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[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Versión para impresión

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Shinju Kagayaku - 01-02-2026

Raida recibió el golpe de aquel muchacho y castañeteó su pico, como una cigüeña, emitiendo pequeñas volutas dispersas de fuego. Parecía divertirse. De hecho, tras el golpe del muchacho que no le hizo mucho al ave, arremetió con su pico mientras batía sus alas una sola vez para alzarse a ras del suelo, y tras el impacto del picotazo produjo un zarpazo con cada garra para agarrarle de los brazos y entonces salió volando como una centella hacia el cielo llevándoselo consigo. Sabía bien a lo que estaba jugando Raida... era un ave que disfrutaba desesperando y despeñando a sus presas.

Por otro lado, la lluvia de Bakuretsu había impactado sobre aquel centauro y ahora yacía en el suelo, pero su velocidad había sido encomiable. Sólo pude verlo transformase en un pegaso completo y desaparecer, reapareciendo algunos metros más allá cuando el impacto de Bakuretsu le alcanzó, arrancando su transformación y escupiendo al aire a aquel diminuto tontatta que iba con ellos. ¿Se había lanzado a salvarle? ¿Con la boca? Estos piratas mantenían demasiado contacto físico entre ellos para mi gusto personal.
Pero eso no era importante, al contrario que el apreciar que efectivamente era un usuario de Akuma no mi y que parecía que iba a tener que dividir para vencer, ya que aquel capitán ahora dividido en humo se... recomponía. ¡Claro! Fue entonces que tras mi provocación y mientras presenciaba la escena pude sentir como decenas de espadas cortaban mi piel abalanzándose sobre mi cuerpos grisaceos y etéreos. ¡Los clones de humo! ¡Era un maldito logia y estaba atacando su haki! Había dado por sentado que Bakuretsu los eliminaría del camino como solía hacer con las hordas comunes y corrientes de enemigos en otros campos de batalla, pero ese hijo de puta había sido listo y había ganado algo de tiempo con esto. Me había confiado.


Mi mano izquierda se posó sobre Kurozansai mientras la imbuía en Busoshoku, y realizando un giro sobre mi mismo la desenvainé acabando con todos los clones de humo que tenía sobre mi con una elegancia y una potencia desatadas — ¡Kyogan! — bramé moviendo innecesariamente la mano hacia la dirección del jamelgo sin detener mi marcha hacia ellos, aprovechando que Daikozui se mantenía en el ambiente y haciendo que un montón de la viruta que rodeaba al tontatta tendido en el suelo se acoplase entorno a él al instante y sin pausas dramáticas y lo comprimiera en una esfera de metal de cincuenta centímetros de diámetro, al mismo tiempo que las virutas entorno al enmascarado alado derribado y confundido en el suelo, se arremolinaban y juntaban formando una densa y grande mano negra que lo aplastaba contra el suelo. La esfera en la que había encerrado al pequeño ser empezó a elevarse hacia el límite de mi propio control — ¡Escúchame Ashura! — grité haciendo un movimiento teatral e innecesario con la mano para lanzar frente al raquítico oni las dos espadas que consideré de mejor calidad por su densidad, haciendo que estas se clavasen a un metro de él formando una equis algo desigual — ¡Yo soy Shinju Kagayaku, la Catástrofe! ¡Uno de los Siete señores de la Guerra del Mar, y Gobernante de Hachinosu! ¡Por mis venas corre la sangre del demonio más sanguinario de la historia y cargo con un legado que he doblegado con mis hazañas, y bajo mis pies cientos de cadáveres dan fe de mi capacidad! ¡¡Y en este día acepto tu osadía al pisar mi tierra como una invitación a la masacre y te reto a luchar contra mi ahora mismo y dejar de huir como un cobarde!! — mientras decía todo aquello todas las demás armas y objetos que les había arrebatado salían despedidas hacia mi espalda aleatoriamente y se perdían entre los edificios de Hachinosu. En ese instante, alcé la mano derecha señalando al cielo, y la esfera de Kyogan en ascenso salió disparada hacia las nubes, deshaciéndose al salir del control de mi magnetismo y por la inercia lanzando a aquel tontatta por los aires hasta superar los doscientos cincuenta metros, precipitándose después a una caída mortal.

