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[Priv. | PR | Entrenamiento] Puño de hierro - Nyxara Archeron - 24-07-2026

48 de Primavera, Año 18 ❥ En algun lugar de la isla

Now handle your Emerald Sword

─ ♚ ─

Karate los recibió con ese clima primaveral que buscaba hacer notar el cambio de estación. El aire tibio, que acompañaba una brisa, se extendía por sus calles y arrozales, llevando consigo esa mezcla de aromas dulces que incluso una nariz como la suya era capaz de distinguir. Y, aunque ya llevaba varios días en ese lugar, seguía sin acostumbrarse a utilizar la casa de la abuela de su compañera de división para pernoctar.

A pesar de la hospitalidad de la señora, se sentía una intrusa en ese lugar, como si estuviese usando una chaqueta que no terminaba de calzarle del todo.  Viendo como esa naturalidad que solo daba una familia y sus costumbres, se extendía ante el azul de sus ojos…esa naturalidad que ella había decidido dejar en el olvido cuando Nyssa Vale tomó su lugar. Esa naturalidad que ella había decidido dejar atrás junto a su apellido y a las personas que amaba.

Era demasiados recuerdos compartidos de una vida que ya no existía para ella.

Por ello, había utilizado todo el tiempo que tenía en karate para hacer lo que esa precisa mañana, de pie frente a su compañero de división, estaba a punto de volver a hacer: Entrenar

Y había sido un desafío hacer que Alex lograse entenderle lo que ella había querido decirle; Kagura la había ayudado sin dudas, su compañera de la ochenta y uno le había indicado que al gigante le gustaban los combates y le había enseñado algunas palabras y señas para que ella pudiese decirle que buscaba entrenar con él

¿Por qué él? Porque enfrentarse a Alex era un desafío de veinticinco metros que tendría que descubrir, sobre la marcha, como abordar.

¿Por qué él? Porque aún recordaba con absoluta claridad, esa facilidad insultante con la que la había despojado de su control en el primer encuentro que sostuvieron como división. Ese movimiento que para el gigante podría ser natural, para ella significó dejarla sin poder de decisión y aquello, esa simple acción por parte de él, había golpeado algo demasiado profundo en ella: su orgullo.

Si Alex no hubiese sido quien era, si Alex no hubiese estado dentro de la ochenta y uno como el resto de sus compañeros, aquella acción hubiese sido una deuda pendiente para ella, algo que no perdonaría con facilidad. Pero era un miembro valioso de su división y prefería enfrentarlo en combate.

Y aprender de él, para ser capaz de enfrentar a otros como él.

La explanada donde se encontraban al aire libre era lo suficientemente amplia como para permitirle a ambos moverse, Nyx había buscado el antiguo ring por algunos días antes de proponerle entrenar juntos y resultó ser el lugar idóneo. Consumido por el tiempo, el pasto de primavera se mecía tranquilo con el viento, los postes y las cuerdas viejas delimitaban el espacio ¿Cuánto sería? Ella calculaba que al menos eran ciento veinte metros de largo y de ancho, pero esas cuerdas gastadas seguían firmes ahí, dispuestas a mantener el límite de un ring que se negaba a consumirse con el tiempo.

A su alrededor no habían casas ni talleres, ni comercios, nada que pudiese ser daño colateral de lo que estaba a punto de suceder. Si Alex terminaba atravesando alguna estructura, no serían las casas, sino los árboles a su alrededor, y ellos, no tendrían que responder ni civiles a ni a la marina por eso.

Sus dedos encontraron el cuero de las empuñaduras de sus katanas, esa sensación familiar sobre sus manos. No las desenfundo, no de inmediato, simplemente dejo que las palmas de sus manos percibieran el cuero de sus katanas, de Astra, mientras el mar de sus ojos se elevaba hacia el rostro del gigante y en ese rostro de líneas finas y pecas dispersas solo se podía leer la belleza de la determinación serena, casi fría, de sus facciones.

Su pecho amplio subió y bajo en esa inhalación profunda, lenta. No era nerviosismo, era método, ese gesto consciente de disminuir el ritmo y centrar cada uno de sus sentidos al cien por ciento en su objetivo. Y su objetivo, por ese entrenamiento, era Alex – ¿Listo? – no estaba segura de que Kagura ya le hubiese enseñado lo que eso significaba, pero Nyx asintió. Un gesto sencillo, uno que le indicara a su compañero de división que estaba por comenzar

Avanzó la distancia que los separaba, ella se había encargado que desde un inicio que esta no superase el metro. Llevaba tanto tiempo entrenando que había comenzado a entender sus puntos débiles y quería probar como se desenvolvería el gigante si ella se mantenía en un rango corto.

Desenfundo sus dos katanas y el aroma a romero, cedro y lavanda tomó el aire primaveral cuando la hoja oscura de Astra brillo con su constelación de estrellas bajo el sol de primavera; el movimiento fue una danza, un destello oscuro acompañado de su figura. Avanzaría hacia él flexionando sus piernas, sus músculos respondieron a la acción al instante para impulsarla hacia adelante. Con ambas katanas por el frente, buscaba realizar aquel corte en su pie izquierdo con precisión.

Léeme



RE: [Priv. | PR | Entrenamiento] Puño de hierro - Alex Arceo - 26-07-2026

Era curioso como ante básicamente las decisiones egoístas del gigante y tras “arrastrar” a toda su tripulación (De Kagura… pero me entiendes) ahora se tomaban un descanso en aquel espacio de batallas, de luchas y de diciplina.

