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¡Hola: Basuropolis! Preparate porque serás Valarificado :: PA :: Navegación - Maria Merlot - 03-09-2026
MARIA MERLOT
MUSIQUITA RANDOM
Narraador / María Merlot
Día 9, Año 18.
Primavera. Hora: 4:46 p.m. Playa de Arena Blanca, Costa de Skypiea. VAMOS VAMOS… EN ESTE BARCO NO HAY VAGOS NO SEÑORITA MERLOT?
¡Oe! ¿Con qué derecho me llamas vago, lagartija? Me he encargado de todo lo necesario antes de zarpar. La mirada ámbar de la mestiza se posó primero en Maki D. Zen’in y luego Hyákinthos. Ellos a veces tenían esos enfrentamientos de pareja de ancianos casados por mil años. Con un suspiro, dudo sobre de que lado ponerse… su corazón a veces dudaba porque los amaba tanto a ambos pero… siempre se inclinaba hacia el médico muy ético.
¡¡¡ESPERENME!!!
¡Yo también voy con ustedes! ¿Otra vez escuchaba voces en su cabeza? ¡No! Esa voz la reconocería en cualquier lugar, después de todo era musical. María Merlot corrió a la baranda para asomarse y ver a una mujer de cabellera naranja subirse al barco mientras una sonrisa de felicidad se apoderaba de sus labios. La escuchó hablar, cuando finalizo la mestiza salto a su cuello — ¡Bienvenida a Valar! Dormirás con nosotras, te encantará el Flush Royal. Te presentaré a Cara Melo Rochallor, Cazu y Bartolomiau tiene un ave obesa horriblemente linda — comentó con felicidad sin dejar de abrazarla.
Luego del reencuentro, y cuando estuvieron listos partieron de ese lugar en las nubes — ¿Con que eres Navegante? — se sorprendió a descubrirlo, y sus ojos brillaron como mil estrellas fugases. Ya sabía quién llevaría el timón mientras ella garabateaba estrellas y corazones en el mapa. Día 35, Año 18.
Verano. Hora: 3:04 a.m. Flush Royal, Isla Chika. ¿Dormir?
No, la mestiza no dormía. Abrió los ojos en la madrugada, rodó un rato por su cómoda cama. Se levantó sin hacer ruido, tomando uno de sus muchos cuadernos de notas, un libro de navegación y los bolígrafos de colores, salió a la cubierta. Desde hacía unos días el clima se iba sintiendo pesado, algo había en el ambiente tóxico… y no, no era su Unnie usando el baño. Un olor desagradable en el ambiente, unas nubes densas en el firmamento y aguas oscuras dónde ella no se atrevería a nadar.
Cómo solía hacer... fue hasta el mascaron con forma de Cara Melo. Ahí se sentó y empezó a escribir los recuerdos pasados, intentando forzar a su memoria a traer al presente lo que ya vivió, escuchó y leyó. ¿Difícil? Si pero algún día lograría hacer que su cabeza y corazón se sincronizaran con el conocimiento histórico. Nombres, cargos, recompensas, lo importante en el tráfico de información. Saber quien hacía qué, dónde, cuándo, cómo. Luego de garabatear un rato, y de ignorar leves golpes en la madera decidió ir a investigar que sucedía. Al asomarse por la baranda, y con su buena vista, observó algo… o más bien muchas cosas flotando en el már. ¿A qué gigante se le cayó sus cachivaches? Fue lo primero que pensó… No, no, no.
Lo leíste. Antes. En el mapa. La ruta que iban a seguir. Tonta, tonta, tonta… Ya recordarás...
Después de sus breves reproches mentales, decidió preparar tinte para retocarse las raíces, pero cálculo de más, rememorando cuando le sobro y lo uso en su Unnie. Con una sonrisa traviesa y con la firme creencia de que el rosado Hyakinthos era el mejor color de cabello, se acercó a Miyori, quien al igual que su amado médico tenía el sueño muy profundo. Un rato después, sus raíces estaban listas, y la cabellera de la ex naranjita también.
