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[Aventura T2]¿Recuperación o robo? Las grises áreas de la verdad - Versión para impresión

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[Aventura T2]¿Recuperación o robo? Las grises áreas de la verdad - Bertram Gaufrid - 06-01-2026

Reino Sobert, Zona Sur.
Día 11 de Primavera, Año 17 11:00am

El reino de Sobert, una isla con dos partes totalmente diferentes y con aspectos tan opuestos que uno podría pensar que estaba pasando entre diferentes países en lugar de entre dos zonas del mismo reino. En la zona norte de la isla, donde habitan las familias más acaudaladas junto a la realeza y la nobleza de la isla, un lugar arquitectónicamente diverso, con grandes edificios construidos de diferentes tipos de rocas, geometrías que muchos consideran imposibles de llevar a cabo en viviendas y grandes ventanales, calles cubiertas de paralelepípedos, algunas uniformes, otras con diseños diversos. Algunas calles eran totalmente lisas, pero no de tierra, sino de piedra lisa y bien cuidada, algo apropiado para los ricos y acaudalados. Múltiples vitrinas daban a las calles dejando ver restaurantes, tiendas y todo tipo de lujos normales y cotidianos en la vida de esa zona de la isla. Mientras tanto, en la zona sur, todo es diametralmente diferente y es visible directamente desde que llegas, siendo una zona agraria, carente de lujos con casas más humildes y sencillas, hechas de madera, siendo que básicamente cumple lo mínimo que uno puede pedir de una casa, cobijo frente al clima y poder tener algo de privacidad. La zona sur se dedica a la agricultura, el ganado y a cuidar de los cultivos que, irónicamente, son la principal fuente de ingresos de la isla por su comercio de frutos exóticos y tropicales a las islas cercanas, junto a la carne de su ganado.
 
La mayoría de habitantes de la zona sur son humildes trabajadores que se ganan el pan con esfuerzo, sudor y, en ocasiones, sangre, para que luego otros se beneficien del dinero. A pesar de ello, todos siguen esforzándose y trabajando duro, algunos por que les apasiona su trabajo, otros por el simple hecho de poder seguir manteniendo a sus familias, y algunos porque no les queda de otra que trabajar para subsistir. A pesar de ser una zona mayormente agraria y de campos, también tiene una pequeña ciudad, humilde, discreta y ni se acerca a la enorme ciudad de la zona norte, pero tiene todo lo necesario para que las familias humildes y trabajadoras puedan abastecerse y vivir más allá de simplemente trabajar. Es mediodía y en la ciudad de la zona sur la gente se mueve con naturalidad y una calma proveniente de repetir el mismo camino y la misma rutina día tras día sin cambios, sin prisas, solo las personas viviendo y descansando de su trabajo o yendo al mismo, mientras que los niños corren por las calles, algunos juegan en callejuelas secundarias y otros en plena calle principal, a un costado para no estorbar el paso. El flujo de personas, a pesar de la poca riqueza de la zona, es mayor que en la zona norte, siendo que no tienen el lujo de poder almacenar las cosas por días en sus propias casas, por lo que salen a comprar con más frecuencia, además su único entretenimiento es reunirse con la gente en la ciudad, por lo que es natural que la zona esté tan llena, siendo que el único lugar que quizás es igual de frecuentado es la iglesia Austro, donde el pastor ayuda a quién lo necesite.
 
Pese a un ambiente cálido y aparentemente inofensivo, hay zonas de la ciudad que no son muy frecuentadas, algunos rumores dicen que una banda de ladrones se apoderó de la zona, otros comentan que quien se adentra en esa zona no regresa, sea como sea la mayoría de personas lo evitan, los niños son castigados si tratan de ir, y siempre que preguntan por esa zona nadie dice nada, solo evaden la pregunta y tratan de enviar a quien pregunte a otro lado, mayormente a la iglesia para que busque guía divina. Los callejones evitados son algo más sombríos, no se sabe el motivo, pero el ambiente en el lugar es algo distinto, sin embargo, una figura se adentra en la zona, encapuchada y sin que nadie pueda ver nada, y en ese mismo lugar deja un pequeño cartel, colgado de una pared antes de irse, un cartel con un simple trabajo, recuperar un objeto que fue arrebatado a su legítimo dueño, en el mismo se encuentran todos los detalles necesarios, siendo que el objetivo se encuentra de camino a la zona norte, ya fuera de la zona sur propiamente dicha, pero sin llegar a entrar a la zona norte, siendo los almacenes de las tiendas que se mantienen a las afueras por comodidad. El objeto a recuperar es un medallón, pero en el cartel advierte, el culpable es peligroso y muy hábil, sabe pasar desapercibido ante los soldados, de forma que ante la ley es alguien honrado que no cometió crimen alguno. La recompensa es alta, pero no se sabe qué tan cierto es lo que dice, solo se ve el diseño del medallón y la ubicación donde se cree lo esconden.
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medallón



RE: [Aventura T2]¿Recuperación o robo? Las grises áreas de la verdad - Ryota Miyamoto - 15-02-2026

Día 11 de Primavera, Año 17




Eran las once de la mañana en la zona sur de Sorbet. La mayoría de los ciudadanos, como buenos miembros de la sociedad, se levantaron temprano ese día para interpretar sus respectivos papeles. Panaderos, obreros, profesores o incluso guardias, cada oficio conocido tenía el deber de comenzar su trabajo ni bien saliera el sol para hacer sonreír a esos tiranos adinerados que tenían por jefes; a menos claro, que fueras un pirata.

