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Forbidden Borderline - Pasado Kael - Gwendolyn - 18-03-2026 30 de Verano, Año 10
La han sacado de su isla para cantar a un hombre que no conoce, pero que según el mundo merece un final como ese. Llevar a una doncella milagrosa no cambiará que está muerto, pero supuso que traerá paz a quien lo haya pedido, incluso si pudiera hacer milagros, nadie cree en la iglesia el cuestionar lo que decide Dios. Si él ha decidido llevárselo, entonces ¿Quiénes son ellos para decir que no?
Es una iglesia que todos llaman bonita, pero tiene un aroma similar a aquella de la que viene. Aunque el eco de los pasos suena más, avanza por pasillos que supuso son mas altos y amplios. El caminar se siente distinto, el estar también, en una incomodidad que solo sintió ella al soltar la mano de quien la acompaña. —Te llamarán para que cumplas con tu deber
Como si cantar fuese a cambiar algo ¿No? Esperó su turno, posada en el fondo de la nave principal de la iglesia, en silencio y con una serenidad típica de ella. Tomó aire antes de cantar una canción especial, porque no tiene que ver con la iglesia y el Dios que predica, sino con la ley y el deber de los Marine. Parece más un cuento que una petición lastimera, aun así no pudo elevar la voz o aumentar el ritmo ¡Cómo hacerlo en medio de la ceremonia! Todo salió a la perfección, al bajar solo recibió halagos de sus acompañantes, como si hubiese hecho algo importante. Pero no ha sido nada más que lo mínimo, seguro no esperan algo distinto de su parte más que cumplir con sus pocas obligaciones a la perfección. Cuando la dejaron ir avanzó con cuidado por el pasillo, usando la mano para palpar el fin de las bancas. No usó el bastón para mantener el silencio respetuoso, uno que no le gusta — Ah, disculpa — su mano rozó el cuerpo de alguien, podría ser el hombro de alguien por la forma y la dureza — Pensé que no habría gente tan atrás, la mayoría está adelante Todo aquel que quiere decir adiós está adelante, aferrándose a los últimos segundos con alguien que ya no puede oírlos — Supongo que viniste a la ceremonia — no se volteó a ver, porque hacer el gesto es simple pantomima para agradar al resto, pretendiendo que no está completa — ¿Puedo sentarme? Esperó a que le haga espacio o tener que pasar con cuidado por el pasillo creado por los asientos del lugar. Se disculpó una vez antes de sentarse, para luego quedarse en silencio en medio de la nada. —¿Sabes quién era? — quizás si o tal vez no. No creyó que alguien aparezca porque sí en un sitio que no corresponde — ¿Puedo hacerte otra pregunta? Sus palabras aunque curiosas, salieron en voz baja, como si intentara mantener un respeto que nadie le ha pedido literalmente, pero que debería tener ¡Si le han inculcado eso desde una niña! —¿Era un buen hombre? — es la primera pregunta, que esperó una respuesta antes de seguir con la otra — ¿Era marine por ser un buen hombre o ser marine los hace buenos hombres? Porque hablan de la justicia y los valores, como si fuesen la iglesia con otro nombre.
