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[Pasado | Jin] Ensucié tu camiseta... ¿cómo puedo arreglarlo? - Elara Vangrim - 15-12-2025 Malditamente, Elara seguía en la isla del karate. Debido a que Owen se le ocurrió la genial y estupenda idea de que ella debía de estar en esa isla. ¿PARA QUÉ SE PREGUNTARÁN? Pues para poder entrenar su precisión. Debido a que ese pelirrojo mencionó de que tenía que de alguna manera, aunque sea difícil, de ser la mejor arquera del mundo mundial, de los mares, y él tenía muchísima fe en ella, inclusive más que la propia Elara. Ella estaba con su arco, estaba bastante aferrada a él. Debido a que era un regalo de su amiguito. Así que lo cuidaba muchísimo. Aunque claro, la propia Elara también tenía ciertas dudas de eso. ¿Acaso ella sería capaz de poder cumplir las grandes expectativas que tenía su amigo? ¿O acaso ella no sería capaz de eso? Quién sabe, pero al menos intentaría tomárselo para bien. Confiaba en que no sería una situación compleja, ni mucho menos. Pero al menos intentaría de que todo… aunque sea lo más mínimo, sea para mejor. Es lo único que esperaba realmente. Confiaba en que así lo lograría. Pero también tenía ciertas dudas. Pero en fin… eso era una preocupación que se vería más adelante. Debido a que Elara tenía otras prioridades en estos momentos. Y era, obviamente, poder entrenar. Aunque claro, sus deberes dentro de la revolución también eran importantes, pero Elara era tan bajo rango, que de seguro no había ninguna misión importante para ella. Y aunque lo hubiese, de seguro otros lo harían. Elara estaba pasando bajo perfil, así que eso era bueno. O eso es lo que imaginó en un principio. —No entiendo por qué Owen tiene tanta fe en mí… Pero en fin, agradezco eso de él.— y aunque fuese algo mínimo. ¡Obvio que lo agradecía! Debido a que era uno de los pocos, por no decir el único, que había puesto su fe en ella. En una completa desconocida; aunque el propio pelirrojo la consideraba como su hermanita. Así que se podrían decir que eran familia. ¿Cosanguinia? ¿O quizás solamente de palabra? Eran muchas dudas, pero si venían de Owen… solo el tiempo lo dirá. Y eso al menos a la propia Elara la hacía sentir sumamente tranquila. Aunque dejando de lado eso, ella había decidido que lo mejor ¡y lo más oportuno! Era poder refrescarse un poco, aún tenía algo de dinero que había ahorrado, para poder comprarse un refresco, uno que fuese para poder saciar un poco la sed, y también el calor que a veces la sofocaba un poco. Sus alitas se movían un poco alegres, mientras que caminaba pensando en muchísimas cosas, algunas más peores que otras (no porque la propia Elara fuese pesimista) pero al menos intentaría no tomárselas a pecho. —Oh…— movió su cabecita intentando disuadir sus pensamientos, cuando por lo pronto, a la salida de lo que parecía un bar, chocaría con una persona, grande, imponente… …ocasionando que su refresco, cayera encima de él. Manchándolo, humillándolo públicamente… Elara cayó de trasero, mientras que miró a la gente de su alrededor, más bien, a los que estaban dentro del bar, y miró hacia arriba. Era una mirada… imponente, quizás amenazadora, lo que la hizo tragar saliva angustiada. —L-Lo… s-siento mucho… n-no me fijé p-por donde iba caminando… nee…— sus alitas se tensaron, mientras que aún seguía en el suelo. Estaba algo asustada. ![]() —¡P-Puedo arreglarlo!