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[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] - Versión para impresión +- Nakama no Mi - Foro Rol de One Piece (https://nakamanomi.com) +-- Foro: Mundo (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=3) +--- Foro: Red Line (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=105) +---- Foro: Cabos Gemelos (https://nakamanomi.com/forumdisplay.php?fid=8) +---- Tema: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] (/showthread.php?tid=2319) |
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] - Fyodor - 16-11-2025 El tiempo se congeló cuando llegué al lado de la desconocida hermana del pirata pistolero de 50M. El bolso que se encontraba instantes antes desprotegido, se acercó al cuerpo de la joven pegando su abertura a la espalda de la misma e impidiéndome con ello el fácil acceso que tenía al interior del mismo. La frustración del momento me hizo sonreír amargamente ante el botiquín que estaba tan cerca pero a la vez tan lejos. Krysser podía necesitar mi ayuda y, sin saber lo que tenía deparado mi familia, debía recuperarme por completo de las heridas provocadas en el enfrentamiento contra Uoyon-sama si quería salir de ahí y buscar a mi compañero y amigo. -Perdona. -Avisé a la desconocida tratando de poner mi tono de voz más amable, situandome a 1 metro delante suya y teniendo con ello tambien línea de visión directa con su hermano. -Durante tu baile he visto que guardas un botiquín en ese bolso. -Continué, señalando el pequeño bolso y manteniendo un tono de voz tranquilo. -¿Te importaría dármelo? Todavía seguimos encerrados y yo sigo bastante malherido por los disparos de tu hermano mientras yo me sacrificaba y distraía a nuestro verdugo. Además, no puedo contactar con mi amigo y temo que le haya pasado lo mismo que a nosotros... Y no me perdonaría no poder ayudarle por estar malherido... Estoy dispuesto a darte ese beso si es la única forma de conseguirlo. -Concluí, tragándome mi orgullo por mi preocupación por Krysser y esperando la respuesta de la joven sin apartar la mirada de los dos hermanos, esperando que mi anterior pensamiento sobre el egoísmo hubiese estado equivocado y pudiese curarme lo antes posible.
Contenido Oculto
En esa situación lo que menos quería era empezar un enfrentamiento. Sabía por lo visto en el enfrentamiento con Uoyon-sama que podía vencerles, pero quería resolver eso por la vía pacífica y, ya que el robo de guante blanco no había funcionado, tocaba intentar razonar con una loca que quería hacer la fotosíntesis y bailar para que lloviese. Pienso -- Hablo
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] - Voz Seductora - 17-11-2025 Desde sus privilegiados palcos, los seis Tenryuubitos observaban la situación a través de sus prismáticos y catalejos de lujo, mirando directamente hacia el espejo de la parte superior de cada cubículo que estaba colocado estratégicamente para mostrar el interior de estos a los benefactores de el macabro torneo improvisado. Ciertamente, los Sakana eran una familia conocida por su eficiencia y su capacidad de cazar presas en los Blues sin ningún tipo de dificultad... pero parecía que eran peces grandes en estanques pequeños, y ahora... se habían topado con demasiados peces al mismo tiempo. Se habían formado un nombre desde años atrás, desde que su padre Uouo Sakana había conseguido cierta fama con una técnica cegadora usando el cristal de su cráneo... el Uoflash, y sus hijos habían heredado tanto su legado como su movimiento insignia aunque sólo uno de ellos lo había usado en esta noche. Y ninguno iba a tener oportunidad de volver a usarlo. En un lapso corto de tiempo, pero una a una, las frutas que habían en una de las cajas de provisiones de los Dragones Celestiales se fueron transformando, convirtiéndose en una forma retorcida y malograda de estas, llenas de espirales y hasta cambiando su color. Una sandía, que además de las espirales se estiró volviéndose gris. Un racimo de plátanos que adquirieron un tono marrón además de ganar aquellas formas curvas en su piel. Una manzana azul cuya hoja se cuadruplicó formando una hélice en su tallo, con las espirales igual que las demás. Una pera que se tornó negra y del tallo brotó una pua cónica torcida, también con sus espirales. Una naranja compuesta por dos cuerpos ovalados conexos de color rosa claro, con remolinos característicos en su