María observó con orgullo su obra de arte, miró la hora en el reloj 3:59 a.m., momento de despertarla para que continuará el trayecto del barco — Vivi viiiiiiviiiiii — la zarandeó mientras susurraba su apodo — … es tu turno de pilotear. Voy a ver si Algodón de Azúcar respira, mi Unnie si lo hace… nos vemos en el desayuno — se despidió y salió de la habitación en silencio. ¿Se daría cuenta de su nueva cabellera la navegante de ojos azules? Día 35, Año 18.
Verano. Hora: 6:54 a.m. Habitación de los hombres, Isla Chika. ¿Otro pasatiempo favorito de María Merlot? Sencillo mirar a Hyakinthos dormir. Si, suena de acosadora… pero lo hacía por una buena causa: ¡Comprobar que aún respiraba! Y sino estaba lo estaba haciendo estaría lista para darle respiración asistida. ¿Por qué era tan hermoso? Perfección, y un poco más allá de eso. Su olor a menta la relajó, borrando de sus fosas nasales el del exterior. Se acostó al lado de su cama, sin tocarlo, mirando como su pecho subía y bajaba, mientras él existiera todo estaría bien en el planeta azul. ¿Qué podía hacer ella por su felicidad? No lo sabía áun... ella haría cualquier cosa por él, solo necesitaba saber exactamente qué.
Día 35, Año 18.
Verano. Hora: 7:17 a.m. Basuropolis, Isla Chika. María se levantó, aunque le gustaba mirar al objeto de su obsesión era momento de seguir su camino. Había dado media vuelta cuando paso lo inesperado…
TRO TRO TRO PAM PAM PAM PAAAAAAAAAAAM
Se escuchó y sintió en todo el Flush Royal. La inercia del golpe la hizo caer sobre Hyakinthos — AaaaAAaah — balbuceó un poco asustada, luego se llevó las manos a la boca para no despertar a los hombres pero estando encima del pelirrosado dudaba que no se despertará — Lo siento, lo siento. Me he caído por eso que ha chocado contra nosotros, o nosotros contra eso. ¿Qué será? ¡Hay que ir a ver! Por cierto, Buenos Días Algodón de Azúcar... te ves igual de increíble al despertar... — musitó viendo la mirada ¿matadora? del sujeto mientras se levantada sonrojada — … vamos juntos, estas aguas me dan repelús — le confesó tomándolo de la mano y arrastrándolo con ella hacia la cubierta.
El sol ya había salido, así que la escena delante de ellos… era tan nítida como asquerosa. Basura, Basura, Basura, Nubes verdes encima de una lejana isla. Al llegar a la barandilla del barco vio algunos peces muertos y el olor de antes le revolvió el estómago — ¿Basuropolis? — dijo a nadie en particular. Corrió hacia área del timón para mirar la cartografía intento deducir donde se encontraban. ¿Isla Basura? ¿Nubes raras? ¿Aguas oscuras? ¿Dónde lo leyó? — … no pienso nadar en estas aguas. Pero si tu lo intentas primero Unnie, yo te sigo hehe — grito a la Capiguana levantando la vista de las cartas y mapas, esperando que Vivi se encargará de llevarlos a buen puerto.
