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Un problema tras otro [Presente relativo] - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7) +---- Foro: Isla del Kárate (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=282) +---- Tema: Un problema tras otro [Presente relativo] (/showthread.php?tid=2129) Páginas:
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Un problema tras otro [Presente relativo] - Kiyoshi Maeda - 13-09-2025 Genial, ya empezamos el día con malas noticias. Entre tanto ajetreo que tuvo en el bar y luego de eso, le han robado varias de sus pertenencias del maletín más pequeño que lleva. Recordemos que tiende a traer dos, siendo el segundo uno más grande en donde esconde un arma. Ese, al ser más pesado y mucho más visible, es casi imposible de sustraer en secreto. Lo principal que le robaron son artefactos de comunicación y dinero, lo que cual es terrible. ¿Cómo abordará un barco ahora que lo lleve a casa? Se niega a ir a pedirle prestado a los clientes que atendió, es demasiado orgulloso para eso. Lo mejor sería buscar un sitio en el cual presentar sus servicios como médico y así conseguir algo de dinero. No le gusta trabajar de manera informal, pero no le queda de otra. Si encuentra otra forma de conseguir recursos o transporte, puede barajarlo. Lo principal es irse de este lugar, rápido. ¿Por qué? Porque durante toda la noche, las palabras de ese hombre resonaron en su cabeza. Ni durmió de lo mucho que le costó sacárselo de la cabeza. ¿Volverse pirata? La verdad es que viajar por los mares es algo que le atrae, sobre todo porque le permitiría acercarse, tarde o temprano, a los tipos del gobierno que mandaron a matar a sus padres. También está intrínseco en él un deseo de ser libre por los cielos, sobre todo al haberse acostumbrado a una vida encerrado en casa. Sus padres, debido a su mala salud, lo sobreprotegieron mucho, pero siempre le dijeron que, si algún día mejoraba, debía salir y conocer todo lo que se le ha negado. No ha mejorado mucho, pero es médico, puede tratarse a sí mismo. Entonces, si le interesa, ¿por qué se negó tan tajantemente? Es su capacidad como médico lo que atrae y se ve como atracción, utilidad para el grupo. Y es un buen análisis, pero aquí es donde entra la falta de confianza que tiene en sí mismo. ¿Y si les falla? ¿Y si muere algún compañero en sus manos? ¿Y si no es tan fuerte como para defenderse y se ven obligados a poner el pecho por él? Ante los ojos del resto, Kiyoshi se ve serio, estoico, determinado, pero desde la ida de sus padres a la otra vida, la inseguridad es un mal que lo atormenta cada día. — Como sea, es tonto que me preocupe tanto si ya dije que no. — Un intento desesperado de vaciar su mente, pero falla. Sigue vistiendo traje formal, conseguir ropa más cómoda también puede ser buena idea, pero volvemos al mismo asunto del dinero. Lo principal, eso sí, es buscar una forma de obtener alojamiento y dinero para el siguiente barco que lo pueda sacar de aquí. Los pasos lo traen a un dojo, por algo es la Isla Karate. No es el sitio favorito para él, pues no se caracteriza por poseer una fortaleza física privilegiada. — Oye, tonto, ¿no buscan a alguien para que limpie? — Quizás a cualquier otro médico le daría vergüenza desempeñarse como agente de aseo, pero Kiyoshi no es de esos, sino que todo lo contrario. Sus palabras son dirigidas a un tipo que esta fuera del lugar regando unas plantas. Se queda mirando al recién llegado unos segundos y, sin decir nada, sale corriendo. Poco tiempo después, regresa y trae consigo un traje propio de los integrantes del dojo. Recién ahora es que abre la boca. — ¡Atención, todos! ¡Ha llegado un retador! ¡Que venga alguien a enfrentarlo! ¿Aló? Kiyoshi no entiende nada, pero ya tiene el traje en sus manos mientras es empujado hacia el interior del recinto. — ¿Eres tonto? Yo no vine a pelear. — Pero ya está dentro… Dios, ¿en qué problema se está metiendo? RE: Un problema tras otro [Presente relativo] - Maki D. Zen'in - 15-09-2025 Karate era una isla hermosa, llena de sorpresas y… aburrimiento. Lo único que le sacaba del letargo de su aburrimiento era tocar pensar y prepararse. Sumida en sus propios asuntos, en sus propios deleites y en el pensamiento de las aventuras que le depararían salía a caminar y tocar, tocar y caminar. Cada nota, cada rasgueo y cara sinfonía le llenaban el corazón pues antes d ser una guerrera, era una cantante. Quizás no la mejor, pero si tenia aspiraciones de ser una al menos capaz de llevar a su tripulación a —Sin… sinfonía del cora… cof cof… no, no iba así la canción… mmm… ♪♫ho… HOO… HOO… EYY… Eyy… ey…♫♪ sí, creo que así va el tono.