05-05-2025, 06:55 AM (Última modificación: 05-05-2025, 06:55 AM por Tenoch Titlan.)
Dia 47 de Otoño, Año 14. Niebla de Guerra/Manglar 0 al 9 09:00 Am.
Cuando desperté, no Sali de la cama, me quede allí haciendo absolutamente nada por unos minutos, mi santo padre lo llamaba “Hacer pereza” y no le gustaba mucho que lo hiciera, porque según él, siempre había algo que hacer y no precisamente era hacer pereza. Sonreí al recordarle, vivimos tantas cosas. Hace ya un tiempo que me tuve que ir de la casa, dejarle a el a merced de los Marines y básicamente empezar a vivir mi vida.
Me pregunto que será de su vida, si es que aun la tiene, a veces imagino cosas como que charlo con él, le cuento de mis aventuras y le muestro todo lo fuerte que me he hecho. Ya no soy ese muchacho, inseguro y lleno de miedo que tomo una balsa y salió al mar, donde luego se encontró con un gato parlante gigante que era además de periodista un revolucionario o como el jefe le gustaba llamarles, “Comunistas”. Recuerdo que en la escuela nos hablaron un poco sobre esas personas, no los revolucionarios, sino los comunistas. Gente idealista, es como pude resumirlos, pero esto no venia al caso, tenia una invitación de un nuevo maestro y debía aceptarla, porque en este camino que estoy andando, debo hacerme de poder y de herramientas que me ayuden a transitarlo y esta persona se estaba ofreciendo muy gentilmente a otorgarme eso, sin nada pagar nada a cambio.
Así pues, aún acostado decidí que era hora de dejar de hacer pereza, por lo que me estiré y bostece, me rasque los ojos y al levantarme me senté al lado de la cama, di otro largo bostezo y me rasque el cuerpo, sacudí las alas y me sacudí como si fuera un perro. Me levanté por fin y decidí que era hora de asearme, Mire mi rostro en el espejo y me di cuenta que habían unos pelos que estaban desentonando con mi afinado y bien cuidado bigote, por lo que tome una tijerita que había en una de las gavetas y empecé a recortar esos pelos mal intencionados, me cepille mi cabello y me acomode el mullet, pensé que me veía muy bien, pero luego recordé que iba a salir de mi cuarto con máscara y que nadie iba a poder apreciar mi hermoso rostro, así que tal vez arreglarme tanto era una estupidez. Sin embargo, me encogí de hombros y seguí acomodándome el bigote.
Pasaron unos largos minutos mientras, además de acomodar el pelo que cubre mi rostro, también me lave los dientes, me coloque desodorante y me coloque el infaltable “Eu de Coco” el perfume que más me gustaba (Y el único) en el mundo. Tome mi mascara del sitio donde la había dejado, la mire complacido, sonreí y me la coloque. Quetzalli Jr el Aguila de Oro y Plata estaba una vez más listo para salir de aventuras, pero estaba vez mi objetivo era claro, tenia que volver al sitio donde estuve ayer y aprender aquello que se me quiere enseñar.
No dilate más mi salida del cuarto, ya con mi máscara puesta podía abandonarlo sin que los demás supieran realmente como luzco, salvo por Gaeru claro está. Al abrir la puerta senti una vez más el frio del ambiente, lamente un poco dejar mi cuarto calentito, pero el deber llamaba, caminé a la cocina y me hice un café, parecía que los chicos estaban dormidos o andaban en otras cosas. La bebida caliente me ayudo y me lleno de muchas más ganas.
Sali a la cubierta y salte de la misma al “piso” del manglar, era un piso raro, pero piso al fin. Me dirigí sin demora a la cantina donde se había dado el espectáculo de lucha libre la noche anterior y donde el Maestro Orgullo de Dientes de Sable, me enseño una técnica nueva y me esperaba para enseñarme una más.
