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Un lugar de reposo [Presente Absoluto] - Versión para impresión

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Un lugar de reposo [Presente Absoluto] - Kibai - 12-09-2026

Límites del  Bosque  Utsukushi, Isla Chisi.
Día 54 de Verano, año 18. 23:30.


La marcha de los tres componentes de la División 50 les llevó hacia las afueras del bosque. Kibai, ayudado por su inestimable visión en la oscuridad y deteniéndose con asiduidad para olfatear el aire que llegaba hasta ellos, había logrado al fin localizar un lugar que parecía lo bastante seguro para pasar la noche. Tras haber valorado un claro bastante grande, descartádnolo ppor su excesivo tamaño, pues los árboles se separaban casi cincuenta metros los unos de los otros y la visión, al menos para Moja y Kibai, era perfecta, puede que demasiado. De modo que habían seguido caminando, cuando el olor de la sal marina sorprendió al mink, que se giró para comprobar como a su izquierda se filtraba el sonido de las olas. Ansioso de comprobar si habían avanzado tanto, dio un pequeño salto para alcanzar una rama a cuatro metros de altura, pero la vegetación seguía siendo demasiado densa, de tal modo que continuó escalando hasta alcanzar los doce metros, desde dónde, ya encaramando en la copa del árbol, pudo otear el horizonte y ver lo que había al otro lado del muro vegetal.

La zona en cuestión era un extremo rocoso de la isla, a jugzar por la luna, ubicado en la zona sureste de la misma, apartada por una sucesión de árboles apretados entre sí y con una buena cantidad de zarzas y diferentes arbustos silvestres que ormaban una especie de barrera natural. El área al otro lado era una explanada que daba directamente al mar, una especie de cuerno que sobresalía hacia fuera en la orografía de la isla, y que penetraba en el mar a lo largo de unos treinta metros aproximadamente, midiendo veinte metros en su parte más ancha y acabando en una punta en la que solo cabía un hombre de pie. Mas abajo, a unos diez metros, las olas batían contra el acantilado, aunque por el momento el mar parecía bastante calmado, y a ojos de Kibai, no parecía que fuese a descargarse una tormenta próximamente.

Tras descender, el mink instruyó a sus compañeros de lo que había encontrado, y al poco rato, todos estaban al otro lado, momentáneamente guarecidos por aquella curiosa disposición de árboles. La División tendió los petates con lo poco que habían podido salvar del naufragio en el extremo más alejado de los árboles, hacia el pico rocoso sobre las olas. Kibai renunció totalmente a la idea de encender un fuego, pues aunque por fortuna el viento soplaba de cara a ellos, no quería arriesgarse a que la buena fortuna les traicionase y cualquiera viese la columna de humo o el resplandor de las llamas. Sacando de su morral las plantas medicinales que había ido pudiendo encontrar, el mink se acercó a Moja, sentándose a su lado.

— Como sigues, compañero? Te duele mucho?

Kibai le dejó a su amigo las plantas en el regazo, por el lado en el que no le faltaba el ojo.

— De momento he podido echarle el guante a esto, espero que te sirvan. Si necesitas cualquier otra cosa, solo dímelo. Esta isla parece bastante fértil en cuanto a recursos naturales, y la mayoría de plantas me son familiares, así que si está en esta isla podré encontrarlo.

Con un último apretón en el hombro, Kibai se levantó del lado de Moja, dirigiéndose a Bertram.

— Hay bastante luz, en cinco días habrá luna llena. Si algo aparece, no creo que tengamos problemas para verlo venir. No obstante, por mi parte preferiría seguir sin fuego, sigue sin gustarme la idea de que haya más gente en esta isla y que aún no nos hayamos cruzado con nadie...

Dando un pequeño suspiro, Kibai se apoyó contra una de las formaciones rocosas que había en aquel cabo, rascándose con suavidad el cuello. Aunque ya no le dolía como antes, aún notaba la quemazón de vez en cuando, y la zona estaba sensible ante cualquier golpe súbito en aquella zona. Seguramente tardaría varios días en curarse, si es que lo llegaba a hacer del todo. Por suerte, aquel parecía, por el momento, un lugar lo bastante seguro como para que la División descansase unas horas y recuperasen fuerzas para el día siguiente. Con un último vistazo, el mink comprobó como las zarzas que había recolocado en el acceso seguían firmemente enclavadas en el mismo punto dónde las había dejado.

