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[Presente absoluto] Buenos contribuyentes - Viktor - 02-06-2024

41 de Invierno, Año 11
Costa de Skypiea, Skypiea, 22:45 p.m.

El momento era ahora.
La noche abrigaba nuestra marcha de Skypiea. El Parabellum, el velero de Magna, que nos había traído a las costas de Skypiea sin daños, se erigía al lado de los barcos piratas que permanecían aún anclados a la línea de la costa. Quizá por el vínculo emocional que tenía con el Parabellum, quizá por las ganas inmensas que tenía de volver a ver el mar, pero había sido el primero del Gremio en llegar al lugar de salida. La noche estaba entrando y la luz solar había prácticamente desaparecido, siendo que se podía ver bien, pero no a largas distancias. El viento, que soplaba suave y era frío, muestra de la época invernal que incluso tan cerca del sol como estábamos en la isla del cielo hacía patente su baja temperatura. Los bancos de pulpos globo se arremolinaban cerca del borde de nubes que permitían bajar de nuevo al mar inferior y, finalmente, vi aparecer a mis compañeros.
 
— ¿Estamos todos? — preguntaba retóricamente al ver a Chloe y a Sohem llegar por fin. — Tengo cosas interesantes, pero hablamos en el barco, mejor. — dije señalando con el pulgar hacia mi espalda, en dirección al Parabellum. — Aunque, visto lo visto, quizá podríamos… hacernos con “provisiones” antes de irnos. — sugerí con tono irónico mientras señalaba con los índices hacia los barcos colindantes, ambos ellos con banderas negras sobre su mástil central. Era más que obvio que con mis compañeros, siendo Sohem un enfermo por el poder, y Chloe una enferma por el dinero, ambos estarían de acuerdo en robar alguno de los barcos piratas. Además, la estrategia era buena: dejar a los enemigos con pocos recursos y así mermar sus posibilidades de reaccionar si más adelante teníamos que atacarles. Era, a fin de cuentas, un plan lógico.
 
— Solo había que decidir cuál. — especifiqué mirando a ambos lados — Yo me encargo, si queréis, mientras preparáis el barco. — dije mientras me desabrochaba el abrigo y hacía ademán de quitármelo para ir más cómodo a la tarea. A fin de cuentas, este tipo de tareas se me daban bien, era mucho más fácil que yo me colara entre las líneas enemigas a que lo hiciera el jefe. Y si era Chloe la elegida… tampoco sabía cuánto podría resistir si nos pillan.

Inventario



RE: [Presente absoluto] Buenos contribuyentes - Chloe Dendro - 03-06-2024

A pesar de tener un día relativamente cálido la noche enfriaba bastante el ambiente de la isla del cielo, por suerte o por desgracia tocaba desandar el camino que nos había llevado a la ciudad el día que llegamos para los juegos, la ventaja estaba clara, el ejercicio calentaba el cuerpo, la desventaja se hizo más evidente a medio camino, cuando el camino parecía no tener fin y mis piernas comenzaban a sentirse más y más pesadas con cada paso que daba, pero tenía que seguirle el paso al jefe o me dejaría atrás. El frondoso sendero se había estado volviendo más y más espeso desde que lo empezamos, pero a mitad de camino la vegetación comenzó lentamente a decrecer hasta dar paso a la arena que comenzaba a abrirse dando lugar a la hermosa playa que volvía a visitar. Viktor estaba frente al barco, nos dio la bienvenida a ambos y nos avisó de que tenía cosas que contarnos en el barco, cosas interesantes, según él. Arqueé una ceja ante su noticia, tenía genuina curiosidad por sus buenas nuevas, pero lo que vino después me hizo alzar ambas, ¿Estaba proponiendo lo que parecía? Era algo arriesgado, pero si no había nadie cerca para vernos no debería haber problema.
 
