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[Fic Hasshoken] A este paso...me quedare pelona. - Versión para impresión

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[Fic Hasshoken] A este paso...me quedare pelona. - Kagura - 02-09-2026

Capitulo 26: A este paso...me quedare pelona
Lugar: Isla de Kárate
Fecha: 35 de verano, año 18
Hora: 07:00 AM


Desde que llegamos a esta isla comprendí dos cosas, la primera era que mi abuela seguía siendo exactamente la misma mujer severa que conocía desde pequeña, no importaba el pasar de los años, ni los kilómetros que nos separaba, tampoco la diferencia de edad. Ella continuaba firme e inquebrantable como el jade, como un viejo roble capaz de resistir cualquier tormenta que se aproximara, sin duda…una guerrera. Ahora bien, lo segundo quizás era un poco más frustrante para mi, pues me di cuenta que mis propios puntos débiles siguen allí, por más que me esforzara…seguía perdiendo ante ellos, pues mi abuela no dudaba en arrasar conmigo en el suelo, utilizando técnicas básicas del combate cuerpo a cuerpo, no importa cuantas veces me levantara del suelo de tatami..bastaba un simple golpe para derribarme nuevamente. Las marcas del tatami comenzaban a teñirse sobre mis mejillas, eso…sin duda me daba rabia —Mierda….-- maldije al momento que mi cuerpo se rendía, jadeando levemente por el exceso de movimientos, mi corazón latía sin parar ante la falta de aire, mi abuela terminó de arrastrar lo poco que me quedaba de dignidad, con un semblante serio, postura perfecta y sin signos de haber hecho un gran esfuerzo, fueron sus palabras el detonante de mi verdadera derrotada: – Te has vuelto demasiado blanda… mañana debes visitar a la maestra Sira – Apenas escuche su nombre cuando sentí que moría de manera metafórica –Oh…no…– estaba más que muerta, estaba…re muerta.

Esa noche, tras tomar un baño caliente y cubrir los moretones con vendas, domi proyectando recuerdos antiguos de mi infancia, cuando el alba apenas comenzó a iluminar el horizonte, mi abuela nos obligó a levantarnos sin la menor compasión, ella siempre había detestado a las personas perezosas, tenía una filosofía tan antigua, decía que para ganarse el pan…había que ganarse el dia a dia…, nada en esta vida era gratis por lo que había que hacer méritos para ganarlo, pero para su satisfacción…todos nosotros éramos militares entrenados para reaccionar en cuanto sonara la trompeta o mejor dicho…el gallo. La división ochenta y uno, tomaba sus decisiones con la salida del sol, cada quien debía tomar su ruta o su destino, y mi día ya estaba planeado como tal, mi destino era: visitar el dojo de la maestra, donde debía mejorar mis capacidades y pulir mi rendimiento muscular.

Asi que mientras recorría el ambiguo sendero que conducía al templo, llevé ambas manos detrás de la nuca mientras silbaba una vieja melodía, observando con desinterés el cielo despejado,podía sentir la fresca brisa matinal que acompañaba mis pasos y mi la falta de inspiración que pesaba sobre mis hombros. Vistiendo comodamente por una camisa blanca con decoraciones pasteles, un short deportivo, guantes y botas, creo que estaba preprada para este dia, asi que tras reconocer pequeños fragmentos de una estructura rústica recordé un pequeño detalle que creí olvidado en el tiempo, un motivo, un dolor…un pesadilla, una pequeña sonrisa apareció en mi rostro y no precisamente de felicidad…si no de, incomodidad pues a decir verdad, tenía una cuenta pendiente con la maestra Sira Matcha y algo me decía que quizás ella aun lo recordaba.

Cuando finalmente estuve delante de aquel antiguo dojo, una leve nostalgia se apoderó de mí, para ser sincera no era la primera vez que visitaba este lugar, no era la primera vez que mi abuela me enviaba a este lugar, lo recordaba perfectamente: sus pasillos, el aroma del incienso y esa tranquilidad que rodeaba el templo, eran recuerdos grabados en mi mente…y en mi cuerpo, mientras comenzaba a recorrer el camino empedrado que conducía hacia las grandes puertas deslizantes, sentí como cuerpo se tensaba ante la incertidumbre del porvenir, mis pasos resonaban con calma sobre dicha superficie, lo cierto era que trataba de no llamar la atención todavía, quería prepararme mentalmente pero… una voz femenina rompió el silencio haciendo que me asustara levemente —Vaya, vaya… Mira a quién tenemos aquí— Reconociendo aquella voz al instante, mi primera reacción fue detenerme de golpe, en ese preciso momento abandoné toda esperanza, sentí un escalofrío recorrer mi cuerpo, haciéndome sudar frío mientras mis rodillas comenzaban a temblar ligeramente. No podía evitar recordar aquellas imágenes de aquella bestia que me había pateado el trasero más veces de las que quería admitir.

