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Mantencion de aves y gatos. [Enji] - Versión para impresión

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Mantencion de aves y gatos. [Enji] - Maki D. Zen'in - 12-11-2025

Cabalgaba sobre el buen Rochallor, una gigantesca ave negra, hermoso de plumas brillantes vigoroso y rápido como una brisa de verano. Su piar apenas era conocido, silencioso y furtivo solía moverse como una sombra, mas aun guiado por la mujer… de piel quemada y mirada afilada… su sonrisa era amplia y radiante
 
El camino polvoriento no la detenía, no viajaba con premura, pero tampoco se detenía, necesitaba pasear, distraerse y sentir que era útil. Esta vez viajaba en busca de provisiones medicas para el viaje a la gran line que pronto les haría salir de los calmados Blues. La calma seguro se acabaría pronto así que debía aprovechar cada segundo de paz que le quedaba.
 
Apenas llego a la ciudad desde el puerto secreto en le que se anclaba el Last Whisper desmonto y acaricio dulcemente el cuello de Rochallor, la gallina gigante de Wano que se había robado hace un tiempo… pero parecía que a la criatura no le importaba pues se comportaba como si se conocieran de toda la vida.
 
Con ternura se sacudía ante cada caricia de la chica y ella se remecía con felicidad lanzando chispas efervescentes casi visibles alrededor. Cuanto se había encariñado?... demasiado. Tanto que secretamente gastaba mucho dinero en alimentarlo bien y conseguirle lo mejor en medicina. —Que lindo pajarito… te quiero tanto plumero de amor. Ahora te portaras bien mientras hacemos unas compras vale? Nada de perseguir a otros más pequeños que tu vale?— Menciono como si de verdad supiera lo que le decía la chica. Se remeció, pio suavemente mientras su pico tiritaba de manera amenazadora y violenta, pero Maki solo se digno a torcerle el pico hacia atrás de manera extraña y la montura solo abrió las alas en toda su extensión y zapateo fuerte levantando polvo.
 
Llegando a la primera tienda amarro a la criatura gigantesca a un poste de amarrado y entro rápidamente… la primera tienda. Comida para el ave… había un montón de gente. Maki tomo un numero… hijo de puta… el 00 e iban en el 40… debía dar toda la jodida vuelta?... no puede ser. Estos días que se abriría el camino a la Grand Line todas las tiendas estaban a reventar y odiaba esperar… con todas sus malditas fuerzas.
 
Se sentó frustrada en la banca. Hecho la cabeza atrás harta y esperaba que algún milagro le dejase comprar la jodida comida antes de al menos un millón de números que el que le toco. —Maldición… por que todos se acuerdan los últimos días de hacer las compras… son unos tontos…— Dijo sin pensar, siendo que ella misma era una de esas personas que compraban a última hora.


RE: Mantencion de aves y gatos. [Enji] - Enji - 13-11-2025

El día se presentó amable.

Una tenue brisa corría desde el norte, fresca y reconfortante. Enji suspiraba de tanto en tanto al sentirla pasar. Tan familiar. Lo transportaba a otra época. Una donde el invierno se sentía más frío y la mañana se adornaba con el brillo del rocío convertido en aguanieve, escarcha. El césped crujía bajo sus pies. La nariz y las mejillas sonrosadas pese al abundante abrigo, mientras sus manos, enfundadas en gruesos guantes rojos, apenas podían sostener la soga que arrastraba su trineo. El mayor de sus dilemas consistía en elegir desde qué barranca lanzarse en picado sobre la nieve.

«Extraño la nieve»

Enji dejó de buscar memorias en el cielo y dio una pitada al cigarro. El sabor del humo lo trajo de vuelta, pues, perdido en recuerdos que creyó enterrados, se había quedado parado un buen rato y la brisa, traicionera, había avivado la brasa de su cigarro hasta consumirlo por completo. Esa última pitada fue todo lo que pudo rescatar.

—Carajo, ya no me queda mucho —dijo y sacó de su bolsillo la cajetilla. Echó una mirada rápida dentro—. Sí, los últimos tres. Puta madre…

Un maullido lo cortó.

