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Arma 02.- La daga [Autonarrada][T5][P.A.] - Maki D. Zen'in - 06-09-2026 Volvió el fantasma que el tiempo no borró,
entre dagas de plata y recuerdos quebrados. La rota persiguió la sombra de su pasado, y aunque la sangre marcó cada paso, comprendió al final, herida pero en pie: no vence quien golpea más fuerte, sino quien aprende a ser más astuta. 35 de Verano del 318
Jamás pensó que, en esta isla, Maki se encontraría con un rastro que había considerado perdido. Aunque deseaba olvidarlo o tal vez perderlo para siempre, era verdad que terminaba encontrándola una y otra vez. como una enfermedad común, o como una rutina que le da descansos cada cierto tiempo. Emergía nuevamente la amenaza para acecharle la mente fracturada. Se había levantado temprano, practicado con su voz. Su hermosa voz, cuanto amaba la música. Solo los dioses a los que idolatraba podrían saberlo. Se ducho y se puso su traje mas hermético, una chaqueta de cuero y debajo una especie de panty que le cubría todo el cuerpo. Debajo de ella. lo malo. Sentía a cada segundo que la basura y sus jugos penetraban por sus fosas nasales sin importar cuanto perfume o mascarillas usase. Era atroz. Tanto que decidió que si volvían a encontrarse con una isla similar. Seria mejor pasar de largo a menos que estén echando aguas a baldes desde cubierta. El exterior era tan toxico y lleno de gases como metano azufre, arsénico y todo tipo de otros que era imposible estar ahí arriba sin algún tipo de traje especializado. Maki salió de la ducha, fresca y oliendo a menta. Afortunadamente habían encontrado una especie de casona que recibía a los forasteros ahí es cuando ella escucho de aquel que jamás pensó volver a escuchar. Hablaban de un hombre experto en dagas. Dagas capaces de acertar a un par de decenas de metros. Capaz de las hazañas mas prodigiosas y su marca fue lo que le delato. Dagas de plata con símbolos de la marina en la empuñadura. Armas de colección. Con intrincados filigranas y se dice tan afiladas que cortaba la vista el solo observarlas. Mujeres niños y otros no tan niños eran aficionados a verle actuar con una doncella a la cual arrojaba decenas de cuchillos sin fallar uno solo. Era un espectáculo y en esta isla de mierda era como ir al cine o a una fiesta el verle lanzar dagas a una curvilínea señorita con poca ropa. Maki decidió investigar. Como era su costumbre. Sola. En completo anonimato. Al menos al principio. Cuando salió de la posada su mente era una tormenta de ideas. Ideas de venganza. Ideas de destrucción e ideas de retomar el camino del mal que siempre estuvo ahí. Esperándole. Queriendo que las pistas fueran encontradas. El primer sitio que visito fue especialmente la zona donde se presentaba como un artista. Su nombre. Daggirius, obviamente un nombre falso. Nunca había visto su rostro. Jamás había visto sus asesinatos. Ni sus métodos. Pero cuando llego al lugar donde se presentaba claro que lo reconoció. La forma de lanzar, la manera en que se movía. Era uno de ellos. Era hábil, tanto como uno. Pero… tenia que asegurarse. No matar a cualquier estúpido que sea mejor. Por que podía ver que claramente era mejor que ella, mucho más entrenado, más diestro y más flexible. Mucho!! más flexible!!. La gente atiborraba una pequeña cueva adaptada como si fuera un teatro. Uno lleno de luces improvisadas y ella intuía traída desde la superficie con algún tipo de artilugios hechos de espejos. Se movió entre la multitud y no solo el se presentaba. También bailarinas, cantantes y otros espectáculos de medio pelo. Casi todos mediocres y sin sentido. Ella portaba su guitarra, con sus armas ocultas, no llevaba sus inmensas espadas, pero si su tanto, sus dagas, y un boken. Eso si dentro la memoria resonante, su amada guitarra, llevaba oculta la hoja