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[Aventura T1] Muerte en la nieve - Li Yuan - 07-09-2025 Dia 45 de verano, año 16 Pese a la época del año que era, a veces las tormentas de nieve sorprenden apareciendo de forma temprana, vienen y aparecen cubriendo de nieve la tierra pisoteada por todo el verano, anunciando la cercanía del invierno, donde serán más terribles y devastadoras. Muchos habitantes de la Ciudad Pushkin consideran una tormenta temprana como un mal augurio, y cuando aparecen es hora de empezar a recoger cualquier cosecha, cualquier suministro que el dinero pueda comprar, pues lo consideran un aviso de un invierno especialmente duro. Pero para los Marines apostados en la isla esto no era un problema, los barcos de la marina podían atravesar hasta los casquetes de hielo y traer provisiones, en el peor de los casos, tenían suministros y almacenes con comida y ratas, si la cosa se ponía realmente mal. Aun así habían sido malos tiempos para los marines de la zona, y aquella mañana se pondría mucho peor. Uno de los soldados en ronda de vigilancia no había vuelto, por lo que se desplegaron varios soldados para la búsqueda, por si se había perdido durante la gran nevada, no fue una búsqueda muy emocionante, era usual que algunos marines sufrieran accidentes con baja visibilidad, algunos caían por pendientes o acababan en el agua helada, el caso siempre terminaba igual, muerte por congelamiento. Pero este no fue uno de esos casos. En las afueras de la Ciudad Pushkin, no más lejos de un kilómetro, tirado contra un árbol del camino había un cadáver humano en un terrible estado aunque la nieve tapaba un poco de su estado deplorable, era difícil de ver para los dos marines que habían hallado el cuerpo y informaban por den den Mushi a la central de su hallazgo para que acudieran los refuerzos. -¿Cómo se llamaba? Murmuró el soldado Raso apartando la nieve que impedía ver su rostro completamente. -Creo que es Steven, apenas llevaba 5 o 6 meses aquí. -Me parece tiempo suficiente para adaptarte a este infierno helado, y aun así…este lugar te puede matar igualmente. El cadáver abrigado de Steven estaba congelado en su propio charco de sangre, con el cuello rasgado, las tripas abiertas y desperdigadas, incluso le habían arrancado la mandíbula, aunque era difícil ver todas las heridas con la nieve que se le había depositado encima. -¿Qué crees que fue, George? -¿es enserio? mira… -George, barbudo y apestando a alcohol, señala a su compañero claramente visibles huellas en la nieve hundida, incluso en el charco de sangre- Esas huellas son claramente de un oso. No hay que ser un lumbreras para saber qué fue lo que pasó. Los dos marines miraron las huellas, George abrió un petate y bebió un largo trago de lo que claramente apestaba a alcohol. -Y yo me quejaba de que me fuera a morir de frío… Esa muerte es como dormirte… pero esto… joder… -George sacudió la nieve y levantó el arma del difunto- mira, al menos murió luchando, disparó su arma. -No veo sangre del oso, debió fallar… De todas formas, no le muevas mucho, quiero dibujar su posición para el forense. George pestañeó y miró a su compañero con gesto fruncido antes de darle un zape en la nuca. -Eric… ¿Sabes por qué dibujamos los cuerpos? -¿Para que el forense pueda ver… -Normalmente si, pero ya sabemos que es un oso y lo que ha pasado ¿Para que necesitamos forense? ¡No gastes recursos! ... que tenemos pocos, ese dibujo es para que la familia sepa qué fue de su hijo. -¿Quieres que se lo envíe a su familia? los va a traumatizar… -claro, por que tienes que dibujarlo tranquilo y en paz, como si hubiera muerto de frío, no que murió destrozado por un animal… además no queremos que la gente sepa que hay un cazador de hombres libre por la zona, pondremos que murió atrapado durante la tormenta,. y nosotros ahora iremos a acabar con él monstruo… ¡Una cacería de osos! y colgaremos la cabeza del animal, en honor a Steve, en la chimenea de la sede de la marina. Eric suspiró, pero George tenía razón en parte, nadie quería saber que su hijo, esposo, padre murió de una forma tan terrible, y los civiles de la ciudad entrarían en pánico si sabian de un oso asesino come-hombres en este invierno tan duro. Por eso empezó a dibujar lo que le había dicho George. Mientras este último intentaba animar a los marines que llegaban. -¡Señores! ¡Tenemos que cazar un oso! ¡¿Quien se apunta?! Pero ¿Era realmente así? ¿Era realmente un animal el causante de esta terrible muerte? tal vez un olfato más agudo o una nueva mirada más abierta podría notar alguna contradicción en las pruebas de aquel páramo helado. De momento solo un dibujo quedaba atestiguando una verdad que claramente no era la real, para que familiares puedan tener un buen recuerdo de Steve. ![]()
