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[Pasado] - La determinación de un capitán - Garnet D. Matlock - 06-02-2026 Día 42 del año 11, Invierno - 23:40
Skypiea - Shandora - En una taberna casi a las afueras [personajeinvalido=1089] Bullicio, diversión, alegría, ganas de fiesta y marcha. Todo aquello se respiraba en la pequeña taberna local del reino de Shandora en la que habían coincidido la banda de los Alas Negras y la de los Shogun Gari. Lo que en otra instancias podría haber desembocado en una trifulca entre dos tripulaciones piratas distintas, la gran sinergia, armonía y compatibilidad que habían demostrado tener las dos bandas era tal que, más que un aire de rivalidad o enemistad, entre ellos, sólo cabía un sentimiento de amiguismo y confraternización, algo que ya se pudo ver durante los juegos organizados por el soberano de Shandora. Y es que, a Garnet, le caían demasiado bien todo esos individuos. Ya de antes, el pelirrojo, tuvo la oportunidad de conocer a Jolyne y Aspros en isla Toko cuando, junto a su compitruena Sasha, participaron en el gran rodeo donde, claramente, ambas parejas destacaron por encima de los demás y de sobra. Con Triana... Bueno, que iba a decir el skypiean de Triana. Probablemente habían intercambiado un poco más de dos frases entre los dos, pero lo que sentía por la espadachín era como un escalofrío en la entrepierna que se acrecentaba con tan sólo ser despreciado por su increíble carácter y temperamento... Que mujer. En cuanto a Yojimbo, su capitán, era alguien a quién respetaba, a pesar del poco tiempo en el que se conocían. Sí, habían participado los dos en el mismo equipo, y había demostrado ser alguien verdaderamente fuerte, no sólo físicamente, sino de voluntad. Pero no era eso lo que le había llamado la atención sobre él. No, iba mucho más allá. Era su capacidad de liderazgo, un liderazgo y un carisma tan natural, que hace que todos los que estén a su alrededor quieran estar a su lado de fiesta, tal y como había hecho hace unas horas al entrar en aquella taberna con lunarian, skypiean y birkanianos, a partes iguales. ¿Quién hacía eso? Y aún más teniendo en cuenta el clasismo que había en aquella isla celestial. Desde luego, que no un don nadie. Habían pasado ya varias horas desde que ambas bandas coincidieron en ese bar de ambiente, pasando a charlar, beber, bailar y cantar en distendido, los unos con los otros, y los otros con los unos. Garnet, que hasta hace un rato estaba lleno de jolgorio, subido a una mesa y cantando y tocando un temita de los suyos con su láud, Fallen Sound, en esos momentos, se encontraba fuera del local, más concretamente, en el tejado, tumbado en él, sobre su espalda, y con su cabeza apoyada sobre sus manos, con los brazos doblados de forma que los codos daban hacia los lados. Sus piernas, ahora desnudas tras haberse quitado los pantalones vaqueros, se mantenían extendidos, notando con ellas la aspereza de la madera del tejado. El leve bullicio de fondo que salía desde el interior del local, no era suficiente para detener los pensamientos del músico, que mantenía su vista anclada en el firmamento y, como no, en la enorme Luna que brillaba con todo su esplendor en el cielo nocturno.- Tch. - Chasqueó la lengua Garnet, pensando en que, por mucho que quisiera desconectar y divertirse, era imposible para él no sentirse insuficiente. Todo lo que habían sufrido los Shogun Gari hasta llegar a Skypiea, no paraba de rondar en la cabeza de Garnet, haciendo mella y más mella en la ambición del skypiean por hacerse más fuerte, tornándose casi en una obsesión. Aquel sentimiento era como la luna que brillaba en lo más alto de la noche. Su belleza te invitaba a extender tu mano para alcanzarla pero, una vez cerrabas el puño, lo único que tenías era la nada. Debía cambiar esa mentalidad o acabaría ahogándose en su propia miseria. - Pues se ha quedado buena noche... ¿Es o no es? - Comentó, pensativo, terminando por exhalar un profundo suspiro.
ACLARACIÓN
RE: [Pasado] - La determinación de un capitán - Yojimbo - 10-02-2026 [personajeinvalido=1089] Las horas de fiesta pasaban factura y aunque en situaciones más normales fuera una bomba de energía constante, en este momento se me estaba acabando la batería social, todo lo que habíamos vivido en esos días no fue normal. Las emociones se mezclaban dentro de mi cabeza y no sabía ni cómo debía sentirme. Necesitaba parar por un momento y reorganizar mis ideas.
Desde que salí de mi isla natal con el sueño de ser el hombre más libre de todos, no me había parado a pensar en la consecuencia de mis actos, no me consideraba una persona determinista, y desde luego tampoco era alguien que pensara mucho las cosas. Pero desde que era capitán de los Alas Negras sentía una responsabilidad tremenda, no sólo con los míos, sino con todos los que tengan sed de libertad.
