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[Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas - Versión para impresión

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[Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas - Sigurd Haakon - 04-06-2026

Isla Matsuri, un reino de paz en mitad de un mar en guerra. Los ciudadanos aquí pasean con tranquilidad por las calles, sin miedo a ser atacados por piratas o criminales, escoltados siempre por los honorables soldados de la Marina, que está asentada en el lugar con un base militar operativa. La economía es estable, el clima acogedor y el reino acoge de buena grado al turismo, proponiendo servicios únicos en el mundo para aquellos que quieren pasarlo bien y disfrutar. ¿Qué podría ir mal en un lugar como este?

Día 39 de Invierno, Año 17
08:37 P.M. 

Nyra se encuentra en la puerta de su camarote, a punto de entrar. Lleva varios días cumpliendo con sus labores de mantenimiento y siendo estricta con su adiestramiento militar. Vuelve de hacer ejercicio, de entrenar junto a varios de sus compañeros de división. La disciplina siempre ha sido una virtud en ella, más aún después de todo lo que ha vivido en el campo de batalla. Pero el reposo también forma parte de la rutina, así que después de unos buenos sparring toca quitarse la ropa sudada y ponerse cómoda.
Sin embargo, cruzando ya al interior, una voz la reclama a lo lejos. -¡¡Señorita Nyra!!- grita un joven que viene corriendo a toda velocidad. -¡¡Señorita Nyra, un segundo por favor!!- el hombre se detiene frente a ella, exhausto, apoyado con su mano derecha sobre la rodilla y con el torso flexionado, recuperando el aire a bocanadas. En su mano izquierda parece sostener una carta.
Cuando consigue recomponerse, adopta una postura militar, firme y con la mano derecha sobre la frente. -Se presenta Soldado Raso Miguel Ángel- y extiende la carta. -Vengo personalmente a entregar esto, de parte de cargos superiores...- mientras lo dice, parece no mirar a los ojos a la receptora. No por faltar al respeto, sino porque está memorizando cada palabra que debe decir al pie de la letra, como si fuera un discurso. Se le ve muy novato, un principiante que busca hacerlo todo bien. -... Es imprescindible que la carta sea leída con... Con la mayor brevedad posible en un entorno privado y seguro. ¿Y seguro...?- duda. -Y seguro, si... Cien por cien.-
Después de esto, ahora sí, mira y sonríe, aliviado. Espera a que recojas la carta y a tu respuesta. Tras esto, no pierde mucho más tiempo y se despide. -Un placer, Nyra. Me marcho a seguir con mis funciones.- recupera el saludo militar y tan rápido como vino, se marcha.
Nyra está ya, por fin, dentro de su habitación. Está sola, puede relajarse y hacer lo que le plazca. En su poder, la carta del soldado, entregada en un sobre blanco con un sello aguamarina que lo cierra, con el emblema de la Marina estampado sobre él. Al abrirlo, un documento se presenta tal que así:
Carta

La carta es bastante clara, aunque encierra enigmas bastante misteriosos. Aún así, una misión es una misión, y el sellado es oficial. La hora de encuentro sería en breve, aunque aún le da tiempo a prepararse y recoger todo lo necesario: Armas, utilería, disfraces... Se avecina una nueva aventura, así que ya descartaría en otro momento.

Ese mismo día, unos minutos antes
08:14 P.M.
Kael es un modelo de Marine bastante singular y único. Es reservado, analítico y confía más en el poder de su mente que en la fuerza de los puños. Para él, la lógica y la estrategia están por encima de las capacidades físicas y para ello cultiva su conocimiento a diario, nutriéndose de saber y fortaleciendo su espíritu y voluntad, antes que su condición atlética. No deja jamás de lado sus funciones como soldado ni sus valores como marine, pero cuando el conflicto se presenta, le gusta darle otro enfoque más táctico y preciso.
Por cosas como esta, es difícil de encontrar si no lo conoces en profundidad. No para quieto, prefiere pasear y aprender antes que gastar su tiempo sin hacer nada o relajarse en demasía. Tampoco lo verás con frecuencia en los campos de entrenamiento o en los gimnasios, a diferencia de sus compañeros de división. A él lo encontrarás entre los comercios locales o mejorando sus dotes de artesano.
Ahora se encuentra en los archivos de la G-39, rodeado de documentos y expedientes criminales del pasado. Estudia patrones y busca similitudes entre casos criminales de ayer y hoy, mientras se fascina con carteles de grandes piratas y hazañas de héroes del ejército. Eso hace, hasta que es interrumpido por un estruendo ensordecedor.
Las puertas del recinto se abren a calicanto, golpeando con violencia las paredes y haciendo rechinar las bisagras oxidadas. Aparece entonces un joven soldado, algo rechoncho pero fornido. Su tez es morena, con el pelo castaño y un bigote en lápiz y viste de forma bastante deficiente su uniforme. Se le ve novato con un simple vistazo. -Se presenta Soldado Raso Miguel Ángel- dice, encarándose y mostrando una postura militar firme, con la mano derecha sobre la frente. -Vengo personalmente a entregar esto, de parte de cargos superiores...- empieza a recitar, como si se hubiera aprendido un guión de memoria. Él mismo se interrumpe al meter la mano en su bolsillo izquierdo del pantalón, del cual saca una carta, mientras la otra se le cae. -Mierda...- se agacha a recogerla. -¿...como sigue...?- duda. -Ah si... Es imprescindible que la carta sea leída con la mayor brevedad posible en un entorno privado y seguro.- y estira la mano para que su compañero recepcione el sobre.
Espera la respuesta, sonriente y satisfecho, y tras la misma, se mira el reloj y sus ojos se abren como platos. Se le escucha susurrar entre dientes -Mierda...- mira con toda la amabilidad posible, aunque con una prisa del copón. -Disculpa, caballero, pero se me echa el tiempo encima. ¡Un placer!- y acelerando el paso, se marcha.
Bajo la custodia de Kael queda un sobre blanco, con un sello esmeralda con el emblema de la Marina sobre él. En su interior hay un par de tickets de circo carmesí con unas letras doradas que marcan "VIP" y una carta.
Carta 2

Una misión un tanto peculiar, pero única en su haber. El escrito es misterioso, pero las ordenes son las órdenes, y sin oficiales. Tiene tiempo de sobra para hacerse con lo que necesite y prepararse para lo que se acontece. Es noche de baile.

