[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3]
#41
Ost

Mientras el grupo se recomponía, Stroud continuaba pasando sus dedos con detenimiento por la artificial superficie de la pétrea pared vertical que los aprisionaba. Si tenía razón, si aquello era, como sospechaba, fruto de actividad antrópica, no resultaría nada sencillo salir de allí, o, desde luego, no por métodos convencionales. Poco se hubiera imaginado el caótico revuelo que él y su grupo habían causado entre los Dragones Celestiales a apenas unos cientos de metros de allí. A medida que la adrenalina bajaba, su respiración se regularizaba y su mente pensaba con algo más de claridad, con la claridad a la que estaba acostumbrado. Mil ideas pasaban por su cabeza constantemente, mil hipótesis, mil preguntas. Y, al mismo tiempo, era como si no: no alcanzaba ninguna conclusión, no obtenía ninguna respuesta. De nada servía.

Repentinamente, mientras el joven Redgrave se encontraba absorto aún en sus pensamientos, un rumor recorrió la roca. Toda la roca. Las paredes, el suelo: todo pareció estremecerse por un instante, como si la realidad se hubiese detenido, como si algo hubiera ido mal. Notó cómo se le erizaba el vello de la nuca, cómo algo dentro de él se paralizaba. No era una reacción que hubiese tenido muchas veces en su vida. Era algo visceral, como estar en un bosque y que repentinamente todo quede en silencio. Y, de pronto, un enorme chasquido. Bajo la palma de su mano, sintió cómo enormes grietas empezaban a fracturar la misma pared, cómo algún tipo de rotura se generaba y corría por el interior de la estructura a toda velocidad. Supo al instante que estaban ante un derrumbe. No supo por qué, no supo por qué en ese momento ni por qué a ellos, pero todas las alarmas de su cuerpo se volvieron a activar con la misma rapidez con que se habían apagado tras la muerte de Uoni, como si no se hubieran llegado a ir del todo. Las grietas empezaron a hacerse visibles sobre la superficie de la roca en cuestión de un segundo; todo ocurría demasiado rápido, pero, para él, era como si se hubiese detenido. Su cabeza pensaba con claridad, con más claridad que de costumbre. De las grietas empezó a caer polvo, y luego pequeñas piedras, que crecieron gradualmente en tamaño. Vociferó, apartándose y moviéndose hacia el centro de la estancia, corriendo hacia Moja con el fin de cubrirlo de lo que sabía que venía: "¡Apartaos de las paredes! ¡Rápido! ¡Apartaos de las par-"

Los acontecimientos se precipitaron, se produjo un monstruoso estallido, y Stroud se encontró repentinamente rodeado de un alud de rocas. Algunas le habían herido en el desprendimiento, y de poco había servido que se cubriese instintivamente. Se incorporó poco a poco, percibiendo que lo peor debía de haber pasado ya. El abrigo blanco de Marine colgaba de sus hombros, cubierto ahora de polvo, y rasgado por varias zonas en que las piedras habían rajado la tela durante su caída. Tomó aire, después de haber contenido la respiración instintivamente, y tosió, colocándose la mano sobre el regazo. Poco a poco, el aire, lleno de polvo, se fue despejando. Hizo una rápida comprobación, contemplando su propio cuerpo, y luego a su alrededor: parecía que estaban todos relativamente bien, o todo lo bien que podían estar. Moja, pese a todo, parecía estar bien. Era complicado pillar desprevenido al felino. A medida que todo se iba volviendo más visible, empezó a comprender la rocambolesca situación, viendo, en la lejanía, las siluetas de otros grupos de personas. A marchas forzadas, su mente no tardó en unir los cabos: la situación era peor de lo que hubiese podido sospechar. A un lado, podía ver algún tipo de estructura o ruina, que, sin embargo, refulgía con la luz de algún farol. ¿Había gente allí? ¿Podrían encontrar al responsable? A sus seis, en cambio, pudo ver las siluetas de varios barcos que parecían haberse acumulado junto a la roca. Entornó los ojos, intentando distinguir al Royal Quiver, aunque le resultó difícil. Su cerebro hubo de hacer una decisión rápida, rápida y arriesgada: ¿lanzarse a los navíos, y con suerte recuperar el Royal, o buscar al potencial responsable de aquello y obtener algunas respuestas por el camino? Fue entonces cuando Moja tomó su decisión y echó a correr, con fugacidad felina, hacia la torre.

