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[Auto T1] De cacería en la tundra. Presente absoluto, dia 26 de verano, año 16) - Versión para impresión

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[Auto T1] De cacería en la tundra. Presente absoluto, dia 26 de verano, año 16) - Bertram Gaufrid - 28-08-2025

El joven sargento Gaufrid se encuentra en la isla de Roshwan, una isla helada, completamente cubierta de nieve y con un clima tan frío que la ciudad se especializó en la fabricación de bebidas alcohólicas para quitarse la sensación de frío. Otra gente habría trabajado en sistemas de calefacción, abrigos o incluso en un sistema público para mantener el calor al menos en la ciudad, pero ellos se decantaron por la bebida, convirtiéndose en auténticos expertos en la materia y un referente del tema en los blues. Después de haber participado en una especie de combate, donde todo parece haber estado pactado para que el joven perdiera y su rival se alzara triunfante y con las vítores del público, aunque no fue así, el joven fue enviado a otra isla, a su pesar pues tenía ganas de entrenar con los reclutas que vieron el combate y le apoyaron al ver su resiliencia y determinación. Ahora se encuentra en una isla y mar nuevos, y por fortuna al llegar se encontró con dos marines que parecen buenos marines, no como ese idiota que parece usar el poder de su padre para lograr lo que busca y no se esfuerza en lo más mínimo en mostrar un comportamiento correcto para un marine.
 
El joven pelirrojo había hablado con los dos reclutas que encontró a su llegada sobre su intención de formar una división marine, pues a pesar de que muchos consideraban que era un don nadie y no había nadie que fuese a seguir a un simple sargento como capitán, en realidad esos son los que no entienden muy bien la finalidad de unirse y trabajar en equipo. La idea de formar un grupo es poder apoyarse y ayudarse mutuamente, tanto a la hora de mejorar, entrenar y avanzar en sus capacidades, cómo en combate, donde uno confía que su compañero le cubrirá las espaldas y ayudará en situaciones complejas sin dejar que le ataquen por la espalda o se vea superado por un gran número de enemigos.
 
Pese a estar a gusto y entrenar a diario el joven arquero echa de menos el poder salir con el arco a cazar o simplemente practicar su postura y su forma sin miedo a herir a nadie ni tampoco que vean ciertas formas transmitidas de generación en generación en su familia, posturas que empleadas en el momento y lugar correctos dan lugar a disparos aterradores. Ciertamente no son posturas pensadas para un combate en el que ya conocen tu posición o pueden localizarte con facilidad, sino que son más bien posturas de caza y asedio, pensadas para ocultar al arquero y sorprender a la presa con un disparo certero y letal. El joven decide salir de la base en un hueco libre que tiene y dirigirse a la tundra, un lugar sin edificios ni ajetreo, sino más bien es la esencia original de la isla, lo que era aquél lugar antes de que los  humanos se asentaran en la isla y crearan las ciudades.
 
Tal y cómo lo hizo el primer día en la isla, el joven se colca su abrigo de oso y se dirige a su destino, cargado con su arco y unas cuantas flechas dispuesto a entrenar, o por lo menos, conocer la tundra y ver la viabilidad de usar ese lugar como campo de entrenamiento de tiro o para llevar a sus compañeros a entrenar resistencia. Bertram camina a paso calmado pero decidido, cada pisada dejando una huella en la nieve con el sonido característico de la nieve pisada, mientras poco a poco el algarabío de la ciudad y sus habitantes se va haciendo cada vez más lejano y suave. Su sangre de cazador se va calentando y su alma animándose a la espera de ver qué tipo de criaturas se encuentran en la isla para cazar, mirando todo lo que se encuentra a su alrededor para buscar lugares idóneos para colocarse y disparar, posibles escondites para animales peligrosos y las posibles rutas de los animales. Así mismo, también va ideando qué hacer con los animales que cace, si es que lo acaba haciendo, si llevarlos simplemente a un carnicero, intentar despiezarlos él o buscar alguien que sepa la mejor decisión a tomar en función de la presa.
 