de los mil recuerdos rotos. Aquella hoja que cuando su hermana murió, se encontró rota en mil pedazos. Pero por alguna suerte de embrujo, hechizo o tecnología. Se mantenía unida como una espada regular una vez extraída de su vaina que era el propio cuerpo de la guitarra. Concretamente la caja de sonido. Hablo con uno de los asistentes. Después con un participante hasta que finalmente se encontró con un representante o lo que parecía ser uno. Un tipo gordo, bonachón y con casi treinta anillos en la mano derecha todos desde acero hasta oro. Maki iba casi cubierta en su totalidad, solo su melena creciente verde resplandeciente como una bandera ondeaba con cada movimiento. Hablaba tras la máscara, muy cerca del manager. Acerándose y provocándole, seduciéndole con su cuerpo bien formado. Con su simpatía natural y sus movimientos sugerentes. El manager finalmente accedió. Un ticket tras bambalinas era suficiente y una promesa groupie. Maki fue llevada a una especie de habitación de conserjería. Donde se enredaron sus cuerpos, pero ella, primero quiso los pases. El ardiente en deseo no titubeo, ni en darle las tarjetas ni en desnudarse completamente como si hubiera practicado un acto de desaparición de ella desde los tres años. Sin embargo, Maki se guardo la tarjeta en el bolsillo trasero y el manager se preparó para su pago. Maki agarro su cabeza con dulzura entrelazando sus dedos entre su cabello, el lentamente le quito la mascara que llevaba y entonces se encontró con sus labios, negros como una viuda. Sus palabras como susurros obviaron las marcas de quemaduras horrendas que tenia en cada mejilla atravesando sus ojos. el… el solo quería una mamada. Pero lo único que obtuvo fue un rodillazo en medio del rostro. La sangre, los dientes y el alarido no esperaron en ser arrancados de su garganta, retrocedió conmocionado y con un giro y un salto muy pero muy alto, Maki le pateo la cara para hacerlo perder la conciencia… ahí tirado, sobre las escobas, las mopas y una caja de artículos perdidos termino el calenturiento. Se calzo la capucha nuevamente y salió presurosa. No sin antes romper la manilla de la puerta por dentro y por fuera para arrojarla a un montón de basura en una esquina. Se metió las manos en los bolsillos y escucho a la gente comenzar a vitorear al habilidoso hombre de los cuchillos que abriendo su gabardina revelaba un torso hermoso, muy trabajado, esculpido y hecho especialmente para la tarea de la precisión y el lanzamiento con fuerza. Al menos unos veinte cuchillos salían a relucir. Todos con hermoso filo, pero dos de ellos, los mas hermosos, descansaban en su cinto. Como las preferidas. Como niñas prodigas que esperan la verdadera acción o quizás un espectáculo mayor o mejor. La mujer con un pecho alto, rojo y emplumado. Era un verdadero artista. Sabia venderse y cada palabra que salía de el, era tan elaborada y llena de emoción que incluso Maki quien quería partirle el cuello se veía a veces casi que obligada a aplaudir con energía con cada golpe de cuchillo que se clavaba en las cercanías de la mujer asistente. Mierda… Marines. Como era de esperarse tenían sus narices metidas en todo. La furia de Maki aumento… pero se despreocupo… o eso creyó. Pues cuando la presentación pareció terminar, los dos se acercaron al maestro de la daga. Le abrazaron poderosamente como si fueran viejos conocidos. Esto… esto complicaba las cosas. Las complicaba demasiado. Quiso pasar tras bambalinas a una especie de segunda cueva escarbada en la tierra cuando un grandulón le cerro el paso, pero ella con la mirada fría como el acero le aparto con la mano enguantada en el pase que había obtenido del pícaro representante momentos atrás. El gordo guardia, solo se limito a sonreír y a ceder ante su poderosa mano. No demoro mucho, pero aun así se le perdieron… las