![]() |
|
Muerte en los arrozales, 1º parte [Autonarrada] - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: South Blue (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=7) +---- Foro: Isla del Kárate (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=282) +----- Foro: Arrozales (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=286) +----- Tema: Muerte en los arrozales, 1º parte [Autonarrada] (/showthread.php?tid=2060) |
Muerte en los arrozales, 1º parte [Autonarrada] - Li Yuan - 03-09-2025 LI Yuan admiro la isla Karate, era un lugar espectacular, una isla casi circular, con una enorme montaña en su centro, del cual brotan enormes árboles que parecían extraños y cuidados bonsais del tamaño de gigantes. Se dice que en la cima de la montaña había un estadio secreto. Mientras que en las laderas de esa montaña escarpada, escondidos entre esos árboles gigantescos estaban las diferentes escuelas de artes marciales, con conocidos y curiosos maestros de las diferentes artes corporales que parecían ocultar sus secretos a las otras para su competencia en la cima de la montaña ¿Es que no podían ver que si colaboran serían mejores? muchas artes, cuando podían ser un único estilo perfecto. O tal vez fue Li quien pecó de conformista con ese pensamiento. Pero nuestro monje, protagonista de esta historia, estaba lejos de ese lugar, acampado temporalmente en una mezquita donde se había separado de su camino con su otro monje acompañante, Kukai Daishi, del cual se había separado definitivamente para seguir caminos diferentes cada uno. Li Yuan por su parte estaba buscando información de una escuela de artes marciales específica, la del Karate Gyojin. Aunque aún recordaba nociones básicas del que se le enseñó de niño, necesitaba un maestro que le hiciera rememorar esas técnicas ancestrales y perfeccionarlas, rememorar, adiestrar, imponer disciplina y adoctrinar eran partes esenciales de las artes marciales, por eso se requería un maestro, movimientos puede hacer cualquiera, imponer, enseñar, y manejar la arcilla para darle forma, es algo que solo un maestro puede hacer. Pues resulta que a los pies de dicha montaña, rodeándola completamente hay múltiples arrozales, es allí dónde se cultivan grandes cantidades de granos de arroz que mantienen a los diferentes Dojos, usando el descenso a dichos cultivos y recolección a modo de entrenamiento. O eso era lo usual y tradicional hasta el momento, pues algo había cambiado en los últimos días que había hecho peligrosos aquellos arrozales… Aunque isla Karate era conocida por sus artistas marciales también había muchos civiles, muchos entrenan por su cuenta para un dia ser dignos de entrenar en una escuela de artes marciales, pero también los había que hacían negocios o vida normal en la isla, el arroz seguía siendo un bien comercial, muchos de ellos eran amables y tranquilos, nadie esperaba encontrar gente agresiva, cuando cualquier vecino podía salir y golpear a un intruso agresivo hasta dejarlo fuera de combate, la gente era calmada y amigable con los forasteros y vecinos, exceptuando algún desagradable, todos eran buena gente, aunque últimamente una leve tensión se había creado en el ambiente, últimamente algo había sembrado una leva discordia entre los nativos y los forasteros. Mientras hablaba con los civiles de la zona, descubrió que algo terrible había estado pasando en los arrozales de la isla, un enemigo misterioso y sigiloso había empezado a vivir en los arrozales, o eso se decía, mientras la realidad había empezado a tornarse Al inicio habían sido misteriosas, pero poco llamativas desapariciones, no era extraño que un artista marcial se perdiera, o simplemente hiciera un entrenamiento extremadamente peligroso en alguna parte de la montaña sin que nadie nunca supiera de él, y aunque era raro que un civil desapareciera, la isla no dejaba de ser peligrosa, pero con el paso del tiempo, empezaron a aparecer miembros amputados de formas extrañas, o cuerpos descompuestos y destrozados en el fondo de los estanques de los arrozales. No había bestias salvajes en la isla Karate que pudieran hacer esas cosas, casi todos estaban en la montaña, por lo que pronto las sospechas empezaron a caer en los extranjeros, aunque inicialmente la culpa caeria sobre un mink especialmente agrio, su inocencia sería apoyada por el maestro de su escuela de artes marciales, donde aclaró que el mink había estado en forzado ayuno y de ahí su carácter, pero no podía ser el asesino dada la extrema vigilancia que se mantenía sobre él. Pero aunque eso solo llevo a que empezarán a mirarse más tensamente entre ellos ¿Quien era el asesino? ¿Sería un artista marcial que practicaba artes asesinas escondido entre los arrozales? ¿Sería algún fantasma vengativo? ¿Una criatura nunca antes vista por los alrededores? la respuesta aún era un misterio, pero el tiempo se agotaba, la época de cultivo de arroz volvía a estar en su punto, y era la época donde más “ataques” podrían suceder. Civiles, aprendices y agricultores empezaban la recolección de arroz, y aunque solían estar en