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RE: [Aventura T1] Muerte en la nieve - Sayuri Dango - 07-09-2025 Dicen que la nieve lo cubre todo, pero yo nunca he confiado en las apariencias, la nieve tapa huellas, esconde cadáveres y hasta engaña a los marines más ingenuos, pero a mí no ya tengo bastantes meses aquí. Mis ojos no son de los que se pierden en lo blanco y mis sentidos, mucho menos, cuando desperté esa mañana, el rumor ya corría, un oso había devorado a Steven. ¿Un oso? Por favor, el único oso que había visto últimamente estaba colgado en la pared de una taberna con la boca abierta en una mueca ridícula, pero claro, los marines necesitaban un monstruo fácil de entender y los monstruos fáciles son los que se cazan y se cuelgan para brindar con ron barato, no dude en alistarme y ser de aquellos soldados que se apresuraron en ir a la escena. El cuerpo estaba allí, congelado como un muñeco de cera, sangre coagulada bajo la nieve, el cuello destrozado, el estómago abierto como si alguien hubiese querido registrar sus secretos, la mandíbula arrancada. Sí, era brutal, sí, era grotesco, pero yo había visto a osos desgarrar carne antes y esto, esto no tenía nada que ver. Me agaché, dejando que Blue se acomodara en mi hombro, inquieto. A veces él olía el peligro antes que yo y esta vez, los dos coincidimos. Aspiré hondo, el olor que daba era Aloe vera y pólvora, ese era siempre mi olor mezclado con la nieve, pero había algo más, algo metálico, aceite, un rastro químico que no pertenece a un oso ni a ningún animal salvaje. George, el barbudo con cara de resaca, agitaba una petaca como si fuera la solución a todos los problemas, decía con orgullo que cazaríamos al oso asesino, yo tuve que contenerme para no reír en su cara o romperle la cara. —Un oso, ¿eh? — le dije, clavando mis ojos en las huellas que marcaban la nieve. Mis botas crujían con cada paso y los dos soldados me observaron como si esperaran que les diera una bendición, pero desafortunadamente no doy bendiciones, yo doy verdades —¿Sabes qué veo yo aquí, George? — El silencio se hizo presente. Eric dejó de dibujar esa escenita piadosa que pensaban mandar a la familia de Steven. —Veo que Steven disparó, pero no hay sangre en el camino, ni una sola gota. ¿Sabes lo que significa? Que no erró, no. Que su objetivo no sangra como un oso y esas huellas ¿quieres que me trague que un oso camina recto como un maldito soldado? — George masculló algo, pero yo no lo escuché. Estaba demasiado ocupada siguiendo la línea de las pisadas, calculando la profundidad en la nieve. Alguien quería que parecieran de un animal y si que lo habían intentado con empeño, incluso con un molde, pero yo tenía memoria eidética, recordaba huellas auténticas de osos, vistas en otras campañas, estas eran simétricas, perfectas, demasiado perfectas, un animal real deja caos, irregularidad. Esto era humano. Blue chilló y aleteó, como confirmando mis sospechas. —Y otra cosa, George—añadí, incorporándome con una sonrisa torcida —A los osos les gusta desgarrar para comer, no para exhibir, esto de arrancar la mandíbula no es hambre, es un mensaje.— Eric tragó saliva y George intentó bromear, pero su risa se ahogó rápido. La verdad era obvia, Steven había sido cazado, sí, pero no por un animal y ese detalle olía peor que su petaca, olía a hombre con instintos de bestia. ¿Podía yo decirlo abiertamente? Claro. ¿Debía hacerlo? No. No delante de todos, el pánico cunde más rápido que el fuego en un depósito de pólvora, así que me limité a guardar silencio, a dejar que la historia del oso siguiera rodando. No soy diplomática, pero sé cuándo es mejor esperar, mis ojos ya habían visto lo suficiente y mi memoria nunca olvida. Mientras los marines se organizaban para su “cacería de osos”, me aseguré de anotar mentalmente cada detalle, el