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Tribus Fiesteras [P.A.T6] - Maki D. Zen'in - 11-09-2026 ![]() 38 de Verano del 318
Isla Chika, Galerias subterráneas.
Isla Chika es una isla toxica, llena de basura y todo tipo de desperdicios. Eso no decía que fuera una isla la cual evitaba el turismo. Es más, mucha gente recorría sus túneles subterráneos como si fueran parques de atracción o centros vacacionales, pero de manera muy bizarra. Este año ocurre algo un poco más extraño. Un grupo de Minks se ha Organizado para celebrar una de estas fiestas donde corría el alcohol, drogas y los excesos, muchos de los asistentes se divierten muchísimo y recomiendan mucho la producción y hospitalidad de estos. Lamentablemente como en todo gran evento, ocurren cosas extrañas y accidentes, esta vez. han ocurrido dos fines de semanas seguidos donde algunos asistentes fueron reportados desaparecidos, diversas razas, diversos orígenes, nada en común, salvo una cosa. Las grandes fiestas de aquellos que se llaman a sí mismos La Tribu de Sable. Aunque son mercenarios, ninguno de ellos tiene un prontuario nutrido ni antecedentes que reprocharles. Muchos sospechan que tienen que ver con las desapariciones, pero no existen pruebas y solo parece sr más intuición o simplemente prejuicios. Aun así, diversas agrupaciones se han puesto en contacto con milicianos, piratas e incluso mercenarios para desvelar el misterio, todas estas agrupaciones financiadas por algunas de las familias de los afectados. Los Valar han acudido al pequeño pueblo subterráneo para obtener alguna esperanza de recolectar dinero o algún lugar donde quedarse. De preferencia uno que no oliese a caca de perro. Maki se acercó a la barra de un bar de la ciudad subterránea mientras junto con ella podrían acabar con el grupo o al menos podrían determinar que ocurrió con los desaparecidos. Pero ella se acercó a conseguir pistas mientras… mientras… mierda… se perdió. María Merlot, la comerciante de los piratas en busca de las estrellas había sido distraída por un pequeño cachorro de panda rojo que salió saltando detrás de su dueña. Una mujer de nariz respingada y flaca como un tajo de daga afilada. Para llegar a las fiestas organizadas solo debe seguir una cantidad ingente de publicidad, pero… era una publicidad que se concentraba en la parte de la ciudad mas alejada. Y desgraciadamente Maki por su apariencia no pudo obtener la información que deseaba… así que como misión secundaria la Artista de los Valar tiene como misión encontrar a Merlot antes de que haga estallar la isla completa. El panda como un conejo blanco le ha guiado hasta uno de los festivales mas locos de la isla en varios años. Los tambores. Las trompetas, las bailarinas, nada estaba hecho al azar. Salvo la ubicación. Una gran galería conectada a varios túneles adornados con luces multicolores, antorchas y respiraderos que provocaban que los humos de colores danzaran hasta el cielo sin detenerse. A un lado había bebidas de muchos aromas, colores y sabores y a la derecha comida. Casi todos trozos de carne que nadie podría identificar. Principalmente por que en esta isla era sumamente difícil criar ganado e incluso los suministros desde otras islas no solían abundar. Pero. Lo mas apetecible era la carne de soya, presentada en varios formatos. Desde hamburguesas hasta trinchos mezclados con verduras a la parrilla. En la entrada de la gran galería donde el panda entro era donde se llevaba a cabo una fiesta, donde la pista de baile improvisada era custodiada por dos enormes hombres con caras de perro, híbridos minks al parecer. Enormes, llenos de cicatrices. Realmente intimidantes. Cuando vieron a Merlot uno de ellos, parecido a un dóberman apunto a un letrero. ”Chicas gratis todo el verano.” por lo que liberando el gancho con la cuerda roja, le dio pase libre. Este sitio era divertido y mucho, para ser un lugar lleno de basura era genial, música en vivo en una esquina y gente hablando casi unas encima de otras en la siguiente punta, Minks, Skypeans, Tritones y algunos marines incluso, sin uniforme. Solo sus gorras y sus cortes de cabello los delataban. Mucha gente que interactuar y poco tiempo. De pronto un estallido de luz y humo salió disparado de una de las guitarras de uno de los cantantes y todo quedo en oscuridad. Al segundo después encendieron luces estridentes y cegadoras para volver a aumentar el volumen de la música. Por el momento todo normal. Todo fiesta, todo diversión. Apenas entro la Sirena en el lugar hubo varios interesados en su forma, su figura y su esencia. Todos buscando algo diferente. Forma: Un hombre alto, rubio, limpio sin duda que olía a jabón y pachuli con unas notas de sándalo y avellana. Una fragancia muy particular y para nada acorde a la isla. sus miradas eran furtivas y tímidas, como esperando que ella se acercase a él para mostrarle el secreto que guardaba.
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Figura: Un grupo de chicas, cuatro en total, todas rosas, peinadas locamente con mucho fijador con faldas cortas, unas apretadas y otras con grandes vuelos de encaje y maquilladas perfectamente. Hermosas y sonrientes como estrellas caídas para deslumbrar a los hombres y mujeres de esta apestosa isla.
Contenido Oculto
Esencia: Un Gyojin alto fuerte de casi dos metros de alto, con pocas escamas en el cuerpo de color rosa miraba fijamente a la sirena desde la barra. Si su mirada se cruza con Merlot el no apartara la vista y le saludara alzando su bebida, de crema de whisky.
Contenido Oculto
Antes de separarse de su compañera, Merlot solo sabía que vendrían a trabajar, pero los detalles del trabajo, no los tenia, de hecho, ni siquiera habían citado a alguna de las dos para resolver el asunto de las familias desaparecidas. Pocas veces habian estado tan a ciegas y desesperadas para irse de la isla como ahora.