Separé las piernas entre si deslizando las plantas de los pies sobre la tierra del suelo. Estaba en una guardia clásica con el cuerpo ladeado teniendo el flanco derecho por delante apuntando a Ashura. Mi brazo y mano derecha estaban extendidos hacia él, paralelos al suelo. Por el contrario, mi brazo izquierdo se mantenía con el codo en noventa grados, tenía el puño apuntando al cielo y sosteniendo a Kurozansai, cuyo filo pasaba por encima de mi cabeza en paralelo al brazo diestro que extendí. Mis piernas semiflexionadas me aportaban dinamismo y capacidad de reacción — Ármate y ven a morir — dije apretando la frente y bajando la ceja sobre mi único ojo, clavando mi mirada en aquel tipo. El tontatta cayó frente al enmascarado, abriéndose la cabeza por el impacto y probablemente muriendo. No le presté atención ninguna, no la merecía. Sólo mantenía mi Busoshoku en mi arma y mi Kenbunshoku a diez metros de mi. Y con mi espada en la mano y Daikozui presente, no necesitaba más.

Ya se habían acabado los juegos.




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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Ashura - 01-02-2026

No logramos escapar. Las estacas cayeron sobre nosotros, partiéndome a la mitad y convirtiendome en humo en el proceso, no las había imbuido su ataque  y había “esquivado” el golpe, pero fuera de asombrarme o festejar por aquello por un momento pensé que partirían a Quetzalli por la mitad. Su transformación se perdió mientras Korg y yo caímos de él, me arrastré por el suelo mientras intentaba levantarme poniendo la palma de mi mano sobre la grava, la cual me raspó e hizo que saliera humo al intentar despellejarme las manos contra ella fruto de la fricción.

Cuando quise levantarme ya era tarde, una mano de metales sepultó a Quetzalli contra el suelo, mientras que una bola de gran densidad elevó a Korg sin que pudiera remediarlo. El pequeño debía aguantar, no podía perder a otro navegante y ahora necesitaba que Quetzalli volviera al combate. Sobre mis ropajes el humo empezó a alborotarse mientras tomaba la forma de una mano con la que agarré un vendaje. Salió disparada hacia el hombre enmascarado. Mi nombre retumbó sobre el campo de batalla y me volví hacia el calvo trenzado.

La distancia nos separaba pero escuché perfectamente sus palabras, mientras que por detrás de mí, mi mano humeante, envolvía la cabeza de quetzalli parando el sangrado de su testa. No pararía del todo su sangrado, los daños de aquel golpe habían sido severos, pero sí que podría hacer que se desangrase más lentamente. Necesitaba que volviera al combate. Mientras él hablaba caminé hacia las dos espadas que me había mandado y que ahora formaban un X en el suelo, deshaciendo en el proceso la mano de humo con la que había tratado las heridas craneales de Quetzalli.

Así que él también era una catástrofe.

Agarré con mi mano diestra la primera mientras veía su filo negro, mientras oía en mi interior las represalias por haberla dejado marchar, ella esperaba devoción por mi parte, pero… Pero en el fondo me entendió.

Así que él también era un demonio…

La otra espada… No era la Daña almirantes… No, esa espada era de… Gaeru, el pequeño gyojin, el chico que soñaba con convertirse en el mejor espadachín del mundo. Con un solo brazo… Nunca fue bueno aprendiendo de mi o quizá yo nunca fui bueno enseñándole, lo que estaba claro era que no me sorprendió su muerte ni lo más mínimo, no podía ser el mejor espadachín del mundo si no era capaz de superarme. A veces, los sueños superan por mucho a los soñadores. Igual me estaba pasando lo mismo.

Agarré con mi mano zurda la blanca empuñadura del arma, era demasiado pequeña para mi, pero me valdría. Con un leve giro de mi muñeca la moví con soltura para probarla, era liviana y rápida. No tenía otra cosa así que me debería de valer. Entonces me llamó cobarde. Levanté mi mirada de nuevo hacia Shinji, ahora ya sabía su nombre y tras toda su charla, la cual no fui capaz de frenar pues sonaba como cuando el viejo KaXan, el oni jefe, un hombre mayor que solo sabía recordar su batallitas una y otra vez, le respondí.

