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[Fic] Cuentos que no son cuentos - Ryota Miyamoto - 01-01-2026 Esta es una historia real, le sucedió a la amiga de un amigo. Bueno, en realidad se trata de una chica muy curiosa que conocí en isla karate, Tyna. Tyna era bastante agradable, muy popular entre los chicos del pueblo en el que vivía. Trabajaba diariamente en el hostal donde le conocí. Todos los días, cuando Tyna finalizaba su turno, varios sujetos del poblado hacían fila para cortejarla. Paquetes de bombones, galletas, peluches y flores eran lo que siempre llevaban día tras día. Era gracioso verlos desde arremolinarse frente al hostal y ser regañados por la dueña para que se fueran de allí. De cualquier forma, Tyna siempre repartía sus dulces a quienes rentábamos cuarto allí; mis favoritos eran los bombones de fresa. Debido a que mi estadía en karate fue larga, pude hacerme amigo de ella. Me comentaba sobre sus ansias de grandeza, vivir más allá de esas tierras que solo tenían gente sudada y vestirse con finas joyas. Le comenté sobre lo emocionante que era navegar más allá de tu isla natal, ser un pirata y vivir diversas aventuras. Puedo decir que le pude contagiar el amor por la aventura. Pero, no todo en Tyna era amabilidad, me confesó que nunca aceptaba a ninguno de sus pretendientes porque disfrutaba de esa atención. El verlos hacer fila por ella le agradaba, la hacían sentir especial, por lo que prefería quedarse allí hasta que un acaudalado maestro de avanzada edad la desposara y finalmente vivir la vida que ansiaba, mas no como una aventurera delincuente como yo, sino como una magnate, dueña de una fortuna para ella sola. No pude evitar sonreír y agradecer al dios del mar por haberme evitado el enamorarme de una chica así, definitivamente las mujeres son peligrosas. Aunque la historia no termina allí. Días después, Tyna dejó de trabajar, le pregunté a la casera y me dijo que por fin un acaudalado hombre de avanzada edad había venido a desposarla. Me sentí feliz por ella, seguramente tendría la vida que deseaba, surcando los mares en cruceros llenos de regalos y los gestos caballerescos de otros hombres mientras su pareja no dejaba la isla por enfermedad. El amor ganó, una historia tan real como la vida misma. O al menos eso fue lo que pensé en un inicio… porque justo antes de salir de la isla hacia sorbet volví a encontrarla, ¿quieren saber qué ocurrió?
Continuacion
RE: [Fic] Cuentos que no son cuentos - Ryota Miyamoto - 03-02-2026 Les contaré otra historia, le sucedió a la prima del amigo de una amiga de mi tía segunda, su nombre era Zoe. Zoe vivía en Baterilla como yo, trabajaba en la floristería del puerto, y era la chica más dulce de toda la isla. Todo el mundo siempre comentaba lo agradable, tierna, amigable y buena persona que era. Ella solía ganarse la confianza de quienes la rodeaban fácilmente, siempre actuando de forma amena, como una la brisa suave que choca contra el rostro por las tardes de buen clima. Todo estaba bien con Zoe, jamás compartimos más del saludo, pero solía escuchar a mi tía hablar maravillas sobre ella. Sin embargo,un día, esa percepción cambió de repente. Algunos en el pueblo comenzaron a sentir que las personas los observaban más de lo normal y murmuraban. A mí tía, sus amigas del bingo la observaban para luego dialogar en secretismo. Era evidente que lo que decían no tenía un propósito positivo. De inmediato mi tía las encaro y descubrió que alguien había esparcido un rumor destructivo sobre ella, lo que le valió una pelea con sus amigas. Y al igual que mi tía, varios habitantes de la isla, poco a poco, comenzaron a sufrir de esas acusaciones, algunas falsas otras con medias verdades, Pero la gente