piel. Y una maracuyá que se tornó azul y su tallo se convirtió en un relámpago, además de adquirir la diferencia característica de todas las anteriores en la piel. Los Tenyuubitos tuvieron que observar como uno por uno sus campeones iban cayendo, haciendo que sus reacciones y su interpretación de los acontecimientos fuera dispar. El hombre obeso y rubio que no había dejado de comer croissants no cabía en sí de la incredulidad — ¡Imposible, imposible, imposible, imposible, imposibleeee! ¡IMPOSIBLEEE-EH! — vociferaba Saint Voltòir mientras golpeaba con su mano libre de croissant el reposabrazos de su silla, tras dejar caer sus binoculares. A su lado, el también grotescamente pasado de peso y con mal disimulada alopecia en su cabello castaño, Saint Vangelis, sorbía la cabeza de un bogavante — ¡Greeeekekekeke! ¡Menudo inútil-eh! No entiendo su fama si unos cualquiera los derrotan así... — haciendo que su risa se mezclase con su tono de indiferencia, completamente entregado a la comida. — ¡Ese idiota! ¡Tanto músculo y fama para nada! ¿Cazadores temidos? ¡Y un cuerno! ¡Como el suyo! ¡Os dije que los gyojin son idiotas sin cerebro! — dijo la mujer presente, de la familia Saint Byrne, con su cabello rojo peinado a la moda Tenryuubito, quejándose de la elección de los luchadores y agitando su copa de vino haciendo que esta salpicase un poco — Qué decepción... ¡qué decepción! Esperaba una masacre, un entretenimiento digno de ser contemplado por dioses no... eso — respondió el Lunarian presente, miembro de la familia de los Saint Tsvetnik que seguía mirando con su catalejo de oro atentamente — Vaya pérdida de tiempo... Os dije que teníamos que haber comprado gigantes ¡por eso el mío se hacía grande! ¡Gigantes! Son la clave para los torneos de este estilo-eh — masculló el también obeso y pelirosa de cabello rizado y prominentes patillas, miembro de los Saint O'Heil, mientras chasqueaba los dedos hacia los criados — Lo... lo han... lo han vencido... Ese monstruo no se podía matar, y lo han vencido... — el anciano presente, de los Saint Wisniewski, no daba crédito a lo que habían visto sus ojos. Su campeón era posiblemente capaz de matar a la vez a varios de sus hermanos... ¿como era posible que estuviera ahora muerto? — ¡Y tu haz algo! ¡Cierra esas paredes y aplástalos! ¡Lo que sea! — vociferó la mujer de los Saint Byrne levantándose de su sillón y dándole una patada al esclavo arrodillado con las manos metidas en la tierra que tenían frente a ellos — Lo que debemos hacer es marcharnos ya-eh — dijo el Saint O'Heil — ¡Como salgan de esas cárceles podrían darnos problemas! — añadió levantándose del sillón con la ayuda de dos esclavos que ahora le limpiaban la boca y las migas de la comida de la barriga — ¡Guardias! — gritó el rubio — ¡¡GUARDIAS!! — repitió sin éxito — Idiota no hemos traído guardias — le respondió su congénere — Mi padre ni si quiera sabe que estoy aquí apostando — matizó tratando de levantarse torpemente del asiento — Recoged todo ¡nos largamos de aquí-eh! — dijo ordenando a sus esclavos que empezasen a movilizarse. El rubio asintió y sus criados comenzaron a hacer lo mismo, y junto con el Saint O'Heil eran tres. La señorita Saint Byrne se resignó y dejó de dar patadas al esclavo que tenía que ver con las prisiones de tierra y se marchó caminando hacia el barco que había en la parte trasera de ese peñasco, un galeón de oro del Gobierno Mundial que los había traído hasta aquí — ¡No pienso quedarme ni un minuto más! ¡Más os vale recoger todo en cinco minutos u os mataré yo misma! — gritó, tirando su copa de vino y sacando una flintlock de su faja, caminando hacia el barco. Los esclavos de estas cuatro casas, los Saint Voltòir, los Saint Vangelis, los Saint O'Heil, y los Saint Byrne se dispusieron a recoger todo, empaquetando la comida en las cajas y llevándosela corriendo a los barcos mientras sus cuatro amos se dirigían caminando hacia los barcos discutiendo entre ellos de quién sería el premio. Entonces, el miembro de los Saint Tsvetnik, que había continuado mirando desde la distancia con su catalejo, abrió mucho los ojos — ¡Esa fealdad! No puede ser... — masculló entre dientes, atónito. Entonces un disparo mudo por el oleaje desencadenó una explosión lumínica sobre una de las torres de piedra, haciendo que el lunarian observador se cegase momentaneamente — ¡¡Argh!! — gritó apartando la mirada y cubriéndose el rostro con la