— RE: [Pasado | Jin] Ensucié tu camiseta... ¿cómo puedo arreglarlo? - Onizuka Jin - 15-12-2025 Un día soleado en que se encontraba con calma, después de algunos días de problemas, uno tras otro, respirar un poco le venía bien. Primero el encuentro con aquellos dos idiotas, luego, lo inesperado con Gwen, aquella muchacha… Había querido darle una seria lección a Owen, pero tras la aparición de aquella mujer todo se había complicado más de lo esperado. Por el momento, solo quería ir, tomarse un café, olvidar todo por unos segundos. El cigarrillo estaba entre sus labios, ahora dando una larga calada, cerrando los ojos para disfrutar de la nicotina entrar en sus pulmones. —Jefe… Sobre lo que comentó. Parece que se nos ha estado complicando un poco. — No hubo respuesta inmediata, no al momento. La calma de Jin era algo tan sorprendente como terrible para los dos hombres que lo acompañaban, uno al lado de otro, justo tras su espalda. Incluso si intentaban seguir la conversación, su oído, afilado como ninguno, pudo escuchar a alguien hablar. —No entiendo por qué Owen tiene tanta fe en mí… Pero en fin, agradezco eso de él. Allí estaba, el nombre del pelirrojo, justo como no esperaba, en quien no esperaba. Tampoco es que hubiera prestado especial atención, al menos hasta que la vio, acercársele a él directamente. Podría evitarla, esquivarla, claramente estaba distraída. Era una buena oportunidad. Sus dos acompañantes no se habían ni percatado de ello y, sin duda, era mejor así. Solo elevó los dedos hasta el café en el mismo instante que el líquido no solo apagó el propio cigarro, sino que también manchaba su traje, claramente caro. —¡NIÑATA INSENSATA! ¿¡CÓMO TE ATREVES A…!? — Uno de los hombres gritaba hacia la mujer, dando pasos firmes, claramente amenazantes en su dirección cuando el propio Jin elevó su mano, momento en que el hombre impactó en ella, frenando en seco. —Jefe… — no contestó, otra vez no. Solo observó a la muchacha con la misma calma, como si no hubiera pasado nada y descendió la mirada, apartando el cigarrillo que, obviamente, ya no servía para nada, dejándolo caer al suelo. Los ojos se fijaron directamente en el traje, la mancha, mientras con la manga de su traje pasaba por su propio rostro. A continuación elevó su rostro junto a su mirada, sin ser capaz de elevar la cabeza por la diferencia de alturas entre la muchacha y él. ![]() —¿Puede arreglarlo, dice usted?
Sus ojos, vacíos y sin vida, ahora analizaban a la mujer. Podría ser útil para destruir una vez más al pelirrojo y, por otra parte, a saber si también servía para algo más que la torpeza que le acababa de demostrar. —Espero que sea consciente de que no es algo especialmente fácil de “arreglar”, jovencita. — También cabía la posibilidad, por mínima que fuera, de que se tratara de alguien camuflándose, ya fuera un Marine o incluso una banda rival. No podía tampoco llamar demasiado la atención, la mirada de algunos civiles caían a la espera de lo que pudiera transcurrir a continuación. ![]() —Llevadla dentro y registradla.
En el mismo instante que dio la orden, los dos hombres sujetaron a la muchacha, arrastrándola en el interior del local. Ni siquiera el camarero que la había servido aquella bebida parecía dispuesto a ayudarla. Por el contrario, el miedo se respiraba en el aire, no por la presencia de los hombres, sino por quien ahora mismo estaba entrando como si no ocurriera nada, con la reveladora cicatriz en su frente izquierda. Los hombres la arrastraron hasta un sótano que, pese a encontrarse debajo del local, estaba sorprendentemente bien equipado, elegante. Uno de los tantos locales con pequeños secretos para los que trabajaba el yakuza. La muchacha se encontraría inmovilizada en el suelo, boca abajo, por uno de los hombres mientras el otro estaba buscando algún objeto, bolso, lo que fuera que pudiera dar su identidad. Para el momento que entró Jin, uno de ellos le entregó una pequeña cartera. Jin solo lo abrió de forma natural, revelando la propia identificación de la mujer. ![]() —Elara Vangrim.