—Oye, oye, cuidadito con el lenguaje que usas conmigo, enano —Enji abrió el bolsillo de pecho en su chaleco de marine y la cabeza del pequeño gato blanco se asomó fuera, ansioso por ver mundo—. Soy algo así como tu padre, pero sin las connotaciones zoófilicas. Hmm… Soy más como, ya sabes, el desgraciado que pasaba por ahí cuando tu madre se moría y ahora está obligado a cuidarte. Sí, eso mismo.

Chasqueó los dedos, satisfecho con su respuesta, pero el gatito, por supuesto, no le respondió. Los gatos no hablan. Al menos, ese gato no hablaba. Todavía. Se lo veía muy concentrado en otra cosa, con la mirada fija y los pelos erizados detrás de la nuca. Enji trató de seguir la trayectoria de su mirada.

—Mierda… eso sí que es una gallina. —Silbó—. Podría comer una semana con una sola de sus patas… en fin, ¿qué te pasa?

La criatura, un ave gigantesca de plumas negras, se encontraba atada. Enji miraba desde la vereda de enfrente y su gato se relamía. Enji lo notó y alzó una ceja.

—¿En serio? ¿Esa cosa quieres comer? —reprochó a su pequeña mascota—. Tiene como cincuenta… mil veces tu tamaño, además de un pico. Te van a hacer mierda, amiguito.

El gatito volvió a maullar mirándolo y luego volvió a mirar al ave. Enji notó un brillo en su mirada. Como si el pequeño minino se encontrase en una de las encrucijadas de su vida y acabase de tomar una decisión que la marcaría para siempre, para bien o para mal. De cualquier forma, parecía convencido.

—Ah, enano…

En boxers —porque así de rápido era para desnudarse—, Enji meditó unos segundos. Un par de segundos. Literalmente, dos segundos de meditación antes de sacar al gato del chaleco —Que también descartó inconscientemente—, y levantarlo sobre su cabeza.

—Ataca al cuello y no te olvides: tú tienes fuerza y resistencia relativas, sólo tienes que cansarlo. —Envolvió cuidadosamente el torso del gatito en su mano y estiró el brazo hacia atrás—. ¡Ford, yo te elijo!

Y lo arrojó.

El gatito voló por el aire, abrió sus patas y extendió las —diminutas—, garras en busca de efectuar un ataque directo. Sorpresa no era porque Enji tenía principios, y ningún hijo suyo atacaría por la espalda. Iba de frente, maullando con todas sus fuerzas para hacerse notar.


RE: Mantencion de aves y gatos. [Enji] - Maki D. Zen'in - 15-11-2025

Rochallor pensaba claramente como fastidia a la estúpida “Almendra Verde”. Si bien la llevaba y la traía a donde quería, era simplemente por esas deliciosas semillas de calabaza que le daba. Sin embargo, no por eso dejaría de picotearle los dedos cada vez que podía… bah a quien engañaba el cerebro de pájaro… amaba a esa humana. Le consentía en todo lo que quería, dormía calentito, comía riquísimo y le daba muchas duchas… sus plumas parecían pago suficiente para ella y sin duda mataría a cualquiera que se le acercase sin el permiso de la “Almendra Verde”… pensaba que quizás podría mostrarle algún truco a su jinete para alegrarla cuando le saco un maullido de sus pensamientos de ave, los cuales no eran tan profundos en todo caso. El ave grazno, se revolvió y se remeció de inmediato y entonces vio que un tonto se movía raro alrededor, buscaba cosas en sus bolsillos y saco una pequeña pelusa… Rochallor entrecerró el cejo y aleteo causando un poco de conmoción…

Entonces vio como el idiota lañaba a la criatura directo contra ella… Rochallor retrocedió dos pasotes viendo como surcaba un gran arco en su dirección… sus garras como cuchillas se dirigirán a su yugular?... moriría? Na, era demasiado pequeño pero Rochallor había aprendido con La almendra Verde a no confiarse de los enemigos… pero no pudo evitar —KIIIIIEEEEEEKKKKK— Chillo lanzando una patada contra la sombra del felino… pero no le dio pues frente a si estaba Maki… estaba atenta a su amigo y había decidido ver que ocurría.