Ryota Miyamoto, el prospecto a pirata del South Blue, se había levantado algunos minutos atrás. Se estaba hospedando en un hotel de la zona norte, pero la noche anterior había disfrutado de los placeres nocturnos que la desprotegida área tenía para ofrecer. Razón por la cual, durmió en una pequeña posada de la zona y ahora se encaminaba por las calles entre bostezos, buscando algo para desayunar.

Como buena presa de sus deseos, el aroma a pan fresco lo arrastró hasta una pequeña panadería que se ubicaba cerca de las zonas más al sudeste de la ciudad. Muchos pueblerinos tenían miedo de llegar hasta esos recónditos lugares, mas Ryota solo sentía que era la típica historia de cualquier país, del cual se dice que es súper peligroso solo porque no están acostumbrados a un poco de violencia o falta de los derechos básicos.



“Ahhhhh…”

Bostezo profundamente tras atravesar la puerta del local y llegar hasta el mostrador.

Quien atendía, un hombre de unos 45 años, se quedó observándolo, con la pinza en mano para tomar el pan que el cliente deseara. “Veamos… dame un croissant de chocolate, dos de queso y una galleta de glaseado.” Tras su orden, espero a que el trabajador tomara lo deseado y empacara todo en una bolsa. “¿Tienen café?” Pregunto.

“No para llevar, amigo.” Respondió el hombre, abriendo la vieja caja registradora de acero. “Serán 20 Berrys.” Agrego tras hacer los cálculos pertinentes.

“Bro ¿Tienes chicles?” Exclamó el castaño sacando la billetera de su bolsillo.

“¿Menta o Fresa?” Indagó el trabajador, apuntando con la diestra a un frasco de cristal junto a ellos. 
“Fresa estaría bien.” Afirmó Ryota, sacando 50 berrys para pagar. 

“Tenga buen día.” El panadero sonrió entregando la bolsa, con los dulces y aperitivos indicados anteriormente. Ryota tan solo tomó la bolsa, agradeciendo con la mirada y abandonando el establecimiento.
Lo primero que hizo una vez salir, fue sacar de la bolsa el Croissant de chocolate para llevarlo a su boca e ir comiendo por el camino.

No prestó atención a dónde se dirigía, tan solo comenzó a caminar observando los callejones con curiosidad. “Waos, realmente parece un lugar chungo…” Pensó al estar su boca ocupada con el dulce sabor de la masa achocolatada.

Fue más adelante, entre los callejones con aroma a cloaca, que encontró algo extraño. Un cartel en la pared, el cual mostraba información que llamó tanto la atención del chico que se quedó quieto terminando de comer su postre hasta leerlo por completo.



“Kekeke, tas pendejo bro...”

Opino sin malicia, solo le sorprendió que alguien en verdad fuera a una zona empobrecida para dejar un trabajo por el que cualquier random podría optar. En su idioma, eso solo significaba atraer a personas inescrupulosas, que probablemente tras recuperar el medallón, luego solo le robaran el dinero, para quedarse con ambas recompensas.



“Bien, entonces será premio doble.”

Decidió de repente, la idea de ganar doble paga fácilmente le sonaba agradable. Porque sí, Ryota era uno de esos seres inescrupulosos que optaría por quedarse el medallón y robarle el dinero al pobre desgraciado que se atrevió a poner ese cartel. “Un momento… ¿y si es solo una estafa?” Se preguntó antes de iniciar el movimiento… pensándolo durante escasos segundos en su interior. “Bueno, de todas formas, no tengo nada que hacer y debo volver a Sorbet Norte, así que al estar de paso no pierdo nada.” Elevo sus hombros, restandole importancia y arrancando el cartel. Emprendiendo así la marcha a la zona que indicaba el panfleto  mientras comía el resto de su bolsa con agrado.


INFO



RE: [Aventura T2]¿Recuperación o robo? Las grises áreas de la verdad - Bertram Gaufrid - 18-02-2026

Reino Sobert, Zona Norte, Almacenes
Día 11 de Primavera, Año 17 11:00am

El viento agita suavemente los cultivos de la zona sur con una ligera brisa agradable, no llegando a una fuerza que represente un peligro de cara a destruir la plantación o hacer que los pobres campesinos pierdan su fuente de ingresos, pero lo suficiente para que la gente note una agradable sensación de frescor en un día cálido. La ciudad se sigue moviendo con la misma naturalidad y rutina que todos los días, la gente se centra en sus propias rutinas sin preocuparse por nada más, ni buscar nada nuevo o diferente. Lentamente el día va pasando, con cada minuto del reloj más desesperado se vuelve el responsable del cartel, aunque no se encuentra en el lugar ni a la vista como para que alguien le pueda ver por lo que nadie ve lo desesperado que está por encontrar a alguien que acepte su encargo, y quizás así sea mejor pues entre la zona que eligió para colgar el cartel, lo escueto de la información y el hecho de que es prácticamente imposible saber si realmente el encargo es verídico y no es alguien tratando de usar a un pobre desgraciado que, en la desesperación de conseguir una buena cantidad de dinero para su familia, su negocio o sus vicios, decida aceptar el encargo para poder estar tranquilo por un tiempo.