Leyó el nombre en voz alta, para luego dejar caer despreocupadamente la misma cartera frente a la muchacha. Elevó entonces la mirada hacia los hombres. —Podéis retiraros. — Los hombres, educadamente, se inclinaron en señal de respeto y abandonaron la estancia, soltando a la muchacha. La puerta, al salir ellos, hizo un pequeño “clic” que sentenciaba la escapada de la mujer. Un lugar sin ventanas, pese a que había elegancia como sofás, un escritorio, incluso estanterías y bebidas alcohólicas. —Ahora dígame, señorita Elara. Quiero que me quede claro. ¿Cómo planea arreglar su desastre? ¿Hm? RE: [Pasado | Jin] Ensucié tu camiseta... ¿cómo puedo arreglarlo? - Elara Vangrim - 15-12-2025 La pobre Elara no entendía absolutamente nada de lo que estaba pasando en estos momentos, era como si todo el mundo o el propio destino hubiera decidido darle un giro de esos feos que a ella no le gustaban para nada. ¿Es que acaso estaba pagando alguna culpa? ¿Algo que realmente no valiera la pena? No lo entendía en lo más mínimo, y no sabía qué hacer para salir bien de la situación. Era algo demasiado doloroso para ella, pero poco y nada podía hacer ahora mismo. Ahora se sentía completamente angustiada, debido a que no supo qué hacer, dos hombres comenzaban a llevársela como una delincuente al interior del local. Todo había pasado demasiado rápido, tan rápido que ni siquiera logró mencionar nada, ni una disculpa coherente antes de sentir como la levantaban del suelo como si realmente ella no pesara absolutamente nada. Se sentía amenazada, con tristeza y muchísimo miedo. ¿Por qué JUSTO tenía que estar en dónde no debía de estar? ¿Y por qué JUSTO tenía que cometer un error con alguien que daba muchísimo miedo? Elara se recriminaba eso muchísimo, pero tenia que ser fuerte. O al menos, intentarlo. Las pobres alas de la Skypean se encontraban cerradas, como si fuese un gesto reflejo del miedo que tenía, estaba temblando muchísimo, mientras que estaba intentando “procesar” lo que estaba pasándole en estos momentos. Su pecho subía y bajaba rápido, demasiado rápido, y sentía que se le estaba acabando el aire. Era muy distinto cuando ella se ponía nerviosa ante un hombre guapo; esto era miedo de verdad, algo que no la dejaba respirar bien, intentó patalear, pero ni siquiera lo logró… ella ya no tenía fuerza para poder hacerlo. —¡E-Esp… espere… n-no… no me lleven así… nee…!— intentó suplicar, aunque las personas mantuvieron un silencio sepulcral, como si realmente sintieran que ella estaba muerta, o que iba camino a su muerte. ¿Por qué nadie decía nada? ¿Y quién era “ese hombre” que logró de alguna manera meterle ese miedo? ¿En qué DIABLOS se había metido Elara? No lo sabía. O quizás sí lo sabía… pero no quería creerlo. Owen siempre le mencionó que el mundo, como ella creía, no existía… no era tan bueno como ella a veces lo pensaba. Cuando la arrojaron al suelo del sótano, boca abajo, Elara soltó un pequeño gemido involuntario. No había sido fuerte, pero sí suficiente para que se le escaparan un par de lágrimas de susto. Era un lugar elegante, sí, pero seguía siendo un sótano, encerrado, sin ventanas, demasiado silencioso para que ella pudiera calmarse. Se limitó a quedarse quieta, con el rostro ladeado contra la alfombra, respirando de forma entrecortada, porque la idea de que algo horrible pudiera pasarle rondaba demasiado fuerte en su cabeza. Cuando ese hombre leyó su nombre, su cuerpo se le heló. No sabía qué decir. Su identificación. ¿Se darían cuenta que ella era una