[Presente Absoluto] - Todo lo que sube, baja
#1
Día 42 de Invierno
Año 11


Llegó el momento de irnos de aquí.

Desde el día que despertamos hasta hoy pasaron varias cosas, al menos en lo que se respecta a mí, descubrí cosas interesantes, y me volví más fuerte.

Agrupé a todos en el mismo sitio donde dejamos el barco. Avisé a las tropas que se desplegaron por la isla junto a los que se quedaron vigilando el barco, en reunirnos todos allí de nuevo, y salir de aquella isla de una vez por todas.

Estábamos en aquella playa, llegamos toda la División 21 y cada uno de los soldados estaban finalizando las últimas tareas que el barco necesitaba para partir de allí — Venga, va. Es hora de marcharnos de aquí — Dije mientras subía por la rampa al barco — ¡Dejad todo bien preparado, que no quede ningún cabo suelto, quiero todo en su sitio! — Grité para que todos me escuchasen. Miré a Sephiroth — El pulpo globo que nos dejaron en la ciudad está ya preparado — Bajar de aquí era algo que me preocupaba bastante, por suerte, pude informarme bien de ello y algunos expertos nos ayudaron — Supuestamente, cuando lo actives, se inflará como un globo y podremos descender cómodamente hasta nuestros mares — Le dije con una sonrisa.

Me situé en un lateral del barco, preparado para agarrarme bien si la cosa se ponía de nuevo fea, todos los soldados acabaron las tareas y dejaron el barco listo para partir — ¡Preparaos y estar atento a lo que nuestro navegante nos diga! — Grité con confianza y autoridad para que todos estuvieran atentos. 

Por fin nos íbamos a ir de allí. Y en la siguiente isla, con suerte, nos encontraríamos con alguno de los piratas que andaban libremente por esta maldita isla.

Info
#2
Habían sucedido mogollón de cosas en esas islas del cielo,  no sé si algo había  cambiado en mí, pero desde luego, mi determinación ahora era más fuerte que nunca. Había sido testigo de lo insignificante que era mi existencia y de la cantidad de monstruos mucho más fuertes que nosotros existían en el mundo, parecía que daba igual cuanto mejorara, que siempre había muchísima gente por delante de mí, no obstante, me había hecho a mí misma una promesa y tenía la intención de cumplirla o morir en el intento.

Joe nos ordenó ese día volver al barco y ya estábamos preparados  para seguir nuestro camino, cuando llegué, todo estaba ya casi listo gracias al buen hacer de los hombres y mujeres a nuestro cargo. Joe dio las últimas órdenes y hablo con Sephirot, el se encargaría como siempre de guiar nuestro barco, pero el cómo íbamos a hacerlo, el cómo íbamos a bajar de allí me parecía una locura.

- JOE, YO CREO QUE NOS HAN TOMADO EL PELO, LA GENTE DE AQUÍ HA SIDO MUY AMABLE CON NOSOTROS PERO ESTO ES UNA LOCURA. 

Al parecer un gran pulpo iba a hacernos descender como si fuéramos una especie de globo lentamente de la isla, el cómo subimos fue maravilloso, pero a pesar de que cada día me sorprendían menos las maravillas del nuevo mundo y de que confiaba ciegamente en mi superior, Joe tendía a confiar demasiado en todo el mundo y aunque Sephirot había demostrado ser un gran navegante, no las tenía yo todas conmigo. Agarrada ya al mástil con todas mis fuerzas y sin mirar, grite buscando una opinión más sensata.

- IKI DILE A JOE QUE ESTO ES UNA LOCURA, QUE PODEMOS BUSCAR UNA SEGUNDA, O INCLUSO UNA TERCERA OPINIÓN EN CANTIMPLORA, SEGURO QUE NO LES IMPORTA QUE VOLVAMOS AUNQUE SOLO SEA A PREGUNTAR. 

Pero algo me decia que la decision estaba tomada y aunque muy asustada por una posible horrible y muy absurda muerte, en mi estomago revoloteaban mariposas, como expectante de lo que iba a suceder a continuacion. 
-


[Imagen: 9GdOzk1.png]
#3
Ni una semana entera habíamos estado en la Isla del Cielo, Skypiea. Era un lugar paradisíaco rodeado por jungla y con un hermoso Palacio de oro en una ciudad llena de personas aladas. Ese palacio, vetado a la mayoría, había abierto sus puertas para mí, que aunque no estaba demasiado por la labor, era capaz de reconocer que era apabullantemente bello.