No tuvo que pensarlo mucho. Antes de que su cerebro siquiera racionalizase la respuesta, su cuerpo ya parecía seguir las instrucciones. No podía dejar a su subordinado a su suerte. Bajo las botas negras de Stroud Redgrave, lustrosas pero cubiertas de polvo y sangre, el suelo pétreo se resentía a medida que corría a toda velocidad en dirección a la torre que yacía frente al cubículo, culminando la carrera con un rápido salto con el que ganó terreno sobre las rocas que, según percibía, parecían formar un camino hacia la estructura. Muy pronto descubriría qué estaba pasando allí. Más le valía.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 591 - 55 = 536
Energia: 1070 + 14 = 1084
Espiritu: 204 + 0 = 204
#42
Se encontraba observando a los demás compañeros del cubículo, justo después de saborear el dulce y efímero placer que concede un trabajo bien hecho, cuando, de pronto, un crujido resonó en el ambiente, rebotando entre los muros de piedra que los habían aprisionado hasta entonces. Y, aunque Bai no podía discernir su origen, intentó seguirlo con la mirada en un vano esfuerzo por comprender lo que sucedía.
Fue entonces cuando lo percibió: pequeños escombros descendían como un polvo, flotando en el aire y sembrando en ella la duda sobre cuál debía ser su próximo acto.

Owen, Mercedes, Moja y Stroud se encontraban demasiado alejados como para que su cuerpo pudiera protegerlos. Solo Han, cercano, aún podía ser salvado.

El suelo tembló entonces bajo sus pies.

Sintiéndo el movimiento, su mente empezó a trabajar con presteza y sus ojos brillaron con un resplandor momentáneo, y, como si del fuego de los dioses se se tratara, su mirada brilló con decisión mientras su mano se movía sola hacia la empuñadura de la espada.

Así, con un movimiento que jamás antes hubo probado, extendió sus alas majestuosamente, y, por primera vez en mucho tiempo, con el pecho henchido por el valor que la embargaba se dispuso a actuar. De esta forma, en la medida de lo posible, quiso envolver al hombre que se hallaba frente a ella, extendiendo su extremidad emplumada que apenas alcanzaba más allá de sus hombros, pero lo suficienteciente como para advertirle de lo que se aproximaba.

Después, con un suave giro de su torso, lo abrazó, acunando ambos cuerpo, para así poder hacer luego un barrido amplio con la espada y golpear contra la roca que descendía con impiedad hacia ambos.

Mas al hacerlo, polvo se levantó bajo sus pies, una nube que los embriagaría momentáneamente. Pero no importaba, había actuado justo a tiempo.

Escuchó entonces a Stroud quejarse. Alzó la cabeza y percibió un pequeño claro que, lentamente, se ensanchaba, como si la misma noche cediera espacio ante un destino ineludible.

La luna aún no brillaba con todo su esplendor, pero los rayos plateados que habían iluminado a su enemigo caído podían servirle ahora para discernir el camino.

—Han, vámonos.

Su voz resonó con la autoridad de una orden que no aguardaría a ser acatada. Con sumo cuidado para no agravar sus heridas, tomó al hombre en brazos y lo cargó mientras oteaba el panorama. ¿Debía dirigirse hacia la luz que se filtraba tenuemente entre el mar de nubes o retroceder hacia la oscuridad que parecía devorarlo todo? Podía intentar alcanzar las plataformas vecinas, pero…

¿En qué momento los marines habían desaparecido?

Sus alas se batieron preocupadas.
Otras voces le hicieron virar.
Había mucha gente.
Todo se estaba derrumbando.
Llevaba encima a Han y...
De repente la silueta dormida de los barcos, inmóviles como centinelas de un tiempo olvidado, inclinó la balanza.

Era hora de huir de allí.
Y sin pensarlo dos veces, corrió en dirección a los barcos.


Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1596 + 0 = 1596
Energia: 1262 + 18 = 1280
Espiritu: 186 + 0 = 186
#43

Fue imposible para Owen no ponerse automáticamente a la defensiva así su cuerpo esté totalmente petrificado en los calambres producto de su cuerpo completamente maltrecho; Por suerte, los gigantescos moratones que invadían su cuerpo y diversos cortes superficiales parecían detenerse gracias a pequeñas sustancias coagulantes que detuvieron las hemorragias, al igual que algún que otro analgésico que ayudaba a mitigar un poco la tortura que resultaba el simplemente mover su cuerpo. No importaba, ¿Respiraba? ¿Tenía pulso? Suficiente para poder ponerse de pie, continuar, pedir ayuda a inclusive al rubio que promulgaba ser un "Contramaestre de la Marina", aunque el pelirrojo desconociese por completo el significado de ese rango. Se veía joven, tan o más que él, ¿Acaso...era alguna especie de prodigio? No había prestado la suficiente atención a sus habilidades, a las de casi ninguno. No tuvo tiempo mental, siquiera para analizar nada de lo que estaba pasando. Su obsesión por salir lo tenía completamente cegado y, así ellos fuesen de la Marina o capitales del espacio poco le importaba: Iba a necesitarles porque, incluso de pie, tiraba sus rodillas hacia atrás para bloquearlas y evitar caer.

Con su Den Den Mushi en la mano, uno que parecía no emitir reacción alguna, en su hombro sintió el peso de una mano -...- que, buscando genuinamente tranquilizarle, parecía...dejar de lado los roles que tenían en su sociedad, para ser simple y llanamente humanos en pleno estado de supervivencia.