revolucionaria? ¿estaría en problemas ahora con la facción? Claro, aunque lo estuviera, dudaba demasiado que alguien diese algo por ella. Simplemente era una mártir más. ¿Qué le iba a pasar? ¿Qué le iban a hacer? Elara pensaba muchísimo eso, mientras que pequeñas lágrimas comenzaron a caer de solamente el miedo. Evitaba mirar fijamente al hombre, sabía que no debía de hacerlo, pero tenía muchísimo miedo. Era un miedo de autoridad. De alguien que podía acabar con su vida en un abrir y cerrar de ojos. Cuando él comenzó a hablar, Elara tragó saliva con fuerza e intentó responder con muchísima dificultad, a la pobre le temblaba demasiado la boca. —Y-Yo…— se abrazó a sí misma, intentando ser fuerte. —Y-Yo no quería… hacer un d-desastre… de verdad… n-no sabía que usted… estaba ahí…— le costaba demasiado respirar, su voz salía con demasiada torpeza, y era inútil intentar, o al menos “hacer” algo para poder controlarse. Todos sus esfuerzos eran en vano. —P-Puedo arreglarlo… s-sí… puedo h-hacerlo…— aunque claramente ella no tenía ni puta idea de cómo hacerlo, pero algo tenía que ocurrírsele. Su mirada bajó, evitándola nuevamente, mientras que intentó mencionar algo para intentar salir bien o victoriosa de eso. —P-Puedo limpiarlo… s-su traje… pagar… trabajar… hacer lo que usted diga…— seguía tiritando. Todo era demasiado difícil para ella. No sabía de qué él sería capaz. Tenía temor. ![]() —P-Pero… n-no me lastime… p-por favor…— rogó.
RE: [Pasado | Jin] Ensucié tu camiseta... ¿cómo puedo arreglarlo? - Onizuka Jin - 16-12-2025 Por supuesto, había podido, bajo la cartera que él había lanzado sobre la cabeza de la muchacha, ver a qué facción pertenecía. Quizás pudiera ser un problema, o quizás solo una estúpida inútil a la que podría aprovechar a su favor. Teniendo en cuenta que conocía a Owen, quien ya se había formalizado con él bajo una amenaza. Por el momento solo quiso verla actuar. ¿Trataría siquiera de huir como una estúpida, o se daría cuenta de que no tenía escapatoria alguna? Sin embargo lo único que cayeron de sus mejillas fueron lágrimas. La ignoró, no tenía siquiera un ápice de lástima por ella. Retiró el abrigo de su traje, todavía manchado. Estaba detestando sentirse húmedo por algo como eso, por no mencionar que el olor del jugo se le estaba pegando. Lo dejó caer sobre su cabeza. ![]() —¿Lo que yo le diga?
Sus ojos ahora se enfocaron en la muchacha, mientras desabrochaba la parte superior de la camisa. Su otra mano elevaba la tela que había dejado caer sobre el rostro de la muchacha. Ahora, su cuello estaba al descubierto, parte de su clavícula. Su mano ahora fue directamente a una pequeña caja de metal que abrió con un dedo, revelando otra hilera de tabaco, perfectamente ordenada, en perfecto estado. ![]() —Verá, no me tomo este tipo de ofertas a la ligera, señorita.
El clic del mechero iluminó su rostro a la vez que mantenía su mirada sobre ella. El humo voló de entre sus labios, saliendo directamente de sus pulmones. —Y lo que no me gusta es que me mientan, así que téngalo presente si realmente quiere salir de aquí de una sola pieza. — Sopló, esta vez, el humo en el rostro de la muchacha, sin siquiera mostrarle un ápice de dignidad. —Pero puede que pueda hacer la vista gorda… por una vez… — una nueva pausa, algo más larga, firme. Sus ojos fijos en la muchacha y, para cualquiera que lo viera, una sonrisa de oreja a oreja, cargada de pura y absoluta malicia. ![]() —Porque sería una lástima que el pobre Owen Yang quedara sin su amiguita.
