13-04-2026, 10:25 AM (Última modificación: 16-04-2026, 11:21 PM por Kagura.)
Capitulo 5: Peaches
Lugar: Isla del Kárate, bosque
Fecha: 22 de primavera, año 16
Hora: 8:50 AM
A veces el luto se sentía como una montaña rusa, había momentos en los que lograba mantenerme en lo alto, firme como una roca, olvidando las penas. Pero al día siguiente era evidente caía emocional, arrastrada por la soledad y el peso de los recuerdos. Esos recuerdos que se repiten una y otra vez como una melodía, la tristeza de aquellas ausencias seguirá abrumando mi corazón de manera permanente, era totalmente inevitable. Cuando estaba en total calma podía recordar el día que mi padre se alejo en aquel barco rumbo a una gran aventura, pero jamás regreso, ni siquiera su cuerpo, simplemente una noticia clara, murió en guerra por honor y eso era un hecho que jamás se podría refutar, pero, aunque eso fuera motivo de orgullo, la pena que dejo fue tan grande que a los días mi madre enferma. Tendida en esa cama donde alguna vez hubo risas, cariño y vida, una noche todo eso se apagó, como una vela encendida apagada por la brisa del mar. Su bella sonrisa fue borrada en fracción de segundos, dejando un vacío que jamás seria llenado por nadie. O es lo que quería pensar.
Después de perderlo todo, solo quedaban mis metas, Aferrarme a ellas era lo único que me mantenía en pie, En mi había una fuerza que ardía como un fuego eterno, debía convertirme en un gran soldado de la marina, tal y como lo fue mi padre. Por esa misma razón, el día de hoy me encontraba viajando en un barco de un amigo comerciante quien me había notificado que vendría unos días a la Isla del Kárate, sin duda acepte su invitación pues era momento que volviera a visitar a mi querida abuela, partirmos de Baterilla hace mas o menos dos dias para ser exacta el 20 asi que estaba segura que pronto llegariamos a dicha isla.
Debido a la decisión de mis padres de mudarse lejos de aqui, visitarla siempre había sido complicado. Aun así, cada vez que tenia la oportunidad lo hacia con mucha alegría aunque con cierto temor. Pues mi abuela era conocida por tener un carácter algo particular. –Ya llegamos- Anuncio el capitán del barco.
Se trataba de un hombre moreno, completamente calvo, de brazos fornidos y pectorales enormes. En uno de los brazos destacaba un enorme tatuaje, parecía ser una tortuga rockera, algo degastada por el tiempo y el mar -Saludame a tu abuela- añadió con una sonrisa amistosa. Asenti, dispuesta a bajar del barco lo mas pronto posible, cuando de pronto su voz volvió a resonar con fuerza pero a su vez con un tono de ¿regaño? -¡Tu camisa!- Me detuve a medio camino, baje la mirada y entonces me di cuenta que no llevaba mi camisa, en ese instante solté una risa nerviosa mientras regresaba por aquella prenda.
El conjunto que llevaba hoy, era una camisa roja con detalles dorados, pantalones cortos de tono neutros, medias altas del mismo tono hasta el nivel de las pantorillas, botas de cuero y guantes del mismo material. Mi cabello estaba suelto pero a la vez sujetado por dos pompone blancos. Y como era evidente, llevaba mi sombrlla, la cual la extendi para cubrirme del sol -Bueno…nos vemos en tres días- Dije tras correr y bajarme del barco, dejando atrás mis preocupaciones.
Corriendo en la playa libremente con una fuerza descomunal que yo desconocía, estar aquí era como si regresara a casa, quizás eran mis genes o simplemente era la alegría de ver a un pariente, no importaba. Me sentía bien y eso es lo que importaba, con la sombrilla resguardándome del inmenso sol, corría sin preocupación alguna. La casa de mi abuela estaba retirada de la costa, para ser precisa, casi en el bosque. Mientras corría estaba pensando que es lo le diría a mi abuela, ¿Aceptara el hecho de que me haya convertido en Marine?, solo pensar en sus gritos me ponía la piel de gallina.
