una fuerza que no puede explicarse con palabras y quien lo diría por que no paraba de hablar, quizás era más charlatán de lo que le gustaba admitir, mientras la cercanía de su brazo izquierdo a la hoguera y la mezcla de su torpeza con el fingir ser algo que no era le había hecho dejar de prestar atención, algo que se pagaría de una forma concreta.

Una pequeña llama ascendió ligeramente por la tela negra de su chaqueta, e inconsciente de si mismo, pues aún no había sido herido por el calor abrasador de la misma esta seguía expándiéndose poco a poco ya que la humedad de la playa mantenía sus ropas ligeramente húmeda, ¿Alguien podría salvar a este pobre intento de ciego de su propia estupidez?
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#2
Las manos de Seraphine no tardarían demasiado en lanzar arena al fuego que empezó a cubrir la ropa del desconocido con intención de apagarla, utilizando incluso sus propias manos, aprovechando aquella curiosidad resistencia de la pelirosa para evitar que ocurrieran daños menores, sintiendo un ligero pánico ante lo que había visto y no pudo evitar morderse el labio inferior mientras el viento sacudía su largo cabello durante unos segundos y dejó escapar un ligero suspiro de alivio, recordando lo que la llevó a dar un simple paseo en la playa para encontrarse al lado de Ryu.

¿Qué había sido?

La falta de poder dormir aquella noche, las pesadillas de sus días de esclava habían vuelto a la Skypean, que, lejos de intentar perder tiempo mirando el techo del lugar donde Seraphine se hospedaba, decidió salir con intención de cansar su cuerpo, sin saber cuánto tiempo estuvo marchando como un soldado perdido, hasta que empezó a reconocer su alrededor al ya haber estado el día anterior, sirviendo a veces su desorientación como un buen incentivo para conocer bonitos lugares, el problema era volver a encontrarlos y fue en ese momento que vio el fuego reptar por la ropa del pelinegro, debiendo intervenir al no poder quedarse de brazos cruzados.

Y se dejó caer sobre sus rodillas, pasando una mano por su cabeza, despeinando un poco; sacó la libreta junto a su lápiz, escribiendo algo de manera apresurada y, sin aviso alguno, golpeó al hombre directo a la cabeza con su libreta, con toda la fuerza que pudo reunir, teniendo en su rostro una expresión que casi se podría decir maternalmente preocupada, señalando con su otro dedo, el índice, lo que escribió. 

—¡Estate más atento!— Fue en ese momento que se percató de que, incluso sentada sobre sus rodillas, la mujer era más alta que el humano y aquello no le sorprendió para nada; era lo habitual por el momento, con solo Kazan siendo más alta que ella. —¡Casi te quemas!— Entrecerró sus ojos. —¿Estás bien? ¿No quemado?
[Imagen: RlTqH6C.jpeg]
—[#FF69B4] Escribe | Piensa | Actúa
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