Viktor se ofreció a ser el que desvalijase uno de los barcos piratas, — Por mi está bien si vas tu. — confesé, todo lo que fuera alejarme de la línea de peligro era una propuesta más que bienvenida para mi, — Iré a prepararlo todo para zarpar en cuanto las "nuevas provisiones" estén a bordo. ~♪ — comenté animada, encaminándome para ir al barco, subir y empezar con los preparativos para volver al mar azul con mis compañeros, cargada con el oro que esperaba que Sohem hubiera pedido a Zarutsuki pero desde una fuente diferente, a costa de saquear a los saqueadores. 


RE: [Presente absoluto] Buenos contribuyentes - Sohem - 07-06-2024

[personajeinvalido=1079]

Vengo de aquí.


Mis fuerzas me abandonaban a cada paso que daba, progresivamente, según iba fluyendo mi sangre hacia el exterior. Cada una de las pisadas que me alejaba de aquellas escaleras que daban paso a la residencia del emperador, distanciaba un poco más mi conexión con el mundo terrenal. Las personas del pueblo que me vieron atravesarlo, con los brazos cruzados con fuerza frente a mi pecho, agarrando con cada mano el triceps contrario, tratando de apretar mis heridas abiertas y frenar mis hemorragias, se espantaban ante la visión de un hombre ensangrentado dejando aquel reguero, y con la sangre chorreando aquel plasma carmesí por lo que antes fuera un rostro de un hombre. Nadie me brindaba ayuda. A nadie le reclamé ayuda. No podía aceptar trato o cuidado y acabar perdiendo la conciencia o muriendo en este sitio atendido por a saber quien fuera. Parar, sentarme, descansar, pedir ayuda o desmayarme iba a terminar en el mismo destino: Quedar expuesto y vendido a las intenciones de mis enemigos. Y mientras pudiera seguir caminando, no moriría en este lugar.

En mi sangriento desfile, la sangre empapaba mis ropas y la cargaba de un peso extra. Los cortes de los triceps, los dos cortes del pecho, los dos del rostro e incluso el del muslo, todos ellos iban drenando mis energías conforme aquel espeso líquido brotaba de las heridas dándome más pesadez y dificultad cargando mis ropas de lastre extra, haciendo que arrancase los jirones y los dejase por el camino, como un rastro de migas de pan evidente ante mis posibles depredadores. ¿Vendría alguien a rematar el trabajo de Triana? ¿Alguien de su tripulación decidiría seguir el rastro de mis pisadas? Si conseguían seguirlo hasta el pueblo los lugareños les dirían quién había pasado por ahí y en qué estado. Eso era malo. Tenía que llegar a la costa deprisa, y aunque mis pasos erráticos estaban impulsados por toda la celeridad que podía permitirme en mi tortuoso caminar, el temblor de los músculos y el cuerpo al verse privado de la sangre, sumado a la creciente pérdida de visión hacían cada vez más difícil
avanzar, pero por algún motivo no paré de hacerlo, cruzando aquella selva por el camino principal y el más preparado de todos, terminando por aparecer frente a la costa cuando apenas era capaz de ponerme en pie.