Tal y como era de esperarse casi nadie pasa por ese lugar, siendo una zona prácticamente desierta e ignorada por la mayoría de los habitantes de la zona por los rumores y las historias que circulan sobre desapariciones y muertes, pasando de una organización criminal que trafica con personas y mata a cualquier testigo si no sirven para vender, hasta historias de bestias oscuras que devoran a todo el despistado o valiente que se adentra en la zona. Mientras el misterioso cliente espera escondido en las sombras, cerca del lugar objetivo, y nuestro amigo hambriento encuentra el cartel y parece meditar sobre la veracidad del trabajo, la inteligencia del que lo colgó y la posibilidad de que sea una estafa, decide ignorar cualquier impulso de sensatez al tomar el cartel y decidir “aceptar” el trabajo, pues nadie más que él mismo sabe sus verdaderas intenciones.

El almacén está aparentemente tranquilo, en el exterior no se ve absolutamente nada, por lo que por mucho que el supuesto dueño del colgante lo vigile no verá nada, a simple vista es eso, un almacén sin mucho que ocultar ni misterios. El camino hacia la zona norte que pasa por el centro de lo que sería la misión es un camino tranquilo y relativamente corto, rodeado por todos lados por campos de cultivos donde se ven varios trabajadores comprobar el estado de la plantación, algunos reparando bayas rotas y un poco más alejado algunos rebaños de diversos animales, desde cabras, ovejas hasta vacas y toros, todos pastando tranquilamente sin acercarse al cultivo, sus respectivos pastores cerca y algunos perros vigilando que ningún animal se disperse. Las migas de la bollería atraen a un pequeño grupo de hormigas que evita el camino del pirata y simplemente se llevan lo poco que encuentran consigo, mientras que conforme caminas a lo lejos ves las figuras de los almacenes elevarse, ni excesivamente grandes y tampoco muy elegantes, no están pensados para mostrar lujo ni destacar, y precisamente por ello es que podría realmente ser el lugar idóneo para esconder material robado o personas secuestradas.

Conforme llegas a la zona de los almacenes notas el ambiente diferente al de los callejones, no se nota tan sombrío como aquella zona donde supuestamente la gente simplemente desaparece, aquí el lugar es tranquilo, casi demasiado tranquilo haciendo que parezca hasta sospechoso tanta tranquilidad. Lejos de ser un par de almacenes se ve una gran cantidad junta, formando un pequeño sistema propio que algunos llaman polígono, otros simplemente zona de almacenamiento, lo importante es que se construyó de una forma peculiar y algo caótica, formando varios pasajes laberínticos, algunos amplios y claramente más utilizados, otros oscuros y estrechos, como si fuesen simplemente usados para depositar basura o guardar algo que se usa a diario sin dejarlo demasiado a la vista. Pero lo que más llama la atención del lugar es, además de los números marcados en rojo y dorado en la puerta de entrega de mercancías de cada almacén, que parece que hay varios espacios esparcidos casi intencionadamente por todo el lugar, como si fuesen cabinas de vigía o zonas de resguardo para una fuerza armada. El silencio de la zona parece inalterable, hasta que de pronto se empiezan a escuchar dos voces hablando en algún lugar de la zona, en un tono relativamente bajo, pero sigue siendo lo bastante alto como para que sea escuchado para alguien con un buen oído. Lo primero que escuchas cuando las voces llegan a ti es

-Espero nadie venga hoy a molestar, estamos a punto de poner en marcha el traslado de la mercancía y lo último que necesitamos es alguien como el pesado del colgante.-

Contenido Oculto


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Detalles



RE: [Aventura T2]¿Recuperación o robo? Las grises áreas de la verdad - Ryota Miyamoto - 21-02-2026


Los bocadillos se fueron acabando con cada paso dado, hasta llegar a la ubicación marcada en el cartel.
El delicioso sabor dulce en su paladar pronto cambió a uno más frutal, los chicles de fresa fueron el “postre” idóneo para su desayuno vespertino. Durante el recorrido, varias fueron las pompas de chicle que Ryota inflo, contemplando de paso la zona sur de la ciudad, ya bastante conocida para él.

El común denominador de la población era como todas las demás fuera de las grandes ciudades; personas honradas, toscas y sensatas que sabían sudar sus frentes para conseguir las pocas monedas que recibían. A donde los orbes de color miel observaran, solo veían gente produciendo, trabajando y esforzándose por tener un mejor futuro, uno que quizás los llevara hasta esa ciudad podrida en el norte. “No los envidio en lo más mínimo…” Pensó con un semblante despreocupado, sin sentir personales aquellos ajenos ahnelos.

Una vez llegó a la zona señalada en el volante, Ryota percibió de inmediato el cambio de ambiente en comparación con el lugar donde había encontrado el cartel. Allí, varios almacenes se alzaban formando una especie de polígono irregular y se distribuían de manera desorganizada, con distintos tamaños que otorgaban al sector un aire laberíntico.



“¿Dónde choto estoy, bro…?”

Dijo a sí mismo, sin entender del todo por qué la persona que robó el medallón se encontraría en esa zona. Quizás era de esos ladrones que acumulaban, quienes disfrutaban de coleccionar una gran cantidad de joyas antes de venderlas. Solo por esa última idea, continuo su caminar, esperando encontrar a alguien mínimamente sospechoso.

