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The best damn thing [Presente Relativo - T4] [Tezca] - Hyákinthos - 23-09-2026 ***"I'm the best damn thing that your eyes have ever seen"
Día 45 de verano, año 18
4:45 p.m.
Momoiro
¡Fiesta!
Nada mejor que una buena fiesta para pasar los malos ratos.
¿Y si no hay malos ratos?
Pues ¡A festejar también! Por la buena vida.
Y en Momoiro son expertos en festejar…así que hoy no sería la excepción.
Las luces rosas de las horas de la tarde le daban un aire casi mágico a la plaza en la que, ahora, varios locales se paseaban luciendo sus mejores atuendos, mientras que otros, más recatados, preferían quedarse en la seguridad de sus puestos de ventas de chucherías, comidas, peluches o de simples juegos en los que sí el jugador acertaba se podía llevar un premio que podía ir de un pequeño llavero a un enorme peluche o algún otro artículo decorativo, todo dependía del puesto y de la excentricidad de quien lo atendiera.
Más atrás, algo alejadas de las carpas de buhonería, que hacían un pasillo de al menos tres metros de ancho y que se extendía por unos 500 metros, había un cerquillo de madera y metal, bien colocado sobre la tierra, en el que alrededor se reunían varias personas que vitoreaban a alguien que estaba en el interior… ¿Qué hacía? Rodeo, específicamente, una monta de toro… ¿Cuántos segundos llevaba sobre el animal? Los suficientes para que el público se emocionara y que el presentador hablara más alto de lo normal aun cuando usaba un micrófono.
Además, al otro lado de la cerca, a unos 300 metros a la derecha, había una tarima en la que, si bien había personas, no eran los encargados de dar un show, si no los que se encargaban de dar los últimos retoques para el show de talentos que debía empezar en, más o menos, 45 minutos. De todos modos, en la parte de atrás de aquella tarima, se veían varias carpas más pequeñas en las que, según decían las malas lenguas, o sea, los asistentes a aquella feria, se preparaban los artistas que se presentarían en aquel show que mantenía a los visitantes de la feria con la emoción por las nubes.
—¿Escucharon? Se supone que se presentan los ganadores del año pasado —. Habló alguien que estaba cerca de un puesto de venta de carnes asadas, cuyo olor se elevaba sobre las personas y quedaba impregnado en las ropas. —Son los mejores, tan fabulosos… ¡Kya! Ya quiero verlos en persona, vine al festival solo por eso…
—Pero la competencia es fuerte, creo que hoy viene alguien que se había ausentado por años o algo así —. Una chica de apariencia ruda y ropas más masculinas que femeninas fue la que habló, mientras se encogía de hombros y antes de dar un mordisco a la carne asada que había comprado. —De todos modos… ¿No les parece que uno de los ganadores del año pasado está más metido en la competencia de rodeo que en su próxima presentación? No quiero ser ave de mal agüero, pero…Los accidentes pasan…
La “muchacha” que habló antes le dio un zape a la chica. ¿Cómo se atrevía a desearle el mal a uno de los participantes?
—Eso es porque Allan es tan bueno en ambas cosas que no necesita prepararse, puede hacer rodeo ahora y cantar después, una cosa no lo exime de otra —. Lo defendió a mientras miraba hacia el conjunto de personas que se reunían alrededor del corral de rodeo, aunque, desde su lugar, no pudiera ver a la persona que, por los gritos de la gente, parece que se había caído del toro. —¡Ah! Por cierto… ¿Viste que…?
Un grito, ya no de algarabía, rompió el ambiente e hizo que las dos chicas que estaban conversando, así como el resto de la gente, voltearan hacia el sitio de donde procedía aquel grito… ¿Qué vieron todos? A algunas personas saltando la cerca para ir a auxiliar a quien estaba del otro lado, a uno que intentó controlar al toro y a otros más que pedían espacio a los espectadores del espectáculo que se ensombreció por culpa de aquel incidente.