mano y levantándose — ¡Vámonos! ¡Saint Wisniewski levántese! — exigió el Lunarian al anciano, ayudándole a levantarse y con una expresión de preocupación en su rostro — Pero... ¡la recaudación! ¡No seas insensato! — recriminó el anciano refiriéndose al cofre, recibiendo la negativa de su aliado celestial — No hay tiempo ¡hay que hacer caso a los presagios! ¡Es demasiada casualidad! ¡Algo malo va a pasar! — contestó el alado de piel oscura — Los muertos no viajan al Grand Line... — masculló entre dientes. Los esclavos a su alrededor empezaron a recoger con prisa y torpemente lo que aun quedaba — ¡Protegednos! ¡Cucarachas insolentes tenéis que protegernos! — gritó el anciano asustado por las palabras del Lunarian — ¡¡Dejad todo eso y llevarnos a salvo hasta el barco!! — ordenó finalmente, y ambos Tenryuubitos acompañados de su séquito de esclavos salieron corriendo - los trabajadores cargando algunas pertenencias más - hacia el navío, dejando atrás dos cajas de comida, un cofre, y los seis sillones de lujo junto con la carpa. El último de todos ellos, el esclavo arrodillado con las manos metidas en el suelo los observaba con pavor y alternaba su mirada entre los que huían y las cárceles. Sabía que si los liberaba muy pronto, podrían atacarlos a todos y los matarían, pero si los liberaba muy tarde lo dejarían aquí y él sería la presa de esos salvajes. Él mismo había visto a los Sakana... y esos monstruos no eran fáciles de derrotar, así que fuera lo que fuera que saliese de aquellos cubículos, no era un enemigo que quisiera tener. Así que esperó pacientemente un par de minutos y... sacó sus manos del suelo. En el momento en el que estas abandonaron la superficie, echó a correr como un diablo, torpe y a traspiés hacia el navío en el que todos habían llegado. Y al mismo tiempo, los cubículos comenzaron a agrietarse con un enorme chasquido generalizado. Tras la muerte de Uoyon, y con Varo estando inconsciente, María decidió robarle a él para abastecer a Fyodor y Bertram con un manjar, y a Jensen con un botiquín. Este último decidió saquear el cuerpo de Uoyon obteniendo de este un millón de berries. Tras el disparo de Fyodor, el crujido de la roca sentenció todo el lugar, dando a entender a los ocupantes del cubículo que estas paredes se iban a venir abajo y que su estructura ahora era débil. Un crujido más y los desprendimientos comenzaron en aquel lugar, asegurando que las paredes de roca desaparecerían tras desmoronarse así, pero amenazando con aplastar a todos en su interior... una especie de regalo de despedida improvisado de los Sakana... o de sus contratistas. Tras el derrumbe, mirando en derredor se podría apreciar a los otros cinco grupos en sendas plataformas de roca iguales, dispuestos en una fila separadas cada plataforma de la siguiente por veinte metros de distancia. El primero por la derecha era el grupo que había derrotado a Uosan, seguido a su izquierda del grupo que había enfrentado a Uoichi, y a su izquierda el grupo que había enfrentado a Uoni. A la izquierda de este, siendo la cuarta plataforma, estaba el grupo que había peleado contra Uogo, a su izquierda el grupo que había peleado contra Uoyon, y el último de todos y el que más a la izquierda estaba era el grupo que había peleado con Uoroku. Frente a ellos, algunas rocas apiladas de forma inestable creaban un reguero sutil que conducía hacia la torre donde habían estado los Tenryuubito, aun iluminada por algún farolillo, a una distancia de varios cientos de metros. A su espalda, estaban los barcos encallados y frenados, pero en buen estado. El qué hacer ahora era algo que sólo dependía de ellos.
Resumen
Felicitaciones
Saqueo
Próximo turno
Derrumbe
Torre Tenryuubito
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] - Maria Merlot - 18-11-2025 Narrador / María Merlot.
…………………………………….. Le habían dicho una vez… El tiempo es relativo… Y ciertamente, lo era. En el duro suelo acostada y con su cabeza apoyada en el brazo del Mink Hurón, la mujer de cabellera celeste se quedo viendo a la nada. Sin agua no había mucho que hacer, todas sus soluciones partían del vital líquido, bueno, no todas, aunque la mayoría sí. Si bailar tweking haría caer aquellas paredes, ella sin duda menearía sus caderas al son de la música en su cabeza pero visto que la danza de la lluvia de Tze Tze no funciono, entonces quizás ir por ideas artísticas no era la respuesta… en esta oportunidad.