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RE: Tribus Fiesteras [P.A.T6] - Maria Merlot - 12-09-2026 Narrador / María Merlot
Nerviosa.
La mestiza estaba muy nerviosa. Pocos días atrás chocó con su pasado de frente, un choque nunca espero. La verdad, en su mundo de colores, nunca jamás imaginó que volvería a encontrarse con Los Piratas del Abismo pero sucedió. Pensar en esos momentos de terror, la hicieron cerrar los ojos con fuerza. ¿Debía contarle a sus nakamas? ¡No! Eso les preocuparía, y ella había logrado “escapar”. Mordiendo la uña de su pulgar derecho caminó de un lado a otro en el sitio dónde descansaban las mascotas. Cara Melo la miraba preocupado, intentando darle ánimos con su hocico. Rochallor solo inclinaba su cabeza curioso por la aptitud poco común de la joven. Cazzu Di Ella dormía recostada del ave con sobrepeso de Bartolomiau.
Pesadillas. Estómago revuelto. Ansiedad. Muchas cosas pasando en esos días pero que intentaba ocultar de su tripulación. No estaba lista para revelarle su pasado. ¿Tenía miedo? Si, pero uno irracional a que la abandonaran por saberse perseguidos por los miserables piratas gyojines. Eran fuertes, eran malos, eran asquerosos. Si ella pudiera ocultarse bajo una roca y desaparecer de su radar… ¡Lo haría sin dudarlo! Maldijo al periódico y al Wanted con su cara que le gritó al mundo que estaba viva. No lo pensó hasta ahora, que su foto estaba recorriendo el mundo y llegando a manos indeseables… ¡Él ya sabía que vivía! ¡Él nunca la dejaría en paz! No quería volver a la prisión dentro de su cabeza, los grillos se habían apagado, el tiempo en libertad y dueña de sí misma le demostró que podía… soñar y volver realidad esos sueños. Intentando hacer su rutina normal termino yendo a los túneles con su Hermana. Al parecer había en una zona con algo como un encuentro de peluches forasteros. ¿Una fiesta? Realmente no se sentía con ganas pero una luz se encendió en su cabeza. Un lugar concurrido serviría para buscar información, y la información seria muy valiosa para sortear a sus… “hombres del saco”. Así que vistiéndose coloridamente, y equipándose con sus armas, porque… estaba tan nerviosa que primero golpearía y luego preguntaría. A medida que las luces y el ambiente se hacían más y más tangibles el humor de la mestiza fue cambiando, dejando por un momento atrás la preocupación del pasado. Tanto que termino persiguiendo un adorable peluche rojo, uno que le recordó al perfecto marine pelirrojo que tenia como esposo de mentiras. Miró el anillo en su mano… ¿debería llamarlo? No, mejor escribiría una postal después. Terminó en la entrada de una galería, custodiada por dos, y creo que se convirtió en furra, muy guapos peluches MACHISTICOS. Al leer el letrero María sonrió, y guiñándole una vez a cada perrote paso caminando con su espectacular bamboleo y dejando a su paso a varios enamorados y hemorragias nasales. Las miradas somo siempre, se posaron sobre ella… pero un individuo fue quien llamó su atención, y aunque ella estaba ahí por otras razones las cuales no entendió muy bien de su Unnie Karma Desorientado, también quería recabar información de sus quimeras personales y un hombre pez le caía como anillo al dedo. Cuando sus miradas se cruzaron, él le hizo un asentimiento con la cabeza. Ella le sonrió con su encanto natural — Hola, Rosadito — lo saludo acercándose y sentándose a su derecha mientras levantaba la mano para llamar al barman — … tráeme la bebida más colorida y alcohólica que tengas, con una sombrillita, en una copa alta y redonda, trozos de fruta, mucho de todo, sin hielo y échale polvitos de amorrrrr — pidió lo que supuso venderían ahí, la verdad no bebía y no lo iba a hacer pero necesitaba “verse como una más” — … no pude evitar ver como me mirabas antes — miró al gyojin a través de sus pestañas de manera coqueta mientras llevaba un mechón de su cabello hacia atrás con fingida inocencia — ¿Te gustó lo que viste? ¿O solo sentiste afinidad por una prima lejana? — indagó apoyando un codo en la barra, y luego el mentón en la palma sin dejar de mirar al hombre — … ¿Te gustaría que fuéramos amigos? ¡A mi si! Justo busco amigos como yo… para encontrar más amigos… como yo — explicó con una sonrisa alegre. Sus palabras podrían interpretarse como un coqueteo, como una confusa explicación, como una locura sin sentido.