—Ah… —suspiré al subir al barco mientras un marine, que se había ofrecido voluntariamente obnubilado por mi majestuosa y hermosa presencia, cargaba con todas mis maletas de vuelta al barco— Me habría gustado pasar más tiempo aquí, ¿sabes?

El comodoro Joe se dedicó a dar órdenes aquí y allá a nuestra tripulación, lo cual me dejó bastante sorprendida, pues era la primera vez que lo veía actuar así. Lo observé mientras sentía una mezcla entre alivio y desilusión. Por una parte, me alegraba ver que por fin actuaba como correspondía a su cargo, pero por la otra, me encantaba dar órdenes y se me daba realmente bien. Cuando comenzó a explicarle a Sephiroth cómo bajariamos de nuevo a la Grand Line, Karl manifestó tener una gran preocupación respecto al método, pidiéndome directamente que la apoyase en que aquello era una locura.

—¿Karl? ¿Acaso tienes miedo? —dije de forma burlona sonriendo— Si lo prefieres siempre puedes volar hasta que lleguemos abajo. Pero tranquila, he leído mucho sobre ello y es un método totalmente seguro, mucho más que la forma que utilizamos para subir.

Mentí, no tenía ni la más remota idea de como funcionaba ese pulpo, pero quería calmarla y a la vez me moría de ganas de comprobarlo. Saqué de mi muñeca una goma de pelo y me hice un moño desenfadado para mantenerlo sujeto durante nuestro descenso.

—Yo de vosotros dejaría la ropa dentro. —dije mientras comenzaba a quitarme la camisa— Cada vez que hay una cosa así, salpica tanta agua que acabo empapada. No sé vosotros, pero yo prefiero prevenir que curar.

Le lancé la camisa a un marine de un corralillo que se había formado a mi alrededor, todos embobados mirándome, y eso que en aquella ocasión simplemente llevaba un sujetador negro triangular, como si fuese un bañador prácticamente.

—Ale, ya estoy lista para bajar. —dije agarrándome al mástil al lado de Karl— Si tienes miedo siempre puedes agarrarte a mí, además de guapa soy increíblemente fuerte aunque no lo parezca. Shshshsh.

Karmas
#4
Llegó el día de irnos de la isla del cielo, mi estancia allí no había sido algo para recordar y transmitirle a mis descendientes, si es que algún día los tenía. Ahora todos dependían una vez más de mí para descender seguros al mar azul. 
Mientras Joe daba órdenes a todo el mundo yo aprovechaba para comprobar que el barco siguiese en buen estado, no tenía pinta de que hubiese sufrido daño alguno por lo que en cuanto todos estuviesen a bordo junto con sus enseres podríamos partir. El comodoro me explicó cómo funcionaba el pulpo globo que nos habían dejado para el descenso, estaba algo nervioso sabía ya del funcionamiento de este pero sería la primera vez en que utilizaría uno y la verdad que no me parecía tan seguro como lo pintaban. 

Karl mostrándose más temerosa que nunca empezó a gritar que todo esto era una locura, la verdad que razón no le faltaba en mostrarse temerosa, pero en la isla nunca dieron muestras de querer que sufriésemos daño alguno, por lo que no había razones para no confiar en que era un método seguro.

Ikirami fue la primera en contestarle, no sabía si sus palabras iban a conseguir que se calmase o que entrase en cólera pero al esta quitarse la camiseta y tirársela a uno de los soldados que nos acompañaban mi mente se quedó en blanco, ahí estaba ella tan hermosa, con su torso semidesnudo, solo llevaba un bikini negro cubriendo sus grandes atributos. - No sé si Karl tomará tu propuesta pero lo mismo soy yo el que necesita agarrarme a ti para no sufrir de otro golpe inesperado ¡Sephehehe!