Durante mi camino al sitio donde se realizaría mi entrenamiento, empecé a divagar de que se trataba la técnica nueva o como era. Pues ya sabia dar cabezazos, girar de cabeza, girar más rápido y de cabeza, tal vez esta nueva técnica era algo parecido, decidí no darle más vueltas y simplemente esperaba que el maestro me sorprendiera.
Llegue a la cantina que también era una arena de lucha libre y toque la puerta, escuche un somnoliento “pase” y abri la puerta. Al entrar el sitio estaba totalmente vacio, nada que ver con la imagen que tenia la noche anterior, con gente en el cuadrilatero dando un espectáculo, personas en la barra y en los asientos gritaban, nombres, insultos y tomaban cerveza o ron, sinceramente no sé, a mi no me gusta el alcohol, pero era absurdo que con tanto licor que le había enviado al maestro Butterjeto ya me sentía medio un conocedor de licores.
La persona que me dejo pasar estaba detrás de la barra era un camarero del cual no recordaba su cara, este con cara de dormido me dijo. – El jefe dijo que alguien iba a venir hoy, pero no sabia que era un luchador y tampoco sabia que iba a llegar tan temprano - Y soltó un largo bostezo, para continuar con su charla. – Esta en la parte de atrás, te debe estar esperando y chico. – Me detuvo cuando pase cerca de él. – Espero de todo corazón que el jefe te haga mierda, mira que llegar a estas horas, hijo de la gran puta. Sonreí con malicia debajo de mi máscara, ya sabia en quien iba a probar mi nueva técnica, cuando ya la tuviera dominaba claro está.
Llegue al mismo sitio donde el día anterior había aprendido el Buto Kaiten Ranbu, el maestro Orgullo de Esmilodon, estaba sentado de espaldas a la puerta, cuando escucho que esta se abrió, volteo la cabeza, pero fue cómico que lo hiciera del lado del parche y tal vez se dio cuenta de semejante estupidez que acababa de hacer, que de un giro se dio la vuelta, quedando frente a mi y poniendo los brazos en jarra hecho a reír. – Jajajajaja, no digas lo que viste mi querido aprendiz de Oro y Plata. Me alegra que hayas venido hoy otra vez, por favor ven acá y siéntate frente a mí, tenemos cosas que charlar. Con la obediencia que me caracterizaba, acorté nuestra distancia y me senté en un tocón de madera que estaba justo al frente del maestro, este hizo lo mismo y me miro fijamente mientras se rascaba una de las tantas cicatrices que tenia en el cuerpo, aplaudió y dijo. Bien, esto que estoy por enseñarte, es una de las técnicas más violentas y por lo tanto fuertes del Hasshoken, no es fácil dominarla, pero he visto tus capacidades y esto seguro que tu puedes lograrlo. La técnica en cuestión lleva por nombre, Kiryu Kirikugi, que podríamos traducir como “Uña Taladro del Dragon Taladro”. Si tiene un nombre algo cómico, pero créeme es devastadora, déjame enseñártela. Ven. Para mi el nombre no era nada cómico, era simplemente hermoso, me levante de mi sitio y sigue al maestro a un rincón donde había una piedra bastante grande, esta media alrededor de 2 metros de largo y otros 5 de ancho, se veía super resistente, el maestro tomo distancia de esta, unos 10 metros, flexiono las piernas y en un movimiento que casi no logre ver impacto su codo contra la piedra, la cual crujió y se rompió, mis ojos se abrieron como platos y me quede atónito.
El maestro me miro y se hecho a reír, porque a pesar de la máscara que cubría mi rostro mi asombro se podía notar por todo el cuerpo. Bien ahora que tengo tu atención te explicare la teoría. El técnica consiste en flexionar las rodillas, este movimiento es crucial ya que debes poner todo tu empeño allí, cargarte como si fuera un resorte, y luego simplemente sueltas, liberas y arremetes contra el objetivo golpeándolo con la extremidad que desees, puedes darle un cabezazo, codazo, patada, tu eres libre de elegir con que hacer daño, porque el movimiento en sí, se desarrolla en la flexión de las rodillas, así que para empezar vamos a hacer unas 3000 sentadillas, a trabajar Discípulo de Oro y Plata. Di un cabezazo en señal de que había entendido lo que el maestro me había dicho, me quité la sudadera que llevaba para estar más cómodo mis alas lo agradecieron y pude hacerlas batir para estirarlas también un poco.
