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[Pasado-FIC]Gemelos del Cerezo. - Versión para impresión

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[Pasado-FIC]Gemelos del Cerezo. - Kisuke Kageyama - 11-09-2026

Cuartel de la Armada Revolucionaria, Ciudad Kamome, República de Mogaro, Nuevo Mundo
8:00 de la mañana, día 30 de verano, Año 18.


Una mañana más, el Comandante de los Ejércitos del West Blue de la Armada Revolucionaria, se levantó de su cama, pesadamente pues otra noche más había padecido de insomnio, y se dispuso a hacer su rutina habitual mañanera: desayuno potente con alto contenido en hidratos, proteínas y cafeína, vamos, lo que viene siendo huevos frescos fritos con chorizo y bacon, y media hogaza de pan y un litro de café cargado, cortado con un poco de leche y algo de azúcar, que, como decía su padre que era bastante risueño, para amarga ya está la vida. Sonrió con cierta nostalgia al recordar a su padre mientras daba cuenta de manera asombrosamente rápida del desayuno.

"Dime, Yamigiri... ¿qué pensaría el viejo si me viese ahora?¿Si viese todo lo que hemos hecho...? 

No esperaba una respuesta, evidentemente, pero recordó que su padre a aquel desayuno le llamaba el "tapa-arterias" y no pudo reprimir una carcajada. Realmente, tenía razón el viejo señor Kageyama, pero Kisuke pensaba quemar todo ese desayuno, puesto que hoy no tenía nada programado en su apretada agenda como alto mando del Ejército Revolucionario, por lo que haría algo que llevaba mucho tiempo deseando, y que, por las circunstancias de su posición no había podido aún, a pesar de haber pasado casi tres meses desde que consiguieron acabar con el hijo de la gran puta del Conde Adam, que era entrenar con las katanas que había conseguido en el castillo del pervertido y depravado mink león.

"Realmente cumplí con mi palabra y le hice abono por compostaje para los huertos de la isla con su cadáver... kuhahahaha..."

Kisuke, de manera general, no disfrutaba matando, aunque a veces se viese obligado a ello, pero en su fuero interno, sabía que había disfrutado siniestramente de haber acabado con semejante bastardo cabrón, y más aún de la manera en la que lo había hecho. Desde que habían liberado a todos los rehenes y prisioneros del degenerado mink, los miembros de la Armada Revolucionaria se habían volcado en ayudar a las víctimas, lo que llenaba de orgullo por sus subordinados y amigos al antiguo pescador. Él mismo le había hecho entrega de un uniforme de recluta al joven Gregory, que los adoraba por haber ayudado a su hermana.

"El futuro de la revolución está en ellos, sin duda..."

La joven Charlotte, había ido progresando poco a poco. Era mucho por lo que había pasado, así como el resto de rehenes y víctimas, por lo que Kisuke se había encargado personalmente de que se les diese tratamiento psicológico, ayudas económicas durante el bache de la recuperación, y, por supuesto, una vivienda digna y oportunidades laborales, específicas para los talentos de cada uno de manera individual. Eso lo dejó muy claro el comandante, que la mejor manera de aprovechar el talento de la gente es potenciando esos talentos, no suprimiéndolos por otros con más "mercado". No obstante, aunque esto era algo general para todas las víctimas, Kisuke y Panda habían cogido especial cariño a la pareja de hermanos, por lo que Kisuke, que había liberado literalmente a la joven de las garras de Adam, iba a visitarlos regularmente para comprobar su estado. Esa mañana aprovecharía para hacerles una visita a ambos, de camino a su entrenamiento. Pero este hilo de pensamientos mientras fumaba un cigarrillo post-desayuno se vio interrumpido por la llamada de la naturaleza, que apareció con un potente retortijón para el antiguo pescador.

"Ufff... es una Ley Universal, café y cigarro... muñeco de barro... kuhahahahaha...