ESQUIZO ESQUIZO MERLOT
RE: ¡Hola: Basuropolis! Preparate porque serás Valarificado :: PA :: Navegación - Maki D. Zen'in - 03-09-2026 Los reclamos de la pequeña sirena caían en valde para Maki, sabia que era una persona diligente pero no quería que se relajara, cada reclamo aumentaba la máquina de presionarle, cada cara larga le provocaba darle mas con el látigo a la pobre merlot, por qué? Por qué sabía que podía dar eso y más. era una de las chicas con mas potencial que hubiera visto hasta ahora. Igual, igual que la Naranjotas. Ambas compartían cierta fuerza que Maki admiraba. La fuerza de ser mujer quizás. Salir de Skypea le causaba temor y regocijo, temor por que era una caída de mil millones de kilómetros o era Skylometros?... da igual, tal como vieron muchos barcos destrozados en su subida era probable que encontrasen su fin bajando. Pero… da igual, la vida era una sola y era donde sentía regocijo, volver al mar, surcar las aguas, y de nuevo volver a la aventura. Fue cuando alzo la vista, aguzo el oído. Su. Era su… su voz… sí. Era su voz!!… Maki no volteo a verla, pero sonrió, sabia quien era, pero aun así hizo como que no la recordaba. Merlot hizo las presentaciones y el tour, pero cuando estuvo a punto de desatar su esquizofrenia hilarante, Maki tosió y después carraspeo… y la miro con esa mirada que dice… estamos a punto de irnos, no nos retrases. Estaba enormemente feliz. Tener a una artista tan buena, tan linda y tan perfumada, le traía recuerdos de… bueno… un pasado mejor. Era el día 35 de verano Maki ese día cuando llegaron a la isla frunció el ceño… que era esto… primero le llego el aroma a hierro, grasa y después un fuerte aroma a azufre. No… por ningún motivo. No pararían ahí… pero… demonios. Tenían que. La caída habia sido bastante grande, las reparaciones urgían y no podían menospreciar tiempo en tierra firme. Sobre el barandal del nido de cuervos agarrada del mástil miro al infinito mar de basura sobre el horizonte. Y grito un suave —SOOOOOOooooooouuuu ya llegamos… tierra… o más bien basura al frente… bajar los nudos, guardar las velas… vamos chicas… llegamos! A…a… no se, Merlot donde estamos? Donde esta Merlot? Isla Chika?— Se respondió mientras se deslizaba mástil abajo colgando de una cuerda. Cuando cayo al suelo vio caminando recién saliendo de los camarotes a la sirena con el peli rosado a rastras, esta se encamino hasta el mascaron mientras Maki comenzó a plegar las velas, y a preparar el ancla. Con Hyakinthos y sus sueños de belleza… no podían contar con el antes de las dos de la tarde. Aunque pareciera despierto no era útil antes. Aunque quizás el aroma a basura le despertase. Maki se adelanto a la proa, agarrada de las cuerdas a centímetros de caer…—Que no recuerdas que no puedo nadar en agua normal, menos en esta. Aunque… parece más sólida que la regular, es probable que sí, si… puede que pueda nadar.— Menciono mientras inspeccionaba los alrededores del agua donde había mas desperdicio que otra cosa. Pero tierra firme no se quedaba atrás… —Bien chicas… su nuevo hogar por las próximas dos semanas hasta que reparemos el Royal Flush— Menciono sonriente mientras miraba a cada una al rostro. No… no había mucha emoción en ellas. Claro. —Naranjita… llévanos a puerto por favor. — Dijo amablemente endulzando el aroma a estiércol y perro mojado que a ratos les golpeaba las fosas nasales. RE: ¡Hola: Basuropolis! Preparate porque serás Valarificado :: PA :: Navegación - Hyákinthos - 03-09-2026
Vestimenta de Hyak, Salida de Skypea
Día 9, Año 18
Primavera
Hora: 4:46 p.m.
—¡SUELTEN LAS VELAS! —Ordenó más para Bartolomeow, que para las chicas y fue en ese instante, en donde el tiempo quedó suspendido entre la bruma del espumoso mar nublado y los dorados rayos del sol de la tarde que pintaban la cubierta y las arenas blancas que, como una aparición, como un ciervo o gacela, grácil y ágil, en medio de la vegetación abundante que separaba la playa del bosque, apareció ella.
Sus cabellos naranjas, ondeando como una bandera frutal, se removieron justo frente a sus ojos cuando, con elegancia, a pesar de la agitación de su carrera, ella cayó frente a él.
Un suspiro de sorpresa escapó de sus labios y sus ojos, tan dorados como la misma luz del sol que iluminaba sus rostros, se abrieron por la sorpresa de la repentina aparición. Le costó un mundo y medio no soltar la cuerda que sus manos, delicadas pero fuertes, sostenían como si su vida dependiera de ello.