Ya con el timón en mis manos, mis nervios pasaron, solo debía llegar al borde de este mar de nubes, activar el pulpo y tener un plácido descenso. Bueno chicos si ya estáis todos listos, echad una última ojeada a esta isla de ensueño ¡ Leven anclas ! ¡ Izad las velas !  En nada estaremos de nuevo en otra isla 
La travesía hasta el borde del mar de nubes, fue bastante cómoda, ahora venía lo complicado. Debíamos de tener fe y rezar por que el pulpo hiciese su trabajo. ¡ AGARRAOS FUERTE ! Sin miramiento seguí manteniendo el rumbo hasta que el barco dejó de navegar sobre las nubes, intenté mantener la compostura y tener los ojos abiertos, así fue como lo sentí todo, un pequeño golpe en seco, el barco estaba cayendo hacia el mar pero el pulpo globo se hinchó volviéndose gigante, estaba adherido al barco, sujetando este con sus gigantes tentáculos. Era algo asombroso una criatura que se podía coger con una mano, había crecido tanto solo llenándose de aire, siendo así capaz de controlar la caída del navío.  Karl ya solo tienes que preocuparte de que el pulpo no se quede sin aire . No esperaba que se lo tomase como algo que no fuese una broma, pero si se lo tomaba enserio por el miedo a caer desde tan alto la tendría ocupada un rato.
|Hablo/"Pienso"/Narro|
#5
Me agarré bien fuerte a uno de los costados del barco, más concretamente el derecho, contemplando por última vez aquel lugar sacado de un cuento. Independientemente de todo lo demás, el poder ver un mar de nubes era algo precioso para los ojos de cualquier ser vivo, era algo único que, quizás, no iba a volver poder presenciar, así que me quedé contemplando con serenidad, notando como el viento acariciaba mi rostro. 

Mientras que, de fondo, escuchaba a Karl quejándose por mi espalda, suplicándole a Ikirami convencerme de que esto era una locura, y de poder ser, buscar otra manera de bajar. Por un segundo era raro, podía sentir como el miedo se apoderaba de su mente, no me terminaba de acostumbrar a ello, pero rápidamente lo olvidé — Es la única manera de volver a nuestros mares, Karl. Confía. Al igual que subimos, bajaremos. Esperemos que nadie se ponga malo esta vez, Hmpfefefe — Dije entre risas — Además la teniente te ha dicho que es seguro, así que no tenemos que preocuparnos — Sin apartar la mirada del mar de nubes, acepté el consejo de Ikirami de quitarnos la ropa, por lo que me desprendí de mi camisa, dejando todo el cuerpo de cintura para arriba al descubierto, sintiendo aún más la brisa. Suspiré — Por fin nos vamos de aquí — Dije levemente. A su vez, escuché como Sephi daba las órdenes necesarias mientras nos acercábamos al final de aquel mar. Estábamos a punto de bajar e irnos de allí.

El barco empezó a caer, de manera muy bestia. Me agarré con todas mis fuerzas, cerrando los ojos, para no perder el equilibrio y no salir volando. Realmente recordaba a cuando subimos aquí. Pero más pronto que tarde, como si de magia se tratase, comenzamos a disminuir velocidad en una fracción de segundo, hasta llegar a sentir que el barco estaba completamente parado. Volví a abrir los ojos y asomarme por el costado del barco. Estábamos cayendo, sí, pero lentamente, como si el navío fuera un pájaro. Miré hacia arriba, y el pulpo globo estaba hinchado, era enorme, estaba sujetando completamente el barco mientras descendíamos hacia nuestros mares — ¡Increíble, está funcionando! — Grité asombrado. Volví a contemplar el paisaje. Esta vez, estábamos en el cielo, volando podríamos decir. Era realmente precioso y único — Qué paz hay en este lugar — Dije algo ñoño. Saqué un cigarrillo y me lo encendí con mi zippo con el estampado del pulpo, quería disfrutar de este momento y estas vistas, pocas veces tenía estos espacios de calma y tranquilidad — ¡Por favor comprobad que todo está en orden, que el barco no haya sufrido ningún daño, tanto exterior como interior! — Mandé a un grupo de Marines revisar todo por si acaso.

Al cabo de unos pocos segundos, escuché las gaviotas acercándose al barco — Bien, el periódico. Estará bien saber las noticias que han pasado durante nuestra semana en la isla del cielo — Me di la vuelta y vi a mis compañeros. Karl aferrada al mástil, aterrada de miedo y quejandose por todo. A su lado, Ikirami, al igual que yo, sin la parte de arriba del uniforme de marine con lo que parecía un bikini, tan bella como siempre. Y Sephi en el timón del barco, asegurándose de que todo estuviera bien. Me acerqué a ellos mientras una gaviota dejó caer periódicos en el barco. Agarré uno al vuelo — Venga, va. Vamos a ver que nos encontramos — Dije con calma.