Fue inmediatamente al baño donde hizo su trabajo diario, y se dio una ducha vigorizante después, para estar bien aseado. No era tan obsesivo con su aspecto como Shirohime, evidentemente, eso era imposible, pero tenía que cuidar su imagen puesto que era una de las caras más visibles de la revolución, y no iba a darles a los hijos de puta vende-burras del Gobierno Mundial un argumento, aunque fuese de mierda por ser tan superficial, para criticar a la Armada Revolucionaria. Así que una vez concluidas sus labores en el baño, se vistió con su ropa de entrenamiento, se anudó a la cintura en la cadera derecha sus nuevas katanas y en la izquierda a Yamigiri, como era costumbre desde siempre, y salió por la puerta y del cuartel encaminándose a la casa de los hermanos, pasando por la cocina a por un fardo que había encargado a los cocineros donde había una olla con un guiso típico de su madre, al que llamaba "cocido". Era un suculento guiso de garbanzos con patata zanahoria y puerro y mucha carne, tanto de cerdo como ternera y pollo, por lo que era muy nutritivo y potente. Miró dentro a ver si estaban allí su toque personal y era una cosa que le enseñó su madre a hacer, de lo poco que sabía de cocina que era prácticamente nada, que eran unos fritos de masa de pan rallado con huevo ajo y perejil que llamaban rellenos. Estos eran un agregado estupendo y esperaba que los hermanos disfrutasen de tremendo manjar.


Durante su trayecto, como era habitual desde que el antiguo régimen cayó, la gente le saludaba con gratitud y respeto, y muchos le pedían ayuda y consejo. Kisuke era lo más paciente que podía, y trataba de ser amable aunque no siempre lo conseguía, pero iba acostumbrándose, lentamente, pero lo hacia, a esa forma de cariño de la gente de a pie. No era algo que él hubiese querido ni deseado, pero era lo que había tocado vivir dad su posición y sus acciones en aquel lugar. Tras un rato, en esta ocasión más largo de lo habitual, quizá debido al rescate de las mujeres de las garras del Conde Adam, llegó a la casa de los hermanos. Tras unos saludos iniciales habituales, el antiguo pescador dejo el fardo con la enorme olla en la cocina.

-Os he traído un guiso que hacía mi madre y del cual tenía la receta, espero que os guste... kuhahaha...

No se entretuvo mucho, pero le alegró ver que estaban bien y que Charlotte estaba bastante mejor. No quería entretenerse mucho, puesto que tenía pocas oportunidades para hacer lo que quería y ese era uno de esos días, por lo que tenía mucho que hacer. Se interesó preguntando directamente por los estudios del muchacho y por la salud de Charlotte, y se dispuso a marcharse.

-Recluta, Gregorovitch, recuerde ser diligente en los estudios. El primer músculo que un guerrero debe entrenar es el cerebro, no lo olvide y sea aplicado... Tú tómalo con calma Charlotte, y cualquier cosa que necesitéis, venid a vernos, sin ningún problema... Nos vemos....

Alzó la mano despidiéndose mientras caminaba y se puso en camino a su lugar de entrenamiento de siempre. Porque si, le esperaba una larga y ardua jornada de entrenamiento con sus nuevas espadas que aún no había sacado ni de su vaina. Tenía mucho trabajo por delante y poco tiempo en realidad. También había pensado en una técnica para desarrollar con sus poderes de akuma no mi, pero aún no era el momento y tenía que acostumbrarse a sus nuevas espadas antes de volver a entrar en combate; era algo crucial para un espadachín como él.

"A ver que puedo conseguir de estas dos..."

