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[Pasado] Una nueva amiga. - Tobias Murray - 09-09-2025 Tobías amaneció más temprano de lo normal el día previo a la incursión prevista por los Alas Negras a las instalaciones con las que se habían topado en Punk Hazard. Se sentó en su mesa y se encendió un cigarro antes de ir a desayunar. Quería repasar unos detalles del diseño del proyecto que llevaba entre manos. La noche anterior había dejado su fabricación en un punto crítico y tenía dudas de como afrontar la construcción de un componente esencial. Se fumó el cigarro con calma mientras repasaba los detalles, hasta que cayó en la cuenta de cual sería la mejor manera para llevarlo a cabo sin riesgo a que fuera una debilidad del arma. Además, ahora tenía esa reliquia que encontró en el mercado de artesanos como inspiración y base. La había sacado por cuatro berries, solo por su deplorable estado. Cuando terminó de restaurarla, tras esa capa de óxido y suciedad, había aparecido un tesoro. Ese tipo de revólver era verdaderamente raro, el pistolero jamás lo había visto antes. Con un tambor con capacidad para tres proyectiles, pero de un calibre desmesurado, pues eran para cartuchos. Era un revólver escopeta de cañón corto, muy bien acabado y con detalles que solo sería capaz de plasmar un verdadero artesano de calidad. Como tenía una inscripción grabada en la empuñadura con el nombre "GÜNTHER", Tobías le grabó la palabra "SHOT" al inicio para rebautizarla como "Shotgünther". Dejó su diseño para después de desayunar, pues su estómago rugía sin control. Tras una taza de café y un trozo del delicioso bizcocho que había hecho Garnet, decidió ir a por un par de tarros de cristal, cambiando su plan inicial debido al fenomenal día que hacía y que las reservas de insectos para Pascal y para Jimba estaban disminuyendo a grandes zancadas. El pistolero desembarcó del Solar Karma y tomó el primer sendero que vio que se dirigiera al interior de la selva. Aquel ecosistema era increíble, lleno de flora extraña y fauna desconocida para él. Había todo tipo de flores, de diversos tamaños, pero con una tendencia a ser más grandes de lo que estaba habituado a ver el joven barba naranja. Le habían llamado la atención unas flores de color turquesa similares a las que la cocinera de la familia le llevaba a su madre en sus últimos meses de vida, con la diferencia en el tamaño, pues estas eran tan grandes como su cabeza. Los insectos también eran más grandes de lo normal, llegó a ver una mariquita del tamaño de un melocotón maduro. Su expedición era de reconocimiento y de acopio de reservas alimenticias para sus pequeñas mascotas, pero esa incontrolada diversidad de plantas lo estaba despistando. Quería más vegetación en su habitación, y que mejor lugar que ese para recolectarla. Así pues, Tobías realizó varios viajes desde la selva hasta el Solar Karma y viceversa, con las manos llenas de tierra, raíces, plantas y semillas. Fue una mañana bastante agotadora, hasta el punto que decidió pararse a relajarse en un riachuelo que había marcado como punto de interés en sus diversos recorridos. El vaquero se sentó en un tocón, se quitó el sombrero para refrescar su cogote con el agua del río y se encendió un cigarro. Pocas caladas después se le comenzaban a cerrar los ojos, tanto que tras uno de los parpadeos no había manera de volver a ver la luz del sol, ni podía respirar, solo notaba una húmeda presión sobre su cabeza. ¿Qué acababa de suceder? RE: [Pasado] Una nueva amiga. - Tobias Murray - 11-09-2025 - Mmmpf hmmff gfh mjffgh. - Bueno, eso es lo que se escuchó. Tobías comenzaba a agobiarse, no comprendía que estaba sucediendo, trataba de levantarse, pero algo le bloqueaba el movimiento. No fue hasta que trató de llevar su mano hasta sus ojos, que se dio cuanta de que estaba pasando. Su cabeza estaba dentro de lo que parecía otra cabeza, bastante más grande que la suya y muchísimo más fría, sin piel ni pelo. El aire se le estaba acabando, así que trato de abofetear a eso que lo estaba aprisionándolo, pues, por extraño que suene, no parecía agresivo. Aún así no soltaba al vaquero, no le quedo otra que coger a Shotgünter y disparar al cielo, a ver si asustaba a esa criatura. El estruendo indujo