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Pilar de la pasión. [Pasado] |Trixxie Pappitson - Versión para impresión

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Pilar de la pasión. [Pasado] |Trixxie Pappitson - Heras - 07-11-2025

Año 16 el día antes de: "El camino para ser alguien"
Una respiración fresca, nunca me había percatado del peso que se siente quitarte las deudas de encima. Había funcionado no lo podía creerlo, pero ahora el cielo se siente más azul, los colores son más vivos que de costumbre. Con los ojos abiertos mirando el techo, no había ido a los arrozales hoy. Me tomé el día aquí en el granero y disfruté esa paz y esa calma única. 



Me tomo mi tiempo levantarme de aquella cama que tenía para mi. Miré con atención las cosas en su bolsa. Algunas ollas, algunos coladores de metal, algo de ropa. Ya tenía lo suficiente para vivir. Finalmente el trabajo honesto había dado frutos y bueno, la fortuna que me había encontrado a aquella mujer llena de marcas por su cuerpo que fue una gran fortuna al final del día.


Creo que se acerca el momento de dar el siguiente paso, ese que no puede dar estando con deudas. —Creo que ya es hora de que comience a buscar como saltar al mar. — Dije en mi completa soledad. Ya estoy decidido a tomar mi rol, he aprendido bien. He desarrollado ya la cualidad para manejar un barco, para leer el viento y las direcciones con las estrellas. Me aliste con mi mejor pantalón naranja y mis sandalias para salir a recorrer los pueblos cercanos de la isla.


Ya es hora que comience a buscar lo que necesito para poder emprender mi viaje por mi mismo. Aun considero que necesito aprender a defenderse de manera correcta pero ni el maestro de los Gyojin ni el maestro de los Okama van en la misma dirección en la que yo quiero aprender artes marciales. Yo necesito es de una manera poder proteger a las personas a mi alrededor.


Mi torso desnudo brilla con la luz del sol y mis hermosos pendientes también. terminé de ajustar correctamente mi cabello con una cola alta de manera que se pudiera disfrutar en su máximo esplendor y me abrí camino con la esperanza de encontrar alto interesante entre las mercancías del pueblo. El sol es radiante, tiene su ciertas nubes, pero no presagian lluvía, puede que más adelante me equivoque por que esta isla ya me ha sorprendido con lluvias inesperadas. 



RE: Pilar de la pasión. [Pasado] |Trixxie Pappitson - Trixxie Pappitson - 11-11-2025

Había llegado hace poco a Isla Karate, y debo decir qué lugar tan vibrante. Tiene esa energía tranquila pero fuerte, como si cada rincón respirara disciplina y armonía. Desde que puse un pie en el puerto, lo primero que noté fue el aroma del arroz recién cocido, mezclado con el eco de los gritos de entrenamiento que resonaban a lo lejos. Es curioso en otros tiempos, quizás habría sentido el impulso de unirme a ellos, de probar mi fuerza, de medir mi espíritu Kuja contra el suyo, pero no esta vez.
 
No, esta vez solo quería disfrutar. Caminar sin rumbo, perderme entre los campos de arroz que se mecen como un mar verde bajo el sol, observar a los estudiantes practicar con tanta pasión que casi podía sentir el latido de su esfuerzo en el aire. Hay algo hermoso en eso, en ver a la gente entregarse a su arte, aunque uno no tenga intención de pelear.
 
Yo solo quería respirar, observar, dejarme empapar por la calma de esta isla. Porque a veces, la belleza no está en la batalla sino en aprender a quedarse quieta y mirar cómo el mundo se mueve a su propio ritmo y mientras el viento acariciaba mi cabello y el aroma a tierra húmeda me envolvía, supe que había hecho bien en venir aquí.
Isla Karate otro pedacito de mar que se gana un lugar en mi corazón.
 
Una anciana me trajo una silla y la colocó debajo de un árbol de mango, que bonito todo, era una excelente mujer que estaba feliz de verme sin siquiera saber quien era yo, y por supuesto que estaba yo feliz de que ella me atendiera tan bien sin conocerme. Una anciana me trajo una silla y la colocó debajo de un árbol de mango qué gesto tan simple y tan hermoso.
 