Contenido Oculto


La Caja de Pandora



RE: Un lugar de reposo [Presente Absoluto] - Moja - 12-09-2026

El cansancio en el rostro de Moja era mas que evidente, llevaban horas caminando, buscando un lugar adecuado para hacer un campamento. El cuerpo ya le iba pasando factura por el esfuerzo. Al marine le ardía el ojo y la pierna, había aguantado tanto el dolor en aquellas horas para intentar no ser una carga para sus compañeros. Pero parece que había merecido la pena aguantar todo aquel traqueteo del camino, pues, delante de ellos se abrió un lugar perfecto para acampar. A un lado estaba lleno de zarzas que hacían de barrera natural, mientras que al otro costado se encontraba un acantilado.

El mink se puso a un costado del lugar, apoyó su mochila a un costado y se sentó en una roca, lo suficientemente grande para hacer de asiento. En ese momento se acercó Kibai preguntándole como se encontraba.

-Aguantando, creo que el esfuerzo me pasará factura.- le contestó a Kibai, con una voz de estar totalmente agotado. -El dolor es fuerte, pero ya casi me he acostumbrado a ello.-

Tras esto Kibai le entregó unas plantas, Moja las reconoció al instante. Había de varios tipos, sin duda, aquello le serviría para hacer un poco de antiséptico para el ojo y unos calmantes para el dolor.

-Muchas gracias Kibai, creo que con esto tendré para un par de días- dijo a su compañero. -Cuando necesite algo más te avisaré, gracias de nuevo Kibai-

Tras esto Kibai se levanto y se puso a hablar con Bertram sobre el lugar. Moja no le prestó mucha atención a lo que decían, en su mente solo estaba fabricar un ungüento antiséptico y algo de calmante para el dolor. Se acercó su mochila a la mano y sacó de su interior un pequeño mortero que tenía. Fue limpiando las hiervas y quitándole las partes que no servían con cuidado. Luego, las colocó dentro del mortero, sacó su cantimplora y le echó un poco de agua, lo justo. Empezó a moler aquello hasta obtener una pasta blanquecina. Se quitó el apósito de la cara, lo mojó en un poco de agua de la cantimplora y lo escurrió lo mejor que pudo. Se puso aquella pasta blanquecina en la herida de la cara y puso el apósito de nuevo en su sitio. La humedad del apósito mojado le refrescó la zona casi de inmediato, sintiendo un alivio inmenso.

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RE: Un lugar de reposo [Presente Absoluto] - Bertram Gaufrid - 12-09-2026

Los marines de la recién reestructurada división 50 se encuentran en una situación de lo más delicada, pues no solo han perdido su medio de transporte, el barco que tan fiel y valientemente les acompañó hasta los cielos y terminó por romperse en el regreso al mar azul, sino que en consecuencia de ello Kibai y el propio Bertram tienen heridas permanentes en sus cuerpos, las cuales de milagro no los ha matado y Moja no solo tiene una pierna fracturada sino que ha perdido un ojo, por lo que están en una situación donde cualquier cosa es una auténtica amenaza. Debido a ello, los tres tienen lo mismo en mente, buscar una zona donde montar un campamento que les permita ver las amenazas mientras el entorno les ayude a estar seguros, siendo que las cuevas son lugares idóneos para ello al servir de refugio natural y limitar el acceso a una sola zona. Los tres marines están mental y emocionalmente agotados, o por lo menos es el caso del arquero, pues no solo ha perdido el barco sino que decidió, acertadamente, dejar su compañero peludo bajo los cuidados de un compañero en el que confía antes de empezar el descenso.