Por lo pronto, al atarlas a su cinturón, había comprobado que eran ligeramente más pesadas que Onikiba y Sode no Shirayuki, pero también le ofrecían un agarre mejor que el de estas, y, aunque no había visto la hoja y el filo de ellas aún, estaba seguro que no serían inferiores a los de sus otras katanas. En ese momento, recordó el último ataque que consiguió asestarle el cabrón del mink, antes de que Kisuke le decapitase, y reflexionó unos instantes sobre eso. No parecía un poder de akuma no mi, eso estaba seguro, pero el único "poder extraño" que conocía Kisuke era el haki, aunque aquello que utilizó ese pervertido era algo que no había visto nunca. No tenía idea de que podía ser, quizá estuviese relacionado con ser un mink o puede que si tuviese que ver algo con el haki. No tenía modo de saberlo, sin embargo, pero consultaría a Panda, que era el más versado de sus hombres, si llegaba a acordarse en algún momento, puesto que era algo que podía ser muy provechoso en una batalla si podían utilizarlo, claro.

"Estoy seguro que ese furro de biblioteca ya está sobre la pista de eso... menudo es él que no se le escapa una... kuhahahahaha....

Tras otra media hora de caminar reflexionando y pensando en todas estas cuestiones, el antiguo pescador llegó a su habitual lugar de entrenamiento. Sonrió ligeramente, mientras la luz del sol que se filtraba entre los árboles en aquel claro, le acariciaba la cara con la calidez del verano de Mogaro. Pese a ello, no era una "buena" señal para Kisuke, porque apenas eran las diez de la mañana y ya hacía calor, así que a las cuatro de la tarde aquello sería infernal. Dejo su petate apoyado en un árbol a la sombra, y llevo el odre de agua a sumergirlo en el arroyuelo montañoso que cruzaba por aquella zona, donde se mantendría fresca. Miró en su entorno a ver si veía algo de interés y, al no ver nada, se puso manos a la obra con unos estiramientos. Luego de esto, cuando ya estaba sudando, pasó a desenvainar las katanas. Por algún motivo que no comprendía, no había llegado a hacerlo hasta ahora, pero ya era tiempo de conocer a sus nuevas compañeras.

"Veamos que tal se portan estas muchachas..."

Miró atentamente las hojas de ambas, pero como era un cateto en este campo, no tenía ni idea de que estaba mirando, simplemente que la forma de la suguha era idéntica en ambas katanas y el color del acero prácticamente igual. No sabía que significaba aquello, pero le dio la sensación que aquellas espadas habían pasado por las mismas manos; que habían sido forjadas por la misma persona, vaya. Recordaba haber visto los caracteres de sus vainas, al igual que en el de Yamigiri, y con sus pocos conocimientos en esas lenguas, las llamó Sembonsakura y Benisakura, parecían espadas hermanas sin duda.

"Interesante... a ver qué podéis ofrecerme..."


Comenzó a hacer sus ejercicios de entrenamiento clásicos para su habilidad con la espada, llevándolas al límite, haciendo combinaciones de estocadas y tajos con ambas espadas, en su fluido estilo de nitroryuu, enlazando ataques y defensas contra enemigos imaginarios sin descanso, tratando de no hacer movimientos innecesarios. Por último, usó su técnica insignia antes de empezar con la meditación, que llevaría consigo otro tipo de entrenamiento, más introspectivo, como bien sabía.

-Nitoryuu nigiri: Furiko Nage...

Realizó el ataque con el que terminó de romper la defensa del Conde Adam, que parecía impenetrable, hasta que con este ataque, fue capaz de asestar otro golpe que acabo siendo mortal de necesidad en el cuello del degenerado mink. Cuando terminó, paró evaluando con pensamiento crítico sus nuevas katanas, pensando en lo que le transmitían, y en lo que era capaz de hacer con ellas, al menos entrenando.

"Puedo sentirlo... son mejores espadas que Onikiba y Sode no Shirayuki... pero aún no están al nivel de potencia y velocidad, así como de sincronía, que tengo con Yamigiri..."