grupos, la extensión de la isla era tal, que a veces no había posibilidad de que se pudieran cubrir todos los frentes, de forma que habian reuniones para decidir cómo atrapar al culpable o cómo establecer vigilancias que permitieran detectarlo. Li Yuan se sorprendió de estas noticias, incluso temió que el culpable pudiera ser un gyojin, por como habían descrito los cuerpos, podría ser un gyojin de dientes de tiburón. Pero por lo poco que había averiguado, los gyojin apenas bajaban de la montaña y ninguno parecía tener ese tipo de dentaduras. Lo que permitió al monje suspirar tranquilo, mientras se abanicaba con la mano como si fuera un abanico de papel y rodaba los ojos, intentó pensar en algo que pudiera ayudarlos. El gyojin decidió ir él mismo a los arrozales, para ver si podía hacer algo más por su propia mano. Tal vez pudiera ver o hacer algo que otros antes no pudieron por no mirar con sus ojos. ![]() En el corazón de un vasto arrozal, donde los tallos verdes se mecen suavemente al compás del viento, se extiende un humedal enigmático, envuelto en una bruma etérea que acaricia la superficie del agua. Los juncos se alzan como guardianes silentes, sus sombras proyectadas sobre el suelo fangoso revelan un paisaje que parece susurrar secretos siniestros aún por conocer. Las hojas de las plantas se mueven solas entre la húmedad, como si la naturaleza misma ocultara algo entre su denso abrazo, sin revelar lo que se podría tratar. Li Yuan medita en silencio sobre un saliente, observando el paisaje, pero el silencio es imposible, los sapos croan en un tono monótono, reverberando a través de la vasta soledad, roedores parecen moverse entre la vegetación, mientras el canto de aves lejanas se mezcla con el murmullo del agua. Pero, bajo esta melodía, hay un punto de inquietud, tal vez fuera imaginación del monje, pero sentía que algo acecha entre las cañas. Los ojos de una criatura desconocida podrían estar observando, escondidos tras la cortina de vegetación exuberante. Aunque mirara con una vista aguda, las raíces de los arrozales, entrelazadas como serpientes, parecen entrar y salir del barro, a veces dejando escapar un leve susurro. No podía ver nada, no podía sentir nada. Una sombra se desliza furtivamente, una presencia que, aunque inobservable, hace que el aire se enfríe y el tiempo se detenga por un instante. El humedal no es solo un refugio de vida, sino también un escondite de un asesino aún por desvelar, un lugar donde lo desconocido se cierne en cada rincón esperando su próxima víctima. Sentado no descubriría nada, el asesino o criatura ha decidido no atacar al punto donde está, o estaba ahí esperando o no estaba, por lo que el gyojin se levanta y empieza andar nuevamente por el terreno buscando un mejor punto donde seguir la investigación. Apenas estaba caminando entre los arrozales cuando aquella cosa saltó hacia él, fue más rápida que cualquiera de sus movimientos de artista marcial, solo pudo ver cómo esas enormes mandíbulas plagadas de dientes dirigiéndose a su cara, si no hacía algo, moriría al instante. Li Yuan, solo pudo sacar su última arma de defensa, y hinchó y escupe agua aprehensión para perforar un pequeño agujero en aquella gran boca, haciendo que se cerrará antes de tiempo, casi no le arranca la cara de un mordisco, pero no se libró del enorme cuerpo escamoso que lo golpeo y lo derribó con fuerza pasmosa, enormes musculos y escamas blindadas protegían el enorme cuerpo del animal que rápidamente se sumergió, herido, mirando a Li yuan entre las aguas, como si quisiera recordar esta humillación para volver y terminar el trabajo más tarde, luego se hundió y desapareció en las aguas de los arrozales. Por una vez, Li Yuan que era un gyojin mucho más fuerte bajo el agua, dejó de sentirse protegido cerca del agua. A pesar de que había enfrentado a bandidos y otras monstruosidades antes, esta vez fue la primera vez que se sintió cerca de la muerte, aquel animal no desaparece de sus pesadillas en un tiempo. ![]() Volvió a la aldea a informar de aquello que le había atacado, lo que vio claramente. -Parecía un cocodrilo marino especialmente grande… creo que ha encontrado un nicho en vuestros arrozales, viene solo en la época de recolecta, donde es más fácil ocultarse y atacar a sus presas. -¿seguro? no hay cocodrilos en esta isla… y me extraña que un artista marcial no pudiera enfrentarse a un animal cualquiera. Li Yuan no insistió, le bastaba con que estuvieran avisados y evitarán las grandes masas de agua y vigilan sus pasos en los arrozales. Podría intentar explicarlas la velocidad y fuerzas descomunales de aquel animal, como lo creía perfectamente capaz de arrancar la mano de un vicealmirante de la marina, pero no le creerían, y ese monstruo asesino seguía ahí fuera sin que Li Yuan, con fuerza sobrehumana, se viera aún capaz de enfrentarlo. Solo esperaba tener algún día la experiencia y habilidad necesaria para acabar con el asesino del arrozal. RE: Muerte en los arrozales, 1º parte [Autonarrada] - PX-2 - 03-09-2025 Aventura Tier 1 Autonarrada Completada
Cita:Obtienes: |