La portada mostraba algo sobre una reunión de todos los países afiliados al gobierno mundial, el famoso Levely. Alguna vez escuché tal palabra, pero nada más, nunca supe realmente de que se trata, pero para estar en portada, y si el Gobierno Mundial estaba de por medio, importante es, desde luego, aunque me llamó la atención un detalle de aquella noticia — Que pronto dan esta noticia. Hasta dentro de casi dos años no sucederá — Dije sin más. Junto a ella, una noticia sobre un gremio de cazadores, que mandaba un mensaje a todos los demás gremios "Estamos en Guerra" — Me sé de dos que esto les hará poca gracia — Pensé haciendo una divertida mueca. Pasé la siguiente página, la cual estaba con tres noticias diferentes, pero no pude evitar ir directamente a la que tenía mi foto de cuerpo entero y su titular, División 21 — ¡Eh, somos nosotros! — Grité sorprendido — ¿Por qué hemos salido en el periód...? — Corté abruptamente mientras leía la noticia entera — ¿Qué...? — Me quedé en blanco, no estaba entiendo nada. Aquella noticia hablaba de que llevábamos un año desaparecidos. Un año — ¿Como que un año? No estoy entendiendo nada... — Dije preocupado, sudando incluso una gota por la frente — Si en la isla del cielo hemos estado una semana, ¿no? — Estaba realmente confuso, y necesitaba respuestas — Voy al despacho, tenemos que llamar al cuartel — Rápidamente me dirigí allí para saber qué estaba pasando, dejando caer incluso el cigarro al suelo.

— pereperepere ... pereperepere ... pereperepere — Venga venga... — ¡gacha! ¡Aquí el cuartel General de la Marina! ¡Por favor identifíquese! — Comodoro Joe Joestar, de la División 21 — ... ¡Déjese de bromas! — ¡Es cierto, soy Joe Joestar, Comodoro, al cargo de la División 21!  Acompañado de la Teniente Ikirami Kuroichi, el Comandante Kurowashi Sephiroth, y la Capitana Karglass, y 5 tropas de soldados que vinieron con nosotros desde Impel Down — Se formó un silencio a través del Den den Mushi de unos segundos — ... ¿Con quién estuvo en Impel Down? — Conocimos al Nicholas Vangeance, el vicealcaide de Impel Down, a la vez que uno de los Almirantes, Tucrow, el cual nos mandó ir a Skypiea para... — Hice una breve pausa, mordiéndome el labio inferior — ... Vigilar y asegurar un evento de importancia que se iba a realizar allí — dije algo desganado. Tras unos 3 segundos en silencio, otra vez, recibí respuesta — Es usted, Joe Joestar ¿Se puede saber donde se ha metido todo este tiempo? — La pregunta me descolocó totalmente — No... No sé a lo que se refiere. Hemos estado una semana en Skypiea. Ahora estamos bajando de nuevo a nuestros mares y he visto la noticia del periódico. No sé qué decirle ... — Dije algo preocupado. Tras el Den den mushi, escuché como unos susurros, pero sin éxito de descifrar que es lo que decía. A los pocos segundos — ¡Está bien Comodoro Joe, no se preocupe, habrá sido un malentendido! ¡Al menos sabemos que están vivos! — Me quedé en blanco con la respuesta — En otro orden de cosas. Si están bajando de la isla del cielo, aún están a tiempo de poder dirigirse a su siguiente destino, la isla de Momoiro, en la corriente Akai. Una vez allí, se encontrarán con una nueva compañera, Teniente Ryze Tengen, se unirá a la División 21 por orden directas de altos cargos de la Marina — Terminó por informarme — Sí... De acuerdo, hablaré con nuestro navegante para ir allí — Dije algo confuso, pues, aún no entendía por qué, con el periódico en mano, la fecha mostraba un año más de lo que realmente ha pasado — Perfecto, Comodoro Joe Joestar. Me alegra saber que la División 21 está viva y entera. Cualquier cosa se lo haré saber — ¡Oye, espera un seg...! — ¡Un saludo! — Ga...cha — Me quedé con la palabra en la boca. No recibí respuesta.