ese efecto en lo que estuviera atrapando al carpintero, pero no lo soltó. Las botas de Tobías se despegaron del suelo bruscamente, la criatura parecía haber dado un salto desmesurado. El aterrizaje fue bastante brusco y el joven barba naranja comenzaba a estar demasiado agobiado. La situación lo forzó a pegar el cañón de su nueva arma al cuello de la bestia, no quería dañarlo y menos sin saber siquiera que diablos era, pero era él o el bicho. Por suerte para la criatura, ésta escupió la cabeza de Tobías antes de que apretara el gatillo. Una densa capa de babas cubría la superficie entera de la testa del pirata. Tras despejar sus ojos de aquel fluido, el carpintero se giró para ver que demonios le había hecho pasar tan mal rato. Era un insecto gigante, concretamente un saltamontes, el cual obviaba al vaquero y se centraba en aquellas flores turquesa que abundaban la zona, llevando su boca hacia una de ellas para engullirla. Barba naranja compendió que aquello había sido un desafortunado malentendido, el saltamontes había confundido el cabello del pistolero con una de aquellas flores. Tobías enfundó a Shotgünter y se acercó hacia el voluminoso artrópodo para verlo bien, estaba estupefacto con semejante criatura. El rostro del saltamontes volvió a conectarlo con los recuerdos del pasado. Le recordaba a la cocinera que le llevaba las flores a su madre, precisamente esas flores tan semejantes a las que devoraba el insecto. Aquello le resultó graciosísimo al vaquero. “El universo repite patrones, jish jish jish.” Tobías se quedó observando aquella maravilla de la naturaleza, mientras terminaba de limpiarse la cabeza. Después cortó un par de esas flores y se las ofreció al saltamontes, quien no dudó y se lanzó a por el pelo del vaquero de nuevo. Tobías reaccionó a tiempo y le introdujo las flores en la boca antes de que le alcanzara el cogote. El artrópodo parecía disfrutar con aquel ágape, aún así seguía obsesionado con el pelo turquesa del carpintero. - Calma chica, yo te doy las flores que quieras, pero yo no soy comestible. - RE: [Pasado] Una nueva amiga. - Tobias Murray - 15-09-2025 Aquel saltamontes gigante parecía estar a gusto con el vaquero. Se quedó pastando por la zona mientras Tobías recogía semillas y algún que otro insecto para las mascotas del galeón. Aquella zona estaba realmente viva, repleta de gran variedad de fauna y flora. Era una gran isla para establecer una base, el carpintero ansiaba explorarla y ver que más tesoros naturales escondía. La tarde se iba echando encima y barba naranja estaba ya bien cargado de todo lo que había ido a buscar, se despidió del saltamontes ofreciéndole un par de flores más, después de colocarse el sombrero, pues no quiso arriesgarse a tentar la voracidad del artrópodo, y funcionó. - Bueno Greta, cuídate, nos veremos por la isla, seguro. Jish jish jish. - Le llamó Greta por inercia, pues cada vez la veía más parecida a la cocinera. Greta Van Fleet. Una mujer robusta, de gran tamaño, con los cabellos dorados y la cara como aquel insecto. Un sentimiento nostálgico invadió a Tobías, muchos buenos recuerdos quedaban atrás, cada vez más lejos. Como tenía un bueno trozo de camino de vuelta al Solar Karma, el vaquero se puso en marcha mientras se encendía un cigarro y le hacía un gesto de despedida a Greta con su mano en el sombrero. El sendero por aquella selva era bastante amplio para la cantidad de vegetación adyacente, en esa isla, si no vivía gente en ese momento, si la había habido en un pasado reciente. Cuando llevaba unos cincuenta metros recorridos, un lejano sonido de ramas crujiendo anticipó otro mucho más cercano, pero este más seco. Al girarse, allí estaba la saltamontes, mirándolo con esa graciosa expresión que no dejaba de transportarle a su niñez. - No te voy a dar mi cabeza, lo siento. Jish jish jish. Ni lo sueñes. - Así transcurrió el trayecto, con Tobías andando a buen ritmo y Greta siguiéndolo mediante amplios saltos y cortos paseos caminando torpemente. Su tamaño dificultaba su caminar, así que los saltos eran su mejor opción. Pronto vieron el galeón de los Alas Negras anclado en la bahía, ambos. La saltamontes parecía encaprichada con el pistolero, así que éste se detuvo para acercarse a ella. El artrópodo se