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[Aventura Autonarrada][T1][P. A] Ladrón que roba a ladrón - Yuuki - 02-03-2026 Un día nuevo en la Isla de Kárate. Y mientras Yuuki tomaba su té de la mañana, sentada en la silla que estaba en la habitación de la posada que había rentado, leía también el periódico. Había unos anuncios muy interesantes. Un nuevo Shichibukai en en Hachinosu... y vaya que tenía una excelente fotografía. Yuuki se preguntaba, al sorber el té, si el que tomó la foto lo hizo justo luego del combate. Lo que también la hacía admirar el trabajo del que sea que haya ido a cubrir ese evento. Eso era vocación y amor al trabajo. Siguió leyendo, más noticias sobre piratas. Y eran de las buenas. Al menos para ella, que era pirata también. Esperaba que algún día hablaran de ella como lo hacían sobre esa tripulación, Sepultura. Incluso llegó a pensar qué apodo le pondrían a ella. Algunos solían llamarla Yuu... pero nada como Varo Ganchin, "La Epidemia". Siguió ojeando el periódico y levantó una ceja. Un pirata. O más bien. Un asesino. Suspiró y dio un soplo a su té. Sentía algo de lástima por lo que habían muerto a manos de ese sujeto. Y esperaba no tener que encontrarse con alguien así pronto. Era alguien peligroso también para ella, quien no mataba a la ligera, y tampoco era alguien que gustara de privar de su libertad a otros. Guardó en su mente tanto la cara del tipo como el Jolly Roger. Las noticias sobre las dos nuevas tripulaciones le llamaron la atención. Hanu Mahana... eso lo había escuchado antes. Pero no como el nombre de una tripulación, ¿Eran de Baterilla acaso? Y si lo eran, ¿Los conocería? Eran, básicamente, vecinos. A la otra tripulación no la pudo identificar ni imaginar cómo eran... un poco más de información habría sido útil. Siguió leyendo. El banco Goldreich... si no estuviera tan vigilado... y luego la noticia sobre el incremento de marines. Esto último sí que hizo que Yuuki gruñera. Desgraciados con uniformes. No sabían sino abusar de la gente y aprovechar esas blancas chaquetas para imponerse sobre los débiles... aunque ahora quería saber qué habría pasado con ese marine... ¿Shin? Esperaba que estuviera haciendo las cosas bien y no siendo otro imbécil útil al Gobierno Mundial. Lo que seguía eran más noticias con los marines. Las leyó con desdén. El circo COJON le hizo soltar una carcajada, sin embargo. —¡JRAH JRAH JRAH JRAH! Huminks. Rebeldes y otros temas. ¡Y el nuevo Den Den Mushi! Ojalá tuviera para comprar uno... ¿Y había una lista de los buscados? Yuuki abrió los ojos como platos cuando vio los nombres. Conocía a algunos de los que estaban ahí. Pero el nombre que más le llamó la atención fue el de Miyori. Miyori. La niña del violín. La que, recordaba, era tan pura y linda que no podía romper un plato. Y estaba en los buscados. ¡Se había vuelto una pirata! —Esa niña me llena de orgullo. Toda una pirata. Véanla. Y son diez millones. Jugoso. ¿Qué habrá hecho mi niña? Espero que se esté divirtiendo mucho. Y con ello, ojeó al resto de los buscados y pensó que, quizás, era momento de hacerse una reputación ella misma. Ya era una fugitiva, al menos. Y no estaba mal que la respetaran... tener un bajo perfil era ventajoso, sí, y le había servido un buen durante un rato. Pero ella quería más. Si iba a ser la mujer más libre del mundo, tenía que desafiar a todo aquél que quisiera ponerle cadenas. Se terminó su té y se puso de pie. Era momento de ejecutar el plan del día. Era más bien simple. Primero iba a limpiarse las alas y dejarlas bien listas y hermosas, luego asearía sus pistolas y las tendría listas para poder usarlas y después iría a buscar algo de dinero. Su estancia en Kárate debía llegar a su fin. Habría querido entrenar más, pero sentía que no iba a crecer más solo entrenando. Un desafío acorde era necesario. Pero su código tampoco le permitía simplemente ir a buscar pleitos... a menos que los pleitos la encontraran a ella, ¿Verdad? Terminada la rutina de la mañana, salió y anduvo por el pueblo, especialmente cerca del mercado y del puerto. Estuvo con el ojo atento a ver algún sujeto fácil de estafar, o algún otro como ella que ya tuviera un objetivo localizado. Era, en ocasiones, mucho más fácil robar a un ladrón que acababa de lograr un golpe que hacer el golpe ella misma. Ya fuera porque solían estar cansados por escapar de sus perseguidores, o porque tuvieran que gastar energía combatiendo o forcejeando con aquél a quien hubiesen robado. Para su sorpresa, lo que se logró encontrar fue, precisamente, lo segundo. Yuuki sonrió de medio lado y miró, desde la distancia, cómo el sujeto que se quejaba del ladrón simplemente pedía que lo ayudaran a atrapar al delincuente. Y por si parte, el delincuente huía entre las calles del pueblo y buscaba refugio huyendo hacia los bosques de bambú, esperando perderse allí de vista. Así pues, la birkaniana inició a correr también sin decirle nada a nadie. Tan pronto como salió del pueblo y empezó a entrar en el bosque, desenfundó las dos pistolas y usó sus alas para darse impulso sobre tierra. Es cierto que no podía volar, pero tenía suficiente fuerza para propulsarse a largos saltos horizontales, que le ayudaban a ahorrar energía valiosa en caso de que la persona a quien asaltara, resultara