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[Aventura T2| P.A] Tartas de verano - Versión para impresión

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[Aventura T2| P.A] Tartas de verano - Nyxara Archeron - 24-08-2026

18 de Verano, Año 18 ❥ Pueblo de Baquella

─ Ronda 1 de 6 ─

¿Cuánto tiempo había pasado desde los últimos incidentes en la vida del Onizuka? Era curioso como los rumores se esparcían entre las calles del pueblo de baquella, seguramente alimentado por cierto niño que no pensaba dejar que la hazaña de su héroe cayese en el olvido.

Más de una persona lo había saludado y le había agradecido por lo que había hecho buscando estrechar su mano, otros solo sonreían con orgullo como si ellos mismos le hubiesen dado una lección a ese marine abusivo e inclusive le habían regalado algunas frutas frescas en forma de agradecimiento. Fuese uno u otro, nadie había vuelto a ver a Manigoldo rondando por esas calles, casi se respiraba paz.

Si no fuera por las festividades de verano.

Era una tradición escondida entre las personas que le daban vida al pueblo, pero una tradición al fin y al cabo. Los vecinos intercambiaban tartas con las frutas de verano e incluso se premiaba a la mejor tarta de frutas cada año ¿el premio? No era más que una cinta roída y un par de berries extras que nunca caían mal. Y la familia Onizuka no pretendía quedarse atrás, Gaki conocería mejor las motivaciones de su madre para participar, pero la instrucción había sido clara cuando lo había sacado de la cama y le había colocado las monedas en la mano: necesitaba un saco de harina para la tarta y que volviese rápido para ayudarle a pelar manzanas.

Ella ya había avisado a la hija del panadero para que lo estuviera esperando antes que a otros clientes.
Y sin saco, no habría almuerzo ni para él, ni para nadie.
Y si volvía sin el saco….

¿Era peor enfrentarse a un marine desalmado?...¿o la furia de una madre a la que le faltaban ingredientes para su cocina?

Seguramente, el Onizuka, no querría descubrirlo.


Las calles de baquella lo recibieron con su bullicio, conversaciones y risas particulares, mientras los rayos del sol de verano iluminaban los banderines de colores cercanos a la plaza y el olor dulce de los arboles en flor comenzaba a apoderarse de las calles. La panadería no ostentaba grandes letreros, era una construcción de madera clara con unos amplios ventanales al lado de la única puerta de entrada y salida. Era una fachada gastada, como todos los comercios que valían la pena en baquella, con esos colores vivos que contrastaban con los edificios que tenia al lado.

La puerta de madera siempre se encontraba entreabierta y por ahí se colaba ese olor a pan caliente, invitando a todos a probar las mejores masas del lugar. En su interior estaba la hija del dueño, Anzu, conocida como una de las bellezas del lugar ¿y como no serlo? Tenía ese largo cabello en tonos verde azulados como si emulase una sirena, contrastando con unos ojos amarillos que siempre mostraban bondad. Una sonrisa suave coronaba siempre sus labios, para todo el que quisiera recibirla.

Su figura estilizada y de curvas pronunciadas tampoco pasaba desapercibida bajo las telas de los vestidos entallados que solía usar. Y gracias al parloteo incesante de Pochito, Gaki sabía que Anzu estaba un poco más que interesada en él.

De espaldas a la puerta, la joven se encontraba parada sobre un pequeño taburete de madera, estirándose con dificultad para intentar, sin suerte, colocar un frasco de mantequilla en la repisa más alta de los muebles de venta.

¡Nos vamos de aventura! ¿Estas preparado?



RE: [Aventura T2| P.A] Tartas de verano - Gaki Onizuka - 26-08-2026

— ¡GAKI, SALTÉ YA DE LA CAMA QUE NECESITO QUE ME HAGAS UN MANDADO! ¡Y NO ES PARA MAÑANA, ES PARA YA! —me gritó mi madre desde el piso de abajo mientras yo estaba arropado hasta la cabeza, en mi cama.

— Tsk. ¿Porque tiene que gritar maldita sea? —dije en voz alta sin moverme de la cama.

— ¡GAKI! NO ME HAGAS IR A BUSCARTE. MÁS TE VALE QUE YA ESTES LEVANTADO Y CAMINANDO PARA ACÁ —siguió gritando mi madre.