Sin percatarme, estaba cruzando un sendero de bambú, era indicio que me estaba acercando, pero entre más me acercaba, más temor tenía. Así que pare en seco mientras jadeaba levemente por la corrida innecesaria, desviando mi mirada hacia mis manos, era evidente que estaba temblando un poco, trague grueso -Sera mejor…que me calme- murmure para mi sola, asi que tome la decision de desviarme un poco de mi camino, sin tener muchas opciones, me adentre al bosque para buscar un buen árbol con un tronco grueso -Bien…--Exclame, dejando a un costado de arbol mi apreciada sombrilla, flexione las rodillas para comenzar a patear el tronco, sintiendo algo de dolor pero a la vez mis sentidos se calmaban.
Asi es mejor…-Sonrei para mi misma, comenzando hacer una serie de combos, puños, patadas, estaba concentrada en drenar toda esa adrenalina.
Hacía ya 3 años desde aquél suceso que lo llevó a unirse a la marina, con la idea de hacer un cambio radical en el mundo, pero antes de poder lograr tal objetivo había que subir escalones pues se trata de un plan escalonado, el endgame como le dicen, y el paso número uno fue unirse a la marina, ya lo había logrado, segundo paso es hacerse de una división fuerte, compañeros confiables con los quién pelear a su lado y poder confiar su vida, tercer paso y realmente un paso que acompaña al resto de los pasos, hacerse más fuerte y para ello es necesario entrenar.
Entonces cuál fue el motivo de su inclusión en la marina y su objetivo, un ataque a su pueblo por unos piratas, indefenso, injusto, incapaz, y más emociones que sentía mientras solo podía observar su casa destruirse, sus vecinos pereciendo sin razón alguna, las riquezas que con tanto esfuerzo trabajaron para conseguir saqueadas. Para su suerte sobrevivió con su familia hasta la llegada de unos marines que lograron detener el atroz escenario de que siguiera escalonando, capturando, matando y provocando la huida de los piratas. Ese día conoció su objetivo, su razón de vida y su impulso a cambiar, pues a pesar de todo las vidas arruinadas no se recuperarían y cientos de vecinos tuvieron que empezar de 0, lo que tantos años duraron en construir por la borda. Esa noche tomó la decisión de defender a los débiles y acabar con la plaga que recorre los mares, destruir lo que ellos luchan por obtener y darles un poco de su propia medicina, no iba a convertirse en el más fuerte de los piratas para gobernarnos, sino para destruirlos y no como el pirata más fuerte, sino desde el lado de los buenos, el camino difícil, el camino que va hacia la cúspide desde el lado del acantilado, el camino noble.
La rutina diaria se volvió despertarse temprano antes del amanecer para recorrer la isla, después detenerse a entrenar sus habilidades marciales por unas horas y volver al cuartel a cumplir con su trabajo, horas y horas diarias de entrenamiento y sin día de descanso porque para llegar a la cima hay que hacer sacrificios, entre ellos los días libres y el ocio se volvió aquello que no necesita, solo sudor, sangre, trabajo duro y disciplina; Todo ello acompañado de una excelente actitud y una inteligencia de supervivencia.
Aquél día era soleado y de nubes ausentes, el cielo lucía espectacular con ese azul marino característico y el sol refulgiente a más no poder, pero a pesar de ello no hacía tanto calor gracias a la brisa marina, más específicamente en esa zona ayudaba bastante la presencia de los árboles como sombrilla para la pareja que se estaba paseando por allí; la rama de los árboles y sus hojas se mecían suavemente de lado a lado mientras observaban a la jovencita pegarle a su tronco como si hubieran hecho algo malo, como si su presencia estorbara o algo por el estilo. ¿Por qué todo el mundo los usaba como saco de boxeo? ¿No se daban cuenta que también son seres vivos? Y muchos incluso dicen que son seres sentientes y quién sabe, hasta podrían tener emociones. —algunas personas dicen que cuando les hablan a sus plantas incluso crecen mejor y más felices—. Volviendo al tema, el panorama luce bastante tranquilo y hasta privado, solamente observado por los pájaros que reposan con sus amigos árboles, plantas y entre otra flora y fauna, así le gustaba por la privacidad que le provee, rara vez alguien pasaba por ahí y podía entrenar sin interrupción —pero no ese día al parecer—.