Hice girar mis brazos, ya había decidido que ese habito iba a morir conmigo y no iba a ser nada por evitar dejarlo atrás, como también iba a morir conmigo mi mala memoria y mi perfume “Eu de Coco”. Di unos cuantos saltos, para ir entrando en calor y empecé con las sentadillas que el maestro me había pedido. Uno, dos, tres……quinientos…..quinientos treintaicuatro, mientras contaba pensaba en que de a poco me iba convirtiendo en una máquina de matar ¿Estaría mi santo padre orgulloso de eso? No lo se, pero así iban las cosas y así las tenías que afrontar. Terminé pasado unos minutos mis 3000 sentadillas, a pesar de que hacia frio estaba sudando, esto si era un buen calentamiento pensé. El maestro se me acerco y me dijo. Bien muchacho, ahora que los músculos de tus rodillas están calientes y activos, vas a tener que tomar posición, concentrar la fuerza en ellos y liberarla, ganaras velocidad y con ella fuerza destructiva, Lo primero que tienes que hacer es romper este tocón. Y me dejo a unos 10 metros de mí, un tocón de madera mucho más grande y grueso en comparación de aquel donde me había sentado.
Fije mi mirada en mi objetivo, el tocón era lo que debía destruir, sabia que no lo iba a poder lograr a la primera, porque si bien soy diestro con los movimientos de mi arte marcial, dominarlos siempre me llevo tiempo, sin embargo, entiendo la teoría y se que debo hacer. Flexione las rodillas, concentre fuerza en los músculos, intente apretarlos lo más posible, pestañee, solté una exhalación y Sali disparado hacia el tocón, sin embargo, no le aseste al trayecto y me estampe contra un árbol mucho mas grade que estaba a unos 15 metros de mí, el maestro Orgullo de Gato, hecho a reír. – Jajajajajajaja, decir que fue un buen intento seria mentirte, presta atención discípulo de Oro y Plata, Tienes que generar más tensión, porque evidentemente te falta velocidad, además te recomiendo que las puntas de tus pies apunten a tu objetivo, es la manera que uso yo para que al soltar la técnica vaya recto y sin desviarme del objetivo, vamos una vez más. Asentí con la obediencia que me caracteriza en estos momentos y volví a tomar 10 metros de distancia con relación al tocón.
Coloque mis pies frente al tocón siguiendo el consejo del Maestro, flexione las rodillas, pero esta vez lo hice de manera más pronunciada, me detuve un segundo intentando generar esa tensión que necesita el Hasshoken para ser devastador, volví a exhalar y libere el movimiento. Esta vez si pude salir cual cohete y acorte los 10 metros que me separaban de mi objetivo en un abrir y cerrar de ojos, pero el problema fue otro, me moví tan rápido que siendo sincero no me dio tiempo de reaccionar a nada y simplemente me estrelle contra el tocón golpeándolo con el pecho desnudo y haciéndome daño. El maestro me ayudo a levantarme y me dijo. – Bien, claramente la velocidad esta allí, eso me alegra porque siempre es lo más difícil de lograr, ahora bien, me parece que tienes que adaptar el movimiento del resto de tu cuerpo, te diría que antes de salir despedido como una bala, ya hayas decidido con que extremidad golpear. – Le mire mientras escuchaba atento, asentí una vez más con la cabeza y le dije. – Gracias Maestro Orgullo de Pantera, tomo nota y ajusto, ya lo vera.
