[Pasado] No tengo de na'
#11
Mirad si era buena persona Garnet que suavizó el ridículo que acababa de hacer su compañero riendo con su actuación. La estrategia que usó Tobías para desviar la atención de aquel juego, que solo le traía malos recuerdos, funcionó milagrosamente. Si que le preguntó por su madre, por su afición a la música. - Ella era cantante. Mi padre quedó preso de su presencia en el escenario y la hizo prisionera, metafóricamente hablando. Ella era joven e ingenua y él un jeta con poder. El viejo era un celoso de mierda y la forzó a abandonar su carrera. Hubiera llegado hasta donde se hubiera propuesto… - La mirada del joven barba naranja descendió levemente hasta las olas que estaban a punto de romper contra el casco del Solar Karma. - Hay muchos tipos de familias. La mía es, en términos generales, muy tóxica. - La madre del pelirrojo también se había dedicado a la música y contagiado su espíritu artista a su hijo. - ¿Imaginas que hubieran compartido escenario? Mi madre ahora tendría 61 años. ¿Cuántos tiene la tuya? - La verdad es que no era tan descabellado que dos artistas musicales en el North Blue pudieran conocerse, a no ser que la madre de Garnet hubiera pasado su juventud en su isla natal del cielo. 

El segundo arcón estaba ya en cubierta y Garnet muy predispuesto a abrirlo. Sin necesidad de herramientas, y jactándose de ello, el músico abrió sin esfuerzo alguno la tapa de madera con ambas manos. Tobías estaba a unos metros, sumergido en la conversación que acababan de tener ambos piratas, hasta que el pelirrojo le recordó la curiosidad que sentía por descubrir que tesoro se encontraba en el interior de aquella gran caja. Tres rápidos pasos en dirección al hallazgo le bastaron al carpintero para dilucidar a que se refería su hermano con la afirmación de que había dos hombres atractivos ahí dentro. - Jish jish jish jish. No están nada mal, la verdad. - No miraban otra cosa que su reflejo en una superficie de cristal perfectamente plana y pulida, opaca por la parte posterior y enmarcada de forma sobrecargada. Ese espejo parecía de calidad, igual que el ajedrez que habían encontrado en el primer cofre. - Quizás estamos de suerte, y estos son los restos del naufragio de un barco en el que viajaban nobles. Todo esto es muy ostentoso. - Con esa premisa en mente, el vaquero volvió su mirada al frente para localizar la caja flotante más próxima. Garnet seguía mirando el reflejo sobre el espejo y saltó con un nombre, muy sonoro, para la banda que algún día formarían. The Matlock’s. - Me gusta como suena. Que ganas de volver a tener dos brazos. - La siguiente caja era bastante más pequeña que las anteriores y eso indujo sobre el carpintero la esperanza de encontrar un tesoro realmente valioso. Si es cierto que los verdaderos tesoros vienen en cajas pequeñas. El recipiente de madera medía unos treinta centímetros cúbicos, y el joven barba naranja, contaminado por la premisa inicial del músico a la posibilidad de encontrar un cadáver, imaginó que podía contener una cabeza seccionada. “Maldito Garnet.” Tobías cogió la caja en su descenso y aumentó la gravedad en el objeto a la vez que lo lanzaba contra cubierta para destrozarlo en cientos de astillas y pedazos de madera, no sin antes arrepentirse de la decisión cuando era tarde. Si había un delicado tesoro en el interior, habría corrido la misma suerte que el recipiente. 

Por desgracia para los jovenes piratas y por suerte para la manzana, ésta no era un delicado tesoro. - Alguien se está riendo de nosotros. ¿En serio? ¿Una manzana? ¿Quién guarda una sola manzana en una caja sobredimensionada y bien sellada? - El vaquero se agachó para cogerla. - Y encima está mordida. Yo alucino. - Examinó la fruta con más detenimiento, no parecía estar en mal estado y eso que las manzanas se oxidan muy rápido. - Está muy fresca, como si la acabaran de morder, cerrar y tirado al mar. - Tobías entrecerró los párpados mirando al horizonte, a ver si podía ver un barco por delante de ellos, pero no parecía haber nada. El hallazgo era realmente extraño y más en esas circunstancias. - ¿La quieres? Jish jish jish. - Tobías se burló mientras se la lanzaba con una parábola a su hermano. - La siguiente caja está cerca. A ver si tenemos un poco más de suerte. -
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Para. Respira. Ordena. Apuesta.