- ¿Ves cómo ibas a acabar presentándote? Sanchi - Pronuncié con fuerza para que me escuchase. Dije mal su nombre adrede, después de aquella presentación y aquella glorificación sobre sí mismo era seguro que era un hombre egocéntrico, y más después de lamerse los huevos tras destrozarnos con un solo movimiento. En un primer momento no quiso presentarse… Pero ahora, parecía que las cosas habían cambiado - ¡¿DESCENDIENTE DEL DEMONIO?! YO SOY EL VERDADERO DEMONIO, IMBÉCIL. ¿UN ATAQUE QUE PODRÍA ACABAR CON UN EJÉRCITO Y NO ME HAS HECHO NADA? HArHArHAr - Reí completamente desquiciado en su cara mientras con los dedos giraba con destreza ambas armas en mis manos, las cuales describieron dos arcos brillantes en mis costados gracias a la celeridad con las que las movía, las paré con firmeza para volver a blandirlas hacia la dirección de aquel hombre y ahora armado, como él mismo me había pedido fui yo el que le incitó - Mucha habladuría sobre mi muerte, pero… Todavía no has sido capaz de hacerme un solo rasguño - Una leve pausa - Sí eso es todo lo que tienes, SANCHI… Estás muerto - sentencié secamente mientras mis pies rozaban contra la grava, mi pierna izquierda se atrasó y con la derecha emití con fuerza un potente pisotón en el suelo mientras ambas espadas quedaban en guardia frente a mi

- ¡Soy el final del camino tienes que golpearme mucho más fuerte si quieres cambiar tu destino! -
Cuando terminé de gritar aquella frase, replicando su misma oración, la bola de metal que había impulsado a Korg hacia los cielos cayó, estrellándose a 2 metros a mi espalda, pude sentir a mi pequeño navegante desfallecer. Las cartas estaban jugadas, en cuanto entrase en mi rango de acción iba a saltarle encima, iba a partirle por la mitad, iba a quedarme su isla e iba a hacerme una puta taza con su puta calavera.



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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Bartolomeow Flint - 02-02-2026

Leyenda


- ¡Maldito ave-don...! ¿Acaso este enorme ave se esta riendo de mi-don? - Exclamé cuando después de pegarle esté castañeteó su pico, como una cigüeña, emitiendo unas pequeñas volutas dispersas de fuego, como si se estuviese riendo divertido. 

No me dio tiempo ni a prepararme para darle otro puñetazo, el ave fuza se volvió a atacarme con su pico, no vi como me atacaba, pero si noté el golpe. "Auuch-don..." Me queje mentalmente al notar el golpe en el pecho, después de esté intenté cubrirme, pero el feroz ave había cogido algo de vuelo y volvió a atacarme, no sé con que me ataco, pero noté unos cortes en el pecho antes de notar como algo me agarraba de los brazos.

- ¡Auucchh- don...! Este maldito ave-don... es más fuerte y rápido de lo que pensaba-don...- Dije cuando el ave me elevo por lo aires. Al principio intenté deshacerme del agarre, pero al ver que me era imposible relaje mis pulsaciones mientras nos elevábamos hacía el cielo, estábamos a unos cuarenta metros de altura cuando conseguí relajarme por completo, pudiendo observar todo a mi alrededor. 

Desde aquella altura se podía ver la isla por completo, mi tensión por la pelea y el dolor que sentía en el cuerpo había quedado a un segundo lado, ahora una sensación de libertad y alegría recorría mi cuerpo, la sensación de estar volando era espectacular, mi cara de tensión desapareció y en su lugar apareció una sonrisa de oreja a oreja. - ¡Vamos Raida-don, llévame a dar una vuelta volando-don! ¡Vavavavavava! - Exclamé con una carcajada demostrando mi diversión y alegría de sentirme volando, aunque no fuera por mis propios medios y a mi voluntad.

Cuando nos encontrábamos a unos cincuenta metros de altura, mi emoción se relajó y con eso pude recordar que abajo, a mis pies se estaba desatando una pelea. Sin perder más el tiempo busqué con la mirada a el capitán Shinju y a los otros tres. Mi sorpresa fue que al encontrarlos, el pegaso había desaparecido, en su lugar se encontraba tumbado en el suelo como si estuviese inconsciente un tipo con una especie de alas pequeñas en la espalda y una mascara en la cara, a uno de sus lados, había un pequeño agujero como si algo se hubiese estampado contra el suelo, allí pude ver bastante dañado al pequeño Tontatta, al otro lado se encontraba el cuernudo humeante el cual no dejaba de mirar a Shinju. - ¡Raida, maldito ave-don... bájame ahora mismo, esos tipos necesitan mi ayuda-don... - Exclamé mientras volvía a intentar forcejear para soltarme de los agarres del Ave Fuza. 