Al levantar la mirada hacia el tejado del dojo, ahí estaba ella, sentada en el borde como si aquel lugar le perteneciera, estaba en su territorio y no había forma de huir. Jugando tranquilamente con la cáscara vacía de un par de nueces entre sus dedos. Una semi sonrisa adornaba su rostro mientras me observaba desde aquella posición elevada, como si estuviera decidiendo si iniciar un enfrentamiento o darme la oportunidad de explicar mis razones antes de acabar conmigo —¿Cuánto ha pasado? ¿Cinco? ¿Seis años?... ¿Vienes por la revancha, Kagura?— Era evidente que aun recordaba las cuentas pendientes, quise responder con total sinceridad, pero ella continuaba jugando con aquella cáscara, dejando claro que seguramente ya estaba ideando su primer movimiento, su primer golpe, una leona a punto de clavar sus dientes sobre mi cuello. ¿Cómo podía saberlo? Era sencillo; su rostro mostraba esa clásica expresión de todo guerrero experimentado cuando no encuentra algo que pueda entretenerlo, una furia casi dormida, si…ella estaba completamente aburrida, y eso era precisamente lo que más debía preocuparme.

Sira Matcha… realmente habían pasado ocho años desde la última vez que me atreví a retarla. Cuando era pequeña, mi familia siempre solía viajar hacia esta isla para pasar las festividades de fin de año con mis abuelos, Solía aprovechar cada visita para recorrer los distintos dojos de esta increíble isla, quería conocer sus historias y comprender los estilos de combate que allí se enseñaban. Sin embargo, hubo uno que consiguió captar mi atención por encima de todos las demás, el dojo del Hasshoken, un arte generar ondas de choque controlando las vibraciones del cuerpo, aprenderlo no era simplemente cuestión de fuerza o voluntad; primero debía entender su esencia y saber aplicarlo correctamente. Por más veces que desafiaba al líder de aquel dojo, el resultado siempre terminaba siendo el mismo, acababa mordiendo el polvo…—Bueno… mi abuela me ha enviado de nuevo…para finalmente aprender de una vez por todas el estilo Hasshoken— confesé mientras mantenía la mirada fija en ella, esperando alguna señal positiva de su parte, o mejor dicho…preparándome para recibir su bienvenida.

¿Y tú realmente lo quieres aprender?— preguntó con un tono casi frío, desafiante…tan…inalcanzable, en ese instante noté cómo rompió la cáscara vacía de la nuez con la fuerza de su mano, apretándola hasta convertirla en pequeños fragmentos que cayeron lentamente hacia el suelo, estaba imponiendo respeto…autoridad y sobre todo..resentimiento. Aquella simple acción fue suficiente para dejarme claro que aprender aquel estilo no era un juego, una vez que comenzara…no habría espacio para rendirse, no volvería a tener la misma oportunidad, ya no era una niña que podía escapar y rendirse cuantas veces quisiera, con el vago recuerdo de llorar desconsoladamente entre los brazos de mi difunta madre…no tenía a donde refugiarme ahora, ya no tenía a donde regresar…deje escapar un leve suspiro tras reflexionar sobre su pregunta. ¿Realmente lo quería? La verdad era que después de perder una y otra vez contra ella, muchas veces había terminado perdiendo la motivación para continuar intentándolo, Pero ahora era diferente…tenía nuevos objetivos, un camino que recorrer y el deseo de convertirme en una marine digna de respeto —Sí… sí quiero— respondí finalmente desafiandola con la misma determinación que ella difundia sobre mi. Por primera vez sentía que estábamos en la misma sintonía; mi espíritu ardía con fuerza, impulsándome a superar mis límites y convertirme en una versión mucho mejor de mí misma.

Sira permaneció en silencio durante unos segundos, me observaba desde lo alto del tejado, sus ojos analizaba cada detalle de mi postura, mi alma, mi valentía. El viento movía ligeramente su cabello mientras aquella expresión tranquila permanecía en su rostro, ¿La había convencido?, el silencio era una tortura para mi pero la decisión estaba en sus manos. Finalmente reaccionó, una pequeña sonrisa apareció en sus labios; no era una sonrisa de burla, sino la expresión de alguien que por fin había escuchado la respuesta que tanto esperaba. Sin decir una sola palabra se levantó del borde del tejado y dejó caer los restos de la cáscara de nuez que aún sostenía entre sus dedos, Pensé que simplemente bajaría por las ramas del árbol que se encontraba al costado del dojo, pero en su lugar dio un paso hacia el vacío sin cambiar su expresión, lanzándose desde aquella altura sin la menor duda…Mi mirada se abrió ligeramente al verla caer con aquella gracia tan impotente, comprendí que aquello no era una simple caída…esa era su entrada. Su cuerpo giró en el aire con una agilidad impresionante, realizando una maniobra precisa mientras utilizaba el impulso del salto para controlar su descenso. Dio una vuelta completa antes de aterrizar suavemente a mi lado, levantando apenas una pequeña nube de polvo que bajó a sus pies.