El sol caía suave entre las ramas, y el aire estaba impregnado con ese aroma dulce que solo los mangos maduros pueden regalar. La mujer una ancianita de sonrisa amplia y ojos que parecían guardar mil historias me miró con ternura, como si me conociera de toda la vida. Sin preguntar quién era ni de dónde venía, simplemente quiso que descansara. —Siéntate, hija, el camino debe haber sido largo—, me dijo y su voz ay, su voz tenía la calma del mar en los días tranquilos.
 
Me quedé allí, bajo la sombra, escuchando el murmullo del viento y el canto de las cigarras, mientras ella me observaba con una alegría tan pura que me desarmó por completo. Qué extraño y bonito resulta a veces el mundo, una desconocida me ofrecía su hospitalidad sin esperar nada a cambio, solo porque sí. Y, por supuesto, yo estaba feliz. Feliz de que aún existan corazones así, tan generosos, tan luminosos. Le sonreí, y le agradecí con el alma, porque, aunque no me conocía, me hizo sentir en casa. Y eso, en un viaje tan largo, vale más que cualquier tesoro.


RE: Pilar de la pasión. [Pasado] |Trixxie Pappitson - Heras - 13-11-2025

La piel obsidiana que brilla en el sol con tatuajes que porta con orgullo de su buen físico. Una mirada café que admira la vida y está disfrutando del paseo. Por una vez este paseo a manera de caminar por el pueblo se siente como algo que puedo disfrutar en lugar de sufrir. 

De camino al pueblo recorrí los senderos que pasaban por los arrozales ya en este otoño comenzaba a cargarse bien y en cualquier momento indicaremos con la mejor cosecha del año. Pero ya no tengo la necesidad de preocuparme en exceso de esos trabajos. Ahora mismo deseo disfrutar de aquella libertad que me ofrece toda esa paz y calma. Pero en ello si miraban desde lejos podrían notar que de seguro habían unas personas murmurando y caminando tras de mí. 

—¿Y estas seguro de que es él?—
—Si, por su culpa tuve que ir a prisión y allí fue que pasó todo.—
—Pero miralo es gigante. Esto es muy peligroso.—
—Yo no sabía que mis amigos eran unos cobardes es uno solo.—
—Sí, no seas un yorica. — 
—Pero qué dicen. Aquí nadie es un yorica.—

Claramente sacaron armas de filo de sus bolsillos decididos a ejecutar un plan del cual no tenían ni la más mínima duda de dejar nada al azar. Vi que a mi lado del camino estaban  a una abuela y su nieta que estaban sentadas disfrutando de lo maravilloso del paisaje. Mi cabeza ocupada pensaba que debía buscarme una brújula, si, una buena guía siempre es útil cuando uno está en el mar. generalmente utilizo una que sea prestada por Octavio u otro marinero que me permitiera. Así siempre puedo estar ubicado a donde tengo que mover el timón si quiero llegar a algún lugar que conozca. 

En ese momento el maleante mas vestido no dudo ni un solo segundo en abalanzarse sobre él quien incauto no es capaz de escuchar con precisión que por su espalda se acercan unas personas que vienen corriendo y observando desde hace ya un buen rato. Ojala hubiera alguna voz que le dijera que algo estaba por ocurrir o que vieran sus evidente y más que obvias malas intenciones y que de buen corazón tuviese la valentía de interceder por él o al menos avisarle para que pudiera defenderse en igualdad de condiciones con esos malhechores.



RE: Pilar de la pasión. [Pasado] |Trixxie Pappitson - Trixxie Pappitson - 01-12-2025

Mientras estaba sentada con la anciana, pensé que el día iba a ser simplemente perfecto, de esos en los que una respira hondo y siente que el mundo la abraza con suavidad. La sombra del árbol de mango, el murmullo del viento, el aroma dulce flotando en el aire todo parecía alinearse para regalarme un momento de paz, pero entonces lo vi, un chico de alas negras sí, negras como plumas mojadas por la noche, caminando con una presencia que no podía ignorarse. Su piel, bronceada por el sol de mil viajes, brillaba como si cada rayo lo buscara especialmente a él y yo, que venía con ánimos tranquilos y cero intención de luchar, no pude evitar sonreír un poquito, qué vista tan agradable. Sí, definitivamente el día acababa de mejorar.