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Daños y gastos de energía.


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Tenoch Titlan - 02-02-2026

Mi velocidad para proteger a Korg había sido suficiente, pude engullirlo con mis fauces equinas o pegasescas, según quien miré, lo que sino fue suficiente fue muy desplazamiento, había podido moverme mucho de mi lugar inicial, si, pero no tanto como para salir de esa lluvia de estacas.

En el instante en que mis patas tocaron el suelo, recibí un ataque, letal, perdí el conocimiento y lo único que veía era totalmente negro, todo en mi se apagó, mi haki, mi transformación, mi ser.

Pero una voz grito dentro de mi cabeza, - ¡Levántate! HERMANO, AUN NO ESTAS MUERTO, ¡LEVANTE GERO!.... Luego un terrible olor a sudor lleno mis pulmones y la cara de Umaga, que se veía un poco borrosa, me dijo. ¡ERES EL AGUILA DE ORO Y PLATA… NO TE PUEDE MORIR DAPE! Y mis ojos se abrieron de golpe para dar paso a una tos con sangre, seguía vivo y eso quiere decir, que la Santa Muerte, aun me protege y que además todavía puedo pelear, empecé a respirar de manera agitada, pude sentir además que algo me apresaba, no podía moverme, parpadeé 2 veces y la vi, era una mano negra enorme que aplastaba contra el suelo.

Me empecé a agitar, molesto por aquello, la ira invadió mi ser, tenía que seguir peleando y no podía, no sé qué había pasado con Ñorgo, debía averiguarlo, pero no ahora pues la voz del demonio del humo, de mi capitán, resonó en mis oídos… Ashura al menos estaba vivo y yo también, no podía dejarlo solo, debía ayudarle, teníamos que prevalecer, asi que para hacerme escuchar, dejado de aquella mano gigante grité, como pude. – !LIBERAME…. FUI YO QUIEN MATO A UMAGA, FUI YO EL QUE TE ATACO PRIMERO, FUI YO EL QUE CASI ESQUIVA TU ATAQUE. LIBERAME HOMBRE FEO CON TRENZAS, SIGO VIVO PARA PELEAR JUNTO A MI CAPITAN, EL ÁGUILA DE ORO Y PLATA SIGUE VIVA. Me retorcí para intentar liberarme de mis ataduras, cosa que no era posible, el tipo me tenia bien agarrado.

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Gastos, Daños y Regeneraciones


Karmas Aplicados


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Korg - 02-02-2026

Leyenda (Guía de color)


De alguna forma, lo que supuse sería una muerte segura resultó no serlo. Salí volando de donde me encontraba, y cuando volví a tocar tierra, pude notar como no tenía ninguna de mis pertenencias encima. Pude ver a mi lado a Quetzalli tirado en el suelo. Ya no era un centauro, y además sangraba cual cochino. ¿Acaso me había salvado él?

No tuve tiempo ninguno para intentar echarle una mano ni para agradecerle el haberme salvado de lo que quiera que fuera eso, porque en un parpadeo se me hizo de noche. Bueno, no había sido un parpadeo como tal, porque parpadeé después de que se pusiera todo negro. Y tampoco se había hecho de noche, porque si fuera de noche habría luna o estrellas en el cielo, y la verdad es que lo que quiera que fuera esto estaba más oscuro que el sobaco de un grillo.

De un momento a otro, lo que quiera que fuera eso empezó a subir. No veía una mierda, pero sí que sentía la presión en mis pies. Cuando me acostumbré a aquella sensación, palpé mi alrededor con mi mano derecha, descubriendo que parecía que aquello que me privaba de mi vista era una pared de metal. En otra situación, podría tal vez tratar de hacer uno o varios agujeros para salir, pero no tenía encima nada más que el triste bote de pomada anti quemaduras que había cogido del suelo tras la anterior pelea.