quedó quieto para recibirlo y barba naranja acarició su cabeza con ternura. - No te vas a ir, ¿verdad? Eres igual de cabezona que Greta, el nombre te viene que ni pintado. Déjame probar algo, please. - El carpintero se deslizó hacia el costado derecho del invertebrado para dar un ligero salto sobre éste y sentarse con delicadeza en su lomo. El salto que pegó el bicho, pilló completamente desprevenido al vaquero, que no supo donde agarrarse y cayó al suelo de espaldas, ridículamente. Greta aterrizó unos quince metros por delante, girándose hacia Tobías y caminando hacia él, mientras este se recomponía y se sacudía el polvo con su única mano. - ¿Qué, otro intento? - El vaquero parecía convencido de poder lograr montar a Greta, y ella no parecía mostrar inconvenientes. Antes de saltar sobre ella de nuevo, Tobías examinó su exoesqueleto en busca de un sitio donde agarrarse durante los saltos. En el extremo de la coraza que cubría o hacía de espalda y el cogote del saltamontes, esta se engrosaba hacía el exterior, formando una especie de asidero que podría servirle al intrépido pirata. Pero solo tenía una mano para agarrarse y la fuerza del insecto, en sus patas traseras, era tal que le ayudaba a alcanzar una velocidad de vértigo en sus saltos. Tenía que asegurar su integridad física, así que Tobías generó un campo en la espalda de Greta para atraerlo hacia ella, y así asegurar su presencia sobre su lomo. Sin perder más tiempo, Tobías subió sobre la saltamontes, se agarró a su coraza y generó ese campo gravitatorio salvavidas. - Salta lo más alto que puedas, chica. - RE: [Pasado] Una nueva amiga. - Tobias Murray - 17-09-2025 El sol comenzaba a acariciar el horizonte, proyectando cientos de largas sombras sobre el suelo. Eso era lo que veía el vaquero desde las alturas. Greta había alcanzado una gran altura en su salto casi completamente vertical. Por un leve instante, la gravedad pareció desaparecer, justo antes del descenso, pero por suerte no lo hizo la que había generado Tobías bajo sus posaderas. El intenso roce del aire contra el sombrero del pistolero, casi lo despega de su cabeza, le faltaban brazos, pero la gravedad era su aliada. Tobías sentía más pesado su característico atuendo, jamás se separaría de él. El descenso fue rápido y el aterrizaje brusco, aún así, la sonrisa del joven barba naranja ocupaba media cara. - Otra vez Greta, ve hacia la orilla. - La saltamontes volvió a saltar, pero recto, teniendo que haber girado levemente a la derecha. Un aterrizaje forzoso después, el vaquero instó al artrópodo para que volviera a saltar, sospechaba que la dirección de los saltos la indicaba la orientación de la cabeza, tenía que comprobarlo. Lo más alucinante era que aquel insecto parecía comprender las intenciones de Tobías, pero eso no se lo planteaba, simplemente seguía hablándole sin preguntarse nada. Ni siquiera sabía si realmente era una hembra. - Vamos chica. Un salto más. - Esa vez giró la cabeza de Greta agarrándole la base de su antena derecha y ejerciendo una ligera presión para forzar el movimiento, que casualmente funcionó. El salto fue en dirección a la playa. Durante ese salto, Tobías comenzó a imaginarse una montura de lo más adecuada para Greta. Otro proyecto en el que se enfrascaría, la lista era infinita, como a él le gustaba. Si no moría a manos de alguien, el manitas moriría de pena al terminar su último proyecto. “Un casco con abrazaderas para las antenas, un par de alforjas para almacenar y un asiento con respaldo. Eso de momento.” En la cabeza del joven barba naranja comenzaban a dibujarse los planos, gracias a su excepcional memoria, los pasaría a papel aquella misma noche. Cada vez soportaba mejor los aterrizajes, estaba aprendiendo a moverse con la saltamontes. - Buena chica. Vayamos para el barco, se acerca la hora de cenar. - Tobías estaba feliz como un niño el día de su cumpleaños, no solo había hecho una amiga nueva, ahora tenía un medio de transporte terrestre de lo más molón. Solo esperaba no escandalizar demasiado a sus compañeros con la entrada triunfal que estaba a punto de realizar en la cubierta del Solar Karma, pues la verdad que sería impactante ver llegar a Tobías, súbitamente desde el cielo, sobre un saltamontes gigante. |