Vamos a buscar la forma de salir de aquí, ya veremos qué hacemos luego. Examina este lado de aquí, e infórmanos si encuentras algo, ¿de acuerdo?

[Imagen: Eu1Dduc.png]
-...Entendido.-

Necesitaba comunicarse con todo el grupo, y el pelinegro de cabello atado, ciertamente, sería un indudable y excelente aliado para lograr salir de semejante embrollo.

-Hmm... Me gustaría ayudarte, la verdad, pero también debo encontrar a mis amigos, si podemos cumplir ambos objetivos, te ayudaré sin dudarlo.- 

[Imagen: wWHMesN.png]
-Te ayudaré a encontrar hasta el último amigo que vayas a tener en tu vida si me ayudas a encontrar a la chica.-

Owen podría estar sumamente desesperado, pero la calma, en esta clase de situaciones, era imperiosa; Se notaba que el Marine era experimentado o, al menos, tenía un temple muy distinto al que podría tener el estridente pelirrojo, uno fuertemente maltrecho por el daño sufrido en batalla. En el instante que se alejó, para su suerte, escuchó una voz amiga que si bien volvió a crisparle los pelos, sin duda, le ayudó a no sentirse solo en semejante encrucijada emocional y física.

—No tienes que entregar tu libertad a unos marines. No hoy, ni nunca.—

[Imagen: d75da4f0fab2161b09fb334d1c00383a.jpg]
-¿¡Qué cojones me importa mi libertad si Gwen sufre!?-

Su contestación fue prácticamente automática, queriendo dar un paso hacia adelante -¡NGH!- y sintiendo un gigantesco calambrazo debido a que la totalidad de sus hormonas ya habían dejado de gestarse en su cuerpo, provocándole un rostro repleto de tensión, ceño fruncido y dolor recalcitrante que hasta hizo que ignorase por completo la tormenta de sangre y trozos de carne provocados por la gigantesca Mercedes -Hasta que no lo vea por nuestros propios ojos, Mercedes,- su mirada, totalmente llena de brío, fulgor y determinación, iba directamente hacia la mujer alada, el chico gato y el joven pelinegro de cabello atado, observando cómo aquel tipo parecía tener una obsesión imperiosa con la comida -¿Otra vez está comiendo ese tipo?- de refilón lo había visto hacerlo al menos en una oportunidad y en pleno combate, le resultó inevitable no señalarlo -Y la chica alada...lo está curando. Se conocen de ant-OYE!- y, sin ningún ápice de control de su propio cuerpo mientras la gigantesca mujer valoraba más la paz de ambos dos por sobre otra cosa, colocó al pelirrojo justo a su hombro, como si se tratase de un periquito (No estaba muy lejos de ser uno).

—Busquemos una salida cuñado. —

[Imagen: gJsk9U4.png]
-...JODER, ASÍ TE QUERÍA ESCUCHAR, MERCEDES!-

Pero...parecía que la cosa iba a tornarse crítica en un ápice de segundo. ¡CRCK! -¿?- Un crujir, uno fuerte, uno que retumbaba en la reverberación de aquel cuadrilátero de roca falsa y que, con una intensidad estruendosa, llamó la atención del agudo oído del pelirrojo aún subido al hombro de la muchacha. Automáticamente y tratando de mantener el equilibrio aferrándose a las ropas de la muchachita, se puso de pie, ganando unos cinco metros de altura de vista aérea -¡CUIDADO! ¡TODOS!- el pelirrojo, alertando a todo el mundo, sabía que aquellas paredes empezaban a ceder casi desde el primer instante. Su ceño se frunció con fuerzas mientras los desprendimientos, progresivamente, se abalanzaban hacia ellos, uno detrás de otro -¡MERCEDES, CUIDA- pero no fue lo suficientemente rápida para poder evitar aquella marabunta de trozos de piedra ficticia que parecía doler exactamente igual que una de verdad -¡¡!!- cayéndole una directamente en la espalda que apretó los dientes del pelirrojo, cerrando sus ojos y, aplacando el dolor a pura determinación, sintió el fuerte escalofrío de la adrenalina inyectada en su cuerpo nuevamente -¡TODAVÍA NO!- sus ojos, sobresaltados, su cuerpo, lleno de moretones, su ser, destruido, las paredes, derrumbadas a trozos, dejando ver, finalmente, todo lo que había a su alrededor.  Gracias a los cinco metros aéreos ganados, el muchacho pudo divisar una sucesión de plataformas, una más lejana que la otra, encaminada por un pedregoso sendero hecho de puros derrumbes. Pero lo que no pudo creerse, en lo absoluto...

...era quien estaba exactamente en la plataforma siguiente hacia la izquierda de la misma.