“Capaz habría sido mejor encontrarlo intentando robar a alguien… pero por aquí no hay ni un alma… qué onda con la gente…” Debatía en sus pensamientos, pues lejos de buscar un perfil “discreto” caminaba por medio del camino sin temor a ser visto. Después de todo, infiltrarse en un complejo de almacenes no iba a ser su más grande delito en la isla y justo cuando pensaba ponerse a gritar, sus prodigiosos oídos captaron la conversación de dos personas a lo lejos. 



“Waos”

Se quedó de piedra ante la suerte que tuvo, de los nulos personajes allí, justo esos dos sujetos a lo lejos, hablaban de alguien que podría ser a quien buscaba, o podría ser un random cualquiera con otro colgante, pero por lo menos ya tenía un inicio. “Que loco, soy como el mejor puto detective del mundo.” Alabo su suerte para luego hacer lo que cualquier ser humano con dos dedos de frente haría en esa situación.

Buscar resguardo y ponerse a cubierto para mantener su posición secreta.

Al instante, Ryota se deslizó hasta la pared del almacén más cercano y ejerció un impresionante salto que lo elevó 12 metros llevándolo hasta el techo de la edificación. Una vez arriba se agachó, caminando en sigilo una distancia de 15 metros para colocarse justo a 5M sobre el almacén que estaba frente a los dos sujetos que conversaban. 

“Si no quieren que nadie moleste, quien soy yo para arruinar su momento. Además, el traslado de la mercancía sonó interesante, quizás podría sacar más dinero de esto…” La ambición del castaño no conocía límites y esperó el momento oportuno, mientras sus ojos dibujaban símbolos de berrys.


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RE: [Aventura T2]¿Recuperación o robo? Las grises áreas de la verdad - Bertram Gaufrid - 21-02-2026

Los dos guardias siguen en el lugar, asegurándose de mantenerse en sus puestos de guardia, aunque no estén precisamente atentos y estén hablando demás, pero en sus mentes, al permanecer en su puesto están haciendo su trabajo y no les pueden recriminar nada. Las zonas de ese laberintico grupo de almacenes parecen un auténtico desierto al que solo acuden los trabajadores que almacenan ahí la mercancía y, al parecer, un grupo de ladrones que aprovecha los almacenes vacíos para guardar sus objetos robados sin que destaque al ser una zona repleta de lo mismo. Normalmente si uno está de guardia, tanto en una tienda legítima, como en un almacén clandestino, lo peor que puede hacer es hablar de os envíos y lo que guardan, básicamente estás dando información que puede ser delicada en un entorno en el cual no puedes controlar quién está escuchando y las consecuencias de que se sepan esos detalles. Conforme avanzas escuchas cómo el segundo le recrimina al primero que hable de más y dice

-Puede ser, no puedo creer que siga insistiendo que tenemos objetos robados sin tener una sola prueba de ello. Igualmente no digas más, lo último que necesitamos es que este envío de alto valor se vea comprometido por hablar de lo que no debemos.-

Tras escuchar esas palabras mientras avanzas te percatas de que o bien es una banda de ladrones muy activa o puede que realmente sea el dueño de todo eso y el que puso el cartel sea el verdadero ladrón. Los dos guardias parecen dejar de hablar del tema, parece que ya no tienen más que mencionar o decidieron realmente cumplir con su deber en silencio, pero como sea eso no es el verdadero problema, el problema es que conforme te acercabas un pequeño mecanismo cuidadosamente posicionado se activó, haciendo que en algún lugar de la zona una alarma lumínica se active y ponga en marcha un grupo de soldados cuyo trabajo es actuar en caso de aviso de amenaza.

Los guardias bostezan y uno de ellos dice

-Por lo menos hoy está el jefe de seguridad, por lo que si alguien intenta molestar seguramente él se haga cargo, suponiendo que el sistema de seguridad no se active o no sea suficiente.-

Y justo conforme escuchas eso tus oídos perciben pasos muy bien sincronizados y ligeros, moviéndose con soltura y una uniformidad que deja claro que están más que acostumbrados a trabajar en grupo, siendo probable un grupo militarizado o similar. Los guardias parecen no percatarse de ello, para ellos parece ser que la noche está siendo tranquila ya que ni escuchan los mercenarios, tampoco el cierre de un almacén cercano y mucho menos se percatan de tu presencia en lo alto del edificio que tienen en frente. El ambiente está callado y en completo silencio, no parece haber nada más que esos dos guardias y el sonido de las botas acercándose poco a poco, siendo que no vienen desde la zona cercana a ese almacén, sino que viene desde el lado completamente opuesto, y no van precisamente despacio.

Poco a poco en la zona empiezan a aparecer diversos hombres de diversas estaturas y complexiones, pero todos ellos parecen altamente capacitados para lidiar con los problemas más comunes de la zona, siendo lo más normal pequeños ladrones de poca monta o molestos acusadores que se van en cuanto los ven al ser unos cobardes.