— su semblante distraido, sus ojos desiavos a sus dedos relampagueantes que saltaban de una posición a otra. Era mágico, hermoso y energizante. Cada que tocaba se olvidaba de sus horrendas cicatrices y el asco que daba a los que la veían. Lo bueno… la gente creía que eran tatuajes o algún tipo de caracterización de su parte artísticas. Lo real… dolorosas cicatrices de quemaduras que marcan la verdad. El asesinato de su hermana por confusión. No le agradaba quedarse mucho tiempo en una isla porque con el tiempo comenzaba a involucrarse con la gente y no le gustaba abrirse con ningún tonto que se aprovechase de ellos. por suerte conoció a Jansen, Bubblegum Uker y al capitán, solo esperaba que los preparativos para zarpar no demorasen mucho. Se preparaba para ir a tocar esta noche a un local, mas que para ganarse un dinero, era para distraerse necesitaba mantenerse ocupada para no partirle la cara a ninguno de los que tenía que convivir desde ahora que había decidido ser… pirata… quien lo diría, esmerarse tanto para ser marine y terminar siendo una pirata. el ambiente resonaba con chispas multicolores, la canción que habitaba en todos aquellos que tenían vida podía ser escuchada por su mente, la espuma del mar cantaba pasión, locura pero el ritmo era perfectamente claro en su piel aunque ardiente por el sol abrazador era capaz de sacar de la oscuridad todo aquello que nadie podía ver. El trinar de las aves, el cantar del océano, el crujir de las maderas que se mecían con el viento puro blanco y siempre rampante. Alzo su mano al cielo para intentar capturar el sol, el fuego secreto que impulsaba cada canción que surgía para que la atrapase como una mariposa… se detuvo… admiro el camino… entrecerró los ojos y respiro suave pero largamente con un suspiro apacible y dulce cargado de emoción por el nuevo amanecer que se aproximaba para su futuro. La hora acordad para su presentación… casi medianoche. Pero antes. El dojo. Deseaba aprender del maestro de isla karate, quizás algo que le pudiera ayudar a derrotar a algunos de todos los oponentes que tenía y tendría en su viaje hasta el final de una travesía que podría costarle la vida… no tenía la confianza aun de revelarle a alguien su objetivo personal. Doce armas de acero reunidas y doce hombres muertos, era su objetivo, pero no el final de su travesía. Para ello pensó en adquirir alguna técnica que pudiera aprender antes de echarse a la mar con un montón de desconocidos. El camino, uno de piedra embellecido por flores rojas amarillas y rosas de muchos colores. se agacho a sentir la fragancia, la suavidad de sus pétalos y la dureza de sus espinas. Ella deseaba ser como esas rosas. Dura pinchuda pero suave y fragante… sonrió ante la idea y sacudiéndose los pantalones se echo la guitarra a la espalda nuevamente. Se ajusto los guantes de acero, se calzo la capucha que ocultaba un poco sus cicatrices faciales y fue recibida por uno de los artistas marciales… —Buen día cariño… he venido a agasajar al maestro— El asistente sonrió y parecía que no entendía un carajo el jodido español. Asintió largamente la cabeza dos veces y salió corriendo mientras dejaba la puerta abierta. Maki se encogió de hombros y entro abriendo suavemente la gran puerta una tan bien construida que podría sin duda ser una verdadera fortaleza… cuando llego al camino principal… se extrañó… no vio a nadie. Nadie que… que demonios… al girar por un corto muro encontró a un muchacho… y escucho —TENEMOS DOS… DOS RETADORES… AL FIN LOS DIAS DE OCIO HAN TERMINADO!!! ADELANTE!!! VISITANTES!!!— A viva voz dijo uno de los monjes… Maki se sacudió la cabeza y trato de ubicar al maestro del dojo, pero no lo vio… será una broma? RE: Un problema tras otro [Presente relativo] - Kiyoshi Maeda - 16-09-2025 Dicen que luego de la tormenta viene la calma, pero es que la tempestad apenas está comenzando. En un comienzo vio cierta esperanza al no haber nadie listo para pelear contra él, pero, en cuestión de segundos, aparece otra persona a la que también alistan de inmediato para pelear. ¿Es que acaso estos tipos esperaban desesperados la presencia de dos visitantes para hacerlos combatir? Kiyoshi, por un momento, se olvida del asunto y fija la mirada en la apariencia de la muchacha. Sin duda, como médico, le atraen lo que son sus cicatrices. Tampoco es que irá y le preguntará qué sucedió, cómo se lo trataron y tal, solo admira el caso a la distancia y crea diferentes hipótesis dentro de su cabeza. De todos modos, cuando ve que le entregan a la chica el mismo traje de pelea que le han pasado a él, como si fuera la señal de