Reflexionó sobre esto unos instantes, puesto que era importante. Sin lugar a dudas, aquello era una mejora sustancial en su arsenal, pero no era nada loco ni descabellado, puesto que Yamigiri seguía siendo la mejor arma que tenía. No obstante, era lo que esperaba de aquellas katanas cuando las encontró en el despacho de aquel furro cabrón. Por lo tanto, una de ellas se convertiría en su espada secundaria y la otra sería la de apoyo por si acaso; un poco como le pasaba a Sode no Shirayuki desde que recuperó el antiguo pescador a Yamigiri. Ahora venía la parte más difícil y complicada, empezar a conectar con sus armas, y era algo a tener en cuenta, puesto que las espadas tienen su propia voluntad y si no eres capaz de conectar con ellas, no te serán de utilidad y seguramente acabes muerto.

"No puedo retrasarlo más... voy a necesitar de ellas más temprano que tarde..."

Se sentó a la sombra de un árbol, en la postura de la flor de loto, con ambas espadas en el regazo, y también Yamigiri. Podía ser positivo que estuviese presente su viejo amigo, quizá así no sería un encuentro tan incómodo como temía el antiguo pescador que podía llegar a ser. Cerró los ojos y vació su mente, sumergiéndose en lo más profundo de la misma, hacia las zonas abisales de su inconsciente donde moraban, o eso siempre había creído Kisuke, el alma de sus katanas.

-Ha pasado un tiempo... Kisuke... hiciste muy buen trabajo con el mink aquel, disfrutamos mucho el combate...

Yamigiri había hablado, con su profunda y rasposa voz, como siempre. Kisuke activó su kenbunshoku básico en un radio de 50 metros, aunque no le hacía ninguna falta, cononocía lo suficiente a su katana, para saber que después de un halago de su viejo amigo, siempre venía un palo. Y no se equivocaba cuando le miró a los ojos interrogante, esperando a que continuase el bueno de Yamigiri.

-Adivinas bien... siempre hay un pero... es cierto que usaste muy bien el escudo de la revolución como señuelo, pero sigue siendo algo provisional, necesitas mucho más que eso para ser un guerrero completo, Kisuke....

Kisuke hizo una mueca como una media sonrisa sarcástica, y le miró a los ojos. Por el momento, no habían hecho acto de presencia ninguna de las dos nuevas katanas. Parecía como si estuviesen dando su espacio a Yamigiri para charlar primero con Kisuke.

-Mi padre siempre decía que todo lo que hay antes de un pero queda invalidado por este...

Yamigiri se rio profundamente con una sonora carcajada y le miro con cierta nostalgia y algo de inquietud.

-Tu padre... ¡ay, tu padre! Un hombre sabio sin duda... pero ya llegará el día en el que hablemos de él...

Aquello pilló con la guardia baja a Kisuke. No esperaba que Yamigiri conociese a su viejo, pero claro, era evidente que fue su anterior portador puesto que se la dejó como herencia, tenía todo el sentido del mundo que le conociese. Por un instante se sintió tentado de intentar convencer a Yamigiri de que le hablase de su padre, pero no estaba allí por eso y su tiempo era muy limitado, por lo que mejor ir a lo que había ido hasta allí. Cuando esa decisión fue procesada en su cabeza, dos presencias irrumpieron en el radar de Kisuke, a su espalda.


Kisuke se giró para observar a los recién llegados. Tenían cierto parecido y podía sentir con su kenbunshoku que su poder superaba al de Onikiba y Sode no Shirayuki. Uno de ellos era un hombre alto, con facciones finas y cabello negro en media melena largo. Llevaba un adorno en la cabeza que separaba su flequillo en tres mechones y tenía una mirada altiva de ojos grises. Vestía un kimono negro con un haori blanco sin mangas, una fina bufanda de color azul blanquecino y portaba en la cadera la katana que Kisuke identificó como Sembonsakura. Sus andares hacían ver que era alguien de la nobelza.

"Este sin dudas es Sembonsakura... parece un tipo duro y muy hábil..."