De frente estaba con la mano estirada y empuñada, en medio de su mano atrapo al bélico gato su rostro desfigurado por la ira podría simplemente aplastar a la criaturita y hacerlo una masa sanguinolenta y terminar ahí el asunto. Pero era una jodida activista animalista, despiadada contra quienes cometen abusos y aunque la criaturita parecía disfrutar, pues se removía y luchaba con sus garras como espinas de rosas.

Lo examino un segundo y bajo el brazo inmovilizándolo. Después alzo la mirada hacia el maestro de bestias y camino decidida a intercambiar su cultura. —PERO QUE HACES PEDAZO DE ENFERMO MENTAL… ES MUY TEMPRANO PARA ESTAR EBRIO. RETRASADO MENTAL Y QUE SON ESAS PINTAS… QUE PRETENDES.— Le grito mientras se acercaba con el puño derecho apretado tan fuerte que creo que sangraría… alzo el puño contra el chico, le tomo de las ropas y estuvo a punto de pegarle, pero se dio cuenta que en esa mano tenia al gatito, blanco como un cachito de nieve… maullando y luchando contra Maki… era una verdadera fiera.


RE: Mantencion de aves y gatos. [Enji] - Enji - 15-11-2025

Enji vio en cámara lenta como su compañero felino, propulsado como un proyectil de cañón, atravesaba la corta distancia que los separaba del ave. Ford desplegó sus pequeñas garras en el aire y extendió las patas para hacer más grande e intimidante su figura de apenas treinta centímetros. Las fauces abiertas emitían un agudo maullido. Tenía los ojos bien abiertos y sus pupilas finas, rasgadas verticalmente, reflejaban a su presa. A su objetivo. Todo instinto de autopreservación y supervivencia se vio eclipsado por su raíz depredadora, su orgullo como felino. Un ave de ese tamaño no era algo que se encontrase todos los días en el South Blue. ¿Cuántos gatos tendrían la oportunidad de hacerse con ese premio? ¿Cuántas generaciones hablarían de su hazaña? Incluso morir en medio de tamaña empresa sería un honor.

Lamentablemente, todos sus sueños se vieron apagados y enterrados cuando una palma gigante se atravesó entre su presa y él. El maullido de Ford se interrumpió al sentir el choque y posterior presión de unos dedos alrededor de su pequeño cuerpo.

La sonrisa que quería aparecer en labios de Enji se desplomó.

—¡Eh! ¡¿Quién mierda te crees para meterte en medio, cara de raíz?! —Una vena se le marcó en la frente, hinchada debido a su rebullente fastidio, mientras ladraba a todo pulmón sus improperios poniéndose frente a frente con Maki.

La decepción en el pequeño Ford se hizo evidente. Lo alejaban de su premio, arrastrado hacia atrás por su captora, y la oportunidad se volvía polvo entre sus patas. De la tristeza saltó rápidamente a la cólera y con un renovado brillo en su mirada, el brillo de la venganza, mordió la mano de la mujer que lo tenía preso. Claro, la fuerza de su pequeña mandíbula de cachorro era diminuta, pero toda su voluntad estaba puesta en ese mordisco.

—Pretendo darle al enano su momento de gloria. ¡¿Qué mierda pretendes tú, eh?! —De pronto se sintió tironeado de la única prenda que le quedaba después de haber descartado su chaleco —el boxer negro—, y sus ojos se pusieron en blanco—. ¡Sacá la mano de ahí, carajo!

Agarró su propia prenda con una mano para tirar en dirección contraria y tratar de romper el agarre de la mujer. Estaba demasiado cerca de convertir su exhibicionismo en nudismo total.

—¡Es un gato y allí hay un pollo gigante! ¿Qué esperabas que pasara? Ahora, suelta al gato y deja que la naturaleza siga su curso. ¡Y, ya que estás, suéltame de una vez! —Con la mano libre tomó a la mujer de la solapa de su chaqueta—. ¡Te huele la cara a carbón!