-Tripulación-
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#12
Tobías, ante la curiosidad que sentía Garnet por su madre, narró algo de su historia, afirmando que, efectivamente, antaño fue cantante pero que, al quedarse prendado su padre de ella, la acaparó toda para él, no pudiendo nunca más a volver a cantar. El pelirrojo, escuchaba con detenimiento las palabras del vaquero, no pudiendo sentir algo de tristeza por lo que le ocurrió a su madre. Garnet entendía perfectamente lo que era enamorarse perdidamente de alguien, hasta el punto de querer pasar cada segundo de su vida con esa persona, sí, lo sabía. Pero también conocía el amor y la pasión que brindaba la música, y compartirla con todo el mundo. El pensar que con tu música eras capaz de cambiarle la vida a alguien, era un sentimiento igual de poderoso que el amor. O así creía Garnet.- Vaya, colegui, no sabía lo de tu vieja, tuvo que ser duro para ella echar por tierra la música, ¿es o no es? - Comentó, pasando a mirar de reojo al peliazul.- Todas las familias tienen su qué, algún trapo sucio hay siempre. - Respondió a la afirmación de Tobías.- Aunque si alguien como tú ha salido de ahí, tan tóxica no será, ¿es o no es? - Le dedicó una sonrisa pícara, al mismo tiempo que le levantaba el pulgar derecho para, seguidamente, llevarse esa misma mano a su barbilla y cambiar su expresión por una pensativa.- Ahora, ¿habrían coincidido nuestras viejas? - Estuvo un rato meditando con los ojos cerrados.- Es rarete. - Abrió los ojos, acto seguido.- Cuando era un mocoso, mi vieja me decía que fue un estrella local, de la isla en la que nació el menda. - Recordaba las historias de su madre le contaba mientras le enseñaba a tocar su primer laúd.- Si realmente el menda es de Skypiea, tu madre tuvo que viajar allí para encontrársela en su peak. - Su mente viajó al momento en el que atisbaron la ciudad de Shandora, repleta de gentes con alas como él.- Después de eso, en Lvneel, le bajó bastante el ritmo y prefirió no destacar demasiado. - Finalizó, pasando a mirarse su propia mano, extendiendo dedos de uno en uno como si estuviera haciendo cuentas.- 51 debería tener ahora, y se llama Crimsalda, ¿te cuadra con alguna historia de tu vieja? - Terminó por preguntar, si aquella información le hacía click en algún lado a Tobías.

Una vez abierto el arcón con el espejo, Tobías reparó en el lujo que rodeaba a ese espejo, cabiendo la posibilidad de que perteneciera a un barco noble que hubiera naufrado cercano a ellos.- Cuidado, podemos sacar una buena guita de ahí, ¿es o no es? - Respondió, juntando la yema de sus dedos índice y pulgar derechos, mientras esbozaba una sonrisa socarrona, pasando a mirar al horizonte, por si oteaba algo. Para su desgracia, ni el pelirrojo ni Tobías fueron capaces de ver algo parecido a un barco.

Mientras la siguiente caja se aproximaba, el vaquero declaró gustarle el nombre de la banda, haciendo que Garnet se sorprendiera.- ¿Ah, sí? - Preguntó con incredulidad, desviando su mirada del espejo, ya que, al llevar su apellido únicamente, no pensó en ningún momento que fuera a colar como el nombre del dúo.- Bueno, si te mola, mejor PUAJAJAJA. - Soltó una sonora carcajada, pasando a pensar en lo que increíble que sería poder tocar junto a Tobías. Igual resultaba ser un negado para la música, pero de primeras tenía pinta de ser divertido. En ese momento, el barbanaranja, ya con la caja - de menor tamaño que el resto que habían encontrado -, se dispuso a, en vez de entregársela a Garnet, a lanzarla contra la cubierta y reventarla en miles de pedazos usando sus poderes gravitatorios.- ¡¡Pero loco!! ¡Qué te cargas lo de dentro! - Pilló completamente desprevenido la brutalidad de quién era la persona más calmada de la banda junto a Triana, hasta el punto de llevarse las manos a la cabeza. El skypiean se acercó hacia el lugar del crimen junto a su amigo para observar que, lo que se escondía en la caja, era nada más y nada menos que una.- ¿Manzana? - Se agachó junto a Tobías, quién estaba examinándola detenidamente.- Ya te digo, está como nueva si le quitas la mordida. - Aproximó su cara a la fruta, olisqueándola.- No huele ni mal, ¿es o no es? - Añadió, pasando a mirar a Tobías, quién le ofrecía quedársela.- Hmmm... - Se lo pensó detenidamente, para acabar agarrando la manzana, lanzada por su amigo, y darle otro bocado.- Efo efta hechoff. - Dijo, con la boca llena, mientras pasaba a devorar el fortuito fruto.