Esa misma noche, unas horas después
11:45 P.M

 
A estas horas de la noche, Joyland está cerrado de cara al público. Sus atracciones han dejado de funcionar y las luces de neón están apagadas. El hilo musical, repetitivo y estridente, ya no suena, y ha dado paso a un silencio sepulcral acompasado con el silbido del viento contra el metal y la tornillería oxidada. Sin embargo, no todo está desierto en el parque. En la zona trasera del mismo, más allá de cualquier paso accesible para los visitantes, una última carpa se mantiene en pié. Los grandes políticos y magnates de la ciudad, han organizado una fiesta privada, como cada xxxx día estacionario. 
La inmensa carpa es igual a la de un circo, con su lona de colores vivos, rojos y amarillos a rallas. La coronan tres banderines rojos que ondean a compás del viento. La luz del interior intenta escapar por la misma, dando la impresión de que el lugar brilla como una estrella más en la noche. Una música al ritmo de un vals lento se filtra hacia el exterior, mezclándose con el murmuro y las risas de la gente que rodea el lugar. Personas ocultas tras máscaras y vestidos imposibles, cada uno de su madre y de su padre, pero cargados de adornos caros y ostentosos. Probablemente ninguno de los allá presentes necesite ganarse el sueldo en lo que les queda de vida.
El punto de encuentro, casualmente, es a una esquina de allí, por un acceso poco frecuentado a estas horas más que por aquellos que saben de la existencia de fiesta. Es fácil no perderse si sigues a uno de estos ricachones. Por suerte, para ambos Marines, el "otro agente" con el que deben colaborar para llevar a cabo la misión, es ni más ni menos que su compañero de división. Una sorpresa agradable nada más comenzar. Aunque no deja de ser una casualidad sospechosamente sorprendentemente.

Una vez allí, tienen vista completa del recinto. Si cruzan la esquina y siguen el camino recto, verán una cola rápida formada por un máximo de diez personas que se va regenerando a medida que van entrando invitados. Estos parecen entregar un papel morado y enseñar una identificación a un par de vigilantes de seguridad estáticos en la puerta principal. Bordeando hacia la izquierda, una segunda fila, pero más comedida. Aquí la gente tan solo entrega algo, pero apenas se ve con claridad el qué. Lo único que se aprecia es que la gente parece incluso más adinerada que aquellos que acceden por la puerta principal y el que custodia la entrada, que tan solo es uno, parece más grande y tosco que sus compañeros. Si en vez de eso rodeas la carpa por la derecha, hay un acceso más. Por aquí no hay vigilancia, aunque si un grupo de unas diez o doce personas. Parecen trabajadores, cada uno con su indumentaria personal. Que si cocineros, camareros, otros con uniforme, alguno con mono de obra. Festejan, fuman y maldicen, y van rotando cada 30 minutos de unos a otros. 
Sobre la carpa, como si fuera un puente, cruza de lado a lado un fragmento del recorrido de una montaña rusa. Está a diez metros por encima del punto más alto. Es firme y no está en funcionamiento, por eso nadie le presta atención. Pero ahí está.
Fiesta Privada en Joyland

La misión es clara, acceder al recinto y descubrir que trapos sucios se traen aquellos que juran protegernos sin que ellos os identifiquen primero. Pero... ¿Que se oculta tras la carpa? ¿Realmente estamos a salvo en esta ciudad? ¿Acaso alguien está tirando de los hilos y engañando al pueblo desde la oscuridad? Solo aquellos que se atreven a entrar, saben la verdad. Buena suerte, soldados!

Bienvenidos!!

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RE: [Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas - Nyra Kuroshiro - 04-06-2026

¡Qué ganas de darme una ducha!

Ese es siempre mi pensamiento cuando estoy por entrar en mi habitación después de un duro día de entrenamiento. Estaba a punto de hacerlo cuando una voz me llama desde lo lejos.

Suelto la mano que ya acariciaba el pomo e, intrigada, observo con el rostro ligeramente inclinado cómo se va acercando el marine. No me sonaba haber hablado con él.

Espero pacientemente a que el joven recupere el aliento, sin meterle prisa de ningún tipo. ¡Pobrecito! Oh, ¿una carta? ¡¿De parte de cargos superiores?! Mis ojos se abren aún más y mis orejas se yerguen al tiempo que tomo el sobre, con el corazón ligeramente acelerado. ¡Es la primera vez que me llega una misión tan importante. ¿Leerla pronto y en privado? ¡Hecho!

―¡Muchas gracias, Miguel Ángel! ―lo despido agitando el brazo una vez echa a correr―. ¡Lo has hecho muy bieeen~!

Ay, pobrecito, estaba nervioso. ¡Qué recuerdos de mis primeros días en la Marina! Pero ahora, ¡¡no puedo con tanta curiosidad de que dice la carta!!

Entro enseguida en mi cuarto y lo primero que llama mi atención es el magnífico sello en el papel. ¡¡Era muy bonito y muy oficial!! ¡Con firma y todo! De inmediato empiezo a leer el contenido a toda velocidad: Coronel Corleon Lasof. ¡Un coronel! ¡De las tropas de espionaje e información confidencial! ¡¿Soy la agente ideal?! ¡Oh, Dios mío! ¡Tengo que estar a la altura! AF378. “Operación Judas”. ¡Marines corruptos! ¡Voy a ayudar a atrapar marines  corruptos! Elms Street, 11:45 pm… «¿QUE QUÉ?» Mis ojos se dirigen enseguida al reloj. «¡Son casi las nueve! ¡¿Es hoy?!». Sigo leyendo a toda velocidad.