Los insultos referidos a las cicatrices eran algo irónico teniendo en cuenta que él también tenía varias cicatrices de quemaduras en el cuerpo. Una especialmente notoria en su costado derecho del abdomen, entre las costillas y la cadera.


RE: Mantencion de aves y gatos. [Enji] - Maki D. Zen'in - 20-11-2025

Ciertamente el gatito era tenaz, Rochallor a pesar de estar asustado e intimidado por que le habían lanzado una bola de odio furia y garras, solo debía abrir el pico y podría sin dudar, tragárselo de una y completito hasta la cola. Menos mal que Maki había intervenido o hubiera corrido sangre, sangre felina. las garras de la gran ave eran afiladas y como toda montura pollil, mantenía un afilado espolón en sus patas con el fin de rajar a cualquiera que le atacase, pero había que ser un experto para identificar ese tipo de peligros… Rochallor pio con violencia e intento volar unos centímetros de la tierra mientras aleteaba y movía sus patas amenazantemente.

El tonto que usaba a la bola de pelos como piedra, supuso al principio, y como un dardo afilado con garras bebe después, finalmente decidió que el dueño de dicha bola de pelos era un demente, estaba… encuerado?. Entonces cuando se había dado cuenta que esta criatura era tan rara como su dueño, producto de su mordida lo soltó, tanto a la criatura como la casi ora criatura porque solo llevaba un pantaloncillo… no, era su maldita ropa interior, un enfermo de primera… porque siempre la gente intentaba sacarla de quicio, era. Terrible por lo menos.

El gatito como una maquina de matar cayo de pie como todos los gatos y Maki entonces soltó al exhibicionista… —Pero… que mierda, ¿Quién eres tú? Algún tipo de loquito del centro de la ciudad?— Maki agitó la mano que, aunque no había sangrado, tenia las marcas de la criatura en ella. —Que dijiste zopenco? Quieres que Rochallor se almuerce a tu… tu… esa cosa?. Estas ebrio?— Reclamo recordando como le había mordido la criatura.

—Ale… ja… te… de… mi… el... es…tu… pido.— Amenazo hundiéndole su dedo índice en la piel para empujarle e intimidarle mientras el ave de Maki parecía reconocer la situación, chillando y medio volando en el aire. Era también una bestia de combate y Maki no lo sabía, solo se dedicaba a consentirlo.


RE: Mantencion de aves y gatos. [Enji] - Enji - 21-11-2025

Ford cayó al suelo, como dictaba su genética felina, apoyado en sus cuatro patas y sin despeinarse. Digno, se agitó en el lugar para limpiar la tierra de su pelaje y emitió un largo bostezo. Se mostró indiferente a lo que acababa de suceder, ajeno a la decepción sufrida y a su furioso ataque de hace un instante. Lamió su pata derecha, se la frotó contra la oreja y se sentó sobre sus cuartos traseros, estoico.

—Soy Denji, el domador de bestias —dijo Enji.

Mentir, para él, era tan natural como respirar. Las tretas y engaños brotaban de su boca como agua de un geiser, algunas más fantasiosas y surrealistas, otras increíblemente difíciles de discernir.

—Y mi pequeño amigo que ves ahí es un tigre pardo de las praderas desérticas de Arabasta. —Pese al empujón, que lo movió unos centímetros hacia atrás puesto que la mujer tenía fuerza de sobra para hacerlo, Enji se mantuvo firme y devolvió la cortesía. Con el índice de la mano izquierda pinchó en el punto central del pecho, donde se unían las clavículas, y mantuvo una presión firme—. Es una bestia. Así como lo ves, puede cambiar su tamaño y convertirse en una animal de veinte veces su envergadura.

Ford, entendiendo de algún modo lo que Enji decía, infló el pecho e hizo una mueca de desdén. Desplegó las garras de su pata y las miró como quien aprecia una buena manicure.