que ya está todo decidido cuando él aún se niega a dar un espectáculo tan lamentable. — ¿Es que son tontos o por qué no me están escuchando? Ya les dije que no voy a pelear, ni con ella ni con nadie. — ¡Pero parece que lo ignoran con tota la disposición de hacerlo! Fingen mirar hacia otro lado mientras hacen los últimos arreglos a la lona en que se desarrollan los combates. Decide acercarse a la chica de cabellos verdes para buscar llegar a un acuerdo. — Oye, tonta. Sí, tú, a ti te estoy hablando. — Si quiere sacar algo bueno de esto, seguramente no será tratándola de tonta apenas la saluda, pero así es él, no podemos esperar que cambie de un momento a otro. — No seas tonta y ponme atención, debo decirte algo. — ¡Y ahí le dice tonta otra vez! Ojalá no piense que está provocándola o algo así, porque eso sí sería grave para Kiyoshi. — No tengo la intención de pelear en este lugar, así que diles que tú tampoco quieres hacerlo. No quiero ensuciarme en este tipo tan poco cuidado. Y tú tampoco pareces venir correctamente higienizada. — No es que la vea sucia o algo así, sino que desconfía de la higiene de absolutamente todos. No es algo personal con Maki, aunque pueda parecer que sí. Uno de los empleados del lugar, al ver que Kiyoshi busca tener lo que tanto han estado esperando, intercede entre ambos, parándose al medio, apoyando la palma en sus torsos y empujarlos un poco hacia atrás, separándolos. — Por favor, es algo muy importante para nosotros. Somos un dojo sin mucha afluencia de gente nueva y estamos emocionados… — O sea que es un sitio patético eclipsado por el resto de dojos más importantes. — Al que gane le daremos un premio de 20 mil berries. ¿Qué opinan? — Mierda, el pelón ha dado justo en el clavo. Lo que necesita Kiyoshi es dinero para tomar un barco e irse de esta isla, así que comienza a pensárselo seriamente. No es de los que discrimina por género a la hora de hablar de fuerza, y es consiente de su debilidad a la hora de pelear mano a mano, pero es una oportunidad demasiado buena como para dejarla pasar… — Está bien, participaré. Pero no sean tontos, deberán darme ese dinero. — Y procede a perderse durante unos minutos. Cuando regresa, su vestimenta ha cambiado. Viste el traje de karate que le entregaron, uno blanco tradicional, descalzo (lo que no le gusta), y se siente un buen olor de él, pues desinfectó bastante toda la ropa. Ingresa a la zona delimitada y espera lo que tenga que pasar. — Por favor, que no sea tan fuerte… — Curioso es que no se ha quitado la mascarilla, y tose debajo de ella a la vez que cubre la boca con el antebrazo. Está enfermo, pobrecito. RE: Un problema tras otro [Presente relativo] - Maki D. Zen'in - 21-09-2025 Era algo prematuro el que le hicieran pelear contra otra persona, creyó que el tonto que estaba antes que ella era un alumno… pues tenía toda la pinta que era un primerizo o quizás algún aspirante que se pretendía probar… ¿Quizás igual que ella un aprendiz? No… iría con todo a por él, seguro era un artista marcial… apretó su propio puño a su vista con toda su fuerza… debía impresionar al Maestro para que le enseñase. Dejo su guitarra a un lado, se supone que es un espectáculo… no tenía para que matarlo o si?... a veces no le gustaba esto, pues si el otro era un imbécil que le tocase la moral mucho, le seria difícil parar de golpear, solo se detendría si veía que el oponente era demasiado debilucho o simplemente se rendia llorando. No era la primera vez que tenía que llevar a un enemigo a un médico para salvarle la vida y solo esperaba que esto fuera un simple y llano calentamiento. Mientras se ponía la chaqueta de karate… no sabía para que se la hacían poner. Su ropa era adecuada para pelear, dejo la guitarra con su arma oculta a su vista. Era peculiar ver una guitarra con dos asas, una tenía las cuerdas y la otra parecía ser un mango y ya, pero lo cierto es que era la empuñadura de su arma que en el interior contenía mil pedazos de su espada que en un desenvaine se volvían un arma sólida y afilada. También se quitó las punteras y quedo con los pies desnudos mientras se ponía el pantalón sobre el propio, de cuero negro ajustado. Sus guantes de hierro descansaron sobre sus botas y se apretó un poco más la cola de caballo para despejar su rostro. Sus ojos dorados se deleitaron con el ambiente… mientras el otro se quejaba. ¿De pelear… era un idiota? Como pretendía aprender del gran maestro sin luchar?. Quizás mostrándole katas? Contándole chistes o simplemente comprando clases? Parecía un enfermo, débil e inseguro. Maki no entendía, pero se alisto para partir cráneos. ¿TONTA?... la vena de la