Tras un tiempo que se me hizo sorprendentemente largo, noté una presión todavía mayor en mis pies. Entonces, se hizo la luz, pero no sabría decir si eso era algo bueno o malo. Parecía malo, porque ahora me encontraba en el aire subiendo sin control. Y volé, y volé, cada vez más despacio, hasta que llegó un punto en el que paré, y entonces comencé a caer. Y caí, y caí, cogiendo cada vez más velocidad hasta que mi cabeza golpeó contra el suelo. El golpe fue durísimo, tanto que sentí como mi cabeza se quebraba del impacto


Disculpas

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Shinju Kagayaku - 04-02-2026

Mientras Raida ascendía otros cincuenta metros con su presa, yo no daba crédito con lo que acababa de pasar. Ese bastardo cutre se creía que podía venir a suplantarme diciendo mis frases. ¿Cómo que "soy el final del camino"? ¡Pero si eso se lo acababa de decir yo! Carecía de clase y elegancia, y carecía de originalidad y estilo. Fruncí el ceño visiblemente molesto y rabioso, el color de mi piel parecía enrojecer, las venas de mi cráneo se apretaban y bombeaban con una fuerza insólita y la furia invadía cada poro de mi cuerpo.

— ¡Deja de robar mis frases! —


Grité aquello deshaciendo aquella postura marcial y quedando parado de frente a él, frontalmente, con la espada sujeta por la zurda mientras el hombre-potro de su espalda comenzaba a soltar un sin fin de aspavientos verbales intentando intimidarme o provocarme, preso por mi mano de metal. Me encogí de hombros mirando al oni humeante — ¡Venga ya! — bufé dando una patada al suelo — ¡He hecho la entrada más épica que has visto en tu vida-uhm! — dije molesto, señalando con ambas manos lateralmente hacia atrás referenciando el momento de mi toma de contacto con ellos, girando un poco la cabeza mostrando una mueca de incredulidad — Ahí, entrando con un gran monstruo alado, con un grito que hiela la sangre y con todos los presentes huyendo ante mi llegada ¡y presentándome como el villano final de vuestra aventura! Tomo tierra despacio, libero mi poder con estilo y presencia y os ofrezco pelear o rendiros ¿y tú que has hecho? — le recriminé llevando los brazos ahora hacia delante, hacia él, estirándolos por completo y apuntando con mis yemas de los dedos en su dirección, sin soltar mi espada — ¡Abrazar a un jamelgo! Volar erráticamente haciendo estrategias a medias y robándome mis frases ¿¡Pero te quieres tomar esto en serio!? — la pregunta, aunque retórica, iba cargada de frustración y de indignación. ¿Cómo se atrevía a estropear un momento tan increíblemente épico y trabajado con su estupidez y su falta de cuidado y elegancia? ¡Parecían niños tratando de escribir una historieta en la que ellos molaban mucho e ignoraban lo demás! ¡No! ¡La narrativa de nuestras vidas la escribíamos en conjunto con los que compartían la escena del momento con nosotros! ¡¡Y en este caso ese compañero de narrativa era yo!! ¡Shinju Kagayaku el Shichibukai! Menuda perdida de esencia y de presencia... ¡ya no podía volver a hacer una aparición en escena! ¡¿Y cómo se le ocurría robarme mis frases en mi cara-uhm?! — ¡Se supone que estás entrando en la tierra de un Shichibukai para luchar con él a muerte y arrebatar su territorio! ¿¡¿NO?!? ¡PUES QUE SE NOTE, JODER! ¡Ponle algo de ganas y de estilo! ¡¡Y no me robes las frases!! ¡Sé creativo! — relajé los brazos y eché el rostro hacia delante, con una mueca desagradable en la mirada — ¡¡CRE-A-TI-VO!! — grité finalmente, resonando mi voz en el páramo que nos iba a servir de campo de batalla.

Me llevé los dedos pulgar e índice de la mano derecha hacia el puente del tabique nasal y cerré el ojo, respirando profundamente y calmándome, negando con la cabeza y zapateando impaciente con el pie izquierdo — Está bien Shinjito... está bien... no pasa nada... puedes hacerlo... sólo son aficionados, no puede afectarte... — me dije a mi mismo y moví los hombros en círculos para relajarme — Volvemos a empezar. Y cinco, seis, siete, ocho... — y soltando el agarre del tabique de mi nariz, giré mi cuello lentamente tres veces en el sentido contrario al de las agujas del reloj, exhalando el aire por la boca en un largo suspiro de meditación. Me quedé estático al terminar.