prefería creer al rumor antes de corroborar. Mientras tanto Zoe seguía siendo la persona dulce que era y por alguna razón su tienda comenzó a vender mucho más, de un momento para otro, todos compraban flores en dónde la chica trabajaba, era singular Pero nada extraño. Al menos hasta que mi tía llegó con una impactante noticia. La persona que estaba esparciendo esos rumores sobre todos, era la mismísima Zoe “Maldita asolapada” Dijo molesta. En principio no creo que algo así fuera verdad, hasta que fueron a encarar a Zoe, la chica lo negó todo, pero quién sí habló fue su pareja, un chico agradable que estaba cansado de la relación. Exploto de inmediato, estaba cansado del veneno que Zoe lanzaba cuando hablaba. Todo el tiempo mal conversaba o compartía una opinión destructiva y sarcástica sobre todos en la isla. Que si el vecino era un pendejo que no regaba sus plantas, que la chica de la tienda del frente vendía más y era más fea, que era injusto que ella con su talento y belleza se quedará en una maldita floristería sin vender lo que según ella se merecía, que si otros tenían la vida que ella quería. El chico cansado confesó todo, que fue Zoe quien comenzó con los rumores para ganar más ventas, para desfavorecer a su competencia del mercado y también dijo que hablaba mal de todos todos el tiempo. Ustedes pensaran que la chica allí aceptó su culpa, Pero ni eso, culpo al pobre idiota que era su pareja y comenzó a llorar. Nadie le creía, así que comenzó a gritar e irse corriendo mostrándose como una víctima más de las circunstancias. Entre sollozos decía que era injustos y que no se merecía ese maltrato, Pero ya nadie creía en ella. Una lastima que la chica entró al bosque y dicen quienes supieron, que fue mordida por una víbora terminando con su vida. Pero otros tantos mencionan que tras tres días de intenso dolor, la víbora murió del veneno que esa mujer generaba. Jamás se le volvió a ver, pronto todos la olvidaron y siguieron con sus vidas, sabiendo que una nueva Zoe, podría estar en cualquier parte. Cómo leyendo esto. RE: [Fic] Cuentos que no son cuentos - Ryota Miyamoto - 28-03-2026 Esta es otra historia real, le sucedió al primo de una cita que tuve en Karate. Su nombre era Haru y trabajaba de noche en el cementerio. De día, se ocupaba como un investigador psíquico y era uno de los mejores en la isla. Por eso lo habían citado un día de verano en la casa de un importante maestro de artes marciales, justo a los pies de la montaña. La familia del maestro tenía fantasmas que la traían a muy mal traer, la gran casa de patios internos, de pronto había cobrado vida propia. Relataron que todo comenzó en forma inocente con las velas encendiéndose y apagándose solas. No era gran cosa decía Haru con el pecho inflado, seguro se trataba de brisas fuertes que se adentraban a la casa pero no lo suficientemente duras para apagarlas del todo. Pero, luego le dijeron que alguien tocaba a la puerta de la mansión en medio de la noche y también que los alimentos se echaban a perder rápidamente sin ninguna explicación. También, la voz que salía del den den mushi, la voz repetía a toda la familia del maestro anunciándoles que jamás lograrían abandonar la casa vivos. La pobre familia del maestro no había dormido en semanas, estaba cansados y hastiados de los sucesos paranormales. Tanto que incluso pensaron en vender el condominio para mudarse, pero el rumor se esparció rápido. Todos en el poblado se enteraron de que la mansión estaba embrujada. Haru entonces tomó el caso, le anunció a la familia que pasaría la noche solo dentro de la casa y estos lo dejaron solo allí. El método de trabajo del viejo Haru era por mucho interesante. Paso 1, asegurarse de que la vivienda estuviera