Era una bellísima aparición. Un ángel…Aunque le faltaban las alas.
¿Quién era?
Algo se le hacía familiar, tal vez en su voz, en su mirada, en su gesto, en su sonrisa o en su andar, pero, aunque quisiera ponerle nombre a la bella muchacha frente a él, este se escapaba de sus manos como el agua que corre libre por un río.
En su cabeza, entonces, reinó la estática. Un ruido agradable que fue opacado por la melodiosa voz de aquella que, como ninja, subía a su preciado Royal Flush sin avisar.
Tal vez ella lo notó, pues no tardó en darle explicaciones a Maki y a él, antes de que alguno de los dos llegara a reaccionar de mala manera, solo después de ello el médico sonrío, recordando, aunque de manera borrosa y lejana, la vista desde el faro de Baterilla de aquel ataque pirata que ambos presenciaron en una noche hace muchos años, recordó el recorrido por el colorido mercado de Skypiea, en donde consiguieron mermeladas y otros dulces, además de aquella peculiar tarde de entrenamiento en donde una “desconocida” acompañó a Maki a descubrir aquello que los habitantes del cielo llaman haki.
—Bienvenida, Señorita —. Pronunció con voz suave, aceptando su presencia en el barco con una naturalidad poco típica en él, pero… ¿Cómo no hacerlo? Ella le inspiraba cierta confianza, aunque eso no quería decir que no mantendría sus ojos sobre ella mientras compartieran espacio en aquel barco.
Antes de desplegar velas, viendo que la bonita chica se hizo con el timón, el médico sintió una necesidad imperiosa de escuchar sus palabras, aquella nueva y formal presentación que hacía la anaranjada… ¿Una navegante? Sus ojos brillaron con ilusión. No podía haber mejor noticia que esa y más si tenían que descender por una peligrosa corriente tormentosa que seguro los pondría tan en aprietos como cuando ascendieron por primera y quizá única vez a esa isla.
—Miyori Hoshino —. Casi que deletreó su nombre, intentando memorizar cada sílaba…Debía aprender con quien hablaba si es que ella iba a, no solo viajar con ellos, si no que guiar su camino hacia el horizonte y más allá. El pelirrosa sonrió de medio lado. —¡El horizonte se ve prometedor! La carga está lista, el ancla elevada, las amarras sueltas y el viento está de nuestro lado. No tenemos tiempo que perder, ¡Desplieguen velas, Valar!
Pijama de Hyak, Llegada a Chika
Día 35 de verano, Año 18
Verano
Hora: 7:17 a.m.
Sueño.
Desde hace días que sentía sueño, mucho sueño.
No sabía porque, pero desde que dejó atrás la isla rosa, Momoiro, en donde pudo reencontrarse con su maestro, Bluefire, el sueño lo había estado dominando. No quería pensar que se trataba de algún tipo de “enfermedad del sueño”, pues se había mantenido lejos de climas tropicales últimamente, así que no debería haber ningún insecto capaz de trasmitirle aquel mal, tampoco quería pensar que era por sus turnos como vigía en el Royal Flush, pues más de una noche se la pasó en el “nido de cuervos”, vigilando el mar mientras el resto descansaba, pero esas horas de sueño las recompensaba durante el día, así que no…tampoco podía deberse a la fatiga o el cansancio extremo.
Solo había algo de lo que podía sospechar y decirlo, así como si nada sonaba como cualquier cosa menos como dato científico: Algo en el aire.
Sí, desde hace días, aunque no podía percibir ningún olor en particular al menos que se acercara demasiado a la fuente, sí que percibía un picor en su nariz, una dificultad para respirar que hacían que abriera la boca para tomar, de vez en cuando, bocanadas de aire. Era extraño, como si un aire de toxicidad los recubriera.
Esa fue la razón por la que, la noche anterior, dejó atrás la idea de hacer guardia en el “nido de cuervos”, se fue temprano a la habitación que ahora compartía, momentáneamente, con Bartolomeow y se decidió a dormir hasta el día siguiente sin interrupciones.