Me quedé con el Den den en una mano, y el periódico en otra, totalmente confundido por esta situación
— ¿Qué es lo que ha pasado? —

Off
#6
Ikirami me dejo más tranquila. - ¡Es verdad amiga, siempre puedo volar! ¡Y rescataros en caso de que algo salga mal! Pero si dices que es seguro, confió totalmente en ti. , acepte la propuesta de Iki de quitarme la parte de arriba del uniforme mientras el tío verde de Sephirot decía cosas de viejos verdes - ¡Sephirot por favor! ¡Sé profesional pedazo de mierda! le espeté, a lo que me respondio intentandome meterme más miedo. Todos nos quedamos con el torso desnudo y me agarré de nuevo al mastil mientras nuestro guarro navegante daba las últimas instrucciones, pues allá vamos pensé.

El barco empezo a bajar a una velocidad endiablada en caida libre haciendome soltar un grito de miedo y emocion, la adrenalina subia de mi estomago a mi cabeza genenrandome una sensacion super agradable e incontrolabnle, cuando volaba a gran velocidad tambien tenia esa sensacion pero podia controlar mis movimientos, en estos momentos no podia controlar lo que iba a pasar conmigo con el barco e incluso se me paso por la cabeza soltar el mastil y transformarme, pero justo entonces la velocidad del barco comenzó a descender y no nos habíamos chocado contra nada, mire hacia arriba y vi que efectivamente, el pulpo que estaba agarrado al barco se había hinchado y nos estaba haciendo descender ya a menor velocidad hasta dejar el barco de nuevo en aguas seguras.

- Ha sido...ha sido...¡¡¡IMPRESIONANTE!!!! Nos podiamos haber matado pero joder, merecio la pena. ¡¡¡FUAAAAAAAAAA IKIRAMI TENIAS RAZÓN!!!


Mientras gritaba de emoción, las gaviotas nos hicieron llegar el periódico y cogí uno al vuelo, di un vistazo rápido para ver si había algo de interés o se hablaba de los juegos en los que habíamos participado, esperando ver mi cara por fin en los periódicos aunque hubiese perdido y para mi sorpresa ahí estábamos, pero no entendía lo que ponía ¿cómo que estábamos desaparecidos? ¿1 año? Habíamos estado un tiempo en la isla del cielo, pero no habíamos estado tanto tiempo, no entendía nada .-Iki ¿cuánto tiempo dices que estuvimos durmiendo? ¡Aquí dice que estamos desaparecidos! ¡Y estamos aquí! ¿Hemos bajado a tanta velocidad que hemos viajado en el tiempo o qué? ¡Joe que está pasando!

Pero Joe había salido ya directo a su camarote, así que rápidamente le seguí, allí pude ver como el comodoro llamaba al cuartel general y estos confirmaban la noticia, poniendo en duda que fuera mi mentor y amigo el que estaba al caracolofono. Antes de que pudiéramos obtener respuestas nos dijeron que había una nueva recluta esperándonos en nuestro nuevo destino y cortaron la comunicación, me quede en shock sin saber como reaccionar, no sabía si estaba más sorprendida o cabreada, nada de esto tenía sentido. de repente sentí un mareo, cogí una papelera cerca del despacho de Joe y eché la comida del día con fuerza.

- No entiendo nada BUAAAAAAAARG Jefe


[Imagen: 9GdOzk1.png]
#7
Parecía que Karl se tranquilizó, el poder volar si la cosa se complicaba me había parecido algo lógico, pero quizás el miedo le había impedido pensar con claridad en aquel momento. Tras mi propuesta a Karl, Sephi sugirió que tal vez él tomaba la oferta de agarrarse a mí, a lo que respondí girando la cabeza hacia él alzando la ceja y con una sonrisa burlona y después me carcajeé cuando Karl le espetó un insulto por hablar así. Ya preparados todos, Sephi alzó la voz para indicar que era hora de partir. Preparada y con emoción, me agarré fuerte mientras el barco se acercaba al borde a través del mar de nubes. Una vez ahí se inclinó y comenzamos a descender en caída libre.

—¡¡¡ALLÁ VAAMOOOOS!!! —grité sin cerrar los ojos notando la adrenalina inundando mi cuerpo y sonriente.

No pasó mucho hasta que casi de golpe, el barco frenó la caída y pasamos a un descenso suave. Levanté la cabeza tan rápido como mi cuerpo fue capaz, con el pelo alborotado y casi perdiendo la goma, que recogí aún con la cabeza inclinada. Sobre nosotros, el pequeño pulpo se había hinchado hasta tener un tamaño superior a nuestra embarcación. Karl, a mi lado, estaba emocionada como yo y me dio la razón sobre que era un método seguro.