Con ropajes de entrenamiento, una musculosa negra sinuada al cuerpo, un pantalón holgado y cómodo color beige, una cinta negra abrazando sus esculpidos brazos y cuello, un par de guantes que protegen su mano desde la muñeca hasta la primera mitad de sus falanges, unas botas duras y gruesas de cuero, su característico medallón de lobo colgada en su pecho y decorando su bello rostro un piercing en su oreja izquierda. Así vestía cómodamente para entrenar casi todos los días desde antes de que salga el sol hasta una hora antes de entrar a trabajar, al volver a casa para alistarse, todavía estábamos en el horario de entrenamiento, pero al menos ya había pasado las horas de hacer cardio y calentar, su cuerpo está completamente cubierto de sudor y las gotas caían de la punta de su cabello y bajaban por las perfectas facciones de su rostro, su nariz, su barbilla, su deseado cuerpo por donde sobresalen las deliciosas venas que muchas morirían por probar.
Llevaba ya unos minutos de pie al lado de un árbol observando a la muchacha dar patadas a un tronco inmóvil, su postura no era mala pero no perfecta, pero quién la tenía, definitivamente ninguno de los dos como para dar consejos. Se acercó a un paso tranquilo para no alarmar.
Una muchacha de cuerpo hermoso y una caballera bastante cuidada, su rostro llamó su atención desde el día que la conoció y le resultaba difícil concentrarse en otra cosa cuando la tenía a la vista, curiosamente ninguna mujer o persona había provocado algo igual en él, ni cerca pues en su vida le había parecido una persona "hermosa" o "bonita" ni que su corazón se acelerara cuando se acerca como lo hacía ella en él. Recordó el día en que se acercó en la marine a presentarse y por un momento se quedó paralizado, perplejo, por suerte logró mantener la voluntad y la cabeza tan fría como pudo cuando su corazón bombeaba litros de sangre a su cabeza y se lo calentaba a mil, su cabeza y... El resto del cuerpo.
Una vez cruzó el umbral de la distancia para mantenerse al límite de su zona de comfort y lo que muchos denominan como espacio personal, unos metro y medio de distancia, le sonrió, ya no sabía si su respiración agitada era producto del ejercicio o de la presencia de la chica, pero se llevó su mano detrás de su cabeza con nerviosismo y jugó con su cabello, según él de manera discreta pero su nerviosismo era casi que claro.
—Buenos días, Kagura ¿cierto? No sé si te acuerdas de mí, soy Alexander, la conocí en la marine, antes de que me trasladaran de vuelta para acá.— hizo una pequeña pausa para no parecer un monólogo. —Estuve viéndola entrenar, no es que me guste espiar a la gente ni nada, es que simplemente suelo venir aquí todos los días también. La verdad es que es la primera vez que la veo, de hecho no sabía que eras de Kárate. Y me da gusto.—
Nervioso o no, estúpido o pensando con la cabeza equivocada, siempre es sincero en todo, incluso en sus propios sentimientos y al mismo tiempo es directo, tanto como lo permita el umbral de incomodidad, para no sobrepasarlo claro.
—La verdad es que estoy empezando mi entrenamiento de fuerza. ¿Le gustaría compartir la rutina conmigo? Digo ya que estás haciendo lo mismo, a veces patear algo que se sabe defender es mejor que un tronco inmóvil, aprendes más cosas. ¿Qué me dices? No te preocupes sin compromiso, no me voy a molestar porque te niegues, simplemente fue una petición cordial.—
Tal vez si se callara o hablara menos le permitiría a la joven responder, se dio cuenta de ello y por fin se calló dejando unos segundos que necesitaba para responder.
Para su buena fortuna, la de Kagura, él también se especializaba en combate cuerpo a cuerpo y eso le permitiría a ambos aprender cosas nuevas y medir un poco sus fuerzas, siendo él nuevo en el equipo muchos lo toman de novato y pues así es, pero eso no medía en nada su nivel de combate así también le servía para medirse frente a sus colegas también.