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RE: Tribus Fiesteras [P.A.T6] - Maki D. Zen'in - 12-09-2026 El ambiente era increíblemente festivo, muy alegre y muy colorido, un ambiente que sin duda era capaz de atontar hasta el más agudo de los sentidos. El peligro parecía lejano y ajeno a este mundo ajetreado y sin comparación a las demás islas donde el peligro estaba latente en cada esquina. Lleno de Piratas Mañosos y Marines corruptos. Las luces, los vapores, las canciones, los bailes y los hombres y mujeres que danzaban también lucían despreocupados, absortos en sus propios dilemas. Pero los dilemas que más parecían urgentes eran solamente que tipo de algodón de azúcar era el que les causaría diabetes o que tipo carne les abotagaría, su constante ansia de adrenalina era compensado solo por la música estridente. La mirada de la hibrida no provoco mas que un poco de incomodidad con los perros de guerra contratados por la Tribu. Aun así, ambos sintieron que su presión y las narices comenzaron a gotear algo… solo cuando ella entro se tocaron y se sonrieron asintiendo con un sonoro chocar de manos entre ellos mientras disimuladamente voltearon a ver ese increíble culo de sirena caminar dentro de la fiesta. La dulce criatura corrió y corrió despreocupado perseguido por la atenta chica pelirosa que si se ponía atención a su persistencia parecía que le debía algo. Poco a poco el miembro más antiguo de la Tribu de Sable se perdió y finalmente en medio del más estruendoso de los ruidos provoco que llegase a sus dueños sin que fuera detectado ni perseguido. Estaba de suerte, se había fijado en su esencia, en su color, su sazón y su aura, Un imponente y aparente importante Gyojin, un pez ídolo moro, su apariencia era sumamente elegante, pero tenía tintes de una ferocidad latente. Su piel lleva unos tonos oscuros y plateados, con afiladas aletas y una sonrisa llena de dientes en una sonrisa confiada y valiente. Viste ropas lujosas, cadenas doradas y guantes sin dedos con nudillos metálicos dorados, irradiando carisma y peligro, el Gyojin apenas ella se acercó, le brindo con la copa, y ella se volvió casi como cercana. Ciertamente era una mujer extraña pero tan hermosa que el pequeño apéndice sobre su cabeza se ilumino apenas su perfume le golpeo de manera preventiva. Se saboreó los labios luego de beber un corto trago hablo con una voz profunda y confiada -—Das besagte Fräulein überflutet meine Augen… ooo… perdón es que no soy de aquí. mi nombre es Cassian Reef, encantado— Ciertamente era un erudito bastante competente su primer idioma sonó melódico y muy extraño pero agradable, entrecerrando los ojos pareció reconocer a la muchacha. —Creo que se que buscas… si… si gustas puedo acompañarte y encontrar mas amigos… si me acompañas, ahí encontraremos a aquella persona… pero...— Miro a todos lados y sonrió nuevamente mientras le habían traído la bebida a su acompañante. —No puedes decir su nombre en alto o alguien podría saber que vamos por esa persona.— Menciono muy bajo como el respiro de un roedor cerca de su oído. La música comenzó a danzar nuevamente, pero mas suave, mas melancólica y romántica… el Gyojin se levantó, su altura casi treinta centímetros mas alto que la propia chica y seguro que pesaba al menos el doble. Su brazo se extendió para que le tomara del brazo y se la llevo a un lugar mas callado, mas apartado, oculto en las sombras, pero rebosante de música, gente y luz propia. ¿Era… ultravioleta? Si, una luz negra, ahí el Gyojin giro sobre si mismo y con una suave reverencia le pidió su mano. Para danzar. —Supongo que danza no? con ese espectacular desplante dudo que no lo haga. Vamos, venga… necesitamos expresar la violencia de nuestros cuerpos como si fuera una batalla de danza. No… no piensa usted lo mismo?— Con su mano, enorme, enguantada en nudillos dorados de aceros relampagueantes toma la cintura de María Merlot y la danza se vuelve su segundo idioma, sus cuerpos pegados, metidos en el aura uno del otro. Intentando ser uno con el significativo flujo de las mareas y el universo condensado en un solo segundo. Su boca, se abría y cerraba sensual y rítmica acompañando la canción, abocada en la laboriosa tarea de susurrar palabras que nadie podría entender, ni el destino ni el señor de las mareas que los vio nacer a ambos en su juventud mucho antes de abandonar los mares. Le atrajo una vez mas hacia si mismo. Se acerco a su boca, mirando con atención los hermosos ojos dorados de ella. —María merlot… … … he visto vuestro wanted, el de todas, son… el fruto de los deseos de cualquiera. No son como esos otros… hediondos y crueles piratas… yo les reconocí cuando desembarcaron hace unos días en la ciudad. Y estaba ansioso… deseoso… de… por que no me acompañas a un sitio, es el área VIP… ven… ven conmigo.— susurro casi dentro de la boca de Merlot sin llegar a faltarle el respeto de tocarle de más sin su permiso. El área VIP estaba en otra galería. En otro sector, mas lúdico, mas tranquilo, mas calmado. Lleno de un perfume diferente sin ese sudor de la gente pobre. —Vivimos en la basura, pero no lo somos… hay muchos lugares dentro de las galerías subterráneas donde… bueno. Se vive mejor. Aunque… hay que estar atento a bueno… tú sabes. Los delitos de los mas desalmados. De aquellos que envidian nuestra suerte.— Dijo mientras caminaba por los pasillos mal iluminados. Entonces las luces titilaron un segundo y todo se oscureció la luz se apagó y entonces muchos ojos aparecieron alrededor. Rojos brillantes y malignos. El acero rugió entre la oscuridad y solo una pequeña luz se encendió tres metros desde donde estaba Merlot.
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RE: Tribus Fiesteras [P.A.T6] - Maria Merlot - 13-09-2026 Narrador / María Merlot
Color.
Ruido. Desinhibición. Alegría. El ambiente dentro de aquel sitio lleno de una gran variedad de especies le cambio por completo el ánimo. María Merlot no se ataba al pasado, vivía el día a día caminando hacia el futuro que iba moldeando poco a poco con su esfuerzo, y junto a sus nakamas. Por un momento olvido que hacía apenas dos días, sus pesadillas se habían hecho realidad: Los Piratas del Abismos habían descubierto su existencia, y aunque logró escapar de uno de ellos por los pelos, y por su fuerza, no podía bajar la guardia. O eso fue lo que se dijo antes de empezar a mover los hombros y sonreír como la reina del lugar, saludando a quien se le quedará viendo fijamente por más de dos segundos.