Fijó su atención ahora en la otra presencia, que era una mujer alta también con cuerpo tonificado y fibroso, de cabello largo escarlata atado en una coleta alta en la cabeza con una cinta verde. Su vestimenta era diferente a la de Sembonsakura. Llevaba una serie de vendas que cubrían y apretaban su generoso busto, y unos pantalones rojos anchos con unos dibujos como de llamas amarillas en la parte de abajo de las perneras de los mismos. Antes de que empezase a hablar con ellos, Sembonsakura tomó la palabra.

-Nunca pensé que mi portador sería un pordiosero pescador... No creo que dures mucho siéndolo, no obstante...

Kisuke sonrió sarcásticamente ante aquella declaración de intenciones de Sembonsakura.

-No te creas, gilipollas estirado... Conseguí domar a un oni a base de guantazos... Creo que podré hacer lo mismo con un pijeras como tú...

La mujer, que sin dudas era Benisakura, se escandalizó ante como se dirigió a Sembonsakura, Kisuke.

-No deberías hablarle así a mi hermano... Es un clasista pero es poderoso... Tal vez te lleves un buen revolcón si intentas lo que dices...

Kisuke la miró con cierto interés. Tenía una voz autoritaria y con un tono que no era conveniente ignorar, pero eso a Kisuke le importaba una mierda. No había permitido que Onikiba y Sode no Shirayuki le mangoneasen, menos lo iba a permitir con ellos.

-No te preocupes, tomatito... que a ti también te daré lo tuyo si te pasas de lista...

De repente, la muchacha desapareció de la vista de Kisuke, lo cual le sorprendió ante la velocidad con la que se movió, y no tenía activado el Kenbunshoku medio por lo que la mujer le apuñaló en las tripas sin piedad con una mirada gélida y una vena palpitando en la sien. No había usado haki, si no, Kisuke estaría en graves problemas, por lo que solo atravesó una masa de hollín en su abdomen.

-Menos humos conmigo, mugriento... Yo no seré una estirada como mi hermano, pero soy igual de fuerte que él... Así que ándate con ojo...

Dio un salto atrás de diez metros, quedando a esa distancia de Kisuke. Sembonsakura hizó un movimiento similar en el que se movió a su espalda y le apuñaló desde detrás sacando su espada por el pecho de Kisuke en el punto exacto donde estaba el corazón.

-Algo como mi Senka es lo máximo que puedes recibir... decepcionante...

Saltó alejándose también diez metros de Kisuke y le miró esbozando esbozó una sonrisa de superioridad bastante pedante, antes de hablar de nuevo.

-Benisakura... alguien que no asume quien es no puede estar jamás a mi nivel... pero tienes razón... este pordiosero no debería subestimarnos, mucho menos a mi, evidentemente...

Kisuke tras la impresión, se echó a reír, contento porque tenía un reto importante ya no solo a sus poderes de akuma no mi o de su haki, si no a su propia habilidad como espadachín con aquellos dos llevándole al límite de sus habilidades en sus entrenamientos. Aquella nueva etapa en su camino de la espada comenzaba a ponerse más que interesante.

¡¡KUHAHAHHA!!¡¡VAMOS, BENISAKURA, SEMBONSAKURA... DEMOSTRAD QUE LO QUE DECÍS ES CIERTO... PERO NO LOGRARÉIS DOBLEGAR MI VOLUNTAD!!



RE: [Pasado-FIC]Gemelos del Cerezo. - Kisuke Kageyama - 14-09-2026

Kisuke estaba eufórico. No podía aguantar sus ganas de luchar. No obstante, al entrar en su mundo interno donde conversaba con sus espadas, lo hacía desarmado, y sólo si la voluntad de las propias espadas lo quería, podía acceder a ellas. Benisakura y Sembonsakura, le miraron, una con incredulidad y el otro con sorna, de manera casi despectiva, ante la declaración del antiguo pescador de que no serían capaces de doblegarle. Con la mano en la empuñadura de su espada, y en posición de desenvainado, Sembonsakura se burló del Comandante:

-¿En serio crees que te puedes enfrentar a alguno de nosotros sin un arma?