Volví a tomar posición delante del maldito tocón, ya estaba empezando a molestarme ese pedazo inerte de madera. Flexione las rodillas, obligue a mi cuerpo entero a que apretara los músculos de estas como un resorte, mire fijamente al tocón, Llego tu hora hijo de la gran puta, pensé, decidí que iba a golpearlo con el puño, recordé mi técnica insignia el Eagle Kaiten Punch, esto era parecido, tome aire un par de veces y libere el movimiento. Una vez acorte la distancia en un parpadeo, mis ojos no fueron capaces de ver, pues de un momento a otro el tocón estaba delante de mí, pero usando la inercia y las palabras de mi maestro ya estaba preparado y golpee el pedazo de madera con mi puño izquierdo, este crujió por la violencia de mi golpe y una grieta se hizo en su superficie y acto seguido exploto en un montón de astillas que llenaron el campo de entrenamiento. Sonriente voltee a mirar a mi maestro, quien me dijo. Se que estas sonriendo, lo veo en tus ojos no en tu boca, porque no se si recuerdas que esta esta tapada, jajajajajaja. Dejando de lado mi excelente chiste, esta vez lo has hecho muy bien, sin embargo, puedo notar que aun tus ojos no se acostumbran a tu propia velocidad, eso es normal, pero la única forma de mejorar eso ya lo sabes mi querido aprendiz de Oro y Plata, otra cosa que vamos a hacer es que para superar esta prueba y dar por aprendida la técnica, debes romper 3 tocones de un solo golpe, hecho esto podemos dar por terminada mi enseñanza y luego nos sentaremos a hablar.
Asentí contento y aunque su chiste no me causo nada de gracia, si le agradecí todo el tiempo y las molestias.
Así pues, el maestro coloco ahora los 3 tocones en final, ya sabia cual era mi debes, así que me dedique a intentar romperlos. Pasadas unas horas pude notar que esta no era una tarea fácil, si bien era rápido, aun me faltaba fuerza y debía ganarla siendo aún más rápido, estuve un par de horas largas intentando e intentando, fui cambiando de extremidad, porque mi puño izquierdo luego de 10 intentos empezó a sangrar, probe con el derecho, las rodillas, las piernas, todo y aun no lograba romper los 3 pedazos de madera, pero estaba cerca, puesto que en un par de ocasiones el maestro tuvo que cambiar el primero y el segundo, pues esto presentaban algunas grietas, sin embargo el tercero seguía intacto. Intenté no frustrarme sabias que estaba cerca de lograrlo, siempre tuve confianza en mí mismo y esta era una oportunidad perfecta para demostrarlo.
Llegado el medio día, el maestro me pidió que paráramos un momento, ya que tenía hambre, así que se pidió del bar 2 buenos sanguches de milanesa, con jamón, queso, lechuga y tomate, yo prefería las tortas ahogadas, pero había recordado que mi desayuno había sido tan pobre y el entrenamiento tan intenso que sinceramente si tenia hambre. Nos sentamos juntos uno frente al otro, me ofreció algo de beber y yo le pedí un buen juguito de mango con salsa de chamoy y chile picante por los bordes del vaso. Al recibir mi bebida me subí un poco la mascara y deje ver mi bigote, el maestro lo miro y dijo. – Vaya, que buen bigote, mientras comemos cuéntame un poco más de ti, creo que ya tenemos un vinculo lo suficientemente fuerte como para poder charlar entre nosotros, de algo más que no sea el Hasshoken. Lo mire un segundo, analizando sus palabras, era verdad que lo conocía hace poco, pero el tipo era buen luchador y además había accedido a dejarme aprender Hasshoken sin nada a cambio, así pues, decidí que si podía tener una charla sincera con él y luego de darle un mordisco a mi sanguche y un sorbo largo a mi juguito de mando, me relamí, deje el vaso a un lado y me limpie el bigote y le dije. – Bueno maestro, creo que tiene razón, a ver.. por donde empezar. El tema es así. Naci en el North o eso tengo entendido, la persona que me entreno, también me crio, el me heredo su mascara y su nombre, por eso me hago llamar Quetzalli jr. Hace un tiempo, ya no puedo recordar cuanto exactamente, pero me hice a la mar, mi entrenador tuvo un destino incierto, no se si vive o no, pero bueno, continuando con mi historia. Llegue a una isla en el North, conocí gente muy particular, un Mink de 3 metros que era un gato, luego a una rana con katana, que en realidad es un pez lodo, esos 2 son mi familia, después de un par de cositas, nada termine aliado con unos piratas, así que si, soy un pirata, pero no un imbécil. Aclare mientras seguía. – Mi búsqueda de poder es por el simple hecho de querer tocarle las bolas a la Marina. En ese momento termine de comerme mi sanguche, le di el ultimo sorbo al jugo, me limpie la boca con el dorso de la mano y me volví a ajustar mi mascara, Miraba al maestro en espera de su respuesta, este asintió y me dijo. – Bueno es evidente que no eres ningún imbécil, ni un busca problema o pleitos, te ves un buen tipo y por tu excelente estilo de lucha sobre el Ring fue que decidí enseñarte estas técnicas, además de que ya sabias las 2 primeras, así que no tengo remordimientos por haberte enseñado, Muy bien mi querido aprendiz, ya tuviste un buen descanso, te invito a que continúes.