Emergí de la vegetación apoyándome con la mano derecha en un gran tronco de un árbol, mientras con la izquierda arrastraba a Ein Hauch por el suelo, removiendo la tierra tras mi sanguinolentos pasos. Estaba sin la chaqueta, que me habría arrancado a jirones, con los pantalones llenos de sangre y las botas dejando un sonido de chapoteo a cada paso que daba. El rostro seguía con aquella equis sangrienta chorreando haciendo juego con la misma equis del pecho, y entonces caí de rodillas con los brazos sin fuerza entre mis piernas, dejando Ein Hauch a mi costado izquierdo y viendo a duras penas el Parabellum en la costa y frente a él las figuras de Viktor y Chloe. Jadeé con fuerza y tomé aire pesadamente, alzando la mirada al cielo - el cielo en el cielo - tratando de reunir mis últimas fuerzas para hacer un último intento por aferrarme a la vida. — ... War... — Usé toda la energía que me quedaba en empezar a emitir y contener el calor en mi dermis, aumentando la temperatura de mi piel e incluso - por el sonido - haciendo hervir ligeramente la sangre que brotaba de las heridas, escuchando como un crepitar, como si de algo friéndose en aceite se tratase, surgía mientras un humo blanquecino se desprendía de todo mi cuerpo. Sentía con dolor como las heridas abiertas por Triana comenzaban a cerrarse lentamente fruto de la quemadura que me estaba autoproduciendo, irónicamente, pues aunque no podía sentir el calor ni el dolor por el mismo sí que sentía el dolor que manipular mis heridas, en mi estado actual, y absolutamente todas al mismo tiempo — ... scar... — dije y llevé el rostro hacia delante y tosí una bocanada de sangre abruptamente, que cayó junto a mis manos, cerca de mi entrepierna dada la posición.

Respiraba con la pesadez que debía respirar alguien al borde de la muerte, el humo seguía brotando de mis ahora cicatrices y el olor a sangre quemada se esparcía por mi alrededor y me producía incluso ganas de vomitar. Apoyé ambas manos en el suelo frente a mi, tratando de no caer hacia delante, y jadeando alcé de nuevo la mirada para ver en dirección a donde debía estar aquella dupla, sin poder verlos realmente bien ni saber a ciencia cierta si estaban ahí en realidad o era una alucinación previa a la muerte. Pero, con la garganta quebrada y un timbre desgarrado, alzando la mano zurda en dicha dirección mientras trataba de ponerme en pie, pude gritar una última palabra antes de desplomarme — ¡ VIIIIKTOOOOR ! — y caí frontalmente, quedando boca abajo, habiendo gritado con todas las fuerzas que me quedaban el nombre del único hombre presente en quien podía confiar para salvarme la vida, esperando que pudieran oírme. Esperando que pudieran recogerme y llevarme al barco.

Aun tenía un hilo de consciencia, y por todos los muertos que construían la montaña sobre la que estaba alzando e iba a imponer mi leyenda, no iba a cerrar los ojos hasta que el barco estuviera dejando atrás esta puta isla del demonio. Pero hasta entonces, sólo sangre mezclada con tierra y hierba, olor a carne quemada y la determinación de cumplir con mi destino. Eso era todo lo que había ahí para mi.





Resumen


Bélico



RE: [Presente absoluto] Buenos contribuyentes - Viktor - 08-06-2024

No era mala idea.
Era bastante obvio que el movimiento más inteligente por nuestra parte, siendo los primeros en partir hiciéramos el trabajo completo: saqueo y pillaje. Y hubiera sido pan comido de no ser por el jefe. Sohem acostumbraba a ser la voz cantante en los planes y cuando no venían de él solía ser cabezón y testarudo, pero jamás pensé que podría truncar un plan por estar incapacitado para ello. Después de que Chloe dijera que era mejor idea que yo me encargara de robar a los piratas y que ella mientras se encargaría de preparar todo para partir con la mayor presteza posible mi intención fue saltar al barco a la izquierda del nuestro para saquear su cofre y arcas, dejando a los pobres criminales sin un solo berrie que poder usar al volver al mar azul. Sin embargo, un sonido de una voz seca y desgarrada gritó mi nombre a todo pulmón desde la línea de bosque. Gire mi cabeza bruscamente buscando al que obviamente era mi jefe en un desesperado grito de ayuda.

Entonces pude divisar saliendo de los árboles a un malherido Sohem que se desplomaba sobre la arena soltando su arma predilecta a su lado. Sin mediar ni una sola palabra, y como si de mi sueño se tratase, salí disparado como alma que lleva el diablo hacia el enmascarado en su ayuda. Transformé en un suspiro mi cuerpo, dejando que el manto blanco del lobo envolviera mi piel y manifestando su pelaje, aprovechando la velocidad extra que mis lupinas patas me proporcionaban salí disparado hacia él hasta alcanzar su posición, pasando por el lado de Chloe sin decir ni una sola palabra. Una mezcla de miedo y furia se apoderaron de mí cuando observé al jefe del gremio totalmente derrotado.