Si bien el pelirrojo no tiene una gran visión en la oscuridad como Kibai o Moja, la noche es lo bastante clara como para que no le resulte un problema y su manía de observar el entorno y mantenerse avizor a cualquier movimiento sospechoso o cambio en el entorno que no encaje en su estado natural, algo que el joven es capaz de distinguir gracias a su gran capacidad perceptiva. En las ciudades dirían que es más fácil encontrar lo que desentona, pero eso no es del todo cierto, para los que conocen los bosques y, en general, los entornos naturales, resulta muy fácil saber si la zona ha sido alterada recientemente, aunque sea de forma accidental por simplemente pasar por allí. En los bosques por ejemplo, cuando la gente que no sabe moverse por entre la vegetación se adentra es común ver ramas bajas rodas, marcas en el suelo y plantas aplastadas por su paso, en cambio aquellos como el joven arquero que tienen un conocimiento aunque sea básico de como moverse por esas zonas pueden no solo evitarlo sino, con la atención suficiente, saber si alguien ha pasado y detectar un rastro.

Mientras caminan Bertram se rasca tras la cabeza mientras no pierde de vista a Moja, a pesar de que está haciendo su mayor esfuerzo para no ser una carga, seguramente esté aguantando más de lo debido el dolor y eso a la larga le pasará factura, aunque no se puede hacer nada si se niega a ser ayudado. Tras pasar por varias zonas que si bien a simple vista parecían buenas opciones, realmente los deja muy abiertos a ataques, y no ofrecen protección real hasta que Kibai encuentra lo que parece ser un cuerno sobresaliente hacia el mar, con una vegetación lo bastante cerrada para hacer de defensa y complicar que alguien decida atacarles si es que los encuentran, pues el bosque es denso y los tres marines parecen tener experiencia mezclándose con el mismo. Al llegar cada uno toma una posición, siendo que el arquero, como es costumbre en lugares que lo permiten, toma una posición elevada con su arco a su lado y las flechas listo para disparar de ser necesario. Sus ojos rojos observan la escena mientras Kibai le entrega a Moja las plantas para que empiece a trabajar en la preparación de un ungüento mientras Kibai le comenta sus pensamientos al arquero.

Bertram se ha retirado la parte superior del uniforme y la está reparando de forma provisional con los medios que tiene a mano, por mucho que hayan naufragado debe reparar su ropa para que al menos tape la herida del pecho, pues en caso de conflicto seguramente decidirían atacar ese punto al ser más sensible y responde con calma

-Tienes razón sir, si hay gente y aún no los hemos visto o nos evitan, o no nos encuentran o, el peor de los casos, están preparando un ataque. Este lugar nos da una ventaja estratégica, su único punto de acceso es por donde vinimos y en caso de vernos superados siempre podemos escapar al mar esperando que ellos no nos sigan. También está el hecho de que Moja no está en condiciones de pelear, mayormente por su pierna ahora mismo, pero su ojo también será un problema a futuro por lo que pensaré en una forma de solventar dicho problema. Igualmente no hay problema, si se acerca alguien lo sabré enseguida.-

El contramaestre lo tiene todo pensado, en cuanto tenga un respiro empezará a investigar sobre la creación de ojos protésicos, pero no de los que simplemente parecen un ojos, sino que puedan ver y suplantar la funcionalidad del ojo perdido. También tiene que mejorar sus equipos, tanto el arco como las gafas y demás suplementos que usa para mejorar su desempeño en combate por lo que tiene trabajo para rato. Mientras termina de reparar como puede su camiseta, usando hilos que sacó de una de las plantas de la isla tras preguntar a Kibai lo seguro que era tomarlas, y una aguja improvisada de un trozo de madera el joven extiende su haki abarcando aproximadamente 85m dede su posición, y al encontrarse en el extremo más hacia el mar que se encuentra en total calma le da un área de 55m hacia el interior del bosque en la que si alguien decide entrar lo verá llegar, al mismo tiempo abarca 85m hacia el mar por si por alguna razón deciden atacar desde un barco.
Carcaj eléctrico



RE: Un lugar de reposo [Presente Absoluto] - Kibai - 13-09-2026

Una vez hubo acabado de acomodar su petate, Kibai se acercó a la parte más estrecha del promotorio rocoso, justo sobre el mar. Por fortuna, el mar seguía completamente en calma, y por el momento solo el ruido de las olas, diez metros más abajo, rompía el silencio de la noche. Si bien en otro momento hubiese sido casi una ratonera sin salida, el hecho de poder nadar de nuevo le hacía comprender al mink hasta que punto había estado contenido todo aquel tiempo.