Entonces demuéstramelo, Kagura— mencionó con tranquilidad mientras acomodaba su postura de combate — Si realmente quieres aprender el estilo del Hasshoken, tendrás que demostrar que tu voluntad es más fuerte que tus propias dudas – esas palabras resonaron dentro de mí mientras sentía cómo mi corazón comenzaba a acelerarse, la presencia de Sira seguía siendo la misma que recordaba de mi infancia, ella era intimidante, poderosa y capaz de hacerme sentir pequeña cada vez que estaba frente a ella. Aun así…me sentia totalmente diferente, ya no estaba allí como una niña que buscaba superar a su maestra por orgullo, sino como alguien que tenía un objetivo claro y un camino que recorrer, cerré mis puños con fuerza y adopté una postura firme delante de ella, dejando que mi determinación hablara por mí, el silencio reinó unos instante, el choque de miradas era el primer enfrentamiento,  el entrenamiento todavía no había comenzado, pero sabía que aquella prueba sería mucho más difícil que cualquier combate que hubiera enfrentado antes, ¿Estaría al nivel que ella deseaba?.

Sira se mantuvo frente a mí con aquella tranquilidad que siempre había caracterizado su forma de pelear. No parecía estar preparándose para un combate pero en mi interior sabía que todo eso era parte de su forma de pelear, simplemente estaba a la espera de sus palabras o de sus acciones, ella me estaba analizando…como si estuviera corrigiendo mi postura, esa mirada me hacía recordar a mi abuela… —El Hasshoken no es un estilo que se base en golpear más fuerte que el enemigo, Kagura— explicó mientras levantaba lentamente una de sus manos – Muchos creen que todo se trata de pura fuerza…pero todos ellos están equivocados, este arte consiste en comprender las vibraciones que existen en cada movimiento y en cada impacto – Esa parte lo comprendía como tal, al intentar dar mi punto de vista, apenas terminó de hablar cuando desapareció de mi campo de visión.

El primer golpe parecía ser leve pero directo al torso, un impacto que me desconcertó por completo haciendo que bajara la guardia de pronto –*Pero…no lo vi*--  retrocediendo varios pasos mientras trataba de mantenerme en pie, la escuche hablar de pronto —Las vibraciones son la esencia del Hasshoken. Un golpe común solo afecta aquello que toca directamente, pero un usuario que domina este estilo puede transmitir su fuerza más allá de la superficie…provocando ondas, como un terrible terremoto— continuó explicando con una calma aterradora mientras avanzaba hacia mí, Intenté recuperar mi postura, pero otro golpe llegó directo hacia mi costado, seguido de una serie de ataques rápidos que me obligaron a retroceder paso a paso. Cada impacto parecía atravesar mi defensa, haciendo que mis músculos sintieran una presión diferente en todo el cuerpo, dejándome sin aliento a medida que reaccionaba.

No estás bloqueando mis ataques…solamente estás intentando detener mi fuerza exterior — dijo mientras esquivaba mi intento de contraataque y golpeaba nuevamente mi abdomen, haciendo que mi cuerpo se doblara ligeramente por el impacto, era imposible atravesar su radio de defensa, sus sentidos y reflejos era superior a los míos, realmente estaba siendo oprimida por esta mujer — Ese es el error de quienes enfrentan este estilo por primera vez. Creen que deben resistir la fuerza, cuando en realidad deben comprenderla…– sus palabras apenas lograban entrar en mi mente mientras sus movimientos eran demasiados precisos.

Estaba a punto de caer cuando pise fuerte para no sucumbir a la embestidas de sus puños, mientras respiraba con mucha dificultad, mi mirada estaba enfocada en la maestra Sira, quien demostraba una enorme coraza, ella no parecía tener intención de detenerse por mas clara que tuviera la victoria, no estaba dispuesta a  dar tregua alguna —El Hasshoken no perdona las dudas, Kagura, Si tu mente duda, tu cuerpo también lo hará— mencionó antes de acercarse nuevamente con una velocidad que apenas pude seguir con la mirada, quizás mi cuerpo ya había llegado a su límite pero...sólo observe cómo de pronto su rostro se acercó de manera peligrosa, sintiendo aquel impacto contra mi cabeza, un cabezazo tan severo que derribó mi voluntad por completo, haciéndome caer sobre el suelo tras el impacto.