[Imagen: ac72315f91c0e56a86b192ac891d5355.jpg]
-¿Gwen?-

Imposible, absolutamente im-po-si-ble que a esos veinte metros de diferencia que les separaban de un cuadrado rocoso al otro no la hubiese visto. Su corazón se detuvo por unos instantes mientras su cuerpo, completo, se estremeció hasta sentir un escalofrío completo. Sus ojos parecían casi hasta escapar de sus cuencas -¡GWEN! ¡AQUÍ ESTOY!- no sabía si Mercedes podía (O iba) a seguirle el paso, pero su obsesión y determinación por proteger a esa mujer hasta las últimas circunstancias escalaba a niveles casi ridículos, buscando reducir aquella distancia de veinte metros de entre ambos cuadriláteros. Se veía perdida, maltrecha, golpeada por lo que pareció ser aquel derrumbe o vaya-a-saber qué le había pasado.

Usó el hombro de Mercedes como un trampolín, dando un fuertísimo salto para aproximarse hacia la siguiente plataforma mientras el viento, agitándole y sacudiéndole sus cabellos y sus ropas mientras el simple contacto del mismo le quemaba. ¡PLASH!, cayó directamente al agua que, empapándole, le obligó a nadar los pocos metros de diferencia que yacían entre ambos, pero las hormonas lo tenían completamente enloquecido -¡MERCEDES! ¡TE VEO MÁS ADELANTE! ¡CORRE, SÁLVATE!- la exclamación del pelirrojo estaba cargadísima de energía y efusividad, desgarrándose la garganta solamente de gritarlo hacia atrás mientras no detenía su marcha ni un solo ápice de segundo -¡GWEN, SIGUE MI VOZ!- ahora, gritó hacia adelante con mucha fuerza, buscando que el excelente oído que la chica le tenía, finalmente, pudiera encontrarles nuevamente en semejante caos y desastre.

Finalmente llegó a la plataforma, trepándola con su cuerpo empapado por el agua del océano sin siquiera parar un solo segundo en detener su marcha y, expectante, ella, aunque sea, supiese que allí estaba la persona que más enamorada estaba de su persona. Agitado, destruido, acalambrado, nada de eso importaba: Allí estaba la mujer que iba a cambiar este mundo torcido y dañado. La mujer que lo cambió a él, derrumbada, herida, lanzándose casi como un misil a protegerla con su cuerpo, abrazándole casi instantáneamente la alcanzó, apegándola a él y, luego de dar una voltereta, cargándola consigo -¡CORRAN! ¡TODOS!- porque el derrumbe parecía ser inminente, incluso, desde la base, o al menos esa era la sensación que provocaba la estructura.

El goteo de sus cabellos y el picor de la sal marina eran dañinos pero, observando con un poco de detenimiento (Y envalentonado por aquello que seguía bombeando su cerebro hasta casi secarlo) podía observar la sutileza de un sendero marcado por una sucesión de rocas que marcaban un camino discreto y directo hacia lo que parecía ser una enorme torre central. Dispuesto, decidido a salir de aquel entorno del averno, parecía no haber mayor camino que proseguir la marcha hasta allí -Te prometí que te protegería,- roca a roca, Owen saltaba, solo impulsado por los latidos de un corazón que parecía inagotable, sosteniendo a la muchachita entre ambos brazos y apegándola a su pecho lo más que podía -y que tu cambiarías este mundo.- su ceño fruncido, su cuerpo gritando detenerse, todo parecía llevarlo hasta el límite -Y yo viviré para verlo hecho realidad. Al igual que la boda que tendremos.- no le miraba, simplemente estaba pendiente de cada obstáculo, piedra, caída de nueva posición, sin detener ni un ápice de segundo su marcha...ya que, en cuanto lo haga, se petrificaría del dolor. A cientos de metros se encontraba aquella estructura iluminada por un pequeño farol, aquella que parecía dar indicios de cómo salir de tal escalofriante lugar, una donde ambos, juntos, saldrían vivos sea como fuere.

Me compre una cajita feliz
-Hablo- , Narro , -Pienso-
[Imagen: Fusaneitor.gif]
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 357 - 69 = 288
Energia: 1289 + 18 = 1307
Espiritu: 480 + 0 = 480
#44
Menudo torbellino de emociones y de acontecimientos, apenas pudimos respirar y lamernos las heridas, antes incluso de poder entender que era lo que realmente estaba sucediendo, todo comenzó a venirse abajo, no sin escucharse primero un fuerte crujido antecediendo al colapso. 

Bai me sanaba con soltura y Owen, mas nervioso a cada segundo, luchaba contra la idea de no volver a ver a quien decía ser su amor. Aquellos dos perros del estado aún parecían colaborativos, parecía que entendían que ahora mismo el oficio o el título importaba poco o nada, aquí solo importaba ayudarnos para salir vivos y de una pieza. Era fascinante como el ser humano no se aguanta a si mismo como especie, libraba guerras y enfrentamientos, se encerraba a si mismo en una prisión de normas y leyes sociales pensadas para la opresión de muchos y el beneficio de unos pocos. Sin embargo, sin importar todo lo anterior, las personas se ayudan mutuamente cuando se encuentran en una situación de peligro mortal, en ese momento las rencillas, el odio o el deber pasan a un segundo plano y comenzaban a colaborar para salir todos del escollo. Fascinante el doble rasero de los humanos en verdad. 