Con cuidado, se sentó en el borde del acantilado, echando las manos hacia atrás para observar el cielo. Por desgracia, la luna aún no estaba completamente llena. En caso contrario, hubiese sido mucho más sencillo para la División, teniendolos a Moja y a él, haber limpiado la isla de punta a punta en menos que cantaba un gallo. Eso siempre y cuando el mink pantera se recuperase de su lesión de la pierna, la cual aunque no había empeorado, mejoraba lentamente.

Sin embargo, aquel no era momento de lamentarse. Impulsándose hacia atrás para rodar sobre su espalda y ponerse en pie de nuevo, Kibai se sacudió el polvo de las manos contra el pantalón y se encaminó hacia el puesto dónde se había parapetado Bertram.

— No sé si encontraremos un lugar mejor que este, pero creo que puede sere un buen sitio para que Moja acabe de recuperarse. Lo cierto es que no me siento demasiado cómodo moviéndome a plena luz del día por esta isla, y más a sabiendas de que hay gente por ahí. El muro de arboles y zarzas hará su trabajo, pero haríamos bien en movernos de aquí lo menos posible. Trataré de encontrar una ruta alternativa rodeando el acantilado por la mañana, con algo de suerte, habrá nidos de aves y podremos desayunar algo decente y fresco.

Antes de volver junto a Moja, Kibai se acercó de nuevo a la barricada natural que se habían encontrado. Tras observar las zarzas que había dispuesto, tomó unas cuantas ramas caídas y las dispuso de mejor manera por el suelo. Pasados un par de minutos, el mink retiró un par de pasos para examinar su obra, satisfecho con el resultado final. Hinchando el pecho, tomo una profunda inspiración, comprobando los aromas que le traía el viento que seguía viniendole de cara. Frunciendo levemente el ceño, se retiró de nuevo hacia el centro del campamento.

Contenido Oculto


Sentándose de nuevo a un par de metros de Moja, Kibai observó como seguía tratando sus heridas. Desde luego, el mink pantera estaba dando un aauténtica lección de empaque soportando los dolores de su ojo y su pierna sin dar una sola queja.

— Mañana escalaré los acantilados de alrededor, a ver si encuentro algo decente para comer. También aprovecharé para reconocer un poco la zona. Con suerte, averiguaré más de las personas a las que olí cuando llegamos a esta isla. Por lo demás, deberíamos quedarnos aquí hasta que te cures, dudo que encontremos un lugar más defendible que este, y por una vez, me alegra tener el mar cerca.

Acomodando mejor su ligero petate, Kibai se sentó contra una de las formaciones rocosas, sacando uno de los frutos que había reconocido como comestibles y recolectado en su ruta hacia aquel lugar, y le dio un gran bocado, agradeciendo sobremanera la frescura de los jugos del mismo al calmar su garganta. Desde que habían llegado, el estrés constante y el estado de alerta en el que su cuerpo parecía haberse acostumbrado a estar le hacían tener la boca como si medio desierto de Arabasta hubiese pasado por su gaznate.

La Caja de Pandora



RE: Un lugar de reposo [Presente Absoluto] - Moja - 14-09-2026

Mientras sus compañeros decidían sobre si este lugar era la mejor opción, Moja seguía concentrado en tratar las heridas. Había acabado de ponerse aquel ungüento en el ojo, aquella herida escocia como si estuviera en llamas. Estaba claro que la salinidad del ambiente hacia que el ardor se intensificara aun mas. Terminó de colocarse el apósito en el ojo con sumo cuidado y tras esto se colocó la venda con la fuerza necesaria para que no se cayera el apósito y no le apretara haciéndole daño. Había leído que era casi peor apretar demasiado la venda que dejarla suelta.

Una vez hubo terminado, se dispuso a hacer una pequeña crema para calmar el dolor de la pierna con las hierbas que sobraron del ungüento. Limpió el mortero con un trapo limpio que sacó de su mochila y un poco de agua. Tras esto, limpió las hierbas que habían sobrado, colocando en el interior del mortero lo que necesitaba. Sacó de nuevo su cantimplora, pero esta vez le dio un trago largo, tenia la garganta seca después de la dura travesía, y con lo poco que había sobrado lo echó en el cuenco. Esta vez no necesitaba tanta, quería que la masa fuera mas espesa. Empezó a moler la mezcla hasta estar satisfecho con el resultado. A la par sacó una de sus flechas de su ropa y la envió hacia los arboles y matorrales cercanos. Aquella flecha se movía como si tuviera vida propia, pero no era así, pues Moja miraba de reojo con su, ahora único, ojo bueno controlándola para que fuese hacia donde quería. Con su continuo entrenamiento sabía de sobra que podía moverla hasta mas allá de sesenta metros.