—¿Sabes lo que le pasó? No quisieron decírmelo. Y esas siempre son malas noticias... Para mi. RE: Forbidden Borderline - Pasado Kael - Kael Omuyaga - 28-04-2026
OST
Muerto en combate. Eso es lo único que se diría de él. Cuantos más segundos transcurren, más cercado está el camino hacia su corazón. Espinas emocionales y barreras mentales cubren cada uno de los caminos que existen hasta las emociones que emitió una vez el marine. La persona que está siendo "respetada", que ha fallecido en servicio militar, y a la que no puede llorar, porque no le queda nada más que un hueco vacío en su corazón. No se trata solo de él. No es el único que ha muerto, como tampoco el que tuvo que sufrir aquel trágico destino a manos de sucios y sanguinarios criminales de agua salada. Una parte de él, donde residía la bondad que no creía tener, aquella que se fue construyendo con el tiempo y los años...ha muerto tan pronto como vió su nacimiento. León...¿Quién te ha dado permiso para morir? Se ha sentado en solitario, sin nadie que lo pudiese acompañar, mientras el masacrante sonido de lágrimas familiares agita la sala, aterrorizados aún por la noticia. Son sus más cercanos, sus padres, sus hermanos y aquellos amigos que ni siquiera sabía que tenía, los que más lloraban su pérdida con la congoja en sus corazones. Y mientras todos ellos gastaban sus energías en sentir lástima por su pérdida, él estaba allí, como si aquello sirviese para traer paz a los que aún se quedan en el mundo de los vivos, cuando en realidad, ignorante de toda esa realidad, tan solo hace más vivo el recuerdo de la pérdida, y solo le permiten estar por respeto a ser uno de las dos personas que lo vio justo antes de morir. Él era su camarada, su compañero de armas, cocinero y ligero confidente, amigo...alguien a quién podía llamar así, cuando aún tenía más de uno en este mundo. Ahora solo hay una persona en este mundo a la que pueda llamar de esa forma tan particular y especial...y ni siquiera ha tenido el tiempo de caer en esa cuestión, que aún afecta en su mente con efecto tan reciente. Está perdido en el vacío infinito de su cabeza, con la mirada perdida en el infinito, mientras sus ojos parecen dirigirse hacia el ataúd, aún realmente sin mirar a ninguna parte. ¿Está ahí porque quiere, o porque es su obligación? Ni siquiera le importa. Él simplemente está, porque es el único que puede hacerlo. Es entonces, cuando parece que nada puede arrebatarla esa sensación de oscuridad, donde una dulce voz de canto se cuela en su oído, pequeña, casi como un susurro, un eco lejano en su mente que lo llama desde el mundo. Poco a poco, su mirada vuelve a recobrar color, y lo que parecía perdido entre las tinieblas se abre paso con la luz de sus palabras hasta él, devolviéndolo al presente. Dulce melodía, que permites a este hombre sentirse con vida, aunque sea ligera, una vez más. Su sorpresa se ve resaltada cuando aquella autora de semejante milagro llega hasta él, presa de sus acciones táctiles al comprobar que, por raro que pueda parecerle, aquella pequeña joven carece completamente del don de la vista. Perfectamente podría tener una edad muy similar a la del joven que entre lamentos perdidos en el vacío se sienta, tocando su hombro comprobando que, a diferencia del resto, él no era ninguna banca para rezo. —Oh...no pasa nada. Tan solo estoy observando.—Su voz mostraba, a pesar de todo lo acontecido, la calma y serenidad que revelaba siempre, como si fuese imposible hacerle pasar por un tono de voz distinto. A pesar de sentir como su alma grita, él siempre entrega amabilidad al resto de personas con las que puede llegar a hablar.—Vine porque era un...amigo. Aquella palabra duele en el corazón como mil punzadas que se aferran tras el golpe de una estaca. Su fortaleza mental se ha visto resquebrajada, justo cuando él pensaba que nada ni nadie podría llegar hasta ese punto de él jamás. No tardó ni dos segundos en apartarse cuando le hizo la petición de ofrecerle sitio, tendiendo su mano en dirección a la joven para ayudarla a palpar las zonas necesarias con las que finalmente pudiese terminar sentándose sin ninguna dificultad. ¿Cómo puede entablar una conversación con aquella persona que, ignorante de lo que ha repercutido en su corazón, lo ha sacado del tormento que posee su alma, y que sólo él mismo conoce? No puede quedarse callado, enmudeciendo la innata gratitud que siente por la joven en un momento en el que su corazón pide refugio, antes de caer en el abismo de soledad del que no podrá salir jamás, pero tampoco puede abrirle la veda a algo que no es siquiera de su incumbencia. Ella solo se encuentra en el lugar como una empleada, alguien que cumple su función como todos los demás. Ni siquiera él sabe lo que debe hacer ahora. —Era...