—A tu pollo no le alcanzan las patas para huir de una bestia así. ¿Verdad, Ford?

El gato maulló en afirmación, inflándose de ego. Un instante después le rugió la tripa y esa imagen orgullosa se pinchó como un globo.

—Ahora tiene hambre, por eso no puede acceder a su verdadera fuerza —rectificó de forma rápida y natural. Luego, le dio dos toques más en el mismo punto y sorteó a la mujer para dirigirse a la tienda de la que había salido—. Verás cuando salgamos.

Enji se adentró en la tienda seguido de cerca por su gato, Ford. La gente que había estado dentro haciendo fila, estaba afuera, observando con curiosidad y algo de morbo como un hombre semidesnudo y lleno de cicatrices se gritaba con una mujer que también estaba tapada en marcas de batalla. Como resultado, la tienda quedó vacía, y el marine aprovechó para adelantarse al primer lugar. Se paró frente al mostrador con cara de inocente mientras Ford, presumido, se bamboleaba frente a quienes habían escuchado y creído su mentira sobre ser un tigre pardo de Arabasta. También se paseó alrededor del pollo gigante con la misma intención.

—¡Comida para tigre, bastardos! —exigió con un grito y dando un golpe en la mesa. Uno que creyó haber dado con suavidad, pero que agrietó la madera de todas formas—. Ah, mierda. Eso no fue a propósito.


RE: Mantencion de aves y gatos. [Enji] - Maki D. Zen'in - 25-11-2025

El gato era una especie de lunático también?… Maki medio retrocedió un poco e intento tocar a ciegas a Rochallor cuando este atolondrado le toco… le toco? ¿Quería morir?, si moriría, primero su ave montura, debía mantenerlo en calma, que extraño nombre, Denji… no le podía importar menos su nombre y seguro lo olvidaría apenas deja de verle, siempre pasaba lo mismo la gente no solía ser algo importante para ella, a menos que tocase música para alguien especial pero por ahora no contaba con nadie que ocupara ese lugar. —No me toques basura… quien te crees que me tocas con ese dedo sucio… quieres que te mate?— Le amenazo directamente mientras agarraba las riendas de su amada ave que no luchaba, pero se sentía nerviosa ante el tigre de bengala enano. —De donde dices que sacaste esa bola de odio?... no me mientas. Acaso crees que nací ayer?... seguro lo encontraste muerto de hambre en alguna alcantarilla.— Detecto una mentira… o eso creía, era buena captando a la gente mintiendo, pero esta vez parecía mediamente convencido el mismo y ella, por consiguiente. Pero no… no confiaba en las palabras de nadie.

Poso su mano en la cintura y movió su cadera al lado contrario, no podía negar que, aunque lucia extraño, era un tipoi guapísimo, no podía evitar examinar su cuerpo con la mirada, aunque nerviosamente la desviaba. Su espada tintineo en su guitarra al acomodársela sobre su hombro, dentro de ella descansaba una hoja quebrada en mil piezas, mil recuerdos rotos, que ante el mínimo indicio de violencia se ensamblaba en una hoja capaz de dividir al mundo en dos con su furia infinita… pero determino rápidamente que este loquito del centro no lo valdría. LE… movió a TOCAR?... le aparto una vez más y entonces Maki se encendió… amarro nuevamente a Rochallor, pensaba irse, pero ahora no… —… Espera pedazo de…— Dijo medio complicada tratando de amarrar a su montura porque esta estaba excitada, intentado o escapar o aplastar al pequeño gato o algo, pero no se mantenía quieta en su lugar la muy desgraciada. Provocando que no pudiera volver a amarrarla.

Cuando entro vio al tonto gritar como si fuera dueño del lugar, el rey que volvía a su reino después de una larga ausencia… pero ella no dejaría que este imbécil mas encima se atendiera antes que ella… paso entre la gente asustada, no era una avalancha pero escapaba medio asustada… —Pero quien mierdas se cree este tarado…— Se dijo casi para si misma, mientras apartaba a un hombretón del doble de su altura pero con su furia, su fuerza y su determinación, parecía que era un muñeco inflable.