Lentamente el joven llega a un punto lo bastante alejado de la ciudad cómo para evitar a dañar un ciudadano por accidente, ya que antes de que alguien llegue a estar en una zona peligrosa el pelirrojo ya lo habría visto con antelación y dejaría de disparar, pero lo bastante cerca para que pueda regresar rápidamente a la ciudad en caso de necesidad como una herida o similar. El joven cazador se dispone a observar el entorno, viendo cómo el lugar parece realmente no haber sido tocado por el humano, de forma que no hay escondites artificiales que deba comprobar, el nivel del terreno es el propio y no hay puntos altos generados por construcción humana ni puntos ciegos donde no debería haberlos.
 
El joven ya sabe más o menos dónde y como posicionarse por lo que se mezcla con unos arbustos, ocultándose por completo mientras mantiene una visión clara del lugar. Conoce a varios que seguirían adentrándose al no ver ningún animal, pero el joven entrenó su oído desde pequeño para captar movimiento en los alrededores, especialmente el de animales, por lo que no tardó en localizar al menos un animal acercándose, motivo por el que se escondió. El joven además aprovecha su abrigo para, no solo evitar el frío, sino mimetizarse con el ambiente de forma que por su postura si una criatura llega a verle, o una persona desde lejos, seguramente lo confunda con un gran animal y decida alejarse. El joven toma una flecha con cuidado, la coloca en la cuerda de su arco y se pone en una postura que lo hace mimetizarse con el arbusto y al mismo tiempo le permite disparar con facilidad.
 
Una vez así el joven controla su respiración, haciendo que sea cada vez más calmada y tranquila, reduciendo la cantidad de aire que inhala, pues al estar helado llega a ser molesto. Para prevenir eso también lleva una máscara que deja a la vista únicamente sus ojos y unos mechones de su pelo. Su mirada se mantiene fija, respiración lenta y suave mientras mantiene el oído y la vista atentos a cualquier señal. En un punto escucha como unas pequeñas pata empiezan a acercarse por la nieve, aguzando la vista para ver si distingue algo, pues algunos animales acostumbran a adaptar su pelaje y demás para mezclarse con el entorno y así ser más difícil que sus depredadores los encuentren. El joven arquero mira con detenimiento todo lo que tiene delante comparándolo todo con lo que recuerda haber visto hace unos momentos y es entonces que ve cómo un punto concreto se mueve a saltos, por lo que comienza a seguirlo con cuidado y detenimiento mientras tensa la cuerda del arco y se prepara para disparar la flecha.
 
Poco a poco va afinando la puntería y siguiendo con la vista a la pequeña liebre, hasta que ve el momento oportuno y suelta la cuerda haciendo que la flecha vuele hacia el animal y lo mate atravesándole el cuello. Una vez logrado matar al animal el joven arquero se siente satisfecho con lo que ha logrado y sale de su escondite para recoger su presa, pues tampoco quiere sobrepasarse en sus primeros días, siendo que tampoco sabe exactamente cuantos animales hay en la zona ni si hay algún límite de caza. Una vez toma la liebre, saca una cuerda de entre su abrigo y ata el animal al extremo de su arco, siendo que la liebre es lo suficientemente ligera como para no dañar el arco. Con el animal ya en su sitio el joven retoma el camino hacia la ciudad, tratando de recordar donde vio un carnicero que pueda querer la liebre y a quién preguntar por las costumbres de caza y comida de la zona. Sus pasos, más alegres pero igual de calmados que antes, van dejando un rastro en la nieve, junto a las gotas de sangre de la liebre que aún gotea de vez en cuando, pero pronto se detendrá. Mientras con una mano sostiene el arco que sirve ahora para llevar su presa, con la otra se rasca detrás de la cabeza mientras piensa en qué tipo de misión vendrá bien para sus compañeros, no quiere mandarlos a algo demasiado peligroso, pero tampoco pueden permanecer parados eternamente, si quieren avanzar deben empezar a moverse.
 
Poco a poco el jaleo de la ciudad vuelve a llenar sus oídos, siendo que cada vez se encuentra más cerca de la misma y por ende más cerca de entregar el animal y regresar a la base a darse un baño y descansar. Al entrar en la ciudad nota cómo a la gente no parece sorprenderle que llegue con un animal colgando del arco, más bien parece que están acostumbrados a ello y simplemente siguen con su rutina.


RE: [Auto T1] De cacería en la tundra. Presente absoluto, dia 26 de verano, año 16) - PX-5 - 04-09-2025

Aventura Tier 1 Autonarrada Completada


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