Volví a abrir el ojo con fiereza y un gesto duro renovado, serio y altivo, volviendo a adoptar la misma pose que tenía anteriormente, retando en duelo físico a Ashura de nuevo. Las partículas de metal del Daikozui giraban entorno a nosotros mezclando aquel color negro fruto de mi habilidad, con el color blanco fruto de la suya, y todo sembrándose con una conjunción de delgados y aleatorios rayos púrpuras que sacudían el área sin tronar. Mi pupila danzaba por su cuerpo, su cara, su expresión, sus hombros, los brazos, las manos... aquellas dos espadas, la posición de sus piernas y el rastro de humo que él dejaba — ¡Vas a conocer la catástrofe-uhm! — y me lancé a por él con un salto a ras de tierra preparando mi nodachi para arremeter contra él con un barrido manteniendo el Busoshoku preparado en mi filo y mi mano contraria.
Golpeé con el arma de izquierda a derecha, de forma horizontal y paralela al suelo, clavando los pies en este para afianzar mi postura y repetir el mismo movimiento en espejo, de derecha a izquierda asestando un segundo corte. Al terminar la trayectoria de este, agarré la nodachi con ambas manos y la alcé por encima de mi cabeza poniendo la hoja en paralelo con mi espalda y con el filo apuntando a los edificios más allá de esta, la punta hacia el suelo y el pomo al cielo, y en esa posición flexioné las rodillas describiendo un arco perfecto con mis arcos y haciendo descender la espada complemente en plano en un movimiento vertical que dejó el filo en paralelo con el suelo.
Desde esa postura, y con los relámpagos púrpuras surcándonos, alcé mi mirada de un solo ojo inquisidor hacia él y llevé mi mano derecha para sostener las telas de su pecho a tiempo que retrocedía el brazo izquierdo para apuntalar con el arma portada por este el costillar de mi enemigo, ensartándolo y saltando hacia atrás igual de raso que antes con respecto al suelo, aterrizando a un metro de él con la espada tras de mi sujeta solo por la mano izquierda — ¡Hagegege! ¡Muéstrame ese demonio! — le ordené, ya de nuevo completamente sumergido en el combate y preparado para la batalla. Dispuesto a darle el mejor enfrentamiento... no, su último enfrentamiento.




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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Tenoch Titlan - 04-02-2026

Mi ofrecimiento para seguir en la lucha y apoyar a mi capitan, fue ignorado por el tipo de las trenzas, pues empezó a hablar, pero no me quito la mano de encima…nunca mejor dicho… Volvi a retorcerme, en vano, me tenía bien agarrado, maldije para mis adentros, pero no debía dejarme llevar por el momento, asi que aproveche la ignorada que nuestro enemigo me estaba dando y active mi haki de observación básico a 40 metros, con el afán de buscar a mis compañeros.

Pude sentir el aura de Ñorgo muy cerca de mí, débil… como una llama que intenta evitar apagarse, el corazón me dio un vuelco, ..¿Acaso mi compañero estaba muriendo?, Imposible, lo habia salvado, al menos como pude, el ataque anterior lo abría matado, tuvo que ser otra cosa que no vi, por quedar inconsciente al recibir las estacas del demonio esas.

Tambien sentir el aura del capitan, Ashura estaba en pie… bien... y la del hombre de las trenzas, ojalá Ashura le diera con el machete ponzoñoso. Aprovechando mi captura, repare que brotaba sangre de mi cabeza, ya sabía yo que mi akuma me permitía regenerarme más rapido o al menos asi lo sentía yo, pero esta hemorragia si puedo llamarla así era más…. Complicada de cerrar o al menos eso parecía. Repare en aquello que me apresaba, eran.. ¿Virutas de metal?...Mierda, ¿o sea que hay akumas para todo?, me cuestione.. Rapax podia hacer temblar el cielo, Ashura se volvia de Humo, yo me transformaba en un Caballo Alado…El doctor…¿Tenia poderes? No recuerdo…Artur me parece que tampoco. Intente recordar si habia visto algun otro poder así… y una voz en mi cabeza me dijo. – Oxxy podia dejar lugares en silencio, Gero- Gaeru siempre estaba atento a los detalles, era verdad.. recordé ese momento en la playa donde peleando con él, todo el sonido se apagó…Espero que mi amigo, este bien.