Sentada al lado del gyojin alto, uno al que se acercó para algo… información sobre si en la isla habían más individuos como él, como ella. ¿Por qué? Simple, la mayoría de los asociados a “Su Hombre del Saco” eran habitante de las profundidades pero como ahora estaba disfrutando del ambiente, prefirió dejarlo pasar. Además… ¿A dónde se había ido el peluche rojo? Y más importante aún… ¿Por qué su Unnie tardaba tanto en encontrarla? Con la segunda pregunta no podía hacer mucho, solo esperar a que la Valkiria Besada por El Sol pateará la puerta de la entrada buscándola. Por la primera pregunta si, por eso alzo la mirada a la pista de baile y a todos los rincones, la mestiza poseía una excelente vista y una habilidad estúpidamente inútil de leer los labios. Un tipo rubio, que para ella parecía enfermo, y para que mentir, feo. Y un grupo de chicas fiesteras más allá. Tal vez si el gyojin resultaba aburrido se acercará a ellas. Das besagte Fräulein überflutet meine Augen
Las palabras curiosas que salieron del ahora hablante, la hicieron volcar su atención a este ¿Qué había dicho? ¿Qué había sido ese dialecto? Los ojos de María brillaron por dos razones: 1. La Cotilla sobre su identidad. 2. La oportunidad de aprender algo nuevo, algo nuevo que sonaba precioso. Él continuo con su intervención, la mestiza lo escucho con atención, acercándose, sin invadir su espacio personal para no perder detalles. Cuando bajo la voz y susurro a su oído, como un secreto revelado solo a ella... sonrió. No fue invasivo, por eso decidió conversar con él. Y más porqué parecía saber de “ÉL”… ¿Acaso ÉL estaba aquí? No, imposible. El comerciante lo hubiera dicho. Un miedo irracional se instaló en la piel de la joven. Trago saliva, mordió la parte interna de sus mejillas. Sintió el sabor de su propia sangre, metálica, amarga. ¿Seguiría con esa locura? Si, porque mejor que la encontrará solo a ella… que con sus nakamas, ÉL mataría a cualquiera que estuviera cerca de ella… justo como hizo con su padre. ¿Miedo? Si, mucho… pero le daba aun más miedo verse en el Flush Royal con los cadáveres de Maki D. Zenin, Hyákinthos, Miyori, Bartolomeow y hasta las mascotas. Esa imagen mental le revolvió el estómago, la hizo querer… hacerse pequeña y esconderse debajo de una roca; o eso hubiera hecho en otro tiempo, ahora sentía que podía inclinar la balanza hacia su lado. Tal vez atacarlo de frente no serviría pero a traición si, podría matarlo con sus propias manos como siempre lo soñó… erradicar de la faz de la tierra al hombre que tanto daño le hizo, al que… asesino a su amado padre, al que arruino su vida — ¿Sí? — respondió al fin recuperando su voz, igual de baja que él — Cassian Reef — pronunció su nombre sonriéndole con su encanto natural — Esta bien pero tengo muchas preguntas para ti comenzando por... ¿qué han sido esas palabras que dijiste antes? ¿Qué significaban? — comento esperando para bombardearlo pero él decidió levantarse y ofrecerle su mano con una reverencia que la hizo sonreír ¿Para qué? María imaginó que para ir a ver a sus “amigos gyojines” así que coloco su mano enguantada sobre la suya.
Supongo que danza no?
¿Qué? Eso si no lo esperaba pero ya estaba a medio camino de la ¿Batalla de cuerpos danzarines? Tal vez él y ella no estaban hablando el mismo idioma — … me gusta bailar, sé bailar… pero justo ahora… ¿bailar? — balbuceó algo confundida mientras se dejaba guiar a la pista de baile, dónde el alcohol se mezclaba con la adrenalina y aquello parecía más bien una orgia… ¿le gustaría participar? No, porque una escena de Skypiea vino a su cabeza, una que no deseaba manchar por nada del mundo. Una mano en la cintura, sus cuerpos pegados, a pesar de la diferencia de altura, como especies encajaban. Le siguió el juego, aunque si se extendia tendría que abandonarlo para seguir con su misión…
María merlot… … … he visto vuestro wanted, el de todas, son… el fruto de los deseos de cualquiera
Su voz, y aquel reconocimiento la hicieron ponerse rígida entre sus brazos. No por ella, sino porque alguien nombro a sus nakamas y con sus nakamas nadie se metía. La mirada brillante se torno desconfiada y la sonrisa se borró. ¿Era un peligro? Nadie haría daño a su tripulación, aunque tuviera que mancharse las manos de sangre. Se acerco demasiado a su cara, pudo sentir su aliento sobre ella, aparto unos grados su boca, lo miro de reojo — Acepto. Vamos a ese lugar privado a hablar y quien sabe que más… Cassian Reef — sonrió, no con alegría como antes sino con un toque seductor que cubrió el recelo anterior. Si algo había aprendido la mestiza durante sus años de cautiverio, es que se consigue mas con una piel de oveja que de lobo.
Lo siguió, dejando atrás el bullicio de una noche de descontrol para llegar a una galería tranquila donde esperaba poner a ese individuo contra una pared y hacerlo hablar, así fuera a los golpes. El olfato de comerciante de María valuaron el lugar, aquí había dinero, no del común y corriente de la estancia principal. Trago salíva, y dudo por un minuto en continuar. ¡NO! Se reprendió, si debía matarlo para que no hiciera daño a sus nakamas... lo haría, y si ahí habían más de “ellos”, también los asesinaría, sin piedad, sin remordimientos. La iluminación no ayudaba mucho, por suerte tenia su buena vista. Vivimos en la basura, pero no lo somos
La voz del gyojin sonó atrajo su atención, luego de su elocución las luces parpadearon, todo se apagó. En ese instante y por reflejos llevo la mano a la empuñadura del tanto en su muslo. Antes de poder preguntar algo, miles ojos rojos aparecieron, o millones, que iba a saber ella. ¿Acero? ¿Choque de armas? No sabía bien que escucha… ¿A dónde la metió el gyojin traidor? Ahora si que iba a matarlo… la luz regreso antes de abrir su boca… una luz se encendió a tres metros de ella — ¿Cassian Reef? No me asustes, amigo. No es divertido, me estoy asustando, y yo solo quería jugar contigo y tus amigos. Jugar bonito toda la noche con nuestro cuerpos… — habló con su encanto natural, envolviéndolo en una seducción subjetiva para atraer al hombre a ella. Después de todo su apariencia resultaba siempre su mejor arma — ¿Ven por favor? — pidió con un tono sugestivo, seductor estirando la mano que no tenía oculta. Ese lugar, se sentía pesado. ¿Por qué no corrió en dirección contraria? Porque ese sujeto nombro a sus nakamas, y nadie, NADIE, ponía en peligro a sus amigos. Entonces, recordó su pequeño gran truco... así que concentrándose uso su Haki de Observación.