La flecha agarró unas cuantas hojas de los árboles, lo suficientemente grande para taparle la herida. Para cuando la flecha había soltado las hojas Moja ya había terminado de hacer aquella masa de hierbas medicinales. Moja deshizo aquella flecha y la que llevaba atada a su pierna provisionalmente dejando a la luz una enorme inflamación donde antes se encontraba la doblez que Kibai le había ayudado a colocar. Para ese momento Kibai ya se había sentado cerca de el y estaba comentando de salir de reconocimiento a la mañana siguiente a recolectar algo de comer. Moja alzó la vista hacia su compañero con el gesto de seriedad que le caracterizaba y asintió con la cabeza, dando su aprobación. Tras esto volvió a lo que estaba haciendo. Untó la mezcla en una de las hojas y la colocó en la inflamación. Sacó una venda de su mochila y se vendó la pierna para que aquella hoja no se moviera. Antes de terminar levantó su cabeza y miró la zona, observó que había un par de ramas lo suficientemente rectas a los pies de Bertram.

-Bertram- dijo llamando la atención de su compañero -¿Me pasas esas ramas?- 
Con ellas esperaba hacer una férula e inmovilizar su pierna lo mejor posible. Ya que no podía mantener su flecha enroscada en la pierna mientras dormía.

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RE: Un lugar de reposo [Presente Absoluto] - Bertram Gaufrid - 16-09-2026

La división 50, o al menos los miembros que no se unieron a las otras dos divisiones que ahora conforman la división 30 de los que eran la 84 en sus inicios, se encuentra en una situación delicada tras un terrible accidente que por un milagro de dios no acabó con sus vidas, dejando que solo sufran heridas graves, aunque Bertram y Kibai ya solo tienen una herida permanente recordando lo terrible que puede ser navegar y la increíble suerte que tuvieron de no morirse en ese accidente. Tras la llegada y el aviso de Kibai sobre haber notado el aroma de otras personas en la isla y la falta de su presencia y no verles hace que los marines estén alerta, incluso más teniendo en cuenta la condición de Moja en estos momentos. Los marines finalmente encontraron una zona donde poder protegerse y vigilar los puntos de acceso con cierta facilidad. Por el momento la posición es idónea, una cueva está más protegida, pero este lugar tiene algo de lo que carecerían en la cueva y es una vía de escape. El pelirrojo con raíces de cazador está sentado en una posición más elevada por costumbre de arquero, pero no demasiado para no delatar su posición a posibles atacantes, cuanto menos información tengan los posibles atacantes mejor, motivo por el que no hay una fogata a pesar de ser algo que ayude a ahuyentar a las bestias.

Ante las palabras de Kibai Bertram asiente mientras mantiene el haki activo atento al entorno y sus ojos avizores y atentos a los alrededores antes de decirle -Puede que tengas razón sir, si bien una cueva a nivel protección es más eficiente al contar con solo una entrada y estar rodeada de roca, este lugar cuenta con una vía de escape en caso de que las cosas se compliquen demasiado, lo cual en nuestra situación es de agradecer. Por lo pronto aún no detecto peligro alguno, parece que por ahora se mantienen alejados de la zona, tal vez no sepan que estamos aquí o tal vez no deciden cómo van a actuar en consecuencia. Respecto a la exploración no es mala idea, pero lo mejor es turnarnos para que Moja no se quede solo y nosotros podamos descansar a turnos.-

El joven arquero tiene su arco a mano, sus flechas listas y sus sentidos atentos y afilados, pero mientras no lo necesite tiene un cuaderno y una pluma en mano para anotar algunas ideas que tiene en mente, haciendo algunos cálculos, probando diseños y sopesando materiales, posibles reacciones adversas y los medios que serían necesarios para el funcionamiento y la comunicación, además de algunas posibles mejoras para lo que tiene en mente. Es en ese momento que Moja le pide unas ramas, seguramente para algo respecto a su pierna por lo que el contramaestre tomó las ramas que pide y se las entrega diciendo -Si necesitas algo más solo dilo, por ahora tu única preocupación es recuperarte sir.-