Aún seguía dentro de aquella taberna, sentado en uno de los muchos bancos de madera húmeda y con los codos apoyados sobre la mesa que tenía delante. Aquel banco no era extremadamente cómodo, pero al menos era de mi tamaño. Al estar perdido dentro de mis pensamientos, no me había dado cuenta de que un hombre con alitas pequeñas me estaba pegando unos molestos empujones en el hombro. Giré levemente mi cadera y le miré de reojo, parecía enfadado por algo, pero más vale pedir perdón que pedir permiso, así que agarré una botella de cristal casi vacía que tenía justo enfrente y le golpeé con fuerza la cabeza. No era el método más convencional para que te dejaran en paz, pero sí uno de los más rápidos. Aquel hombre cayó al suelo como un tablón de madera, provocando un fuerte y seco golpe contra el suelo, y por unos segundos se hizo el silencio en la taberna. Volví mi vista al frente y vi cómo Triana no me quitaba ojo, los dos sabíamos que es lo que iba a pasar. Asentí con la cabeza y se pudo ver claramente cómo se dibujaba una sonrisa en su rostro.
Como una centella, Triana se impulsó hacia el techo usando la mesa que tenía delante, se colgó con ambas manos del enorme candelabro polvoriento que colgaba del mismo, y con la energía del movimiento salió disparada hacia un Lunarian que, sin esperarlo, probaría el terrible dolor que es que te claven dos tacones de diez centímetros en el pecho. Aspros se levantó de su asiento y, como si le hubieran ofendido el orgullo, tiró el contenido de su copa contra un grupo de personas aladas, para recibir cada uno de ellos un doble tortazo “SacaMandíbulas” con doble tirabuzón justo después. Jolyne se convirtió en un monstruo jurásico horrible y desapareció de la vista de todos, al igual que muchos de los que estaban en la trifulca. ¿Se los estaría comiendo?
Yo en cambio me levanté de mi asiento y me dirigí con paso firme hacia la puerta, necesitaba tomar el aire y mis muchachos ya no me necesitaban, se lo estaban pasando bien. Tras esquivar un par de sillas, salí al exterior y caminé unos pocos metros, dejando el local y el ruido de la batalla a mis espaldas. Entonces escuché una voz, era de Garnet, y decía que se había quedado buena noche, cambié mi rumbo y me senté a su lado, para luego tumbarme sobre el suelo y pasar mis manos por detrás de mi cabeza, aspiré todo el aire que pude y lo fui soltando poco a poco.
-La verdad que sí es. Oye, se está armando la de Voi D. Rowned ahí dentro, por si te quieres unir a la pelea. Que por cierto, tienen que estar los Shogun Gari por ahí dentro… bueno, se apañarán kikikikiki. -reí calmado.
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RE: [Pasado] - La determinación de un capitán - Garnet D. Matlock - 10-02-2026 La oscuridad de la noche se tragaba las palabras de Garnet, a priori, sin ánimo de ser escuchadas por nadie. Sin embargo, lejos de lo que el pelirrojo creía creer - sin haberse dado cuentas de su movimiento al camuflarse casi en la misma noche -, una voz a su derecha sonó, respondiendo con suma calma a la pregunta sin aparente receptor.- ¿Sí o qué? Si estuviera el mismo Voi D. Rowned igual me lo pensaba... ¿Pero con esos peleles con alas? Pasando, ¿es o no es? - Dijo con desgana, centrando su atención en una estrella del firmamento en concreto que tintineaba con gracia.- Sasha y Tobías seguro que las apañan de locura, ahora mismo no me necesitan. - Contestó, tajantemente, dándose cuenta que, en ese momento, lo que era una velada nocturna solitaria, había sido estropeada por un espontáneo que había surgido, prácticamente de la nada. Durante tres segundos, Garnet parpadeó en silencio hasta que, como si hubiera sufrido los efectos de una akuma no mi capaz de ralentizarte, el músico- con un vuelco al corazón - se irguió abruptamente, mirando hacia su derecha y asustado.- ¡PERO QUÉ! - Exclamó, sintiendo como su corazón amenazaba con salir de su pecho, y encontrándose a su verita un Yojimbo "atumbarrado", en una misma postura que la que tenía Garnet hace escasos segundos.- Mierda... - Pensó, al darse cuenta de que había establecido contacto visual con el lunarian, desembocando todos los demonios que llevaba acarreando desde la muerte de Nekah, allá por los Cabos Gemelos. - Relaja la raja tronco... Es el colegui Yojimbo... Ya está... Vamos... - Se intentaba calmar el skypiean, poniendo su diestra sobre su cara, a la altura de su ojos - tapando el derecho -, y exhalando e inhalando aire de forma profunda.