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RE: Tribus Fiesteras [P.A.T6] - Maki D. Zen'in - 14-09-2026 Las vistas sin desearlo se curvaban hacia ella. como atraídos por una fuerza mágica e irresistible. Por donde pasaba causaba alguna que otra riña cuando hombres se volteaban a verla, incluso algunas mujeres pues la figura de la muchacha era cruel y cruda volcándose a deseos desesperados e imaginaciones tan grandes que cada hombre que se topaba con ella, volaba hacia el deseo. El perfume de la hibrida enloqueció la mente y trastorno los sentidos del Gyojin que casi olvido a que venia cada noche de fiesta cuando La tribu de Sable satisfacer sus deseos claro. Noto algo de nerviosismo cuando le hablo de llevarla a encontrar lo que buscaba. —Eso… eso ha sido mi idioma natal, debo aprender mejor el idioma común. pero creo defenderme bien no?... ven vamos…— Dijo con una gran sonrisa. Seducido, embrujado Cassian camino con ella por el pasillo, un pasillo algo apagado con poca luz, pero sin duda con su corazón palpitante a mil por hora. María Merlot activando su Haki de observación podía ver gente corriendo de un lado a otro con sombreros de fiesta, guirnaldas pasteles y algunos que otros disfrazados de grandes animales de peluche… era una increíble fiesta de cumpleaños. Con su Haki podría detectar nulas intensiones de daño hacia ella. Pero si pudo detectar algunos de envidia y de celos. Hacia su propia persona y al hermoso de Cassian. El hombre retrocedió un poco y cuidando el cuerpo de María interpuso su mano derecha entre ella y la oscuridad. Las luces explotaron en felicidad, alegría y festejo y la gente comenzó a abrazar y a felicitar al Gyojin, Minks, Lunarians, Humanos y uno que otro de otra raza. Todos alegres felices y de pronto la música volvió a aparecer con un sabor latino. Voces sensuales y enérgicas comenzaron a cantar un Reggaetón noruego provenientes de una banda en vivo. Cassian entonces se volvió a la muchacha, y cuando llevo su mano a la de ella entonces algo apareció, o mas bien, desaprecio. Los celos, la envidia y todo ello desapareció de la gente y los corazones comenzaron a latir como uno solo. Como una sola voz resonante y palpitante — Wanderndes Gedicht habían pedido que viniera a este lugar, casi nunca llego a esta parte de atrás, el área… en serio VIP, me gusta más la compañía de la gente común, aquella que lucha por vivir. Casi me dio algo cuando se apagaron las luces jajajaj… he escuchado que se han perdido muchas personas en estas fiestas. ¿Usted… ha oído de eso?... sobre todo, en estas fiestas. ¿Es un alivio no? que recordaran mi cumpleaños… lo… lo lamento, tenia algo de temor venir solo, y cuando la vi creí que podría tener mas confianza al ir con una genial pirata como usted. Jajajaj— Se sonrió con su amplia y hermosa corrida de dientes. Todo parecía en orden, pero desde la barra… podía verse a dos personas cuchicheando, hablando de muerte, de Cassian, de Merlot, de… trampa. Pero el ruido de la música era demasiado alto. Demasiado estridente como para que alguien pudiera escuchar. “Cuando este solo… lo llevaremos… sus aletas sí que serán apreciadas en el mercado.” —Mi amor, si me das un segundo, necesito ir al baño. Casi… casi… bueno tu sabes… sentí temor por tu seguridad y la mía, eso ha provocado cierto movimiento… jajajaj vuelvo en seguida.— Dijo mientras se alejó de María Merlot para ir al baño. Ambas personas sospechosas de la barra se movieron apenas lo hizo el Gyojin acompañante de María, una de ellas detrás de Cassian y la otra se quedo en la barra, mirando fijamente a ambos. Su mirada sombría y fría se vio distraída con el pedido de una persona, aquel hombre que siguió a Cassian paso al costado de Merlot empujándola un poco, casi imperceptible, el murmullo. “Apártate zorra” Claramente estaba menospreciándola, confundiéndola con un adorno de mujer y nada más. Cassian entro al baño de hombres y detrás de el se cerro la puerta. Como el ataúd de un hombre muerto. Un sonido gutural, un corto forcejeo y un silencio sepulcral. El pasillo hacia los baños era uno solo, estrecho, de aproximadamente dos metros de ancho y cuatro metros de alto oscuro y de difícil acceso, es un baño super VIP despejado y con nulo transito de mas gente, este tiene un acceso desde la galería donde estaban celebrando el cumpleaños de Cassian separada por dos puertas, una insonorizada y la otra de telas de cuero de diversos colores. Ethan el barman o supuesto barman esta nervioso mientras camina por el pasillo murmurando cada locura en su mente.
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RE: Tribus Fiesteras [P.A.T6] - Maria Merlot - 15-09-2026 Narrador / María Merlot
¿Asustada?
No. ¿Nerviosa? Algo. ¿Determinada? Si. A la mestiza no le gusto para nada que nombrará a sus nakamas. ¿Quién era ese Gyojin? Más allá de un nombre, un baile muy seductor y unas maneras elegantes, no podía determinar si era amigo o enemigo. Lo que su corazón si podía hacer era poner en guardia a su cerebro… y proteger como una leona a aquellos que mas amaba… aunque significará dar la vida en el proceso. Ella lo sabía, era la peor luchadora de su tripulación. Sus cualidades y habilidades iban más hacia… usar su linda cara y agotar mentalmente a las personas con su chachara; una chachará que tenía gran verdad implícita pero pocos se detenían a “escucharla”.