De pronto notas que los hombres parecen centrarse en preguntar a los guardias y vigilar el almacén, y escuchas a uno de ellos diciendo

-El jefe se encuentra dentro junto a la mercancía, alguien activó la alarma y el jefe dice que debido al valor de esta carga se quedará por la zona hasta que se complete el envío. Guarden el almacén 17 con todo.-

Poco a poco el grupo se reúne alrededor del almacén donde se encuentran los objetos, guardando la única entrada posible y donde al parecer se encuentra el jefe de ellos  sin saber que indirectamente están diciendo claramente donde se encuentra todo lo que no quieren que se lleven. Mientras se movilizan uno de ellos menciona que con aguantar 2 horas más empezarán a cargar todo en una carreta que irá directamente a un puerto privado habilitado especialmente para esta carga, hasta entonces deben evitar que entren al almacén o descubran la ruta que seguirá el carruaje, aunque muchos de ellos piensan que hacerlo a plena luz del día es un error no se atreven a ir en contra de los jefes. Mientras tanto, el sujeto que ofrece la enorme suma de dinero permanece por la zona, observándolo todo desde las sombras sin mostrarse, pero atento a cualquier movimiento y señal de peligro.

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RE: [Aventura T2]¿Recuperación o robo? Las grises áreas de la verdad - Ryota Miyamoto - 23-02-2026


“Bro, hoy en día no se puede confiar en nadie, que mundo tan peligroso…” Pensó el joven de mirada color miel, tras escuchar más de la conversación ajena.

Quizás el misterioso individuo que puso el anuncio, era en realidad un ladrón que deseaba hacerse con el medallón. O también podría tratarse de su legítimo dueño ansiando recuperar el ultimo recuerdo de su hermosa abuela. “Hoy en día ya no se puede confiar en los carteles de extraños… en qué clase de mundo nos encontramos…” Bromeo consigo mismo, para luego notar que un brillo externo se activaba en el suelo.

De inmediato, detuvo su andar abruptamente y deslizó su mirada a los dos hombres en el suelo que no tardaron en reaccionar. ¿Una alarma? ¿En el techo? “Bro, pero esto era robo de chill… que pedo…” No solo ya no se podía confiar en los contratistas misteriosos, tampoco se podía esperar que un trabajo en los suburbios fuera fácil.

Tras notar que los sujetos del suelo no se percataron de su posición, Ryota suspiro aliviado y trató de observar algo que le diera más información, siempre oculto por el borde del techo. “Jefe de seguridad… comienzo a pensar que esto no vale la pena…” Su expresión desinteresada se plasmo en su rostro mientras mantenía la mirada hacia el suelo. 

Justo en ese momento pudo notar el característico sonido de las pisadas. Varios hombres parecían dirigirse hasta ese lugar, quizás producto de la alarma.

Ryota no podía creer lo complicada que se estaba poniendo la situación, lo que en principio creyó que sería un trabajo rápido, ahora incluía uniformados y agentes del orden.



“¿Y si mejor me voy a la mierda?”

Llego a pensar inflando una de sus características bombas de chicle. Después de todo, nada le aseguraba poder llevarse el medallón sin luchar antes con los treinta hombres que acababan de llegar intercambiando palabras con los dos que se encontraban allí en un principio.

“Así que, si era una alarma… me pregunto si funcionara con señal de den den mushis…” No dejo de prestar atención a lo que pudiera escuchar desde las alturas. “Almacén 17… y su jefe se encuentra con las cosas…” No necesitaba ser un genio para entender que se trataba de alguien capacitado. Por lo tanto, sería un verdadero dolor en el trasero tratar de tomar el medallón frente a sus narices.

Pese a ello, Ryota mantuvo el sigilo para seguir los pasos de los uniformados, siempre sobre los tejados claro hasta ver que todos se reunieron frente a uno específico. “Debe ser ese.” Concluyo, observando en dirección a donde se reunían todos los uniformados custodiando la puerta del recinto.

En ese momento alcanzó a escuchar una conversación que revelaba información jugosa. Al parecer, en las próximas dos horas comenzarían a cargar la mercancía en una carreta que partiría hacia un puerto privado, donde dejarían la carga. Y una vez allí, sería bastante difícil conseguir dar con el medallón.



“Mmmmmmmmm, no hay de otra… tengo que hacerlo.”

Con decisión en su mirada, Ryota llevó su diestra a los bolsillos de su bermuda y sacó de allí una moneda. “Sello, me largo de aquí a  la mierda, cara intento el robo kekeke” Su sensatez le pedía retirarse, pero su ambición y carácter apostador lo impulsaban a arriesgarse en busca del dinero. Así que decidió dejarlo al azar, haciendo una pequeña apuesta consigo mismo.

La moneda fue lanzada al aire, dando varios giros en el aire y cuando cayó en su mano, la fortuna dictaba… “Cara.”

No fue sino hasta que transcurrieron las dos horas que Ryota entró en acción, justo cuando llegó la carroza. Su plan era aprovechar el movimiento del cargamento para evitar adentrarse en la madriguera del oso y dejar que todos los objetos de valor salieran por sí solos.

“Bien, será mejor que me prepare…” De esa forma, Ryota llevó las manos a los bolsillos traseros de su bermuda y sacó un par de guanteletes, junto a una máscara improvisada hecha con una media velada, perforada con cuatro agujeros. Se colocó los guantes con prontitud y ajustó la tela sobre su cabeza. Acto seguido, su cuerpo comenzó a crecer un par de tallas; un espeso pelaje negro cubrió su piel, otros cuatro brazos emergieron, alineándose por encima y por debajo de sus hombros, y en su espalda se formó el voluminoso abdomen de una araña.