- Perdona, Yoji... No te esperaba el menda por aquí, ¿es o no es? - Le dijo al lunarian, intentando evitar desviarle la mirada, a pesar de los temblores que podía sentir en cada célula de su cuerpo. Era una sensación que odiaba con toda su alma pues, en continuación con su pensamiento de hace unos momentos, le recordaba lo débil que fue, es y seguiría siendo el skypiean. Y ahora que estaba a solas con el capitán de los Alas Negras, la persona - con la que mantenía una relación cordial y amistosa - más fuerte que había conocido por el momento, necesitaba saber su perspectiva, si durante su viaje, él había tenido algún momento de flaqueza o, por el contrario, se mantenía siempre con esa voluntad de hierro, y ese afán por comerse al mundo y cumplir su sueño con optimismo.- Oye, ya que estamos aquí los dos de tranquis, quería preguntarte... - Siguió sin apartar la mirada de su compañero de velada, conforme de fondo se podía escuchar insultos, gritos de dolor y botellas rompiéndose provenientes del bar.- El menda ahora mismo, te ve como alguien a superar, pero no como un obstáculo... Más bien como una meta... O algo así... - Expresaba mientras se rascaba su mandíbula con su índice derecho.- La movida es... ¿Ha habido algún momento en el que te sintieras como un saco de mierda y qué no valiera nada de lo que hicieras? - Preguntó, el pelirrojo, con suma seriedad, dejándose de rascar la cara. Necesitaba saber, de alguna manera, si la persona que tenía de meta en cuanto a fuerza se había sentido alguna vez de la misma manera que Garnet lo hacía ahora. RE: [Pasado] - La determinación de un capitán - Yojimbo - 30-03-2026 Por un momento llegué a pensar que Garnet se levantaría, iría corriendo a la taberna y se pondría a repartir mamporros a cualquier desgraciado que osara respirar a menos de un kilómetro de él, fuera amigo o desconocido, pero no, parecía bastante desanimado e incluso llegó a decir que sus compañeros no le necesitarían. Decí acompañarle en su silencio y no añadí ninguna palabra; solo los ruidos caóticos que se escapaban entre los tablones de las paredes de la taberna y el sonido de la brisa nocturna silbando nos acompañaban esa noche. Pero esa paz duró unos pocos segundos, de la nada Garnet pegó un grito, se tapó la cara y empezó a tartamudear. Asustado y abriendo muchísimo los ojos, me reincorporé de cintura para arriba y me quedé mirándolo atentamente. -¡HOSTIAS! -pensé. -¿Y si le está dando un infarto? ¡HOSTIAS! Al poco de salir de aventuras, un grupo de buscavidas me intentó atrapar. Como tenía curiosidad por ver qué iban a hacer, decidí ir con ellos, fingiendo que me habían derrotado. A la tercera noche de ir de aquí para allí decidí librarme de mis ataduras e irme del campamento en el que estábamos. Uno de mis “captores” me vio de pie en medio del bosque y se pegó un susto tan grande que se quedó dormidito casi al instante. -Mierda… -susurré preocupado. Parecía que estaba tratando de controlar su respiración y, con un éxito total, logró librarse de una muerte dolorosa y terrible. Bien. En cuanto recuperó la compostura y serenó su mente, el pirata nudista decidió ponerse algo más serio y me lanzó una muy buena pregunta. Cerré los ojos mientras agachaba levemente la cabeza y fruncí el ceño, cruzándome finalmente de brazos, adoptando una postura tranquila pero reflexiva. -¿Ves este fuego? -dije mientras hacía que las llamas de mi espalda ardieran con más intensidad. -Para que algo brille, primero tiene que consumirse. El problema es que tú solo ves el brillo, no las cenizas que dejamos por el camino. Por un momento el caos que provenía de la taberna enmudeció, dando más peso a mis palabras. -Si me ves como una meta, vas por mal camino. Las metas son estáticas. Yo solo soy alguien que corre más rápido que el resto porque tiene más fantasmas pisándole los talones. He fracasado tantas veces que ya he perdido la cuenta, y cada una de ellas me sentí el ser más insignificante del Grand Line. La diferencia, Garnet, es que yo acepté que ese vacío en el pecho no se llena nunca. Apoyé con suavidad los dorsos de mis manos sobre mis piernas y abrí los ojos, buscando entre mis palmas el calor del último abrazo que le di a Peixe. -Crees que la fuerza es un escudo, pero en realidad es un imán para las tragedias. Cuanto más fuerte eres, más gente pone su vida en tus manos, y cuando fallas... el peso de los que ya no están no se mide en kilos, se mide en noches sin dormir. Postré una pierna contra el nuboso suelo que nos sostenía y me puse en pie, mirando directamente a la luna. -He tenido momentos en los que me he mirado al