Garnet seguía comiendo la manzana, al mismo tiempo que ponía toda su atención en alta mar, buscando cualquier caja que se pudiera aproximar al Tango de la Sultana. En ese momento, a las 10:00 del mascarón de proa, vio lo que parecía ser una caja esférica, de aproximadamente un metro y medio de diámetro, con una mitad pintada de color rojo y otra de color blanco.- ¡Al loro con eso, mira colegui! - Señaló con su diestra hacia el lugar del particular baúl.- ¿Habías visto alguna vez algo así, Toby? - Preguntaba emocionado el pelirrojo, esperando a que Tobías usara sus habilidades para traer a cubierta lo que fuera que se ocultaba allí dentro.
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#13
Garnet agarró la manzana y no dudó en continuar la labor de su anterior propietario. Tobías rió entre dientes mientras miraba hacia la caja que le acababa de señalar su hermano, era realmente peculiar, y la caja también. Era un recipiente del tamaño y forma de una sandía pequeña, de con una mitad roja y la otra blanca. - Si que es raro, si. - El carpintero jamás había visto nada parecido. - Puede que no sea una caja. Habrá que tener cuidado, no vaya a explotar o algo. - El joven barba naranja repitió la misma estrategia utilizada en las anteriores cajas. Con el poder de su fruta, atrajo flotando el extraño objeto hasta su mano. Pesaba poco, seguramente era un objeto hueco. Se lo acercó a la oreja izquierda, pero no escuchó nada dentro. Lo golpeó con muchísima suavidad contra la barandilla de proa, definitivamente estaba hueco. Tobías tuvo que reprimir sus ansias por lanzar esa caja contra el suelo y descubrir de una vez que ocultaba en su interior. Le ayudo su curiosidad por comprender el funcionamiento de las cosas y, por lo que estaba viendo, no era un mecanismo de apertura habitual. Cuanto más difícil, más divertido le resultaba y aquello, cuanto menos, sería una experiencia nueva. 

El vaquero examinó con detenimiento la bola bicolor. Le dio varias vueltas y más de un meneo. Dentro parecía haber un objeto, debía ser pequeño por el ruido que emitía al chocar con las curvas paredes y porque se notaba que tenía bastante aire dentro. La caja estaba compuesta por dos mitades simétricas, una roja, la otra blanca, ensambladas a la perfección. No había juego entre ellas, solo un finísimo corte que no parecía querer crecer ni moverse por mucho que el carpintero la zarandease. El tozudo pirata se sentó con las piernas estiradas hacia delante, separándolas lo justo para atrapar entre ellas aquella caja esférica. Tener solo una mano no lo ponía nada fácil, pero el orgullo le impedía pedir ayuda a Garnet. Así pues, con la mitad blanca del recipiente entre los muslos, agarró la parte superior de la parte roja con sus largos dedos, probando distintos movimientos, a ver si lograba dar con el correcto. El movimiento que más deseaba realizar era apretar con fuerza aquella cúpula, a ver si cedía en pedazos, pero le podía el conseguir descifrar aquel sistema. La mitad de la mañana había volado ya y un rugido bajo sus costillas, le recordó al vaquero que se iba acercando la hora de comer. Le vino a la mente aquella mermelada de cactus que descubrió en isla Toko. “¿Podría ser?” Tobías apretó con fuerza los muslos y la mano contra la semiesfera roja. Giró la mano izquierda en el sentido contrario a las agujas del reloj y una sonrisa apareció fugaz en el rostro del joven. Estaba roscada, así que no dudó en proseguir girando aquella tapa. Unos tediosos segundos después, al fin se separaron ambas mitades, descubriendo lo que habían estado ocultando. 