— Hmph — suspiro resignada a que pasarían la noche ahí, quizás con la luz del sol podrían encontrar una salida. Tal vez para ese momento su tripulación, o la del Cocinero, ya los hubieran rescatado — No sé qué pasara peluche pero te prometo que Algodón de Azúcar te hará despertar, o si no, intentare despertarte con un beso de amor verdadero… pero cuando mi esposo no este viendo — le susurro en secreto de confesión recordando que ahora era una dama casada, con un marine, pero casada. Sonrió bajo su capucha y se arrimo mas cerca del peludo individuo. No lo sabía pero tal vez, mantenerlo en calor podría ayudar a su cuerpo a hacer cosas de ¿“recuperación”? Tendría que empezar a estudiar con Hyakinthos, no quería volver a ver a sus amigos o aliados tan… mal, aunque… el mink no era amigo ni aliado, realmente en ese momento solo era su peluche pero cuando despertará, ella tenía la esperanza de qué granjearan una bonita amistad porque le recordaba a sus amigos Helana y Paavo, versión más adorable. “Perdona”
La voz de Brownie la hizo rodar hasta quedar casi encima del mink, prácticamente quedo con la mitad de su cuerpo sobre este — Te perdono todo lo que tu quieras, Brownie... ¿Aunque, por qué te disculpas? — le respondió con su habitual alegría viéndolo a un metro de distancia de ella y el mink. Luego siguió su petición, lo que hizo que la semi sirena se levantara, terminando de pasar su pierna por encima del mink, para quedar sentada a horcajadas sobre él — Lamento que no funcionará, de verdad que lo di todo… — llevo sus manos unidas al centro de su pecho, su voz sonó realmente dolida porque sabía que había fallado en ayudarlos a escapar de ahí — ¿También tienes un amigo? ¡Como mi esposo! — dijo mirando de reojo al marine, hombre que había autoproclamado su marido, su historia la conmovió porque ella sentía su perdida, al igual que la del pelirrojo, y sabia que su hermano también estaba en la búsqueda de su tripulación — Lo sé… te entiendo… yo… te entiendo de verdad — su voz sonó diferente a todas las otras veces, porque su corazón empatizaba con su historia, como había empatizado con la del pelirrojo y por esa razón fue que decidió “casarse con él”.
— Brownie… yo… — intento decir algo, pero su voz se cortó. Por un momento pensó en Algodón de Azúcar, en Fantasma, Bonita, Thrym, su Unnie y el Cocinero, y su corazón se achicopalo, por suerte su hermano estaba bien, estaba con ella, porque sino sería otro dardo mas a su preocupación — Brownie… yo espero que logres encontrar a tu amigo… — dijo rebuscando en su bolso marrón, cuyo cierre se había abierto por error y encontrando algo — … Déjame ver que tengo por aquí… ¿Sabes? Jamás había conocido a un enmascarado con alas que oliera a hollín… Atesorare tu pluma con mucho cariño... ¡Esto también! — comento cuando encontro el aperitivo vegano que Bonita le había hecho — Se que te gusto el anterior, comete este también — le lanzo la comida mientras seguía rebuscando en su bolso — ¡Aquí! — toco el botiquín, mirándolo mientras aquel “comía” la comida ¿O no? — ¡Ta Dan! — le mostro la caja color blanca con una cruz roja, caja que había robado del mink hurón antes…, al sacar el objeto deseado cerro su bolso de medio lado con el cierre correspondiente, dejando todo lo más bien oculto de miradas extrañas y se lo coloco dentro bien oculto dentro de su capa. Cuando iba a lanzárselo, las rocas crujieron y todo empezó a ceder. ¡Las paredes falsas se estaban derrumbando! — ¡Hermano! — musito sin entender que pasaba, y que él le explicara, pero las pequeñas rocas solo pudieron hacerla reaccionar en miras de proteger al bello durmiente peluchezco, así que, aprovechando que ya estaba sobre él, simplemente envolvió su cabeza de hurón con sus manos y protegió el resto del cuerpo con su propio cuerpo evitando que cualquier roquita le hiciera daño; y entre ambos quedo el dichoso botiquín — ¡Auhg! — su gemido de dolor fue audible, tan audible como armonioso y hermoso. Su cuerpo dolía pero no era momento de quejarse, alzando su cabeza, sin dejar de proteger con sus manos y contra su pecho la cabeza del mink, busco a su hermano — ¿Rojo? — grito esperando su respuesta, al verlo bien suspiro aliviada, luego miro en dirección a su