Asentí una vez más y le levante el pulgar derecho en señal de aprobación, Me levante y me sacudí las migajas del sanguche que acababa de comerme, volví a tomar posición a 10 metros del tocón, y seguí intentándolo. Pasadas otras 2 horas, supe que estaba cerca de realizar la técnica, así que le pedí al maestro un vaso de agua, al terminármelo le dije. – Estoy preparado, la próxima será la vencida, por favor le pido que no desvié la mirada. – Este sonrió complacido y me contesto. – Acá estaré muchacho, vamos. Lleno de confianza por las palabras del maestro Orgullo de León, Plante mis pies firmes y en dirección a los 3 malditos tocones, Flexioné las rodillas y comprimí los músculos de estas, pude sentir como sucedió el movimiento dentro de mi ser, sabía que este era el momento, decidí golpearlos con un fuerte rodillazo, con la rodilla izquierda porque la derecha ya me dolía bastante. Inhale y exhale un par de veces, mis ojos centellaron y al grito de – ¡KIRYU KIRIKUGI!. Sali como la más violenta de las flechas y golpee con mi rodilla a los tocones, mi sorpresa fue que no solo rompi los 3 objetivos de entrenamiento, sino que los hice añicos y fui a parar al árbol donde me había estampado hace unas horas y le abri un agujero en el medio, este crujió y se derrumbó, Voltee para mirar al maestro y este estaba de pie con la boca abierta mientras intentaba aplaudir y decia. – Increible, sobresaliente, una ejecución digna de un aprendiz del Hasshoken, felicitaciones mi querido aprendiz de Oro y Plata, lo has logrado la tecnica ahora te pertenece, ven aquí, hablemos un poco más. – Subí los 2 pulgares en señal de aprobación y mientras me acercaba a sentarme en el mismo tocón donde hace unas horas el maestro me explico la tecnica, mi sonrisa no menguaba debajo de mi mascara. Al sentarme tome la iniciativa y le pregunte al maestro. – Maestro, primero que todo, gracias por tomarse el tiempo de enseñarme estas 2 tecnicas, le prometo que les daré un buen uso, tengo una duda, ¿Quedan aun más tecnicas por aprender de este hermoso arte marcial? – El maestro Orgullo de Gato se sentó, volvio a rascarse despreocupadamente unas cicatrices y me dijo. - Si, se que quedan algunas otras u otra, no lo tengo muy claro la verdad, pero seguramente 1 más, debe haber algun maestro en el nuevo mundo y es alli donde debes dirigirte, por cierto, hay algo que me gustaria comentarte, se que me dijiste que eres pirata, como te comenté eso me tiene sin cuidado. Lo único que, si te voy a pedir, es lo siguiente. – Su mirada se tornó, seria y se ensombreció, Fruncí el ceño y le miré atento y el Maestro prosiguió. – Primero, ¿Conoces el arte marcial, conocido como Okama Kempo? – ¿Okama kempo?, ladee la cabeza confundido, a mi los nombres se me dan fatal, pero las tecnicas suelo acordármelas, le dije. – ¿Puede describirme cómo son?, los nombres no se me dan bien, pero las tecnicas suelo recordarlas. – El maestro me dio una descripción muy rara y un poco vaga, lo que si pude notar en su voz es que detestaba aquel arte marcial, lo que me llamo la atención fue que dijo que el nombre de las tecnicas era muy “Pomposo” , asi que luego de rascarme la cabeza, en un intento de recordar, le dije. – Creo