—Ese es… ¿Allan? —La “muchacha” que antes defendió al artista corrió hasta el conjunto de gente que no se alejaba del todo del sitio del accidente. Su amiga lo siguió, esta vez tenía un rostro más preocupado que desinteresado, de hecho, incluso, por la expresión caída de sus ojos y cejas, parecía sentirse culpable. —Te dije que no dijeras ese tipo de cosas ¡Ah! ¿Le tiraste un mal de ojo?
—¿Cómo se te ocurre? —La muchacha le dio un zape a su amiga okama, al mismo tiempo que alguien corría hacia la parte posterior de la tarima que aún estaban armando.
El mencionado, Allan, un okama corpulento, bien parecido y que vestía con unos pantalones de vaqueros rosas que habían quedado chocolates por culpa del lodo en el que se arrastró al caer, aún se quejaba en el suelo, aunque se mordía el labio para intentar no gritar, mientras que alguien que decía ser paramédico intentaba hacer que se quedara quieto, pero el herido insistía en moverse para mirar hacia la tarima, como si estuviera esperando a alguien.
No pasó mucho hasta que ese alguien llegó…bueno, por partida doble.
Una chica rubia que también tenía ropas vaqueras en tonos rosas y un okama, también rubio, cuyas ropas también tenían un toque vaquero, pero mucho más atrevido que el de sus compañeros.
—¡Allan! ¿Qué pasó? —El okama fue el primero en dar un paso al frente para auxiliar a su amigo, pero el paramédico lo detuvo en seco, a fin de cuentas, por fin había conseguido que su paciente se quedara quieto.
—¡Te dijimos que no hicieras esto! ¡Ah! ¡Mírate…con un pie roto! —Porque sí, el pie del herido estaba en una posición antinatural, lo que se notaba a pesar de las botas de cuero que llevaba puestas. —¡Vamos a tener que cuidarte! Y peor aún… ¿Qué pasará con nuestra presentación?
—El show debe continuar —dijo el herido entre dientes. —Puedo presentarme, se rompió mi pie no mi lengua —. A pesar de lo dicho, sus palabras salieron con un dolor que le impediría cantar de manera adecuada si se daba el caso.
—¡Ni pensarlo! —Lo regañó el okama rubio.
—No vamos a regalar nuestro puesto en el concurso, Ken —. Las palabras volvieron a salir arrastradas y tanto el rubio como la chica, negaron con la cabeza.
—Eres un necio…¡Olvídalo! No vas a presentarte herido...somos artistas, pero no unos desalmados...Jmp...No dejen que se acerque a la tarima —. Ordenó la rubia. —Nosotros buscaremos la manera de hacer que alguien más encaje en nuestra presentación de tres o nos las arreglaremos para ser dos —. La chica movió su cabello con su mano, lo que hizo que golpeara con sus hebras rubias un chico que estaba cerca de ella. —No pienses que te reemplazaremos, porque nadie en este lugar es tan fabuloso como tú, pero…algo idearemos.
Los camilleros se llevaron a Allan y en ese momento tanto la rubia como el otro okama caminaron con pesar hacia su carpa.
—¿Y? ¿Qué haremos, Barbie? —Preguntó el rubio cuando por fin llegaron hasta la carpa que les correspondía, en donde se habían estado arreglando.
—Jmmm…tenemos menos de una hora para encontrar a alguien que acepte bailar tan bien como Allan… ¡Eso! ¡Audiciones! Haremos audiciones…aunque, cariño…no tengo esperanza, nadie aquí brillará tanto como él —. Al finalizar, la chica suspiró…un suspiro que se le contagió a su compañero de grupo, pero, sea como sea, ya tenían una idea en mente.
