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No olvides desempacar al Gato! (Presente/Bai) - Dongryong Lu Yan - 18-09-2025 No olvides desempacar al Gato!
![]() Era la primera vez que viajaba en un crucero. A sí mismo, debido a que las rutas turísticas marítimas resultaban como mínimo una idea no solo inaudita sino qué cuanto menos de lo más irresponsable, habría supuesto que nadie más que nosotros dos hubiera decidido correr el riesgo de probar suerte con lo qué para mi criterio personal aparentaba no ser mucho más que un cebo para atrapar piratas, aunque no es qué eso fuera una preocupación particular, pues no era formalmente pirata si veíamos como requisito un cartel de búsqueda o crímenes bajo mi nombre, pero aun así, supuse problemas. La habitación matrimonial, para mi compañera y para mi, costaría alrededor del doble de lo regular principalmente debido a que no habían muchas habitaciones para las personas de nuestro tamaño, ¿desde cuando medir 4 metros era un problema? no eramos gigantes, pero indiscutiblemente este lugar y todo su servicio había sido pensado para la población regular que habitaba en south blues, excentricidades como nosotros solo podíamos adaptarnos a su enfoque claramente comercial así como agradecer qué a pesar de la alta tarifa, si hubiera una opción pausible en la cual abordarnos. Por cierto, ¿recordais la suposición qué había mencionado al principio casi como una seguridad?: claramente me había equivocado, siendo que desde nuestro primer pie abordo pudimos notarlo, había cientos de personas que estaban preparándose para el viaje, aunque en misma medida era evidente que habíamos sido de los últimos en llegar a la embarcación mientras qué esta zarpaba, nos encontramos como turistas a numerosos aficionados de las artes marciales con todo tipo de uniformes coloridos y alguna que otra conversación rutinaria, no sabia si estábamos en un gym. No cabía duda de qué nos dirigíamos a isla Karate. A manera que arrastrando de la curiosidad a Bai, Llegaríamos de algún modo a nuestra habitación, Ni siquiera haré mención de como fue reacciono. Me limitare a comentar que, luego de haber dejado nuestro equipaje ahí cada uno de nosotros fue individualmente a diferentes zonas de este crucero turistico, siendo que de 9 a 11am charlaria, buscando algunos artistas marciales de armas de asta que supieran del guandao, aunque en su mayoría eran espadachines o artistas marciales que rechazaban la idea de usar la mínima arma, aunque no me rinde de inmediato, de 12 a 1pm buscaría a mi compañera quien inesperadamente estaba en un sparring con otras chicas y le traería un almuerzo que había comprado de camino, asegurándome de que estuviera más o menos bien, aunque no parecía muy interesada en hablar o quizás seguía enojada, no lo sabia del todo, pues actuaba extraña, desde que entramos al barco. En algún momento, reflexivo, con un late y observando el brillo del atardecer sobre las olas del mar acabe entendiendo que ella no tenia un temor sobre las olas, lo cual era en cierta manera bueno, podíamos viajar de maneras mas rudimentarias en el futuro siendo el caso, aunque igual no estaba del todo seguro de qué ella se sintiera bien, ¿qué había tratado de decir antes de que abordáramos? parecía molesta, aunque tras reflexionarlo mucho, quizás habían sido las flores o la venda para ojos que le había propuesto colocarse antes de entrar al hermoso crucero, no la sorprendía, ni nada en sí. Ni siquiera os diré lo difícil que fue la primera noche. Si, cuando había acabado día y teníamos que vernos. A la mañana siguiente, decidí irme temprano, comprando un desayuno y entrando a un seminario de isla karate que estaban dando sobre los diferentes estilos de artes marciales que podías ver en allá, ¡había sido una experiencia inesperada! tal vez educativa, aunque en un principio era más relatos de las personas que habían tenido la oportunidad de formarse con los venerables maestros del lugar, compartiendonos su sufrimiento y brindándonos consejos sí queríamos aprender, aunque siendo totalmente franco no consideraba que fuera el camino que debía tomar, no lo sentí, y lo descarte. A manera que, a las 3 de la tarde saldría de la conferencia. Fui a buscar a Bai para que hacia, eso lo omitiré por ahora. Cambien omitiré como acabo esa noche por los momentos. En todo caso, al segundo día de viaje y sin saber ambos qué decirnos, había llegado a escucharse a través de todo el barco un comunicado por altavoz que bien nos informaba qué habíamos llegado, siendo en un principio apenas un presagio, empezamos a empacar mientras el barco recorría pocas leguas hasta alcanzar el puerto de la isla y finalmente habiendo aterrizado pudo notarse al toque, aunque personalmente sentia el lugar como cualquier lugar, ciertamente todos en esta isla apodada “karate” eran unos fanaticos de las artes marciales y eso era particular, notable y muy pintoresco. De esta manera, le extendi mi mano a mi compañera preguntando ¿continuamos? Listo para que empezaramos a recorrer la isla Karate.