vacía. Paso 2, buscar restos de comida y sake en la cocina, entre más costoso mejor. Paso 3, Darse el mejor festín que pudiera a costa de sus clientes. Paso 4, tomarse una siesta en la cama de seda del maestro. Pasos 5 a 10 esperar a que oscureciera. A las 9 en punto, Haru se levantó y tomó sus talismanes mal escritos, para explorar toda la casa en búsqueda de los fantasmas. Sin embargo, no lograba detectar la presencia de fantasmas, quizás porque nunca había visto uno. Mas Haru no se detuvo y decidió hacer un chequeo rutinario de las paredes. De modo que volvió a acostarse a leer los papiros secretos del maestro. 11:08Pm Las velas comenzaron a apagarse y prenderse. No se asustó, las ventanas estaban abiertas y dio como excusa el viento. 02:03Am Alguien tocaba a la puerta, Haru inmediatamente fue a abrir, pero no vio a nadie. Aquello sucedió cada 5min durante 1 hora. De pronto, algo llamó la atención de Haru, a las 03:02 AM notó que había cerdo agridulce en la alacena, que no vio anteriormente y se lo comió. 03:30 AM mediante un llamado por den den mushi que realizó a su novia por larga distancia. Haru escuchó una voz extraña en la línea, la voz incorpórea le gritaba: -Haruu sal ahora mismo de mi casaaa -. 04:10 AM, cuando Haru iba al baño, pasó por un retrato familiar en el pasillo, un líquido rojo brotaba de los cuellos de los sonrientes miembros de la familia del maestro. 07:16 AM, exahusto, Haru se dirigió a la cocina para prepararse un desayuno. A las 08:00AM regreso de nuevo la familia de la vivienda. Haru los guió hacia el sótano, a una pequeña puerta cubierta de telarañas detrás de la caldera. Forzó la puerta y encontró al Hijo mayor del Maestro, el cual trataba de asustarlos para que abandonaran la mansión y pudiera quedársela para sí mismo. Habiendo cumplido su trabajo, Haru le dijo al Hijo mayor que había hecho un buen trabajo por tratarse de un principiante, en especial la sangre en la pintura, esa era la característica principal de una casa embrujada. “¿Qué retrato con sangre?” Pregunto el hijo mayor. Esta es una historia real, le sucedió al primo de mi cita, Haru, que alguna vez fue el mejor investigador psíquico pero que ahora, por alguna extraña razón, prefiere solo trabajar en el cementerio. RE: [Fic] Cuentos que no son cuentos - Ryota Miyamoto - 03-04-2026 Esta es otra historia real, le pasó al amigo de un viejo amigo mío! Junsei tenía 15 años en ese entonces, era buen tipo, siempre el favorito de todos, pero era tímido con las chicas, me refiero ¡No solo se le enredaba la lengua, sino que si una chica se le acercaba, una parte del cerebro encargada de poder hablar, se desactivaba al instante y empezaba a balbucear peor que un bebé. Peor aún, recién había llegado a Baterilla, venía de otra isla de la que no le gustaba hablar mucho, y claro, no conocía a nadie. Su padre era un herrero que se había aburrido de su oficio y quería aprender a ser un pescador, así que se había llevado a Junsei para que también aprendiera de ello. Un día en las costas conoció a una chica que realmente llamó su atención: Azami. Una chica muy inteligente y muy bonita. El padre de ella era un pescador reconocido, de los que más vendían en el pueblo; y, claro, el padre de Junsei decidió ser su aprendiz, lo que significaba que Junsei también compartiría tiempo con ellos. Azami cada mañana pasaba por el bote de su padre para coger pescados frescos y poder venderlos en el mercado. Un día ella le sonrió a Junsei diciéndole “Hola”, pero lo mejor que podía hacer Junsei eran unos raros quejidos sin sentido. Cada mañana, sin falta, Junsei practicaba frente al espejo de su cuarto todo lo que le diría a Azami, pero cada mañana cuando la veía, su lengua le traicionaba y se