Al llegar a la posición del jefe desenfundé el negro filo de mi arma con mi diestra y lo antepuse a mí de manera horizontal sosteniéndola solo con esa mano mientras me agachaba en una posición de zancada y buscaba el cuello de mi compañero con la zurda tratando de encontrar signos vitales sin dejar de mirar de manera constante hacia todos lados en la línea de bosque. El enmascarado estaba prácticamente al borde de la muerte, pero estaba vivo. Humeando por lo que parecían ser quemaduras, cosa que no comprendía demasiado bien dada la naturaleza de su fruta, pero al menos vivo. No podía identificar o deducir el nivel de poder que debió tener su rival para dejarlo en este estado. Bien pensado podría ser perfectamente lo que sugirió: una trampa del emperador. O incluso podrían ser represalias de la tripulación del lunarian al que derrotó y casi remata. En cualquiera de los casos iban a pagar lo que habían hecho. Pasados unos segundos prudenciales opté por enfundar mi espada y coger el kanabo de Sohem con la diestra para, acto seguido, echar al enmascarado inconsciente sobre mi hombro izquierdo y sujetarlo con el mismo brazo. Giré sobre mí mismo y corrí de nuevo lo más rápido que pude hacia el Parabellum subiendo de un salto y dejando al jefe tendido boca arriba sobre un par de barriles, con su arma apoyada en la cubierta a su siniestra, manteniendo el mango a la altura de su mano. — ¡Chloe! ¡Pon todo a punto para partir de inmediato! — bramé enfurecido mientras me giraba hacia estribor y desenfundaba mi espada de nuevo. — Yo tengo que hacer algo mientras. — dije entre mis afilados dientes mientras los apretaba hasta el punto de rechinar.


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RE: [Presente absoluto] Buenos contribuyentes - Chloe Dendro - 08-06-2024

El grito de Sohem resonó por toda la costa como lo habría hecho el retumbar vibrante de un trueno cuando yo estaba prácticamente subida al barco, y al girarme extrañada por su tono de voz, derrotado, la escena heló cada fibra de mi ser. Sohem era muchas cosas, pero no era débil, eso había quedado más que demostrado a estas alturas, y verlo no solo derrotado, al borde de la muerte solo me hizo pensar en qué clase de monstruo podría haberlo dejado en ese estado tan lamentable. Por fortuna Viktor sí reaccionó, y en el tiempo que yo tardé en procesar todo él se había acercado hasta el jefe y lo había cargado en el barco ante mi atónita mirada, no podía reaccionar, no sabía ni cómo hacerlo, ¿Qué se hace en situaciones así? Estaba claro que solo pensando no iba a hacer nada, intenté traerme de vuelta a la realidad con unos suaves golpes en las mejillas con ambas manos y terminé de subir al barco. Una vez en la cubierta de nuestro velero me quedé espantada al ver con más detalle el estado de Sohem, me acerqué a este desde detrás de Viktor, para ver cómo podía, si es que podía, ayudarlos.