¡Un segundo agente! ¡Menos mal! ¡UNA FIESTA! ¡¡DE UNA BARONESA!! ¡¡¡EN JOYLAND!!! AAAAAAAAAAAAAH. «No, no, NO, ¡no es sólo una fiesta! ¡Es una misión, Nyra! ¡Céntrate, céntrate!». ¡Me centro, me centro! Baronesa Carriera White. ¡Altos mandos del ejército corruptos! ¡Altos mandos! ¡Dar el informe mañana a las 7:00 de la mañana!

¡¡Qué guaaay!! ¡Capturar marines corruptos! ¡Shin va a flipar cuando se…! Oh, no puede enterarse nadie ni aunque sea de la división, es secreto. Jo. Bueno, vale, supongo que tiene sentido.

Levanto la mirada y veo el reloj. LA HORA. No había ningún día especificado, ¡es hoy, es hoy, ES HOY! AAAAAAAAAH. Cojo enseguida la caja de cerillas con la que suelo encender la vela de mi escritorio y quemo el papel en la base del candelabro. ¡Listo, secreto a salvo! ¡Ventajas de ser tan lista como yo y acordarme de las cosas! ¡Bieeen!

Acto seguido, cojo el bolso y echo a correr hacia la avenida principal. ¡Maldita sea! ¡¿Cuánto piensan los coroneles que tarda en prepararse una chica para una fiesta?! ¡Y de una baronesa nada menos! ¡¡Así no se puede!!

{ * }

¡Al fin, ya estaba lista! Después de haber ido nuevamente a la tienda de Amancius Ortiga y llevarme un nuevo y maravilloso conjunto (máscara, bolsito, abanico y tacones incluidos), me pasé por una peluquería cercana para comprar tres botes de tinte temporal para cabello. Según el dueño funcionaba también para la cola, ¡y estaba  en lo cierto!

Bajé rápidamente las escaleras del hostal en el que había alquilado una habitación por un día, en la misma Elms Street, y, a la hora exacta, me encuentro fuera buscando a alguien vestido de manera tan extravagante como yo, imaginando que sería mi compañero.

… ¡¿Kael?! Está distinto, pero al mismo tiempo similar a la última fiesta a la que acudimos juntos.

―¡Qué suerte encontrarte aquí, Reyson! ―saludo agitando la cola conforme me acerco, mentándolo por el nombre que nos inventamos en aquella misión de Samba, muy lejos de donde nos encontramos. ¿Me habría reconocido de no ser por la voz?―. Dime, ¿tienes algún plan?

Seguro que sí. Kael siempre tiene un plan~.

{ ** }

Había llegado a ver Joyland durante el día, ¡pero era la primera vez que entraba de noche!

¡Y la carpa que habían puesto era ENOOORME! ¡¡Y tan bonitaaaaaaaaaaa!! AAAH. No, no, no. ¡Me tengo que centrar! ¡Soy una espía! ¡¡Soy una espía!!

Me aseguro de controlar el movimiento de mi cola para ser la dama sofisticada que debo ser, especialmente caminando del brazo de Reyson. Mis iris vuelan alrededor casi al ritmo del vals que se escucha desde el interior. ¿Podría reconocer algún rostro conocido tras aquellas máscaras? ¿Quizás alguna voz?

Nuestros pasos nos llevaron a cierta distancia de la puerta principal, donde observo que dos vigilantes revisan algo para dejar pasar a todos aquellos adinerados asistentes.

―Parecen tickets morados… ―murmuro de manera únicamente audible para mi compañero, amparados por la intimidad de la proximidad al caminar enlazados―. Y… ¿una identificación? Eso creo…

No teníamos nada que se le pareciera, así que nos acercamos a una de las otras dos salidas laterales. Veo a otras personas muy bien vestidas acercándose hacia el lado derecho, pero por esa misma razón hago algo de fuerza en el brazo de Kael, indicándole el camino contrario. ¿Qué habrá en la otra entrada? ¡Tengo demasiada curiosidad!

Al llegar a cierta distancia del lugar, podemos ver varias personas hablando entre sí, pero no estaban vestidos de forma ni remotamente parecida a nosotros. ¿Qué dirían? ¿Comentarían algo interesante? Mis orejas se dirigen hacia allí sin que yo lo pudiera evitar.

―Vaya, tenías razón, no era por aquí… Lo siento, querido~ ―comento con dulzura, haciéndome la confundida mirando alrededor antes de reír suavemente―. Al final sí que era por la derecha. Deberíamos darnos prisa, seguramente no aguarden mucho más…

No tengo ni idea de qué pedirán en el último camino que nos queda por mirar, pero procuraría fijarme cuando nos acercáramos y así poder informar a mi compañero.

Informe de dama espía Daphnel



RE: [Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas - Kael Omuyaga - 06-06-2026

La redacción de documentación exacta sobre la piratería en la Corriente Akai del Grand Line fue una tarea despachada por el soldado encontrado en los Archivos la semana pasada, no obstante, debe asegurar su destino y el de todos sus compañeros asegurando la información disponible sobre todos los criminales que pudiesen llegar a ser un peligro para los suyos, así cómo características que pudiesen aprovechar a su favor en las próximas islas que tuviesen a disponibilidad avanzando en la corriente. Aún quedaban muchos pasos a realizar, como la compra de un nuevo barco tras el hundimiento del tempestad, pero...

Parece que todo eso debía esperar.

―Se presenta Soldado Raso Miguel Ángel

Kael alzó una ceja confundido, tomando postura militar frente al soldado poco después de recibir su saludo, ya que por mucho que pudiera considerarse un oficial de mayor rango para algunos, lo cierto es que no deja de poseer el mismo rango que aquel que ahora mismo tiene enfrente.

Dejó que terminase su discurso, comprendiendo por su vestimenta y formas de actuación que necesita un claro repaso si algún día esperaba poder ascender a Sargento...cómo mucho. 

―Gracias, Soldado.―Por supuesto, aquellos pensamientos quedarían relegados en su memoria, donde nadie debería poder incidir jamás.