Aunque la alegría no duró, porque apenas lo observé mejor, noté algo que no encajaba, unos hombres, más pequeños que él y nada amistosos, lo seguían con una intención tan oscura que hasta la brisa pareció tensarse, no caminaban, acechaban y sus miradas no dejaban lugar a dudas. Ese tipo de intención la conozco bien, la siento, la huelo, casi puedo escucharla antes de que ocurra y ellos no traían nada bueno, en absoluto. 

Mi tranquilidad se desvaneció como un susurro. El árbol, la sombra, la anciana, todo quedó atrás por un instante mientras mis ojos se afilaban y mi pecho se llenaba de esa chispa peligrosa que solo aparece cuando algo amenaza la paz de alguien que no lo merece, no sé quién era ese chico, pero sé reconocer una injusticia desde lejos. Así que me levanté de golpe, con suavidad suficiente para no asustar a la anciana, pero con la rapidez justa para no permitir que esos tipejos se acercaran al chico del bronceado perfecto y las alas negras.

Sentí cómo mi cuerpo se activaba solo, ese cosquilleo en la sangre que siempre aparece cuando la armonía se rompe, mi látigo de doble punta, ya estaba en mi mano antes de que siquiera pensara en ello, un suspiro, un paso y luego el movimiento, elegante, fluido, casi como una danza. Lancé el látigo con un giro de muñeca que había practicado mil veces, y como si tuviera vida propia, Miwaku voló directo al cuello del primero de ellos. El sonido del impacto fue seco, preciso, yo diría que incluso perfecto. Bastó un tirón firme para que el hombre perdiera el equilibrio y cayera de espaldas al suelo con un golpe que hizo eco entre los árboles.

Yo solo exhalé, acomodándome un mechón que el viento había movido, y levanté la voz hacia el chico alado, —¡Oye, bronceado! ¡Cuida tus espaldas mejor! — Los otros dos seguían allí, tensos, con esa mirada de hienas hambrientas, pero ya no eran mi problema. Yo había abierto la escena, había dado el aviso, había puesto el primer ladrillo en su defensa. Ahora le tocaba al chico bronceado darse la vuelta, ver con sus propios ojos lo que estaba ocurriendo y decidir si quería seguir siendo presa o demostrar que tenía garras.

Yo podía ayudar, claro que sí, pero no iba a pelearle toda la batalla. Me quedé firme, el mango del látigo vibrando todavía entre mis dedos por el último impacto, observando cómo los otros dos dudaban, quizá sin saber si correr o lanzarse. —Vamos, bronceado… —murmuré para mí, sin perder la sonrisa —Esta parte te toca a ti.—


RE: Pilar de la pasión. [Pasado] |Trixxie Pappitson - Heras - 05-12-2025

—¡Oye, bronceado! ¡Cuida tus espaldas mejor! —

Una mujer con cabellos rosados comenzó a hacerme una serie de señas y de inmediato no entendí porqué quería llamar mi atención. Seguramente es por mi irresistible belleza pero luego más adelante escuché que hablaba de las personas tras de mí. Aunque no entiendo ¿Me dice bronceado? Ya quisiera el bronceado verse así de bien. al voltear tras de mí pude ver a un trío curioso. No puedo evitar darme cuenta de que parecen aquellos tipos que están teniendo un complot.

—Eh, tienen que estar jodiendo. me querían atracar ustedes trio de palomos. Los tigure no hacen eso. Vamo a resolver esto como los caballeros, hablando. — Su inseguridad fue suficiente para que no quisieran el pleito. Mis alas abiertas y amenazante, pero mi postura no no buscaba problema. Ciertamente sus dudas en uno de ellos fue un desencadenante para que se decidiera qué hacer. 