La maestra no dijo nada más después de aquella demostración de movimientos fervientes, su expresión permanecía tranquila como si aquello solo hubiera sido una pequeña prueba para medir mi determinación o mejor dicho, saber que tan mal estaba, evidentemente queria comprobar si mis reflejos, agilidad y fuerza estaba a su nivel, pero me consideraba un caso perdido…no estaba a su nivel, sin decir nada en el momento, se dio la vuelta y comenzó a caminar hacia el interior del dojo con pasos firmes, dejando que el sonido de sus pisadas sobre la madera rompiera el silencio. —Si realmente quieres aprender Hasshoken, deja de perder el tiempo en el suelo y entra— comentó sin siquiera girarse.

Me quedé observando su espalda mientras se alejaba paso a paso, sintiendo cómo aquellas palabras resonaban más fuerte que cualquier golpe que hubiera recibido, ella era mordaz con la boca, si…no habia cambiado en nada. Pero aun asi sus palabras no era una invitación común, era una prueba más que debia afrontar. Con dificultad logré incorporarme completamente, sacudiendo el polvo de mi ropa mientras cerraba mis puños con determinación aunque estaba totalmente molida. Mis músculos dolían evidentemente, pero aquella sensación no me hacía retroceder o sentir miedo, al contrario, despertaba aún más mi deseo de mejorar, de ganarle, de tener ventaja.

Dejando salir un suspiro leve, comence mi andar hasta llegar a la entrada del dojo, respiré profundamente mientras observaba el interior del mismo, notando que no habia cambiado en nada desde que me fui, ahora estaba frente al futuro…a la oportunidad de forzar mi verdadero potencial, aunque sabía que el camino sería mucho más duro de lo que imaginaba. Sira permaneció de espaldas no si antes hablar —Tu verdadero entrenamiento comienza ahora—  El silencio del interior contrastaba con la intensidad del entrenamiento que estaba a punto de comenzar. Sira Matcha se dirigió hacia una zona donde guardaba diferentes utensilios de práctica, sacando cuerdas, pesas, tablones de madera y varios objetos que parecían estar diseñados para llevar el cuerpo más allá de sus límites, ¿Que tenía en mente con exactitud?. Mientras los colocaba frente a mí, podía notar que cada herramienta tenía un propósito específico, ¿Que clase de entrenamiento haría? — El Hasshoken no nace únicamente de tus puños, Kagura. Todo tu cuerpo es un mecanismo capaz de generar y transmitir vibraciones, pero si una parte falla, la resonancia se pierde — Sus palabras fueron claras: antes de aprender la técnica, debía convertirme en alguien capaz de soportarla, o mejor dicho…capaz de entender lo que estaba haciendo.

El primer entrenamiento comenzó con las posturas básicas. Sira me hizo repetir una y otra vez las posiciones fundamentales del estilo cuerpo a cuerpo, corrigiendo la postura de mis piernas, la inclinación de mi torso y la manera en que distribuía mi peso, me explicaba la razón del porque lo estaba haciendo mal y como se debía de hacer, cosa que me lo tomaba a mal pero aun asi debia tragar mi orgullo y aprender a escuchar. Me obligó a mantener posiciones bajas y complicadas durante largos periodos de tiempo hasta que mis músculos comenzaban a arder, mis brazos, piernas e incluso mis nalgas, todo comenzaba a temblar con rigidez. Cuando finalmente me dejaba descansar, no dudaba en dejarme caer sobre el suelo de tatami para dejar salir uno que otra lamentación. Pero al hacerlo…recibia una buena reprimenda por parte de Sira. Al cabo de unos minutos continuamos con el trabajo de resistencia, ahora me encontraba corriendo alrededor del dojo, cargando objetos pesados mientras mantenía mi espalda recta, a medida que realizaba las repeticiones mi cuerpo comenzaba a doblegarse nuevamente —Tus piernas son la base, tus brazos son el camino, tu torso es el centro y tu cadera es el punto donde nace el movimiento— repetía mientras me hacía repetir los ejercicios hasta perfeccionarlos, el día comenzaba a tornarse de otro color mientras mi corazón latía con furia.

Tras el entrenamiento brutal a la cual fui sometida, la maestra Sira permaneció unos segundos observando en silencio, como si estuviera evaluando todo lo que había conseguido durante aquel primer día, en ella no hubo una expresión de orgullo, tampoco felicidad, simplemente se mantenía calmada, serena, como si estuviera acostumbrada a ver ese tipo de resultado.  Mientras jadeaba levemente recostada sobre el suelo de pronto escuche como Sira caminaba hacia la salida del dojo dejando que la incertidumbre reinara en ese instante, segundos después escuché su voz tranquila romper el silencio —Es suficiente… regresa mañana para más — Sus palabras fueron simples y claras, pero no tuve las fuerzas para responder, me limité a verla alejarse sin mirar atrás, desapareciendo lentamente mientras sus pasos se perdían por los pasillos del templo.