Quizá por estigma o por recomendación, pero ahora Nyxara que…Alex no conocía de nombre, le acompañaba hacia ¿Dónde? No lo sabía, pero había algo que si … y que entendió al instante, aun con sus restricciones “lingüísticas”, era simplemente como que si el gigante solo entendiera un idioma además del franc… muerto que manejaba, EL DE LA VIOLENCIA.

El camino fue aburrido pues la necesidad de golpear le corroía en el alma, lo había sentido con Kagura y quizá… ahora, Nyx se lo haría “sentir”.

A lo lejos, la explanada al aire libre, el sol y el viento haría sentirle escalofríos que le recorrían por todos lados, el chico saboreo su saliva al sentir que estaban a nada de pelear entre ellos… ¿seria tan fuerte como la capitana?

Estaban posicionados, el espacio era cuestionablemente pequeño, realmente el gigante de alto era mas grande que aquel espacio para la batalla, pero seria bueno puesto que “aquel” espacio era un llano mas del que se presenciaba alrededor, reamente aquella plataforma… era infinita a sus laterales y solo los campos de arroz lejanos hacían de limitante si es que uno avanzaba lo suficiente.

[Imagen: FCp7jYQ.png]

La pulga roja liberaría sus armas ¿era una dama de katanas? El gigante que se habría dedicado al cuerpo a cuerpo realmente aun no decidía si su futuro tuviera que ser uno “sin rango” o alguno diferente a aquello… él había observado a Nyx, realmente su velocidad no era impresionante… así que por cordialidad… levanto la guardia... ¿Qué? Pensabas que el gigante ¿dejaría que la dama “iniciara”? no te equivoques, la mentalidad del monstruo es una de honor en la batalla, donde uno da todo lo que tiene y gana con la diciplina de su corazón… no deshonraría a Nyx menospreciándola.

La chica básicamente elevaría la mirada al cielo, donde los ojos del gigante hicieron contacto con la dama de fuego, Nyx lanzo un ¿listo? Pero… ¿le importaba eso a Alex? Realmente no, en realidad eso era indiferente, era como paja para los odios del gigante.

La distancia era “nada”, solo un metro literalmente la chica tenía una bota al frente y una montaña de sombra, aquella chica con los dedos helados tocando la piel de ese frio acero, el sonido de la vibrante técnica avanzo con una velocidad digna de una contrincante… digna de una compañera y digna de recibir el aplomo del corazón del monstruo.

La velocidad fue vertiginosa, pero al conectar aquellas katanas al pie izquierdo del monstruo… aquello parecería como que si un cuchillo de mantequilla intentara cortar el acero, resbalaría sin más después de tal desplante… ¿ese era el ataque? … no reiría, se mantendría serio… ese era realmente su fuerza, por lo tanto, el gigante respondería con orgullo.

El gigante haría un movimiento que quizá Nyx no notaria, seguramente estaría apreciando su gran ataque al pie del gigante, el chico se posicionaría en cuclillas ¿Por qué? Por que una “sombra” maligna se presentaría sobre la chica, ella tendría que ver al cielo… pero realmente sus ojos y menos si no observaban al monstruo simplemente no podrían ver venir aquello…

El puño cerrado izquierdo del monstruo golpearía con furia desde el cielo, como trueno a la chica… aplastándola… y no levantaría el puño, apretaría con fuerza para mantenerla presa… ¿eso le enseñaría la distancia entre ambos? Era básicamente un “agarre” en forma ¿Qué haría Nyx?

Resumen



RE: [Priv. | PR | Entrenamiento] Puño de hierro - Nyxara Archeron - 03-08-2026

48 de Primavera, Año 18 ❥ En algun lugar de la isla

Now handle your Emerald Sword

─ ♚ ─

A penas sus katanas chocaron en dirección a la bota de Alex, la Archeron notó como su ataque no había surtido efecto y sus manos, se aferraron al cuero del mango casi al instante para que no fuera el material de la ropa de marine talla gigante, el que absorbiera el filo y la dejara absolutamente desarmada frente a la montaña de hombre, sin embargo, ni siquiera había llegado a ello ¿tan resistente era el gigante que tenía por compañero de división? Su ceño se frunció con ligereza a respuesta, ese era un detalle que no podría olvidar, si no había conseguido herirlo en ese instante, si quiera, podría…

No había tiempo para pensar en aquello.

La sombra que era su compañero de división se acentuó, como si su presencia tuviese la capacidad para tragarse el sol y el mar de sus ojos se elevó nuevamente hacia Alex y no consiguió verlo. Ni siquiera con todo lo que había avanzado para llegar hasta allí…

No importó.

No importó que su cerebro gritara que tenía que moverse.
No importó que sus músculos se tensaran siquiera antes de procesar del todo la acción de su compañero de división.
No importó que sus manos se aferraran al cuero de sus armas como si tuviese la sencilla intención de hacer algo contra él.

Nada de ello importó porque su cuerpo, aún lento, y su resistencia, aún dejando demasiado que desear, no fue capaz de hacer nada en contra de su compañero de división.

La mano de Alex cayó sobre ella como el juicio final y la inercia de su acción la golpeo con tal fuerza que la llevo a caer al piso cuando su fuerza se estrelló contra el cuadrilátero; su cabeza golpeo la tierra de ese espacio en medio de la explanada de karate, mientras su espalda, trasero y piernas caían al unisonó con la misma potencia con la que acababa de azotarse contra el suelo.