-Bueno Owen, entiendo tu preocupación por rescatar a la chica, pero ahora mismo solo debemos centrarnos en una cosa: Salir del cubil.- Le dije señalando a una de las paredes de aquella prisión pétrea que nos retenía. Justo en ese momento escuché como la piedra se aquejaba, miré algo asustado con los ojos bien abiertos mientras unas grietas nacidas desde lo mas alto de la estructura bajaba hacia el suelo. -Oh... Mierda...- 

Ya sabía lo que venía, trozos de pared comenzaron a caer sobre nosotros, aquello era algo peligroso, si, podría habernos matado, por suerte Bai fue veloz desenvainando su mandoble y cortando las rocas que iban a dañarnos, aunque realmente a mi no parecía que fuese a caerme algo mas grande que un triste guijarro. A medida los muros de derrumbaban podía verse el percal que teníamos a nuestro alrededor sin saberlo, pudiendo ver caras conocidas y familiares. "¿Esa de ahí es María?" Pensé mientras dudaba de ello por verla ensangrentada ¿Acaso había dejado de ser esa dulce niña que conocí? ¿Es que ahora era una asesina sin compasión? La verdad es que no tenía tiempo alguno de averiguarlo, pues antes de darme cuenta me encontraba al hombro de Bai, cargándome ella como si yo fuera un saco para huir de ahí. La escena que se abría ante nuestros ojos era aterradora, una lluvia de rocas que caían al mar y, poco a poco, se hundían, pero no solo era eso lo que podíamos observar, no. Con algo de esfuerzo por la polvareda, pude apreciar que mis compañeros de tripulación estaban allí, todos intentando llegar al barco, bueno, o casi todos mas bien dicho. Mi bronceado compañero se dirigía hacia la dirección opuesta a los barcos que se vislumbraban en el horizonte, volando raudo y presto hacia la torre que Bai y yo dejábamos atrás en el recuerdo. 

Rápidamente pude darme cuenta de que Bai, si bien no carecía de fuerza, su velocidad no era la mas óptima y, para nuestra desgracia, las rocas comenzaban a hundirse. Aquello fue instinto puro de supervivencia, soltándome del brazo de mi compañera y cayendo a su lado mientras corría a su lado. -Vas demasiado lenta.- Dije mientras esta vez era yo quien cargaba con la colosal mujer, levantándola por encima de mi cuerpo extendiendo los brazos para que su inmenso tamaño no fuera demasiado problema y empecé a cargarle mientras saltaba de roca a roca con mas velocidad que la alada mujer. -Corre, corre, corre, corre.- Me decía a mi mismo una y otra vez para recordarme que no podía quedarme paralizado por el miedo, ahora mismo no solo mi vida dependían de mis piernas. 

Quería buscar a Lan, sin embargo, no estaba en posición de elegir o hacer lo que me placía, todo se derrumbaba a nuestro alrededor y todos intentábamos llegar a nuestra embarcación. Además, todos y cada uno de los miembros de la Mano Vacía era mas que capaz de salir de allí por su propio pie, si yo podía, ellos por descontado eran capaces, solo tenía que confiar en ellos y esperar un poco para volver a ver su bello cabello rojizo... ¿Acaso Kay tenía razón? ¿Realmente estaba enamorándome de aquella imponente mujer? ¿Pero cómo? Apenas nos conocíamos, el corazón era extraño, pues se aclaraba en los peores momentos de alguien -Maldita sea Bai, si salimos de aquí con vida pienso pedirle una cita a Lan.- Curiosa forma de buscar razones para no rendirse y seguir saltando de roca en roca a toda prisa. Ya había un objetivo, vivir un día mas para encontrar el amor. 

resumen

gastos y recuperación
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 1061 + 0 = 1061
Energia: 1339 + 20 = 1359
Espiritu: 330 + 0 = 330
#45
Cuando por fin me disponía a moverme con Owen, lista para largarnos de ahí antes de que otro idiota decidiera hacerse el héroe, algo raro empezó a pasar y cuando digo raro, me refiero a maldita sea, ¿qué demonios está ocurriendo ahora? Las rocas comenzaron a caer por todas partes, como si la cárcel de piedra donde nos habían encerrado estuviera perdiendo la paciencia y derrumbándose encima de nosotros. El suelo temblaba, el aire se llenó de polvo, y yo apenas tuve tiempo de entender qué estaba pasando cuando ¡PAM! un pedazo enorme de esa misma pared decidió saludarme a la fuerza golpeándome justo en el hombro contrario al que estaba Owen.