Hoy comprendi lo basico de este estilo, el Hasshoken no era solamente una técnica de fuerza; era una disciplina que exigía que cada parte de mí, Y aunque apenas había sobrevivido al primer día, sabía que aun me faltaba mucho por aprender y comprender, asi que debia volver al amanecer. Porque si quería convertirme en una marine digna de respeto, debía aceptar que este dolor era solamente el primer paso hacia la persona que quería llegar a ser.

Cuando sentí que mi cuerpo comenzaba a recuperar un poco de fuerza, apoyé una mano sobre el tatami y lentamente logré incorporarme, cada movimiento era acompañado por una punzada de dolor que recorría mis músculos, realmente hoy excedi mis propios limites, sentia vibraciones por todo mi cuerpo, ¿Acaso era esto a lo que se referia la maestra?, Aun así, no podía quedarme allí descansando toda la noche. Con pasos lentos y pesados, salí del dojo mientras el cielo comenzaba a oscurecerse sobre mi, dejando atrás aquel lugar de casi tormento,  El camino de regreso hacia la casa de mi abuela parecía mucho más largo que antes, quizas porque cada paso que realizaba me dolia, pero aun asi continué avanzando mientras la brisa nocturna golpeaba mi rostro y me ayudaba a mantenerme consciente, me pregunto, ¿como estara mi equipo? ¿que habran hecho? ¿Arceo estaria bien?...ahora comenzaba una lucha interna sobre si soy una buena lider.

Algo que me aliviaba era que al llegar a casa sabía perfectamente lo que me esperaba al regresar, Nyxara probablemente sería la primera en atender mis heridas, limpiando la sangre de mis nudillos, los moretones de mi cuerpo y trataría aquellas heridas con amor…eso quería creer. Por otra parte, mi abuela no dejaría pasar la oportunidad de regañarme; seguramente me recordaría que el sufrimiento era parte del crecimiento y que nadie lograba volverse fuerte sin atravesar momentos donde el cuerpo exigía rendirse. También estaba Arceo, quien probablemente comenzaría a contarme con entusiasmo cómo había sido su día, desde que comenzamos con las lecciones ha demostrado un gran avance al aprender un idioma al cual no estaba acostumbrado. Aquella simple rutina familiar conseguía darme cierta tranquilidad después de una jornada tan agotadora y estresante.

A la mañana siguiente, desperté con mi cuerpo completamente cubierto de vendas en varias zonas. Mis manos, brazos y algunas partes del torso todavía cargaban las marcas del entrenamiento anterior, recordando cada segundo del esfuerzo que había realizado. Aun así no podía permitirme el lujo de descansar demasiado, debía continuar con este entrenamiento, después de prepararme y asegurar nuevamente mis vendas, tomé el camino hacia el dojo, ¿Que aprendería el día de hoy?, tenía en claro que el dojo tenía un cierto estilo de combate, una técnica en especial, ¿lo aprendería el día de hoy?, mis pasos todavía eran pesados y sentía mis piernas temblar por la tensión de los golpes, pero mi determinación era mucho más fuerte que el cansancio. mientras avanzaba, no podía evitar pensar en que Sira era una persona excepcional, alguien con una fuerza que iba más allá de sus habilidades físicas, su perfil destacaba demasiado, era experta, disciplinada y capaz de encontrar el potencial oculto en otros incluso cuando ellos mismos no podían verlo. Ayer comprendí que era una cucaracha a la par de ella, pero debía cambiar esa visión que tenía de mí misma.

Al llegar nuevamente al dojo, el silencio del lugar fue interrumpido por la presencia de Sira Matcha, quien ya se encontraba en el interior realizando sus labores habituales, parecia concentrada en sus movimientos, su rostro mostraba una expresión completamente seria pero audaz, cuando finalmente se percató de mi presencia, me observó completamente seria hasta que una ligera sonrisa apareció al verme cruzar la entrada. Permaneció tranquila mientras sostenía entre sus manos un bollo al vapor, observándome con cierta diversión mientras me acercaba. —Pensé que no volverías, Kagura…— comentó con una sonrisa mientras daba un pequeño mordisco a su comida. Aquellas palabras tenían un tono de provocación, como si estuviera intentando comprobar si realmente aun estaba llena de confianza. —¿De verdad creías que me rendiría tan fácilmente?— mencioné mientras entraba al dojo, dejando claro que todavía estaba dispuesta a continuar, aunque lo cierto era que todo el cuerpo me dolía con cada movimiento.