Apretó los dientes porque no pensaba emitir ni un solo quejido de dolor, esa era una debilidad que no estaba dispuesta a concederle ni a él, ni a nadie.

El dolor recorrió cada vertebra de su cuerpo mientras su pecho amplió subía y bajaba, intentando mantener el aire dentro de sus pulmones con dificultad frente a esa prisión de dedos en la que se encontraba, y que presionaba constante contra su propio torso. Aun así… lo insoportable de esa situación no era el dolor, si no descubrir que ni siquiera había alcanzado a reaccionar.

No había peor juicio, para ella, que el propio.

Y Alex, nuevamente Alex, en ese sencillo gesto, le recordaba que realmente no podía hacer nada contra la montaña que había decidido aplastarla sin la menor dificultad. Ese muro de veinticinco metros que tenía la capacidad de despojarla de su control con el movimiento de sus dedos.

Ladeo el rostro y la tensión en la nuca volvió a golpear su cuerpo como un látigo. Solo hacia falta un movimiento más, una presión más de esos dedos para decidir el resultado de aquel combate. No era solo fuerza, era un dominio absoluto; su cuerpo protesto con violencia ante la falta de aire, pero ella apretó los labios con fuerza a base de puro carácter y obstinación ciega. Había cambiado de nombre, había entrenado hasta que sus músculos amenazaban con desplomarla en el piso, había dejado atrás todo cuanto conocía y aun así…seguía siendo demasiado débil y lenta para lograr su objetivo.

¿Cómo iba a alcanzar al hombre que se había llevado a Aelira?

Observó la piel de la mano que la apresaba, tenía que hacer algo antes de que Alex la fundiera contra el suelo; percibía la tierra del piso contra su mejilla mientras sus dedos se aferraban al cuero del mango de sus katanas y su acción no nacía de la ilusión de vencerle, sino, del más puro instinto de aligerar la presión contra su pecho. Giró una de sus muñecas desde el exterior donde estaban expuestas bajo el peso, hacia el interior, hacia la piel de Alex. No dudo cuando la llevo con la fuerza que la posición bajo los nudillos opresores del gigante se lo permitían, buscando apuñalar la piel de Alex con Astra.

No estaba buscando vencerlo, ni siquiera hacerle daño, pero Nyxara Archeron jamás se quedaría inmóvil bajo la mano de otro.

Léeme



RE: [Priv. | PR | Entrenamiento] Puño de hierro - Alex Arceo - 05-08-2026

[Imagen: xl1If0e.png]

El puño del gigante tendría toda su fuerza, peso y corazón en aquel ataque, el suelo temblaría con aquel embate posterior al impacto donde la chica, sin más, quedaría aplastada por aquella técnica…

Alex no quitaría la presión del renglón, realmente quería demostrarle que aquello no era lo máximo que podía dar, que realmente aun quedaba mucho para que ella lograse su objetivo… pero ¿cómo podría aquel monstruo poder extender el mensaje? Seguramente la otra tendría el orgullo herido y con justa razón, pero… era una compañera, el orgullo no funcionaba así…

Realmente la distancia entre ambos era lejana o al menos eso parecía, pero el gigante comprendía que no era así, que ella tendría alguna clase de limitante… ¿Cómo era posible que Kagura si hiciera el daño suficiente como para lastimarlo y hasta ganarle? Ella debía estar haciendo algo mal.

Si el dejaba que aquel sentimiento de odio se acumulara dentro de su pequeño corazón, quizá aquello la corrompería y en vez de romper sus límites, haría que su “caja” tuviera un hueco… uno que por más que intentara llenarlo, no podría terminarlo.

La chica, con furia o con todo lo que tenía dentro del corazón mediante orgullo… volvió a lanzar un zarpazo, Alex observo como aquello… aun con el filo del arma, parecía que no era suficiente para poder “cortarle”, era literalmente como una astilla, pero era raro… aun donde la chica cortaba directamente a la piel del gigante, parecía que el efecto era mínimo… ¿Cuál era la diferencia?

Su perfecta memoria le hizo rememorar el momento anterior y con un semblante de enojo, que más que eso era de concentración diviso la diferencia... UNA ESPADA… el puño apretó más fuerte para poder sacarle el aire y así distraerla un momento, suficiente como para que la mano contraria se acercara con velocidad, con una que la otra chica parecería casi imposible de percibir… ahora a dos dedos, el gigante apresaría aquella espada que le habría “dañado” y con una fuerza demencial, totalmente bruta y digna del gigante arrancaría de sus frías manos aquella arma.

La espada seria lanzada a lo lejos dejando mono armada a la dama... ¿pero y ahora qué? Sonreiría pícaramente, existía un movimiento clásico… uno que no era que usara apropósito con chicas, pero realmente hasta ahora… solo se habría enfrentado a ellas… Masato, Kagura y ahora Nyx.

Presionaría una vez más con el puño el cuerpo de la chica, buscaba sacarle el aire para poder lanzar su siguiente movimiento y así lo haría, sin embargo cuando terminaría aquella presión instantánea para inducir al ahogamiento, levantaría ese puño con una rápida sucesión y sin más, una palma contraria que vendría una velocidad vertiginosa, golpearía de lleno el cuerpo de la dama… para luego saltar cinco metros atrás, intentando mantenerse en el “cuadrilátero”, pero sería complejo debido a la magnitud del gigante.