ángulo de las heridas, el olor metálico, la simetría imposible de las huellas, todo apuntaba a alguien con un gusto retorcido por disfrazar sus crímenes de tragedia natural. Yo no sé lo que es un mal augurio, pero sí sé lo que significa cuando la nieve se mancha con la mentira, significa que tarde o temprano, alguien más va a caer y cuando eso ocurra, quiero estar allí con mis pistolas listas, no para vengar a Steven, que apenas me importaba, sino porque me gusta acertar en el blanco y esta vez, el blanco no es un oso. Blue graznó otra vez. Yo sonreí. —Tranquilo, compañero — le susurré —Cuando llegue el momento, yo disparo primero. — RE: [Aventura T1] Muerte en la nieve - Li Yuan - 07-09-2025 George rodó los ojos al oír la voz femenina, mientras ésta empezaba a dar una versión muy distinta de los hechos. En este infierno helado de esta isla, el Reino de Roshwan solo acaban, o quienes eligen venir, o cualquier inadaptado, revoltoso, inútil, torpe o conflictivo de la marina… Y nadie en su sano juicio elige venir a esta isla, así que dio por hecho que era una cadete conflictiva a la que enviaron aquí a olvidarse de ella. -Estos cadetes nuevos… Susurro mientras escuchaba lo que inicialmente catalogo como una estupidez. Aun así la dejó terminar su primer argumento, mientras suspiraba con vaho antes de tragar otro trago de alcohol. -¿No erró el tiro dices? ¿Debo suponer entonces que es un fantasma? Hasta los hombres sangran… Como bien demuestra Steve. Y ni una gota de sangre en este paraíso blanco aparte de nuestro cadáver. Pero Sayuri estaba demasiado ocupada haciendo cálculos mentales, tejiendo una extraña red de telaraña de la cual incluso Eric parecía dar vueltas. -Será que le gusta la lengua… Murmuró George a broma, mientras miraba a Eric quien no se reía un ápice. -Y si solo quería la lengua… ¿Dónde está la mandíbula? A lo que forzó un gesto más serio y profesional intentando aportar datos. -La respuesta más sencilla en la mayoría de veces será la correcta…- masculló moviendo un poco de sus células grises para explicar todo el asunto- Una tormenta de nieve sacudió el lugar, el oso estará preparándose para el invierno, ha entrado en un frenesí alimenticio y no puede rechazar ninguna comida, les pasa a los osos come-hombres, estará desesperado por comida para tener grasa para el invierno… -cualquier comida es bien recibida antes un inesperado invierno.- Pensó un poco más y añadió- a lo mejor tiene una pata herida por alguna trampa, tal vez por eso camina extraño … habrá decidido comer personas por que es mas fácil, ya ha pasado antes. Pero Eric tenía otra forma de ver las cosas. -Si bueno George… yo creo que ella tiene razón. Hay pistas contradictorias. -¿Cuál contradicción? -El cuerpo estaba cubierto de nieve… -oh lumbrera, claro que estaba cubierto de nieve ¡ha nevado! -Y… ¿Por qué las huellas del oso no están cubiertas de nieve? Las vemos muy bien formadas. George suspiró, pero esta vez no lanzó una contra teoría. Parecía legítimamente intrigado por las contradicciones de aquel caso. Aunque se agachó a mirar la boca del cuerpo, pensando en las palabras de Sayuri. -Incluso si así fuera… no te que mensaje es este ¿Guarda silencio o te arranco la lengua? - se quedó pensativo unos segundos- Si quieres perder tu tiempo intentando averiguar quien es tu “fantasma” y por que quiso matar a Steve, no me opondré, si ha sido un oso irá a hacer la digestión, y no pienso entrar en la madriguera de un oso… mañana saldremos de cacería si no has encontrado nada nuevo ¿entendido?. Incluso si le cabía la duda a George, no podían quedarse de brazos cruzados, si no había ningún otro sospechoso potencial tendrían que salir a cazar al oso mañana, por inocente que pudiera ser en realidad. Sayuri Dango examinó la escena, no solo con los ojos, sino también con los otros sentidos, notando así algo extraño, el cadáver olía muy fuerte a alcohol, como si se hubiera bañado en él, pero su cantimplora aún estaba medio llena no debería oler así. Un misterio más en este caso extraño. El resto de pistas parecía haberse congelado en la nieve, pero aún podía hacer muchas cosas, podría preguntar a los marines como era Steve, registrar la habitación de la víctima, preguntar en la ciudad ¿Cómo es que nadie había visto u oído nada? no estaban tan lejos. ¿Qué