Bertram observa la selva, el entorno y la situación en la que están, y empieza a pensar en las posibles creaciones que pueda llegar a hacer en esa isla, sopesando los posibles materiales a encontrar y dice a Kibai -Igualmente durante el día quiero salir un rato por las proximidades a reconocer la zona, mantendré el haki siempre activo por si acaso para estar atento a las amenazas, así sabremos más sobre el lugar y cómo podemos avanzar o evitar los problemas hasta que Moja esté recuperado sir.-

Carcaj eléctrico



RE: Un lugar de reposo [Presente Absoluto] - Kibai - 16-09-2026

Mientras seguía apoyado contra la roca, Kibai aprovechó para examinar mejor los acantilados que los rodeaban. Las paredes eran de roca sólida, erosionada por el continuo azotar de las olas del mar, lo cual había contribuido a que numerosas grietas se hiciesen presentes en ambos riscos. Aquella situación, por lo que el mink podía comprobar aún en ausencia de luz debido a su gran vista, parecía repetirse en la mayoría de los riscos que podía ver a ambos lados del promotorio de roca en el que se habían guarecido los miembros de la División 50.

Dejando caer la cabeza suavemente contra la roca, Kibai dejó la mirada perdida en el firmamento, permitiéndose un momento de relajación con los ojos cerrados. Su mente sin embargo, se negaba a ralentizarse del todo, de modo que siguió pensando en lo que debían hacer a partir de ahora.

Lo principal, sin duda, era recuperar a Moja. Aún a pesar de que gracias a su habilidad con la Akuma que había consumido se las podía apañar bastante bien, el tener la pierna en aquel estado seguía siendo un gran desbarajuste para cualquier estrategia que pensasen idear, y lo cierto era que Kibai no estaba del todo seguro de como le acabaría afectando la pérdida del ojo que había sufrido en el naufragio. Por otro lado, tanto Bertram como él estaban ya bastante en forma, lo cual les facilitaría el poder buscar más recursos, o fortificar mejor aquella posición que habían conseguido.

Aquel último pensamiento, hizo despertar una idea a mayores en la mente del mink que rapidamente se giró para sacar las garras y, tras imbuir sus manos en Haki de Armadura, golpeó una sección del borde de la pared de roca, desprendiendo varios trozos grandes que se apresuró a recoger. Con una serie más de golpes, acabó por darles una forma relativamente apuntada, aunque irregular y algo dentada, lo cual no era para nada algo malo, a su punto de vista. Recogiendolos todos, se encaminó de vuelta a la zona del muro de árboles, y tras dar un salto, distribuyó los fragmentos entre las bifurcciones en Y de las ramas que encontró mejor localizadas para sus planes.

Contenido Oculto

Una vez satisfecho con su trabajo, Kibai descendió de nuevo al nivel del suelo, sacudiendose el polvo de roca de su uniforme (el cual, la verdad, empezaba a necesitar una buena limpieza, y puede que un par de remiendos aquí y allá). Antes de volver a su lugar, el mink se acercó hacia ambas orillas del promotorio, con sus ojos de pupilas verticales refulgiendo levemente en la oscuridad mientras calibraba la mejor ruta para salir de expedición al día siguiente en cuanto rompiese el alba. Al parecer, el lado oeste podría ser más prometedor, ya que divisió algunos orificios en la pared del acantilado, que seguramente albergasen nidos de aves marinas, lo que significaba huevos y carne fresca para él y para sus compañeros de División.

— Puede que al final hasta esto pueda salir bien... — pensó para si el mink antes de retroceder hasta dónde había dejado su petate y se sentaba de nuevo apoyando la pared contra la roca.