frente se le hinchó tanto que sentía que explotaría, su vista comenzaba a tornarse verde… roja, de múltiples colores… hasta que gano la furia… mientras hablaba más la cagaba y mientras le miraba crujían sus nudillos y sentía que se le escapaban poco a poco las escamas de su fruta del diablo. Que se creía este infeliz… aunque fuera más alto y pesado que ella, había derribado antes a otros más grandes y más fuertes que ella… por qué? Porque ella a diferencia de otras princesitas. No se rendia jamás. ¡Tonta otra… maldita… VEZ! se mordió la lengua… la sangre ya no era sangre, era fuego… se miraba las manos mientras se las vendaba con una cinta preparándose para el combate, se le entumecían del coraje… respiraba en silencio pero comenzaba ya el ritual para oxigenar sus músculos… se mojó el labio inferior con la cabeza agachada mientras podía imaginarse sobre ese imbécil golpeándolo mientras la sangre corría por el tatami de combate. —Pues fíjese señor que yo sí he venido a pelear, y es de mi agrado comunicarle que le voy a partir la cara…— Maki parecía que echaría fuego por los ojos y con furia agarro las ropas del insolente imbécil y con toda su fuerza lo atrajo cerca de ella. más aun… tanto que cada palabra que escupiría con odio le salpicarían con saliva. —AHORA COMPORTATE COMO UN HOMBRE… Y PREPARATE PARA EL DOLOR PEDAZO DE BASURA… — Justo se había mentalizado para que el día de hoy nada le echara a perder el día y apretando aún más las ropas del hombre y entonces su piel se comenzó a volver verde un poco más de lo habitual. Y sus ojos a cubrirse de escamas… la furia encendida en su voz se volvió gutural… —…O SOLO ME PROVOCAS POR QUE TE PAREZCO DE PELUCHE GRANDISIMO ANIMAL… AHORA PREPARATE!!— El grito final provoco que uno de los monjes se acercara y apartara al joven y entonces frente a él estaba una usuaria de la Sara Sara No Mi: Modelo Iguana una criatura de dos metros sesenta, con cola hocico, garras y escamas verdes, ahora la ropa de karate le quedaba algo pequeña, pero su ropa habitual afortunadamente estaba preparada para estos casos. ![]() Maki como una bestia salvaje toco la tierra con una mano… su palma draconeana tocaba la tierra y se sorprendía de que el muchacho volviera a enfrenarla, aunque tenia una apariencia que ciertamente no era tan sana… abrió el hocico y su lengua bífida olfateo el aire… casi que podía sentir el sabor del miedo en su oponente… e inmediatamente en su visión perimetral podía ver como un par de monjes corrían en dirección a la salida… seguro que a alertar a la gente para ver el espectáculo, estos monjes eran unos pillos. Mas público, más donativos. A costilla de Maki y el saco de boxeo que le había cabreado en tan poco tiempo. RE: Un problema tras otro [Presente relativo] - Kiyoshi Maeda - 25-09-2025 Mierda, parece que alguien sí viene emocionada con la idea de pelear. Eso inmediatamente desanima a Kiyoshi, quien es consiente de su nula fuerza física y que, en un combate contra alguien un poco entrenado, tiene todas las de perder. Bueno, puede intentarlo de todas formas, ¿no? Con que se rinda cuando vea que no tiene chance, es suficiente. Y todo puede ser soportable, menos cuando aquella mujer se da el lujo de tocarlo sin permiso alguno, pues el combate aún no ha comenzado. — ¿Eres tonta? No me toques, ensuciarás mi ropa y me tomó mucho tiempo desinfectarla. Cuando está a punto de tomarle las muñecas para apartarlas de su ropa, la mujer sufre una transformación terrorífica. Se hizo gigante, verde y… horrible. Fea, muy fea, tanto, que a Kiyoshi le da asco seguir manteniendo contacto con ella. Menos mal luego ya se separa ella misma para hacer sus poses de pelea, porque el médico tiene una cara de que desea que se lo trague la tierra. Tose un momento solo de la repulsión que siente por haber estado tan cerca de esa… cosa. — ¿Peluche? Eres un lagarto feo, no vuelvas a tocarme. — Y no solo se aleja más pasos de ella, sino que lo suficiente para regresar con su maletín y darse el tiempo de sacar sus artículos de aseo. Una botella desinfectante dispara el líquido sobre su ropa y, con un pañito muy limpio, comienza a frotar las zonas que fueron tocadas por la mujer iguana. Incluso se limpia la cara con un jabón especial, pues rastros de saliva cayeron en ella gracias a que Maki habló desde tan cerca. Todo esto, hecho frente a sus ojos, sin preocuparse de que lo considere una falta de respeto ni nada. Kiyoshi es así, directo, franco, dice lo que piensa. No es de los que calla por miedo a las consecuencias. — Ya es suficiente, no tengo la más mínima intención de participar en este combate. Sin duda el dinero no