Tomó la carta entre sus manos, revisando el sobre, tratando de intuir que tipo de información le esperaba en el contenido del mismo. Al ser de cargos superiores esperaba que, de una vez por todas, le entregasen su cargo merecido para finalmente ascenderle de rango, pero aquella idea abandonó su cabeza al comprender que "leer en la mayor brevedad posible" no es algo habitual cuando se entregan esa serie de noticias, mucho menos en un entorno privado y seguro. 

Suspiró.

Aquel merecido ascenso tendría que esperar para más adelante.

Salió del lugar tras ordenar toda la documentación que había estado utilizando para sus investigaciones, y presto a cumplir con su deber, se encerró en la habitación del cuartel, asegurando las puertas y la ausencia de compañía para, pegado a una esquina que le permitiera descansar la idea de recibir alguna mirada insospechada en su punto ciego, revisar el contenido del sobre y leer la carta adecuadamente. 

"La fiesta de la Baronesa Carriera White. Marines implicados corruptos, cúpula de Matsuri...esto no pinta bien" Aquello elevó sus alertas. A diferencia de su misión largas semanas atrás, en el contenido de aquel documento se hablaba sobre la seguridad de toda la isla con involucración directa del cuerpo. Si alguien llegaba a reconocerlo estarían perdidos...y es por su bajo rango y su falta de socialización con el resto de marines lo que lo hacía perfecto para la misión: un completo desconocido a ojos de todos que, con el debido disfraz, pasaría totalmente desapercibido frente a cualquier mirada indiscreta. 

Su único punto a favor es el apoyo de un segundo agente, alguien escogido minuciosamente para la misión que se les venía encima por los cargos superiores de entre todos los agentes desplegados en el G-39 que, esperaba, estuviesen limpios de sospechas de corrupción en toda la isla.

"Sólo puedo hacerlo lo mejor posible". Tenía tres horas y media para prepararse, vestir su mejor atuendo, y dirigirse al lugar con la mejor postura que tenía bien practicada en el fondo de su ser. No había tiempo para dudar: la misión se había entregado, y su deber era obedecer por el bien del Orden Mundial.

Era su única forma de demostrar sus capacidades a los altos cargos de la Marina.

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Uno nunca puede estar lo suficientemente preparado para una misión de alto cargo social. Kael, por suerte, parecía desdibujar la línea de la sobriedad y la preparación con una facilidad extremadamente pasmosa. Ataviado con galas que lo confundirían con un duque de tierras lejanas a la Gran Line, sobre sus hombros descansa una amplia capa negra de corte aristocrático que había conseguido aprovechando cierto apellido, elaborada con tejidos pesados y lujosos que caían en pliegues hasta por debajo de su cintura en un corte extraño, normalmente considerado para llegar hasta casi rozar el suelo, había sido recomendado por él mismo a esta altura tan particular, entregando así cierto toque vistoso hacia él por su singular forma de vestir, recubiertos por cadenas doradas ornamentales que cubrían tanto sus hombros, cómo, adicionalmente, su pecho manteniendo una elegancia y un misterio escondidos en su interior que, por supuesto, estaban medidas al milímetro para la confección de su propia vestimenta. El interior de su atuendo muestra reflejos más cálidos, entregando confort a su portador que, a simple vista, resulta inapreciable incluso cuando su prenda muestra ciertos pliegues de apertura al caminar

Para evitar sentirse acalorado, a la par que permitir entregar cierta vista para la curiosidad, llevaba la chaqueta abierta de forma parcial dejando ver de esta forma un chaleco de corte refinado sujeto por una hilera de botones metálicos pulidos con un reflejo plateado. Bajo este, además, asomaba una camisa oscura de cuello alto, rematada por una elaborada chorrera de encaje negro que descendía sobre el pecho y aportaba a su figura un aire casi principesco, que, de alguna manera, dejaba en claro que aquel hombre había nacido preparado para portar unas galas de tal magnitud como un guante en su cuerpo.
Sus manos estaban cubiertas precisamente por esos guantes negros de cuero de cuervo de Matsuri, perfectamente ajustados hasta las muñecas, que fueron los mismos que usó durante la mascarada, mientras que varios cinturones ornamentales cruzaban su torso en diagonal, mezclando funcionalidad oculta y estética refinada de una manera que solo alguien acostumbrado a la alta sociedad podría apreciar con todo el valor que poseía en realidad, finalizando con unos pantalones del mismo tono oscuro que el resto del conjunto, siguiendo una línea elegante y estilizada, desapareciendo bajo unas botas altas de cuero desconocido impecablemente cuidado.

Todo aquel ostentoso traje tan solo podía ser rematado por un broche de amatista engastado en metales oscuros que estuviese colocado descansando junto al cuello, capturando ocasionalmente la luz artificial para así devolverla en destellos violáceos para terminar de combinar aquellos tonos oscuros, dorados, plateados y violáceos en una amalgama de colores que mezclan el nivel que busca reflejar en su atuendo, y al mismo tiempo, el misterio que le permite mantenerse oculto en aquel evento sin ningún tipo de duda sobre su estatus social en un evento como aquel. 

Por supuesto, nada de eso tiene sentido si aquel vestuario era portado por alguien que no sabía cómo llevarlo, pues tal y como dice el refrán: aunque la mona se vista de seda, mona se queda. Por descontado, el joven Omuyaga había preparado todo aquel conjunto perfectamente a conciencia, y es que si hay algo de lo que puede jactarse por encima de todos y cada uno de sus compañeros es de su maestría en esa clase de situaciones, siendo capaz de mantener una postura y una etiqueta que roza tan solo aquella que los altos miembros de la realeza son capaces de aprender en sus distinguidos palacios. Quizás se había excedido en esta ocasión, pero ello solo le permitía realzar una vez más las características de estilo nobiliario que le han perseguido durante toda la vida, y que hoy, en una misión para la Marina, debía dejar fluir de tal forma que ni un solo marine en todo aquel circo pudiese siquiera dudar sobre la naturaleza del hombre que se oculta tras la máscara, dándole así un aura de persona inalcanzable al que ni tan siquiera alguno de esos malhechores tendría la valentía de acercarse, temerosos de la respuesta que alguien con su porte podría llegar a ofrecerles, hundiendo su vida con tan solo un par de palabras.