espejo y no he visto a un capitán, ni a un guerrero, sino a un impostor que sigue vivo por pura suerte mientras mejores personas son alimento de los peces. He sentido que cada cicatriz era un recordatorio de que no fui lo suficientemente rápido o lo suficientemente listo. Pero escucha bien, amigo; ese sentimiento de no valer nada no es una señal de que debas rendirte, es el precio que pagas por tener un corazón que todavía no se ha vuelto de piedra. Extendí un poco las alas para sentir el viento con más intensidad mientras la luz de la luna atravesaba las plumas con timidez, dibujando en el cuerpo de Garnet un conjunto de luces y sombras. Dibujando a una persona con contradicciones, con preocupaciones, con incoherencias. Dibujando a un auténtico hombre. -No te equivoques, la meta no es dejar de sentirse como una basura de vez en cuando. La meta es que, cuando ese sentimiento te golpee y te deje de rodillas, te obligues a levantarte aunque solo sea para joder al destino. Yo no sigo adelante porque sea invulnerable, sigo adelante porque si me detengo, el peso de todos mis errores me aplastaría. Así que me muevo, sigo navegando y sigo quemando lo que haga falta. No porque sea un héroe, sino porque es la única forma de que los que cayeron no lo hicieran en vano. Si te sientes pequeño ahora mismo, úsalo. El miedo te mantiene alerta, y el dolor te recuerda por qué luchas. RE: [Pasado] - La determinación de un capitán - Garnet D. Matlock - 31-03-2026 La pregunta que procesó Garnet, por unos instantes, causó que los piratas, sentados sobre el tejado de aquel ruidoso y alborotado bar, permanecieran por escasos segundos en silencio. La postura y gestos del capitán de los Alas Negras, dejaba bastante en claro que, cualquier cosa que fuera a decir y expresar, iba con una seriedad que, en raras ocasiones le caracterizaba. Tras cerrar los ojos, agachar la cabeza y cruzarse de brazos, Yojimbo hizo que las llamas de su espalda ardieran con mayor violencia, causando que Garnet observara asombrado el panorama. De forma casi poética, el lunarian dejó en claro que, aquel brillo, y aquella intensidad de su llama era nada más que una mera imagen residual y superficial, al no ser capaz de ver las cenizas de todo lo que se había consumido por el camino. Al escuchar aquellas palabras, el Skypiean apretó con fuerza sus labios, mientras presionaba con sus dedos la superficie del tejado.- Todo lo que se quemó por el camino, ¿huh? - Pensó melancólicamente el músico de los Shogun Gari en todo lo que había perdido hasta su llegada a Skypiea, en todo lo que se había consumido por el camino. No dejaba de pensar en todas las víctimas que habían caído por culpa de las garras de Finn Slingerland y, sobre todo, por su culpa. Pero, por otro lado, le generaba curiosidad que Yojimbo se sintiera así también, ¿se habría encontrado en una situación familiar a la suya? ¿Habría sido testigo de cómo alguien importante para él moría frente a sus ojos? Por su parte, la herida estaba demasiado abierta y reciente, por lo que no iba a hacer el ademán de preguntar siguiendo, por el contrario, escuchando las palabras de Yojimbo. Sus siguientes palabras parecían confirmar las sospechas del pelirrojo. Efectivamente, el capitán pirata también se había envuelto en un bucle en el que, desde que entró en el Grand Line, se había sentido alguien inferior, insignificante y que no había dejado de fracasar pero que, a pesar de ello, no dejaba que sus demonios y fantasmas del pasado le ganarán.- ¿Alguien como él también mordió el polvo..? - Se preguntaba a si mismo Garnet, mientras miraba hacia el cielo y con sus ojos entrecerrados. Por mucho que él propio Lemarcus no se sintiera suficiente como para ser una meta, lo cierto es que para Garnet, alguien que no conocía su pasado, de él solo había visto un líder nato, alguien con un carisma y sentido de la libertad que invita a seguir y, por supuesto alguien poderoso, con una fuerza y velocidad sin igual por mucho que ese tal Sohem le ganara. El duro aunque realista discurso de Yojimbo prosiguió, haciendo hincapié en las noches que había pasado sin de dormir pues, ser más fuerte según él no era otra cosa que un imán para que peces más gordos y más hambrientos fueran en tu búsqueda, llevándose por delante todo aquello cuánto pudieras apreciar, momento en el que pudo ver - de reojo pues cualquier contacto visual directo desembocaba que los mayores terrores de Garnet salieran a flote - como el lunarian se ponía de pie, mirando con majestuosidad a la luna, a pesar de todas