—La pregunta le cruza el pecho desde adelante hacia atrás como un remolino.—Era un buen hombre antes de ser Marine. Estoy seguro de ello. No sé si la marina hace a la gente buenos hombres, pero...—Quizás, en el fondo, puede que él se haya hecho mejor persona desde que se adentró en aquel camino.—creo que algunos sí se convierten en mejores personas cuando se unen a la marina. Sus ojos se desplazan hacia la persona contraria. Cuando por fin la observa, nota en ella ciertos rasgos de niñez que parecen no haberse visto aún desarrollados. La mirada busca el reflejo de los ojos ajenos, pero en ellos solo nota la ausencia de la luz que envuelve una mirada genuina, y solo ve aquello que posee alguien que nació sin ese complemento, pues duda si fue cosa de su pasado. —¿Y tú? No le conoces de nada. ¿Por qué estás aquí exactamente? ¿Te pidieron que vinieras?—La pregunta resultaría muy seguramente en una respuesta sencilla y obvia, más no por ello decide sino asegurarse aquel detalle que, de una forma casi inconsciente, lo aliviaría ligeramente de la carga que pesa sobre todo su ser.—Debo deciros que...vuestra canción ha sido enternecedora. La melodía era suave, dulce y...he podido disfrutarla más de lo que creía.—Aún así, recalca en su mente un pensamiento al que no había prestado atención previamente, pero que ahora, en medio de la conversación, azota en sus labios con intención de escaparse de los mismos.—Pero...¿hay algo que no hayáis mostrado en ella? Siente que ciertos retazos del alma que se pone en la música, tal vez pasión o cariño enternecedor, se han visto olvidados en el fondo de su pecho. —No...sé si me estoy expresando correctamente, pero...¿habríais cantado algo diferente, de haber tenido plena elección?—Siente que hace preguntas en un terreno escamoso, y que seguramente sea entregado con evasivas...pero quizás eso solo consiga avivar más la llama de la incertidumbre, la que aviva la curiosidad perdida, un sentimiento más hundido en la marea de su soledad. ¿Quién es, al final del día, esa joven que se ha sentado a su lado, y lo acompaña inocente en su agonía interna? RE: Forbidden Borderline - Pasado Kael - Gwendolyn - 02-05-2026 Le hubiese gustado ver el rostro de alguien que tiene que responder con la verdad o que se supone que debe hacerlo, porque las mentiras en el hogar de dios no son bienvenidas. Aun así ¿Qué tan cierto es eso? Apretó los labios con suavidad, porque aun existen preguntas que aparecen.
¿Por qué Dios se lleva a buenos hombres y no a lo malos? —Vine por la misa, sus padres le pidieron al sacerdote una ceremonia — se escuchan los llantos ligeros a la distancia, quizás porque se acerca el momento final — Soy parte del coro, no hay mucho más — aun así se dice que es una doncella milagrosa ¡Qué broma de peor gusto es esa! Si pudiera hacer milagros podría ver o traer a la vida a un hombre bueno con su canto — Algunos dicen que las almas se van en paz cuando son bien despedidas, así que lo hago para que encuentren su sitio con Dios — aunque no es quién para saber qué es eso ¡Cómo se despide bien a un alma! Tanto espectáculo no pareciera ser lo que dicta el señor. La pregunta la hizo voltear, no porque pueda verlo, sino porque a la gente le gusta que se fijen en ella cuando hablan. Es más fácil hacerles entender que les está prestando atención de esa manera. —No habría cantado yo. No hay desdén en las palabras, sino una calma que se acompañó con el balanceo de las piernas al estar sentada. — Porque aunque me apena que un buen hombre se haya ido, quienes deben decir adiós son sus seres queridos ¿No? — es una risa suave lo que sale, pero no carga alegría, sino es lo extraño de la situación. El ser honesta parece ensuciar su imagen, a pesar que siempre se dice lo contrario — No me gustaría que un desconocido me guiara al más allá, suena a que lo estoy obligando — su mano se alzó con suavidad, porque sabe en dónde está el cielo, aunque no pueda verlo ¡Y le gusta! Porque del que habla los demás tampoco pueden observarlo. — Pero no te preocupes, que a donde fue no lo pasará mal y si eres un buen hombre… Hay un silencio suave, porque no conoce a quien tiene enfrente ¿Y si no cree? —Si eres un buen hombre se reunirán. ¿Y si no lo es? —Gwendolyn, ese es mi nombre. Sin apellido — porque su familia es la iglesia y su padre es Dios, como si eso pudiese compensar la falta de ese cariño incondicional. Es una fantasía que repite, porque no conoce más — ¿Podría saber tu nombre? Suenas como un muchacho joven — por el tono, pero el sonido podría mentir. La vista también es mentirosa, pero en otras cosas.
Sus manos se juntaron al escuchar que viene el momento de la plegaria. —¿Pedirás por él? ¿O no vale la pena rogar por alguien que ya no está? A veces me lo pregunto, si quizás, todo esto está demás. |