Benisakura, alzó la mano poniéndola delante de su hermano, antes de que este se abalanzase contra el revolucionario. Parecía que quería batirse en solitario contra Kisuke, para medir las fuerzas del jefe del escuadrón de los Toros Negros.

-Espera un momento, hermano... Yo le enseñaré su lugar a este tipo...


Benisakura se abalanzó desenvainando a toda velocidad buscando un tajo vertical sobre Kisuke. El antiguo pescador habiendo activado su haki de visión medio en un radio de diez metros, pudo percibir las intenciones de la mujer, imbuyendo su brazo derecho con haki de armamento medio, tornándose de color azabache, en interponiendo su extremidad entre la espada y su cuerpo. La pelirroja buscaba herirle desde el hombre derecho a la cadera con aquel ataque pero fue bloqueado por el haki de Kisuke, que consiguió frenar el ataque pero recibió un corte a pesar de su armamento en el antebrazo. La sangre deslizaba por el brazo y la mano del revolucionario goteando sobre el suelo. El antiguo pescador sonrió siniestramente ante el poder mostrado por Benisakura con un ataque sencillo y básico.

-Vaya, vaya... muy interesante...

Kisuke, a pesar de su expresión, estaba preocupado. Internamente estaba pensando en como diablos iba a enfrentarse a aquellos dos desarmado. Sin lugar a dudas, el poder de aquellos dos era bastante superior al de sus otras katanas. Entonces se dio cuenta de que Yamigiri seguía ahí. Estaba simplemente observando, pero no dejaba de ser su propia espada. Llevaba demasiado tiempo haciendo ese tipo de entrenamientos como para saber lo que tenía que hacer. Lo tenía claro.

"Yamigiri está en mi..."

Benisakura se preparó para un nuevo ataque, moviéndose a gran velocidad, en una posición semi-agachada, buscando realizar un corte ascendente vertical. Kisuke cerró los ojos concentrándose, "viendo" con su haki el movimiento de Benisakura, y se puso en posición de desenvainado, agarrando en su mente la empuñadura de Yamigiri. La mujer detectó como se incrementaba la concentración de Kisuke y la postura que tenía, pero ya no podía parar, así que lanzó su ataque.

-¡¡YAMIGIRI!!

Haciendo el movimiento como si desenvainase, lanzó un ataque vertical descendente, en el que se materializó Yamigiri en sus manos y bloqueó con fuerza el ataque de Benisakura. Una ligera mueca de rabia cruzó el rostro de la mujer, pero rápidamente se convirtió en una sonrisa belicosa, contenta de encontrar algo más que un simple muñeco de trapo que destrozar con su hoja. Kisuke sonreía también fieramente, puesto que había logrado materializar su espada. La figura de Yamigiri, tenía una ligera sonrisa de satisfacción observando la escena, como indicando que así tenía que ser, que tenían que luchar juntos.

-Ya veo que no eres solo palabras... Kageyama... pero esto no ha hecho más que empezar...

Sembonsakura, por su parte, estaba contemplando la escena con gesto algo aburrido. No solía acatar órdenes de nadie, pero no consideraba que fuese necesario alguien de su nivel para derrotar a un mero pescador. Por el momento, se limitaba a observar el combate sin mucho interés, de pie, con los brazos cruzados bajo el pecho.

-No creas que he llegado hasta aquí solo tirando la caña...

Enlazó una serie de tajos con Yamigiri, pero Benisakura no se amedrentó y respondió a ellos sin retroceder ni un milímetro. Kisuke chasqueó la lengua; aquella mujer era muy hábil y rápida, y tenía bastante potencia en sus ataques. Sin lugar a dudas era una persona muy bien entrenada y diestra en el arte de la espada. La mente de Kisuke bullía de actividad pensando en cómo penetrar la defensa de aquella mujer, más aún con una sola espada, puesto que él era más experto en el nitoryuu que en la lucha con una sola espada. Llevaba demasiado tiempo empleando técnicas de dos espadas, por lo que sentía que estaba algo oxidado en ese punto. Benisakura notó esto también y esbozó una media sonrisa.