Nada sería capaz de despertarlo, así hubiera una tormenta meciendo su navío como si amenazara con voltearlo.
Nada sería capaz de despertarlo, tal vez a excepción de una curiosa semi sirena.
El médico no sintió los hipnóticos ojos de la muchacha vigilándolo antes, tampoco se dio cuenta del momento en que se recostó a su lado, pero lo que fue imposible de ignorar para él fue el peso extra sobre su cuerpo, específicamente en su abdomen, además de la falta de aire que fue la gota que rebasó el vaso.
Por el impacto abrió la boca para tomar aire; por la sorpresa, abrió los ojos y por inercia, se sentó en la cama de un solo tirón, ignorando su cabello desordenado y la maraña de sábanas aterciopeladas que cubrían parte de su cuerpo y que le imposibilitaron una mejor movilidad.
Sus ojos color sol, los cuales, por lo general, le regalaban miradas de admiración a la bella María Merlot, esta vez le regalaron una mirada que podría haber matado si poseyera una habilidad como esa, pues poco faltó para que el brillo lúgubre de sus ojos se convirtiera en chispas de electricidad que terminaran calcinando a la chica…Sí, de haber poseído alguna habilidad como esa, seguro habría desayunado atún electrocutado, digo, a la plancha.
—Jmmm —. Medio que se alegró con aquel halago, pues se sabía hermoso incluso en los momentos en que otros dudarían mostrarse al mundo, pero eso no le quitaba del todo el mal humor, mucho menos cuando su mano fue jalada de manera que, para ese momento del día percibió como brusca, solo para ser arrastrado hacia el exterior y lo peor del caso: ¡EN PIJAMAS! El podía recordar lo que pasó una de las últimas veces que salió en pijama a cubierta…Esperaba que esta vez nadie terminara hundido en el mar.
Sus pasos fueron torpes y ruidosos, pues apenas y tuvo tiempo de colocarse unas pantuflas para no tener que pisar, descalzo, el frío suelo del barco, además, estuvo a más de una ocasión de chocar, ya fuera con la misma Merlot o con paredes o puertas que aparecieran de repente frente a él, incluso llegó a morderse su labio inferior mientras caminaba, todo para intentar conectar su cerebro, poco funcional a esas horas, con el resto de su cuerpo, aunque la verdad es que de eso se encargaría el paisaje que pronto tendría frente a sus ojos.
El sol fue lo primero que lo recibió el cubierta, pero ni siquiera el astro rey, en su magnificencia, fue suficiente para ocultar el caos que se alzaba frente a sus ojos.
—¿Qué mierda es este lugar? ¡Oe, Merlot! ¿Me despertaste para ver un maldito basurero? —Entre las nubes verdosas de vapor tóxico, los peces muertos en el agua oscura y llena de desechos que estaban bastante lejos de lucir inofensivos y el aura desolada de aquel terruño apestoso, el médico sintió que por poco y vomitaría nada más con la visión que tenía en frente. Tuvo suerte de que su nariz estuviera defectuosa, pues al menos no era capaz de oler el aroma casi pútrido que venía del mar y de la costa.
Refregó sus ojos con fuerza, como si quisiera constatar que no se encontraba dentro de un mal sueño… ¿Cómo es que luego de una isla tan hermosa como Momoiro se encontraba tremendo basurero? Quiso tomar aire, pero, de nuevo, respirar se le hizo difícil, así que terminó metiendo una mano en su bolsillo y sacando de este un par de hojas de menta que no dudó en llevar a su nariz, no solo para aspirar el aroma que lo transportaba a mejores lugares, si no para aliviar el picor que le generaba el aire de aquel sitio.
Luego miró a su alrededor, vio a Maki, escuchó su voz, así como la de Merlot, cada una teniendo una conversación que hizo que su piel se pusiera de gallina… ¿Nadar?
Eso era más que el balde de agua fría de la visión inicial de aquella isla tóxica, sirvió para despertarlo casi por completo.
