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Descansando tras el enorme incidente[Pasado Pizz] - Bertram Gaufrid - 31-07-2026 16 Otoño, Año 16
El joven arquero había estado envuelto en una situación cuanto menos delicada, pues en sus primeros días en la fría isla de Roshwan y de iniciar su propia división tras conocer a Stroud e Imai, un encuentro totalmente fortuito en la puerta del cuartel de la marina que sería su casa durante el tiempo que estuviera en la isla antes de avanzar bajo órdenes de sus superiores, tanto para actuar en otras islas como para ir hacia nuevas aguas, como cuando lo mandaron desde el West Blue hacia el South, justo tras su enfrentamiento contra el otro recluta por un ascenso al cargo de sargento, el cual contaba con el apoyo de su familia para ejercer presión en la base y que los demás reclutas tuvieran pánico de enfrentarlo o hacer cualquier cosa que pudiera provocar que el tal Guh Ripa se sintiera ofendido o atacado y usara el poder de su padre para hacer que el culpable pagara por ello. Durante esa misión, el joven arquero hizo uso de su capacidad de observación, su don de palabras y su forma natural de acercarse a la gente para calmar al gigante causante del destrozo en la panadería, pero no lo hacía por maldad, simplemente quería ayudar, pero no era consciente del destrozo que alguien de su tamaño hacía en una cocina normal, por lo que el joven pelirrojo se esforzó en encontrar un método de lograr sacarlo de allí de manera pacífica, y fue asegurando que le encontrarían su propia cocina donde podría trabajar tranquilamente y ayudar a la gente como quería.
Durante esa misión uno de los miembros que iniciaron la división parecía haber sufrido una parálisis repentina encontrándose en el aire y cayendo al suelo. Bertram no pudo evitar el resultado de ese suceso, pero ya más adelante buscaría una forma de lidiar con la falta de Imai. Lo importante es que lograron resolver el problema sin bajas civiles y conteniendo el daño al mínimo teniendo en cuenta con que tuvieron que lidiar. Bertram se retiró a informar al capitán de que lograron solventar el problema con la menor cantidad de daños posibles y sin civiles heridos. Tras eso el joven decidió salir un poco por la isla, ir hacia una taberna o cafetería a tomar algo y entrar en calor, dejando los problemas para otro momento y relajar su cuerpo y su mente después de vivir una situación de lo más estresante. El joven caminaba con el arco a su espalda y sus ojos observando el entorno, buscando algún local que percibiera como tranquilo y calmado para poder relajarse tranquilamente y entrar en calor. RE: Descansando tras el enorme incidente[Pasado Pizz] - Pizz Kiitta - 02-08-2026 16 de Otoño, año 16.
Uyyyy que frioooo...El suelo de adoquines en la intersección comercial estaba cubierto por una fina capa de escarcha resbaladiza. Me encontraba parado exactamente en la esquina este del cruce principal, al pie de un farol de hierro que iluminaba la calle. A mi lado derecho, a solo unos pocos centímetros de mis pequeñas botas, se asentaba un carro de madera de tamaño normal, lo que para mi representaba era una estructura gigantesca. El vehículo estaba repleto hasta el tope con pieles de conejo, oso, lobo, castor, etc. El frío era bastante intenso y me había dejado la punta de la nariz completamente roja, pero venía muy bien abrigado con mi ropita gruesa y mis guantes de cuero. Sobre la cabeza llevaba un gorro tejido que me quedaba algo grande, por lo que me llevé la mano a la frente, ajustándome el gorro hacia atrás, evitando que me tapara la vista. Para no quedar oculto detrás del flujo de compradores altos, me subí con agilidad a la parte superior de la rueda delantera izquierda del carro, sujetándome con una mano del borde de la madera para mantener una posición estable y visible. Llené mis pulmones de aire fresco y abrí la boca para gritar a todo pulmón hacia el pasillo central de la calle, buscando sonar como un comerciante serio y enfocado en su trabajo. —¡Oi!— Grité hacia la multitud que caminaba a dos o tres metros del carro. —Aprovechen las mejores pieles de la temporada para abrigarse bien antes de que el invierno helado azote la isla.— Mis cachetes se tiñeron de rojo por la vergüenza de hablar tan fuerte en publico, pero podría pensarse que solo es el frio. —Tenemos pieles de todo tipo... A ´precios muy justos para la comunidad— Agregué, alzando la voz lo más que mi pequeño cuerpo me permitía mientras me reacomodaba el gorro por enésima vez. El área frente a la rueda del carro estaba despejada, ofreciendo un espacio limpio de dos metros para cualquiera que quisiera acercarse a revisar la calidad del cuero. Me mantuve firme sobre la madera, esperando al primer cliente con los brazos cruzados y la postura erguida. RE: Descansando tras el enorme incidente[Pasado Pizz] - Bertram Gaufrid - 07-08-2026 El joven marine caminaba calmadamente, inmerso en sus pensamientos sobre lo ocurrido durante la misión, las decisiones tomadas y el resultado, repasando meticulosamente todas las decisiones tomadas, las circunstancias en cada momento y las opciones disponibles. No era por fracasar en la misión, de hecho lo hicieron bastante bien y lograron solventar el problema sin mayores daños y sin tener que recurrir a la violencia. Sin embargo, el joven arquero tenía la costumbre de repasarlo todo una vez pasado y revisar si no había mejores opciones y los detalles que hubieran indicado la mejor opción en caso de haberla. No porque pensara que podría cambiar lo ocurrido, sino más bien por si en el futuro se encontraba en una situación similar poder darse cuenta de esos detalles y lograr una mejor solución. La verdad era que hacía bastante frío, por lo que el joven marine iba bastante bien abrigado, y a pesar de estar buscando un descanso, no perdía la manía de fijarse en todo lo que le rodeaba en busca de cualquier indicio de problemas, peligro o alguien que necesitara la presencia de un marine.