Era impresionante, que sin importar la edad que tuvieras, siempre terminan tratándote como si fueras un niño. No tenía la intención de levantarme tras esos gritos, me irritaba, pero apenas escuché sus pasos camino a mi habitación supe que no iba a tener opción, y tendría que decirle adiós a mi amada cama. Asi que a regañadientes terminé por levantarme y ponerme los zapatos.

Lo que mi madre queria era que fuese a la panaderia por un saco de harina. Si, todo ese alboroto por un mísero saco de harina. Luego de darme las monedas y explicarme lo que necesitaba de mi, me dio un empujon hacia afuera de la casa, no sin antes decirme que sin la harina ni se me ocurriera volver a casa.

— Maldigo las festividades de verano. Todo por un ridículo festival de tartas —pensé mientras caminaba rumbo a la panadería—. No se que sería peor, si quedarme sin almuerzo o si calarme a mamá furica si no hago lo que dice. Tsk

Las calles del pueblo eran demasiado ruidosas en el día y la gente era muy metiche y confianzuda, eso o es que yo siempre estaba con cero ganas de socializar. No habia caminado bien media cuadra cuando un comerciante de un local cerca de casa me interceptó en el camino.

—¡Muchacho! ¡Eres tú! Te debemos una! Gracias por poner en su sitio al infeliz de Manigoldo. ¡Ese maldito marine abusivo ya se creía el dueño del pueblo! Toma, quédate con esto —me dijo mientras me daba una bolsa de fresas, para luego darse media vuelta sin decirme más nada.

A mi no me quedó mas que parpadear, porque sinceramente no entendi nada de nada. ¿Un maní gordo? ¿Marine? No sabia de que me estaba hablando, pero tampoco era como que me importara, por lo menos ahora tenia una bolsa de fresas que fui comiéndome por el camino porque no me aguanté a dejarlas para más tarde.

Por donde pasaba veia gente murmurando y mirandome, algo que me hacia sentir demasiado incomodo. Al caminar otro trecho mas, una mujer anciana me detuvo inclinandose y sacudiendome la mano libre, porque en la otra llevaba la bolsa.

— Oi… Oiga, suélteme, no le han dicho que hacer eso es de vieja loca. Tsk — dije quejándome y dando unos pasos atrás

— ¡Que valiente eres muchacho! ¡Pochita nos contó! ¡Dios te bendiga, hijo! —me dijo la vieja.

—Eh... sí. Buenas tardes... o lo que sea — le dije sin entender todavía nada. Pero por lo menos gracias a las palabras de la anciana ya sabia que Pochita estaba detrás de todo este alboroto.

Seguí caminando mirando fijamente el suelo, huyendo de las miradas y tomando atajos para evitar a las personas.

Luego de esquivar a todos los que pretendian atravesarse en mi camino, pude ver al fin la fachada de la panadería. La puerta estaba entreabierta por lo que entré así sin más al interior del local. En el centro de la panadería estaba Anzu parada sobre un taburete intentando colocar un frasco de mantequilla en la repisa más alta. Su largo cabello se mecía suavemente con sus movimientos, y su vestido delataba su figura.

Me detuve apenas la vi allí parada, no era una desconocida para mi ya que desde muy pequeño acompañaba a mis padres a la panadería por lo que la conocía muy bien. Era una chica hermosa, era imposible negar que verla me hacía sentir una punzada en el pecho. Ella no me sintió entrar asi que hice como si estuviera carraspeando para que supiera que yo estaba allí.

—  Vengo… vengo de parte de mi madre. Me envió por harina —le dije sin hacer contacto visual—. No deberias estar subida en ese taburete, es peligroso. ¿Acaso eres idiota? Llama a tu padre y que el suba eso.

offrol



RE: [Aventura T2| P.A] Tartas de verano - Nyxara Archeron - 26-08-2026

18 de Verano, Año 18 ❥ Pueblo de Baquella

─ Ronda 2 de 6 ─

La voz de Gaki resonó en la panadería ya que el espacio para atender a los clientes no era especialmente grande, a penas unos quince metros y se veía reducido por los tres muebles altos de exhibición que alcanzaban el metro noventa y estaban apostados hacia la derecha del muchacho desde la puerta de entrada. Lo que dejaba el lugar con un espacio libre de nueve metros para no tropezar con nada, sin contar el mostrador que siempre estaba de frente a la puerta de entrada y la puerta de la trastienda a espaldas del mostrador.

Era bien sabido que, en las horas de mayor afluencia, la fila para la espera del pan se extendía hacia la calle por algunas horas.