Liberó el nombre como si nada, mostrando la clara amenaza que suponía. ¿Qué tanto sabía de ella? Algo que ni ella sabía. Dio una nueva calada, el cigarro cerca de sus labios. —¿Qué tanto estaría dispuesta a dar información de su amigo a cambio de su propia vida, jovencita? — la pregunta quedó en el aire, los ojos firmes, observando la acción que pudiera llegar en ese momento. La pregunta ahora era, ¿realmente valoraba tanto su vida? RE: [Pasado | Jin] Ensucié tu camiseta... ¿cómo puedo arreglarlo? - Elara Vangrim - 20-12-2025 El mundo se le detuvo en el preciso instante en que aquel nombre salió de los labios del hombre. Owen Yang. Su gran amigo, su pana... su hermano mayor. Quién le apoyó desde en un inicio. Elara sintió un gran temor que le recorrió hasta la última pluma de sus alas (¡y eso era decir mucho!), que seguían contra su espalda como si intentaran hacerse las que no estaban o que no dejara en evidencia de lo que ella le estaba pasando ahora mismo, ya que sus pequeñas alas siempre mostraban de alguna manera su estado de ánimo. El aire en el sótano, ya de por sí era bastante pesado y sumamente tenso, se volvió irrespirable cuando él le sopló el humo directamente en la cara, de manera despectiva, como si ella no fuese absolutamente nadie. Tosió con fuerza, un sonido pequeño y ahogado que se perdió en la inmensidad de aquel lugar elegante y aterrador, mientras sus ojos, empañados por las lágrimas, intentaban procesar la magnitud del desastre en dónde se encontraba. Debido a que se encontraba en una situación demasiado subrealista... no sabía si ella sería capaz de aguantarlo. No era solo su vida lo que estaba en juego ahora. Era la de Owen. La de la Armada. Pero fuera de eso, la de su gran amigo... ¿En qué cosa se estaba metiendo él? ¿Por qué este hombre con “cara de malo” tenía cosas pendientes con él? Era demasiado extraño, tenía muchísimo temor. ![]() ¿Cómo podía conocerlo? ¿Cómo podía saber tanto de alguien que se suponía que debía ser un don nadie? ¿Acaso Owen estaba metido en situaciones que ella desconocía? Estaba muy angustiada por eso, pero no sabía muy bien como tomárselo. Debido a que no era algo cómodo. Tenía que hacerlo. Elara sintió completamente avergonzada y también humillada, sintiendo el peso del abrigo que él había dejado caer sobre ella de una manera bastante despectiva. Ese olor que desprendía mezclado con el tabaco caro le revolvía el estómago de solamente el temor. Verlo desabrocharse la camisa, dejando ver su cuello y clavícula, en otro momento le habría provocado ese nerviosismo tonto suyo, aunque claro, este se transformó a uno de miedo... y sumisión. La pregunta de él quedó flotando en el aire como una sentencia de muerte. ¿Información a cambio de su vida? — N-no... —mencionó, algo nerviosa, mientras que intentaba buscar una respuesta correcta. Ella era incapáz de mentir, pero también estas situaciones la ponían sumamente más complicada. —Y-yo... no... yo no sé nada... nee... —era difícil. Sabía mejor que nadie que ella no tenía escapatoria en este instante. Y todo resultaba ser, en lo más mínimo, complicado y también difícil. Y para el colmo, ella no podía mentir. ¡Pero ella estaba siendo honesta! Ella no sabía muy bien cómo era el hombre, qué es lo que hacía, qué es lo que mencionaba. Era complejo, pero no podía hacer mucho más. ¿Acaso él se daría cuenta? Pero ella no mentía, era honesta por naturaleza. Pero su cuerpo comenzó a tiritar, del miedo… del miedo a morir. Y más aún, del miedo de traicionar a la única persona que le había advertido sobre lo cruel que era el mundo. ![]() Sus ojos comenzaron a llorar por la desesperación que sentía en estos momentos. Estaba contra la espada y la pared, entre la supervivencia y su lealtad. La sonrisa maliciosa del varón se sentía como una amenaza