—Yo no voy a permitir que tu me vuelvas a humillar. ¡A por el chicos!—
—Mas te vale que te prepares para lo que te viene.— 
—Chicos…—

Sacaron un puñal del tamaño de un antebrazo y se veía afilado y lo manejaban con unas intenciones de no dar el mínimo de duda que vienen por mi. —Se los pido no vengan a mi porque les pueden pasar cosas malas. — Dos de ellos no hicieron caso a mis advertencias. La paz no se pudo hacer y en cuanto se acercaron lo suficiente se dieron cuenta que mi cuerpo no era el mismo ya llevaba un año entrenando en la isla karate y los resultados comenzaron a verse. Sin apuntar matar, pero sin medir sus fuerza parecía que que los ladrones estaban dispuestos a ir por el camino de la violencia y el riesgo. 

No deseaba hacerles daño pero en cuanto vinieron por mi con esas armas de filo en sus manos y hiceron sus cortes amenazantes yo me dí cuenta que ellos no iban a retroceder. Lo malo es que alcanzaron a darme cortes en los antebrazos, lo bueno es que no parecían cortes demasiado profundos, solo que la sangre los hacía realmente vistosos. —Yo les pedí que hicieramos paz y no la guerra pero me obligaron a defenderme.— Yo buscaba retroceder e inmediatamente notaba que el trío se habia vuelto violento al superarme en numero así que tuve que darle un buen golpe a uno ellos y mandarlo a volar, un golpe con toda mi fuerza, mi tamaño, mi peso, y mi incontable estilo lo dejó inconciente y en el suelo comiendo tierra. 

Habiendo acabado con los uno, dí atención nuevamente a las mujeres del camino y alzando mis alas decidí acercarme a ellas volando y hasta a aterrizar cerca de ellas con una cara sonriente y al mismo tiempo neutral. —Esta gente con estos cuchillos que quieren robarme y matarme, auxilio por favor.— No lo digo del todo enserio, pero sería bueno que me ayudaran ya que los tres tienen armas y comenzaba a preocuparme que pudieran apuñalarme y yo que me pudiera morir aquí en medio de un camino. 

Me gustaría tener algo de ayuda pero ahora mismo solo estan las mujeres que estan precesiando este suceso. Deseaba por una señal divina que pudiera ayudarme. No soy un cobarde, por eso no me voy volando. 


RE: Pilar de la pasión. [Pasado] |Trixxie Pappitson - Trixxie Pappitson - 06-01-2026

No pude evitar arquear una ceja cuando lo vi alzar las alas y acercarse volando con esa sonrisa que no sabía si era valentía, descaro o simple inconsciencia. Yo ya estaba ahí, y no hacía falta que nadie pidiera auxilio a gritos para que notara lo que estaba ocurriendo. Tres tipos armados, sangre fresca en el aire y ese chico bronceado intentando convencerse a sí mismo de que todo seguía bajo control y eso todo el mundo lo sabe.
 
—¿De verdad? —murmuré para mí misma, chasqueando la lengua mientras ajustaba mejor el agarre del látigo —Te advertí que cuidaras tus espaldas, bronceado.— Vi los cortes en sus antebrazos, nada mortales, pero suficientes para confirmar que la charla de “resolverlo como caballeros” había sido una pérdida de tiempo. A veces la gente confunde ser pacífico con ser ingenuo, y en esta isla al parecer eso puede costarte caro. Los otros dos aún tenían los cuchillos en mano, nerviosos, midiendo distancias, como ratas acorraladas que todavía muerden.
 
Di un paso al frente sin pensarlo demasiado. No porque me sintiera responsable de él no exageremos, sino porque detesto a los cobardes que atacan en grupo y porque ya estaba harta de ver cómo el día se torcía por culpa de idiotas armados. —Chicos —dije en voz alta, dulce, peligrosa, con esa calma que suele venir antes del desastre —Si siguen ahí parados con esos cuchillos, prometo que lo que viene después no les va a gustar nada. — El látigo cayó al suelo con un sonido seco cuando lo dejé deslizar entre mis dedos, más como advertencia que como ataque. Mi postura era relajada, pero mi mirada no. No hacía falta gritar ni posar de heroína, bastaba con que entendieran que ya no tenían la ventaja.
 
