23-09-2025, 12:48 PM
Dia 78 Verano Año 16
3:00 am
Ciudad de Briss
3:00 am
Ciudad de Briss
La noche era cerrada en aquella oscura isla y mi silueta, de cuclillas sobre el tejado de uno de los elegantes y ennegrecidos por el alquitran edificios de la capital, destacaba gracias al fuego de mi espalda que me daba un aspecto aterrador al iluminar de forma tenebrosa mi deformado rostro, el cual estaba sin la mascara puesta al estar yo devorando los pequeños y crujientes mosquitos que se veían atraídos por la luz que emitía mi llama. Desde ahi, a más de 80 metros de distancia y gracias a la gran altura de ese edificio, observaba la silenciosa y vacia calle que llevaba a la que pensábamos que era la guarida de nuestro escurridizo objetivo.
Llevábamos ya casi un mes en aquella isla y, pese a nuestros esfuerzos por encontrar al tercero de los hermanos, unicamente habíamos dado con callejones sin salida. Tanto Krysser como yo pensábamos que eso era algo extraño pues, tras haber hablado de nuestros enfrentamientos con los otros 2 hermanos, la personalidad de los mismos y como confiaban en que el mayor de ellos les vengaría, creíamos que no nos costaría tanto dar con él.
Pese a eso, no habíamos perdido el tiempo en aquella oscura y hostil isla. A los pocos dias de estar en la ciudad y viendo como nuestras reservas de dinero menguaban con rapidez, siendo yo y mis balas los maximos responsables de ello, nos dimos cuenta de que necesitabamos una fuente de ingresos que fuese más o menos estable. Delinquir y convertirse en un bandido o pirata estaba completamente descartado, pues nuestra busqueda por cambiar el corrupto mundo en el que nos encontrabamos no incluía robar a inocentes o beneficiarnos de su sufrimiento; La Marina se llegó a convertir en una opcion durante la conversacion, pues muchos marines tenian un fuerte sentido de justicia y ganas de mejorar el mundo, pero no nos veiamos durando mucho tiempo con el uniforme puesto debido a las discrepancias que teniamos con el Gobierno Mundial y la acabamos descartando; Unirse los Revolucionarios parecía encajar con nuestra lucha por cambiar el mundo, pero fue descartada sin siquiera mencionarla pues Krysser conocía el desprecio y rencor que guardaba hacía esa organización debido al ataque que sufrí hace unos años por parte de un miembro del ejercito y que me dejó al borde de la muerte y con un rostro aún más desfigurado. Al final, tanto Krysser como yo, sabíamos que es lo que buscabamos y sólo una de las opciones era capaz de ofrecernos todo lo que buscabamos. Como cazarrecompensas podríamos ganar dinero y al mismo tiempo limpiar el mar de la basura que usa su fuerza para aprovecharse de los debiles. Disfrutariamos de la libertad de poder elegir a nuestros objetivos e ignorar a aquellos que, pese a tener recompensa, no demostraban ser malvados.
Con esto en mente, aprovechamos la reputacion que habíamos ganado en la isla Karate y que estábamos en la capital del reino para informarnos de como conseguir la licencia de cazarrecompensas y asi poder solicitar los permisos pertinentes. Tras unos dias de espera, en los que las autoridades pertinentes comprobaron si podíamos optar al puesto, tanto Krysser como yo obtuvimos nuestra correspondiente licencia, celebrándolo como era debido y con ganas de estrenarlas entregando al mayor de los hermanos Onyx.
Además, junto a ese burocratico procedimiento en el que tambien nos enteramos de las ventajas de estar en un gremio y los caros requisitos para crear uno, Krysser y yo aprovechamos para seguir con nuestras rutinas de entrenamiento en la que notábamos como, poco a poco, nos íbamos volviendo cada vez más fuertes y ya habíamos dejado atrás a esos novatos que habían enfrentado a los hermanos Matsumoto en el estadio Ki hace 2 meses. Por mi lado, yo había mejorado mi velocidad, llegando a volar a velocidades que Krysser no podía ni siquiera apreciar pese a sus grandes reflejos felinos. Tambien había notado un aumento en mi ya destacada precision, siendo capaz de sacar aun más potencial a mis armas de fuego. Por otro lado y lo que había sido el mayor punto de inflexion desde que estábamos en Briss, fue el descubrir que en aquella isla habia obtenido el poder de generar cadenas desde la palma de mis manos, siendo ironicamente divertido como alguien que buscaba liberar a los esclavos de sus cadenas, acababa adquiriendo la habilidad de poder encadenar al mundo con sus cadenas.