las inseguridades que pudiera estar proyectando en su monólogo. Casi que era como si estuviera confesando que, muy a su pesar, en vez de lo que murieron en su lugar, él mismo tendría que haber tomado su lugar algo que, de vez en cuando, era inevitable que el propio Garnet pensara. Sin embargo, en un giro de tuerca, el lunarian expreso que, aquel sentimiento que les afligía demostraba que a pesar de las idas y venidas, eran capaces de mostrar su lado más humano. Ante esas declaraciones Garnet, con su cara algo descompuesta, se giró hacia la imponente figura del Lunarian, con sus Alas extendidas y con la deslumbrante luna a sus espaldas, haciendo que en su cabeza se grabara aquella imagen que jamás sería capaz de olvidar. En esos instantes, el temor que afloraba en el Skypiean al ver a los Lunarian, aunque se manifestó en el interior de Garnet, por alguna razón, observar aquella elegante estampa hizo que se sintiera como si estuviera en un remanso de paz, parecido a cuando estuvo entrenando su Kensbunshoku Haki en aquel dojo. Sus siguientes palabras, sin lugar a dudas, fueron la guinda del pastel que, de alguna manera, hicieron clic dentro de la psique del pelirrojo y es que, no estaba mal sentirse un don nadie o insuficiente de vez en cuando, era lo normal. Sin embargo, la diferencia entre Yojimbo y él radicaba en que, a diferencia del skypiean, el lunarian usaba ese pensamiento para levantarse una y otra vez, con más fuerza que nunca y con una voluntad inquebrantable para ajusticiar y dar sentido a la vida de aquellos que no están. Aquel discurso, aquellas palabras, y el recordar sus nakamas muertos, la manera en la que los había perdido pero el como, cada uno de ellos, querrían que el resto de los Shogun Gari siguieran su camino, todo aquel cúmulo de emociones hizo que una lágrima descendiera por su ojo izquierdo. - Yojimbo, el menda... - Dijo, una vez que el capitán terminó de pronunciarse, sonándose la nariz y pasando a estar cabizbajo.- No estaba al loro de tu situación, lo siento, ¿es o no es? - Lamentó por lo que tendría que haber pasado el guerrero, frotando su pulgar izquierdo por las glándulas lagrimales de su lloroso ojo, apartándose las lágrimas.- Incluso si dices que eres un perdedor, o un fracaso... - Negó la cabeza a mitad de frase.- Nanai, que puedas vivir con tus emociones y controlarlas, es lo que hace que seas alguien más especial, ¿es o no es? - Confesó, posando su mano derecha sobre su propia cabeza.- Sólo alguien con una voluntad tan... - Se quedó pensativo durante un par de segundos, intentando buscar la palabras más acorde.- Cojonuda es capaz de luchar días tras día, sin importar lo que le venga por delante, ¿es o no es? - Esbozó una sonrisa algo incómoda.- Mientras que el menda, no es capaz de ni de mirarte a la cara, porque si no le da un tabardillo, es patético, pueje... - Expresó su mayor debilidad, el trauma que le quedó después de ver a su hermano jurado, Nekah, morir frente a sus ojos con tremendo boquete en el pecho. Pero no podía estar así para siempre. - Aún así, una cosa me ha quedado clarinete. - Cambió por completo su expresión, a una más seria y determinada.- Al igual que la música del menda puede inspirar a mis coleguis, tus palabras han calado en mi alma. - Se levantó, dándole la espalda al lunarian.- El menda va a seguir haciéndose más fuerte, y a luchar por los que ya no están, y por lo que siguen estando. - Dio un paso hacia el frente, con los puños cerrados.- ¿Sabes? Me he coscado durante estos días que aquí hay una especie de brujo que te puede rapiñear los poderes. - Suspiró.- Esta noche, antes de que nos vayamos de aquí, voy a ir a ese pavo para que le quite los poderes al menda. - Bajó su mirada hacia la palma de su mano derecha.- Será una manera de empezar de nuevo, de que un nuevo menda nazca, ¿es o no es? - Cerró con firmeza su puño derecho pues.- Pero antes... - Se giró entonces, dándose media vuelta, hasta encarar a Yojimbo, mirándole fijamente y haciendo lo posible, e incluso lo imposible, para evitar caer aterrorizado por sus demonios.- Deja que le de una despedida cojonuda a mis poderes, combatiendo contra ti, de amigo a amigo, ¿es o no es? - Y con esas palabras cargadas de determinación, Garnet esperaba ansioso a la respuesta del capitán de los Alas Negras. RE: [Pasado] - La determinación de un capitán - Yojimbo - 02-04-2026 Parecía que, de alguna manera, mis palabras habían hecho algún tipo de efecto en el corazón de Garnet; toda su frustración y toda su confusión se manifestaron con una lágrima que recorrió su rostro. La lágrima de un guerrero con un sueño, de un auténtico hombre dispuesto a dar lo mejor de sí mismo para defender a la gente que quiere y vivir la vida que ha elegido para él. La lágrima de un hombre libre, de un Alas Negras. -Kikiki...