Seria imperceptible para la chica, pero para el gigante que dominaba su cuerpo impregnaría mediante la ominosa habilidad de las energías diabólicas que poseía y mediante la transferencia de mano a cuerpo de la chica, una energía que tardaría en activarse poco… o bueno, lo único chistoso de esto sería…que su blusa comenzaría a expandirse, agrandarse como globo, aquella cosa se inflaría e inflaría, un metro… dos… cinco… diez metros, la burbuja de “ropa” definitivamente cubriría al gigante y con una sonrisa maniática que quizá Nyx ya no podría apreciar…. BOOOOOOM

Resumen



RE: [Priv. | PR | Entrenamiento] Puño de hierro - Nyxara Archeron - 22-08-2026

48 de Primavera, Año 18 ❥ En algun lugar de la isla

Now handle your Emerald Sword

─ ♚ ─

La presión que colocaba Alex sobre su pecho no daba tregua y su cuerpo parecía estar luchando a cada segundo para conseguir un poco de aire; la respiración quemaba en su garganta y el corte que acababa de proporcionarle en los dedos no debería ser mas que un piquete…aun así, Astra permanecía firme en su posición.

No iba a ceder terreno.
No iba a rendirse.
No podía rendirse.

Pero el juicio final parecía decidir contra sus propios deseos. La mole de veinticinco metros presionó un poco más contra su cuerpo y todos los huesos de Nyx gritaron al unísono de dolor mientras el aire escapa de sus pulmones en un único halito de vida. Con la mejilla pegada a la tierra, apretó los dientes con fuerza a base de ese carácter y obstinación ciega que la conformaban hasta la punta del cabello, como si aquel gesto le ayudase a retener un poco más de aire en sus pulmones.

Quemaba.
Quemaba de la misma forma cuando casi se había ahogado siendo niña.

Cuando había visto la desesperación en el rostro de Aelira y el llanto de Seren…


Entonces Astra desapareció de su mano…

…y aquello fue peor que ser enterrada bajo el yugo de su fuerza.


El mar de sus ojos fue hacia el rostro de su compañero de división con dificultad; el latigazo de dolor en la nuca, a causa de haber caído de espaldas a penas unos segundos antes, la recorrió por toda la espina dorsal para recordarle que era una humana. Una con límites.

Una débil humana que aún no era lo suficientemente fuerte ni rápida para pelear contra él.

Y Alex estaba ahí, como la muralla infranqueable que era, como un escalón más que debía subir para alcanzar a ese hombre, pero ella, al igual que aquel día en el bosque, no era capaz de sortearlo…acaso…¿Eso era el atisbo de una sonrisa en los labios del gigante?

El presionó contra su cuerpo.
Ella jadeo y su vista comenzó a nublarse.
¿La tierra estaba cediendo bajo su peso?

Presionó sus dedos contra el mango de la katana que aún tenía en la mano como una última embestida en esa pelea dispar. Iba a intentar el mismo movimiento que había hecho con Astra mientras el dolor invadía cada espacio de su cuerpo, su visión nublada y ligeramente mareada le recordaban que, si Alex presionaba solo un poco más, ella…

Y el golpe llegó antes de que Nyx pudiese reaccionar.

Sintió el suelo retumbar bajo su espalda mientras su pecho amplio subía y bajaba vertiginoso tomando bocanadas de aire. Tosió con fuerza mientras se inclinaba hacia el costado izquierdo, donde su mano aun se aferraba a su espada; La garganta escocia a falta del aire mientras intentaba, en esos segundos que el aire entraba a raudales por sus pulmones, volver a poner todos sus sentidos en guardia y acallar el grito de dolor de su cuerpo.

Fue allí cuando lo notó.

La manga de su blusa de marine comenzó lentamente a inflarse, luego la parte inferior, luego la otra manga y el cuello. Ni siquiera alcanzó a razonar su acción, la espada se movió hábil hacia los botones para hacer un corte vertical que buscaba arrancarlos de cuajo mientras la prenda seguía inflándose sobre su cuerpo. Había conseguido a duras penas quitársela de ambos brazos cuando explotó tan cerca de ella que terminó nuevamente con el trasero sobre el suelo a causa de la explosión y el olor a cabello y piel chamuscada rondándole demasiado cerca.

"¿Alex…Alex ha hecho eso?"

"¿Cómo..?"


Las nuevas habilidades de su compañero de división acababan de volverlo más interesante.

El calor del impacto aun persistía sobre su piel, aun así, lentamente la Archeron se levanto del piso. Los músculos de su cuerpo gritaron nuevamente de dolor y su antebrazo derecho le recordó de inmediato donde la había alcanzado la explosión, pero ella volvió a apretar los labios para no emitir ni un solo quejido que fuera a demostrar debilidad. Ya no quedaban más que pequeños retazos de lo que había sido su blusa de marine sobre los botones en la tierra de ese cuadrilátero en karate, y con la blusa destrozada, su silueta quedó expuesta a la brisa de primavera.

El top de entrenamiento y compresión que acostumbraba a llevar cada vez que se ponía ese uniforme azul y blanco, a penas lograba contener el volumen amplio y prominente de su pecho, enmarcando la curvatura de su femineidad, dejando expuesta su cintura y su vientre. Allí, donde la tela ya no existía, el secreto de ese mapa estelar era marcado por la luz del sol de primavera. Los astros que marcaban su piel y caían como estrellas fugaces hacia el abismo de sus senos, rodeando la sombra erguida de esas tres montañas que significaban vida para ella, justo al centro.

La hermandad de las Archeron.