que si me enfrente con alguien que usaba ese arte marcial, es más fue mi primera aventura, sucedió en un Bar muy lejos de aquí, el tipo me queria quitar la máscara, lo derrote, le robe la mascara y me fui de alli, aun la tengo conmigo. El maestro Orgullo de león marino, sonrió de oreja a oreja y prosiguió – Que bueno todo esto que me cuentas, lo único que te voy a pedir como mi pupilo, es que todo aquel indeseable, que haga uso de este supuesto arte marcial – Y simulo hacer comillas cuando dijo “arte marcial” – Le rompas toda la cara y me cuentes que le ganaste, puedes enviarme una carta, detallándome toda la batalla yo estare complacido de leer y me harias sumamente feliz, Entonces mi queria pupilo de Oro y Plata, ¿Aceptas? – Pense un segundo, no era un pedido dificil, tomando en cuenta que le envio licor al maestro Butterjeto, enviar una carta relatando mis hazañas seria mucho más sencillo, asi pues me encogí de hombros, nos dimos la mano para cerrar el trato y le dije – Acepto maestro, sin embargo… tengo que preguntar, ¿De donde viene tanto odio y desprecio por el Okama kempo? - El maestro torció la boca en una mueca muy fea, pero no porque no quisiera contestarme, sino que note, que le dolía hablar de eso – Mmmm, pues veras, tengo una hermana que lo enseña, yo siempre he dicho que el Hasshoken es mejor y esto es una oportunidad excelente para demostrarle que estoy en lo correcto. – Asentí con la cabeza, si que era una buena idea, la verdad, ademas me lo estaba pidiendo a mí, una persona que siempre quiere ganar en los combates. – Bueno Maestro, delo por hecho, daré todo mi para demostrar que nuestro arte marcial es muy superior al Okama Kempo y a cualquier otro. – Para demostrar mi compromiso, me levante del tocón, gire mi cuerpo en dirección a los troncos, flexione las rodillas y dije fuerte y claro una vez más - ¡KIRYU KIRIKUGI! - y Sali disparado hacia los árboles, rompiendo unos cuantos luego de propinarles un cabezazo, al incorporarme me voltee y el maestro estaba riendo y aplaudiendo. – Ese es el entusiasmo que necesito de un aprendiz, Felicitaciones una vez más Quetzalli Jr, venga vamos a descansar que nos lo merecemos, ademas hoy luchan El Enterrador contra John Machina, ese Enterrador esta loco se hace el muerto, jajajaja venga.
Entramos una vez más al Bar, aproveche que aun tenia tiempo y me di una ducha, al ser este un establecimiento de lucha libre, entendían la importancia de la máscara y la identidad, asi que los baños estaban bien equipados para evitar mirones y respetar mi privacidad, pero por las dudas active mi haki de observación en un radio de 50 metros, más que suficientes para estar atentos por si alguien entraba al baño, pasados unos 15 minutos que fue lo que me llevo terminar de bañarte, resulto evidente que activar el haki habia sido un desperdicio de energia. Al salir del baño totalmente vestido y con la mascara una vez más puesta, el maestro me estaba esperando en la barra y me entrego una camisa con un estampado que decia “Hasshoken Rules” , no pude evitar reírme y la tome de buena gana, me quite la sudadera que llevaba y me puse esa camiseta, a la que muy amablemente le habían abierto dos agujeros para mis alas.