Anzu giró hacia su voz y la sonrisa amable se posó en sus labios antes de haber hablado, reconocería esa voz aunque estuviera a mitad de la plaza de Baquella, pero eso, era un secreto que no pretendía revelar.

– Gaki ¡bienvenido! – añadió con su calidez habitual mientras apoyaba su mano libre en una de las estanterías para bajar del pequeño taburete – Hoy mi padre no está, tenía que resolver unos temas en el puerto…así que me dejo al mando, alguien tiene que darle un toque femenino a este lugar ¿no crees? – Encogió suavemente un hombro mientras la sonrisa no se borraba de su rostro, parecía que la chica era inmune al genio del Onizuka – Y organizar correctamente los frascos – su voz era suave al igual que la pequeña risa que escapo de sus labios al elevar su mirada hacia el estante, justo ahí arriba, ya había una hilera de frascos para la venta colocados de manera ordenada, al parecer, Anzu se había levantado temprano para tener todo en orden con sus clientes diarios.

– ¿Qui..quieres…– movió sus dedos sobre la tapa del frasco que aun sostenía entre sus manos y el gesto fue breve, ese que demostraba como mordía su labio inferior un tanto nerviosa, como si estuviese sacando fuerzas de su interior para lo que estaba por decir –…ayudarme con los frascos que faltan? – ligeramente nerviosa giró nuevamente hacia él aún con el pequeño pote entre los dedos – ¡pe…pero si tienes otras cosas que hacer, lo entiendo! – se apresuró a añadir antes que el Onizuka pudiese decidir si se quedaría o no…

Como si temiese el rechazo de su propuesta…

– Cla..claro que tienes que hacer, tu madre me pidió un saco de harina para las tartas de verano – agregó con un pesar escondido en sus palabras amables mientras dejaba el frasco que tenia en las manos en un estante inferior, junto con los otros cuatro que faltaban por organizar.  Avanzó hacia el mostrador, pero en vez de entregarle el saco de harina saco un pequeño paquete envuelto en un paño rojo, con nerviosismo avanzó hacia él – Es mi forma de agradecerte por lo que hiciste con ese Marine, venía a cobrarnos protección cada semana – confesó mientras evitaba su mirada, y ese suave carmín teñía sus mejillas mientras extendía tímida el paquete en su dirección.

Sin embargo…

– ¡GAKI ONIZUKA! – gritó la voz femenina a su espalda, esa que entraba como un huracán a la pequeña tienda de la panadería ocupando casi todo el espacio que había en la puerta de entrada – ¡Corazón de mi vida, el destino nos ha unido y tú no puedes huir de él!– Gretchen acababa de entrar al lugar y el aroma a pan dulce y a la fragancia suave de Anzu…parecía haber sido devorado por ese aroma floral empalagoso y la presencia física de un atleta de alto rendimiento – ¿Acaso estabas escondiéndote de mi? – su voz potente retumbo en el lugar y los frascos tintinearon en el mostrador.

Ella era la hija de uno de los comerciantes mas acaudalados de baquella quien acababa de irrumpir en el pequeño negocio. Si Gaki giraba hacia ella podría notar como su porte, de dos metros de alto, contrastaba con la delicadeza absoluta de ese vestido rosado chillón de volantes y vuelos. Su cabello rubio, sostenido en una coleta alta despejaba su rostro de mandíbula fuerte y rasgos marcados mientras que, cada vez que movía sus brazos, esos delicados encajes amenazaban con reventarse bajo la fuerza de sus biceps  – ¡Me juraste amor eterno hace unos días atrás mientras me decías que necesitabas a una mujer fuerte que te protegiera a ti y tu madre de un marine desalmado! – la delicada dama movió un arrugado papel que sostenía en una de sus manos, ese que tenía manchas de vino y unos garabatos por letras encima, más parecido a una servilleta de taberna que un acta de matrimonio.

Suspiró, enamorada – ¡Tengo tu firma en él!  – agregó al dar dos saltitos colosales con sus piernas fuertes hacia él y los muebles de exhibición parecieron temblar – ¡Ha sido la declaración de amor más romántica que he recibido jamás! ¡ven amor mío y bésame! – y sus mejillas se coloraron con fuerza mientras llevaba sus manos hacia el rostro cerrando los ojos, como si estuviese imaginando aquel beso de amor verdadero mientras las costuras de su ajustado vestido rosa parecían hacer todo el esfuerzo cósmico posible, para mantenerse en su lugar – Luego se lo contamos a tu madre y mi padre, yo, la flor mas delicada de baquella, al fin ha conseguido marido –

Luego avanzó hacia él, como la damisela que era, mientras las tablas de madera crujían bajo sus pies y su cuerpo cubría la única entrada y salida del lugar.