Volvi a retorcerme sin existo, asi que aproveche y eleve una plegaria a mi deidad, con el pedido de que me libere de mis ataduras y así ofrecerle la vida del tipo de las trenzas.
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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Ashura - 04-02-2026

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Lo había conseguido, una pequeña batalla, pero todavía me quedaba ganar la guerra.
Aquel hombre parecía decidido a dignificar su figura, a ser más que los demás, a intentar humillarme en cada paso. Esta es mi casa, soy mejor que tú… Una actitud muy marcada, todo el rato. Los combates no se ganaban solo por la fuerza, había algo más que decantaba las batallas y era… La estrategia. Por eso le deje hablar mientras pensaba. Mientras dejaba que las motas siguieran volando, mientras aguantaba con fuerza a Tenoch, mientras ignoraba a Korg, mientras el pájaro seguía entretenido y lejos de mi. Por eso le deje hablar, por que cada segundo se cansaba más, por que mover aquella cúpula que nos estaba sepultando no debía ser sencillo, si yo quisiera hacer eso con mi humo acabaría extenuado, todo era parte del plan, todo era parte del proceso, todo era parte de la historia.

No tomé en serio su berrinche, solo dejé que sucediera mientras que unas leves gotas caían por mi frente, yo también estaba cansado, pero ya lo había conseguido, había conseguido que aquel imbécil nos tratase como idiotas, había conseguido saquerle de sus casillas, había conseguido que pareciera humano, y si podía ser humano… Tan demonio no sería. Había descifrado su personalidad, había conseguido que su capa de frialdad desapareciera, y ese.. Ese era mi primer paso.
- Churrita… Me sorprende cómo logras sacar a la gente de quicio. Pensé que era una habilidad contra mi… Pero no, lo haces con todo el mundo -

- HArHAr… - Reí para mi, mientras su cuello tronaba. El juego había acabado. Era el momento de empezar el verdadero combate, aquello solo había sido la antesala, cuando sentí por primera vez su haki lo entendí, aquello no lo iba a ganar con fuerza bruta, aquello era una guerra de desgaste.

¡Vas a conocer la catástrofe-uhm!

El humo explotó desde mis tobillos, lanzándome despedido y destruyendo completamente el suelo bajo mis pies. Mis piernas se perdieron entre su espesura perdiendo sus formas, mi tren inferior se convirtió en una columna tupida de humo como si se hubiera quemado una hojarasca y me impulsó hacia él. Mientras los dos avanzamos el uno hacia el otro, mi tronco y mis espadas se tiznaban de un negro absoluto completamente recubiertos de haki, el poder se escapaba por mi piel completamente desbocado.

- Es hora de que la conozcas … - le dije mientras los dos nos abalanzamos el uno en contra del otro - a mi espada - grité mientras apretaba los dientes y cargaba mi golpe con mi mano derecha y la hoja del luto  - a mi… - la distancia entre nosotros se esfumo como el humo que soltaba

- DECADENCIA -

Chocamos en el aire. Su espada surcó el espacio mucho más rápido que la mía, pero preparado completamente para recibir su golpe lo sentí como una caricia, sentí como sus fuerzas, aún con todo mi defensa y mi crecimiento, traspasaba hasta hacer retumbar mis costillas mientras su espada chirriaba contra mi cuerpo, pero mi golpe también salió endemoniado, no a su velocidad pero si a una velocidad que nunca antes había sentido. El golpe sonó como un cañonazo, el viento se turbó completamente y sentí su cuerpo temblar con más fuerza que el mío. Impacté con potencia en su estómago, desde mi flanco derecho, por donde intenté partirle la mitad buscando la primera apertura que había dejado su primer golpe.

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Korg - 04-02-2026

Leyenda (Guía de color)


El tremendo golpe que acababa de darme hacía que la cabeza me diera vueltas constantemente. Mover cualquier parte de mi cuerpo se había tornado en un completo suplicio, y para colmo, por algún lado no demasiado lejos había dos energúmenos que no paraban de gritarse - Buscaos una habitación o algo - lo hubiera dicho, si hablar no fuera toda una odisea en aquel momento en el que me encontraba. El cornudo de los malos humos y el otro tipo seguían en su competición personal de quién tenía las frases más básicas y los insultos más insulsos, y estaban haciendo que tuviera la cabeza a punto de reventar. Bueno, a punto de volver a reventar mejor dicho.