El arco colgaba de su espalda mientras mantenía sus manos resguardadas en el interior de sus bolsillos para evitar entumecimiento en los dedos, algo que afectaría negativamente su desempeño con el arco en caso de necesitar pelear. Por el momento no notaba nada raro, la gente seguía con su día a día, los que se reunieron en el lugar ya regresaban a sus quehaceres y nadie parecía representar un peligro o una amenaza, algo que alegraba al joven marine pues eso indicaba que la ciudad estaba en paz y tranquilidad de momento y eso resaltaba en que la gente podía pasear, trabajar y disfrutar de la vida sin miedo a ser atacados o robados. Pese a esa calma Bertram no era de bajar la guardia y descuidar sus responsabilidades como marine por lo que a pesar del cansancio su actitud no cambió. Mientras caminaba vio una especie de carro con varias peles montadas encima, cada una diferente, y encima de una de las ruedas un tontatta gritando vendiendo las pieles. El joven se acercó, no por que le interesara una piel, sino porque como antiguo cazador y artesano tenía ciertos conocimientos sobre pieles y podría ver si eran de buena calidad o era una estafa. El joven pelirrojo se detuvo al lado del carro y empezó a inspeccionar las pieles con la vista y el tacto, notando algunas imperfecciones, algo que podía darse si el que cazó o despellejó al animal no era demasiado hábil, pero no había nada que delatara mala intención. El marine miró al tontatta y dijo -Disculpe joven, ¿dónde encontró estas pieles sir?- RE: Descansando tras el enorme incidente[Pasado Pizz] - Pizz Kiitta - 07-08-2026 Al estar completamente concentrado ofreciendo la mercancía, no percibí la llegada del joven pelirrojo de inmediato. Cuando el marine con el arco a la espalda se detuvo a menos de un metro de la estructura de madera y comenzó a inspeccionar los pelajes con sus manos, me sobresalté de manera violenta. Di un pequeño brinco involuntario sobre la rueda y por un instante estuve a punto de perder el equilibrio, pero me afirmé rápidamente. Clavé mis grandes ojos oscuros en su uniforme oficial. Se me hizo un nudo en el estómago por la pura timidez. No tenia motivos para estar nervioso, yo no estaba cometiendo ninguna infracción, pero la presencia de una figura de autoridad armada me ponía sumamente nervioso. El calor de la vergüenza se me subió a las mejillas, volviéndolas tan rojas como la punta de mi nariz. Me llevé la mano derecha a la cabeza y me ajuste el gorrito de lana, que casi se cae con mi tropiezo, empujándolo hacia atrás para evitar que se me deslizara sobre la frente. El marine me miró y me preguntó con total educación sobre el origen del cargamento. Apreté los dedos de mis guantes, me obligué a mantener la postura recta y dibujé mi mejor sonrisa, tratando de responder con la mayor cortesía para no causarle ninguna molestia. —¡Oi! Buenas tardes, señor oficial— Exclamé, haciendo un esfuerzo para que mi voz aguda no sonara vacilante mientras me erguía sobre la rueda intentando, y fallando evidentemente, de acortar la gran diferencia de estatura que nos separaba. —Todas las pieles que ve en este carro fueron cazadas directamente por mí y por los otros muchachos del orfanato de la ciudad, si tiene alguna duda puede consultar directamente con el pastor Smirnoff, quien es nuestro tutor y nos enseñó el oficio de la caza— Tragué saliva, dando un paso cauteloso sobre el borde del carro para señalar una pieza de cuero de oso asentada a medio metro de las manos del arquero. —Nosotros mismos nos encargamos de limpiarlas y retirarles la suciedad antes de traerlas a esta esquina— Añadí, hablando un poco más rápido a causa de los nervios. —Las vendemos principalmente a los peleteros y curtidores locales. El pastor Smirnoff dice que será una habilidad de gran ayuda para nuestro futuro.— De un saltito me subí encima de las pieles y le tendí una piel de conejo para que la observara. Aun conservaba el pelaje blanco, perfecto para camuflarse en la tundra de las afueras. El peso de la piel hizo que esta se doblase y cayera sobre mi cuerpito, tapándome parcialmente —Las monjas del orfanato no me dejan trabajar en la destilería por que la ultima vez me caí en una barrica y casi me ahogo en vodka....