Llegó al punto de encuentro cinco minutos antes de la hora acordada, manteniendo siempre esa puntualidad que nunca ha sido capaz de romper en su hábito, agachando la mirada en aquella esquina para tan solo observar de reojo a cualquier persona que se le acercase. En poco tiempo, el silencio del lugar fue quebrado por una voz femenina la cual, cómo si hubiese sido parte de un destino demasiado bien estructurado, le hizo sonreír al descubrir quién sería su compañera en esa aventura tan alarmante, y le permitiría bajar la guardia por, al menos, unos breves instantes antes de volver a retomar su postura habitual.

 ―¡Qué suerte encontrarte aquí, Reyson!
 
―Las casualidades no existen, mi querida Daphnel. Estoy seguro que el destino nos ha escogido a los dos para encontrarnos en esta bella noche, a sabiendas de lo bien acompañados que nos sentiríamos el uno con el otro.―Un mensaje oculto recubierto de pomposidad, que sin duda ella sería capaz de entender a la primera si le había prestado la suficiente atención.

Aún asegurando la discreción de su compañía, el hombre recortó distancia con su compañera, la suficiente cómo para resultar incómoda para posibles miradas que no acostumbrasen a observar a parejas con tanta cercanía entre ellas, sosteniendo su mirada, permitiéndose así hablar un poco más holgado con su única persona de confianza durante toda aquella noche.

―Planes tengo varios, pero con la escasa información que tenemos probablemente tengamos que improvisar un poco.―Observó la vestimenta de su compañera, irradiando en su figura la belleza de la Humink que, a sus ojos expertos, veía ligeramente manchada por el color de su cabello. Él no tuvo el valor ni la osadía de tratar de cambiar el color de su cabello en un tono de usar y tirar, especialmente por no disponer del tiempo para ello -ya que el maquillaje y ponerse aquel atuendo él mismo le habían robado casi todo el que poseía-, pero también por miedo de ser descubierto en caso de sufrir algún contratiempo o de haber cometido el más mínimo error en alguno de los mechones de su largo cabello. Aún así, había sabido elegir un color de vestimenta que le permitía extraer una presencia de su interior muy difícil de ignorar. 

Aquel púrpura profundo...era un color perfecto para ella.

―De momento, quiero establecer un par de señales para que nos podamos entender bien, querida.―Dijo, sin separar la distancia entre ellos ni un ápice.―Separarnos no es algo que me guste. Si se da el caso, lo mejor es hacerlo a una distancia suficiente como para poder vernos el uno al otro. No me gustaría perder tus ojos de vista―No quería que ninguno de ellos se pusiera en peligro sin que el otro pudiera estar atento para acudir al rescate.―Ejercer algo de fuerza sobre el otro indica iniciativa, así que el otro se adaptará a lo que sugiera el que ha empezado con ello. No quisiera que incomodásemos a nadie solamente por querer sugerir al otro una idea algo más...íntima―Un tirón en el brazo, una presión en la espalda, uñas clavadas en el brazo, un agarre ligeramente desmedido...cualquier cosa que dificultase el movimiento podía ser señal de ello.―y por último...te he echado de menos, es un indicativo de lo mucho, mucho, mucho que querremos estar el uno junto al otro, por lo que si recibes esas palabras de mi parte, o yo de ti...―Acarició ligeramente su mejilla, manteniendo a la perfección aquel excelso papel de pareja que había decidido mantener.―Quiere decir que quiero estar contigo...a solas.

Su juego había comenzado, y Kael estaba dispuesto a hacer lo necesario para que aquella misión pudiera ser completada sin ningún riesgos. Aún había demasiadas cosas en el aire, pero no puede hacer mucho más, y su única herramienta sería, sin duda alguna, la confianza que ambos compañeros se depositasen el uno en el otro...

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Cercanos a la puerta principal, el comentario de Daphnel hizo entender rápido al caballero información interesante. Aquella entrada no era la adecuada para ellos. Tickets morados eran para el público menos adinerado, y debido a las galas y formalidades de aquellos dos, no podían mantener aquella cola sin llamar demasiado la atención. Lo mejor sería revisar el resto de entradas, a la búsqueda de más pistas que le permitieran saber por donde debían acudir.


―Oh...eso no es para nosotros, querida. Nuestras entradas son de pase Vip. Creo que podremos encontrar un mejor camino por otra parte.


Agarrados del brazo, su pareja del baile le llevó hacia la zona izquierda, comprobando en ello la entrada para trabajadores que, vestidos de cocineros, posiblemente indicaban la cantidad de aperitivos que se servirían en aquel evento con pinta de circo.


―Oh, cariño, veo que nos hemos confundido. ¿Ves lo que te decía?―Sin embargo, saber que había un acceso adicional que posiblemente más adelante estaría menos custodiado era una información que tendría a bien guardar en mente.

Esperaba que, si no estaba equivocado, el último camino lateral fuese el que le permitieran a ambos acceder con sus pases vip. Los mantuvo entre los dedos de su mano, ligeramente escondidos para aquellos que no les prestasen atención, lo suficientes como para que la Humink los observase, y de esa forma, pudiera comprobar con sus sentidos aumentados si, efectivamente, la zona lateral de mayor estatus era la adecuada para ellos, o si debían buscar otra alternativa.