-reí entre dientes mientras mi sonrisa se ensanchaba y la determinación ardía con más intensidad que el mismísimo sol. Parecía que Garnet, ahora renacido de las cenizas de sus propias derrotas, estaba reflexionando en voz alta, yo simplemente era la excusa, se estaba hablando a sí mismo. Algo cambió en su rostro cuando confesó que ni siquiera era capaz de mirarme a la cara. Tras unos instantes de silencio afirmó que mis palabras le habían afectado de alguna manera, así que se puso en pie y dándome la espalda dijo lo que alguien de su talla tenía que decir. Iba a hacerse más fuerte para luchar por aquello que de verdad merece la pena, la libertad. Y para representar este renacimiento de alguna manera había decidido que, antes de irnos de aquí, iba a ir a ver a Pawurs para quitarse los poderes de su fruta del diablo. Me toqué la boca del estómago con mi mano derecha casi instintivamente, la marca que había dejado en mí aún me dolía. Tras este anuncio Garnet se giró y se me encaró, mirándome fijamente, como nunca antes lo había hecho, para retarme a un combate de despedida. La sonrisa se borró de mi rostro y suspiré con cierto alivio. -Pensaba que nunca me lo ibas a pedir... -dije calmado mientras mis extremidades ardían en llamas. Para mí el combate acababa de comenzar.
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RE: [Pasado] - La determinación de un capitán - Garnet D. Matlock - 13-04-2026 Garnet observaba como, ante el renacer de su determinación, Yojimbo, aquel que le había impulsado a saber cargar con el peso de sus errores y de los que ya no estaban entre ellos, reía enorgullecido por la evolución que había afrontado el pelirrojo. Esta risa y sonrisa de Yojimbo, se deshizo al escuchar como el músico de los Shogun Gari le proponía batirse en un combate que serviría para marcar el resurgir de Garnet, el último combate antes de que se despidiera de sus poderes para reinventarse y conocer a un nuevo “yo”. Las cálidas llamas de Yojimbo, a su vez, ardieron con intensidad, hasta el punto de propagarse hasta sus extremidades y combustionar con una mayor fuerza, iluminando su imponente figura junto a la luz de la Luna. Por su parte, Garnet comenzó a transformarse, probablemente por última vez, en la forma híbrida de su fruta gatuna, llegando a alcanzar unos 2 metros de altura, además de cubrirse todo su cuerpo del pelaje anaranjado y rayado propio del tigre. Los dedos de sus manos y pies se llenaron de garras y, de su trasero, sobresalió una longeva cola.- Démosle duro, Yoji, ¿es o no es? - Respondió, con una sonrisa que se tornó incómoda cuando sus ojos se posaron directamente en el físico del Lunarian, cayendo presa de sus demonios. Por un instante, Garnet pensó en apartar la mirada de Yojimbo - quién estaba a dos metros de él - pero, ¿qué clase de renacer sería ese si seguía evitando la raíz de sus problemas? ¿Qué clase de determinación estaría cumpliendo si no enfrentaba sus miedos de frente? No iba a seguir huyendo, ni apartarle la mirada al hombre que admiraba. Sus piernas, por un instante, flaquearon, hasta que repitiendo ese mismo pensamiento en lo más profundo de su cabeza, recobró la firmeza para, tras impulsarse con sus dos piernas, saltó con suma celeridad hacia su amistoso oponente, recortando en un abrir y cerrar de ojos la distancia que los separaba mientras el guarrindongo pelirrojo flexionaba su brazo derecho, con el puño de esa misma mano cerrado como si emulara la cabeza de una serpiente. - ¡ORRYAAAAAA! - Exclamó Garnet, mientras estiraba el brazo a gran velocidad hacia la mandíbula de Yojimbo, sonando un golpe hueco en la zona del impacto.- ¡Qué te ha parecido! ¿Huh? - Soltó de forma bravucona mientras caía debido a la diferencia de altura, aterrizando a un metro frente al Lunarian, teniéndolo cara a cara, momento en el que levantó una guardia con sus dos brazos frente a su torso y con las piernas inclinadas, manteniendo su pie derecho ligeramente atrasado respecto a su cadera, emulando la postura de un boxeador. Su cuerpo no dejaba de temblar con cada segundo que mantenía el contacto visual con Yojimbo pero, ese temblor, era la prueba viviente de la determinación que tenía Garnet de cambiar para bien. Ahora tocaba esperar cual sería la respuesta de su contrincante.