Ella era fuego y tormenta, orgullo y acero y por ello, no iba a retroceder.
Por ellas, no iba a retroceder.

Irguiendo los hombros y alzando la barbilla, sostuvo la única katana que aún le quedaba entre sus dos manos. No había vergüenza en su mirada, como si no estuviese totalmente expuesta ante su compañero de división, como si el no acabase de revelar algo que podría poner en juego la vida de Aelira y la propia.

Alex no hablaba su idioma y ella estaba segura, que él no podría ni querría recordar lo que podría estar viendo.

Mientras su pecho amplio subía y bajaba marcando ese ritmo lento que intentaba normalizar su respiración, Nyxara Archeron observó de frente al gigante con esa obstinación inquebrantable. Reajusto su centro de gravedad, flexionando un poco sus muslos para tomar esa postura cerrada con la única espada que le quedaba entre las manos; no avanzó la distancia que Alex había puesto entre ellos, conocía sus propias debilidades y aprendía rápido.

Si el quería terminar lo que habían empezado tendría que moverse por el cuadrilátero y con algo de suerte, ella conseguiría volver a picarle los dedos. 


Léeme



RE: [Priv. | PR | Entrenamiento] Puño de hierro - Alex Arceo - 23-08-2026


La realidad era clara, el momento concreto y el atisbo de sonrisa por parte del monstruo era uno que fácilmente podría confundirse con egocentrismo… pero aquello era respeto, uno, que ante un guerrero del ¡Elbaf! No se podía ganar con palabras, era a la mas antigua manera… con acciones, pero, sobre todo, con poder mostrar tu valor ante las adversidades… muchos habrían explotado y muerto, algunos otros hubieran sufrido el dolor y se hubiesen rendido… pero ahí estaba, la campeona… la guerrera… la carmesí de cabellos llameantes expulsando humo y liberándose de las llamas las cuales el gigante le había impuesto.

Un escalofrió atravesó de pies a cabeza el cuerpo del monstruo, uno tal que le ordenaba ponerse en guardia y no subestimar a la dama, no era que lo hubiese hecho… ¡NO! El respeto que le tenia a ella era altísimo, PERO, esa mirada… esa postura… y esa determinación, no eran las normales de una persona… humana… era más, como un perro rabioso.

Las cualidades del gigante le habían jugado una treta, si es que así lo deseabas considerar, la realidad es que era uno de los movimientos para estudiados que tenia el monstruo… la infusión de ropa con energía de su fruta del diablo… eso hacía, que para el observador algo que fue tocado por el gigante, se infle y explote en llamas… molesto sí, pero útil en batalla…

Ahí estaba ella, se había despojado a la fuerza de su vestimenta superior, no ha decisión… aun humeaba un poco mientras se notaba como se esforzaba por tomar bocanadas de aire, los ojos de la chica eran aquellos que te lanzan los animales salvajes cuando están acorralados, estaban clavados como colmillos al cuello del gigante.

[Imagen: 4CVlGuy.png]

A lo lejos se visualizaba la segunda espada que Alex había robado de Nyxara… no con la necesidad de “limitarle” si no que, entendia que quizá… solo quizá… sus cortes eran tan “blandos” debido a que no enfocaba todas sus fuerzas a una sola arma, tenia que enseñarle o eso creía el monstruo, el mas bien tenia la idea de que “tenia que pelear con la mejor versión” de su compañera… si no era así, esa batalla no era de dos orgullosos que mostraban su valor y valía en el campo de batalla, si no que, de un abusador violentando a una dama.

¿Qué era aquello? Era como que si la chica… así como el tatuaje de dragón del gigante, tuviera uno abarcando sus senos… le miraría y aquello quedaría grabado para siempre en la memoria del monstruo… altura, numero de trazos, colores, posición, pecas, lunares… era grotesco, pero la cabeza del monstruo le había otorgado aquella capacidad y el… como que, si fuera automático, lo utilizaba sin albedrio.

¿habría dudas? ¿tendría preguntas? ¿le diría algo en el futuro? Ese no era el tipo de persona que era Arceo, el tipo de personas que era… era esa que elevaba la guardia para con honor… dejar derrotado al respetable enemigo, era ese que respetaba las reglas sobre todas las cosas y era uno tal que ejecutaba las ordenes tal y como se le solicitaban.

Al mirar a Nyxara, otra imagen se le vino a la cabeza al monstruo… esa era en efecto Kaguya que sin temor a nada, recibió estos mismos embates, ese mismo ataque y salió victoriosa… sin nada de ropa que cubriera sus grandes atributos, pero victoriosa al final… esta memoria no vino a la cabeza del gigante por lujuria, no… vino por que entendia, que este preciso momento era uno de inflexión para la batalla… uno donde anteriormente fue derrotado y uno donde debía aprender de lo último que había sucedido.

Kagura en pelotas


Aquella dama se aferraría a su katana ahora apresándola con ambas manos, la mirada no cambiaba, era una de enfoque… ¿Qué intentaría? ¿se da cuenta que su velocidad no es mucha? El monstruo reacciono tensando la guardia y dando un gran paso que simplemente volvería a dejarlo a cuerpo a cuerpo con la chica, de nuevo su derecha en posición de mano de buda infundida en energía de fruta.

El paso fue tal que la rodilla flexiono haciendo que el centro de gravedad fuera bajo de tal manera que lograra lanzar aquel “palmazo” directo y abarcando todo el cuerpo de la Archeron, era como que, si literalmente una pared hubiese impactado a la dama, el golpe blanco era solo una excusa para poder tocar “algo inorgánico”, su plan era el mismo… tendría que hacerla rendirse.