Los ahora cuatro ojos de Ryota se abrieron en un tono blanco que observaba el entorno. Había pasado de un ser humano, a un hibrido completo entre araña y humano. “O..o…d..io es…ta… pu…puta… tra…ns…formacion…” Tartamudeó, mientras su cuerpo temblaba arrítmicamente producto del inmenso terror que le generaba estar en esa forma. Sin embargo, por mucho que la odiara, sabia perfectamente que necesitaba aprender a controlar ese maldito poder. “Lo odio, lo odio, lo odio, lo odio…”


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RE: [Aventura T2]¿Recuperación o robo? Las grises áreas de la verdad - Bertram Gaufrid - 23-02-2026

Los dos guardias parecen totalmente preocupados por el hecho de que la alarma se haya activado, puede que sea porque se dieron cuenta de que alguien ha podido escuchar lo que decían o por el hecho de que eso hace que su trabajo se complique o les castiguen por no evitar los problemas como deberían, sea como sea están claramente nerviosos por el hecho. Se miran entre ellos y empiezan a susurrar tan bajo que nadie los puede escuchar, pero con echarles un vistazo es evidente que se están culpando el uno al otro, buscando escabullirse de su responsabilidad para que no les quiten sueldo o despidan en el mejor de los casos. Los mercenarios se movilizaron prácticamente ignorando a esos dos, aunque uno de los mercenarios se acerca y les entrega una nota a cada uno antes de reunirse con el resto rumbo al almacén. Los dos guardias se quedaron congelados, casi como si supieran que su futuro está muerto en esa empresa.

Los mercenarios se dividen en grupos para diversas labores, un grupo de 5 se queda junto al almacén, dos guardando la puerta y otros tres haciendo una ronda alrededor del edificio por si alguien busca entrar por una ventana o esconderse en alguna parte posterior antes de que salga el pedido para atacarlo sin más. A su vez un grupo de 5 se dirige al edificio del almacén donde saltó la alarma, siendo parte del protocolo establecido en caso de que salte la alarma para asegurarse que no saltó por error o algún animal desorientado, aunque por la zona no suelen haber animales es mejor asegurarse. El resto de mercenarios se divide en parejas patrullando la zona para asegurarse que no hay nadie tratando de robar ni tampoco peligro de que alguien intente algo. Uno podría pensar que esa gente solo protege los intereses de un comerciante, pero si fuese algo legal lo haría por el puerto principal en lugar de usar un puerto privado a escondidas.

Cuando los mercenarios llegan a la zona de la alarma no ven nada ni nadie, ni siquiera un animal que justifique que haya saltado la alarma por lo que de inicio mantienen la alerta, aunque no aumentan la presencia pues no tienen señales de que realmente haya alguien y no haya sido un error o un ave que pasó por la zona y se marchó tras hacer saltar la alarma. A su vez, en el interior del almacén el jefe de seguridad se encuentra de pie, preparado para pelear con sus guantes ya equipados y una mirada seria, atento a todo lo que le rodea. Los guardias caminan en silencio por las calles, claramente conociendo el entorno y siendo capaces de moverse por allí sin perderse, prueba de que no es la primera vez que están por la zona, y más de que hay algo extraño respecto a ese lugar. Las horas van pasando y no parece haber novedades, los guardias parecen no percatarse de tu presencia y no parece haber complicaciones extras, algo que provoca que algunos guardias bajen la guardia y empiecen a despreocuparse, pero el jefe sigue atento en el interior.

Llegada la hora del traslado los mercenarios empiezan a rodear la entrada formando una especie de pasillo que sale de la zona rumbo al oeste de la misma, en el mismo pasillo avanza una carreta a un paso calmado y medido, la mejor forma de evitar llamar la atención es actuar con total naturalidad, al mismo tiempo, al lado de la carreta se puede ver a un sujeto enorme, de unos 10m de altura y un aspecto fornido y amenazante, la mirada seria y claramente atenta al entorno. Mientras él escolta el botín, el resto de mercenarios se quedan a cargo de cerrar el almacén, comprobar que está todo en orden y dar con el paradero del encapuchado que lleva varios días apareciendo en varios puntos del lugar y molestando, provocando que se aplace varias veces el traslado de la mercancía.

La carreta avanza despreocupada, ajena a los peligros que puedan acechar, confiando plenamente en la capacidad del semigigante de encargarse de ello, sin contar con la posibilidad de que trabajen en equipo para que unos lidien con el guardia y otros roben, o que varios ataquen al mismo tiempo y de forma caótica, haciendo que una sola persona tenga problemas para expulsar a todos los enemigos. El camino elegido es bastante discreto, pasando por entre una muralla que busca proteger la zona norte de las criaturas y criminales, y un bosque, haciendo que el camino sea bastante angosto y haya muchos puntos ciegos. El mercenario no está contento con la elección de la ruta, pese a ello no tiene más opción que acompañar la carreta a pasos largos y asegurarse que llegue a su destino si quiere cobrar la recompensa ofrecida.

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RE: [Aventura T2]¿Recuperación o robo? Las grises áreas de la verdad - Ryota Miyamoto - 26-02-2026


Mentalizarse, eso era lo más importante antes de llevar a cabo un robo.