—¡Ha sido la p… —me interrumpí antes de decir algo poco propio de mí y carraspeé antes de continuar— ¡Ha sido maravilloso! Absolutamente increíble. Claro que sí, Karl. Siempre tengo la razón, ¿sabes? Shshshshsh A ver cuanto tardamos en llegar abajo, aunque no creo que sea demasiado. Probablemente, unos minutos más. No creo que mucho más, ¿no, Sephiroth? —pregunté emocionada por el descenso todavía sonriente.

Una bandada de gaviotas nos recibieron al cabo de un momento, dejando caer sobre nosotros los periódicos del día.

—Oh, que bien. Vamos a ver que dicen sobre mi magnífica actuación en los juegos, seguro que cubro la portada. —dije recogiendo uno de estos al vuelo con un saltito.

Por desgracia, y seguro que se debía a una equivocación, mi imagen no estaba en la portada. En su lugar había una noticia sobre el Levely.

—Qué extraño, sí. —respondí a Joe que comentaba la primera noticia— Diría que más bien un año, un año y un poquito. Pero no pensaba que empezasen con tanta antelación… —comenté a la vez que giraba la página.

Leí notícia tras notícia hasta que Joe mencionó que saliamos en una de ellas.

—Eh, Comodoro, sales genial en la… —paré en cuanto comencé a leer el contenido.

Releí línea tras línea una y otra vez, pero nada de lo que ponía tenía sentido. Fruncí el ceño enojada por no ser capaz de comprender lo que pasaba. Karl me preguntó cuanto tiempo habían estado dormidos a lo que me quedé en silencio, pensando y analizando. El pelo, las uñas, la ropa, miré una cosa tras otra intentando asegurarme, pero no encontré ningún signo de que realmente hubiese pasado ese tiempo. El comodoro se dirigió a su despacho, dejando caer su sigarro al suelo el cual recogí para dar unas caladas mientras íbamos hacia allí. No era muy dada a fumar, pero necesitaba sacar humo por algún lado que no fueran mis orejas de tanto pensar.

Calada tras calada, escuché atentamente a la conversación, de verdad parecía que aquello era real. En un principio ni siquiera creyeron al Comodoro cuando se identificó. Tras una serie de preguntas parecieron aceptar su identidad y sin responder a sus preguntas colgaron tras decirnos nuestro próximo destino. Se quedó perplejo y confundido tras la revelación y a Karl le afectó todavía más, tanto que se puso a vomitar en una papelera. Di la última bocanada al cigarro y lo apagué en un cenicero que había en una estantería. Me crucé de brazos, apoyando el mentón sobre una de las manos, todavía de cara al mueble.

—Esto… Chicos, escuchad porque es importante. —dije y después me giré con cara seria y la frente arrugada con preocupación— Entiendo que no me creáis cuando os diga esto, yo tampoco lo haría. —continué extendiendo una mano hacia ellos— Mientras estábamos en Shandora, aproveché para visitar una librería para aprender más sobre el lugar, me encanta leer, ¿sabéis? —suspiré a la vez que clavaba la mirada fija en un punto del suelo— En aquella extraña biblioteca dorada, encontré un libro que apenas era legible, sin duda uno muy antiguo. Me pareció curioso que lo guardasen siendo tan antiguo, puesto que solo trataba sobre historias de sus tierras, cuentos en su mayoría, que hablaban de serpientes gigantes traga campanas, leyendas sobre nubes multicolores… —hice una pausa dramática— e incluso maldiciones. —levanté la vista, con algo de miedo en los ojos y miré a mis tres compañeros a la cara, uno por uno— Una de ellas hablaba sobre los Ñordikis, aquellos pájaros enormes y marrones que vimos al desembarcar, ¿sabéis? —pregunté mientras caminaba por el despacho hasta sentarme en la silla del comodoro y reposaba los codos sobre el escritorio— No… —me dije a mí misma negando con la cabeza— Estoy convencida de que tiene que haber otra explicación, pero no puedo quedarme esta información para mí. Hablaba de una joven, una niña que era muy bromista y que decidió darles un susto a sus padres escondiéndose en el bosque. Cuando los padres descubrieron que se había ido, avisaron a sus vecinos y juntos fueron en su búsqueda, pero nadie la encontró… —volví a suspirar negando con la cabeza— Hasta al cabo de exactamente un año. La niña volvió por si sola a casa, pero la encontró vacía. Para ella, apenas habían pasado unas horas, pero al parecer, todo un año había transcurrido. Durante ese tiempo sus padres habían fallecido, fruto de una enfermedad típica de la zona. Los aldeanos la repudiaron y echaron, decían que era una mentirosa. La niña volvió al bosque llorando y al cabo de un rato apareció una bandada de Ñordikis, que se jactaron de su sufrimiento con su extraño y característico graznido. Según la historia, los Ñordikis son capaces de maldecir a la gente y paralizarlos en el tiempo durante exactamente un año.