¡Vivan los novios!



RE: [Aventura T2| P.A] Tartas de verano - Gaki Onizuka - 31-08-2026

Anzu siempre tenía esa aura cálida, amable y brillante. Pero no sé para que se esfuerza tanto si su padre no está. ¿No era más fácil cerrar y descansar aprovechando que no tiene a nadie que le diga qué hacer? Organizar frascos en la repisa más alta sonaba a un esfuerzo totalmente innecesario.

— Ehh… ¿Ayudarte? No, no quiero…—le respondí con sinceridad aun sin poder mirarla directamente a la cara cuando me pidió que la ayudara a acomodar los frascos restantes—. Yo… Yo solo vine por la harina.

Mis manos que estaban metidas en los bolsillos estaban sudando por alguna razón inexplicable, incluso sentia mis mejillas calientes. ¿Estaré enfermo? Es extraño, siempre me siento así cuando visito este lugar. A lo mejor soy alérgico a las panaderías, que sé yo.

Anzu se acercó al mostrador, y por un momento pensé que estaría buscando el encargo de mi madre, pero lo que sacó fue un paquete envuelto en tela roja.

— ¿U… Un regalo? —dije con la cara hirviendo y enrojecida de la vergüenza estirando mis manos solamente para ver de qué se trataba aquello.

Pero antes de poder poner mis manos en el paquete la puerta de la panadería se abrió de par en par casi desarmando las bisagras. Una gran bola de musculos vestida de tela rosa chillon fue quien interrumpió la conversación con Anzu.

—¡GAKI ONIZUKA! — dijo gritando, cosa que hizo que me tapara los oídos por la molestia.

— Maldición, ya llegó una idiota escandalosa. Tsk —dije mientras miraba de arriba a abajo aquel esperpento.

No supe si eso era una mujer o si era un titan de dos metros disfrazado de mujer, lo único seguro es que sus bíceps eran mas grandes que mi torso.

— ¿Esconderme? ¿Jurar amor eterno? —no entendí nada de lo que esa mujer estaba diciendo—. Disculpa… No… No te conozco… Ni quisiera conocerte…

De repente esa ¿mujer? sacó lo que parecía un papel sucio y arrugado pero para mi sorpresa parecia tener mi firma en él, pero no la recordaba ni a ella ni a ese papel. De repente aquella mujer hizo el intento de darme un beso, pero inmediatamente puse mis manos al frente para evitar el contacto físico.

—Oye, oye... espera… espera un segundo... Deja de ser gritar maldición... —le dije a aquella bola de musculos escandalosa mientras salté dos metros hacia atrás, quedando a esos metros de ella—. Esa… Esa es mi firma… Pero no la he escrito yo…

Maldición ¿en que me metí cuando salí de la cama? ¿Qué iba a pensar Anzu al respecto?

offrol



RE: [Aventura T2| P.A] Tartas de verano - Nyxara Archeron - 02-09-2026

18 de Verano, Año 18 ❥ Pueblo de Baquella

─ Ronda 3 de 6 ─

Gretchen avanzó cual huracán de vuelos y colores rosas hacia su futuro esposo, ni las palabras duras y directas del joven Onizuka, ni la estupefacción de Anzu parecían importarle. Ella estaba ahí con un solo propósito: salir con su futuro esposo del brazo y contárselo a todo el pueblo de baquella; intento atraparlo con sus manos delicadas de damisela, esas manos anchas que llevaban años moviendo cajas como un marinero del puerto, sin embargo, Gaki fue más rápido consiguiendo retroceder hacia el mostrador de la panadería, haciendo que la futura señora Onizuka lo siguiera como si fuese su propia sombra.