Informe del caballeroso espía Reyson



RE: [Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas - Sigurd Haakon - 10-06-2026

Una habitación, en algún lugar del mundo
Ese mismo día, varias horas antes
El reloj marca las once y dos minutos del mediodía. El repiqueteo constante de una maquina de escribir antigua resuena con fuerza por toda la oficina, como una lluvia torrencial sobre un tejado de latón. En la mesa, la única que hay en todo el despacho, un hombre aporrea el artilugio mientras las letras se disparan como metralla sobre un documento que sufre la ira de su redactor. Todo es viejo en la sala. Desde el hombre que escribe, hasta la mesa en la que trabaja, la silla que lo sostiene y los estantes que recogen infinitos archivadores con infinita información. Si algún reportero travieso se hiciera con esos papeles, medio mundo ardería en llamas, eso está claro.
El protagonista de la escena parece inmerso en su trabajo. Su silueta es misteriosa, indescifrable, aunque se deja ver una camisa blanca impecable y unos tirantes negros a contraluz de una ventana que da a un patio interior mal iluminado. Nada lo detiene. Parece que disfruta de cada tecla que pulsa, aunque de tanto esforzarse, ya le sudan hasta las manos. Parece estar tarareando algo de mala manera, siguiendo la lectura de lo que escribe, pero sus manos y cerebro son más rápidos que la lengua y se trastabilla él solo.
-PeRo PeRo PeRo PeRo...-
El sonido del Den Den Mushi que tiene en la esquina superior derecha de la mesa alerta de una llamada. El ruido es tenue, pero es suficiente para sacarlo de su trance con un pequeño sobresalto que le hace botar del asiento. Recuperado del susto, suspira y contesta la llamada.

-Sí, aquí...- una breve pausa. -Sí, soy yo, el mismo. Hablo con...- respiración profunda. -Si es así, identifícate.- espera. -Sí, mi identificación es 65 103 101 110 116 101 32 68...- se levanta de la silla, tenso.- Sí, ya te he dicho que soy yo. Ahora hazme el favor e infórmame de la situación.-
El hombre da vueltas por el despacho. Mira de un lado a otro, buscando algo con lo que entretener la mirada, pero para su desgracia, nada puede saciar su nerviosismo. Es comprensible. Lleva tanto tiempo esperando este momento que nada puede salir mal. No hoy. No esta noche. 
-¿Me está vacilando, señorita?- grita y maldice, mientras golpea la mesa con el lateral de la mano, cerrándola en un puño. Una taza de café cae al suelo. -Entiendo que tengo a dos de mis mejores "Agentes" en la enfermería, pero mandar solo a uno para...- su rabia se corta en seco, tal y como vino, se fue. Parece que le han dado una buena noticia al otro lado de la línea. -Ah...- parece más relajado. -Vaya, así que se trata de (XxxXxxX X)... Veo que no hemos escatimado en gastos.- sonríe, orgulloso y complaciente. -Bien, si es él quien se hace responsable, estoy seguro de que todo va a salir rodado. Mantenme informado.- cuelga.

En el presente 

Los dos soldados concuerdan a la hora y lugar acordados. Ambos se sorprenden de que "su acompañante" para esta misión sea precisamente un miembro conocido de la división. Tal vez haya sido a propósito, por la buena química que hay entre ambos a la hora de trabajar. O quizás porque los dos han pasado por experiencias similares que los cualifican como los mejores para este tipo de hazaña. Sea como fuerte, ambos se han preparado a conciencia para la ocasión.
Completamente disfrazados e inadvertidos de miradas ajenas y tramposas, se proponen entrar a la carpa. Dan varias vueltas por los alrededores, cerciorándose de posibles accesos ajenos al principal y futuras vías de escape. Tras analizar detenidamente todas las alternativas, Kael cae en la cuenta de que ellos tienen tickets para la zona VIP. Al encontrar dicha zona, se dirigen para allá sin recelo, ocultos tras máscaras y pseudónimos. 

Al llegar, los atienden enseguida, pues los últimos de la fila acaban de pasar. Ahí los espera un portero enorme, un oni sin cuernos, calvo, con cara de pocos amigos, vestido con una camisa blanca que parece vaya a explotar de lo ajustada que está de lo musculoso que está. El tipo, sin dejar de mirar al frente, extiende la mano con la palma abierta y con un tono seco, pero no desagradable, pide las entradas. -Buenas noches, ambos. Los pases, por favor...- una vez se hace con ambos papelitos, los observa detenidamente. Frunce el ceño, algo no le cuadra. Aún así, parece complacido. Hace un gesto de elevar los hombros, más despreocupado y se los guarda en el bolsillo trasero del pantalón de vestir negro que lleva. -Adelante...- retira una pesada cortina para dejaros entrar, sin mirar directamente a los marines. Parece protocolo. -Disfruten de la velada...-
Una vez dentro, se abre un mundo de fantasía ajeno a la realidad, donde todo con lo que uno puede soñar, se cumple. 
La lona de la carpa cubre por completo la estancia, aunque por el interior, ha dejado de tener colores vivos y circenses para reflejar, bajo un juego de luces y focos, un entorno más íntimo y cálido, con sombras que van y vienen. Bajo los pies, todo está cubierto de terciopelo rojo y sobre sus cabezas, van danzando acróbatas y trapecistas de un lado a otro en un espectáculo hipnótico que nunca parece terminar. 
Frente a ellos se extiende un jardín de actividades de la noche. A mano izquierda, un conjunto de mesas anchas y circulares, separadas por anchos biombos de madera y papel, como si fueran cubículos individuales. En cada uno, un puñado de sofás y varios magnates con dinero, acompañados de caballeros y señoritas de compañía (según los gustos). Ambos espías caen en la cuenta de que son gente importante, pero al vestir con máscaras y disfraces elegantes, se les hace imposible reconocer a nadie a simple vista. 
A su derecha, más allá de la entrada, hay varias mesas de juego. Desde la afortunada ruleta a una mesa de Black Jack. La gente parece divertirse en estas, aunque no parecen estar ganando dinero. Pero les da igual, o eso aparentan.
Repartidos por toda la estancia, las personas se reúnen en pequeños grupos que se van moviendo en un vaivén bajo sus intereses. Algunos bailan con formalidad, otros ríen, conversan y toman, y también están aquellos que disfrutan de los diferentes artistas diseminados que hacen su espectáculo por el salón. Desde el malabarista con sus mazas y el monociclo, al mago y sus trucos de prestidigitación, al faquir que se traga una espada y escupe fuego... Todos entretienen a aquellos que buscan belleza en las rarezas ajenas. 
Al fondo de todo, bastante alejada de la entrada, una barra de bar excesivamente exclusiva. Una enorme losa de mármol blanco hace de mesa, con acabados en madera dorada como patas. Las banquetas, otra pijada, de madera de primera calidad y terciopelo purpura para el asiento. El camarero, un Gyojin alegre y siempre sonriente, prepara bebidas con sus ocho brazos y sin descanso. A la izquierda de la barra, la puerta de un servicio.
Salón VIP