esposo, también parecía bien y por ultimo al hombre alado frente a ella, que parecía estar peor que antes. Se levanto con rapidez sacudiéndose los restos de rocas pequeñas que habían caído sobre ella. Tomo con una mano el botiquín, y con la otra al mink. De pronto el olor al mar invadió sus fosas nasales, al girarse miro los barcos, el alma le vino al cuerpo — ¡Agua! Hermano, aguaaaaaaaa. Vámonos de aquí… — al fin, el maravillo mar se presentaba ante sus ojos, aunque habían más cosas pasando, ella simplemente las ignoro — ¡Brownie encuentra a tu amigo! Nos besaremos después ¡Jamás te olvidaré! — le lanzo el botiquín — ESPOSO TE ESCRIBIRE, LO PROMETO. POR FAVOR, VIVE Y SE FELIZ — le grito al pelirrojo, luego sujeto al Mink por las piernas y cabeza (como había hecho anteriormente) y empezó a correr hacia dónde veía los barcos, hacia dónde había agua… en el camino esquivaba las rocas, saltaba los desniveles…pero sobre todo evitaba que algo golpeara a su peluche en el proceso. De pronto, por el rabillo del ojo vio un cabello rosado moverse a gran velocidad, un cuerpo largo y precioso, un hombre que podría reconocer con los ojos cerrados, por el cual daría la vida, por el cual mataría, por el cual se alejaría del mismísimo océano: HYAKINTHOS. — ¡ALGODÓN DE AZÚCAR! — grito a todo pulmón reajustando su dirección hacia dónde corría el hombre, quien salto y se metió en uno de los barcos, y ella hizo lo mismo yendo tras él… en la carrera su capucha se cayó, dejando ver un hermoso y distintivo cabello azul celeste y un rostro de belleza única, como la semi sirena que era.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] - Varoganchin - 18-11-2025 ¿Acaso no habrá sido todo nada más que un sueño? No puede ser, se sentía todo tan real... La encapuchada y su hermano el pistolero. El hombre antorcha que nos permitía ver las paredes de nuestra prisión. El marine que pensé sería un símbolo de mi libertad, un escudo, mi protector. Aquel al que me acerqué buscando refugio, pero mi acto no fue nada más que una insensatez que me puso a tiro de aquella lagartija dorada. Aún puedo sentir su cola contra mi cuello, limitando el acceso de aire, hasta privarme de la posibilidad de hablar. Si tan solo hubiese podido hablar...
No. Nada de eso podía haber sido fruto de mi imaginación. Al igual que no lo era haber podido escapar de aquella isla. El comienzo de nuestra aventura, la noticia de la boda de Gwen... La tormenta que nos golpeó y jugó con nosotros como lo hace un niño con los juguetes a los que ya no les guarda ningún afecto, zarandeándolos y lanzándolos de un lado a otro, consciente de que no podrán hacer nada por evitarlo. Creo que aún puedo sentir como me sacude una y otra vez, tan fuerte que noto como si el viento se colase dentro de mi chaqueta para despojarme de todo lo que tengo. Siento que floto y me arrastra a donde quiere llevarme, como si tan solo fuese un peluche con el que se ha encaprichado.
También puedo recordar la boda de Gwen y el chico pelirrojo. Él con su elegante traje azul y blanco y ella con su peculiar capa negra. Debe ser algún tipo de tradición de la isla de la que proviene la señorita Gwendolyn, pues nunca había oído hablar de una novia que no vistiera de blanco el día de sus nupcias. Recuerdo las campanas y los cohetes que lo celebraron, y cómo el aire arrastraba los manjares que sin ninguna duda habría preparado nuestra cocinera, la estrella del sabor. La que preparaba los mejores platos de todos los mares. También recuerdo el beso. ¿Hubo beso? Era una boda, seguro que hubo.
Entonces lo recordé. ¿Cómo podíamos estar de celebración cuando hasta hace un momento nos enfrentábamos a un enemigo terrible? Un gran pesar llegó a mi cuerpo, como si hubiesen depositado sobre mi una losa que me hundiera contra el suelo y no me permitiera levantarme. Confusión, gritos y malas palabras. Debía haber soñado lo anterior, no cabe duda. O peor aún, habría estado presente en numerosos eventos, pero no de forma corpórea. Había muerto y mi espíritu vagaba aquí y allá viendo las aventuras de mis compañeros. O atormentándolos al ver el fantasma de su difunto aliado. ¿Acaso les pesaría mi perdida? No les había dado tiempo a conocerme, no les había dejado.