El poder que aprendió en la isla del cielo la hizo sentir… en un ambiente “seguro”. Cuando Cassian se acerco, ella relajo la mano en la empuñadura de su arma. Al tiempo que ella seguía sintiendo “a su alrededor”, esta vez… malestar… ¿Celos? ¿Envidia? Menuda basura había aprendido de los pollos, no necesitaba aplicar ninguna “magia” para saber que las personas la admiraban u odiaban por como se veía. Cuando el gyojin acorto la distancia, colocándose delante de ella. Las luces se encendieron y… se sintió como una tonta. ¡Un cumpleaños sorpresas! Primero se sorprendió, luego sonrió soltando al fin la mano del tanto y aplaudiendo para unirse a la algarabía del momento, antes de desactivar su Haki sintió nuevamente celos… si, definitivamente no usaría a menudo ese mágico poder inútil. De fondo una música muy animada. Alegría. Fulgor. Desinhibición. El nerviosismo anterior dio paso a unas sacudidas de hombros y a una aprobación de la fiesta que veían sus ojos, y escuchaban sus oídos. ¡Qué tonta había sido en desconfiar de un primo! En definitiva no era el sitio para rebuscar en su pasado. Y que él conociera a su tripulación, era culpa de ese tonto periódico y sus postales con precios por sus cabezas. Algún día golpearía al imbécil que hacia aquellas cosas. Y de paso le robaría el negocio para escribir cosas bonitas, y sobre todo verdaderas, sobre Valar. Wanderndes Gedicht habían pedido que viniera a este lugar…
La sonrisa de María se amplió, aunque se sintió un poco mal por ponerse a la defensiva — Vaya. ¿Tu cumpleaños? ¡Muchas felicidades! Tienes muy buenos amigos, mira todo lo que han preparado para ti. Antes me puso nerviosa la oscuridad, lo lamento. Vamos a divertirnos y hacer esta noche maravillosa. No se cumplen 48.756 años todos los días — respondió a las palabras del gyojin, y bromeo también, levantando las manos y meneando su cuerpo al ritmo del “reguetón noruego”.
María busco con la mirada algo para tomar, entonces dos tipos en la barra llamaron su atención. Sus labios le dijeron palabras no dicha a la mestiza, a las que no prestó mucha atención hasta que su nombre pareció deslizarse “trampa” “aleta” “solo”. ¿Eh? La mujer dejo de bailar, se detuvo y parpadeo. No, imposible, debía estar paranoica, no iba a volver a confiar en “el ver sin ver”. Mi amor, si me das un segundo, necesito ir al baño…
¿Mi amor? Eso la hizo levantar la vista, y sonreírle a su nuevo amigo del mar. ¿Quiso preguntarle la razón de sentir temor? Pero sus palabras murieron en la boca, él se retiro más rápido. Ella se volteo y lo vio irse por un pasillo… supuso llevaba al baño. ¿Quizás no estaba paranoica? Por un instante sintió la imperiosa necesidad de llamar a su Unnie, pedirle que la encontrara rápido pero un golpe en su hombro con un murmullo de “Apártate zorra” y un olor a vainilla... la hizo detener sus pensamientos y enfocarse en el sujeto mal educado: Rubio tenia que ser. Un paliducho hombre de cabellera larga y de color sol, esa gente debería ser erradicada del mundo terrestre, acuático y aéreo.
Se interno en el pasillo. ¿No fue quien estaba en la barra? Si, lo era. María relamió sus labios. ¿Solo? Eso había leído con su inútil habilidad. No, imposible. Una fiesta de cumpleaños. Las personas ahí eran sus amigos. Intento convencerse pero igual se encamino al estrecho pasillo, solo echaría un vistazo, solo velaría porque el primo de dialecto raro estuviera bien. No habían personas. Y podía ver dos puertas. Decidió pasar por la doble, porque en su cabeza un baño no estaría detrás de una cortina (puerta de tela).
