[presente absoluto] Zarpanding
#1
28 verano, año 17
Sorbet



Los vientos llaman y el mar ruge clamando por zarpar hacia nuevos horizontes, donde la promesa de algo nuevo aguarda. El cielo aguardaba el zarpar hacia el destino inminente que a esta altura parecía inesquivo al pelinegro, tenía en claro su siguiente movimiento… Ya no tenía asuntos en sorbet, al menos no ahora, aunque si era una isla a la que le gustaría volver en algún momento. Se había divertido y no era la primera vez que allí estuvo, años atrás allí había conocido a la peliverde a quien esperaba encontrar en algún momento. Había tenido divertidas aventuras que le entregaban lo que más quería, sentirse vivo… Pero por mucho que quisiera, el destino estaba hacia delante, no podía perder más tiempo.

El día era propicio, el clima afable, y el mar calmo en principio, allí en una costa, estaba Cill con el bote que no le daba buena espina, pero confiaba que podría cumplir su función, transportarlo hasta baterilla a salvo. Aquella embarcación era simple y no ofrecía mucho, tan solo dos cabían, y era a remo, y vale destacar, tampoco se veía muy resistente, no obstante, por su experiencia creía fehacientemente que les permitiría llegar a destino.

El sol regalaba el calor necesario para sentirse cómodo y a gusto, y aún quedaba todo el día por delante, sería un viaje largo para hacer a remo, pero sencillo debtro del todo, y Cill estaba preparado. Estaba ya en el bote, esperando por Miyori, a la cual le había citado para ese momento en ese lugar exacto, le había prometido viajar por el mundo y esperaba cumplir su promesa. Había leído el periódico y se había enterado de su propia recompensa como así la de ella, y visto ciertas cosas interesantes, que fueron aquellas que habían desencadenado la “necesidad” o más bien deseo de partir rumbo a baterilla.

—Es hora de partir— dijo riendo con su vista hacia el mar. Mientras esperaba por su compañera para zarpar a su llegada

navegacion
#2
Las aventuras han sido una hermosa experiencia a lo largo de la distancia y lejos de mi tierra natal. He aprendido que hay momentos que pueden recordarse para siempre, guardarse en lo más profundo del corazón, y también, que existen encuentros que se saborean como un manjar agrio, dejando una huella difícil de olvidar.

En este momento no veía claro el horizonte, mis expectativas eran bajas o quizás algo de decepción colisionaba en mis huesos, sin embargo, en la compañía correcta, cualquier camino a pesar de los obstáculos, puede convertirse en un tesoro.
Caminaba por el puerto de Sorbet, entre los abastecimientos mercantes y bullicio de sus habitantes. El clima prometía que hoy se alzarían las velas hacia un nuevo destino. Entre la gente se anunciaban futuros eventos que partían desde Baterilla, mi hogar, mis tierra.

En Sorbet aprendí sobre la marcha, lecciones dolorosas que marcaron mi alma y que, de alguna forma, encontraron la manera de invadirme moralmente. Mi cabeza tenía precio, mis manos estaban manchadas por actos que nunca quise cometer… o mejor dicho, que jamás cometí.

No me molestaba ser buscada, ni siquiera ser incriminada, se trataba de algo más profundo que eso, era mi fe puesta a prueba.

Llevaba conmigo a Amphitrite, mi violín azul y mi objeto más precioso entre todas mis cosas, más que mi arco y flechas, más que las partituras y canciones hechas. No era nadie sin música, y donde fuera que fuese mi destino, mi tesoro invaluable me acompañaría. Mi vestimenta, un vestido blanco de escote, falda larga hasta por encima de las rodillas, botas café, sombrero blanco hecho de pajas y un listón azul. Estaba lista para irme, para volver a mi hogar, con la cabeza en alto, porque si de algo estaba segura, es que no me arrepentía de mis elecciones.

Subí al navío que Cill había logrado conseguir para nosotros, y al verlo allí, esperándome entre el murmullo del mar, sentí como mi corazón encontraba descanso en su presencia. No era solo un bote lo que me aguardaba, era él, con presencia firme, sereno, como un faro encendido cuando mi alma naufragaba en las tormentas. Mi lugar seguro.
Le regalé una sonrisa tenue, mis preocupaciones fueron silenciadas al menos por hoy. En su compañía el miedo se volvió pequeño, y el horizonte, infinito.

—- Es bueno regresar a casa, supongo. — Mencioné, ahora contemplando el mar y sosteniendo con una mano mi sombrero, cuidando de que no se saliera volando. Espero que las caídas en mi corto viaje fuera de casa solo sean parte de un futuro más maravilloso del que he vivido hasta el momento, y con Cill estando cerca, cualquier aventura parece divertida.
[Imagen: miyoocheja.png]
Cita Diálogo / Habla / *Piensa*
[Imagen: file-000000008bfc822faef83e223001f3f5.png]
#3
Viaje inválido.
Explicación



✘
TEMA: CERRADO

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