¿Lo había hecho antes? Claro. Pero jamás a esa escala, nunca con tal seguridad y mucho menos contra un gigante de diez metros, de quien tuvo que ocultarse tumbándose sobre el tejado para no ser visto apenas salió.

Por alguna razón, el miedo que jamás lo abandonaba en esa forma, intensificaba sus ganas de salir corriendo, como un estado de alerta masivo que lo dejaba con los pelos de punta en todo momento.
Gracias a eso, aun tumbado, decidió esperar a que la carroza iniciara su recorrido. Cobardía o sensatez, quien sabe, pero debido a esa decisión pudo ver cómo el coloso era quien marchaba junto al vehículo. “Así que se separan… bueno, ¿quién en su sano juicio trataría de robar a un semigigante no?” Se burló de sí mismo, usando su habilidad furtiva para comenzar a seguir la carroza desde una distancia prudente.

Atrás quedaban los demás uniformados, custodiando el almacén. “¿El medallón se habrá quedado?” Pensó aún alejándose y teniendo cuidado de que el gigante no se fijara en él si se le ocurría dar media vuelta. “Nah, la carroza es muy delgada y pequeña, el cargamento tampoco parece tan grande, así que deben ser cosas valiosas y pequeñas, además…” Sus ojos, nuevamente cambiaban a la forma de los berrys motivo de su gran ambición.

“Aunque no esté el medallón, me vale riata Kekeke ahí debe haber buenos artículos para vender.” Fue su análisis mientras les seguía por los tejados, hasta que finalmente fue obligado a descender al suelo y mantenerse al margen, pues su objetivo se alejaba del complejo de almacenes, entrando a aquel extraño recorrido junto a la muralla.

Ryota tuvo aún más cuidado desde ese punto, utilizando saltos rápidos para desplazarse con sigilo hasta llegar a los árboles. De allí en adelante, los siguió oculto en los troncos y cuando sintió que estaban lo suficientemente lejos como para que la voz del gigante no alertara a nadie en el complejo que habían dejado atrás, intervino.

Un salto lo llevo hasta el mismo camino que transitaban el semigigante y la carroza, exactamente 7M a espalda del coloso. Probablemente el sonido de su caída alertó al gigante, lo suficiente como para que se diera la vuelta. Allí se encontró con un usuario de akuma, que daba ligeros saltitos en su sitio, como si estuviera calentando antes del combate. “¡He… Hey Bro!” Tartamudeo y no paro de temblar, sabiendo que su máscara de medias veladas lo hacía aun más sospechoso.

“¡So… soy tu amigable ve…vecino Spiderman! ¡Y voy a lle…llevarme los artículos de esa carrosa!” Expreso con toda la dignidad que el maldito terror le permitía y al tiempo, forzaba una sonrisa mostrando sus colmillos.

“Y bien… ¿qui…quieres ba… bailar?” ¿Daría el primer golpe? Claro que no, en ese momento todos sus sentidos ya alborotados por el terror le gritaban que diera media vuelta y se marchara de allí, es que una cosa era ver a un gigante de lejos y otra era darse cuenta de que le llegaba hasta la rodilla.


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RE: [Aventura T2]¿Recuperación o robo? Las grises áreas de la verdad - Bertram Gaufrid - 26-02-2026

La comitiva encargada de llevar los artículos al puerto designado así como su escolta, únicamente el jefe de seguridad al pensar que entre la ruta angosta, el tamaño intimidante del hombre, y el hecho que pocos conocían el horario que eligieron para el traslado de todo ello al barco; pensaron que no hacía falta mayor seguridad, teniendo al semigigante más que nada para lidiar con las criaturas de la zona, por si decidían atacar a la carreta. La marcha de la pequeña comitiva avanza con tranquilidad, sin apenas sobresaltos ni sorpresas inesperadas, haciendo que el conductor empiece a pensar que enviar al semigigante como escolta fue una medida exagerada a pesar de que aún no avanzaron todo el camino y apenas emprenden el viaje hacia el puerto, por lo que, a pesar de la confianza del conductor, el semigigante permanece atento al entorno, sobre todo a la zona de los árboles y del muro por si deciden emboscarlos desde los laterales. Por suerte para el misterioso ser medio humano medio araña nadie se percata de su posición, ni el conductor ni tampoco el enorme guardia, por lo que todo avanza con calma y tranquilidad, casi pareciendo que el pirata actúa como un escolta escondido en los árboles.

Cualquiera que viera a Ryota ahora mismo no encontraría al hombre confiado que era al principio, ahora mismo parecía un ovillo de nervios y pánico, seguramente algo habrá pasado tras adoptar esa forma para que el terror se apoderara de él, igualmente demostró una tozudez envidiable al proseguir hacia un claro combate incluso cuando todo en su ser le estaba diciendo que saliera corriendo de aquel lugar. La carreta sigue su camino, dejando marcas de las pisadas de los caballos que tiran de la misma y las ruedas, no muy profundas al no llevar una carga demasiado pesada, siendo las huellas del semigigante las más profundas, quién tiene que tener cuidado con los árboles pues por su tamaño ha de ir esquivando las ramas de árboles que no tienen en consideración a alguien de su estatura. La mirada del conductor totalmente tranquila y despreocupada difiere totalmente de la del guardia, seria y atenta a todo lo que le rodea, cómo si sospechara que alguien los sigue sin tener una sola prueba.