Me levanté, negando con la cabeza y fui a salir por la puerta, pero antes me giré para decir una última frase.

—Seguramente sea solo una historia que contaban a los niños para que no se acercasen a los Ñordikis, no parecen demasiado amigables. —avancé un paso más— Pero el mundo está lleno de secretos y cosas extrañas, como las akuma no mi. Tal vez… la maldición del Ñordiki sea real, ¿sabéis? —terminé de decir y me fui a mi habitación.



Karmas
#8
La travesía parecía más cómoda de lo que en un principio hubiese pensado, los nervios por saber si funcionaría abandonaron mi cuerpo, mi trabajo consistía en llevarlos a salvo a cualquier lugar al que estuviésemos destinados y de llevarles ilesos a casa, fuese cual fuese la forma que tuviese que utilizar para gobernar el navío. 
Desde el timón vi como Ikirami giraba su cabeza hacia mi con la ceja subida y una sonrisa que parecía más burlona que otra cosa. No sabía qué pensar. ¿Le había gustado la propuesta o se lo había tomado a una broma? Mientras intentaba descifrar los gestos de nuestra sensual teniente, esta me preguntó que cuánto más nos tomaría el descenso, lleve mi mano derecha al mentón pensando en una respuesta que la satisficiera, la verdad es que era la primera vez que realizaba algo parecido y el barco no parecía descender a una gran velocidad, de hecho era un descenso tan tranquilo que podría jugármela a soltar el timón y disfrutar de las vistas, por lo que decidí responderla con la verdad. - Pues si te soy sincero pelirroja, no sabría con exactitud cuanto más podremos estar cayendo, pero… miré las velas intentado saber si obteníamos mucha resistencia del aire. Dado que por suerte no estamos en una corriente de aire que nos impida un descenso cómodo yo diría que en unos quince minutos más o menos deberíamos estar ya amerizando.. Si es que el pulpo aguanta y no hace que descendamos de golpe ¡Sephehe! 

Una bandada de gaviotas surcaron el cielo y con ellas el periódico con las noticias. Joe fue el primero que recogió el periódico y al comenzar a leerlo algo cambió en su semblante, acto seguido corrió hacia dentro del navío. No sabía que estaba pasando pero algo en su rostro y en la forma de marcharse no me estaba gustando. Karl fue la primera en seguirle, a la que le acompañó Ikirami, yo por desgracia no sabía qué hacer, no debía dejar el timón tan a la ligera y mucho menos ante una situación a la cual nadie de los presentes estaba acostumbrado, era cierto que la travesía estaba siendo muy cómoda y apenas había tenido que pedirles dar órdenes desde después de el salto de fe que realice con el barco.”¿Qué harás Sephi, esas reacciones no son normales en Joe deberías ir y enterarte de qué estaba sucediendo? ¿O por el contrario vas a quedarte salvarguardando cualquier problema que pudiese suceder?” Ellos ya llevaban un buen rato dentro, donde yo no podía ni verlos ni escucharlos y en todo ese tiempo no había pasado nada extraño. Agg no podía más, debía saber que estaba ocurriendo. ¡Soldado! Llamé al orden al soldado que se encontraba a la izquierda del timón, el cual apenas se había movido durante el trayecto del sitio Has estado pendiente de todo lo que he realizado y has podido comprobar que siempre he mantenido el timón a las doce ¡Ven aquí! Giré mi cuerpo dejándole espacio para que se acercase al timón, una vez estuvo a su lado , solté mi mano izquierda y con ella agarré las suyas colocando una a una, en la posición que quería que se mantuviese el timón. Aún así no podía estar totalmente seguro de que no fuese a ocurrir nada o que estuviésemos cerca de amerizar. Si en algún momento ocurre algo, por más mínimo problema que sea manda a alguien a llamarme rápidamente Mire al resto de tripulantes con un semblante serio ¡A cualquiera que el timonel le ordene ir a buscarme deberá hacerlo con inmediatez, de no ser así yo mismo le tiraré por la borda! Con esa última orden abandoné la cubierta y me dirigí corriendo, por instinto al lugar en el que estaba seguro que iría Joe, su camarote.