enredaba cada vez que Azami se acercaba a menos de 4 metros de él. Así que una mañana, decidido, Junsei caminó hasta donde estaba vendiendo pescados Azami. ¡Quería invitarla a salir! Él la vió. Ella lo vió. Ella sonrió y le dijo “Hola”, como cada mañana. Él volvió a enredarse con su propia lengua. Azami sin entender se fue y Junsei se quedó de pie, golpeando su cabeza contra un balde de carnada. Entonces, de la nada, una hermosa chica, muy parecida a Azami, se le acercó. ¡A él! Incluso le habló. Le dijo “Hola, soy Miya” ¿Saben lo que sucedió? Por primera vez, como si fuera un milagro, la lengua de Junsei dejó de pelear contra él y pudo hablar con ella. ¡La primera vez conversando con una chica! “Hola, soy Junsei” Dijo. Ella respondió “Te ví pegándote contra esa carnada ¿Te encuentras bien?” Junsei respondió, con normalidad. “No, en realidad no”. Y la conversación continuó mientras caminaban sobre cosas sin importancia: El clima, algún nuevo llegado, alguien que se iba de la isla, un dulce que habían probado. Sin darse cuenta había empezado a hablar como si la conociera de siempre, sin miedo, sin pánico. ¡Todo parecía brillar para él! Pensó que las chicas no son de temer. Cuando quisieron darse cuenta, ya habían llegado al puerto donde esperaba el padre de Junsei. Miya se sinceró diciendo que le gustaba mucho hablar con él, pero que solo lo había acompañado; se inclinó y le dio un peso en la mejilla a Junsei, después se fue. Después de eso Junsei se convirtió en alguien completamente diferente. ¡Saludaba a todas las chicas! Su confianza subió al cielo. Hasta se atrevió a acercarse en el puerto a Azami y hablaron por largos minutos. ¿Sabes qué hizo después? ¡La invitó a salir! Ahora bien… ¡¿Sabes qué contestó Azami?! Dijo que SI. Junsei estaba radiante de emoción porque gracias a Miya una parte de su vida había cambiado, quería agradecérselo, así que buscó sin descanso hasta conseguir su dirección entre libros viejos en una biblioteca. ¡Así que se bañó, dejó los pescados y corrió a comprarle un ramo de flores! Corrió hacia la casa de Miyo esperando que no se hubiera ido. Cuando llegó tocó la puerta y una anciana fue quien lo atendió. Él saludó y preguntó por Miyo. La anciana sonrió como si fuera un chiste muy sonado y preguntó. “¿Ha vuelto a las andanzas?” Junsei no entendió. La anciana le explicó que Miyo ama ayudar a las personas. Junsei le dijo que si, Miyo le había ayudado. Fue ahí cuando la anciana desveló la verdad… Cada año en esa fecha aparecía Miyo para ayudar a quien lo necesitara. Junsei se quedó pensativo antes de preguntar “¿Volver de dónde?” Y la señora respondió: “Miyo murió hace quince años este mismo día. Supongo que continuará apareciendo el mismo día, por siempre.” Es una historia real, le paso al amigo de un amigo. Cada vez que Junsei regresa a la isla busca en el puerto a Miyo, pero jamás aparece. Seguramente estará ayudando a otra persona. RE: [Fic] Cuentos que no son cuentos - Ryota Miyamoto - 11-04-2026 Está es otra de esas historias reales que les he traído, me sucedió a mí y fue cuando apenas era un niño en la hermosa y veraniega isla de Baterilla. Mi familia vivía a las afueras del poblado de Baquella, cerca al mar como las demás familias de pescadores. Entre todas esas modestas casas, se encontraba una que nos generaba especial curiosidad a mis amigos y a mi. La casa del Sr Jenkins. El señor Jenkins era un viejo huraño que vivía cerca al risco de la costa, nunca hablaba con los vecinos y era normal verlo quejándose de lo entrometidos que éramos mis amigos y yo. Nos tenía prohibido acercarnos a su casa. No sé qué esperaba ese hombre, tan solo éramos niños curiosos que relataban historias de terror alrededor de un viejo solitario