La noche es joven para ambos agentes secretos. Bajo la virtud del anonimato, pueden ir directamente al grano y cumplir con su misión o disfrutar de los pequeños placeres que ofrece este lugar. Juntos o por separado, catando de aquí y de allá como en un buffet de delicias. El juego, el vicio y el baile forman parte de esta fiesta y tan solo queda fijar una estrategia para que este evento sea inolvidable y al mismo tiempo fructífero.

Cajita feliz



RE: [Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas - Kael Omuyaga - 13-06-2026

Una sonrisa en un rostro asumiblemente cariñoso ocultaba junto a su máscara las verdaderas intenciones del gallardo caballero. Acompañado de su cómplice en escena, avanzaron hasta la cola donde aguardaban aquellos con un aspecto mucho más prestigioso. Por supuesto, no tuvieron que esperar demasiado, pero sí tuvieron el suficiente tiempo como para comprobar que, efectivamente, aquella era su fila correcta. No hizo suspirar al azabache, pero en cambio, entornó la mirada hacia su compañera, buscando comprender que pensamientos llegaría a tener en ese momento, sin saber si estaba capacitado para bajar la guardia, o si por el contrario, desde ese momento tan sólo podrían tensar sus cuerpos aún más. Desconocía si ella comprendía la gravedad de la situación, pero al mismo tiempo, sabía que no sería capaz de confiar en ninguna otra persona en su papel, para al menos, poder relajarse si encontraba su mirada en la operación

Una sensación extraña, y una reafirmación que le hacía doblar la voluntad que le permitía continuar en aquella misión.

Aquel que guardaba la entrada entregó una mirada austera a los dos marines, pero al mismo tiempo, hizo cargar a Reyson de posibles dudas acerca de su identidad. No tenía una lista de invitados, por lo que todos aquellos con ese tipo de ticket de acceso deberían ser tratados de la misma forma. No ha visto esa mirada en aquellos que entraron por delante, y desde luego, su postura era impecable como para resultar una sospecha sobre su estatus.

―¿Estáis lista?―Utilizó aquellas palabras cómo excusa para poder observarla apropiadamente, comprobando su postura al andar, la calidad de su vestuario, su peinado, así cómo cualquier gesto que la hiciera a ella vulnerable de ser sospechosa, barajando todas las opciones. Nada podía resaltar en la corta distancia que los separaban, ambos tomados del brazo avanzando con la elegancia que sabían marcar...

Posiblemente, quedaría con la duda el resto de la noche, y tal vez unos días más.

Entrada al interior de la carpa


Avanzaron hacia el interior de la carpa, y la noche se convirtió en festival de elegancia, recubiertos de luces y sombras que los envolvían para mantener la incertidumbre, y al mismo tiempo, permitir resaltar sus figuras como el resto de personas que, según parecen, mantienen la alta sociedad de Matsuri con total libertad.

Paso firme, sin necesidad de apresurarse. Kael utiliza cada segundo que sus ojos reconocen los distintos recovecos de aquel escenario para analizar cualquier dato de interés. El suelo de terciopelo tan solo permite recoger aún más el olor de aquel sitio: el hedor de la clandestinidad. Un baile de ingredientes entremezclados entre lo que buscaba ser elegante, y lo que a todas luces jugaba con la corrupción, deseos de un dantesco espectáculo, un pequeño juego de figuras de poder que desean dar libre albedrío a sus deseos más oscuros con un ambiente que apartaba de una patada todo estilo de regulación.

Lo que más llama su atención no son los puestos, las mesas ni tampoco la barra. Sus ojos se enfocan durante un par de segundos por encima de lo que debió en aquellos artistas circenses que sobrevolaban con sus actuaciones por encima de todos los presentes. Una serie de trabajadores con una profesionalidad entrenada, y que sin duda servirían cómo algo más adicional a un simple "entretenimiento"...y eso le hizo sonreír. 

Aquella sensación de peligro se le metió en el cuerpo, y él sólo podía sentir cómo su cuerpo se revitalizaba.

Visualizó el escenario, y entregado a las costumbres que tan buenamente comenzaba a estipular con su compañera de juegos peligrosos, soltó el agarre de su brazo, posicionándose por delante de la misma, y con una mínima reverencia, estiró la diestra en su dirección, posicionando la siniestra en su corazón.

―Mi estimada Daphnel, ¿concederíais a este humilde caballero un baile en esta pista?―Su movimiento fue medido, comprobando que tan solo las miradas más cercanas pudieran interesarse por su invitación.―Tan sólo espero que el volumen de la música no sea molesto para vuestras delicadas orejas. No quisiera que no pudieseis escuchar apropiadamente todo lo que os tengo preparado.

Y, por supuesto, no esperaba ninguna negativa por su parte. Tan solo tenía que esperar a que le entregase su mano, y se dirigió sin ningún apuro hasta el escenario, observando, estudiando, comprobando que nadie les estuviera observando por más segundos de lo que consideraba necesario.

Lo curioso de la alta sociedad es su estilo particular de baile. No buscan ofrecer movimientos bruscos, groseros, desmelenados ni perdidos en la libertad. Para ellos, mostrar cómo su habilidad se expresa dentro de ciertas directrices enseñadas por una institutriz de mirada inquisitiva y juicio estricto con pelo recogido en moño eran su mayor virtud. La perfección no residía en el disfrute desmedido, sino en la precisión. Cada paso marcaba debía marcar una distancia concreta, cada giro una intención velada, y cada mano colocada sobre espalda o cintura ajenas respondían a un protocolo aprendido mucho antes de comprender siquiera el significado de la palabra deseo.  