vale la pena. Además… — Todos los tipos que estaban antes, ya han escapado. ¿Por miedo a la lagarto quizás? Como sea, el médico tiene como plan seguir el mismo camino. Ya sin nadie que le pague, y viendo el físico que posee esa mujer tras transformarse… No, que ni tiene sentido plantearse si tiene alguna que otra posibilidad. Si una virtud tiene Kiyoshi es la de ser realista, no se anda con cuentos ni nada. Si no puede, no puede. Punto. — Puedes quedarte con el dinero si quieres. No tengo la intención de pelear con alguien a quien no puedo ganarle. Eres una bestia de la naturaleza, escapas de mi comprensión. — ¿Será que ese pequeño halago anulará todo insulto que le ha dicho? — Además, tu apariencia no me parece nada higiénica. Me produce asco solo pensar en que volverás a tocarme. — Toma sus dos maletines y procede a caminar de regreso a los vestidores. No se llevará el traje de pelea del dojo, por lo que tiene de plan ponerse su ropa normal, aquella teñida formal para un doctor. Es curioso que se tome todo con tanta calma, no ha mostrado nerviosismo ni miedo. Por mucho que sea consiente de sus debilidades, no es de los que anda asustado por la vida. La pregunta es, ¿Maki le permitirá que se vaya así como así? No se veía muy contenta antes, tal vez menos ahora… Decida lo que decida, seguirá siendo tonta. RE: Un problema tras otro [Presente relativo] - Maki D. Zen'in - 30-09-2025 Aunque parecía debilucho o un poco enfermizo por la mascarilla y su complexión, Maki no se dejaba engañar siempre en todos los combates daba el todo por el todo… a menos que el enemigo sea demasiado pusilánime como para pelear. Con su forma hibrida a pleno decidió que debía pelear, mas aun cuando el imbécil seguía tratándola de manera despectiva. ¿Qué maleducado… que pretendía? ¿Amedrentarla? Y continuaba con sus maleducadas palabras… quizás era de esos que solo ladraban y no mordían... como era que les llamaban… sí. Charlatanes o boca flojas. —Continuas insultándome… que pretendes… y esa tos… seguro eres un saco de gérmenes andante… quizás ni valga la pena partirte cara… así vuelves al sucio hospital en cual naciste.— A pesar de la situación y de su furia creciente muy en el interior le agradaba su espíritu mordaz. Pero será que un par de patadas le harían cambiar de actitud? Parecía que era ese tipo de personas que le temían a lo gérmenes… pocas de ese tipo conoció Maki en la marina, pero principalmente los encontraba donde menos se imaginaba, comandando barcos, cocinando incluso o para terminar la ironía… limpiando. Todos eran unos orates a su opinión… se sonrió un poco mientras terminaba de limpiarse… —Solo imagina cuando estes cubierto de sangre… en honor a tu locura cuando te lleven al hospital pediré que te limpien… que te parece a que soy piadosa no?— se burlo de la manía del muchacho. Sus primeras palabras provocaron que se irguiera en su altura, que comprendiera que quizás era demasiado luchar con todo y todo era una confusión. Lo que gozaba era el reto y en primera instancia solo sería una masacre quizás. Eso no le gustaba… abrió la boca para entrar en razón con el muchacho cuando de pronto sus siguientes palabras… surgieron Poco… higiénica… sus colmillos se lanzaron fuera de su boca dentelleando con chispas y su lengua bífida como un látigo quiso morderlo… camino crujiéndose los nudillos preparándose para pelear, pero… —A DONDE VAS TARAD…— Fue interrumpida por un disparo. Que la hizo poner una rodilla en el suelo… los monjes habían vuelto con marines… no era un torneo de fuerza, no era algo improvisado, era una trampa para piratas. La reputación de Maki era algo conocida y aunque la llegada del primer civil había sorprendido algo cuando vieron llegar a su objetivo improvisaron sobre la marcha… Maki esquivo apenas los dos disparos siguientes y rugió contra los de traje albo. Uno de los monjes saco una especie de arma de asta… larga y puntiaguda… y el del otro lado hizo lo mismo… eran cazadores… uno de los monjes se acercó al misofóbico para apartarlo del lugar… -Ya vete tonto… cazamos a un pirata… ya no te necesitamos- le empujo con las manos sucias. Y embarradas pues las lanzas estaban escondidas en la tierra. Maki Rugió al sentir muy cerca a una de las lanzas… y logro desviarla con sus garras apenas, pero recibió un golpe de un boo. Que le hizo rugir… eran demasiados… tres contra ella mas dos marines sobre un muro… estaban lejos como para ser realmente preocupantes, pero si les daban tiempo para apuntar. Podrían ser de temer. Maki se movía acorralada… podría saltar sobre el muro exterior, saltar por los roqueríos y el bosque, pero… su guitarra. No