línea de investigación seguirá Sayuri Dango? ¿O simplemente esperará como un cazador a que su presa ataque de nuevo para ir a por ella? RE: [Aventura T1] Muerte en la nieve - Sayuri Dango - 07-09-2025 El hielo no me intimida y los idiotas tampoco, he visto mares arder, cielos quebrarse, hombres caer y sin embargo aquí, en esta isla blanca, lo único que me congela la paciencia es la estupidez. George masculló su comentario con la misma voz pastosa con la que uno arrastra las botas en la nieve, y mi ceja se arqueó sola. —¿Cadete? —respondí, clavando los ojos en él mientras mis labios se curvaban en una sonrisa peligrosa —Llámame así otra vez y te demostraré lo que una “novata” puede hacer con dos balas y medio segundo. — Me agaché frente al cadáver de Steven. El hedor a alcohol casi me hizo arrugar la nariz, pero lo inhalé con calma, memorizando el rastro y el pobre de Blue se removió en mi hombro, inquieto, y yo le acaricié las plumas sin apartar la mirada del cuerpo. —Fantasma no, inteligencia, inteligencia humana y más de la que parece haber aquí, estoy segura de que Steven disparó, sí, pero no falló, el problema es que lo que enfrentó no sangra como un animal, sabe cubrirse de una forma y otra. — George soltó su chiste barato y sentí la furia ascender por mi garganta como fuego contenido. —¿La lengua? ¿Eso te parece gracioso? —me puse de pie de golpe, avanzando un paso hacia él y tocando con dos dedos mi arma —Te diré lo que no es gracioso, culpar a un animal inocente de la crueldad de un hombre, los osos cazan para vivir, no para arrancar mandíbulas, los animales no mienten, George. Los hombres sí. — Me volví hacia las huellas marcadas en la nieve. Me incliné y pasé la mano enguantada sobre una de ellas, midiendo su forma en silencio antes de hablar. —Demasiado perfectas, simétricas, e incluso fabricadas, yo he seguido huellas de osos reales, y son caos en movimiento, no esta obra de artesano barato, no es un animal lo que tenemos aquí. — Cuando la duda se coló en el aire, sonreí de lado, con esa sonrisa que tanto molesta a los que creen saberlo todo. —Exacto, contradicciones, la nieve cubrió al cadáver, pero no las huellas, qué conveniente, ¿no? Es casi como si alguien hubiera querido dejar claro un culpable para los crédulos y vaya que lo lograron. — George volvió con su cuento del oso herido, del frenesí invernal, de las necesidades de grasa para sobrevivir. Lo escuché en silencio, con la paciencia que uno le concede a un borracho que repite la misma canción por cuarta vez. —No, George. Los animales no dejan mensajes en cadáveres, ese cuello rasgado, esa mandíbula arrancada, eso es un aviso y lo entiendas o no, alguien lo ha dejado claro, guarda silencio o acaba como Steven. — Me enderecé y, sin darme cuenta, extendí un instante las alas negras que me nacen de la espalda. El gesto fue instintivo, un recordatorio de quién soy y de dónde vengo, no soy un pedazo de carne congelado esperando órdenes, soy la mejor tiradora de la Marina, y no lo digo para que me crean, lo digo porque es un hecho. —Puedes organizar tu cacería de osos, beberte tu petaca y contar tu versión a los demás — le dije, girándome con desdén hacia él — Yo no voy a perder ni un segundo culpando a una bestia inocente, si hay un asesino disfrazado en este hielo, lo voy a encontrar y cuando lo tenga en la mira, no va a haber tormenta ni trampa que lo salve de mis balas. — Blue graznó fuerte en mi hombro, como si aprobara mis palabras y le acaricié suavemente el cuello y avancé unos pasos lejos de los dos marines, dejando que mis botas crujieran sobre la nieve helada. —Vamos, compañero — le susurré al guacamayo, lo bastante alto para que George también me oyera y cualquier otro marine que quisiera ir conmigo y no buscar un pobre oso que no tiene culpa de nada — Los fantasmas no dejan sangre, pero siempre dejan huellas y yo nunca olvido una. — RE: [Aventura T1] Muerte en la nieve - Li Yuan - 08-09-2025 George eran de los que cogían rápidamente prejuicios, cuando ve un hombre destrozado rodeado de huellas de oso piensa “fue un oso” y cuesta cambiar de idea, y del mismo modo en que creía que el asesino era un oso, ahora, tenía a Sayuri Dango catalogada como “conflictiva” tal y como había supuesto, especialmente cuando ella puso la mano cerca del