— El marine no podría ver mi cara tapada por la piel, pero mi rostro cambio de los nervios a la vergüenza por la anécdota. RE: Descansando tras el enorme incidente[Pasado Pizz] - Bertram Gaufrid - 09-08-2026 El joven marine tenía buen ojo para las pieles, entre crecer como un cazador que precisamente despellejaba las presas para entregar la piel a costureros, sastres y modistas y la carne a diferentes lugares de preparación de comida, y su mente dedicada a la fabricación de todo tipo de objetos, entre los cuales estaba ropa y utensilios que utilizaban pieles como materia prima, tenía un buen ojo para determinar la calidad de una piel, además de si el animal fue cazado y despellejado de forma correcta. Por lo que lograba ver en las pieles del carro había ciertas fallas en el tratamiento de las mismas de cara a su uso para la confección de ropa o accesorios, pero en líneas generales estaban muy bien tratadas y solo restaba refinar un poco el proceso de cara a una calidad superior. El pequeño tontatta se sobresaltó por la aparición del pelirrojo, seguramente no esperaba la presencia de un marine o alguien conocedor de pieles, pero cuando el joven arquero le preguntó por el origen de las pieles el pequeño indicó que todas las pieles fueron cazadas por él y los demás niños de un orfanato, dando el nombre del pastor Smirnoff siendo su tutor en el arte de la caza.
El joven marine se mantuvo atento a las palabras del pequeño cazador mientras seguía observando las pieles, viendo pequeños fallos en la mayoría pero no eran lo bastante graves para decir que son productos con defectos, de hecho eran fallos tan pequeños que pasaban por marcas naturales de la criatura. Al parecer el pastor les enseñó algo que decía sería útil, pues también enseñó a limpiar y retirar las pieles. El tontatta se subió a las pieles y le tendió una piel de conejo que aún conservaba el pelaje, siendo que Bertram lo tomó mientras con la mano libre se rascaba tras la cabeza y escuchaba la historia de como casi se ahogó en vodka, esbozando una ligera sonrisa. El arquero observó la piel de conejo y dijo -El pastor Smirnoff sabe lo que dice sobre la caza y la forma de tratar las pieles sir. Sin embargo os falta algo de experiencia para sacar productos de la mejor calidad posible, así que como un cazador que se unió a la marina os podría dar unos consejos, o si me llevas con los demás, enseñaros unos pequeños trucos. Mi nombre es Bertram Gaufrid, y tengo que preguntar, ¿qué hacen con la carne y el resto del cuerpo de los animales?- RE: Descansando tras el enorme incidente[Pasado Pizz] - Pizz Kiitta - 10-08-2026 Me quedé completamente inmóvil. Que un soldado de la Marina no solo supiera evaluar el tratamiento del pelaje, sino que además se ofreciera a darnos consejos de cacería y artesanía, era algo que no me esperaba para nada. Me llevé la mano enguantada a la cabeza para sostenerme el gorrito y ajusté la postura de mis cortas piernas para mantener el equilibrio, que empezaban a cansarse por el frio. —¡O-oi! Encantado de conocerlo, señor Bertram...— Exclamé, sintiendo que la timidez me apretaba la garganta y me hacía tartamudear bastante. —E-En cuanto a los demás muchachos del orfanato... la verdad es que n-no sé exactamente en qué parte del pueblo están ahora mismo. Lo más seguro es que se hayan ido a vaguear por ahí. Me dijeron que volvían en un momento y que me haga cargo de las ventas.— Junté las manos sobre mi ropa y di un pequeño paso cauteloso, manteniendo la vista fija en la piel de conejo que el arquero sostenía en sus manos. Apreté los dientes e intenté poner una expresión seria para disimular los nervios, pero la curiosidad me terminó ganando. —P-p-pues la carne la comemos, que mas podríamos hacer con....— Expliqué, bajando un poco el tono de voz para sonar respetuoso, pero sin poder evitar que se me escapara una duda involuntaria. —P-Pero... si no es un atrevimiento de mi parte, señor oficial... ¿P-por qué a un marine le interesaría tanto saber lo que hacemos con la carne de las presas que cazamos? ¿Acaso hicimos algo malo? ¿Iré a la cárcel?— Inmediatamente después de soltar la pregunta, me tapé la boca con ambas manos enguantadas, sintiendo que había sido imprudente al cuestionar la curiosidad de un soldado. Me quedé rígido sobre la rueda del carro, y las lagrimas empezaron a subir a mis ojitos, las cuales intente tapar. No podía ir a la cárcel, ya había escuchado lo que le hacen a los enanitos bonitos como yo!!!! |