Abrí la puerta con un portazo y en ese instante pude observar y escuchar como Ikirami les contaba una historia con la que en la isla del cielo metían miedo a los niños. Mi rostro parecía contrariado, dejé que esta terminase de exponer todo, fue entonces cuando pregunté. ¿Que ha pasado? No me atrevía a dejar el timón y no fui capaz de escuchar nada más ¿Por qué Ikirami nos ha contado ese relato? No entiendo nada Joe. Dije elevando ambos brazos, gesticulando así mi confusión.
|Hablo/"Pienso"/Narro|
#9
No entendí nada.

Cierto es que ahora, al menos en el cuartel General, sabían que estábamos vivos y a salvo. Pero a pesar de ello, lo de que pasó un año realmente en el tiempo, seguía comiéndome la cabeza. Karl se puso a chillar y llorar como una cría pequeña, cosa que no ayudaba a mantener la calma — Cálmate, Karl, no es el momento — Dije seriamente, sin apartar la mirada del periódico. Tras esto, Ikirami se puso a contar una historia que leyó en una biblioteca de la ciudad del cielo.

Parecía un tipo de fábula o cuento, o incluso leyenda sobre una niña pequeña, que por querer gastar una broma a sus padres, se escapó de casa, y lo que para ella fueron horas, para el resto fue un año, aparentemente por una maldición de los Ñordikis, los pájaros enormes que vimos cuando llegamos a la isla — Visto lo visto allí arriba yo me creo ya cualquier cosa, honestamente... — Dije aun mirando el periódico. Suspiré justo cuando Sephi entró en la sala, diciendo que no queria dejar el timón solo por lo que pudiera pasar, pidiendo una explicación — Resumiéndote, parece ser que en la isla del cielo hemos estado una semana... Pero realmente, aquí abajo, en nuestros mares, ha pasado un año — Le enseñé la noticia a Sephi — Es por eso que todo el mundo ha pensado que estábamos desaparecidos — Terminé de comentarle — De todas maneras, al menos ya saben que estamos bien y tenemos un nuevo destino, Momoiro. Por mucho que pensemos una explicación, creo que no se nos escapa de las manos — Dije mientras me daba la vuelta — Así que no le demos más vueltas — Sentencié mientras volvía a salir a la cubierta del barco — Te encargo a ti que lleguemos bien a nuestro destino, amigo — Le comenté a Sephi para acabar aquel jaleo.

Mientras salía, pasé directamente a ver los carteles de 'Se busca'. De nuevo, caras conocidas, y alguna que otra nueva. Otra vez la rabia me invadía por dentro, pues algunas de aquellas caras estuvieron delante de mí en el torneo de Zarutsuki. Yojimbo, Sasha, Garnet, Triana ... Si los vientos soplaban a nuestro favor, nos encontraríamos a algunos de ellos en nuestro siguiente destino, Momoiro. Pero por el momento, no quería pensarlo mucho. Demasiadas emociones en un momento. Volví a encenderme un cigarro con mi zippo con el estampado del pulpo y mirar de nuevo aquella vista del cielo, cayendo hacia nuestro mar lentamente.

— Momoiro. Encima, nos espera una nueva compañera para la División 21 — Dije lentamente, en un tono de voz bajo, como si me hablase a mí mismo. 

El barco acabó por llegar a nuestro mar, donde se posó como una mariposa sobre el agua, sin causar ningún tipo de problema. Una vez, de nuevo aquí, Sephiroth puso rumbo a Momoiro, la siguiente isla. No dejábamos de avanzar, y las cosas se pondrían cada vez más difíciles y complicadas, pero yo seguía en mi mente con el mismo pensamiento de siempre.

Hacerme más fuerte. Al menos, en la isla del cielo, pude comprobar que podía serlo. Ahora solo faltaba demostrarme a mí mismo que lo era.
#10
TEMA CERRADO


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