La respuesta fue prematura, pues antes de que abriera la boca Viktor se giró en mi dirección y desenfundó. Ordenó que dispusiera el barco para una puesta en marcha urgente de la isla, — S-- — las palabras se me hacían bola por los nervios. — ¡Si! Me pongo a ello. — respondí en un segundo intento, mi voz temblaba, pero al menos se podía entender. Me acerqué al cuerpo de Sohem y me agaché un momento para revisar sus heridas, aunque ya lo hubiera hecho mi compañero antes que yo, había perdido una cantidad casi inhumana de sangre, pero las heridas parecían cerradas, — Obstinado hasta con la muerte… — comenté para mí en voz baja antes de levantarme, ahora tocaba trabajar. No tenía ni idea de poner en marcha el barco, pero algo había aprendido de ver a Sohem hacerlo, con lo que había “aprendido” podría hacer que se moviera, pero manejarlo era un mundo completamente diferente, uno que esperaba que Viktor pudiera solventar de alguna manera. Lo primero sería recoger el ancla que mantenían el barco estable e inmóvil en el sitio, o eso suponía, por eso me encaminé tan pronto me volví a poner en pie a subirla, la fuerza nunca fue mi mayor cualidad, y como habría deseado que lo fuera para mover con mayor facilidad el molinete que recogía el ancla, confiaba en que Viktor volvería antes de que el barco se hubiera alejado demasiado de la costa, además de que mi acción no fue precisamente rápida por la falta de potencia en mis brazos. Cuando eso quedó hecho volví a cubierta, di un rápido vistazo a Sohem y comencé a desplegar las velas del barco, pensé en ir al timón, pero por muy fácil que pudiera parecer no quería arriesgarme a hacer algo que acabara en desastre, así que solo icé las velas.

Una vez ya quedó todo dispuesto fui rápidamente a la cocina, cogí un trapo y un cubo que llené con agua, con ello volví a cubierta, a los barriles sobre los que reposaba el comatoso líder. Dejé el cubo en el suelo y me arremangué, sumergí el paño por completo en el agua y empecé por lavar con cuidado la cara del pelirrosa, parecía haber ganado un nuevo par de cicatrices en el rostro que acompañaban bien la que ya tenía cuando lo conocí, ignoraba por completo lo que Viktor andaría haciendo, todos mis sentidos estaban centrados en aportar aunque fuera un granito de arena a la montaña que parecía ser este problema, si ahora me consideraban un miembro de pleno derecho tendría que empezar a ser útil de verdad, dentro de mis limitaciones. Para cuando terminé de limpiarle la cara el trapo ya se había teñido casi por completo del carmesí apagado que llenaba aún el resto de su cuerpo, volví a sumergirlo para seguir con el brazo que tenía más cerca tratando de no moverlo mucho mientras lo lavaba para no herirlo más o reabrir alguna herida mal cerrada.



RE: [Presente absoluto] Buenos contribuyentes - Sohem - 10-06-2024

Tras desplomarme en la playa el tiempo pareció distorsionarse, como el sonido a mi alrededor. En un lapso indeterminado de, quizá segundos, quizá minutos, quizá horas, Viktor apareció junto a mi en su forma híbrida y me cargó hacia el Parabellum, dejándome al cuidado de Chloe quien sentía de aquí para allá hasta que paró para auxiliarme tratando de limpiarme la cara con un trapo helado, haciendo que llevase la diestra rápidamente para agarrarla por su muñeca — Ayuda a Viktor — le dije jadeando, clavando mis ojos dorados en ella — Los Alas negras — sentencié en otro golpe de aliento — Robadlo todo — y solté su mano con fuerza, tratando de incorporarme con malestar y dolor evidente. No quería que me limpiase, ya habría tiempo para eso cuando la sangre se secara. Quería que dejaran a aquellos piratas sin ni un mísero berrie... pero que pudieran avanzar. Quería volver a encontrármelos para poder ajustar cuentas por mi mismo. Esa puta de Triana Tempesta... no me iba a olvidar de su rostro cicatrizado, ni mucho menos de su nombre. Tendría mi revancha en cuanto la volviese a ver.