Cada paso que dan los aleja más y más de la zona de los almacenes, y por ende, del resto de mercenarios, reduciendo la probabilidad de que el resto de mercenarios acudan a ayudar en caso de que se vean emboscados por ladrones o soldados desconfiando de sus intenciones. Finalmente, de entre los árboles se escucha el fuerte ruido de ramas agitadas con violencia y el golpe de algo de un tamaño y peso considerable cayendo al suelo a su espalda. El conductor se congeló, peleando por mantener el control de los caballos que se asustaron tanto que se hallan a punto de salir corriendo descontrolados, algo peligroso ya sin carga, con una carreta atada es un desastre esperando a ocurrir. El semigigante al percatarse de ello primero libera a los animales, que dos caballos escapen no es un problema muy serio, luego vuelve la mirada a la figura que apareció tras suya, a unos 7 metros de distancia y dice

-Parece que tenemos una aberración molestando, aunque seguramente sea alguna rata buscando robar la carga. Yo, Grognar el hercúleo, detendré tus fechorías.-

Sin esperar reacción por parte del medio araña Grognar se lanza sin dudarlo a por nuestro querido amigo que se presentó como hombre araña, buscando impactarle un puñetazo directamente a la cara de esa monstruosa figura que parece querer el botín del carruaje. De fondo se escucha la voz del conductor recriminando la liberación de los caballos haciendo que se quedara atascado allí sin poder avanzar y envuelto en la contienda. Los caballos una vez sueltos se perdieron por el camino, y atrás en los almacenes todo parece en silencio, aunque nadie sabe si el colgante está allí o aquí.

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RE: [Aventura T2]¿Recuperación o robo? Las grises áreas de la verdad - Ryota Miyamoto - 27-02-2026


La amarga sensación que Ryota sentía en su interior cada vez que personificaba esa forma era agobiante. Lejos de disfrutarlo, lo odiaba, pero aceptaba el hecho de que ese poder era necesario, sin él, era poco probable que no consiguiera algo de todo lo que anhelaba y antes de abandonar su ambición, prefería abandonar sus miedos, por lo tanto, su deseo debía vencer a sus ganas de salir corriendo.

Fue una decepción escuchar el ajetreo de los caballos. Tal vez aquellos animales poseían un sentido muy agudo de la estética… o quizá su sola presencia, a siete metros de distancia, resultara lo bastante intimidante para que el nerviosismo del conductor bastara para alarmarlos. “Chale, no estoy tan feo.” Pensó ante las palabras del coloso sin dejar sus pequeños saltos en su lugar.

De repente y sin aviso previo, el semigigante recorrió la distancia que los separaba en tan solo un par de pasos. “Es rápido”, pensó Ryota al verlo desatar un poderoso recto de izquierda que cortaba el viento con ferocidad.

Sin embargo, Spiderman respondió a una velocidad aun mayor. En tan solo un instante se desplazó al costado izquierdo un metro, distribuyendo su peso para ladear su cuerpo a esa dirección y esquivar el gran puño de al menos 70 cm de diámetro. El cual, por la inercia e inclinación del golpe, alcanzaría a rozar un pequeño bollo blanco previamente oculto por la presencia del mutante.

No obstante, Ryota no se detuvo tras esquivar el ataque, sino que aprovechó la inercia de su primer movimiento para dispararse en una carrera con pasos fluidos de boxeo hacia la pierna derecha de su oponente a cuatro metros de distancia. El gigante no pudo reaccionar cuando sintió cómo dos feroces jabs de derecha impactaron de lleno en su tibia, generándole un inmenso dolor.

1...

Sin frenar o preocuparse por su oponente y ansioso por su estado alterado. El castaño continuó su carrera de hasta ese momento cinco metros hacia la carretilla, avanzando casi tres metros y medio más allá de las piernas del gigante.

2...

No se detuvo a conversar con el conductor, tan solo agarró el cofre que pudo cargar con sus seis brazos.

3...

E inmediatamente después saltó con todas sus fuerzas en dirección noroeste hacia el bosque, una distancia aproximada de quince metros para alejarse lo mas que pudiera de la zona junto a su nueva adquisición y continuar corriendo por el bosque unos ocho metros y medio más.

“Kekeke, ¡Cya Bro!”

El guardián era libre de ir detrás de Ryota apenas sintiera el daño, sin embargo, una molestia con el puño con el que atacó lo detendría. Aquello blanco en forma de gran bollo que el cuerpo del mutante ocultó hasta el último segundo, lo detendría hasta que decidiera romperlo, pero en ese pequeño segundo, si se tomaba la tarea de reventar la tela de araña, Ryota ya estaría saltando entre la maleza del bosque.

“Si aquí no está el talismán, al menos habrá algo de valor suficiente para que todo esto valiera la pena.” Decía mientras se desplazaba con el cofre sobre sus hombros. Desde un principio su intención jamás fue la de pelear directamente, así luchan los valientes hombres, él siempre apuntó a robar y correr desde un principio, no tenía sentido quedarse allí encarando a un tipo más grande que él si podía solo agarrar el cofre y escabullirse. Era un pirata, no un guerrero. 

Su intención, sería volver al callejón, obviamente como humano.


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