De pronto, un temblor. Una nueva sacudida. ¿Será así como los fantasmas se desplazan de un lugar a otro? Eso debía ser, pues primero sentí una gran presión en mi cuerpo, allá donde estuviese, y una calidez en mi cabeza, si aún la conservaba, y más tarde varios temblores más. Tras esto, mi espíritu debió viajar a una nueva aventura de mis compañeros, una batalla. Podía oír cañonazos en la lejanía e incluso, piedras que rodaban restallando contra las rocas. Me sentí flotar. Note como nuevamente mi cuerpo avanzaba. Debía estar siguiendo a nuestra doctora, Alana, pues pude sentir cómo le lanzaba un botiquín a uno de nuestros aliados. Más gritos, inteligibles. Más caos. De nuevo un viaje. Otro salto. Me llené de preocupación. Debía estar en un incendio, pues sentí cómo alguien gritaba clamando por agua. Alguien fuerte, capaz de sostener a sus aliados. Debía de estar junto a Giyuu que intentaba apagar un incendio surgido en el barco. ¿Qué hay más importante para unos piratas que su barco? Era su casa, su escenario, su hogar. Debían protegerlo a toda costa. Probablemente fue alguna catástrofe, algo a la altura de un terremoto, pues no podía verlos—estábamos en planos diferentes, no había duda—, pero si que podía sentir una agitación más fuerte que las de antes. Algo que volvía a llevar mi cuerpo a un nuevo lugar. Espero que fuese alguna escena más feliz. Y así lo era. Supe que se trataba de Rosse, nuestra estrella capitana. No podía ser alguien más que ella, siempre hablando de honey, o algún tipo de dulce, sin duda era ella quien estaría comiendo algodón de azúcar. Parecía que lo estuviese disfrutando, por la manera en que celebraba haberlo conseguido. Mi atención giró a un lado y pude ver cómo Eros estaba dando vueltas en un carrusel, montado sobre algún tipo de roedor mientras rechazaba el ofrecimiento del dulce de nuestra capitana. Al fin, podía descansar en paz. Se notaba la calma a mi alrededor. ¿Sería esta la señal de que podría descansar tranquilo, al ver a mis compañeros a salvo? Creo que sin duda era el significado de aquello, pues tras todo el caos, tan solo pude percibir aquel destello azul celeste con un aura angelical que me trajo a la calma.
Info
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] - Bertram Gaufrid - 18-11-2025 El arquero se mantiene calmado, observando la situación empezando ya a lograr contener sus emociones y pensamientos, dejando de lado el impacto de los recuerdos que brotaron por la similitud de la peliazul con Titta y centrándose en lo que es primordial en este momento, mantenerse atento a cualquier cosa que pueda ocurrir, después de ser atacado sin previo aviso y sin motivo aparente el pelirrojo no confía en que no vayan a preparar alguna treta más. Además, está con alguien que le ha amenazado abiertamente, la muchacha que se autodeclaró su esposa y provocó todos los recuerdos y el tirador que, al igual que el mink, fue acribillado por los ataques del pelinegro odiamarines para asegurar que el lunático que los atacó cayera de inmediato. En ese momento ve como el lunarian le habla a la encapuchada, a quien Bertram ha visto la cara en ese breve momento en el que ella los casó, y debido al semblante tan parecido con su amiga duda que la vaya a olvidar fácilmente. Ambos parecen hablar del botiquín y poder curarse, siendo que Bertram no está en su mejor momento pero no está, ni de lejos, tan mal como el tirador alado que se llevó un buen golpe. De pronto el contramaestre empieza a escuchar como crujidos provenientes de las paredes por lo que inmediatamente se pone de pie, observando atentamente las paredes y todo lo que le rodea, algo malo está por pasar, y es ahí que todo el caos parece desatarse sin darles oportunidad de evitarlo. Las paredes empiezan a romperse en múltiples rocas que caen hacia todos como una lluvia despiadada capaz de aplastarlos sin piedad. Esto demuestra que seguramente esas paredes no eran naturales, tampoco fabricadas por medios tradicionales o no estaban pensadas para durar más de lo que durase el combate que enfrentaron, pero ahora es una amenaza temible, no es algo que esperes y por lo tanto la sorpresa puede ser letal para alguien. El joven arquero trata de evitar en la medida de lo posible ser aplastado por las rocas, moviéndose para apartarse de la zona con mayor densidad de rocas cayendo, sin embargo al ser tantas no puede evitar por completo todas las rocas recibiendo varios impactos por todo el cuerpo mientras usa sus manos