podía dejarla. Pelearía a muerte por ella. como un relámpago cuando se acercó el primero le golpeo con su cola, provocando que cayese al suelo… un espacio. Para romper su formación. Parecían monjes, entrenados pero pronto Maki descubriría que solo lo eran en apariencia y vivían de entregar piratas no mas que solo delincuentes disfrazados. RE: Un problema tras otro [Presente relativo] - Kiyoshi Maeda - 03-10-2025 Kiyoshi realmente ignora toda amenaza de Maki. Él ya dijo lo que debía, y como es normal, considera que es lo más importante. Lo que ella dijera luego de eso le da igual. De hecho, aún desde el camarín, mientras se cambia de ropa, la escucha. Hace oídos sordos. Prefiere oírla que verla, pues realmente la encontró horrible en apariencia. Esa transformación tan repugnante, tan sucia… No, no, no, si es que no quiere ni recordarlo. Bueno, ya le dijo que puede quedarse con el dinero de la competencia, así que asume que puede simplemente irse del dojo e intentar conseguir fondos para irse de la isla en otro lado. Lo único que desea es regresar a casa, ya han pasado demasiadas cosas en este lugar. Quién diría que lo más complicado de todo sería la retirada. Cuando Kiyoshi regresa a la escena, se ha montado todo un espectáculo. Cazadores, marinos, la reptil… Se rasca la cabeza un momento, intentando entender lo que sucede. Sin embargo, ese momento de análisis se destruye en el instante que uno de esos sujetos se atreve a tocarlo con esas manos horrendas de sucias. De buenas a primeras no dice nada, pero sí mira directamente su traje, el cual está sucio con barro… ¿Aló? La cara de Kiyoshi lo dice todo. Quiere realmente matar al tipo que se ha atrevido a humillarlo de esta forma. — ¿Eres tonto? ¿Te das cuenta de lo que has hecho? ¿Y por qué ninguno de ustedes se ha limpiado los zapatos antes de entrar? ¿Acaso son todos unos tontos sin remedios? — Literalmente todos quedan en shock. Lo consideran un simple civil, por lo que jamás creyeron que se plantaría de esa forma ante ellos. Incluso pierden de vista a Maki durante un momento, dejando de apuntarle y dispararle. Realmente Kiyoshi los ha tomado por sorpresa. — ¿Te das cuenta que estás insultando a oficiales de la marina? — Dice el cazador que lo ha tocado. — Te llevaremos detenido y créeme que la celda que te encerrará será mucho peor que ese barro que tienes encima. — Menciona un oficial. Ahora sí que se han metido en un asunto serio. Kiyoshi no es de los que va buscando problemas con la ley, ni mucho menos. Es un médico, intenta movilizarse siempre por el mundo legal. Pero aquí han vulnerado muchos de sus supuestos derechos. No tarda en sacar el sniper de su bolso y empezar a apuntar a todos, causando que retrocedan unos pasos y hagan señas con las manos que significan que por favor se calme. Oh, Kiyoshi está muy calmado, de eso no deben ni preocuparse. — No sé cuál es el problema que tienen, pero ensuciarme y amenazarme son dos cosas que no tolero. Me han hecho enfadar más que ese horrible reptil que está ahí. — ¡Pobre Maki! Aunque la insulte, en este momento, están en el mismo bando. Queda en evidencia cuando Kiyoshi presume de su puntería al disparara esos que apuntan desde la distancia, dándoles directamente en las manos, causando que sus arman caigan al piso. Con este hecho, ya lo consideran una amenaza. — Reptil, derríbalos y vámonos de aquí. Si intentan algo en tu contra, les dispararé. No tengas miedo. — Porque estás acompañada de un experto en el arte de disparar. Es el propio médico quien toma la iniciativa de caminar, apuntando en todo momento a sus posibles captores. Estos siguen alejándose lentamente de él, no queriendo provocarlo a que cometa un acto del que luego pueda arrepentirse. La pregunta aquí es si Maki aceptará simplemente derribarlos e irse, o intentará algo más en su contra a modo de venganza. Las cartas ya están sobre la mesa, es la pirata quien debe decidir si jugará con las reglas de Kiyoshi o sacará un repentino As de debajo de su manga. RE: Un problema tras otro [Presente relativo] - Maki D. Zen'in - 10-10-2025 El hombre parecía acobardado, aunque al principio parecía valiente y alto, parecía que había sido intimidado por la ferocidad de Maki y su transformación, casi que se sentía mal por asustar de esa forma al debilucho, aunque era enfermizo, pensó que actuaría como si fuera un hombre e intentaría de alguna forma defenderse. Sin embargo, con el rabo entre las piernas se preparaba para retirarse. Acorralada en la emboscada decide luchar… pelear, morder y latiguear, su cola se convirtió en un arma y veloz como el trueno golpea al primero que intenta someterla, se