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RE: Tribus Fiesteras [P.A.T6] - Maki D. Zen'in - 17-09-2026 El cumpleaños también fue una sorpresa para él, así que también se había preparado para una especie de emboscada, pero afortunadamente nadie ahí quería el mal para él. O eso pensaba. No, nada tenia que ver con gente del pasado de María Merlot, solo tenía información de la actualidad, los Valar, de todos ellos, tenía información de todo en realidad. ¿Por qué será? ¿Era alguien importante? Conocido sí. había mucha, demasiada gente alrededor, bañadas en luces de neon y tan brillantes como pequeños soles. Era un tipo algo extraño, Y efectivamente la información que tenia de Merlot y su tripulación no era para nada vaga. aunque por ahora solo desvelaba una poca para impresionar a la muchacha. pero por el contrario, parecia, aunque no lo demostraba, que Merlot se pusiera en alerta. Finalmente cuando camino hacia el baño se sintió verdaderamente observado, pero, vamos, era su cumpleaños que podría pasar? Pues nada. —Oye… que no me veo tan viejo he. Jajajajaj— Dijo mientras se agarraba el estómago de la risa. Era una chica bastante divertida y enérgica sin duda, despedía un aura que le agradaba por cierto. Penso en pasarla bien, en invitarle a bailar un poco mas y quizás llevarla a conocer las verdaderas maravillas de una ciudad llena de basura hasta el tope. Una vez mas el color amarillo menospreciaba a la muchacha habitante del océano. El mar era tan grande y siempre estos terminaban por fastidiarle. Como si fuera algo sistemático y racista de manera inversa hacia ella. María Merlot entro en el pasillo, y después por la puerta de tela, todo esto siguiendo al hombre, quien metido en sus asuntos casi no se dio cuenta de que había sido interceptada por la sagaz mente de la chica, la señora del mar de los Valar. Estaba en la faena de levantar al inconsciente Cassian, afortunadamente este tonto no se resistió, no lo reconocía?... era un imbécil. Cassian e Ethan tenían una rivalidad. Pero él no estaba dispuesto a compartir dicha información con una simple acompañante a una fiesta. Era mejor sacarla de en medio pues si lo descubrían atacándole. Mierda. Estaría todo perdido. Cuando estaba a punto de llevarse al tonto confiado, escucho a alguien cerca. Su reacción superior. Eso quiso creer. Los afilados kunais salieron disparados y el cuerpo del Gyojin cayo pesadamente al suelo. —Que haces aquí!!... maldición!! El trabajo debía ser limpio sin bajas innecesarias. Pero me obligas a desaparecerte.— Menciono mientras golpeo sus puños uno contra otro para según el mismo y su distorsionada lógica. Lograr intimidar y ganar mas fuerza. El golpe meteórico. ¿La fuerza? Toda. No quería dañar ese hermoso rostro, pero asumió que esto era lo mejor quizás… quizás si le daba muy duro en la cabeza si que perdía la memoria o quizás lo olvidaría. Si. eso era mejor que arriesgarse a que le reconociera y le reportará a la agrupación de Cassian. Apenas los cuchillos voladores sonaron en el impacto de su lanzamiento, se ajusto el guante en la carrera y su puño surgió con velocidad y ferocidad quiso acabar con este juego del gato y el ratón. Si… llevaba demasiado buscando el momento Cassian lo había visto pero nunca sospecho de que estaba detrás de el. Mucho menos que buscaba hacerle daño. el primer golpe, a su estomago, con el puño cerrado, la vista afilada y el veneno en la sangre. De un salto rasante se acerco a María Merlot. —Lo siento Mucho niña... pero no puedes irte ahora! Motto Chikara!!!— Trato de justificarse, aparentemente no quería atacarle. seguro era una mentira. —Motto Chikara!!!— El segundo ataque con la otra mano, la menos hábil. Directo a acabar con su conciencia.
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RE: Tribus Fiesteras [P.A.T6] - Maria Merlot - 18-09-2026 Narrador / María Merlot
Solo una mirada.
Solo comprobar. Que su primo lejano. Estuviera bien. ¿Qué tenía la mestiza contra los rubios? Mentiría si dijera que “nada”. Le parecía que el color de cabello con la tez blanca, los hacia ver enfermizos y en líneas generales feos. Un color muy desagradable para llevar en el cabello, si le preguntaban a ella, y eso que le gustaba teñirse, bueno, teñirse de rosado. Antes, estuvo pensando en hacerlo negro verdoso para homenajear aquellas primeras hebras de la cabeza pelona de la Valkiria Besada por El Sol. Lo cierto, es que aun estaba a tiempo de poder pintárselo del color que quisiera, seguro entre ese montón de basura encontraría algo… pero no en ese antro, que parecía ajeno a la miseria y precariedad del mundo subterráneo.
Parada frente al marco de la puerta que daba al daño de varones, inhalo profundo. Solo un vistazo, nada más para quitarse la sensación que le dejo la situación anterior, no la de la fiesta sorpresa sino la de los labios movimiendose y hablando de “muerte”. Quizás estaba paranoica, luego de su encuentro con Randall, y ellos se referían a una “Fiesta de Muerte” o a un “Cumpleaños de muerte lenta”, ella, después de todo, no conocía aun muy bien la jerga de ese lugar. Al abrir la puerta, la escena encontrada la hizo abrir los ojos como platos… tragar saliva y tener un cortocircuito mental: ¡QUE PENE TAN GRANDE TENIA CASSIAN! Pero más allá de eso, fue el momento sangriento en que encontró a los dos hombres. ¿Un crimen pasional? ¡Debería de contárselo al mundo! Y mientras los grillos revolucionaban en su cabeza el tipo rubio, reafirmando su aversión hacia ellos, le lanzo unas pequeñas armas que impactaron en su pecho — Auuughs — musitó mientras llevaba sus manos a la empuñadura de la espada en su espalda dando dos pasos hacia adelante. Su atención sobre el asqueroso rubio, hizo posible verlo venir hacia ella. ¿Qué le pasaba? Seguro fue porque nació… rubio, pues — Baila Baila Bailadora — gritó girando sobre su propio eje usando su espada para actuar como una defensa/ataque. Luego recibe el segundo golpe del hombre, que por dos segundos la desconcentra — ¡Basta! — su voz resuena por el recinto al tiempo que alzando su arma de filo ejecuta un corte de arriba hacia abajo en diagonal directo al hombre — … ¿ser rubio no es suficiente para ser horrible? Le sumas atacar a un pobre hombre el día de su cumpleaños… ¿le tienes envidia a su pene y precioso color de cabello, verdad? ¡Tiñetelo si tanto asco te da ser rubio! — la chica molesta por la situación divago sobre el por qué de las ofensivas sin dejar de mirar al hombre — … más te vale rendirte y empezar a explicar que esta sucediendo — exigió mientras extendía su habilidad tonta de ver sin ver, mientras se reafirmaba su posición a un metro de la entrada con la espada empuñada frente a ella.