directa. Sentía que tenía indirectamente, un cuchillo por sobre su cuello, y todo lo que estaba pasando, era algo que le costaba demasiado. No quería sentir eso… Pero era inevitable no sentirse de ese modo. Pero Elara siempre tuvo los principios bien… presentes. Así que, lo miró con decisión. Como si fuese una situación que ella no pudiese controlar. Pero no tenía temor. ![]() Estaba rota, sí. Elara era una “estúpida” frente a sus ojos, y ella misma se sentía así completamente, pero incluso hasta el más débil, lucha cuando lo acorralan. Y eso siempre se lo enseñó Owen. — ¿Q-qué más quiere? ¿Qué es lo que quiere de mí? No me haga elegir… por favor… yo no traicionaré a nadie… —ni siquiera sabía el nombre de él, solo sabía que él era dueño de su destino. Elara no tenía temor… quizás sí, y mucho. RE: [Pasado | Jin] Ensucié tu camiseta... ¿cómo puedo arreglarlo? - Onizuka Jin - 31-12-2025 Sus ojos no abandonaron la mirada de la muchacha en ningún momento. Solo mantuvo el hielo en sus ojos, afilados como ningunos, fríos, cargados de pura y absoluta seguridad. No era necesario saber más de lo que ya sabía. Solo hubo un leve momento en que su rostro cambió a una mueca, y fue disgusto. Si no estaba dispuesta a trabajar para él, al igual que el propio Owen, entonces no servía absolutamente para nada. Cerró sus ojos poco después, desabrochando ahora por completo su camisa, la cual ya se le hacía desagradable el olor del jugo, buscando así retirarlo. ![]() —Verá, señorita. No me gusta perder mi tiempo, y el mío vale oro.
Terminó ahora de desabrochar su camisa, cansado, retirando completamente la tela y lanzándola a un lado, manteniendo su mirada fija en la muchacha, sin ninguna preocupación. Se puso en cuclillas, con ambos brazos sobre sus rodillas, buscando así acomodarse a su altura. Sus ojos buscando entre aquellas lágrimas que le resultaron, cuanto menos, insignificantes. Una media sonrisa se dibujó en sus labios, ahora con malicia, preparándose para las palabras que fuera a pronunciar en contradicción a lo que ella mencionaba. ![]() —No es traición si es para ayudarlo. ¿No cree?
Palabras que mencionó seguro, con sus ojos firmes hacia la muchacha, se veían amenazantes pese a la calma de su voz. El timbre de su voz, único, inconfundible y capaz de hacer temblar a alguien con mayor musculatura y altura que él. —Así que elija bien sus palabras, porque no le brindaré una tercera oportunidad. — Se puso en pie, tranquilo, ahora retirando la katana que hasta entonces se había mantenido en el cinturón de su pantalón. El filo brilló incluso bajo la tenue y escasa luz de aquel sótano donde, irónicamente, sobre sus cabezas solo seguía habiendo un pequeño local, con clientes que hacían sus pedidos con tranquilidad, ajenos a lo que fuera a ocurrir allí. La katana, claramente afilada, se posicionó frente al rostro de la mujer, sin dejar de observarla. —Además, por mucho que ahora rectifique, ya ha pedido su muerte a cambio de nada. Si no es capaz de hacer nada útil, no me sirve para nada, y como le he dicho, estoy perdiendo mi tiempo. Lo que necesitará es demostrarme sus capacidades. Si todavía menciona no conocer suficiente a Owen, entonces acérquese más a él, conózcalo mejor, saque lo que necesite saber de él en secreto y, por supuesto… — el filo de la hoja ahora se acercó más a la muchacha, paseando por su cuello, sin llegar a hacer un corte, pero sí lo suficiente para que sintiera la fría hoja segura y preparada para cualquier tipo de corte si era necesario. Elevó su mano, misma en la que todavía sostenía su cigarrillo, ya que ambas manos podía usarlas sin verse afectado en la hoja de su katana. Solo observándola, ahora firme y seguro, dando una larga calada. ![]() —No mencionará ni mi nombre, ni que me conoce delante de él. Ni siquiera cuando coincidamos.