—¡Atención! ¡Atención! ¡Bailarines y cantantes! Cualquiera que quiera una oportunidad de brillar en nuestro escenario y tener la posibilidad de ganar un jugoso premio, los invito a pasar a la carpa No. 9…La carpa de los ¡Cowpokes! Así es señoritas, señoras y caballeros…Solo por hoy tendrán la oportunidad de audicionar con Barbie y Ken y ganarse un premio dentro del concurso de talentos —. Anunció con voz ruidosa el DJ encargado de mantener con vida aquella feria, lo que provocó que, al instante, varias personas, emocionadas no dudaran en detenerse para recibir más información de aquel hecho inusual. —Los interesados pueden pasar a la parte de atrás de la tarima y los guiarán a la carpa No.9… ¡No decepcionen a nuestras estrellas!
Con ello el anuncio cesó para dar paso a la música y la fiesta…una que debía continuar, mientras que algunos ya empezaban a dirigirse al sitio en donde se darían las improvisadas audiciones.
El escenario de las estrellas
RE: The best damn thing [Presente Relativo - T4] [Tezca] - Tezca Norova - 23-09-2026 [personajeinvalido=4400] Se había vuelto casi un ritual que, al llegar a una nueva isla, me escapara a sus eventos sociales y de entretenimiento: Si podías conocer a gente importante, era ahí. Si podías encontrar el cúmulo cultural del sitio, era en esos eventos, por lo que mataba más de dos pájaros de un tiro y de paso podía divertirme hasta no ver la noche.
Así es como llegué a esta feria, acostumbrada a pasar tiempo sola fuera de la tripulación y por esa misma razón, fue que pensé tarde el hecho de llamar a Jin e invitarle a pasar tiempo, no iba a interrumpir su tiempo en la isla por un capricho mío ¿O si? Al menos eso pensaba mientras comía un par de papas fritas extrañamente rosas, y miraba es espectáculo frente a mi, un okama, bastante guapo y en un increíble traje rosa con un sombrero montaba el toro con maestría, sin caer, aferrándose a este con su vida ¿Estaban dando un premio por esto? Ni idea, pero parecía que había formado una nueva fila pues habían alrededor de cinco personas detrás de mi.
Las vueltas, cada vez más rápidas, parecían marearme ligeramente mientras lo seguía casi obsesivamente con la mirada ¿En qué momento caería? ¿Cuánto puede aguantar alguien de esta forma? No creía que tanto, aunque cada segundo que pasaba me sorprendía un poco más. Bueno, igual se veía un poco fácil, habría que probar suerte cuando esta linda ca- Hablé muy pronto ¿Lo manifesté? Ahí fue cuando la media papa que estaba comiendo descendió de regreso al plato mientras un sonoro grito de dolor se hacía presente en el lugar. Auch.
Finalmente había caído aquel okama, de la forma más dolorosa que pude imaginar, los paramédicos llegaron pronto acompañados de un par de bellezas que parecían caer a nuestro vaquero herido, me colé entre la gente, un poco más cerca del ojo del huracán para poder escuchar el chisme mejor. Un grupo de artistas, muy monetizable ¿Tal vez carecían de alguien que les ayudara con las finanzas de su agrupación? Aunque al parecer tenían un problema más urgente. Escuché su conversación con discreción, terminando las papitas.
Un reemplazo… ¿Dónde podría conseguirles un reemplazo y pedir parte del premio como recompensa? Salí del toro mecánico para andar por la feria como si eso pudiera ayudarme a pensar mejor, pateando alguna que otra roca tirada en el camino y el anuncio no tardó en hacerse llegar, aclarándome lo que necesitaba buscar: Bailarín o cantante…
Bailarín o cantante…
…
Bah ¿Qué tan difícil puede ser? ¿No es que siempre he dicho que soy mi mejor producto y servicio? Además que, aquel viejo me había instruido en varias artes y mi encanto podría esconder si es que llegaba a tener algún ligero tropiezo por no practicar en tanto tiempo, me sentía confiada: solía cantar en el barco, soy hermosa y he enseñado a bailar al mismísimo Jin Onizuka, simplemente si no podían ver mi genialidad los del problema serían ellos.