galerías parecían interminables, o al menos las que tenían puertas. Podía ver incluso algunas de ellas derribadas por el peso de la basura sobre sus cabezas. Maki comenzó a desesperarse. Si lo había perdido… no… perdería la oportunidad de acercarse. Entonces fue que escucho una voz. Una que parecía risueña y que mencionaba que volvería pronto. Frente a frente se encontraron ella con la ira de mil dioses y el, a punto de mearse, blanco inmaculado, con una medalla en el bolsillo colgada. —Hermoso… Marine, la ley la encuentras en todos lados no… Me dirías donde está el gran Daggirius, soy su fan y tengo… clin clin… un pase a verlo.— Le mostro el pase y este sonrió ampliamente al ver reflejado el cartón plastificado en la luz artificial del pasillo subterráneo. —EPAAAAA que yo soy un amigo muy bueno de él cariño… si me esperas, voy al baño y te guio a su camerino.— Maki sonrió detrás de la máscara y sus ojos risueños y dulces respondieron por ella. De camino al baño el marine se jactaba de un montón de tonterías, de que era el mejor, de que tenia mucho dinero guardado en una especie de casa de seguridad donde recaudaban impuestos para pagarle a un comodoro. Cuando ni siquiera tenía tanta presencia en la isla… Maki casi que le hervía la sangre ante la bravuconería del marine… llegados al baño. Maki lo empujo juguetona… el otro quiso decir algo, las manos de la chica lo rodearon, tocaron su cintura, su pecho, su entrepierna —Calma calma nena, todas las groupies son así?— Menciono mientras apoyo las manos en el lavamanos cuando entraron ambos al pequeño baño de servicio. —Ninguna como yo cariño. En que habitación me dijiste que estaba? Estoy ansiosa y… deseosa de verle.— Dijo mientras las manos hábiles de Maki comenzaban a quitarle el cinturón. Y con un latigazo sonoro al costado el hombre hablo. —Epa gatita… no seas tan salvaje… en la doce… si, en la docasd.c..aaarrr…g.h..h.h….— No pudo terminar de confirmar el número, pero le bastaba a ella… el cinturón se hizo un laso en el cuello del hombre a través de la propia hebilla. Y Maki usando la rodilla lo empujo… el peleo, lucho como pudo, pero nada lo salvo. Menos aun cuando la daga oculta de Maki salió disparada de su escondite para clavarse en el medio de sus azules ojos… giro la daga y la arranco junto con una llamarada de sangre que mano a borbotones mientras él seguía luchando por liberarse a pesar de la herida y la falta de oxígeno. 14 segundos… 14 eternos segundos. Empujándole al lado cayo mientras seguía desangrándose. La mujer despojo al estúpido de todo lo que traía consigo, dinero, un encendedor, una placa que le confirmaba como marine. Tenerla entre sus dedos le recordaba su pasado como un miembro. Al menos en el pasado. Cuando estaba ciega por la venda del uniforme y la marcialidad. Camerino doce… suspiro, se quitó la máscara… se preparó… golpeo la puerta e inmediatamente se abrió. El segundo marine. El hombre de las dagas dentro pregunto con intriga… —Quien es… robb… quien… quien es…— Roob el marine cayo de espaldas con la garganta inundada de sangre roja, caliente y palpitante… una daga salio disparada en dirección del artista sentado bebiendo ron, casi… casi se clavo en su pecho pero con una maestría demencial logro desviarla desenvainando una de sus dagas de plata y con un ruido atronador y chispas de fuego hizo que se clavara en el muro al lado… —Quien mier… Mai!!— Se levanto, la silla cayo y como si hubiera visto un fantasma vio como la mujer se abalanzaba contra ella. el con mucha experiencia se adelanto también con sus armas desenfundadas y choco con ella en el aire. Ambos cayeron al suelo rodando luchando uno contra otro sobre el cuerpo asfixiándose y aun vivo del marine. Rodando sobre el como si fuera una alfombra vieja. Maki no pronunciaba una sola palabra, necesitaba de toda su fuerza y su habilidad para no morir. hasta que finalmente el hombre giro sobre si y con una patada la aparto a un lado… ella adolorida rugió y con una rodilla en tierra se preparo, pero solo vio la figura cobarde del hombre salir corriendo por la puerta hacia el pasillo… —No… no escaparas hijo de perra.