—¡Tsk! ¿En serio? ¿Ahora esto? —solté entre dientes, más molesta que adolorida. Pero apenas tuve tiempo de gruñir cuando todo se fue al demonio aún más rápido de lo que esperaba, porque no cayó una pared, no, no. Cayeron TODAS, como si alguien hubiera decidido patear el escenario entero y mandarnos a todos al abismo. El estruendo retumbó por todas partes, y de pronto, frente a mí, se abrieron niveles, plataformas, alturas, un maldito laberinto vertical que no tenía ni idea de que existía, como si la cárcel hubiera sido una caja dentro de otras cajas que ahora se estaban desarmando como un truco barato de magia y allí, en una de esas plataformas, vi a Gwendy.

Owen no necesitó más. En cuanto la reconoció, ese pelirrojo enano impulsivo se transformó en un resorte humano, saltó sobre mi hombro como si fuera un trampolín, y él un atleta olímpico buscando medalla. —¡¿QUÉ?!— No tuve ni medio segundo para quejarme, el desgraciado ya estaba volando hacia ella.

—¡Espérame, chico! —grité, aunque sabía perfectamente que no iba a hacerlo porque su cerebro ya había apagado todo excepto “Gwendy–Gwendy–Gwendy”. Así que me lancé detrás de él, corriendo entre los escombros que seguían lloviendo como si el cielo nos tuviera tirria personal, pedazos de roca del tamaño de mi cabeza pasaban rozándome, el suelo cambiaba, se abría, temblaba, era un caos absoluto, un escenario perfecto para que cualquier idiota muriera.

Cualquiera menos yo, claro, mis pasos resonaban fuertes mientras esquivaba bloques que caían y saltaba grietas que antes no estaban allí ni por accidente, tenía los ojos fijos en Owen, que seguía avanzando sin mirar atrás, y aunque hubiera querido gritarle por usarme de trampolín, bueno, la verdad es que verlo correr así por Gwendy tenía su encanto, pero igual pensaba gritarle luego y fuerte.

Corría detrás de Owen, esquivando escombros y saltando como si el piso estuviera lleno de trampas mortales, con el corazón trepándome por la garganta. Cada vez que lo veía dar un salto demasiado grande o tropezar entre tanta piedra suelta, me imaginaba lo peor, que soltara a Gwendy, que ella cayera al vacío, y que me tocara a mí recoger los pedazos. Sí, técnicamente puedo hacerlo, pero preferiría que no fuera necesario, gracias.

Y mientras más avanzábamos, más me daba cuenta de algo que no me gustaba ni un poquito: nos estábamos alejando del barco. Cada paso, cada salto, cada plataforma rota nos llevaba más adentro de ese desastre de piedra desmoronándose, lo cual, sinceramente, me preocupaba más que todo lo demás. ¿Hacia dónde demonios íbamos? ¿Y por qué siempre, siempre, meternos en estos líos terminaba sintiéndose como correr directo a la boca de un monstruo nuevo? Pero ahí seguía yo, pisándole los talones a Owen, lista para atraparlos a ambos si las cosas se torcían aunque preferiría que no se torcieran tanto.

Cajita feliz
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 852 - 100 = 752
Energia: 1013 + 0 = 1013
Espiritu: 60 + 0 = 60
#46
Seguimos aquí:
Los que vayan a la Torre
Los que vayan a los barcos: BARCO COMERCIAL
Los que vayan a los barcos: CRIMSON STAGE
Los que vayan a los barcos: LUCKY DAWN
Los que vayan a los barcos: LAST WHISPER
Los que vayan a los barcos: ROYAL QUIVER
#47
Atributos Personaje


Nuestro plan parecía haber salido bien y el destino nos había recompensado con un misterioso cofre que los tenryubitos habían dejado atrás y que no tardaríamos en descubrir cual era su contenido, aunque antes teníamos que conseguir un sitio tranquilo y seguro donde poder hacerlo.

Por otro lado, y aún más importante pues de ello dependían nuestros siguientes pasos, necesitábamos encontrar un medio de transporte que nos permitiese abandonar los cabos gemelos y emprender rumbo a la primera isla del Paraíso.

-Oye, Kry. ¿Conoces de algo a ese michi marine? -Pregunté un rato después desde el cielo a mi compañero y amigo, señalando en dirección a las plataformas donde habíamos peleado los diferentes grupos, apuntando a un felino mink marine con Sekator y recibiendo una respuesta negativa por parte de Krysser segundos después. -En mi foso había un marine que buscaba a sus compañeros. Quizá es uno de ellos y tienen un barco que podemos usar. -Sugerí mientras me acordaba del eléctrico arquero marine que había estado en mi foso durante los juegos de los tenryubitos.

Krysser podía cargar con el cofre sin mi ayuda, por lo que pude soltar la cadena y dirigirme hacia el marine en un veloz y silencioso vuelo que me llevó a aterrizar a su lado en un instante.