Caminé dando media vuelta para buscar la tarima y llegar atrás de esta. —Escuché que andan buscando una estrella así que he sido benevolente y he venido ¿Me entiendes? ¿Dónde está la carpa 9? —
Contrato confidencial: Tezca Norova
RE: The best damn thing [Presente Relativo - T4] [Tezca] - Hyákinthos - 24-09-2026 Desde que el momento en que el DJ terminó con su anuncio, un murmullo se empezó a extender por la feria, uno que se sobreponía a la música, era casi como el zumbar de las avispas, pero lo cierto es que solo eran las voces de los curiosos que deseaban probar suerte o que incitaban a otros a probar suerte… ¿Por qué no? El premio para el ganador incluía berries, era dinero “fácil” o, al menos, eso creían algunos.
Por eso, no fue extraño ver que varias personas empezaron a movilizarse hacia los tras bastidores de la tarima que ya casi estaba lista para empezar con las presentaciones. Todos los interesados eran recibidos por una chica bajita, con cara algo amargada, que mascaba un chicle, lo inflaba y lo hacía explotar cada cierto tiempo.
—¿De verdad alguno cree que va a pasar la audición de Barbie? —La chica rodó los ojos al mismo tiempo que refunfuñaba, luego se fijó en la fila que, para este punto, debía ser de al menos unas 50 personas. —Ilusos —dijo justo antes de señalar a un alto okama hacia la fila… ¿Él sería el 50? Tal vez, pero a pesar de su tamaño, tenía una cara demasiado bonachona como para si quiera pensar en pisar el escenario.
—Jmmm…debería cerrar la fila aquí…Lo siento por los chicos, pero entre estos perdedores no creo que encuentren un reemplazo para Allan y tampoco creo que alguien más en esta feria haga la diferencia —. La amargada muchacha tomó de una mesita, que estaba a un lado de ella, un caracolito pequeño que pensó en usar para llamar a los encargados de todo este desastre de última hora; sin embargo, antes de que pudiera marcar a Barbie y Ken para anunciarle que tendrían “casa llena”, una voz femenina la interrumpió.
—¿Ah? —La miró de arriba abajo, la chica era linda, es verdad, hasta un ciego podría verlo, pero no…según los estándares de la chica del chicle, la rubia que ahora tenía frente a ella no llenaría los zapatos de Allan…De todos modos… ¿Si quiera era del reino? No recordaba haberla visto antes. —Lo siento, linda, pero no creo que seas lo que estén buscando…No pareces tener la madera para ser una artista de gran nivel, aunque si hacen un concurso de modelaje podría llamarte —dijo la muchacha antes de hacer otro globo de chicle y explotarlo.
—Además…Mira, esa es la fila para las audiciones en la carpa 9 —. Señaló la fila de 50 personas que estaban por delante de la rubia y que se dirigían a una carpa de tonos naranjas que se venía al fondo. —Creo que llegaste un poco tarde, porque de todos modos estaba por cerrar la fila.
La chica estuvo a punto de colocar una cinta entre la rubia y la fila, cuando alguien en la fila intervino, una voz cantarina y, definitivamente, más alegre que la de la muchacha del chicle.
—Déjala pasar…No deberías juzgar a la gente a simple vista, además, creo que todos tendrían derecho de intentarlo… ¿No? —Era un okama bajito, pero muy bien arreglado, el que hablaba, aunque gracias a sus palabras sonaron un par de risas en la fila.
—¡Oh, cariño! —Habló otro más alto. —Definitivamente no… ¿Sabes por qué? Allan no es solo un gran cantante, es bailarín y un gran luchador de okama kenpo…Sus movimientos de bailes los basa en tan fino arte de combate…uno que dudo que nuestra amiga aquí presente sepa…Lo siento, cariño, eres bellísima, pero no pareces la más atlética, deberías escuchar a Bubble —. Señaló a la chica del chicle. —Mejor regresa el otro año o ve a entrenar, porque Barbie no aceptaría a alguien que no pueda ganarle en un combate y no pareces poder con ella —. El okama no se lo decía de mala manera, de hecho, su voz se escuchaba algo preocupada de que en la audición, Barbie pudiera herir los sentimientos de la rubia que acababa de llegar, aunque…tal vez sus palabras no fueron las mejores para expresar esa preocupación.