-Se nota a leguas que no estás cómodo con una sola espada...

La mujer de cabello escarlata, tensó la musculatura, agrietando el suelo con su pisada y tomó impulso, incrementando aún más su velocidad de desplazamiento, y empezó a atacar con una serie de tajos desde diferentes direcciones, poniendo a prueba los reflejos, y el haki de visión, del antiguo pescador, que pese a estar desentrenado en el combate con una sola espada, tenía habilidad suficiente para interceptar todos los ataques de Benisakura. El choque de las hojas era como una melodía que acompañaba los movimientos de ambos en una frenética danza. Tras este intercambio infernalmente veloz de estocadas y tajos, Kisuke dio un salto hacia atrás con una media sonrisa, feliz ante el reto que representaba aquella situación.

-Bueno, creo que es momento de ir en serio...

Benisakura, observó sin variar un ápice la expresión seria de su rostro, como el antebrazo de Kisuke volvía a envolverse en el negro azabache del haki de armamento pasando a Yamigiri y cubriendo igualmente la hoja de la katana, que resplandeció con el poder de la armadura de voluntad del antiguo pescador. La mujer pelirroja, que no parecía en absoluto preocupada, crujió su propio cuello, con un ligero movimiento para descargar sus hombros y, acto seguido, cubrió con haki de armamento su propia hoja, con un brillo casi púrpura en los reflejos que arrancaba la luz sobre los filos de su katana.

-Tú lo has querido, Kageyama... No quiero lloros si resultas herido...

Ambos estaban en posición, deseando lanzarse el uno contra el otro, y, tras un par de segundos de tensión, mirándose el uno al otro, se abalanzaron el uno contra el otro. La colisión fue brutal, Kisuke pudo sentir la sacudida del impacto en los brazos, pero no iba a ceder, por lo que afirmando sus pies en el suelo hizo un esfuerzo tratando de empujar hacia atrás a Benisakura, que apretaba los dientes en una clara mueca de esfuerzo. Tras unos segundos forcejeando, Kisuke logró empujar hacia atrás a la pelirroja que salió despedida hacia atrás, aterrizando de espaldas en el suelo, pero con la espada aún empuñada con fuerza. Enseguida, la mujer se incorporó, con una rodilla apoyada en el suelo y jadeando, con una expresión ligeramente de sorpresa, por primera vez atravesando su hasta ahora estoico rostro.

-Vergonzoso... No puedo creer que un vagabundo como este te haya hecho caer a tierra... Eres una vergüenza, Benisakura...

Benisakura tornó su cara en un gesto de rabia y golpeó con el puño en el suelo, antes de ponerse de nuevo en pie, escupir a un lado, y mirar de nuevo a Kisuke sosteniendo firmemente una vez más la espada envuelta en haki de armamento. Kisuke la miraba con la hoja de Yamigir apoyada en su hombro derecho, en un gesto despreocupado.

-Vamos, vamos... No hagas caso al estirado... Sigamos con lo nuestro, Benisakura...

Una vez más enlazaron una serie de intercambios veloces de estocadas y tajos que llenaron el ambiente de la música del metal entrechocando, la melodía del esgrima, el camino de la espada.



RE: [Pasado-FIC]Gemelos del Cerezo. - Kisuke Kageyama - 22-09-2026

Poco a poco, Kisuke iba encontrándose más y más cómodo luchando. Sin duda, Benisakura era muy buena, tenía una velocidad y potencia muy altas, y suponían un reto bastante desafiante. Pero Kisuke, una vez se hubo acostumbrado a luchar con una sola espada, era superior. Tampoco de una manera aplastante, pero Benisakura era quien estaba a la defensiva y retrocedía la mayor parte del tiempo, y, cuando el antiguo pescador daba un paso atrás, era para reacomodarse más que porque la mujer le estuviese presionando.