para cubrir la cabeza y evitar un daño letal por un golpe mal dado. Adolorido por los golpes, con magulladuras por su cuerpo y el hombro aún irradiando dolor el joven pelirrojo agudiza la vista, forzando sus ojos para intentar ver más allá en esa oscuridad y en la distancia buscando saber el paradero y estado de sus compañeros, no sabe qué les habrá pasado, si habrán logrado derrotar al psicópata que les tocó o no tuvieron tanta suerte. También busca a ver qué hacer ahora, pues está en medio del mar sin posibilidad de avanzar a nado, dado que es un mar peligroso y a saber la clase de bestias que pueda haber bajo la superficie del agua. El joven cazador ve en una de las plataformas al contramaestre Redgrove junto a Moja, mientras que en una plataforma diferente se encuentra Kibai, siendo que al parecer todos lograron vencer a sus respectivos lunáticos, una buena señal. En ese punto ve como Stroud y Moja yendo hacia la torre, mientras que él mira hacia el lugar donde se halla el Royal Quiver, su pequeña goleta que si bien sufrirá un tanto en estas aguas es mejor que nada. Bertram mira a los que fueron sus compañeros de combate, desconociendo sus identidades y nombres y dice -Hasta que nos volvamos a ver, solo espero no sea en las mismas condiciones.- Tras eso empieza a moverse hacia su propio barco, dándose cuenta al instante que la joven también va en el sentido opuesto a la torre esbozando una ligera sonrisa al ver que parece importarle más el pobre mink que el posible tesoro que espere en la torre de los locos que los usaron de entretenimiento. El joven arquero mientras corre coloca su arco en su espalda y sigue corriendo hasta subir al barco, donde lo primero que hace es ir a la bodega a comprobar el estado de Rasmussen y que no falte nada de las reservas que tienen para el viaje.
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Bélico
Iventario
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] - Fyodor - 18-11-2025 Los segundos siguientes me demostraron que había juzgado mal a aquella desconocida, demostrándome que había actuado bien al no elegir el camino fácil de la violencia. Quina su locura le había hecho olvidar que tenía un botiquin guardado, pero al final no puso ningún impedimento en entregármelo para que pudiese recuperar las fuerzas e incluso me dio otra de esas ensaladas que, viendo el efecto que había tenido la anterior, devoré de un bocado tras darle las gracias, levantando levemente mis mascara para que solo pudiese apreciar la parte inferior de mi mandíbula. Todo parecía ir sobre ruedas, pero de nuevo el caprichoso destino tenía otros planes en mente y, justo cuando mis dedos iban a entrar en contacto con el maletín, un enorme temblor sacudió todo el foso mientras unas enormes grietas aparecía en las inmensas paredes que, en apenas un instante, empezaron a desmoronarse sobre nosotros. -¡Cabrones! – Maldije a mi familia en voz baja tras notar el duro impacto de las rocas sobre mi delgado cuerpo, sin poder hacer nada por evitarlas y viendo como el ansiado botiquin ahora estaba entre el cuerpo de la desconocida y el inconsciente cuerpo del mink. No sé cuanto tiempo pasó, pudo ser un instante o durar varios segundos, pero al final el suelo dejó de temblar y las rocas dejaron de llover, dejándonos ante un paisaje que nos revelaba como nuestros compañeros, pese a los gruesos muros de piedra, siempre habían estado a nuestro lado. Gigantes, algún lunarian, marines, mas piratas con decenas de millones de recompensa por su cabeza… Incluso se podía llegar a apreciar el cadáver de varios gyojins de aspecto similar a Uoyon-sama. -Gracias, pero espero que la fortuna guie vuestros pasos y no tengamos que volver a cruzarnos. – Respondí a la desconocida después de notar el impacto del botiquin en mi pecho, abrazándolo con mi brazo derecho antes de que cayese al suelo y habiendo escuchado solamente algo sobre besarme después, aunque por su bien prefería no ponerme en la obligación de reencontrarme con ella y su hermano pues acabaría muy mal para ellos. Pero todo eso quedó en un segundo plano cuando, a mi izquierda, encontré la figura de mi imponente compañero que, pese a estar rodeado de los piratas más peligrosos del South Blue, se encontraba bien y me estaba señalando una lejana y alta torre, iluminada por lo que, a la distancia, parecían tenues faroles. Al parecer no era el único que se había fijado en aquella torre, pues varios sujetos más, entre los que había otro