Cuando entro, le tomo el hombro y le volteo… el puño de Maki se alzó, y rápido como una estrella fugaz se lanzo contra el joven… en esos momentos ella no pensaba en nada mas que darle un susto, un toquecito, pero no. la muy bruta solo lanzo el golpe con su mano enguantada sobre el criador de poke bestias digitales o no sabia que cojones… directo a su rostro, hermoso, terso y seductor. —Que te crees que puedes ir por ahí insultando y pasando a llevar a la gente tarado? Que crees que eres un… marine?— Entonces con esas palabras. Maki creyó ver sobre ella un cartel de recompensas… diantres… puede que sea posible, un marine?... no no podía ser tan imbécil. O sí? No era especialmente agresiva con todos en general, sino mas bien era con ciertos objetivos ligados a su pasado. Cuando su puño volvió a su guardia, esperaba la contra, se preparó, agacho su centro de gravedad… y… sonrió… —Vamos pequeñín… defiendes tu altanería con tus puños o solo el gato tiene corazón?— Incito Maki, pero con una voz dulce, mas melosa y burlona, ahora era difícil desacelerar. Las provocaciones habían sido demasiadas.


RE: Mantencion de aves y gatos. [Enji] - Enji - 25-11-2025

Enji, con una mueca incómoda, revisó la marca en la mesa y suspiró. La tabla estaba rota. Una grieta notoria se extendía desde el punto de impacto hasta el vértice y bajaba por una de las patas. En otras palabras, estaba condenada. En cuanto posaran cualquier objeto de peso, como las bolsas de alimentos que allí se vendían, sobre la tabla, toda la estructura cedería y se vendría abajo.

—Oi, disculpe, señora, no tenía pensado reventarle la mesa. ¿Cuánto saldrá una reparación? ¿Con que le deje unos cien berris de propina tendrá?

La mujer que atendía el local en ese turno, asustada, abrazaba la pared del fondo del local y desde allí no apartaba su mirada de Enji. El ímpetu del marine y su salvajismo habían causado el terror en ella, que, sin saber su afiliación, asumió que se trataba de un bandido, un pirata, un loco, o las tres cosas juntas.

Enji hacía gestos con la mano para tratar de llamar su atención y sacarla del shock.

—¡Oi! ¡Señora…!

Entonces, sintió un fuerte agarre en el hombro y un tirón que lo obligó a dar la media vuelta, girando ciento ochenta grados en el lugar. Lo siguiente que vio fue un puño cerrado, enfundado en un guante, que se acercaba a su rostro a una velocidad que no le permitió reaccionar. El impacto llegó por sorpresa, firme contra su nariz, y lo arrojó hacia atrás. Cayó sobre la mesa dañada y, como se dedujo en un principio, la madera no aguantó el peso. La grieta se expandió y la estructura cedió y se desmoronó, deshilachada en un montón de tablas sueltas, palos y astillas. En el meollo de todo eso, Enji yació sentado. El golpe lo desorientó, consciente del dolor en la nariz, cuyo hueso esperaba no le hubieran roto, y el ardor por las astillas en sus piernas, pero nada más. Perdió el norte por unos instantes y todo lo que pasó por su cabeza fueron imágenes inconexas. Fogonazos de información. Un ave, un gato, una mujer y unos calzoncillos.

Parpadeó un par de veces y su mirada volvió a enfocar la realidad. De abajo hacia arriba, vio la mesa destruida; a su gato, Ford, parado a su lado; las piernas de una mujer, y luego la cara de esa misma mujer, que fue cuando recordó exactamente dónde estaba y qué estaba pasando. Ató cabos, y una vena se le marcó en la frente.

—Hija de puta… —masculló, rabioso.

A ojos del marine, atacar por la espalda y por sorpresa eran dos cosas dignas de vergüenza. Siempre anunciaba sus ataques, siempre peleaba de frente, procurando que su contrincante no pudiera poner la excusa de haber sido atrapado con la guardia baja.

