Desembarco de Roshwandia [Presente absoluto] [llegada]
#1
Día 72 de Primavera, Año 17
Kael, si por algún casual había creído que entendía a su grupo un mínimo, perdió esa idea por completo en apenas un instante. Tan pronto su barco zarpó dos días atrás, se encontró con ingratitud la falta del resto de sus compañeros, animados por realizar un viaje en conjunto incluso cuando no tenían órdenes de ello. Esperó ese comportamiento de su amigo, un torbellino de acciones que funcionan de manera impredecible e irrefrenable. No supo que pensar del nuevo joven, Dimitri, puesto que lo había conocido esa misma semana, y según tenía entendido, la mayor parte del tiempo durante su servicio en la Marina, lo había hecho en Baterilla. Supuso que aún no era su turno de marcharse. De Dash...realmente creyó que sólo le interesaba viajar hasta ese lugar por la petición del barco, y no por verdaderamente acompañar al humano.

Su sorpresa provino principalmente de Dravenia, quién ha estado abogando por mantener al grupo unido durante estos últimos días, y quién considera el protocolo una parte importante del trabajo en equipo. No puede decir lo mismo de Choi, puesto que ha entendido en tan solo un par de días lo unida que se encuentra a la mujer pelirroja, y salvo que le diesen órdenes explícitas no se movería de la isla sin su mejor amiga.

La única persona que decidió acompañarla por voluntad propia aquel día fue Nyra. La Humink y él habían trabajado juntos en un par de ocasiones, y desde luego, fue la primera que conoció un poco mejor que al resto, incluso por delante de los compañeros que se quedaron en el camino...un recuerdo que poco a poco, quizás ahora con su nuevo grupo, consiga finalmente aceptar.

—Claro, deja que te lleve ese par.—Fue mentalizado con la idea de ayudarla a cargar con las mismas cuando llegase, motivo por el cuál ya había dejado la suya en el camarote para cuando la joven con orejas de zorro apareció. Intuyó además la diferencia de tiempo, a sabiendas que su equipaje, como había podido comprobar no era precisamente ligero ni en poca cantidad.

Por un momento quedó analizando las palabras que de su boca llegaron a salir. ¿Un grupo de piratas combatiendo? Eso pudo haber sido extremadamente peligrosa, incluso para un marine entrenado.

—¿Saliste tú sola por el volcán? Eso pudo haber sido muy peligroso.—Trató de no darle importancia, puesto que había conseguido salir en perfectas condiciones, y dado lo que había podido comprobar de la misma chica, a día de hoy está bastante seguro que tiene buenas habilidades para moverse sin ser descubierta.—Imagino que querías ir por tu cuenta, pero la próxima vez intenta avisar a un compañero para que vaya contigo. No quisiéramos que a alguno de nosotros le ocurra algo sin nadie que pueda asistirle. 

No es que haya sido considerado con ella particularmente. Aquel aviso era para todos y cada uno de sus compañeros, incluso si en ese momento no estaban allí junto a ellos. 
Durante ese día, no volvió a ver a Nyra ni una sola vez. 
--

El día posterior a la subida fue mucho más tranquilo. Su compañera necesitaba un día de descanso, y teniendo que pasar dos noches en alta mar, aprovechar la ocasión era sin duda algo que no dudó en dejar pasar. Si hubiese estado Dravenia quizás hubiese llegado a decirle algo al respecto, pero él no tiene un sentido tan estricto del deber. Sabe que hay momentos en los que debe ser firme, y otros en los que, simplemente, es mejor no seguir las normas al pie de la letra.

En algún momento durante el día anterior a su llegada, por pura coincidencia, avistó a Nyra por el rabillo del ojo, lo que le hizo acercarse con curiosidad hacia ella, queriendo conocer su estado actual.

—¿Te encuentras mejor? ¿Has podido descansar?—Con un vistazo rápido, llegó a la conclusión de que aquella era su compañera enérgica de cada día.—No he llegado a preguntarte, ¿también te han destinado a Roshwan? Yo tengo que entregar algunos informes en la base del reino, pero no se me había notificado que fuese a viajar con alguno de mis compañeros. Creí que no vendría nadie hasta que apareciste.


Pero su interacción no fue precisamente una que llegase a perdurar en el tiempo. Aquel día seguiría su curso con normalidad, sin ningún altercado en alta mar y por supuesto, todo fue en calmo hasta que finalmente, al día siguiente consiguieron atracar en el puerto.
Kael, una vez más, no se olvidó de ayudar a su compañera con su equipaje, aunque esta vez el viaje iba a ser mucho más largo...y eso comenzó a pesarle un poco. 
Off
#2
—Graciaas~ —canturreé cuando se ofreció a llevarme un par de maletas.

Comenté el cansancio que tenía respecto a otras cosas con tal de centrarme en lo que no quería contar. No tan pronto, no con tanta gente, al menos. El caso es que, para bien o para mal, el resto de sucesos eran razón suficiente para justificar mi forma de actuar en el momento.

Sin embargo, no me explayé en los detalles, y por eso me sorprendió un poco que se preocupara tanto por una nimiedad. Después de todo, ni siquiera llegué a combatir.

—Nah, no le des tanta importancia —comenté agitando levemente la mano, como para que se lo sacara pronto de la cabeza—. Simplemente quise ir a dar un paseo por mi cuenta, y ese encuentro fue una simple sorpresa. Estaban muy lejos y los vi desde un barranco, así que ni siquiera los habría alcanzado si hubiera querido, ni ellos a mí si me hubiesen visto. Lo único que pasa es que he caminado mucho y estoy bastante cansada…

Y esa excusa me sirvió para salir lo mínimo imprescindible de mi camarote aquel día.

{*}

Al día siguiente ya sí me atreví a salir más. Salí a cubierta, pero permanecí lejos de las barandillas. El tiempo era bueno, así que, aun con el uniforme puesto, me dediqué a tomar el sol un rato mientras disfrutaba de las vistas y el aire salado. Total, yo ya era morena de base, así que no es como si me fuese a quedar con dos colores distintos en la piel, y dentro de nada el calor no sería algo de lo que pudiera disfrutar con facilidad…

—Sí, gracias, ¿vienes también a tomar el sol? —sonreí hacia Kael cuando me habló, señalándole la silla de al lado. Ya lo había escuchado llegar—. Sí, un encargo —suspiré—. ¡Tenía que ser en el sitio más frío de la zona! Te aseguro que, en cuanto lo cumpla, me iré a la primera isla a la que me pueda largar si no me mandan otra cosa. ¿Sabes que he tenido que mandar cosas a casa y en una de las maletas van exclusivamente unas botas para la nieve y un abrigo enorme? Agh.

¡La ropa siempre es una buena excusa para no pensar en nada más!
[Imagen: bskx3zy.jpeg]
#3
  • Bienvenidos a Roshwan!

✘
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