Llegada la noche comenzaron los combates previos a la pelea estelar de esa noche, tuve oportunidad de conocer al Enterrador, un tipo que media 4 metros, era mucho más grande que el terremotos gin senpai, usaba gabardina negra y sombrero, el otro chico Jhon Machina, no se quedaba atrás, media 3 metros y medio y tenia aire de ser soldado, asi que le puse mala cara, sin embargo el maestro me confirmo que solo era parte de su personaje y me aseguro ademas que John Machina, tenia de soldado lo que yo de Marine.
Los combates fueron feroces y bastante entretenidos, la pase tan bien que un momento decidi ser yo el referee del 3er combate y como siempre di todo lo mejor de mí, di por ganador a un pequeño chico volador que se destaco sobre manera sobre su contrincante, creo que el chico se llamaba Mystesis y no tenia más de 18 años, un genio total.
Luego llego el evento principal, lo del Enterrador haciéndose el muerto era verdad, en un momento estando la lucha ya bien avanzada, parecía que John Machina le iba a ganar, pero este se levanto como un muerto de su tumba, golpeo los ojos dejándolos en blanco y se lanzo al ataque contra el pobre tipo, se dieron con todo, se lanzaron de todo, pero al final el Enterrador fue el ganador, estuvo reñido si, pero la tecnica luchista de ese hombre no tenía orillas.
Cuando el evento finalizo, me quedé para ayudar a recoger el lugar un poco, cuando vi que estuvo lo suficientemente arreglado, ya no quedaba casi nadie en el recito de lucha. Y de la nada un sentimiento de alegria mesclado con tristeza inundo mi ser, una parte de mi pensó que podía quedarme en ese sitio y ser realmente feliz, sin embargo, sabía que este no era mi lugar, mi lugar estaba con mis compañeros, con el Senpai, con Ñorgo, Baldur, el Doctor el capitan Mashuka y más importante que todos ellos con Gaeru, asi que, con mucho pesar, me acerqué al maestro y le dije. – Bueno Maestro, ya esta todo más o menos arreglado, es bastante tarde y yo debo volver con mis compañeros. – El maestro me miro y me contesto. – Pareciera que te estuvieras despidiendo, ¿Te vas ya del archipiélago? – Quise ser sincero con él, asi que luego de un suspiro le dije. – Mi Capitan es un poco volátil, asi que puede que me vaya mañana y no vuelva más o nos quedemos acá para siempre, no lo sé, pero mi corazón me dice que esto es una despedida y que la próxima vez que sepa de mi será o por mis cartas, tal vez salga en un periódico o peor en un cartel de se busca jajajaja, asi que sí, prefiero dejarlo hasta aquí y que esta sea nuestra despedida maestro, prometo escribirle contándole cuando derrote a un usuario del Okama Kempo, le estoy muy agradecido por sus enseñanzas, pero asi es mejor, adios. – Me di la vuelta sin esperar respuesta del maestro, pero para mi sorpresa este me detuvo, poniéndome su mano en el hombro derecho y me dijo, mientras yo seguía de espaldas. – Acá siempre habrá una arena de lucha que estará deseosa de volverte a ver, eres bienvenido siempre que quieras Águila de Oro y Plata. Como maestro tuyo que soy, te dejo una ultima tarea, vuelve cuando te conviertas en todo un maestro de nuestro arte y enséñame lo que hayas aprendido, estare deseoso de verte y de saber de ti, adiós chico, gracias por los buenos momentos, cuídate.
Soltó su mano de mi hombro y yo levante la mano derecha mientras levantaba mi pulgar derecho y comencé a caminar para salir del bar, sinceramente mi estancia o paso por aquí fue muy breve, pero muy enriquecedora, pues tenia ahora 2 nuevas tecnicas en mi repertorio para enfrentarme a quien sea que se pusiera en mi camino, Ojalá fuera un Marine, me dije. Abri la puerta y Sali de alli sin mirar hacia atrás. Empece a caminar en dirección a nuestro barco blanco con sus velas moradas moradas, las calles del archipiélago estaban casi desiertas y tal vez se debía a la hora pues ya era bien entrada la noche.