Tras mis palabras a Chloe hice un gesto con la mano para que se largase, chasqueando la lengua y consiguiendo sentarme, pasándome la zurda por el rostro como quien se frota la cara al despertar de una siesta, y alzando la mirada hacia el timón, a algunos metros de distancia. Me erguí con dificultad y caminé hacia este sujetándome a todo cuanto encontraba por delante, haciéndome en el camino con una de las cuerdas que había a mi disposición, que antaño estarían amarrando algo en cubierta. Cuando llegué frente al timón, até la cuerda a la varilla central del mismo y enrollé el otro extremo en mi cintura, para fijarme a este al mismo tiempo que agarraba con ambas manos sus pomos, girando levemente. Realmente lo único que había que hacer era virar el barco en dirección a por donde ascendimos y tratar de encontrar una vía de bajada en el mismo, y aunque este hubiese empezado a girar ya, no avanzaba a buena velocidad al no tener todas las velas preparadas ni ubicadas a favor del viento para hacerlo. De igual manera sabía que Chloe y Viktor podría subir a bordo antes de que el barco se desplazase lo suficiente, y en mi estado y amarrado al timón, sería cosa suya posicionar las velas y disponer el resto para poder zarpar. Sólo esperaba que no tardasen demasiado, y que la caída fuera suave.


RE: [Presente absoluto] Buenos contribuyentes - Viktor - 10-06-2024

No pude esperar.
El barco ya estaba orientado desde nuestra llegada hacia la mar de nubes, así que sería cuestión de poco tiempo que Chloe, aun sin grandes conocimientos de navegación, pudiera poner en orden las velas y cabos para que Sohem cogiera un poco de aliento y saliéramos de allí a toda pastilla. Bajé a tierra y corrí por la playa. Pasé de largo el barco marine y me dirigí directo hacia la carabela con la bandera pirata. No necesitaba ser muy inteligente. Había visto el poder de combate de los Shogun Gari. El pistolero que era su capitán, aun habiendo mejorado, era un rival medio. Quizá la cría del kanabo o el tigre pudieran tener algún poder de combate, pero ni de lejos para acabar con el jefe de esta manera. Estaba claro que los únicos responsables de esto podían ser los Alas negras o el propio emperador Zarutsuki. Y no creo que Sohem, por muy fuerte que sea, pudiera sobrevivir y llegar aquí sin que lo sigan y nos maten a todo en caso de que fuera el emperador, así que la deducción era fácil: la tripulación del caído lunarian había tomado venganza por lo acontecido durante los juegos en la fase final de enfrentamientos. Y se iban a arrepentir.

Cuando alcancé el barco, salté abordo y comencé a recorrerlo de arriba a abajo. Camarote a camarote. Habitáculo a habitáculo. Rebusqué por todos y cada uno de los cajones, altillos y escondrijos del barco. Provisiones que lancé al suelo, muebles que tumbé y cristales que rompí mientras trataba de dar con algo de valor. Finalmente, y tras dar con un enorme cofre, encontré lo que buscaba: el tesoro de los Alas negras. Un enorme saco lleno de dinero y algún objeto más que agarré y anudé para echarme bajo el brazo izquierdo y salí hacia cubierta buscando con la vista el Parabellum que había comenzado los preparativos para abandonar la isla del cielo. Ya tenía lo que buscaba, pero no me iba a quedar con eso. Habían dañado a mi jefe y lo habían dejado al borde de la muerte. Iban a entender que si eso había pasado había sido un mero capricho del destino que quiso hacer que estuviéramos separados. Pero eso no iba a volver a pasar… iba a recordarles que eran la presa y no el cazador, pensaba mientras me enfocaba hacia el mástil del barco con el dinero bajo el brazo y mi arma desenfundada en la diestra, acercándome con pasos lentos hasta ubicarme delante de él. Fue en ese momento que vi una gallina merodeando por el barco. Bien sabe Dios que para un martillo todo son clavos, pero decidí ignorar a la emplumada criatura volviendo la vista hacia el enorme mástil central.  — Dame ocho horas para talar un árbol… — dije sonriendo con una mueca maliciosa mientras armaba mi brazo y golpeaba dos veces el mástil, dibujando una V profunda, dejándolo sumamente frágil y a punto de romperse. — Se os viene tormenta, Alas negras. — dije acercándome al borde del barco con el dinero y saltando a la playa para volver corriendo deshaciendo lo andado hasta el Parabellum y subiendo de un salto mientras me destransformaba. 