lunarian, el pirata de 50M Dongryong, aunque sin nuestra característica llama en la espalda, parecían tener la intención de salir disparados en esa dirección, convirtiendo aquel reencuentro en una carrera por ver quien era el primero en llegar y alejarse con ello del mar y los encallados barcos que se encontraban en dirección opuesta. Ilusos. – Susurré en voz baja mientras una media sonrisa volvía a cruzar mi rostro al mismo tiempo que extendía mis grandes y poderosas alas negras, confiando en mi velocidad y mi habilidad de vuelo, aunque antes de empezar la carrera me vi obligado a dejarles una pequeña ventaja pues tenía que recoger mi rifle, el cual se me habia caido antes de intentar el robo del botiquin que mantenía agarrado con mi mano derecha. - Shipy. – Tras llegar al rifle en apenas un instante, metí la mano izquierda en el interior de mi gabardina y deje el botiquin a mis pies antes de extender mis brazos y piernas, notando como unas finas cadenas salían de las palmas de mis manos antes de volver a sujetar el botiquin con mi mano derecha, colgarme al hombro izquierdo mi rifle y desenfundar a Sekator con mi mano izquierda. Es hora de enseñarles lo que es la velocidad. – Susurré en voz baja antes de salir disparado en un silencioso vuelo a mi maxima velocidad en direccion a la misteriosa torre, adelantando en un parpadeó a los más atrasados y acercándome velozmente al siguiente pelotón.
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-Me tenías preocupado. -Hablé a mi compañero y amigo tras situarme a su lado, volando a baja altura para que pudiese escucharme bien. - Luego nos pondremos al día... No voy a dejar que nadie llegue antes que nosotros. -Respondí con seguridad y preparando el camino para la noticia. - Así también me perdonas el haber dejado escapar 200M Fyofyofyo -Concluí con mi característica rosa antes de retomar mi máxima velocidad y dejar atrás a mi Krysser. No tardando mucho en ir superando de corredores al resto siendo el primero en llegar y, aun en el aire a 10 metros de altura y con Sekator desenfundada, estando atento y preparado para cualquier nueva sorpresa, estando atento tambien de mis perseguidores pues sabía que había piratas entre ellos y sobrevolando el área en veloces y silenciosos círculos para evitar que me viesen. Pienso - Hablo
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 5] - Jensen Valentine - 18-11-2025 La contienda había finalizado y Jensen Valentine había conseguido una buena cantidad de dinero además de haberse reunido nuevamente con su hermana juramentada, ahora solo debían salir de esa prisión y encontrar a Cherry y los demás.
-Maki, mi bella valquiria besada por el fuego. ¿Lloraras al saber que tendré que dejarte? – se preguntó en voz alta el pelinegro de la capucha roja pensando en que tendría que hablar con los piratas olvidados, explicarle al guapo Uker que su destino le dictaba ir con MM y Cherry, consolar a su valquiria besada por el fuego cuando se pusiera triste por su partida, nombrar al señor Siempre Limpio el nuevo tirador número uno de la tripulación de los olvidados y finalmente aconsejar a Owen de que dejara de meterse en problemas para asi poder enfocarse en luchar contra el imperialismo capitalista. La lista de cosas por hacer cuando se reuniera con sus camaradas para decirles su decisión de dejarlos era bastante larga.
De pronto las paredes crujieron y se empezaron a agrietar, Jensen miro hacia atrás, donde MM y el lunarian estaban antes ser golpeado por varias rocas que lo sepultaron brevemente.
-Maldita sea – dijo saliendo de entre los escombros con el cuerpo magullado y lleno de polvo producto de las rocas – ¿HERMANA DONDE ESTAS? – grito tratando de ver en la noche, encontrando a quien buscaba protegiendo el cuerpo del mink. Jensen se abrió camino y la ayudo a levantarse –Rápido, tenemos que correr hacia los barcos – dijo viendo que había dos caminos, una torre extraña hacia un lado y en el sentido contrario los barcos, el pistolero no estaba de humor para explorar la torre misteriosa, además necesitaban encontrar a Cherry para que revisara al mink.
Jensen siguió de cerca a su hermana, corriendo a todo lo que daba mientras el piso crujía y se separaba en islotes cuando de pronto vio a Cherry, corriendo como si el diablo le estuviera robando el alma. Jensen se apresuró junto a MM y juntos terminaron llegando al barco al cual Cherry había entrado.
RESUMEN
Belico
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