Sira soltó una pequeña risa antes de terminar su bollo —Entonces continuemos con lo básico…— Sin saber el contexto de sus palabras, Sira me llevó a la parte trasera del dojo en donde pude visualizar tres astas de tronco grueso de los cuales estaban sujetos varios costales de gruesos y rellenos, el siguiente entrenamiento consistió en golpear cada saco con mis puños y piernas, El primero estaba lleno de harina, donde debía aprender a controlar mis golpes y precisión. El segundo estaba relleno de arroz, siendo mucho más resistente y obligándome a mejorar la fuerza de mis impactos. Finalmente llegó el último saco, uno completamente lleno de rocas. Cada golpe contra aquella superficie hacía que mis brazos sintieran una presión brutal, pero Sira insistía en que debía sentir la reacción del impacto y comprender cómo mi fuerza se transmitía, al tener esto en claro, el ejercicio escaló a diferentes posturas, esta vez los sacos estaban sujetos a troncos más elevados, en donde debía saltar para llegar a ellos –¿Cabezazo? – pregunte algo confundida pero desde mi punto de vista, parecían estar rellenos de algo más blando, ¿hojas quizás?.

Para aprender el estilo de nuestro dojo, deberás aprender a golpear con la cabeza, el impacto lo definirás con la ayuda de tus extremidades, ¿que tan alto llegas? ¿Cuánta resistencia tienes? ¿Podrás destruir esos sacos sin dañar el tronco?...cuando lo logres…habrás superado la prueba para el siguiente paso – Sin atribuir más, ella se alejó dejándome en la soledad de ese patio, haciéndome suspirar con pesadez —¿Destruir el saco con la cabeza?-- comenzaba a dudar sobre mis virtudes realmente.

No había tiempo para dudar, solo de actuar. Soltando el aire retenido en mis pulmones, pronto comenzaría a flexionar mis piernas, los costales estaban a un rango de dos a tres metros de altura, llegar a ellos no sería difícil pero destruir los sacos me parecía una tarea casi imposible, aun así, no retrocederia a este nuevo desafío –Vamos Kagura…– dándome palabras de aliento finalmente comencé a saltar y entrando a un estilo más agresivo, flexionando el torso para someter mi cabeza a un golpe crítico contra el saco, al momento del descenso me di cuenta que no había hecho daño alguno, el contenido del mismo parecía ser duro pero blando a la vez –¿Un saco de harina?...¿Azúcar?--- no estaba segura pero al momento que mis pies tocaron el suelo, no dude en flexionarme más para tocar con mis dedos la superficie del suelo, mientras fijaba mis orbes en esos costales, analizando y midiendo la fuerza que debía propinar para destruir el saco sin problemas.

Repitiendo la misma secuencia de acciones, mis saltos fueron más concisos y rápidos, pero el acertar el golpe era el problema que aún no lograba radicar –¡Aún no!--- grité con furia al darme cuenta que el saco seguía igual, al tocar el suelo nuevamente me volvió a lanzar, una y otra vez, no importaba cuantas veces lo repetía, el resultado era igual. Ahora entendía el porque esta prueba era necesaria, mi mente era un desorden, estaba frustrada por tantos intentos, entre mas me elevaba el golpe era mayor pero no conseguía destruir los costales, nuevamente volvía a descender con la misma derrota –Mierda…-- el día comenzaba a transcurrir y aun no lograba mi cometido, en el siguiente movimiento, salte con tanta euforia que al momento de dar el cabezazo sobre el costal, termine por romper la rama en donde estaba sujeto —¡NO!--- en ese momento sabía que había fracasado la prueba.

Dejándome caer ante el desastre, jadeaba levemente tras observar el cielo y las nubes pasar levemente con el viento que las empujaba hacia otro horizonte, sentía mi corazón latir frenéticamente mientras alzaba una mano hacia el cielo, el sol era deslumbrante, inalcanzable, quería tocarlo, alcanzarlo…apagarlo y acabar con este tiempo, tenia ambiciones pero creo que debia rendirme despues de todo.

Levantate

No….

¡Kagura Levántate!

¡Uh! — Sentándome de golpe me di cuenta que en un lazo de unos segundos me había quedado dormida, ¿como era posible?, bueno…desde que comencé este absurdo entrenamiento he descuidado mis horarios de sueño, sumando el esfuerzo físico, si, estaba más que refrita –¿Acaso todo lo que has dicho hasta ahora, ha sido puras mentiras? — La maestra Sira me estaba observando desde la entrada del dojo, viendo como me había rendido por ese breve momento, me quedé callada, ¿Que debía responder? ¿Qué debía de hacer? — Si tu voluntad es tan débil como tus sueños, entonces ¡márchate de mi dojo!...los débiles de voluntad no tienen lugar en este lugar— sus palabras eran cruel pero sabía que en el fondo estaba tratando de despertar mi fuego aun así…me sentía perdida, pero el recuerdo de mi hermano al irse sin mirar atras, lo tenia tan presente que a veces sentia que esa herida latia con fuego, quemando mi pecho a medida que revive estos sentimientos.