—¡NO! ¡Ninguna de las dos se va a tirar a estas aguas! ¿Están locas? No me respondan a eso, sé que más que un tornillo les falta la ferretería entera en sus cabezas, pero ¡NO! No voy a permitir que naden en este lugar, no voy a gastar medicamentos por culpa de una decisión estúpida. ¡EL NADO ESTA PROHIBIDO AQUÍ! —Como doctor de la tripulación se creía con todo el derecho de llamar la atención a cualquiera, incluyendo su capitana, en caso de que pusieran en peligro su inventario médico. —Es más…debería estar prohibido desembarcar aquí...¡Maki, no podemos quedarnos! Debemos ir a ...no sé...¡Agh!
Volvió a mirar a su alrededor, giró su cabeza varias veces mientras que, con sus manos, intentaba cerrar un poco el haori que usaba como camisa de pijama.
—¿En dónde esta Miyori? Debería decirnos que es un error o tal vez deberíamos dar una vuelta por las costas de este asqueroso lugar a ver si es que hay un sitio decente en el cual anclar, porque…ugh…
Odiaba admitirlo, pero no tendrían provisiones suficientes para llegar a una siguiente isla si no hacían una parada, además, aunque no fuera navegante, sabía bien que debía esperar que el log pose de Merlot o de Miyori se cargara con la dirección de la siguiente isla, así que, mientras tanto, estarían atrapados en ese basurero…era lo mismo que una pesadilla.
Botiquín. Abrir solo en casos de emergencia
RE: ¡Hola: Basuropolis! Preparate porque serás Valarificado :: PA :: Navegación - Miyori Hoshino - 03-09-2026
Pasaron cosas mientras dormía
La bienvenida de las Valar hizo que mi corazón desbordara de felicidad e ilusión, no podía sentirme más dichosa de tener la oportunidad de formar parte de ellos, sé que el camino que me espera no será sencillo y que habrá muchos desafíos por delante, pero aun así, estoy segura de que también me aguardaran incontables aventuras, nuevos recuerdos y momentos inolvidables junto a ellos. Flush Royal era el nombre de aquel magnífico barco que a mi parecer parecía llevar consigo una historia propia, una de esas que podían descubrirse poco a poco con cada puerto y cada aventura, y en su interior no solo se encontraba la presencia de su tripulación, habían más miembros, un hermoso reno, un ave feroz y valiente, y aquello que a primera vista parecía ser otra ave bastante peculiar, sin embargo, no pude evitar encontrar cierta belleza en su extraña apariencia, al parecer se llamaba Ñordiki y pertenecía al Buccaneer viajero. Durante el viaje, María y yo nos turnábamos para cubrir las largas jornadas de navegación, el camino no había sido sencillo después de descender de Skypiea, determinar con precisión la ruta que habíamos tomado nos llevó horas de estudio, un desafío que al ser dos navegantes lograron dar con la respuesta mucho más rápido. Realizar algunos cálculos y comparar nuestra posición con las referencias marítimas, conseguimos determinar nuestra ubicación, así fue como nos dimos cuenta de que nos encontrábamos navegando por la corriente Akai. A las 3:00 am fui despertada gentilmente por María quien me hizo saber que había llegado mi turno de tomar el timón, con un sutil bostezo me levanté de la cama todavía envuelta por el cansancio, y salí de la habitación vistiendo un camisón blanco adornado con listones azules, tomé un cardigan de color beige para protegerme del frío de la madrugada, acto seguido me tallé los ojos para apartar los últimos rastros de mi despertar y, con pasos tranquilos, me dirigí hacia la cubierta. El horizonte permanecía sumergido bajo el oscuro manto nocturno aunque a lo lejos comenzaban a asomarse tímidamente algunas tonalidad doradas anunciando la llegada del sol, el mar estaba relativamente tranquilo pero algo llamó mi atención, en la proa pude notar cierta movilidad inconsistente, un movimiento extraño del curso habitual del barco, fruncí ligeramente el ceño y me acerqué al timón, tomé la polea para ajustar el rumbo y mantener la embarcación en su