Y Kael lo poseía grabado a fuego en su ser.

Cuando su mano encontró la de la Humink, sus dedos se cerraron con firmeza estudiada, lo justo para parecer un gesto afectuoso, incluso cariñoso, y al mismo tiempo lo suficientemente medido para transmitir algo más importante: atención. Integrándose entre parejas que danzaban con la solemnidad de quienes creían estar siendo observados constantemente. 

La siniestra descansó sobre la espalda de su compañera de baile, correcta, elegante, permitiéndose el contacto para el baile sin dudar en el agarre ni en el toque en su cuerpo. La otra sostuvo la ajena mientras comenzaban a moverse con naturalidad, sabiendo que, por suerte, ambos ya tenían más o menos entendido el ritmo y los estándares del contrario. No necesita que se vean como los reyes de la pista, sino mezclarse lo suficiente como para que aquella con un oído mucho más fino pudiera escuchar más de lo que él jamás podría lograr, entender cuál podría ser su siguiente movimiento, y saber si, durante todo ese pequeño proceso, ella tenía dudas o intereses de los que él aún no se hubiese percatado, dispuesto a intercambiar primeras impresiones sobre todo aquel lugar.

―Este lugar parece casi mágico, ¿no os parece? Me pregunto que tan altas serán las fichas que juegan en la mesa de poker.―Un lugar donde el dinero podría moverse en ingentes cantidades en apenas un juego.―Seguro que en la barra el camarero tiene vuestro cóctel favorito, pero...quizás sea demasiado pronto para eso, ¿no creéis? La diversión apenas acaba de comenzar...

Aún siente cierta reticencia hacia el espectáculo sobre sus cabezas, por lo que guardaría las formalidades...incluso si estaba pecando excesivamente de cauto.

La noche es de baile

...y el juego apenas acaba de comenzar.
Informe del caballeroso espía Reyson
 



RE: [Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas - Nyra Kuroshiro - 15-06-2026

Por suerte, Reyson tiene un par de tickets para acceder a la zona VIP por aquel último camino que habíamos visitado. Nos atiende rápidamente un portero realmente alto y al que pareciera que le costara dinero sonreír. Mientras duda un poco, yo espero tranquilamente, pues incluso si no funcionase seguramente encontraríamos otra forma de entrar y, a unas malas, siempre podíamos hacernos los sorprendidos sobre que nos hubieran engañado. Sin embargo, durante aquel tiempo no pude evitar que mis iris se desviaran por momentos a la camisa del hombre, preguntándome de qué estaría hecho el hilo de esos botones para mantenerlos a todos en su lugar. ¿Hasta dónde volarían cada uno de ellos si llegaran a no resistir más?

Finalmente, la curva en mis labios se amplía cuando no pasó nada y pudimos entrar tranquilamente. Al final no era para tanto, después de todo.

―Muy amable~ ―sonrío al pasar junto a él. Estaba haciendo su trabajo, después de todo.

Ante la pregunta de mi acompañante, giro brevemente hacia él mis ojos y asiento, confiada, antes de volver a mirar al frente para centrarme en nuestro nuevo entorno.

Una vez dentro, un juego de luces y sombras dan vida a un mundo de espectáculo y color donde pareciera que no existieran las prohibiciones que las normas sociales llevan aparejadas. Lo primero en captar mi atención son los trapecistas danzando bajo aquel falso cielo de oro y granate, moviéndose con tal habilidad que nadie  temía lo más mínimo bajo ellos. Amparados por una parcial oscuridad, varios sujetos pudientes permanecen acompañados por atractivos hombres y mujeres en actitud más o menos cariñosa. Siguiendo a estos, una gran zona de juego se extiende con todo tipo de apuestas de azar. Al final, un hábil y alegre gyojin prepara con maestría bebidas para todos los gustos. Entre la barra y nosotros, una conveniente puerta para los servicios.

Y, sin embargo, mis ojos no tardan en centrarse en los tres artistas que animan aquel conjunto de excentricidad: un mago lleno de trucos, un valiente faquir y un llamativo malabarista. Si no fuera por nuestra misión, tentada habría de ir a preguntar a los tres por sus respectivas vidas. Quizás pudiéramos acercarnos a ellos más adelante, una vez tuviéramos un hilo del que tirar.

Reyson capta nuevamente mi atención soltando el agarre de mi brazo y colocándose frente a mí con una esperada invitación a la que acompaña con mi nombre en clave y un mensaje velado.

―Será todo un placer ―asiento con suavidad al tiempo que poso mi mano sobre la suya―. No os preocupéis por mí, estoy segura de que ambos podremos disfrutar de tan larga noche~.

Con los oídos perfectamente atentos, me dejo guiar hasta la pista. Se notaba que mi acompañante había aprendido a bailar con la naturalidad con la que respiraba, y así, amparada en cada giro y movimiento, presto atención también con miradas esquivas, aparentemente accidentales, a lo que pudiera estar rodeándonos, buscando cualquier atisbo de información: disgusto entre asistentes, interés hacia algo específico, pertenencias poco vigiladas… o cualquier otra cosa que pudiera ser de utilidad.

―Admito que tengo curiosidad por probar esa ruleta ―confieso dedicando a Reyson una breve mirada al tiempo que me muevo a su son―. Me pregunto si aquí la gente tendrá un buen perder… Y, si consigo llevarme una victoria, podríamos celebrarlo con una bebida, ¿no os parece?

Por supuesto, en ningún momento dejo de prestar total atención a las palabras de quienes nos rodeaban, especialmente cada vez que nos acercábamos a una nueva pareja.


Informe de dama espía Daphnel



RE: [Aventura T4][Presente Absoluto](+18) Pánico en la fiesta de pijamas - Saint Sheperd Ju Peter - 21-06-2026

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Aventura T4: Cancelada

STAFF DE NAKAMA NO MI