No fue la negativa del beso lo que la detuvo a un metro de distancia de él, sino, el desconocimiento total del papel que ella aún sostenía en la mano. Después de todo, había sido la declaración más romántica que alguna vez recibió – ¿Cómo que no te acuerdas amado mío? – las tablas crujieron bajo su peso cuando se paró frente al Onizuka y las delicadas costuras de ese vestido rosa, parecieron chillar al momento que flexionó los bíceps al colocar ambas manos en su cintura – No puedes olvidarte como me firmaste esta declaración de matrimonio por otra botella del mejor vino de mi padre hace un par de noches atrás – la confusión también invadió su rostro, luego, su mirada se endulzo…todo lo que podía endulzarse una mandíbula de acero – ya entiendo, ya entiendo...que atrevido – añadió moviendo una de sus manos con las mejillas sonrosadas, mientras la mirada picara que formo su rostro, parecía más una amenaza física de dos metros compuesta por músculos de hierro – es todo una broma para hacerte el difícil – su risa estridente, esa que ella juraría igualaba un canto de un ruiseñor… hizo vibrar esos pequeños frascos que estaban perfectamente posicionados en la repisa superior – No te preocupes mi dulce bombón, yo puedo perseguirte hasta atraparte –

Gretchen, volvió a inclinarse hacia Gaki con intención de sellar el beso de amor verdadero cuando los aplausos invadieron la panadería – Bravo, bravo, Onizuka – la voz masculina invadió el lugar mientras daba una última calada al cigarrillo antes de dejarlo caer sobre el piso impecable de la panadería – tu madre estaría orgullosa de escuchar que sales con esposa de la panadería – la mirada del hombre paso de Anzu hacia Gretchen – o como quieras llamarle a...eso – agregó al señalar la figura envuelta en rosa mientras la hija del comerciante parecía visiblemente ofendida.

Avanzó un par de pasos hacia el interior y cerró la puerta detrás de él – Podría quedarme aquí mirando como te zafas de tu futura esposa, si no fuera porque van a pagarme por partirte la cara o trozarte un brazo, lo que pase primero – movió su mano izquierda y ahí destello la espada de marine que Gaki había vendido hace días atrás en el mercado. Anzu contuvo el aliento y la mirada del bandido fue desde el Onizuka hacia la hija del panadero con aburrimiento.

Todos lo conocían en aquel lugar, era uno de esos hombres que hacia el trabajo sucio de otros a un buen precio. En el pueblo era conocido por su baja capacidad de arrepentimiento y un nulo código de honor y el mismo se presentaba como “Max” – Quisiste estafar a la persona incorrecta, Onizuka. Vender una espada, sin decir que es de un marine, no fue muy inteligente de tu parte – el hombre se rasco despreocupadamente la mejilla – Ahora el comprador quiere su dinero de regreso con intereses y mi precio siempre sube dependiendo de la urgencia – Gretchen, quien hace un segundo atrás era capaz de derrumbar una pared con el poder de su amor, palideció de miedo ante el filo de la espada, como si esa sencilla arma, trajera consigo un recuerdo que prefiriese mantener en el olvido.

Retrocedió hacia uno de los estantes y luego en dirección a Anzu en la entrada de la tienda, a medida que el hombre acortaba la distancia hacia el mostrador donde estaba el Onizuka.

Max no espero cuando estuvo a cuatro metros de distancia de ese pasillo angosto, sin espacio para una maniobra mayor, corrió hacia adelante y la distancia entre ambos bajo rápidamente a un metro, la madera, crujió bajo sus pies cuando se detuvo. Levantando el arma con su mano hábil, la izquierda y utilizando la misma espada que Gaki había vendido, lanzó un corte horizontal, rápido y directo, en dirección a al antebrazo del Onizuka para cortarle el musculo y cualquier intención de contra ataque.

Bombón Onizuka



RE: [Aventura T2| P.A] Tartas de verano - Gaki Onizuka - 10-09-2026

— Me estás dando dolor de cabeza idiota —le dije a doña musculitos cuando me dijo aquello de que firmé el papel a cambio de una botella de vino—. ¿No suena eso a que te aprovechaste de un ebrio?

La miré mientras sacudía el papel con sus enormes manos sin saber cómo escapar de esa situación, de hecho ni siquiera la entendía. Por suerte apareció un tipo fumando cigarrillo que entró aplaudiendo y cerrando la puerta de golpe e interrumpió aquella ridiculez.

Sin embargo, no me gustó para nada la forma en la que aquel hombre llegó, su forma de hablar ya decia mucho de sus intenciones, además ¿como conoce mi apellido y a mi madre?

— ¿Otro maldito payaso de circo? ¿Tambien dira que le pedi matrimonio? —murmuré.