"Es muy buena, pero llevo demasiado enfrentando en estos entrenamientos enfrentando a varios enemigos a la vez, uno solo es mucho más sencillo..."

Quizá ahí residía la diferencia, la ventaja numérica siempre era algo a tener en cuenta en la batalla, así como el hecho de estar en inferioridad, por lo que eso se veía reflejado en aquellos momentos. El kenbunshoku de Kisuke, que seguía activo para mantener vigilado todo el terreno posible, le advirtió de que la impaciencia y la rabia se iban acumulando en Sembonsakura, que miraba con una mueca de fastidio y odio el duelo entre su hermana y el antiguo pescador. Tras una serie de golpes que dieron con Benisakura de nuevo en el suelo, Sembonsakura descruzó sus brazos y desapareció de la vista de Kisuke, que le tenía justo enfrente, y su haki le avisó del ataque que venía por la espalda. Con un hábil movimiento, Kisuke interpuso su hoja entre su espalda y la punta de la katana de Sembonsakura, pasando por encima del hombro para cubrir su dorsal. Manteniendo el forcejeo con Benisakura, se giró lentamente con una sonrisa siniestra.

-Te tengo... Sembonsakura... kuhahahaha

Haciendo un esfuerzo extra, empujó la punta de la espada de Sembonsakura y retrocedió poniendo una distancia de unos cinco metros entre ambos. La sorpresa y la rabia podían verse reflejadas en el rostro de Sembonsakura, y, por su parte, Kisuke estaba con una sonrisa sarcástica mirándole burlonamente.

-¿Que te pasa, estirado? ¿Sorprendido? Tampoco es tan difícil seguir tus movimientos, abuelito...

Sembonsakura frunció el ceño, pero trató de recuperar su rostro impasible.

-No deberías confundir la suerte con la destreza, necio... es un consejo...

-Ahora lo comprobaremos...

Y se lanzó a atacar con fiereza y sin dar tregua a Sembonsakura, pero este era mucho más rápido que su hermana, que se había quedado sentada en el suelo contemplando con fastidio la pelea, como si le hubiesen robado la diversión. Mientras, Yamigiri observaba con ojo crítico y sin perder detalle el encuentro entre ambos. Los golpes se sucedían a gran velocidad, pero siempre conseguía anticipar al antiguo pescador y contra-atacaba con una habilidad y precisión envidiables. Kisuke retrocedió un par de pasos, para ganar algo de aliento, puesto que estaba dándolo todo en aquella ofensiva. Sembonsakura, parecía molesto, por algún motivo.

-Al final va a resultar que eres mejor de lo que esperaba... No obstante, lo mejor que podrías hacer es volverte a tu isla a seguir vendiendo pescado...

Kisuke chasqueó la lengua; no iba a amedrentarse ni mucho menos ante algo así.

-Te aseguro que te patearé el culo e impondré mi voluntad, luego ya volveré a mi isla, no tengo prisa...

La mirada de Sembonsakura se tornó gélida ante esas palabras.

-Basta, no volveré a advertirte sobre tu insolencia infinita, muchacho...

Kisuke se rio ante aquello.

-¿Muchacho? Creéme, por mucho que no lo creas he vivido y combatido mucho más de lo que puedas imaginar, no voy a retroceder... Por mi camino de la espada y la Armada Revolucionaria...

Yamigiri parecía muy interesado en el rumbo que estaban tomando las cosas, pero no dijo nada, se limitaba a observar. Benisakura se había puesto en pie y parecía que su expresión estaba cambiando a... ¿temor? El antiguo pescador no la estaba viendo pero era lo que transmitían sus emociones. Se concentró en Sembonsakura; no sabía lo que estaba tramando, pero sin duda, su duelo no había hecho más que empezar.