Te demostraré…¡Que no soy débil! — Esa herida fue el empujón que necesitaba para volverme a motivar, al levantarme del suelo me volví a concentrar en los otros costales, tenía más oportunidades pero debía ser precisa, al momento de respirar profundamente. Sentí que la maestra Sira me estaba observando desde un punto ciego –Demuestrame que ya no eres la misma mocosa que venía solamente a preguntar estupideces– con aquellas palabras que resonaban en mi cabeza, no dude en lanzarme nuevamente hacia esos costales, al estar a una altura conveniente volví a dar un cabezazo al costal, el golpe era un impacto limpio pero aun asi no lograba destruirlo, solamente sacudí la rama.

Kagura, recuerda que el hasshōken no consiste en golpear con más fuerza; se trata en hacer que tu fuerza atraviese aquello que golpeas y destruya lo que se encuentra más allá de tu puño, como un terremoto…sé el choque…sé el impacto

Al caer suavemente sobre el suelo, las palabras de la maestra me parecían algo confusas pero no descabelladas, quizás estaba golpeando por puro impulso, por lograr un cometido. Con esa ideología, nuevamente me impulse pero con la mirada fija en un punto, lanzándome como un proyectil que buscaba donde encajar, solté el aire que tenía comprimiendo y finalmente impacte contra el costal, al levantar la mirada me percaté que había destruido el costal sin sacudir la rama o romperla, una sonrisa se dibujó en mis labios cuando finalmente alcancé mi cometido. 

Maestra…¡LO CONSEGUÍ! – grite para girarme con tal entusiasmo, observando como la maestra sonreía levemente –Excelente…entonces pasemos la siguiente etapa, ven kagura– tras ese logro, recorde que todo aquello era una semiprueba, un pequeño paso para ver si era apta para el verdadero enfrentamiento, de pronto sentí un nudo en el estómago sintiendo que mi rostro perdía color —Ah…si…voy…– respondí con voz temblorosa mientras me acercaba a la entrada del dojo. Cuando entré  caminé hacia el centro del lugar, la maestra Sira me esperaba con aquella expresión tranquila que la caracterizaba. —Veamos cuánto has mejorado…El primer movimiento que aprenderás de este dojo será Buto…un movimiento que consiste en solo usar…la cabeza— fueron sus únicas palabras antes de adoptar una postura de combate, su mirada penetrante estaba puesta en mi.


Sin darme tiempo para responder o replicar por este enfrentamiento repentino, ya no tenía escapatoria por lo que tomé la misma postura de combate, llevando mi diestra hacia adelante mientras llevaba una pierna al nivel de mi torso flexionandola en el proceso. Esta vez todo sería diferente, esta vez me defenderia con todo mi potencial; La maestra Sira se lanzo con movimientos abiertos, limpios y directos, no estaba simplemente atacándome para enseñarme, estaba observando cada reacción de mi cuerpo, analizando si habia captado la esencia de aquel estilo de combate. Intenté anticiparme a sus ataques, pero para mi sorpresa, ella reaccionaba antes de que pudiera completar mis movimientos, era precavida pero aun asi…directa para atacarme. Cada golpe que lanzaba era esquivado con una precisión impresionante o bloqueado con la parte exacta de su cuerpo, como si pudiera leer mi mente antes de ejecutar el movimiento, entonces comprendí que estos días de entrenamiento no solo habían fortalecido mi cuerpo, sino que me habían enseñado a observar y analizar el combate, debia abrirme sin temor.

En medio del intercambio de puños, patadas e incluso intento de cabezazos, Sira se detuvo ligeramente y realizó una indicación que no esperaba en ese preciso momento —Usa solamente la cabeza, intenta proyectar las ondas del Hasshoken…recuerda que ese es el verdadero estilo de este dojo — Menciono con un tono casi agresivo haciendome duda por un instante, pero rápidamente comprendí lo que significaba, para comenzar a dominar este estilo debia empezar por la cabeza, ella lo había mencionado con anterioridad. No podía depender de mis brazos ni de mis piernas; debía convertir mi cabeza en mi herramienta principal. Por lo tanto adopté una postura un poco más defensiva y sin más comencé a moverme utilizando mis brazos, piernas para generar una apertura que me pudiera dar un cabezazo latente. La maestra Sira no tardó en aumentar la intensidad de sus movimientos, no estaba dispuesta a perder, no estaba dispuesta a dejarme el camino fácil. Ella se acercaba de manera mucho más agresiva, lanzando una combinación de golpes y patadas que me obligaban a retroceder constantemente. Cada vez que encontraba una apertura, intentaba responder con un cabezazo, buscando el momento exacto para impactar sin perder mi equilibrio.