Para sorpresa de todos aquel hombre sacó una espada con su mano izquierda. Ambas chicas al ver el desenfunde de aquella arma buscaron sitio cerca de la ventana. Allí se acurrucaron paralizadas por el miedo.

— Esto no puede estar pasando —pensé al ver que los problemas habían llegado… otra vez.

El hombre se puso a dar un discurso sobre una supuesta estafa y la venta de una espada de la marina en el mercado. Al parecer le estaban pagando por hacerme daño, incluso quizá matarme. La verdad ya me daba igual lo que dijera, así que no puse ni pizca de atención en sus palabras. No tenía interés en saber quién era, o qué historia había detrás.

El espadachin fumador comenzó a correr por el pasillo con la clara intención de atacarme, pero era demasiado lento. Así que cuando aquel hombre había corrido un metro yo salté hacia el otro lado del mostrador quedando a 3 metros de distancia de él, con el mostrador separandonos. 

— Tsk. Jugar con espadas es peligroso ¿sabes? —le dije mientras bostezaba.

— Oye, Anzu. ¿La harina está en la trastienda? Solo dimelo y vayanse de aquí —le pregunté señalando la tela que estaba a mi espalda y hacía de “puerta”.

offrol



RE: [Aventura T2| P.A] Tartas de verano - Nyxara Archeron - 21-09-2026

18 de Verano, Año 18 ❥ Pueblo de Baquella

─ Ronda 4 de 6 ─

El aire se respiraba cargado y sofocante dentro de la pequeña panadería, atrás habían quedado las muestras de amor efusivas de Gretchen y su decidido accionar para salir de ahí con marido debajo del brazo. Incluso, su rostro se había visto ligeramente ofendido ante las palabras de su futuro esposo ¿acaso se había golpeado la cabeza al levantarse? ¿Ella, aprovechándose de él? ¡Jamás!

Sin embargo, el golpe de Maz no llegó a efectuarse. El movimiento de la katana hecha por el hombre solo consiguió encontrar aire al momento que Gaki saltó por sobre el mostrador, colocando el mueble de madera entre la persona que buscaba herirlo y él. Max observó atónito como el muchacho parecía más relajado de lo que realmente él había querido provocar en su adversario ¿huiría todo ese encuentro? No pensaba dejarle oportunidad.

Anzu, por su parte, ante la mención de su nombre pareció sobresaltarse desde el lugar que utilizaba al frente de la ventana y al lado de Gretchen, pero fue, exactamente las palabras de Gaki la que hicieron que dejase de observar la espada para volver a ver al muchacho. La situación era seria, la vida de Gaki corría peligro y alguien lo estaba acusando falsamente, ella tenía que… – ¡S—Si! ¡Ahí está! Sobre el mueble central – respondió atropelladamente, como si buscara valor en algún lugar de ella que realmente no habitaba. Acto seguido, tomo uno de los grandes brazos de Gretchen – ¡Vamos, vamos! – apresuró mientras la otra mujer parecía aún demasiado absorta en la situación para reaccionar – ¡Tenemos que conseguir ayuda! – apremió empujando, lo mejor que podía, el cuerpo musculoso de la joven envuelta en rosado.

El sonido de los pies sobre la madera fue el indicio de que Anzu había logrado moverla. Max por su parte, ignoró la voz de la hija del panadero y fijo su vista en Gaki, despues de haber avanzado los 4 metros – Claro, la ayuda servirá para llevarle tu cuerpo a tu madre – No espero que el chico reaccionara, incluso ignoró el sonido de la puerta a su espalda abriéndose y cerrándose. Inclinado el centro de su cuerpo hacia abajo salto hacia adelante, el impulso le sirvió de avance rompiendo la barrera de la distancia en esos 5 metros que lo dividian del mostrador, aquel salto no solo le permitió posicionarse por sobre el mostrador, si que tambien le permitió caer frente a Gaki, a dos metros de distancia.

Ahora, plantado frente al chico, cubriendo nuevamente con su cuerpo el espacio hacia la puerta, olvió a sonreír – Un cigarrillo a que huyes como cobarde y te metes dentro de ese lugar – Con los dos metros de distancia y utilizando la misma katana de manigoldo, movió el arma para ejercer el único movimiento cortante contra el torso del Onizuka, proyectando mayor fuerza de la habitual.

No estaba jugando, estaba buscando acabar con la vida del pelinegro.

¡Ya solo quedán 2!