El top… si… el top… comenzaría a hincharse, ese maldito pedazo de tela iniciaría su crecimiento como que si de un globo se tratase… se inflaría e inflaría, aquello se inflaría tanto que al alcanzar los 19 metros de diámetro empezaría a vibrar… era su máximo, era el límite… si Nyxara se despojaba de el y lo lanzaba…. Aun el crecimiento sería muy rápido y …. EL BOOOOOOOOOOOOOOOM, con mucho rango…
El gigante claramente seria consumido por la explosión, pero… ¿y qué?




Resumen



RE: [Priv. | PR | Entrenamiento] Puño de hierro - Nyxara Archeron - 23-08-2026



48 de Primavera, Año 18 ❥ En algun lugar de la isla

So come mighty warrior, to light the last hope!
For Alex the dragon and your cosmic soul...
Now handle your emerald sword!

─ ♚ ─

Inhalar.
Exhalar.

La garganta quemaba.

Inhalar.
Exhalar.

El pecho amplio subía y bajaba tratando de volver a centrarse.

Inhalar.
Exhalar.

Tratando de calmar el retumbar desbocado de los tambores de su corazón.

El mar de sus ojos estaba clavado en su compañero de división, los músculos de su cuerpo reclamaban por sostener el peso de la única katana a la cual se aferraba con las uñas. Su arma, su acero, esa extensión más de sí misma era la única forma que tenía de abrirse paso al juicio final del gigante. Alex era un contendiente sin igual, uno que la había obligado a excavar en las trincheras de su alma y sacar a rastras las brasas de ese fuego y acero que la componía.

No iba a deshonrar ese combate.

Y ella…mordía aún mas fuerte cuando estaba acorralada.

Lo vio colocarse en guardia mientras su propio cuerpo tensaba los músculos de sus muslos, su espalda y sus brazos preparándose al momento que los latidos frenéticos de su corazón comenzaban a acompasarse bajo los astros que cubrían ese pecho amplio. La quemadura que se extendía por su ante brazo derecho reclamó de inmediato, dolía y escocia, pero Nyxara Archeron estaba acostumbrada a sangrar hacia adentro.

Ese era el tipo de criatura que ella era.

Mando el dolor al fondo, junto con el odio que guardaba a ese hombre y dejó que la emoción de la caza invadiera su cuerpo. No podía evitarlo, entregar cada fibra que la componía en un combate contra un contendiente superior, más fuerte, era un placer oscuro. Una danza que no le entregaba a cualquiera. La prueba viva, que debajo del orgullo y el acero, acechaba un depredador dispuesto a probar sus límites.

Vio como Alex bajaba su centro de gravedad y se preparó para recibir el peso de ese cataclismo. El mar de sus ojos se encontraba clavado en el movimiento del gigante, el corazón de Nyx se acompasó a ese ritmo pausado, el cuero de su katana gruño bajo sus manos y en sus labios carmesí se formó la sombra de una sonrisa. Hermosa, hambrienta y desprovista de piedad, la clase de expresión que le recordaba, si ella era una presa y caía, arrastraría consigo a su cazador al mismo abismo.

Su cerebro gritó que esquivara el golpe.

Inhalar...

La palma de dios que iba directo sobre ella…

Pero su instinto y su obstinación ciega la hicieron afianzar los pies al suelo.

Exhalar…

El juicio final, la montaña sobre ella…

Inhalar…

La mirada de la Archeron cambio a penas, un gesto sutil, un descenso leve de sus parpados bajo el marco oscuro de sus pestañas. Lo suficiente para que aquella calma orgullosa adquiriera un filo distinto, era esa manera silenciosa que tenía de volverse tormenta antes de arrasar con todo. Afianzo el agarre en el mango de su espada, aguardando hasta el último segundo mientras percibía el aire cargarse sobre ella; justo cuando la sombra estuvo a un choque de aplastarla, elevó su arma con rapidez y planto los talones en la tierra. Elevó el codo para estabilizarse, giró el torso con esa fuerza explosiva y la katana cambio de dirección. Esta vez era el lomo sin filo la que se apoyaba en la piel de la mano del gigante para desviar, con toda la inercia que el mismo traía, el ataque que podría haberle arrancando el aire.

Nyx apretó los dientes mientras sostenía con todas sus fuerzas el desvió del ataque de Alex hasta que la palma dio contra el suelo.

No espero.

Apenas la palma tocó el piso Nyx retrocedió de dos saltos, todo lo que esos dos metros le permitían recorrer. Jadeando, con el sudor resbalando por la curvatura de su garganta, sacando fuerzas de las trincheras de su alma, de su obstinación ciega, el mar de sus ojos se clavó en el rostro de su compañero de división y volvió a colocarse en guardia, en una posición defensiva frente a él.

Léeme



RE: [Priv. | PR | Entrenamiento] Puño de hierro - Alex Arceo - 25-08-2026

¿El momento tenso en su punto mas alto, era uno donde la pelirroja estaría apresada, donde simplemente y con un movimiento el gigante podría literalmente pisarle y terminar con todo aquello, pero los ojos de la chica… sus grandes senos que se ampliaban al respirar por el esfuerzo, la katana aun en guardia y esos acolmillados ojos… le veían, le vigilaban y simplemente parecían no poderle permitir flaquear.