-Buenas, compañero. Somos Krysser y Fyodor. -Me presente de forma amistosa, señalando a mi espalda hacia mi enorme amigo y atento a la reacción del marine por si necesitaba esquivar un ataque que no acabó llegando. -Imagino que eres uno de los compañeros del arquero pelirrojo que acababa sus frases con -sir. Lo hizo bien contra el dorado verdugo que nos enviaron. -Continué, notando como había acertado en mi sencillo análisis, pues era lo más lógico en esa situación. -Me preguntaba si podríais ayudarnos a salir de aquí. No tenemos ningún medio de transporte para salir de aquí y, como marines, sois lo más cercano a unos aliados que podemos tener fyofyofyo. -Concluí mientras Krysser, junto a nuestro cofre, se situaba a nuestro lado y llegábamos a una de las plataformas en las que se notaban los signos de pelea pese al posterior derrumbamiento de los gigantescos muros de piedra.



Pienso - Hablo
Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 932 - 311 = 621
Energia: 1096 - 193 = 903
Espiritu: 222 + 0 = 222
#48
Moja respiró hondo, dejando que el aire cargado de polvo y humedad llenara sus pulmones. La estructura que los rodeaba seguía crujiendo de forma inquietante, como si en cualquier momento pudiera volver a desmoronarse. No había tiempo que perder.

Flexionó las piernas, apoyó las garras contra una roca firme y se impulsó hacia adelante. Su cuerpo se convirtió en una sombra ágil que saltaba de un punto a otro con la precisión de un felino cazador. Cada superficie irregular era un apoyo; cada grieta, un obstáculo que sorteaba con elegancia instintiva.

Primero ascendió por un bloque caído, usando las manos para ganar altura y el impulso de la cola para equilibrarse. Después saltó a una roca más estrecha, que casi cedió bajo su peso, pero Moja reaccionó al instante, corrigiendo la postura antes de que se inclinara demasiado. Otro salto, esta vez más largo, lo llevó a una plancha de piedra que sobresalía oblicua hacia el vacío. La recorrió casi sin perder velocidad, clavando las garras al final para no resbalar.

Un último impulso lo elevó hasta el borde de la plataforma desde la que había partido hacia la torre. Cayó sobre ella con un golpe seco, pero controlado, agachando las piernas para absorber el impacto. Se incorporó de inmediato.

Fue entonces cuando lo vio.

Un hombre con capucha, atuendo oscuro y alas negras: un lunarian sin dudas.

Moja lo observó por un segundo. No percibía hostilidad; solo confusión y urgencia. Le respondió con un tono firme pero no agresivo:

-Si necesitas salir de aquí, lo mejor es que hables con el contramaestre Bertram. Él está en nuestro barco… el Royal Quiver.- Se giró ligeramente y señaló hacia la salida entre los escombros. -Síganme y los guiaré hasta allí.-

Moja no se detuvo. Dio un paso hacia el borde de la plataforma y volvió a moverse. Esta vez no corría como quien huye del peligro, sino como quien abre camino para los demás.

Descendió por una sección inclinada de roca, dejando que sus garras controlaran la velocidad. Luego saltó a un montículo formado por restos del derrumbe, usándolo de puente natural hacia un pasillo estrecho que conducía a la salida. A medida que avanzaba, el aire se hacía menos pesado, más limpio, señal de que estaba cerca del exterior.

La luz de la luna resplandecia con fuerza, iluminando la silueta ágil de Moja mientras avanzaba. Finalmente, tras un último salto hacia un terreno más estable, emergió del recinto semiderruido.

Frente a él, imponente y resistente pese al caos, esperaba el Royal Quiver, anclado y listo para partir.

Moja apretó el paso. Sabía que Bertram necesitaba ayuda, y que los rezagados dependían de él para encontrar la salida.

La misión aún no había terminado. Y Moja corría decidido a cumplirla.

Offroll
*Pienso*  -Hablo-  Narro
[Imagen: 5IZMHzN.jpeg]
#49
Atributos Personaje


Tras haberse despedido de los que aún permanecerían en la torre y seguir los pasos del marine, el tigre comenzó a responder las cuestiones que le planteaba Fyodor por el camino.

-No nos conocemos todos... -Respondió, ofendido por la pregunta absurda. -Seguramente fueran compañeros. Es extraño que incluso los marines hayan acabado aquí... Deberíamos... -Antes de sugerir investigar, Fyodor se adelantaba ya en su sigiloso vuelo. -Siempre igual. -Suspiró, siguiendo a su compañero en un portentoso salto.

Krysser aterrizó unos pasos por detrás de Fyodor, dejando que los últimos restos de polvo se levantaran bajo sus pies por la gran masa que constituía ahora, mientras acomodaba el peso del cofre sobre su espalda. El objeto seguía envuelto y encadenado, sin revelar forma alguna, y aun así imponía como si cargara un cadáver o un arma legendaria. El tigre lo mantuvo firme, vigilante, mientras observaba al marine.