Bélico
Resumen
Alexander aparece en el tema, Alexander se acerca a metro y medio.
Inventario
Nada
Posicionamiento
Actualmente a metro y medio de distancia enfrente.
Bélico
Nada actualmente
Karmas
-Objeto valor sentimental: Medallón con forma de lobo
17-04-2026, 04:00 AM (Última modificación: 17-04-2026, 04:03 AM por Kagura.)
Mis patadas se elevaban cada vez más alto, hasta que el talón de mis zapatos pudieran tocar la superficie dura de aquel tronco, cortando el aire con precisión mientras alternaba el ritmo en ambas piernas, El movimiento constante encendía mis músculos, pero mi mente estaba en otra parte, técnicamente atrapada en posible escenario en donde las palabras de mi abuela serian mas duras que una piedra, y lo cierto era que esa mujer tenía una rígida filosofía que siempre defendía cada vez que la visitaba. Para ella, el destino de una señorita de mi edad era simple y absoluto: Casarse y formar un hogar. Un camino trazado sin espacio para dudas ni desvíos. Pero mi voluntad y mis sueños decidieron romper con ese esquema tan ambiguo.
Podía imaginar su rección con una claridad inquietante, era evidente que la noticia de que su única nieta mujer se hiciera Marine era una idea que rechazaría de inmediato, Seguramente en cuanto lo supiera me castigaría sin dudarlo, quizás incluso termine atada a un mástil hasta el amanecer, como si con eso pudiera doblegar o cambiar el pasado. Un escalofrió recorrió mi espalda ante la idea de suplicar clemencia, Una imagen tan clara que logro frenar mis movimientos en seco -No bastara…- Susurre para mi misma con la respiración agitada mientras miraba fijamente hacia el tronco.
Dispuesta a continua con mi rutina, retome la postura con firmeza. Sin embargo, mis oídos, agudos como si fueran antenas de animal, captaron la presencia de algo o alguien, Parecía estar acechando en un punto específico, No podía precisar la distancia en la cual se encontraba, pero sabia una cosa…estaba dentro de mi radio de confort, ¿Quizás me observaba por curiosidad?, Por ahora no podía descifrarlo, mi instinto me decía que no era una amenaza, pero no por ello bajaría la guardia. Flexioné las rodillas y comencé a saltar sobre mi misma, retomando el ritmo de las patadas, ahora era mas preciso, mas rápido. No buscaba intimidar ni nada por el estilo, pero ahora estaba alerta con la guardia alta, mis sentidos atentos ante cualquier sonido, si pasaba algo no huiría, no me consideraba cobarde.
Pasaron apenas unos segundos antes de que el leve murmulló de algunos pasos confirmara mis dudas, aquella silueta que parecía estar quieta finalmente decidió acercarse. Su andar era ligero casi despreocupado, no representaba ser una amenaza, pero no por eso bajaría la guardia. Con calma gire sobre mis talones para encarar a quien fuera. Estando aproximadamente un metro y medio de distancia, fue entonces que finalmente lo pude ver con claridad. Se trataba de un hombre de cabellera azabache, cuya estatura superaba la mía por mucho. Su cuerpo estaba marcado seguramente por un entrenamiento rigoroso ¿Seria militar?, Podía apreciar cada línea definida bajo su camisa sin mangas de tonos neutros que dejaba ver un torso firme y bien trabajado. Su vestimenta al igual que su porte era simple pero no descuidada, pero lo que más llamo mi atención fue el medallón que llevaba consigo, esa fue la mejor pista para saber de quien se trataba.