Y ahora, nos vamos de aquí.

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RE: [Presente absoluto] Buenos contribuyentes - Chloe Dendro - 12-06-2024

Mientras trataba con precaución el rostro de Sohem este pareció activarse, me agarró con fuerza la muñeca derecha, haciéndome dar un pequeño salto presa del susto que su repentino movimiento me había provocado e imposibilitando que siguiera con mi tarea autoimpuesta, con una mirada tan intensa como su calor que parecía tener toda la fuerza que su cuerpo había perdido en ese momento me dijo con dificultad que me olvidase de él, que fuera a ayudar a Viktor, y que había que robarle todo a los Alas Negras. Di por hecho entonces que fueron esos piratas los que lo habían dejado en ese estado, en venganza por el intento de asesinato de su capitán, era algo lógico, eran piratas al fin y al cabo. Comenzó a incorporarse y me hizo un gesto con la mano para que me fuera, mientras terminaba de sentarse yo me alejé, dejando el trapo ensangrentado en el cubo que había traído conmigo y devolviendo mis mangas a su longitud habitual para cubrir mis brazos. Me encaminé hacia la popa del barco, planeé valerme de una de las cuerdas que había soltado hacía unos momentos para bajar hasta la orilla de la playa, que de forma lenta pero constante se alejaba de nosotros, pero antes de comenzar mi descenso vi como Viktor volvía con su forma de hombre lobo, visto lo visto no necesitaba mi ayuda, aunque no es que me sorprendiera.
 
Volví a mirar a Sohem, que con dificultad había llegado al timón y parecía haberse atado a él, si la bajada iba a ser tan intensa y movida como la subida prefería estar precavida y lista para el ajetreo, empecé a recoger lo que pude, entre ello el cubo que había quedado en cubierta, no me apetecía fregar sangre seca de los tablones. Para cuando Viktor volvió a embarcar, ya en forma de persona, reparé en que venía cargado con un buen botín, mi primer impulso fue ir a contar todos los berries que ahora eran nuestros pero la situación era urgente y el jefe iba a necesitar ayuda manejando el barco, apenas podía mantenerse en pie, y el descenso no pintaba ser un camino de rosas, por eso me acerqué a Viktor rápidamente y le dije — Dame lo que llevas, iré a asegurar la nueva mercancía. Tu ayuda al jefe, se mantiene en pie pero no está como para aguantar mucho más que su propio peso. — con esto esperaba que el espadachín se ocupase de ayudar a Sohem, por ser el más capaz de los dos, y que me dejase a mi la tarea de guardar y asegurar el dinero, que podía hacerlo cualquiera. Por supuesto también pensaba en quedarme algo para mi mientras no miraban, estaba segura de que mi compañero no había siquiera contado lo que había robado, y no podía culparlo por ello, pero ya me encargaría yo de hacerlo. — Si necesitáis más ayuda avísame, honestamente prefiero pasar la bajada dentro de mi camarote, en especial si va a ser como la subida, pero no quiero desentenderme de los problemas del barco. — afirmé con determinación, no podía pelear, pero algo podría hacer para ayudar además de dar dinero -que esperaba no dar más- a Sohem.



RE: [Presente absoluto] Buenos contribuyentes - Viktor - 14-06-2024

Después de mis andanzas por el barco de los alas negras y de haber dejado lo que a todas luces era un mensaje de guerra, regresé al barco del gremio. Chloe apenas se había movido, pues cuando subí al barco se acercó rápidamente a mí solicitando que le diera lo que llevaba y que ayudara al jefe, ya que se mantenía en pie a duras penas. Por un momento y en una situación normal, quizá le hubiera entregado el saco de dinero y joyas sin rechistar, sin embargo, cualquier persona con un mínimo de inteligencia emocional se daría cuenta de que me molestó profundamente su comentario. Sin dirigirle en absoluto la mirada, pasé a su lado golpeándola con el hombro fuertemente y avanzando un par de pasos más para parar finalmente de espaldas a ella. — Empieza a preocuparte por algo más que el puto dinero — dije mientras dejaba caer el saco al suelo — o la próxima vez que vengan a por nosotros me olvidaré de ti. — sentencié a la tiradora del gremio para actos seguidos dirigirme hacia el timón donde se encontraba el jefe.