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RE: [Pasado] - La determinación de un capitán - Yojimbo - 21-04-2026 Había algo dentro de mí que me impedía decir que no a un enfrentamiento, y aunque me tomaba la vida al más puro estilo pirata, si había algo que era sagrado para mí eran las peleas. En el momento en el que se me retaba, comenzaba el enfrentamiento y parecía ser que Garnet y yo seguíamos la misma filosofía. Aquel hombre que tenía frente a mí comenzó a desdibujarse y a convertirse en una bestia de pesadilla, me quedé por un instante paralizado de puro asombro. Ya había visto a gente transformarse antes, pero jamás desde tan cerca y era algo realmente fascinante. Me encantaría poder convertirme en un monstruo terrorífico a mí también, pero así era la vida. Garnet era un pirata poderoso e inteligente, no tenía ni idea de cómo lo hacía, pero siempre estaba rodeado de gente, tenía un "algo" especial que atraía a todo tipo de personas hacia él. Siempre salía su cara en el periódico y antes de conocerlo en persona ya lo había visto muchísimas veces en carteles de la Marina. Si tanto lo buscaban los uniformados es que era alguien a tener en cuenta, así que no me andaría con tonterías e iría directo al ataque. Ya le había dado un instante de cortesía y se había terminado de transformar, no le iba a dejar un instante más. En cuanto abrevió mi nombre, mi mano derecha salió disparada hacia su mentón impactando la palma de la misma sobre él, cubriéndole toda la cara. Por culpa de la intervención de Pawurs y el posterior entrenamiento con él no me encontraba con las suficientes fuerzas como para usar Tierra Dorada, pero tenía más recursos y los pensaba utilizar. Sabía que había dado de lleno en cuanto pude oler el inconfundible olor a pollo que dejaban los pelos al quemarlos, y al instante decidí guardar distancia haciendo aletear mis alas hacia delante para retroceder y quedarme suspendido en el cielo a diez metros de él en diagonal, mirándolo fijamente esperando una contraofensiva. -Kikikiki. -reí divertido mientras apagaba las llamas de mis extremidades. Al fin estaba conociendo a Garnet.
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RE: [Pasado] - La determinación de un capitán - Garnet D. Matlock - 23-04-2026 En un abrir y cerrar de ojos, Yojimbo pasó a la ofensiva, antes incluso de que el propio Garnet estuviera completamente preparado para la pelea.- ¡Puagh! - Exclamaba el skypiean, al recibir el soberano impacto del lunarian en su rostro, causando que el pelirrojo inclinara su cuello hacia atrás, a la par que perdía, poco a poco, la forma que había adoptado gracias a la transformación de su fruta.- Mierda... - Pensó, mientras su vista se enfocaba en el cielo estrellado, que se desdibujaban, debido al tintineo que sufrían las pupilas el músico de los Shogun Gari por el reciente impacto. Podía sentir como las llamas que cubrían los brazos de su ahora rival, crepitaban en su rostro, habiéndole dejado una quemadura considerable, que desgastaba por momentos al músico. El cuerpo del pelirrojo se tambaleaba, al punto de echarse hacia atrás, siguiendo la inercia del golpe de Yojimbo, pareciendo en una primera instancia que se iba a caer de espalda. Sin embargo, la voz del futuro rey de los piratas, resonó en su cabeza, en su mente, como si le estuviera motivando y recordando cómo debía comportarse su nuevo yo.- La meta es que, cuando ese sentimiento te golpee y te deje de rodillas, te obligues a levantarte aunque solo sea para joder al destino. - Retumbó en todo su interior, causando que Garnet levantara su pierna derecha, para dar un fuerte pisotón que le anclaría al suelo y le impediría seguir cayendo y precipitarse hacia el suelo.- ¡UOOOOOOOOOOOOH! - Gritó, a pleno pulmón, como si acabara de lograr una hazaña imposible, mientras buscaba a Yojimbo con la mirada pues, a diferencia de hace unos instantes, ya no se encontraba frente a él. La capacidad de Garnet para poder ver con cierta resolución en ambientes oscuros, pudo ubicar al capitán de los Alas Negras, escondido en la nocturna noche, sobrevolando el terreno a unos 10 metros de él. Habiendo apagado las llamas de sus brazos, estaba claro que la superioridad la llevaba él, en todos los sentidos de la palabra. Pero no por ello iba a rendirse. A pesar del trauma que le generaba mirar simplemente a Yojimbo, quería deshacerse de esas cadenas que le lastraban, que le impedían avanzar. Pero era imposible curarse de algo tan arraigado de la noche a la mañana. No obstante, lejos de reflejar un rostro aterrorizado, una sonrisa se dibujaba en su