El joven azabache fue el primero en romper el silencio, pronunciando su nombre con naturalidad y confirmando lo evidente: ya nos conocíamos desde antes. Al escucharlo, no puede evitar sonreír ampliamente pues ahora lo recordaba con claridad, La primera vez lo conocí parecía algo nervioso y torpe, su cuerpo no estaba tan marcado como ahora. Ambos habíamos ingresado casi al mismo tiempo a la marina. Enfrentándonos a pruebas exhaustivas con el mismo grado de dificultad, muchas veces coincidimos a pesar de la separación de género. Recuerdo que siempre lo saludaba cuando lo encontraba por los pasillos o incluso siempre le pedía permiso para poder unirme a su mesa a la hora de la merienda. Pero por alguna rara razón se ponía nervioso cada vez que me dirigía la palabra. ¿Acaso me tenía miedo? Ese era mi pensamiento de aquel entonces, pero esas ideas se contradecían con el comportamiento del azabache pues era una persona bastante atenta con mi persona, ¿Seria bipolar?, quien sabe.
Ante la idea de entrenar con una pareja, lleve mis manos hacia mis caderas para finalmente tomar la palabra - ¡Es un gusto volver a verte Alexander! , No crei que nos volveriamos a encontrar tan rapido, pero el destino a veces es algo caprichoso jaja- dije con una leve risa mientras analizaba sus palabras y sus preguntas -No soy de aquí, he venido a visitar a mi abuela paterna…quiero darle la noticia de que me convertir en Marine…y para ser sincera, tengo algo de miedo por su reacción, no creo que lo tome del todo bien... – Dije tras suspirar pesadamente mientras recordaba el hecho por el cual estaba golpeando el árbol, me ayudaba a ligerar la tensión pero no generaba la adrenalina que esperaba, asi que la invitación de Alexander para combatir cuerpo a cuerpo, me hizo sonreir ampliamente-Tienes razón…el árbol no será buen oponente y ya que tú estas aquí…podemos revivir viejos tiempo ¿verdad?, ¿Quieres revancha? – Guiñandole el ojo derecho mientras sacaba la lengua en forma de burla, no recuerdo precisamente si teníamos deudas pendientes pero ya que se ofrecía como saco seria una pena no aprovecharlo, evidentemente estaba emocionada.
Sin apartar la mirada de él, camine hacia su costado derecho para rodearlo con total calma, cambiando el ángulo del encuentro mientras me alejaba de aquel árbol en busca de un espacio mas abierto; Dejando la sombrilla a las faldas de aquel árbol, finalmente me sentía más cómoda y lista para cualquier ataque. Flexione las rodillas ligeramente, tense el puño izquierdo y alce mi mano derecha mostrando la palma al nivel de mi pecho, Mis facciones se relajaron de tal manera que parecía un felino a punto de atacar a su presa. Calculando el tiempo y el momento preciso para dar un golpe que fuera certero, Sin decir nada y volviendo a retomar su invitación a este encuentro, me impulse un poco hacia el frente solo para girar sobre mi talón en un movimiento limpio y fluido, eleve mi muslo derecho y extendí la pierna con precisión para finalmente lazar una patada con el talón que iba dirigida al costado izquierdo de su cuerpo, justo entre su brazo y las costillas, mi propósito era ejecutar el primer golpe directo, sin aviso y sin titubeos.
Detalles de combate
Movimientos
Kagura cambia de lugares por comodidad.
Gira su cuerpo sobre su talon.
Lanza una pantada hacia parte izquierda del cuerpo de Alexander.
Inventario
Murasaki no Higasa
Creaciones propias
1
Especificaciones
Requisitos: -
Resistencia: 500
Daño: -
Escalado: -
Alcance: -
Unidades de peso: 1
Berries: 999999999
Descripción: Sombrilla violeta de diseño elegante, con pliegues de material resistente y mango cilíndrico ergonómico. Al abrirse, ofrece una cobertura amplia sin perder su estilo estilizado, ideal para lluvia o sol.
murasakihigasa001
Posicionamiento
Se mantiene la distancia: 1 metro y medio
Daños
Cita:Los golpes físicos siguen un patrón muy simple: 1 Punto de Daño = 1 Punto de Fuerza
Fuerza: 35 = 35 Puntos de daño
Karmas
Sentidos aumentados: Uno de tus sentidos a tu elección está potenciado. Oído: En determinadas situaciones puedes percatarte de si alguien te está acechando.
Valor sentimental: Tienes un objeto de gran valor que debes rolear que llevas siempre contigo.Objeto:Una sombrilla estilo oriental, color morado, reliquia familiar