Era su idea, simplemente atacaría con todo lo que tenía y demostraría orgullo guerrero a la dama, la inmensa montaña afrontaría a la que se aseguraba ser el monje, ese monje que decido que la montaña viniese hacia el… apretó las manos, presiono los labios y aun mientras el humo de las quemaduras le rodeaba decidió enfrentar de frente y sin reservas al gigante…

[Imagen: w4AmuMw.png]

La palma impacto con la fuerza que debía hacerlo, aquel ataque era básicamente inesquivable, ya lo había demostrado con anterioridad ¿Qué hacía? ¿aprendía? ¿se había rendido? Dios mío…el tiempo se detuvo, el latido de Nyxara era lo único que se podía escuchar, latía con tanta fuerza que acompaso el desvió… la palma del gigante aplasto el aire contra el suelo… ¿Qué demonios? Los ojos del monstruo se abrieron como platos… había… sido… ¿desviado?

La gata había mordido y lo había hecho de una manera tan grácil… tan hermosa, tan digna y sobre todo… valerosa, Alex cerro los ojos… aprecio en su memoria aquel momento, ese sentimiento… Nyxara lo había logrado, sin tener habilidades especiales y con todos los méritos que aquello demostraba… Alex estaba satisfecho.

La chica de manera grácil decidió retroceder a dos metros del gigante, pero era muy tarde, aquella distracción y su velocidad de movimiento le harían difícil el “escape”, para cuando la sudorosa dama había colocado la guardia… el gigante…. SI, el gigante se había expandido de una manera grotesca, se podría decir que la piel de Alex impactaría con Nyxara… y seguiría hinchándose e hinchándose, a una velocidad de expansión tan rápida y extrema a ojos de la chica que sería básicamente imposible “desviar aquello”.

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La mirada del gigante era seria, el cabello le tapaba el rostro, un brillo rojo en sus pupilas y una pose de felicidad o locura…. La sonrisa típica de alguien que habia hecho una travesura.

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Todos sabíamos lo que seguía… la historia se repetía, era un globo que se expandió de la manera mas deforme posible y… BOOOOOOOOOOOOOOM la explosión abarcaría aun mas espacio del que inicialmente se expandio.

Resumen



RE: [Priv. | PR | Entrenamiento] Puño de hierro - Nyxara Archeron - 28-08-2026



48 de Primavera, Año 18 ❥ En algun lugar de la isla

So come mighty warrior, to light the last hope!
For Alex the dragon and your cosmic soul...
Now handle your emerald sword!

─ ♚ ─

El mar de sus ojos estaba clavado en su compañero de división, la montaña, el juicio final, la calamidad en forma de hombre. Había logrado desviar utilizando esa fuerza explosiva y ahora, la quemadura de su antebrazo derecho reclamaba, dolía, ardía como hierro caliente sobre la piel. Cada fibra de su cuerpo le gritaba que se detuviera, que permitiera el temblor de los muslos abrirse paso ante ella para caer de rodillas al cuadrilátero en karate…

Aun así, se sostenía.
Fuego y tormenta, orgullo y acero.
Hasta la medula.

Así se sostenía.

Entonces, el juicio final hizo su movimiento y decidido a cobrar la vida, lo vio con demasiada claridad. Su piel comenzaba a expandirse a ese ritmo vertiginoso, grotesca, irreal, tal y como lo había hecho su propia blusa. Nyx sabía exactamente lo que venía después, la bomba de tiempo; su cuerpo respondió tensando cada musculo nuevamente antes que su cabeza gritara que bloqueara el golpe, que utilizara el arma para disminuir el impacto.

Sin embargo, era demasiado tarde.
Alex iba a explotar a quemarropa frente a ella.
Se aferró a la empuñadura de su acero con las respiraciones de su cuerpo.

Y la explosión lo invadió todo.

Nyx no consiguió prepararse para el cataclismo que acaba de resonar sobre ella. La gravedad desapareció debajo de sus botas mientras la onda explosiva proyectaba su cuerpo por el aire hacia atrás como si fuese una hoja bajo el viento de primavera. Un pitido agudo perforó sus oídos y ya no estaba segura donde estaba la tierra ni el cielo; el impacto con la realidad llegó con brutalidad: su espalda, su cabeza, sus brazos, sus piernas, todo a la vez colisionó y esa nueva escala de dolor la hizo contener el aire, cegándola por una fracción de segundo que podría haber sido una eternidad.

Sintió la tierra y el suelo rasguñando su rostro, sus brazos y su pecho expuesto. Cuando su cuerpo dejo de girar a unos quince metros de distancia de Alex, ella se quedó en la misma posición sobre la tierra de cara al cielo intentando, de alguna manera, recomponerse de lo que acababa de suceder.

Cataclismo cósmico.
El juicio final había cobrado su precio.

Y ella…

El pitido que no daba tregua, agudo, constante en sus oídos, lograba hacer que tuviese que entrecerrar los ojos a causa de este. La brutalidad del dolor en oleadas para invadirlo todo; sus piernas ya no estaban seguras de como levantarla, pero…las sentía… Sus brazos estaban extendidos a sus costados, gritando que se quedase tirada, tal y como estaba, sobre la tierra de ese cuadrilatero. Que ya no había musculo en su cuerpo que pudiese levantar el acero que se había aferrado con las uñas.

El acero que aún estaba firmemente agarrado por su mano.