y malhumorado. -De seguro mató a su mujer y vive con su cadáver, si nos acercamos podríamos acusarlo con la marina- Teorizaba uno de mis amigos de esa época. - Nah, claramente es un antiguo soldado revolucionario que perdió la guerra y se refugio aquí, si espiamos si casa seguro daremos con toda clase de armas. - Contesto otro. - Quizás solo tenga alguna clase de pasatiempo vergonzoso que no quiere que nadie sepa. - Dije pensando en algo menos alocado. Todos teníamos nuestras hipótesis y por eso mismo fue que decidimos escabullir nos hasta la casa en el risco, tentados por cada una de nuestras ideas. En el mejor de los casos solo éramos niños dejando volar nuestra imaginación y en el peor, podríamos robarle el tesoro si era algún pirata retirado. Con cuidado, nos escondimos en la maleta hasta que el Sr Jenkins salió de su hogar. De inmediato nos acercamos hasta la casa para asomar las cabezas por la ventana y poder encontrar algo. Sin embargo, solo vimos muebles viejos, sin nada interesante que relatar. Desde pequeño disfrute la aventura, así que no quería quedarme con las ganas y abrí la ventana para adentrarme allí. Mis amigos en cambio, temerosos de lo que el Sr Jenkins pudiera hacerles si se enteraba, salieron corriendo. Cobardes, fue lo único que pensé dándome valor para continuar. Pues si conseguía algo bueno, iba a ser el héroe de todos ellos. Pase de la sala a ala cocina y finalmente a la habitación. No encontre nada en las dos primeras más allá de fotografías y objetos antiguos llenos de polvo, Pero si cuarto seguramente sería diferente, ya que si fuera una especie de asesino serial, de seguro guardaría allí mis secretos. O eso pensé a esa edad. Al entrar al cuarto solo sentí el aroma a anciano que recorría toda la casa y en su mesita de noche ví la fotografía de una mujer bellísima, junto a quien se veía como una versión mejorada y funcional del Sr Jenkins. Al parecer si había tenido esposa. Intente husmear en sus cosas y encontré un pequeño diario en el cajón de la mesita, comas siglas “Amada Betty” Comencé a leerlo y entendí que era la antigua esposa del Sr Jenkins, la mujer en su diario lo describía como un hombre tranquilo, amable y servicial. Nada que yo hubiera visto en él. A diferencia de lo que todos creíamos, había Sido marine y se dió el alta para vivir junto a su esposa que cayó en una rara enfermedad. El texto relataba que ella siempre se sintió culpable por alejar al Sr Jenkins de lo que le hacía feliz, Pero el hombre pareció jamás quejarse por ello, todo lo contrario la acompañó cada día hasta que la tinta parecía ser escrita con menos presión y finalmente dejó de escribir. Sentí pena por el señor Jenkins pero tras la caligrafía femenina, vino una más sencilla y áspera una cuantas hojas mas adelante. El Sr Jenkins también comenzó a escribir en el diario tras perder a su amada. Revelaba lo mucho que la extrañaba, lo perdido que se encontraba, la soledad que vivía y el dolor que sentía por haberla perdido. Cerré el diario y volví a dejarlo allí. Salí por la ventana donde entré, fui a casa y le pedí a mi madre que invitaramos al Sr Jenkins a cenar. No negare que fue divertido ver la cara de sorpresa del anciano cuando fui a su casa con mi madre para invitarlo, se negó de inmediato, sin embargo mi vieja es incluso mas insistente que yo, en la noche comimos todos, mis hermanos, mi padre, mi madre, el señor Jenkins y yo, reímos y nos contó sobre sus hazañas como marine, incluso mi padre le pidió que lo acompañará a pescar de vez en cuando para animar el ambiente de los pescadores. Desde ese día el Sr Jenkins jamás volvió a estar solo, murió a los pocos meses y de vez en cuando iba a aquel risco para sentir que hablaba con el y Betty. |