agacha, se posiciona y con un salto golpea con sus tremendas garras la cara de un marine que caer al suelo adolorido y con seguro uno que otro hueso partido reboto contra el suelo del jardín. Una lanza se clavó en su costado, peo ella giro para partirla y apoyándose con la cola en el suelo, pateo con ambos pies el rostro de otro más mientras detenía con sus manos desnudas y un boo que se atrevía a partirle la escamosa cara. Disparos desde su lado, se agacha con velocidad para intentar evadir lo que sea que viene… el ultimo de ellos, recibe un cabezazo de ella tan fuerte que hasta sus nietos sentirán migraña crónica, se puso a cuatro patas como los reptiles y vio con maestría como el anterior enemigo derribaba a los tiradores en un segundo… woa… era bueno. —Miedo? Esto no es nada… … … nada derrota a Maki, vamos pequeño luchemos contra esos pecho fríos. — Rugió repartiendo otro manotazo l primero que le acerco esquivando el arma más letal, una espada. Un golpe con el hombre en el plexo solar de tal forma que cayo de espaldas y no volvería por otro —Vamos… rápido, tenemos un barco pequeño, pero servirá para irnos de esta estúpida isla, espero no volver más.— Dijo mientras su transformación volvía a retroceder y agarraba su guitarra con la espada en mil trozos descansaba en su interior… al tomarla sintió que había recuperado algo preciado, con un peso increíble. Antes de irse, se agacho sobre uno de los monjes… el dinero… se lo lanzo a su nuevo compañero de fechorías y con una sonrisa corrió hacia la salida a toda velocidad. Pasaron al lado de los marines tiradores que con rostros afligidos se sobaban sus manos y mientras el enfermizo y la escamosa pasaban levantaron sus manos temerosos y amedrentados como perros apaleados. Debian llegar hasta el puerto esquivando quizás a todos los hombres que pudiera de la marina. Pero llevarlos directo al barco?... quizás era buena idea perderlos antes. RE: Un problema tras otro [Presente relativo] - Kiyoshi Maeda - 14-10-2025 A primera vista, podemos decir que Maki resulta ser un buen complemento para Kiyoshi. Una guerrera fuerte y centrada en el combate cuerpo a cuerpo, con una correcta resistencia física que le permite resistir embistes y golpes por parte de los enemigos. Mientras hace de cebo, el doctor se enfoca en sacarle provecho a su capacidad como tirador. Desde la seguridad que le da la distancia, apunta a cada blanco que anteriormente es golpeado por su dupla, logrando herir —evitando puntos vitales que pongan en riesgo las vidas de los enemigos— y derribar a todos. — ¿Eres tonta acaso? ¿Yo a un barco? Solo soy un doctor. — Pero a veces hay situaciones en que no puedes elegir, que el destino simplemente escribe tu historia y te obliga a recorrer sus páginas sin importar los difíciles que sean. De pronto, silbatos y trompetas se escuchan a lo lejos, además de murmullos. Cuando ambos protagonistas de esta historia abandonan el templo, pueden ver a lo lejos acercarse un pelotón de marinos listos para apresarlos por la ofensa que han hecho. Lo que pasa es que uno de los tiradores que fue derribado primero por Kiyoshi, no quedó inconsciente y avisó por su den den mushi a los compañeros que deben venir como refuerzos. El doctor suspira un momento mientras se rasca la frente. No le gusta para nada la situación actual. — Parece que no tengo más alternativa. Una vez esté en ese barco tuyo veré qué hacer. — Decide seguirla, tomando un camino que les impide cruzarse directamente con los oficiales que van tras ellos. Eso sí, con sus binoculares los reconocen y modifican el rumbo para intentar interceptarlos en algún momento. Lamentablemente, este tipo de acciones son las que peor le sientan a Kiyoshi, pues se trata de un tipo lento y que se cansa rápido. Si a eso le sumamos el equipaje que carga (maletín y arma), está peor. El sudor en su frente no tarda en aparecer, obligándolo a bajar su mascarilla para respirar mejor y así durar más en la carrera, siguiendo desde atrás a Maki, aunque cada vez comienza a verla más lejos. Ella es, sin duda, mucho más rápida que él, y teme perderla de vista. Si bien confía en una pequeña posibilidad de zafar del lío judicial debido a su reputación como médico, tampoco quiere que su nombre se ensucie si se llega a saber que estuvo en prisión o algo así. — ¡Lagarto, espera! ¡No me dejes atrás! — Utiliza lo que podemos llamar el “segundo aire” para alcanzarla y tomarla de la ropa, exigiéndole bajar el ritmo para que vaya a una velocidad similar a la suya. Por supuesto, su fuerza de agarre tampoco es una maravilla, por lo que si ella desea soltarse, lo hará sin