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[FIC] Un dia más? - Versión para impresión

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[FIC] Un dia más? - Mark Callaway - 23-01-2024

Era un día tranquilo en la cabaña de Mark. Llovía con intensidad en el pobre jardín que rodeaba la casita hecha de madera de arboles locales que el propio marinero había construido con sus propias manos. Estaba sentado en la cama tras una noche de relax escuchando la lluvia torrencial caer sobre el tejado de la vivienda. Era extremadamente relajante sentir el calor del hogar mientras las gotas golpeaban con fuerza los cristales de las ventanas, por donde podía ver el verde de las hojas del naranjo que había plantado hacía años, tras instalarse allí. Pero era hora de levantarse e ir a la ciudad a por provisiones. El hombre alto cogió su pañoleta, su pantalón y su camisa y se vistió despacio. La prisa no era algo que le identificara. Se acercó a la cocina que había improvisado con unas piedras y una pequeña hoguera con un hierro negro enganchado a las mismas y una olla colgando y se preparó un café tan amargo como su pasado tras el naufragio del barco de su tío Shawn.



Salió de la cabaña con el sombrero que le había legado su antiguo capitán. Muy roído por la cantidad de aventuras que había vivido en sus años en el mar. La espada también colgaba en su cintura, en la parte izquierda de la misma. Se encaminó por el sendero de siempre, con la calma de todos los días. Hacia la ciudad que lo proveía de las monedas necesarias para vivir comerciando con los peces que conseguía de más, en sus pequeñas salidas al mar, en el bote que había conseguido llevarle a aquella isla.
Solía ver soldados reales por la zona, pero pese a que no le hacía mucha gracia, procuraba no meterse en líos. Cuando veía a los marines de la base de la isla, cerraba el puño y apretaba los dientes para no llamar la atención, pero tras lo ocurrido en su barco le hervía la sangre cada vez que veía un uniforme de esa gentuza que se hacían llamar defensores de la justicia. No había habido ninguna justicia en el ataque a su barco. Sus hombres no habían hecho nada. Sólo la diversión de hundir al débil era lo que había movido las acciones del buque que les había atacado y matado a la mayoría de sus hombres. Pero esta vez, cuando llegó a Tara, no había ninguno de aquellos a la vista, aparentemente. Mark decidió entonces tomarse algo en una taberna cercana. La habitual, en la que un simpático tabernero muy fornido y con bigote, no dejaba de limpiar vasos con un trapo blanco como la nieve. Se acercó a la barra y pidió una copa de ron. Su favorito, el que destilaban en aquel pueblo. El fornido camarero se lo puso en la barra y el alto hombre, agarró el vaso y se fue a una mesa en la esquina más alejada de la puerta con la intención de llamar lo menos posible la atención.


RE: [FIC] Un dia más? - Mark Callaway - 27-01-2024

Al sentarse en la silla, se quita el sombrero y lo deja a un lado de la mesa. Del pantalón se saca un cigarro y el mechero. Al ir a encender el cigarro, se le acerca un vecino de la isla, se para delante de Mark y le reta a para ver quién consigue el animal más grande y fiero de la isla. Mark lo miró entrecerrando los ojos y acabó de encender el cigarro. Dio una profunda calada y echó el humo despacio, que se mimetizó rápidamente con el que ya había en el ambiente. El hombre llamado Adolfo vecino y compañero habitual del hombre solitario, aumentó el interés del ex marinero comentando que el que perdiera debería comprar una botella del mejor ron que pudiera encontrar. Mark se levantó y miró hacia abajo desde sus dos metros de altura al hombre que no pasaría el metro setenta. Estiró la mano hacia su vecino para aceptar la apuesta. Adolfo cambió la expresión por un momento frente a la envergadura del retado, pero lo conocía bien y estiró la mano para cerrar la apuesta.

Al llegar a la cabaña, se agachó debajo de su cama para recoger el único arma que le permitía cazar, pues sólo tenia redes y cañas para la pesca a la que dedicaba varias horas al día. Fue a la cocina a por la piedra de afilar y se puso a pulir la espada. Según las palabras de Adolfo, tenía tres días para lograrlo. no había prisa. Cuando estuvo el arma bien afilada. Salió al pequeño huerto para practicar con un árbol silvestre que había crecido cerca de su casa tras la mudanza.