arma, y él hizo lo mismo con cierto recelo, aunque había un extraño tembleque en su mano, no parecía que le gustase portar armas de fuego. -haz lo que te venga en gana… suerte con la búsqueda. George se marchó mascullando algo mientras vaciaba la petaca. Eric lo siguió un momento, le dijo algo y luego volvió sobre sus pasos para seguir a Sayuri con paso torpe antes de quedarse un par de pasos detrás de ella, admirando en cierta forma como examinaba las huellas. -¿Eres exploradora? Había oído que los exploradores podían diferenciar huellas y saber cosas sorprendentes de los animales. Pero es la primera vez que lo veo con mis propios ojos. Eric empezó a dibujar algo en su cuaderno de dibujo mientras andaban siguiendo las huellas, estaba claro que su vocación era el arte y no tanto la guerra, no parecía tener problemas por caminar y pintar al mismo tiempo, y entre que pintaba observaba de reojo a Sayuri esperando su respuesta. -Se que no quieres saber del tema, pero… Disculpa a George, se que no es excusa, pero… antiguamente fue Teniente de la Marina, viajó a Grand line a una batalla, y… no volvió a ser el mismo. Trauma psicológico supongo. Encima recientemente lo han puesto con una investigación "complicada" por aquí, algo que tiene a todos tensos en la marina. Mientras Eric lanzaba palabras que creaban sonido de fondo, Sayuri seguía las huellas del oso, la vista y olfato de Sayuri eran más que suficientes para seguir las huellas perfectamente delineadas y el extraño rastro oloroso a alcohol que parecía seguir aquellas huellas ¿Los osos beben alcohol? Las huellas del oso se internaban en la nieve, hacia la tundra, alejándose del pueblo, metiéndose entre los árboles siguiendo la corriente de un río. Sayuri empezó a notar demasiado tarde que las huellas debían haber sido colocadas a posta en este lugar ¿sería una trampa? Cuando entonces, con un grito, algo saltó hacia ella desde detrás de unas rocas, queriendo golpearla con unos nudillos artesanales con forma de garras de oso, que para variar usan garras reales de oso. El hombre era alto, musculoso y casi todo su cuerpo estaba cubierto con piel y partes de oso, sus manos tenían esas nudilleras, su cuerpo estaba protegido por dura piel de oso, incluso sus zapatos parecían hechos con piel de osos reales. Sería solo un oso raro, no tener una cantimplora agujereada colgada de la cintura, al parecer Sayuri habían tenido razón, el disparo había impactado en algo cuya sangre no se podía ver, eso explicaba el fuerte olor a alcohol que había seguido Sayuri, pero también podía ver manchas de sangre absorbidas por el disfraz de oso, aun así el tipo parecía aguantar perfectamente. Podría disfrutar la ironía de no haber un rostro humano donde normalmente estaría la mandíbula del animal, sonriendo de forma casi bestial mientras ponía postura de combate. Sayuri Dango, reconoció al individuo, de uno de muchos wanteds que había en la sede de la marina en la isla, era “Bearskin” como se hacía llamar, un explorador de la zona que estuvo demasiado tiempo solo, que se había vuelto cazarrecompensas para disfrutar de la caza de los hombres, hasta que la caza de criminales se volvió poco para él. Aceptando cualquier trabajo. ![]() -¿Una mujer? no me dijiste que era una chica… -Porque obviamente ella no es George, Imbécil, mátala sabe demasiado. Eric dejó su cuaderno de dibujo, sacó su pistola de mano e intentó disparar a las alas de Sayuri, claramente con intención de inutilizarlas … Al parecer había un traidor en la Marina. -Eso normalmente te costaría el doble por mis servicios… pero nunca he cazado una Lunarian… será divertido. -Maldita entrometida, esto no tenía nada que ver contigo… pero tranquila también te he hecho un dibujo, tu familia sabrá lo que fue de ti, incluso te he dibujado luchando hasta el final. Sayuri había caído en una trampa, una trampa que en realidad no era para ella, pero no dejaba de ser una trampa, rodeada por dos enemigos que la tenían rodeada, o al menos contra las cuerdas, mientras el cuaderno de dibujo tirado en el suelo reflejaba lo que había estado pintando Eric de camino a este lugar… Obviamente otro dibujo que se alejaba mucho de lo que realmente estaba pasando en realidad.
Acciones
NPC : Eric
NPC : BearSkin
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