problemas. — No sirve de nada separarnos, solo seremos más vulnerables. — Lo que es cierto, viéndose antes que hicieron un buen equipo. Kiyoshi rápidamente se percató de ello. La charla no puede ser tranquila, pues las balas de los marinos ya los alcanzan, pudiendo dar primero a Maki. La consideraron, a la distancia, un objetivo prioritario al ver que el varón más alto apenas si puede arrastrar los pies de lo cansado que está. — Lagarto, eres fuerte. Cárgame en tu espalda y sácame de aquí. — No le dice “por favor” ni nada debido a que está ofreciendo un negocio. — Soy un doctor respetado en estos mares, podré curar cualquier herida que te hagan. Y será gratis, solo sácame de este embrollo. Les disparé mientras tú nos transportas, así los mantendré lejos de nosotros. RE: Un problema tras otro [Presente relativo] - Maki D. Zen'in - 22-10-2025 Los tiros eran precisos, los golpes devastadores, las patadas desequilibrantes y los movimientos de ambos protegiéndose uno al otro parecían trabajar mejor de lo que cualquiera esperase, como si se conociesen de algún lugar, pero solo habían logrado entablar hasta el momento tres o cuatro escupitajos amenazantes. Cada golpe era desviado por ella, cada que apuntaba caía un enemigo… Maki entonces supo cómo por designio divino que este hombre debía ir con ella. presentárselo a Rackham y de alguna forma convencerlo de que se les uniera. —Y un doctor que tira super seguro que encontramos un espacio para ti o quieres quedarte para siempre en esta pocilga?— Trató de convencer al doctor puesto que últimamente necesitaban alguien que se encargase de ello entre Los Olvidados… un enemigo se acercó y ella con velocidad sobrehumana… Paff…. Un sonoro guitarrazo en la cabeza sonó y golpeo tan fuerte que el marine disfrazado de monje se dio una vuelta completa. Ella no pudo evitar reírse y sonó un disparo… sus escamas desviaron la bala a destino perdido. Era difícil pero no imposible pare ella, y aun así le provocaba un enorme dolor. —Además… Me paso lo mismo que tu… quería quedarme en la comodidad de mis sueños frustrados… en tierra firme donde nada sucede. Pero gracias a dos disparatados… me siento libre nuevamente VAMOS!!!— Su rugido resonó alrededor haciendo i incluso que uno de los enemigos cayera al suelo. Los refuerzos no tardaron en llegar y Maki a toda velocidad con el enfermizo salieron en carrera, para ella no era difícil moverse como una lagartija, veloz y ágil como sus hermanas pequeñas, se movió por el lugar como si fueran siempre sus dominios, como un fuego entre la hierba seca, noqueando, cubriendo y dejando que el tirador disparase, deseaba luchar, pero eran tan poca cosa los soldados que solo le desmotivaría cada puñetazo que propinaba era un insulto a la fuerza El de pronto se cansó, era obvio era uno de esos que eran increíbles en la precisión, el control y el pensamiento de las cosas… muy distinta a ella misma, una zopenca bruta y dispuesta a partir rodillas y cabezas en esas rodillas como uvas. Su agarre la detuvo. Pero su vista se mantuvo atenta mientras los marines detrás disparaban con una puntería digna de películas del espacio de hace cuarenta años. No le atinaban o no le apuntaban a nada… o eso parecía. Le ordeno llevarlo en su espalda?... Maki se alzo grande, intimidante y echando humo por la boca… parecía furiosa, adelanto sus zarpas y agarro del cuello al médico, pero lejos de dañarle, supo que era una buena idea. Como sino pesase nada mas que una pluma lo alzo sobre su espalda —Bien pequeñín… dispara, yo me encargo del camino… pero… creo que nos llevan a una trampa…— La chica a pesar de sus pensamientos se puso en cuatro patas con el doctor sobre su espalda y ayudada por su larguísima cola corrió como un bólido por el camino mientras escuchaba los disparos de ambos lados. Algo era extraño y lo noto de hace un rato, cuando quería ir a una dirección recibía un disparo por ese, guiándola hacia otro lado… finalmente los refuerzos llegaron y le cerraron el paso… era una veintena de soldados de la marina, ella se detuvo en seco y rodeada decidió saltar a una rama baja… con su nuevo amigo aferrado como otra lagartija a ella. salto a otra rama entre disparos y podía ver como caían uno a uno por los certeros disparos del doctor. Se balanceo con ligereza a otra rama y saltando de un tronco a otro perdió a la multitud cayendo en un claro pesadamente levantando una gran cantidad de tierra… —Vaya… creo que los hemos perdido… No recuerdo si te dije mi nombre… soy… Maki… Maki D. Zen´in…— Dijo deshaciendo su transformación y finalmente calzándose su guitarra a la espalda. Parecía que estaba en buen estado. |