Enji se incorporó, afirmó sus pies en el suelo y como un animal se lanzó a frente contra la mujer de las cicatrices, dispuesto a taclearla. Sin embargo, antes de que pudiera alcanzarla, algo lo alcanzó a él: una bolsa, cargada de un mix de alimento para distintos animales, fue arrojada por la dueña del local y golpeó a Enji en la espalda. La bolsa explotó y, cual granada, llenó de metralla todo el local, siendo la metralla en realidad un conjunto de semillas varias y bocaditos de premio para mascotas. Enji tosió sumergido en la nube de polvo que se levantó después.

—¿Qué carajos?

La mujer salió corriendo del local. Y, en su huída, tuvo que esquivar a los que llegaban. Se empezaron a escuchar graznidos, maullidos, ladridos y todo tipo de sonidos animales, atraídos por el aroma de la comida que ahora impregnaba el local por completo. Los pájaros nublaron el cielo. Estaban rodeados.


RE: Mantencion de aves y gatos. [Enji] - Maki D. Zen'in - 07-12-2025

Termino de amarrar bien al bueno de Rochallor entre picoteos y garrazos que le mandaba la estúpida y nerviosa criatura cuando vio a la gente salir de la tienda. Parece que era uno de esos alborotadores que le habían comentado cuando estaba en la marina. Una de esas ovejas negras, las mejores en su opinión. Bueno fuera lo que fuere. Maki sentía que tenía una obligación y esa obligación era. Ponerlo en su sitio. Si, podrían arrestarla si había un par de marines cerca, claro, pero ella era así y lamentablemente no podría ser cambiada de ninguna forma a menos que sus enemigos le empezasen a dar una lección.

El golpe no era para tanto, algo soso, no a quemarropa, nada importante pero un golpe, a fin de cuentas. Uno que Maki sentía que era merecido… su puño con una estrella surco el viento y cayo de lleno en el rostro del exhibicionista. Directo a sus pensamientos y sin duda una muesca de corrección creía la pirata para el lunático que deseaba causar terror en las calles.

La mesa estallo de manera dramática contra el cuerpo del joven las astillas, la mujer dependienta gritando, el gato esponjándose de manera peligrosa, Maki algo contrariada por el golpe que le había dado que no era tan fuerte como para hacer eso. Pero estos eran los hechos. Mesa destruida, hombre en el suelo, Rochallor afuera intentando liberarse, el cato engrifado y seguro la gente llamando a la policía o los marines o quizás a la mafia que dominaba y mantenía en orden la ciudad.

—PUTA TU ACTITUD IDIOTA!!!— Modales era algo que ella no practicaba pero que si apreciaba… —Es posible que esto te sirva de dos maneras… la primera es que respetes a los demás, y la segunda es que a las damas no se les pasa a llevar… y…y… ponte algo de ropa degenerado!! Hay niños en las calles!!— Dijo cubriéndose la vista con la mano, aunque no era una santurrona, le daba un poco de pudor el exhibicionismo en si y este mundo estaba lleno de gente igualita a él.

El contrataque se propició, el salto enajenado con violencia contra ella… Maki sonrió… era lo que esperaba. Un calentamiento antes de irse a dormir… pierna hacia atrás, mano atrás y la otra, una palma apuntando al enemigo, sonrisa amplia. Sentidos afilados y músculos calientes dispuestos a la pelea de su vida en una tienda de mascotas de cuarta en una isla en medio de la nada, pero todo fue detenido por la dependienta al parecer… una bolsa de alimento exploto contra el cuerpo del desnudista y esta lanzo esquirlas el polvo del alimento la nube de polvo de comida era de la mejor calidad… aves de corral, gatos, perros, animales de todo tipo, algunos de los que parecían heridos o simplemente estaban con sus dueños entraron en tropel al local… picoteando arañando, mordiendo y chillando, incluso Rochallor se soltó destruyendo el palo que le mantenía amarrado, soltando otras aves gigantes… Maki lo había visto con hambre pero jamás excitado y con hambre… —HO POR DIOS… arriba hombre!!!— Maki le tendió la mano al muchacho desnudista y con fuerza tiro de él… la dependienta salió corriendo por la puerta trasera y Maki lucho por sacar al hombre y a ella entre raspones, mordidas y cortaduras… cuando salieron vio como… los jodidos animales como si fuera el jodido Jumanji desvalijaban el sitio… ahí sentada… despeinada ensangrentada… al lado del desnudista le ofreció un trago de una cerveza que rodó por ahí… las plumas, los pelos, los graznidos… todo un desastre…