El combate me llevó hasta uno de los extremos del dojo, cerrando las posibilidades de propinar un golpe, ella era una bestia, ella estaba manipulandome a su antojo, cuando mi espalda finalmente chocó contra una pared parecía ser el único punto donde podía detener mi retroceso, ella no vaciló. La maestra Sira avanzó con decisión, preparando un golpe directo hacia mi rostro, debia actuar ahora. Es como si hubiera sentido su movimiento antes de verlo y aproveché aquel pequeño espacio para ejecutar mi movimiento. girando mi cuerpo hacia un costado, deje que su ataque pasara de largo dejando así vulnerable su punto casi ciego, utilicé esa apertura para dar un salto leve y con ello descender sobre la cabeza de mi maestra, recordando sus palabras antes de destruir aquel saco, deje salir el aire de mis pulmones buscando el punto especifico que queria noquear, usaria las ondas del choque para golpearla con brutalidad, al descender no dude en golpearla con un poderoso cabezazo que la obligó a retroceder unos pasos. No dejé pasar la oportunidad. Abrí mi postura, dejando que mi cuerpo acompañara el movimiento y aprovechando la fuerza generada por el impulso. Salté a una altura moderada mientras concentraba toda mi energía en aquel único punto. Finalmente, descendí con un cabezazo directo que logró impactar contra Sira, obligándola a perder el equilibrio y caer casi sobre el tatami. Por primera vez, había conseguido hacer retroceder a mi maestra.

Con la respiración completamente agitada, permanecí unos segundos observando a mi maestra sobre el suelo, El silencio del dojo parecía haberse detenido después de aquel impacto, aprovechando ese instante me limite a intentar recuperar el aire que escapaba de mis pulmones y mantenerme consciente del cansancio que recorría todo mi cuerpo. Sira Matcha permaneció inmóvil durante un breve instante, pero lejos de mostrar molestia, una sonrisa apareció en su rostro. Lentamente levantó la cabeza y comenzó a incorporarse, limpiando ligeramente el polvo de su ropa mientras volvía a colocarse frente a mí —Primera postura aprendida… usaste perfectamente la cabeza como defensa— mencionó con tranquilidad mientras me observaba, aun asi me hacía dudar con esa serenidad repentina — Ese golpe fue tan fuerte que incluso logró hacerme caer. Comienzas a comprender las vibraciones que puede emanar tu propio cuerpo, pero no confundas un avance con el final… Todavía no hemos terminado. 

El combate continuó durante casi toda la tarde, no hubo descanso, no hubo momentos donde pudiera relajarme completamente, no existia en tiempo muerto; cada segundo era una nueva prueba para mi cuerpo y mi determinación. La maestra Sira seguía presionándome hasta el limite, ella me atacaba con movimientos cada vez más precisos, obligándome a reaccionar ante cada ataque y confiar en las sensaciones que había aprendido durante la meditación. Algunos golpes los recibia pero otros conseguía esquivarlos, y en ocasiones era ella quien terminaba sintiendo el impacto de mis avances, aprendi a dar cabezazos cada que tenia la oportunidad, usando los choques del estilo hasshoken para hacerla retroceder o caer al suelo. Poco a poco mi cuerpo comenzó a moverse de una manera diferente, como si cada músculo comprendiera su propia función dentro de aquella batalla. Era una especie de danza donde las vibraciones que me daba ventaja a seguir.

Finalmente, el dia termino y el dojo quedó en silencio mientras ambas terminábamos exhaustas por el arduo enfrentamiento. Mi cuerpo cayó completamente sobre el suelo del tatami incapaz de seguir respondiendo después de tantas horas de combate, mi respiracion era entrecortada pero aun asi mantenia fija la mirada en mi maestria, ella también parecia agotada por el esfuerzo excesivo; Su cabello estaba completamente desordenado, pero aun así una sonrisa permanecía en su rostro, como si estuviera mas que satisfecha con el resultado, ella me vencio…pero eso no quiere decir que no le diera guerra, aun era debil pero estaba en camino de mejorar mis puntos debiles —No eres la misma de antes— dijo mientras me observaba con orgullo — Has cambiado y con eso puedo concluir este primer encuentro. Todavía tienes mucho más por aprender… más estilos, asi que descansa unos dias y luego regresa, Kagura. Aprenderás a utilizar mucho mejor esa cabeza — Sus palabras fueron lo último que escuché antes de cerrar los ojos, agotada pero alegre por saber que finalmente había dado el primer paso, una idea cruzo por mi cabeza...al sentir la presion que quedo sobre mi frente, un hecho que me hizo soltar un suspiro pesado.

Muchas gracias...aunque de tanto cabezazos…comienzo a creer que quedare pelona... -- a este paso quizas.

Tocame



RE: [Fic Hasshoken] A este paso...me quedare pelona. - PX-6 - 03-09-2026

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Entrenamiento
completado



Ya puedes encontrar la técnica para entrenar en tu apartado.
STAFF DE NAKAMA NO MI
Aclaración