Llegue a la escalera que me hacia subir al barco, la subí con una parsimonia digna de un jubilado, ya en la cubierta, agudice los sentidos y vi que no habia nadie, pude encender mi haki de observación, pero sinceramente me dio mucha pereza, asi que simplemente me dirigí a mi habitación, la cerre con llave y me quite la máscara, la deje en el escritorio, tambien me cambie de ropa y me puse la pijama, sin embargo solo la parte de abajo porque me deje la camiseta que me dio el maestro “Hasshoken Rules”, Me meti a la cama y me arrope, cruce mis brazos tras mi cabeza y comencé a repasar un poco el día de hoy, fue un buen día me dije y sonreí.
El sueño se estaba apoderando de mi y yo no le puse mucha oposición, comencé a quedarme dormido y entre en ese estado en el que sabia que estaba dormido, de una manera consciente y empezaron a llegar a mi cabeza imágenes de un caballo alado que volaba y surcaba los cielos como una centella blanca, tenia 4 alas 2 chicas y otras 2 enormes, era simplemente hermoso, que envidia te tengo pense para mí y de la nada la imagen abandono mi mente y caí dormido ahora sí.
Al abrir los ojos a la mañana siguiente, sentí una especie de necesidad de salir corriendo, como si una bestia indomable en mi interior me pidiera estirar las patas, pues estuvo mucho tiempo dormida, me lleve la mano al pecho y me pregunte que sensación era esa, pero debía controlarla, pues no sentía que fuera parte de mí o ¿Acaso si lo era?, ya lo sabré.
Resumen
Tenoch vuelve a entrenar Hasshoken y aprende una nueva tecnica, entabla una amistad con su nuevo maestro y luego se dispone a retirarse, triste porque le gustaria quedarse, sin embargo sabe que su verdadero lugar es con los Mushoku
Bélico
Durante mi relato activo mi Haki de observación, asi que dejo esto por acá.
Kenbunshoku Haki (Base)
Kenbunshoku Haki
Especial
2 huecos
Información
Requisitos: Nivel 16 • Kenbunshoku experiencia 500
Daño: Ninguno.
Coste: 1 de Espíritu por cada metro de expansión.
Efecto:
Permite percibir la presencia, poder y emociones de seres vivos a un metro de diámetro por cada 1 punto de Atributo de Kenbunshoku Haki, formando una esfera que abarca en todas direcciones.
Enfriamiento:
Ninguno.
Permite proyectar tu Kenbunshoku para detectar el aura o presencia de cualquier ser vivo a tu alrededor. También te permite identificar de manera vaga cómo de poderosos o sus intenciones más superficiales.
Código: kenbunshoku001
Importante
Este tema cuenta con un poco más de 5000 palabras y lo uso para aprender la siguiente tecnica:
Efecto:
Ignora la resistencia pasiva del objetivo. Aumenta en 25 la agilidad durante el ataque.
Enfriamiento:
Dos turnos.
Una técnica secreta del Hasshoken. Tras flexionar sus piernas el usuario se lanza con mucha velocidad a por el objetivo, y puede realizar un gran impacto con la cabeza o extremidad que prefiera. Dicen que el impacto es lo suficientemente fuerte como para dividir capas abiertas de hielo de la Capa de Hielo de las Joyas que ni siquiera el fuego o armas podrían romper.
Efecto:
Ignora la resistencia pasiva del objetivo. Aumenta en 25 la agilidad durante el ataque.
Enfriamiento:
Dos turnos.
Una técnica secreta del Hasshoken. Tras flexionar sus piernas el usuario se lanza con mucha velocidad a por el objetivo, y puede realizar un gran impacto con la cabeza o extremidad que prefiera. Dicen que el impacto es lo suficientemente fuerte como para dividir capas abiertas de hielo de la Capa de Hielo de las Joyas que ni siquiera el fuego o armas podrían romper.