— Maki tenia exactamente seis cortes durante la pelea en el suelo… aunque superficiales, eran cortes que no vio cuando le fueron propinados. El enemigo era. Realmente hábil. Sin duda. Salió corriendo con su tanto y la hoja de los mil recuerdos rotos desenfundada detrás de él. No podía dejar que se escape. Todos y cada uno de ellos tenia la habilidad de desaparecer para siempre. Solo tenia una oportunidad. No era tan veloz, pero sí que conocía el lugar, girando y metiéndose en lugares donde Maki solo veía sombras. De pronto paso por una de ellas y sintió la daga en las costillas… su transformación fue instantánea posterior a sentir el dolor…su garra convertida en un arma golpeo de lleno la cara de daga y ambos se golpearon contra una barandilla, enredados en combate… las dagas del maestro de la daga volaron desde su chaqueta ensartándose en el cuerpo de Maki que solo podía defender sus puntos vitales. Su cola la salvo, golpeo al enemigo con un giro y este se cayó sobre ella enterrándole la daga en el pecho. Al caer desde cuatro metros… la mesa sobre la que cayeron. Una de una especie de casa de apuestas se hizo pedazos. Explotando en astillas, acero y fichas improvisadas de plástico y cartón… El maestro de las dagas se levanto como un relámpago. Feroz, sonriente, victorioso y buscando sus preciadas… ar… armas… la sangre manaba de muchas partes, brazos, piernas, manos, pecho, costillas y piernas… la gabardina del maestro daguero hecha girones. Las múltiples dagas del hombre, algunas en el suelo, otras incrustados en su cuerpo y sin duda muchas de ellas al estar mal atadas le cortaron su propio cuerpo… Maki vomitando sangre se quito la daga del pecho, la otras de las costillas y se arrastro dejando un reguero de sangre mientras su poder zoan luchaba por mantenerla con vida. Con no dejar que se le escapara el aliento. Tosio sangre y cuando se recupero un poco se levanto cuando la gente alrededor comenzó a gritar despavorida y aterrorizada. Suspiro larga y amargamente deshaciendo su transformación cuando alzo la vista y se dio cuenta que frente a si estaba el mas formidable guerrero que se hubiera enfrentado. Estratega. Preciso y diestro. Pero. Sin vida. De rodillas, manando sangre por todos lados, sin un suspiro que le quedase por mantenerle con vida. Ahora… ahora solo quedaba la ironía. La ironía de perder la vida. Frente a una guerrera imperfecta una mera alumna sin un ápice de dote marcial. Maki se recuperó, se acercó al desgraciad, bajo la cabeza y con un simple movimiento y sin piedad tomo firmemente su arma… —Esto es demasiado piadoso para un monstruo como tu… adiós… espero que el infierno te reciba con todas las pompas y el sufrimiento que mereces— La Hoja de los mil recuerdos rotos recupero una pieza más. la cabeza del maestro de las dagas cayo rodando por el suelo mientras los últimos asistentes al casino clandestino huían con alaridos de terror. Maki rápidamente abandono el lugar con una daga de plata en su poder. Un recuerdo mas de la lucha, representada en un objeto que ahora mellado por la pelea, tenia un recuerdo aun mas significativo entre las manos de la Zen´in. Abandono las cuevas con lagrimas en los ojos. con la debilidad cazándola desde atrás y con un importante aprendizaje. No debía ser mas fuerte, sino mas astuta para vencer.
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RE: Arma 02.- La daga [Autonarrada][T5][P.A.] - PX-7 - 07-09-2026 ✓ Aventura Autonarrada T5: Completada RECOMPENSAS: — Puntos Mugiwara: 10 — Reputación: 25 — Berries: 20.000 |