Parece que Sohem ya había comenzado con los preparativos y a mover lentamente el barco. Me paré unos segundos a su lado tratando de evaluar que tan capaz era de mantenerse consciente, ya que no quería que encalláramos el velero. — ¿Un mal día? — dije con cierta burla mientras me dirigía hacia los cabos de las velas. Tras desatar dos de ellos y soltar las velas más grandes, permitiendo que el barco comenzara a coger su velocidad, me volví a dirigir hacia Sohem y me coloqué a su derecha. — No lo dejaremos así, ¿verdad? — dije mirando al jefe con gesto sumamente serio mientras analizaba sus heridas. La mayor parte de ellas, aunque cicatrizadas seguramente utilizando el poder de su fruta del diablo, tenían algo en común: todas serán heridas con forma alargada y fina. No era médico, pero sabía qué tipo de ataque provocaba esas heridas, pues llevaba la vida infligiéndolas. Aquello me hacía suponer que el causante de las heridas del jefe enmascarado del gremio fue un espadachín. La mujer. No recuerdo su nombre, pero recuerdo que utilizaba dos katanas. Nunca está de más medir tus habilidades contra otro espadachín, pero además en este caso había algo personal. Si tocas a los míos estás muerto. Poco a poco el jefe comenzó a movilizar el barco y supuse que Chloe se había refugiado en su camarote para la bajada, por lo que me mantuve al lado del jefe y me preparé para el descenso. Nos vemos, Skypiea.


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RE: [Presente absoluto] Buenos contribuyentes - Sohem - 01-07-2024

El hilo de conciencia que me quedaba no habría de mantenerse mucho más tiempo, así que actuar con rapidez y economizar mis acciones era mi prioridad mas inmediata y absoluta. El barco comenzaba a moverse y Viktor volvió a la cubierta, quien se colocó a mi lado preguntando con sorna si había tenido un mal día, pasando después de largo hacia los cabos. Mi mirada de asco y mal humor no pudo ser camuflada por mi - ahora rota - máscara, y mis emociones e intenciones quedaban expuestas a todos los espectadores indiscretos — Tu puta madre, Viktor — le dije con seriedad, agarrándome con fuerza al timón, notando como mis brazos temblaban ligeramente a tiempo de que mi compañero se colocase a mi lado de nuevo tras acabar de realizar diversas pesquisas aun pendientes en el barco, y expresó de cierta forma su postura sobre la situación, preguntando retóricamente si íbamos a dejarlo así o no.

Chasqueé la lengua entrecerrando los ojos mirando hacia el horizonte de mar de nubes que teníamos frente a nosotros y escuchando sus palabras rebotar en mi cabeza — He sido... descuidado — le dije con dificultad pero con sinceridad — La he... infravalorado... y... ha aguantado... más de lo que yo pensaba — añadí apretando aun más las manos mientras reflejando ese cansancio en mis palabras — Aun así... he ganado — dije, girándome para mirarle — La he dejado ahí tirada... pero sobrevivirá — y volví a mirar al frente viendo como unos tentáculos surgían de las nubes blancas — La próxima vez — escupí al lado contrario de Viktor — La próxima vez... no pienso contenerme — finalicé, viendo como los tentáculos se enredaban en el casco del barco y un gran pulpo salía de las nubes-agua para hinchar su cabeza y ayudarnos en el descenso. Cerré los ojos, y sólo tuve oscuridad.