Miré de reojo al alado. —Y tú, bronceado —añadí sin apartar los ojos de los tipos — Deja de pedir auxilio como si no pudieras defenderte. Ya hiciste suficiente ruido, ahora quédate quieto o al menos no te metas en medio. — Si algo he aprendido viajando de isla en isla es esto, cuando la violencia ya empezó, o la cortas de raíz o te arrastra con ella y yo no pensaba dejar que tres don nadie mancharan este lugar mientras yo este ni que ese bronceado terminara peor por intentar hacerse el valiente.


RE: Pilar de la pasión. [Pasado] |Trixxie Pappitson - Heras - 13-01-2026

—¿Y tu quien te crees que eres? ¿La marina?—
—Si, esta debe estar descontrolada.—

La mujer que parece tener un látigo me parece curiosamente amenazante. No soy simpatizante de los látigos pues me trae ciertos recuerdos en la piel que se me eriza en la espalda, justo bajo las alas. Las atenciones cambiaron a ella por completo en cuanto la vieron. Pues una combinación de su voz amable, su aura angelical combinada con su belleza y el par de razones que le daban un toque involuntario de seducción las intenciones de aquellos hombres cambiaron por completo guardando sus cuchillos después de verla parada frente ellos. 


Una bomba de cualidades sociales avasalla cualquier intento de atraco y a pesar de que me cortaron ella parece no reaccionar a eso. Parece que los ángeles a veces tienen suerte de conocer personas que les cuiden. Aunque sea una vez cada dos años o cada tres años. Igual el uso del látigo hizo que todos tomaran cartas en el asunto, ellos agarrando a su amigo inconsciente y yo abriéndome una distancia prudente de ella. 


Mirarla con atención es bastante, curiosa, ese tipo de belleza que puede fácilmente golpearte en la cara. Así como hay personas difíciles de mirar, ella es lo opuesto, ella es imposible de evadir. No se si es lo curioso del color de su cabello o si es lo curioso de me ha mandado a callar así que resentí de decir cualquier palabra luego de eso. 


Mi atención está puesta en sus acciones y mi mirada cambia, a mis heridas al ver que las cortadas necesitaran una venda pues no son los típicos rasguños de gato. De tener ropa seguro rompería alguna franela para hacerme un vendaje pero eso no sucedió ya que siempre voy con mi torso descubierto. Esa debe ser la razón por la que ellos querían atracarme, vieron una presa fácil. Tampoco es la primera vez que quieren asaltarme con un cuchillo, pero era la primera vez que me defendían claramente. 


Un saludo al llevar mi mano al lado de mi frente, como un saludo militar y luego con esa misma hice el gesto de cerrar con un zipper mi boca, tiré la llave lejos con los dedos. Mis labios sellados no aportarían más a la heroica. 


—Pero señora, ese hombre tiene dinero y nosotros queremos ese dinero. Ayudenos mejor a nosotros. Mire como dejó a mi amigo en el suelo.— Dijo el hombre antes de soltar el hombro por el que lo estaba recogiendo. Camino hasta ella y se puso de rodillas casi pidiendo auxilio a la mujer. —Una mujer como usted debe entender que yo necesito restaurar mi honor y ayudar a mi familia, no tienen nada que comer. — El señor viejo con la cara demacrada, con olor a cigarro y sake de arroz. —Ellos estan esperando que yo regrese a casa con su cabeza y con dinero, entiendamente que ese hombre debe pagar con sangre y berrys.—


Yo cada día me sorprendo más de cómo son las personas en Karate, tengo la idea de que tantos golpes en la mollera ya no ven la realidad con claridad. Ahora comienzo a pensar que una buena idea es abrir mis alas así que no dudo en hacerlo mirando si ella va a aliarse contra ellos o si irá contra mi.