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➶ — Frases por aquí, también pueden ser Datos separados así RE: No olvides desempacar al Gato! (Presente/Bai) - Bai Mudan - 19-09-2025 Una vez ya estaba en el crucero, mi primera intención no fue otra que la de buscar un sitio apartado, lo más distante del bullicio posible, con el único fin de descansar. Sí, descansar, porque, aunque no me queje, cualquier traslado me fatiga; es un cansancio más mental que físico, como un peso sobre los hombros que, poco a poco, va drenando las energías hasta provocar dolor de cabeza. Así que sí, necesitaba un poco paz. Y la verdad, ignoro cuánto tiempo perdí contemplando el mar, viendo cómo la silueta de la isla se encogía conforme nos adentrábamos en el manto azul y, aún más, en qué momento se aposentó a mi lado un hombre enjuto, al que las pobladas cejas le ocultaban parte de los ojos. Pero la verdad es que ninguno de los dos profirió palabra alguna. Ni siquiera hicimos el esfuerzo por comunicarnos. Tan solo nos sonreímos y coexistimos en silencio, disfrutando del instante. Sin embargo, al final resultó que el hombre era sordo. ¿Cómo lo supe? Porque, al hablarme, lo hizo con un sonido gutural tan inconfundible que era imposible errar en deducción. Bueno, por eso y por el gesto que me regaló, un: ¿me marcho, quieres venir?. Supongo que le caí en gracia al concederle su espacio y no forzar conversación alguna —aunque esa no fuera mi intención inicial. Y yo, estaba encantada de pasear con alquien más que no fuera el gato o el lunarian. ¿La verdad en verdad? La mañana no hacía sino mejorar con cada minuto. Así pues, nos dedicamos a recorrer las instalaciones, comunicándonos a través de las manos. Pero, como dijo Wittgenstein, un compatriota de mi isla natal —no os hagais ideas extrañas sobre mi citación o procedencia—: “Un gesto de señalamiento por sí solo no puede determinar lo que se señala. Porque el dedo puede indicar tanto el objeto como su color, su forma, su número o su lugar, etc.”. Y, al final, terminamos enredados en una conversación carente de sentido que concluyó con el hombre regalándome un pequeño libro que, paradójicamente, yo no iba a poder leer. Después de eso, y provechando mi reciente soledad adquirida, decidí ejercitar el cuerpo para aliviar el ansia de la mente. Para ello, busqué una de esas múltiples clases que ofrecían y, hacia el mediodía, me hallaba prácticamente a piel desnuda, convertida en saco de boxeo de mujeres que pretendían instruirme en el arte de la lucha. Yo, ni ducha ni diestra en tales disciplinas, recibía mucho más de lo que daba. Mas, cuando lograba acertar un golpe, quizá por mi tamaño o mi fuerza, conseguía arrancarles una queja. Y, por un instante, fue un alivio ver aparecer al lunarian. Más por la comida que por su persona, ¿o era el gesto mismo lo que agradecía? No lo tenía del todo claro, pues aún me parecía un idiota. Pero es necesario reconocerle que, al menos, se esforzaba. Así pues, lo saludé, cruzamos palabras que nada significaban para el otro y, enseguida, regresé a divertirme con aquel grupo de agradables mujeres. Aquella noche terminé exhausta. Física y mentalmente. Al día siguiente, nada memorable aconteció; el sparring había perdido su encanto y el culto al cuerpo se transformaba en uno a la mente. La mayor parte de la mañana la pasé leyendo un tratado que todavía no lograba desentrañar. Y, en medio de tal lectura, descubrí que podía forjar un nuevo concepto para describir la probabilidad del mundo de la que allí se hablaba: el Realtraumwelt. Con ese hallazgo vino la euforia: la alegría de haber alcanzado algo fuera de un entorno propicio. Y, junto a la euforia, el descubrimiento de que ya era lo suficientemente tarde como para ir a comer. Y sí, podría haber buscado a Dong, pero ¿para qué? Íbamos a vernos igualmente cuando atracáramos. Además, me hallaba perdida en mis propios textos, justificando la existencia de aquella palabra, incluso mientras comía. Cuando por fin decidí reposar de semejante maratón mental, multitud de pensamientos acudieron a mi mente. Y no, no eran pensamientos cargados de vergüenza ni pudor; antes bien, reinaba una normalización exagerada de lo acontecido, de ahí mi conducta durante todo el día. Lo que sucedía era que, como ser pensante —quizás demasiado pensante—, concluí que debía hablar con él antes de que las cosas se intensificaran. Así que, por primera vez en dos días, fui a buscarlo. No solo para ayudarnos mutuamente a desenredar lo ocurrido, sino también para, aunque precariamente, hablar. Y no iba a aceptar un no por respuesta. Después de aquello, el ambiente se calmó medianamente y descendimos juntos de aquel crucero. RE: No olvides desempacar al Gato! (Presente/Bai) - PX-5 - 21-09-2025 Resultado del viaje:
Zona: South Blue
- Viaje desde el Reino Sorbet hasta la Isla Karate.
Barco: Barco crucero
- Coste: 12.000 berries por espacio ocupado.
Espacios ocupados: 4
- Dongryong Lu Yan: 2 espacios
- Bai Mudan: 2 espacios
Costo del viaje: 48.000 berries (pagado por Dongryong Lu Yan)
Cierro petición y tema.
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