La Caja de Pandora



RE: Un lugar de reposo [Presente Absoluto] - Moja - 16-09-2026

Moja cogió las dos ramas que le había traído su compañero, haciendo un pequeño gesto de agradecimiento por acercárselas. Las midió rápidamente para ajustarla a su pierna. Sacó un cuchillo de la mochila y cortó las ramas para dejarlas en la medida y además retiro las ramillas que sobresalían para dejar las ramas lo más lisas posibles. Tras esto, colocó una a cada lado de la pierna. Con lo que le había sobrado de venda aseguró las ramas a su pierna, sujetándolo con fuerza para que no se moviera, pero sin pasarse para no cortarse la circulación de la pierna. Lo último que quería era tener que amputarse la pierna por hacer un torniquete sin querer.

Se dispuso a guardar sus cosas de nuevo en la mochila. Mojó un poco un trapo para limpiar el cuchillo con el que había cortado las ramas. Una vez limpio lo guardó y continuó con el mortero. Limpiándolo con esmero, pues no quería estropear el poco material que tenía. Cuando estuvo reluciente lo guardó en su mochila junto al resto de cosas que había sacado anteriormente. Antes de guardar la cantimplora intentó beber las pocas gotas de agua que aun quedaban dentro, aun notaba su garganta seca, pero de poco sirvieron esas gotas. Tendrían que buscar un pequeño riachuelo o algo parecido para poder conseguir agua potable. Se recostó hacia atrás y cerró el ojo un momento, intentando descansar un poco. Las hierbas que le había conseguido Kibai estaban empezado a hacer efecto y notaba un poco de alivio en la herida de la cara y en la pierna.

Moja no prestó mucha atención a lo que sus compañeros hacían o decían. El cansancio acumulado, sumado a haber estado aguantado el dolor durante toda la travesía hasta allí hacia que Moja empezara a bajar la guardia. Por unos instantes el mink que normalmente siempre estaba alerta se durmió por puro agotamiento. Al poco se despertó dando un sobresalto, tirando de pura fuerza de voluntad para mantenerse despierto.

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RE: Un lugar de reposo [Presente Absoluto] - Bertram Gaufrid - 17-09-2026

El arquero se mantiene alerta, su haki aún activo vigilando las zonas próximas y, tras entregar las ramas a Moja y asentir de regreso a su agradecimiento, sus manos y mente ocupados en un diseño un tanto particular, el cual aún no está seguro de poder llevar a cabo por sus capacidades actuales y por la isla en la que se encuentran, seguramente requiera de materiales que no puedan ser hallados en una isla que mires donde mires solo tiene bosque y poco más, no hay rastro alguno de civilización o indicios de metales o materia prima que no sea de origen animal o vegetal. Los tres marines están apostados, prestando atención al entorno y lidiando con la situación, cada uno a su manera, siendo Moja el que menos puede hacer de momento ya que toda su atención tiene que estar centrada en recuperarse y evitar que la fractura de su pierna le acarreen secuelas permanentes que le compliquen pelear. Kibai por su parte parece estar investigando las proximidades, cubriendo la vigilia del momento, aunque en un punto algo parece venirle a la mente pues directamente parece arrancar algo de las rocas que los rodean para crear algo que parecen puntas de flecha toscas y primitivas, no serían útiles para la fabricación de flechas. Sin embargo, parece que lo va a utilizar para crear aún más obstáculos para posibles atacantes, por lo que Bertram no menciona nada y sigue con el diseño de una especie de ojo, haciendo anotaciones a los lados, cálculos y especulaciones, le faltan datos para saber la viabilidad, cómo conectar el aparato al sistema nervioso para que se comunique con su cerebro y sustituya su ojo anulando la falta de visión que eso otorga.

El arquero levanta momentáneamente la cabeza hacia el cielo como buscando ideas, esperando que el cielo, los recuerdos, algo le ilumine sobre como avanzar, aunque de momento solo puede rascarse tras la cabeza y dejar el cuaderno y la pluma a un lado y se recuesta a descansar la mente un rato, centrándose únicamente en lo que detecta su haki y en mantenerse a salvo, notando como poco a poco el cansancio va tomando control de su cuerpo y se le van agotando las energías, pero igualmente se mantiene despierto y controlando el entorno, al menos hasta que realmente no pueda más, momento en el que avisará a Kibai para que vigile mientras él descansa.


Carcaj eléctrico



RE: Un lugar de reposo [Presente Absoluto] - PX-6 - 18-09-2026

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TEMA: CERRADO

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