- Una caja de cartón. ¿Podrían ser…? - Tobías tomo la caja y abrió la solapa. - ¡…Cartas! ¡Genial! Tengo que enseñarte a jugar al Mus. - El vaquero se apresuró a vaciar el contenido y mirarlo con detalle. - Espera. ¿Qué diablos es esto? A ver, son cartas y parecen para jugar, pero no las había visto en la vida. - Estaba encantado con los dibujos representados en aquellas cartas, criaturas que jamás había ni imaginado. A veces parecían animales, otras plantas, otras objetos, otras dragones y otras criaturas mitológicas, otras peces, bueno una gran variedad de bichos caricaturizados. - Mira, éste parece un gyojin tiburón martillo. ¿Has visto esta otra? ¡Brilla! Y este dragón me encanta. - El pistolero estaba emocionado como un niño chico. - Espero que haya suficientes para jugar. Mira, todas tienen nombre y atributos. Están enmarcadas en distintos colores. Esto parecen ataques. ¡Bua, qué pasada! Me pondré a investigarlo esta misma noche. - La excitación embriagó por completo al vaquero, quien había olvidado por completo que había más cajas flotando, esperando ser rescatadas.
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#14
El nuevo ONNI (Objeto Nadador No Identificado) se aproximaba paulatinamente, hacia el Tango de la Sultana, gracias al incesante oleaje mientras que Garnet observaba con impaciencia y curiosidad aquel misterioso aparato esférico. Tras haber alertado a su hermano de otra madre, Tobías repitió el mismo Modus Operando, atrayendo con sus increíbles poderes al objeto de estudio.-¡Buena captura, colegui! ¿Es o no es? - Le alzó el dedo pulgar de su diestra al vaquero, quién con la esfera en su posesión, la inspeccionó con detenimiento, tanto visual como auditivamente al sacudirla. Seguidamente, procedió a intentar abrirla, siendo Garnet testigo de la dificultad que suponía para el hombre de pelo turquesa al solo poseer una mano.- Ey necesitas... - Quiso volver a ofrecerle ayuda pero, inmediatamente, los años que habían compartido los dos piratas hicieron recordar al pelirrojo la legendaria tozudez del carpintero, siendo casi igual de comparable con la insistencia de Garnet a la hora de ligar.- Bah, olvídalo. - Comentó, procediendo a sentarse en la cubierta de proa junto a Tobías, poniendo sus piernas abiertas y apoyando sus dos brazos en las respectivas rodillas de sus piernas.- ¡Métele toda la polla esa cosa! ¿Es o no es? - Comentó sonriente, confiando en que su amigo tardaría poco en abrir aquella cápsula. Para su desgracia, no fue así.

No sabía cuanto tiempo había transcurrido, pero parecia haberse hecho eterno, pudiendo sentir hasta como su estómago rugía de hambre.- Vamos no me jodas.... - Pensó, chasqueando la lengua y teniendo su mejilla derecha completamente apoyada sobre su mano derecha. ¿Pero cuánto tiempo llevaban así? Qué Garnet tenía como a ocho bocas que alimentar encima, no podían estar toda la mañana y tarde para aquel recipiente.- Hasta aquí ha llegado el menda. - Se dijo a sí mismo, al mismo tiempo que se levantaba del suelo repentinamente, momento justo en el que el vaquero consiguió abrir al final dichosa esfera, separando las dos mitades.- ¡JODER YA ERA HORA TRONCO! - Gritó al cielo, con sus brazos completamente extendidos, yendo inmediatamente a ver cuál era el contenido, cosa que Tobías parecía haber adivinado al momento.- ¿Cartas? - Preguntó, colocándose a su izquierda para ver mejor el contenido.- ¿Mus? Diría que el menda no ha jugado a eso en la vida, ¿es o no es? - Dijo de morritos.- ¡Pero por mi de una le damos! - Se animó a dejarse enseñar por su bien amigo. Ciertamente, podría ser un juego muy divertido. No obstante, el destino les tenía preparado otro destino preparado, al comprobar que, aquellas cartas no parecían ser de mus, sino unas que contenían una baraja con varias criaturas monstruosas en ellas.- ¡Coñete! ¡Pero si se parece a Gronn! - Señalaba la carta en la que se había fijado Tobías.- Si hasta se llaman casi igualito, Gronnchomp...  PUAJAJAJA ¡Es o no es! - Soltó una carcajada, cogiendo algunas cartas del mazo que tenía Tobías entre sus dedos.- ¡Ahi va la puta! ¡Si este se parece a mi cuando podía transformarme en tigre! - Le mostró a Tobías la carta de un tigreton bípedo ultramamado y de color rojo.- ¡Tienes que aprender a jugar a esta vaina para así poder echar alguna partida, colegui! - Exclamó, dándole una palmada de complicidad en la espalda con su zurda.- Eso sí, viendo la hora que es, ¿te hace que paremos por hoy? - Su estómago volvió a rugir.- Venga, ¿qué quieres te haga de comer colegui? ¡Pide por tu boquita, es o no es! - Dijo mientras se dirigía hacia la cocina, pensando en lo bien que se lo habían pasado durante aquella mañana.
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