Ahí me encontraba yo, tirado en el suelo, con un ojo cerrado y el otro medio medio, mientras veía las nubes - Mira, esa tiene forma de corgi - pensé, intentando levantar el brazo para señalarla, desistiendo cuando sentí un latigazo desde el dedo índice hasta el hombro derecho. Suspiré, cansado, intentando abstraerme todo lo posible de lo que estaba sucediendo a mi alrededor, aunque no podía no escuchar lo que se decían esos dos tipos enormes con malas pulgas (bueno, o en su caso seguramente pulgones porque madre mía) - Hostias, un Urobocomosellame - me sorprendí enormemente, pues una de las nubes se parecía sospechosamente a aquella mítica sierpe planta que tan fuerte era.

Mientras yo estaba ahí muy ocupado "disfrutando" de mi invalidez temporal (de la que me aprovechaba en parte para intentar pasar desapercibido, no fuera a ser que al señor de la tritrenza le diera por volver a lanzarme cual pelota que se le tira a un perro), el amigo Ashura parecía que ya se había decantado por los machetazos, pues después de los gritos pude escuchar gracias a mi excepcional oìdo las consecuencias de los ataques de ambas partes, aunque no pudiera ver lo que sucedía, ni tampoco tuviera las fuerzas como para mirar


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Referencia



RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Shinju Kagayaku - 07-02-2026

Raida, ya habiendo alcanzado suficiente altura soltó a su presa para que se estampase contra el suelo. Le encantaba cazar así, comiendo los restos esparcidos en tierra. Y ahora aquel tipo grande iba a convertirse en su almuerzo.
Tras abrir sus garras y dejarlo caer, aleteó un par de veces para que su presa ganase distancia y después, fija su mirada en él, comenzó a descender en círculos siguiéndolo. No le gustaba perderse esas cosas.

Tras mi primer envite contra su cuerpo y pasar mi hoja de largo, vino un grito... pero no de dolor, si no de batalla. Un bramido que proclamaba el uso de una técnica y con él vino el fresco acero en el costado. Prácticamente fue un golpe mutuo aunque el mío hubiese impactado antes... Aquel oni lo había resistido y lo había conseguido encajar para conectarme otro golpe suyo simultáneo. Escupí una bocanada de sangre hacia su rostro haciendo que el control de las virutas de todo mi área del Daikozui se perdiera, y con él el control de mi mano de metal sobre el jaco enmascarado. Incluso desactivó mi haki por un instante. Apoyé mi mano libre en su pecho para separarnos con un gruñido, retomando al instante la compostura y el espíritu de batalla y mi haki y, desde la postura en la que había quedado tras el primer golpe con mi hombro hacia él y el brazo cruzado por delante de mi con la espada hacia atrás, realicé el golpe más devastador de mi esgrima, al máximo de mis capacidades físicas y más allá de mis límites — ¡ ¡ D A I S A I G A I ! ! — mi exabrupto de furia inundo el campo y el centelleo de mi espada negra surcó la distancia entre ambos tajando de forma diagonal y ascendente la cara de mi adversario y cortando en dos su ojo derecho sembrando de sangre una estela desde su cráneo hasta la punta de mi espada que continuaba describiendo un arco. Era un tajo que tendría que haberle partido el cráneo en dos, pero ese pirata parecía más duro de lo que había supuesto. Aunque... bueno. Un ojo era un buen peaje.

Retrocedí dos pasos, respirando con algo de dificultad y traté de calmarme. Necesitaba volver a activar Daikozui y tener el control de la situación. Amplié el área de mi Kenbunshoku a veinticinco metros para tener un mejor control y amplitud de maniobrabilidad y me centré en aquel espadachín. Sus compañeros estaban heridos o fuera de combate y la cosa ahora quedaba entre él y yo. No esperaba que pudiese encajar mucho más golpes aparte de ese, pero el siguiente movimiento sería una extremidad. Y después su cuello. Estaba decidido a terminar con él en este día, y... no, nada de tazas con cráneos. Qué asco.




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