En Mary Geoise, mientras vivía con mi familia biologica, pude ver a bastantes individuos con habilidades únicas y extrañas y que, debido a mi corta edad y a la falta de educacion, no llegaba a comprender a que se podían deber esos diversos poderes. Desde que baje de la cima del mundo y permanecí en el South Blue solo habia vuelto a ver algo parecido con Cao, el noble amigo de Krysser que se convirtió en nuestro aliado antes de que abandonaramos la isla Karate y que parecía ser una persona lodo, capaz de guardar en su interior diferentes objetos mientras adquiría esa peculiar textura. Analizando todo lo que había pasado solo había una cosa que se salía de lo normal y era la extraña fruta que había encontrado al poco de desembarcar en el sur de la isla.
-Shipy. – Susurre mientras desde la palma de mi mano emergía una cadena extremadamente fina y afilada, intentando que, mientras salía, se fuese enroscando poco a poco en una de mis balas normales, tratando de darle con ello unas afiladas espinas a mis disparos y adquirir con ello aun más poder ofensivo.
Mi objetivo con ello era simple, había comprobado que mis cadenas no eran como las normales y podían hacer mucho más daño conforme iba aumentando mi dominio con las misma, por lo que quería añadirlas a mi arsenal y, con esas cadenas cubriendo la municion, que mis disparos fuesen mucho más destructivos a la hora de impactar en mis objetivos.
-Nada... Pero cada vez estoy más cerca. – Susurré de nuevo en voz baja mientras analizaba con detenimiento como la bala se deslizaba lentamente, sin que la cadena se quedase fijada a ella y acabando por caer completamente desnuda sobre la palma de mi mano derecha mientras en la izquierda seguía estando la afilada cadena, que bailaba al ritmo de la suave brisa nocturna mientras los destellos provocados por la llama de mi espalda la iluminaban tenuemente. -Necesito algo más y ya lo tengo. Si pudiese cambiar la forma final del primer esla... – En ese momento una sonrisa recorrió mi rostro de tez morena, dándome un aspecto aun mas tenebroso al mismo tiempo que sacaba la cruz de mi madre con su cadena y una loca idea surgía en mi cabeza. -Existen muchas cadenas… Hay algunas enormes que al final tienen un gran ancla, otras de joyeria son pequeñas y solo necesitan un diminuto enganche para poder cerrarse, otras acaban como esposas... -Murmuraba desde mi elevada posicion, analizando todos los tipos de cadenas que se me ocurrían y pensando que habia sido muy estupido al descartar todas esas posibilidades para enfocarme solo en el tamaño de las cadenas. -Shipy. – En esta ocasión note como mi cuerpo me exigía mucho más que las anteriores. Tenía la forma final en mi cabeza y trataba de plasmar aquel diminuto anillo con pequeñas puas en ese primer eslabon, el cual se engancharia a la bala antes de rodear su cuerpo con el resto de la cadena. -Fyofyofyofyo. -Reí con mi particular risa nada más ver como esa loca idea parecía funcionar y la cadena lograba aguantar más tiempo pegada a la bala, aunque lo que más me emocionó fue el ver como podía modificar el final de las cadenas.
Todavía necesitaba varios retoques antes de poder ponerlo en practica con un objetivo real, pero había comprobado que mi reciente inspiracion y teoria para alterar las cadenas estaba en lo correcto y aquello significaba que las posibilidades que me otorgaban esos nuevos y misteriosos poderes eran ahora muchísimo mayores a las que tenía antes en mente.
El resto de la noche fue decepcionantemente tranquila en la calle que estuve vigilando con mi afilada vista que, pese a la cerrada noche en la que nos encontrábamos, no me perdía ningun detalle. Un par de borrachos llegando a su casa de forma furtiva y sin querer despertar a sus mujeres; Una patrulla de soldados comprobando que no había nada extraño en las calles de su ciudad; Los ciudadanos que salían de sus casas para abrir sus negocios; Algunos gatos que buscaban a esas horas algo de comida en los tejados… En definitiva una noche como cualquier otra en la que, de no ser por el descubrimiento que había hecho respecto a las habilidades de mis cadenas, habría sido otra noche perdida en aquella isla y en la que todavia no habíamos encontrado al mayor de los hermanos Onyx.
- Espero que Kry haya tenido más suerte con su rastreo. -Expresé en voz alta mientras estiraba mis agarrotadas extremidades despues de aquella noche de vigilancia, sacudiendo con fuerza mis grandes alas negras antes de saltar del tejado en el que me encontraba y mezclar mi figura con el extraño color que tenía el cielo de Briss durante el amanecer.
Off