rostro, ante el combate y enfrentamiento que estaban teniendo. Los temblores y sudores seguían apareciendo, pero no iban a ser lo suficientes como para que le impidieran divertirse. Volviéndose a transformarse en su forma de felino híbrido, flexionó sus dos piernas, quebrando una pequeña parte del tejado debido a su peso y fuerza, para salir disparado consecuentemente hacia el lugar dónde se ubicaba Yojimbo. Sabía que él tenía la superioridad en el aire y que, seguramente, aquel movimiento le dejaría expuesto ante cualquier maniobra del lunarian, pero eso no importaba. No era un combate que peleaba para ganar, o al menos no al 100%. Era un combate que luchaba para probarse, a él mismo y al hombre que admiraba. Mientras recortaba la distancia, avanzando como una bala humana, Garnet recogió su brazo derecho, a la par que extendía su izquierdo hacia Yojimbo, apuntando más concretamente hacia su cabeza para que, en el momento en el que ya estaba a su alcance, contrajo su brazo izquierdo al mismo tiempo que liberaba con absoluta fuerza su diestra, describiendo esta un arco ascendente que terminó por asestarle un puñetazo en el mentón de su oponente.- ¡Cómete esa! ¿Es o no es? - Bramó, al mismo tiempo que le golpeaba, para empezar a descender, pasando a agarrar el pie izquierdo de Yojimbo, con su mano derecha, para evitar así precipitarse y que tuviera una ventaja aérea.- ¡Esto no ha hecho más que empezar, Yoji! ¿Es o no es? - Exclamaba, colgándose cual macaquinho, esperando a ver cuál sería el próximo movimiento del lunarian.
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RE: [Pasado] - La determinación de un capitán - Yojimbo - 24-04-2026 En cuanto mi mano impactó sobre su mentón noté como su cuello se arqueó hacia atrás en un ángulo que desafiaba la anatomía, una parábola de violencia pura. Mientras me elevaba hacia el cielo nocturno, una sonrisa depredadora se dibujó en mi rostro. Esperaba una contraofensiva de aquel pirata, pero no estaba seguro de que pudiera conseguirlo, parecía ser que no le quedaban ganas de continuar la contienda ya que su cuerpo parecía que iba a caer de un momento a otro al suelo. Pero entonces pasó algo realmente impresionante, la voluntad del pelirrojo estalló y brilló más que el mismísimo Sol. Aquel guerrero que aún se encontraba en el tejado de aquella taberna gritaba enfurecido, más que enfurecido, embrabecido; era el grito de guerra de un auténtico Alas Negras. Había estado completamente equivocado, el combate acababa de comenzar ahora. Mis pupilas se dilataron por la inyección de adrenalina y sonreí nervioso, ahora sí lo estaba empezando a tomar en serio. Se volvió a transformar en una bestia y, aunque lo estaba mirando directamente, desapareció de mi vista y se transportó justo delante de mí. -¿¡CÓMO!? -el grito murió en mi garganta, ahogado por un impacto sísmico. -¡UUGGH! Si no lo tuviera a un centímetro, habría jurado que un cañón me había disparado a quemarropa. Su puño se hundió en mi rostro, deformando mis rasgos bajo una presión insoportable. Mi cuello giró violentamente y una lluvia de sangre y saliva tiñó el aire de color escarlata. ¡Sublime! Esto sí estaba siendo una pelea, y como bien había dicho él, esto no había hecho más que empezar. El impacto hizo que la cabeza me diera mil vueltas, en el sentido figurado, y que prácticamente viera doble, pero lo que tenía claro es que ahora ese desgraciado estaba colgando de mi pierna izquierda como un grillete. Así que sin pensármelo lo más mínimo bajé con fuerza mi pierna derecha, impactando de lleno en su cara, y empecé a girar sobre mí mismo, convirtiéndonos en un torbellino de carne que perforaba la mismísima oscuridad del cielo nocturno hacia el tejado. -¡¡ORA ORA ORA ORA ORA ORA!! -gritaba mientras nuestros cuerpos giraban sin control. El impacto final fue glorioso. En cuanto su espalda colisionó contra la madera podrida del edificio, el estruendo fue el de un terremoto minúsculo y mis llamas crecieron en tamaño celebrando aquel golpe. Sus manos perdieron fuerza, soltando mi pierna, y aproveché ese instante de debilidad para sepultar mi talón izquierdo en su esternón. -¡¡ORAAAAAAAAAAAAAAA!! Me separé de su cuerpo un metro y desplegué mis alas completamente hacia los lados, haciendo que mi figura se viera aún más grande, cubriendo todo el horizonte que aquel pirata era capaz de observar, dejando caer algunas de mis plumas sobre su cuerpo, que se encontraba parcialmente enterrado sobre la madera. -Kikikiki. -reí entre dientes. Tenía razón, esto apenas era el prólogo.
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