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RE: [Pasado | Jin] Ensucié tu camiseta... ¿cómo puedo arreglarlo? - Elara Vangrim - 06-01-2026 Elara realmente sintió que el aire se le escapaba de los pulmones, estaba demasiado asustada por lo que estaba viviendo ahora mismo ella. Al ver a él despojarse de su camisa, sus ojos quisieron desviarse por puro instinto, pero no pudieron. Su Fetiche la traicionó en el peor momento posible; incluso con una katana rozándole el cuello, sus pupilas se dilataron un segundo al recorrer la musculatura del hombre. Se sintió asquerosa, una "estúpida" como ella misma se decía, por notar la belleza física de alguien que estaba a punto de degollarla. No sabía por qué, pero sus mejillas se tornaron rojas simplemente por ver lo que sus ojos veían. ¡Le daba muchísima vergüenza eso! Pero no podía evitarlo, inclusive soltó un pequeño gemido agudo simplemente por la emoción de verlo. Qué estúpida que era. Pero al menos no podia hacer nada más. El filo en su cuello se sentía como un trozo de hielo que estaba torturándola poco a poco. El contraste era horrible: arriba, la gente reía; aquí abajo, ella estaba a un milímetro de morir. ¿Acaso su vida no valía nada? ¿Acaso simplemente el hecho de ser honesta provocaba que ella estuviese en una situación complicada? ¿Qué había hecho ella para merecer algo así? Estaba realmente angustiada. Pero no podía hacer nada más. Simplemente aguantar hasta el final. Es lo único que pensaba a cada segundo. Realmente estaba angustiada por lo que pasaría de ahora en adelante. ¿Acaso ese hombre la terminaría por matar? — ¿A-Ayudarlo...? — susurró ella, con la voz rota del miedo que sentía. Demasiado que sentía. Tenía mucho temor de lo que podría pasar de ahora en adelante. Pero algo podría ocurrir. Esa frase se le quedó grabada. Notó que él sabía dónde golpear. Su mente, nublada por el miedo, empezó a dar vueltas. Si él le decía que darle información era una forma de "proteger" a su amigo, ella quería creerlo. Pero había un problema gigante: su Honestidad. Elara era incapaz de ocultar nada; sus alas, que ahora daban pequeños espasmos de puro terror, eran un libro abierto. Sabía muy bien que no era alguien capáz de poder decir las cosas claras. Era realmente complicado. — ¿U-Usted... no le hará daño si yo... si yo hago lo que me p-pide? — preguntó, mirando la hoja de la espada. Se atragantó un poco, debido a que no sabía si hablaba de más. Pero lamentablemente, Elara no podía. Era demasiado honesta para todo. Las lágrimas seguían cayendo de manera desenfrenada... tenía temor, pero tenía que proteger a Owen a como de lugar. Ella jamás lo traicionaría, pero tampoco podía hacer algo para mentir, pero algo haría, quizás no ahora, pero quizás más adelante, tenía que pensar en algo. La oferta de Jin era una puñalada fuerte: acercarse más a Owen. Pero hacerlo en secreto era su mayor pesadilla. ¿Cómo iba ella, que se tropezaba con sus propias alas, a guardar un secreto así? Su Torpeza no era solo física; era social. Sentía que en cuanto viera a Owen, sus alas la delatarían o terminaría soltando la verdad por accidente. Pero no era un problema para ahora. ¿Verdad? Lo importante ahora mismo, era el hecho de que tenía que... de algún modo, salir viva de ahí. — N-No diré nada... lo juro... nee~ — balbuceó, cerrando los ojos con fuerza. Intentó retroceder un milímetro para alejarse del filo, pero sus pies se enredaron con el dobladillo del abrigo de Jin que la cubría, haciéndola tambalearse de forma patética. Hasta en este tipo de situaciones, Elara tenía que ser torpe, mega torpe. — Lo haré... p-pero no le haga nada a él... por favor... — cedió finalmente. Había aceptado. Acababa de convertirse en una espía, la espía más torpe y transparente del mundo. Mientras Jin bajaba la katana, Elara solo podía pensar en cómo iba a mirar a Owen a la cara sin que sus alas empezaran a vibrar delatando que ahora pertenecía, en cuerpo y miedo, al hombre del cigarrillo. Pero era complciado muy bien lo que pasaba. Mientras que miró con algo de temor. — ¿Qué es... lo que más quiere de mí? — preguntó. Tenía que estar preparada para lo peor. |