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RE: Tribus Fiesteras [P.A.T6] - Maki D. Zen'in - 19-09-2026 La curiosidad a veces mata al gato o al pez sapo. El creía ciertamente que podría derrotarla fácil, lo malo era que no quería hacer mas daño del necesario, pero el pavor de ser descubierto era atroz, mas aun con su rostro hermoso y sus cabellos dorados. Mierda. Seria presa fácil de algún hombre de cabello azul corto con rasgos topescos si caía en la cárcel o quizás de algún otro alto y flaco, aunque sea muy limpio, detestaba la idea de ir a prisión por hacer justicia según él. Su justicia. Cassian estaba ahora en el mundo de los sueños, si bien era fuerte y aguerrido, nada le impedía tomar una siesta forzada producida mediante un puñetazo en la cabezota. Afortunadamente había alcanzado a echar sus aguas afuera y por consiguiente no se había meado los pantalones. Por que no hay nada más trágico que caer inconsciente con la picha al aire y encima meado. ¿Lo malo? No estaba ebrio aun para hacerlo de todas formas así que aún no estaba descartado este punto hasta que terminase su aventura por los bajos fondos de Isla Chika y mas encima en su cumpleaños. La acción se revelo demasiado temprano. El ataque de Ethan fue demasiado soso, el inicial, dejo caer el cuerpo del desgraciado que se convertiría en sashimi y se enfrentó a la sirena que mas que una damisela acompañante, parecía ser un gorilla que cuidaba su banana y que banana. El golpe de los shurikens impacta en la desconocida, pero no parecen hacerle ni cosquillas rebotando casi en su piel de pescada y apenas rasguñándola. Su segundo ataque… wow… interceptado por la tonta bailadora. Su mano hecha pedazos. Ethan retrocede con un gesto de dolor, pero no el suficiente como para parar sus ataques. El segundo golpe esperaba fuera mas eficaz, su enorme espada danzaba contra el, quería matarlo? Quería vengarse? O solo se defendía?... mierda, Ethan piensa. No había más que hacer que llegar hasta el final de todo el asunto. Mierda… El golpe a la sien de la muchacha fue contundente y debería haber caído, haberla desorientado, o matado? O no por dios matarla?. No estaba en sus planes. El grito de la sirena pareció crear un alto al fuego en el baño ultra VIP y Cassian se envolvían entre sus propios sueños ante el alboroto. La velocidad del ataque de la chica. Cegador… Solo le dio tiempo a que su mente rezara para no enfrentarse a nada mas potente, a que alguien quien sea entrase por esa puerta de cueros elegantes tachonado con aparentes cristales simulando diamantes. Pero en realidad eran vidrios cortados. Ethan solo pudo recibir el daño y retroceder por la potencia del mismo… escupió sangre mezclada con decepción y amargura. —Maldita… reina de la basura!!! Grrrr… lo que tienes es envidia de mi dorada estampa… — Ladro mientras pensaba como salir de esta situación, creyó que seria un trabajo fácil, entrar amarrar al pescado e irse por la puerta de servicio. No se rendiría, claro que no, solo debía aguantar hasta que Karl llegase, su compañero de la barra. Juntos acabarían con la sirena, y terminarían el trabajo con el jodido pescado de mierda. Al menos para el las cosas estaban parejas… se miro el puño y se alzo nuevamente al combate. Esta vez procurando guardar la defensa. Para una contra. Inseguro, pero con el miedo a ser violado en prisión se lanzo a toda la velocidad que se le permitió moverse su cuerpo agarrando a la muchacha por la cintura apresando sus brazos. ¿Y con fuerza golpeo qué? ¿Como? Si. El cabezazo de Ethan duro como un puño. Casi queriendo partirle el cráneo a Merlot. Un cabezazo contundente y lleno de temor pero con toda su furia. pero un segundo golpe... esta vez con mas fuerza que el anterior queriendo dejarla noqueada. —Solo quiero... que te duermas!!! Motto Chikara— Grito mientras daba su ultimo cabezazo e intensificaba su agarre.
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RE: Tribus Fiesteras [P.A.T6] - Maria Merlot - 23-09-2026 Narrador / María Merlot
Jamás pensó que perseguir a un peluche rojizo que le recordó a su esposo de mentiras, la iba a llevar a una situación tan desagradable y violenta. Internamente rezaba, a quien fuera que la escuchará, a que su Unnie apareciera rápido. María Merlot detestaba pelear. Aprendió a defenderse pero eso no significaba que disfrutará golpear, patear, cortar y todo eso que intervenía en un enfrentamiento. Con su espada a dos manos bien sujeta, mirando fijamente al sujeto de espantoso color de cabello, tan feo y enfermo que se veía, esperaba que hablara con la verdad y solo la verdad.
Maldita… reina de la basura!!! Grrrr… lo que tienes es envidia de mi dorada estampa…
¿Reina de la Basura? Cuando logrará sanear ese lugar, posiblemente le darían el titulo de reina… pero de la nueva, prospera y limpia Ex Basuropolis. ¿Envidia? Con su poder de observación pollistico (Haki) pudo darse cuenta, o más bien percibir, que él genuinamente creía que tenia celos de su desagradable color de cabello, uno que lo hacia ver como un cadáver andante o alguien con diarrea explosiva, continua y con más de una semana sin salir del baño. Jamás, nunca de los jamáses, ni en esta u otras vidas (si existían) pensaría que unas doradas hebras eran hermosas, solo pensarlo su cuerpo reaccionaba con arcadas involuntarias. Él no siguio hablando, y ella respondio de igual forma — ¡Aletazo! — gritó aprovechando que el tipo venia de frente y ejecutando su ataque para impedir el suyo, luego soltando la mano diestra, dejando con la zurda su espada sujeta — Hyakumaigawara seiken — invoca su técnica raíz, aquella que la conecta a su lado del mar, con la palma, y estando tan cerca del hombre lo empuja hacia atrás y sin perder tiempo volvio a agarrar su arma a dos manos y correr a toda velocidad hasta él — Estrella de Filos Descendente — pronunció saltando en el momento justo para luego descender y aplicar el golpe final al individuo — No lo volveré a repetir. ¿Quién eres espantoso rubio? ¿Por qué haces esto? ¿Usa tus palabras porque con tus puños no saldrás vivo de aquí — volvió a interrogarlo con su haki activado, mientras se reafirmaba su posición a un metro de la entrada con la espada empuñada frente a ella.
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