—Dios… es un desastre… Zen´in… Maki Zen´in… empezamos con el pie izquierdo… difícil es tener una mascota que haga caso no?— Dijo sentada, bebiendo una cerveza… tibia… mientras se intentaba arreglar el cabello.


RE: Mantencion de aves y gatos. [Enji] - Enji - 07-12-2025

El aroma del alimento para animales que se dispersó en el aire se le antojó… rico, apetecible. Por un instante, Enji se detuvo, inclinó la cabeza a un costado y, con una mano en el mentón, se planteó la idea de probar eso que volvía loco a Ford, al pollo enorme de fuera y al resto de animales que se acercaban en estampida. Sí, no era el mejor momento para plantearse preguntas filosóficas como esa, pero Enji creyó que le daría tiempo. Cosa que, por supuesto, no fue así.

—¿Eh? ¡Oe, oe!

De pronto, una mano, la misma que minutos antes había chocado contra su nariz, se aferró a su brazo y tiró. Enji sintió como lo levantaba del lugar. Logró ponerse en pie, trastabilló un poco, pero logró hilvanar dos pasos y hacerse a la inercia, tomando del pellejo al pequeño Ford en el camino. El gato blanco, que de blanco ya no le quedaba nada después de verse empapado en polvo de comida y semillas, se plantaba frente a la tempestad de patas y pezuñas creyéndose el más fuerte del grupo. Enji lo salvó de ser pisoteado y aún así se llevó un chillido de reclamo, acompañado de lágrimas de cocodrilo por tener que dejar atrás toda esa comida.

Cayeron fuera, en mitad de una nube de tierra levantada por la decena de patas que habían atravesado el camino en un momento. Aterrizó de culo, lo que le valdría un buen raspón en la nalga izquierda, tosió y se dejó caer.

—Carajo…

El polvo se le pegaba al cuerpo, que notaba, como siempre, caliente. La picazón de su sofoco constante se combinó con la mugre y se volvió inaguantable. Empezó a rascarse. Se rascó la pierna, los brazos, la espalda —que luchó por alcanzar—, y los dorsos de las manos, además de la cicatriz del abdomen. Todo picaba.

Ford, en el suelo a su lado, prometía venganza a los animales que se devoraban el alimento del suelo agitando su garrita.

—¿El pie izquierdo? Creo que fue un puño lo que sentí —respondió Enji, arrastrándose por el suelo cual gusano para apaciguar la comezón. Cosa que logró, a coste de estar ahora empapado en tierra hasta las orejas.

Se tapó una fosa de la nariz y soltó aire con fuerza, sacando sangre por la otra. Un chorro que hizo charco en el suelo a su lado.

—En fin, como dicen por ahí, no hard feelings only hard nipples. —Se encogió de hombros e incorporó, sentado sobre su nalga sana—. ¿De dónde mierda sacaste esto?

Echó un vistazo a la cerveza, la inspeccionó un segundo y después, tras hacer una mueca de irrelevancia, sorbió un trago. Estaba caliente, desagradable, pero no hizo ninguna mueca de asco. Volvió a beber, en su lugar, y devolvió la botella mientras Ford se cansaba de protestar y regresaba, derrotado, a su lado. El pequeño gato de pelaje blanco y ojos celestes volvía a decepcionarse.

—¿Tu pollo qué? ¿Está ahí metido?

A comparación, el animal de Maki tenía muchas más oportunidades de sobrellevar la estampida sin problemas. Probablemente se estuviera dando el festín que Ford quiso darse.

—Soy Enji, y este desgraciado de blanco es Ford.