Lentamente giró el rostro y el látigo que le recorrió cada fibra del cuerpo casi la hace soltar un gemido de dolor pero ella, pero Nyxara Archeron, apretó los dientes y su mandíbula se tensó con fuerza.

No iba a emitir un sonido de dolor.
No iba a entregarle esa maldita satisfacción a nadie.

Jamás.

Fuego y tormenta, orgullo y acero.
Hasta la medula.
Así se sostenía.

Su mirada estaba buscando a su compañero de división, estaba buscando a Alex. Si la montaña estaba intacta, entonces ella tendría que levantarse rápido, lo más rápido que su cuerpo magullado le permitiese.

“Muévete”

Y la voz en su cabeza, no era la propia. Era su madre, Nesta, la valquiria, dando una orden clara. Casi podía ver su silueta en ese vestido, con esa expresión gélida, hermosa, en su rostro afilado. Casi podía percibir su presencia atronadora mientras sostenía ese libro con indiferencia sobre una de sus manos y la observaba con ese mismo acero ilirio pulido que le había heredado a su hija. Como si el esfuerzo que su padre, Cassian, le estaba obligando a realizar no fuese nada, absolutamente nada, comparado con lo que ellos habían tenido que luchar de jóvenes.

Una mirada que le recordaba que el dolor, no era nada, frente a la voluntad de una guerrera.

“Muévete”

Repitió.

Apretó los ojos cuando la fuerza de su abdomen la obligo lentamente a sentarse sobre el suelo. Cada fibra de su cuerpo le rogó que se rindiera, que levantara las manos en señal de perdida, que aceptara cuando un contendiente más fuerte, más poderoso, podía vencerla. Que dejara el acero en el piso y se tragara de una vez el orgullo…

“Muévete”

Y Nyx…

Los nudillos de su mano se volvieron blancos alrededor de esa empuñadura que sostenía con obstinación ciega.

Poco a poco, lentamente, movió los brazos hacia sus piernas para estabilizarse. Poco a poco, lentamente, flexionó las rodillas y los huesos amenazaron con crujir en su cuerpo en señal de protesta. Como una bestia hambrienta gruño en respuesta, para enviar el dolor hacia adentro.

Al fondo de si misma.

Luego, poco a poco, lentamente, volvió a levantarse.

Magullada, adolorida, con las quemaduras de esa explosión que habían alcanzado su muslo izquierdo en ese suplicio constante que parecía devorar su piel…

Si no hubiese salido expulsada por el aire…probablemente las llamas hubiesen cobrado un precio demasiado alto sobre su cuerpo.

Tenía que fortalecerse.
Tenía que ser más rápida.
Tenía que ser más fuerte.
Tenía que ser más resistente.

Luego, poco a poco, lentamente, clavó la tempestad de su mirada en Alex. Sabía que, si su compañero de división volvía a explotar a quemarropa sobre ella, seguramente, no sobreviviría a la explosión. Con clara dificultad, alzo la guardia intentando no desvanacerse en el proceso – Sigo en pie, Alex – susurró y el oxido de su garganta se abrió paso hacia su boca.

Sabía que no la escucharía…pero algo le decía, que su compañero de división podría entenderle.

Léeme



RE: [Priv. | PR | Entrenamiento] Puño de hierro - Alex Arceo - 30-08-2026

Las guitarras rasparían en los cielos el solo final, los últimos acordes sonarian en la cabeza de los asistentes al concierto que mediante movimientos coordinados y elegantes efectos especiales, el fuego vs el frio acero habían deleitado a los presentes… booooom fue la ultima cuerda tocada pro el gigante, una digna y valiente defensa fue el remate a la nota por parte de la pelirroja.

El gigante giro la mirada, ahí estaba… estática, inerte, como que si lo ultimo le hubiera hecho el daño suficiente como para ponerle a pensar en algo que no fuera la batalla, el gigante nuevamente centro la mirada en ella y apreto el puño nuevamente… estaba enojado, su defensa había sido perfecta, las esquivas, la determinación… la desgraciada logro desviar el puño de un gigante ¿Cómo demonios se hacia eso? Era una enemiga de temer… era una pelirrroja en llamas… y ahora… Alex, podía considerarla amiga.

Con el puño apretado avanzo con un ligero paso al encuentro de la dama, la mirada clavada en ella… como coyote que saboreaba la carne del bisonte, anunciando su siguiente mordida lamiéndose los dientes.

Al escuchar las palabras… una lagrima de masculinidad broto del gigante, una perla brillante fue víctima de la gravedad.

Au nom du grand dieu guerrier d'Elbaf... pour ta bravoure et ta force... Nitzada Alshion, je te désigne comme mon partenaire de combat... Dès aujourd'hui et pour toujours... ma vie est entre tes mains et, de même... la tienne sera entre les miennes... Je jure devant le dieu du soleil qui nous contemple... que je tiendrai cette promesse. ( Por el gran dios guerrero Elbaf… por tu valentía y fuerza…Nitzada Alshion te declaro, mi pareja de combate… desde este día y en adelante… mi vida esta en tus manos y así… tu vida estará en las mías… Yo juro ante el dios del sol que nos mira… que así cumpliré mi promesa. )

Y arremolinando el cuerpo, bajaría nuevamente la guardia y todo el cuerpo, realizando una parábola donde el cuerpo bajo y subió, lanzaría un gancho hacia la dama… uno que tenia como cometido impactar y levantarle para lanzarla lejos… era el ultimo ataque que el gigante realizaría… ya no habia sentido en continuar, el pacto se habia cerrado…

Resumen