—Bien, ya oíste, linda…Creo que hasta aquí llegarán los participantes —. Señaló al último en la fila. —Así que al menos que encuentres una manera de pasar por encima de ellos o de colarte en la carpa, no irás con Barbie y Ken —. Esta vez, la tal Bubble, si colocó la cinta que separaba la fila del resto de la gente que se quedaba por fuera, incluyendo a Tezca.
¿Y ahora qué?
¿La comerciante de los Hanu Mahana brillaría o se dejaría opacar?
El escenario de las estrellas
RE: The best damn thing [Presente Relativo - T4] [Tezca] - Tezca Norova - 25-09-2026 [personajeinvalido=4400] Para los que no me conocen puede ser difícil tomar la decisión más sensata, una parte de mí, la más amable y suavizada por culpa de la gente que solía acompañarme en el camino que había decidido quería respirar, darles una segunda oportunidad: “Son ignorantes, Tezca, no puedes culparlos” Aún así, entre el chicle y la forma en la que esa mujer hablaba lograban comenzar a frustrarme. Mantuve la sonrisa ante la supuesta organizadora con el orgullo que me caracterizaba, un silencio que solo podía interpretarse como “pensando” —Cuida tu boca, no sabes de que tengo madera en realidad: Es un consejo, linda, si no sabes con quien lidias no te hagas enemigos. — Aún así ese peligroso brillo se reflejaba en mis ojos mientras intentaba esconder mi “humilde” tridente detrás de mi brazo. Ahí fue cuando el más sensato, aquel okama bajito, dijo algo con más sentido, a lo que terminé señalándolo con ambas manos. —Bueno, alguien con dos dedos de frente. Gracias. — El placer me duró muy poco, frunciendo el ceño ante las risas y las palabras de la otra persona en la fila, hasta que dijo: “no aceptaría a alguien que no pueda ganarle en un combate…” —Combate… un combate, creo que ahora lo entiendo, vaya, esto está hecho a mi medida.— Porque las faltas de respeto habían ido muy lejos cuando me deberían estar alabando y abriendo la fila para que pasara primero. Pero si eso no iba a pasar. La cinta era un reto, toda esta situación era un tonto reto de una superioridad que no sabía de donde habían sacado, aún así mi expresión no lograba cambiar la suficiente para que lo notaran de inmediato. Tomé uno de los extremos de la cinta para abrirla, acercándome al okama bajito para inclinarme y susurrarle al oído. —Tienes 5 segundos para quitarte de esta fila ¿Me entiendes? — De ahí, aprovechando a ser la última me moví a un costado, del lado onde se encontrara Bubble mientras tomaba la lanza con la mano derecha y El filo, con una peligrosa velocidad había parecido rasgar desde la cintura del último en la fila hasta el tobillo del primero, marcando una perfecta línea descendiente de sangre, cerrando el movimiento mientras giraba sobre mi propio eje para terminar la violencia del filo contra las piernas de Bubble. —Ay no, ahora parece que nadie es apto para participar… Te lo advertí, no sabes madera de qué tengo en realidad. De todas formas…— Me volteé al otro okama que había estado hablando sin saber, sonriéndole. —Así le hago un favor a Barbie y Ken… Elimino a los inútiles de su camino. Ahora… háganme el maldito favor de dejar de estorbar. — Y en esa última oración mi mirada, completamente hostil y con los ojos ligeramente entrecerrados, había pasado al okama que me había defendido si es que tan siquiera seguía por la zona. Sin esperar más, con el tridente en mano comencé a avanzar hasta llegar al primer puesto para abrir la carpa 9, quedándome de pie. —Buenas, me parece que soy la siguiente en la fila. El resto parece indispuesto. —
Contrato confidencial: Tezca Norova
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