-Krysser. -Se presentó, confirmando los nombres dados por su compañero. -Será un placer viajar con vosotros. -Añadió, casi autoinvitándose al viaje. 

Después cayó en silencio, dejando claro que esperaba una respuesta. Fyodor cubría el frente, él la retaguardia; entre ambos, el trato estaba sobre la mesa. No había amenazas abiertas. Solo la realidad. Querían salir de los Cabos Gemelos antes de que algo más se derrumbara… O antes de que alguien más decidiera seguirlos. El tigre fijó la vista en el marine, inmóvil, paciente. Ellos habían hablado. Ahora le tocaba al otro moverse.

Y no tardó en hacerlo. 

-Si necesitas salir de aquí, lo mejor es que hables con el contramaestre Bertram. Él está en nuestro barco… el Royal Quiver. Síganme y los guiaré hasta allí.-

Tan confiable como podía parecer, igual que el sujeto de cabellos rubios que amargamente trataba de descubrir lo que allí había pasado por otra vía diferente a la suya. 

Finalmente tenían un modo de salir de allí, solo debían darse prisa para hacerlo. 

-Te seguimos. -Respondió Krysser por ambos cazadores, marchando tras los pasos del oscuro felino.

Off
Cambios en estadísticas
Vitalidad: 2178 - 375 = 1803
Energia: 1699 - 842 = 857
Espiritu: 183 + 0 = 183
#50
Stroud Obtiene:
  • Calidad del rol: 2
  • Personaje: 2
  • Estrategia: 1.75
  • Rolear acorde a las guías: 1.9 
  • Total: 7.65
  • Reputación conseguida: 12 x 5 (victoria) = 60 + 5 = 65
  • Mugiwaras conseguidos: (12 + 5) X (7.65 /2) /1,5 = 43.35 (43) mugis
  • Puntos de Atributo conseguidos: 12 / 2 (NPC) = 6 / 6 (kill conjunta) = 1 => 1 Puntos de Atributo
Han Obtiene:
  • Calidad del rol: 1.75
  • Personaje: 1.75
  • Estrategia: 1
  • Rolear acorde a las guías: 1.9
  • Total: 6.4
  • Reputación conseguida: 12 x 5 (victoria) = 60
  • Mugiwaras conseguidos: (12 + 2) X (6.4 /2) /1,5 = 44.8 (49) mugis
  • Puntos de Atributo conseguidos: 12 / 2 (NPC) = 6 / 6 (kill conjunta) = 1 => 1 Puntos de Atributo
Moja Obtiene:
  • Calidad del rol: 1.75
  • Personaje: 1.9
  • Estrategia: 1
  • Rolear acorde a las guías: 1.75
  • Total: 6.4
  • Reputación conseguida: 12 x 5 (victoria) = 60 + 10 + 5 = 75
  • Mugiwaras conseguidos: (12 + 7) X (6.4 /2) /1,5 = 40.53 (41) mugis
  • Puntos de Atributo conseguidos: 12 / 2 (NPC) = 6 / 6 (kill conjunta) = 1 => 1 Puntos de Atributo
Owen Obtiene:
  • Calidad del rol: 1.75
  • Personaje: 1.75
  • Estrategia: 2
  • Rolear acorde a las guías: 1.75
  • Total: 7.25
  • Reputación conseguida: 12 x 5 (victoria) = 60
  • Mugiwaras conseguidos: (12 + 3) X (7.25 /2) /1,5 = 36.25 (36) mugis
  • Puntos de Atributo conseguidos: 12 / 2 (NPC) = 6 / 6 (kill conjunta) = 1 => 1 Puntos de Atributo
Mercedes Obtiene:
  • Calidad del rol: 1
  • Personaje: 1.9
  • Estrategia: 0.5
  • Rolear acorde a las guías: 1.25
  • Total: 4.65
  • Reputación conseguida: 12 x 5 (victoria) = 60
  • Mugiwaras conseguidos: (12 + 6) X (4.65 /2) /1,5 = 27.9 (28) mugis
  • Puntos de Atributo conseguidos: 12 / 2 (NPC) = 6 / 6 (kill conjunta) = 1 => 1 Puntos de Atributo
Bai Obtiene:
  • Calidad del rol: 1.5
  • Personaje: 2
  • Estrategia: 1,25
  • Rolear acorde a las guías: 1.5
  • Total: 6.25
  • Reputación conseguida: 11 x 5 (victoria) = 55
  • Mugiwaras conseguidos: (12 + 3) X (6.25 /2) /1,5 = 31.25 (31) mugis
  • Puntos de Atributo conseguidos: 12 / 2 (NPC) = 6 / 6 (kill conjunta) = 1 => 1 Puntos de Atributo

Un PX os dará estas recompensas en las próximas horas.
Tema cerrado.


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