trayectoria pero fue entonces cuando lo comprendí, algo no estaba bien, la polea incluso estaba demasiado floja con la poca presión que ejercía. —- Tendremos que desviarnos del curso… – murmuré mientras abandonaba el timón y me dirigía hacia la mesa de navegación que María tenía organizado, extendí la carta náutica sobre la mesa y coloqué encima la brújula, buscando primero nuestra posición aproximada, las anotaciones de María eran bastante precisas, había registrado los últimos rumbos, las variaciones de la corriente y las zonas que debíamos evitar, tomé entonces el compás de puntas y marqué sobre el mapa nuestra posición actual, después comencé a comparar los territorios que aparecían en nuestro radio de navegación, la ruta original nos llevaría directamente hacia una zona de aguas turbulentas, con el estado actual del timón, y los daños colaterales del viaje, mantener aquel rumbo no parecía prudente. Desplacé entonces el compás sobre el mapa, buscando la distancia más corta hasta tierra firme… — Chika… — La isla se encontraba bastante más cerca que cualquier otra alternativa, con la regla paralela comprobé el rumbo que tendríamos que tomar para alcanzarla y, después, consulté las anotaciones de velocidad que habíamos registrado durante la navegación en las noches, El Flush Royal era velos, sí mantenía esa fuerza de nudos que ha desmotrado hasta ahora,sin duda la isla Chika era lo más viable a apuntar, solo quedaba calcular las horas. —- Si mantenemos esta velocidad… — murmuré mientras hacía la cuenta con lapiz sobre el mapa — Cuatro horas. Cuatro horas hasta alcanzar tierra firme, sonreí entonces, no conocía nada sobre la isla Chika, mucho menos sobre su gente o su cultura, pero dadas las circunstancias era lo mejor que podíamos conseguir — No les voy a defraudar. La mañana bañó con sus primeras luces del alba sobre la madera resistente del Flush Royal, mientras nos abríamos paso entre una espesa neblina de tonaldiades turbias, pronto el casco comenzó a romper sobre una superficie repleta de residuos y basura flotante, el olor fétido hacía desagradable cada bocanada de aire, no había tiempo para detenernos ahora o de cambiar la ruta, apreté ligeramente la polea del timón, realizando pequeñas correcciones para mantener la proa entre las formaciones rocosas que comenzaban a emerger de la bruma y evitar que la corriente nos desviara hacia los enormes cúmulos de desperdicios. Me sentí mucho más segura y aliviada al ver a los demás asomarse por la proa, y escuché las palabras de la capitana sobre dirigirnos hacia el puerto, asentí con la cabeza ante su solicitud… – ¡Sí, capitana! — exclamé con mayor confianza. — Lo lamento, Hyák… pero es una parada de emergencia, el Flush sufrió daños desde el descenso de Skypiea, así que no nos queda más remedio que establecernos aquí temporalmente… — expliqué al joven de cabello rosado, mientras continuaba guiando el barco por una intrincada red de cuevas, avanzando únicamente hasta donde la marea nos permitía, sin embargo, al sentir una ligera resistencia en el timón comprendí que habíamos llegado tan lejos como podíamos.. — ¡Liberen Ancla!... De aquí no podemos pasar más. — Hemos llegado… — expresé con una sonrisa tenue mientras soltaba la poleas, y limpiaba el sudor de mi frente, con una suave brisa en compañía, algunos de mis mechones de pelo se me pegaron el rostro, al quitarlos me di cuenta que… era rosa… ¡¿ROSA?! – ¡¿P-p-p-por qué mi pelo es rosa?! Lo demás después de eso… será otra historia que contar después, de momentos… llegamos a Isla Chika. ¿Habrán tesoros por descubrir?, hay una frase que dice que la basura de uno… es tesoro de otros.
Amphitrite Toca la Cancion
RE: ¡Hola: Basuropolis! Preparate porque serás Valarificado :: PA :: Navegación - Saint Ethanbaron V. Nusjuro - 04-09-2026 Viaje completado. Tema cerrado. P.D: La próxima vez no olvidéis linkear de qué tema venís, y en ese tema, a qué tema vais. |