dando pelea. Encontrar el rastro del ladro resultó ser algo sencillo. No esperaba que el sujeto fuera tan descuidado luego de perderse de vista inmediatamente y la pelirrosa aprovechó todo lo que pudo para sacar la mejor ventaja posible. El ladrón era un sujeto desgarbado y con apariencia musculosa. Tenía en sus manos un reloj de bolsillo dorado. Brillaba bastante bien y se dejaba ver fácilmente que estaba recubierto de oro. Posiblemente la artesanía de su maquinaria también fuera costosa. Era un botín bastante bueno para un ladrón carterista como aquél; aunque no tanto para Yuuki. Capaz que la sola recompensa del ladrón y de la evidencia costaban más. Pero ella no era tampoco una cazarrecompensas; eso también darle explicaciones al Gobierno Mundial y ella no iba a hablar con marines si no había nada divertido de por medio. El claro en el que se encontraba el ladrón era un espacio rodeado por árboles de bambú y otro árbol de tronco y hoja ancha. Yuuki no sabía exactamente qué tipo de árbol era aquél, la botánica no era lo suyo. Pero de esos árboles había una buena cantidad mezclada entre los bambúes y daba una vista algo variada al bosque. También eran los culpables de los claros, al ser sus raíces anchas, no permitían que el bambú creciera en su propio territorio. Y precisamente, en medio del claro, había uno de esos anchos árboles. Y era, además, un árbol bastante grande, si ella se lo proponía, podría treparse a saltos por entre las ramas y llegar a la cima. En la base del árbol, aquél ladrón tenía una especie de base improvisada. Se notaba que era un fugitivo igual que ella. Y en el refugio tenía también un cofre, en el que guardó el reloj cubierto de oro que había robado. Yuuki preparó las armas mientras apuntaba hacia el frente, y luego avanzó hacia el ladrón. Normalmente mantenía un perfil bajo y no buscaba revelar que era una amenaza hasta que era demasiado tarde. Pero en esas ocasiones, era ella quien estaba acorralada. Aquí Yuuki hacía de cazadora y no iba a dejar que el ladrón tuviera una oportunidad de hacer acción alguna. El ladrón apenas terminaba de cerrar el cofre y se disponía a hacer alguna otra actividad, pero las pistolas de la birkaniana abrieron fuego. No dispararía de manera letal, pues no era de ella el matar a alguien sin más. Pero los disparos sí lograron dar, primero, en una de las piernas del sujeto, y el segundo en el abdomen. Y no contenta con ello recargó el arma y volvió a apuntar al frente, teniendo al objetivo frente a ella y justo a la distancia máxima que sus armas contaban para ser efectivas en un combate. Se movió horizontalmente, haciendo un círculo alrededor del ladrón y conservando la distancia y el rango libre. Mientras tanto, el ladrón se ponía de pie y se miraba las heridas que le habían causado. Luego de ver el daño, miró a la mujer de cabellos rosa, que parecía estar riéndose en su cara. Y le gritó con furia. —¿No me vas a matar, maldita? ¿O qué esperas? —Luego de eso se echó al piso y dio la espalda. Yuuki se carcajeó entonces. ¿Cómo se atrevía a hablarle así? —¡JRAH JRAH JRAH JRAH! Ciertamente, no quiero matarte. Pero tampoco quiero que te vayas sin aprender la lección. ¿Qué lección? Bueno. Ya depende de ti, no me importa lo que piense un ridículo que no es capaz de cubrir su propio rastro luego de que lo pierden de vista. ¿Eres imbécil acaso? Las puntas de sus dedos tamborileaban sobre el mango de las pistolas. Conservaba la distancia y parecía que estaba guardando muy bien la paciencia. Era como si fuera una serpiente venenosa, esperando a que su presa cayera vencida. —Sé que te he causado daño. Y tienes dos opciones: Rendirte y dejar que me lleve lo que tienes en el cofre. O esperar a que te desmayes por la pérdida de sangre y el dolor...en cuyo caso te robaré y te dejaré para que te ocupes de ti mismo cuando despiertes. Y con ellos dicho, hizo su sonrisa de niña bonita y angelical. Sus pistolas estuvieron siempre listas para abrir fuego. Y el ladrón, después de pensarlo, se sentó mirando de frente a Yuuki y levantó las manos, demasiado débil como para buscar hacer nada. Dejó caer una daga que tenía escondida para cuando la birkaniana se acercara y luego miró a un lado. —Llévate lo que sea que quieras... me rindo. —Qué buen niño. De acuerdo. No me llevaré todo. Considera esto... un impuesto. ¿Vale? —Y dicho aquello, Yuuki se acercó al tipo con las pistolas en la mano. Y manteniendo después al sujeto apuntado con Quicksilver, se llevó el reloj y otros bienes robados. Además de algunos berrys. Cuando estuvo lista para irse, se acercó al hombre y le dio un beso en la frente mientras le ponía el cañón de Quicksilver en el pecho. —Ya está. Me voy. Deberías cuidar de esas heridas. Cuídate y no te dejes atrapar de vuelta. Y con ello, Yuuki saltó sobre las ramas del árbol grande y luego se alejó planeando. Las alas que tenía no eran aptas para el vuelo, pero tenían cierta utilidad. Y con el entrenamiento se había vuelto más capaz de usarlas. Ahora solo tenía que ir a vender lo ganado, tomar su té y terminar el día. Había sido provechoso. RE: [Aventura Autonarrada][T1][P. A] Ladrón que roba a ladrón - PX-5 - 02-03-2026 ✓ Aventura Autonarrada: Completada RECOMPENSAS: — Puntos Mugiwara: 5 — Reputación: 15 — Berries: 13.000 |