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[EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - Versión para impresión

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - Mercedes Benz - 31-10-2025

En un delirio de grandeza, claro, porque nadie es más fuerte que yo en mi propio teatro, tuve que tragarme la humillación cuando ese energúmeno logró interceptar mi ataque y me dejó hecha un ocho con un barrido que me sacudió hasta los huesos. Me vi girando, mareada, la visión hecha un molino de viento, pero la furia en mi pecho no se desvaneció con el mareo; al contrario, me espoleó. El mundo me daba vueltas unos segundos, la respiración tiraba y la música en mi cabeza era sólo un tambor insistente, pero el instinto me devolvió la claridad más rápido de lo que esperaba.
 
Cuando recuperé el foco, no era mi cuerpo el que tenía el control: era él. El bastardo no se conformó con barrerme, sino que, con una asquerosa muestra de fuerza, me agarró por la cintura con esa cola repugnante suya. Sentí el contacto como si me hubieran cogido la cintura con una garra fría, un toque que me provocó tanto asco como fuego. No me bastó con eso: también tensó la cola, creyendo que con eso me dominaría. Pues bien, se equivocó.
 
Mi instinto y el orgullo, y la furia me empujaron a reaccionar. Con la claridad que me devuelve la rabia, le mordí la cola con todos mis dientes como quien muerde una papa recién cocida y caliente, tiré hacia atrás y apreté como si fuera a exprimirle el alma. No iba a permitir que me arrastrara ni que me tratara como un trapo.
 
Arranqué mis dientes de la asquerosa cola como quien arranca un trozo de pan duro cuando vi que el marine atacó a la bestia esa y, sin perder un segundo, recurrí a mi maldita Akuma no Mi, me hice pequeña hasta quedarme en cinco centímetros, una miniatura perfecta para escaparme del agarre que me tenía prisionera. El mundo se me agrandó de golpe, pero la libertad volvió conmigo, en ese instante en que la mujer alada se lanzó al ataque, aproveché mi tamaño y mi mala leche para impulsarme con todo: una patada relámpago, toda mi velocidad comprimida en una sola botada contra esa cola que creía dominarme. Fue un golpe limpio y rabioso, pequeño pero lleno de intención —WUAWUAWUAWUA— nada de delicadezas, solo el mensaje claro, no me atrapan, no me manosean y nadie se queda impune cuando toca a los míos.
 
De inmediato salí disparada, corriendo unos nueve metros lejos de esa cola repugnante de Uoni, todavía con la rabia hirviéndome en la sangre. Me giré justo a tiempo para ver a Bai sujetándose de esa cosa como si intentara domar a una bestia salvaje, sus músculos tensos, el rostro contraído por el esfuerzo. —¡Suelta esa cosa asquerosa, mujer!— le grité, haciendo una mueca de disgusto mientras escupía al suelo. Sabía perfectamente que había soltado su espada para ayudarme, y eso me picó más que cualquier golpe, yo podía hacerme pequeña, escapar, desaparecer si quería, pero ella no tenía esa ventaja y aunque me molestara admitirlo, me había cubierto las espaldas sin pensarlo dos veces.

OFF



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - Uoni Sakana - 02-11-2025

El humano pelirrojo al que no le habia prestado atención, salio de la nada y me golpeo, en el lado izquierdo de mi cara, fue como una especie de cachetada, estúpido mono, me confíe al no mirarle. Acto seguido el otro asqueroso humano rubio, al que ya lo habia golpeado con mi tecnica de Gyojin Karate, dio un grito y me golpeo esta vez en el lado derecho, sentí que algo me mordió la cola, la Oni, pobre criaturita eso no era suficiente para liberarse, pero encontre un poco de satisfacción, sin embargo, mi sangre empezó a hervir, pues habia sido alcanzado por los humanos, estos mierdas se estaban atreviendo a desafiarme y la iban a pagar caro.

Parpadeé, sabia en que posición estaba el rubio dado de donde vino su golpe y vi como el pelirrojo de mierda, rodaba. Aprovechando la pasividad de uno despues de propinarme su ataque y la vulnerabilidad del otro grite iracundo. - ¡FULL WET! – Dos gotas de sudor aparecieron en las puntas de mis dedos índices y las dispare, directo al rubio y al pelirrojo.

Pero el asedio de estos mierdas parecía no detenerse, sentí un corte, un golpe en la espalda y un puñetazo todo al mismo tiempo, me volteé a mirar mí cola y con asombro vi como la mujer alada me tomaba por esta, mi comida, mi presa, mi recompensa ya no estaba, la oni no estaba, a donde mierda se habia ido.

La ira me volvio a invadir, ya basta de todo esto. Con el arrebato de furia que ya era parte de mí, movi bruscamente la cola, liberándome del agarre de la alada, la haría pagar, y volvi a gritar - ¡STING! – Y la golpee con mi cola.

Realicé un salto, de 10 metros hacia mi izquierda buscando una apertura del rodeo que me habían hecho y gritando les dije. – ¡MURANSE, MURANSE YA-UO, MALDITOS MIERDAS, NO LOS SOPORTO, QUE MÁS TENGO QUE HACER PARA QUE SE MUERAN… SOY SUPERIOR, SOY MEJOR, SOY ¡UONI SAKANA!-UO Aproveche la distancia y me aplique uno de los botiquines que tenía conmigo, mis ojos miraban fijamente a la turba que eran mis enemigos.

Resumen


Toda La info



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - Han - 02-11-2025

Golpe tras golpe la bestia cedía, Bai cortaba sin miedo y los demás usaban sus puños y sus piernas como martillos y mazos, incluso yo, que apenas había luchado, logré conectar un golpe entre las vértebras del semi-animal antes de volver a saltas hacia atrás para quedar en lugar seguro. Era encomiable nuestro esfuerzo, pero no todo podía salir como esperábamos, aquel ser tenía fuerza, mucha fuerza, y nosotros, por muchos que fuésemos, pagaríamos las consecuencias de aquello. 

En un rápido movimiento, el demonio se revolvió en si mismo, y comenzó a disparar agua de sus manos  "Pero qué narices..." Pensé mientras veía brotas dos balas de agua de la piel de sus brazos, como si el propio agua saliese de si mismo, e impactaron contra los chicos opuestos, los polos del frio y el calor, seguro que les causó daño, pero me preocupaba mas como otro grito salió de la boca de ese quimérico personaje, moviendo la cola con fiereza y golpeando a Bai sin miramiento. Me mordí la lengua, evitando hablar, ya que parecía demasiado preocupado en mis compañeros de... ¿Cubículo? No quería que se diese cuenta de que yo seguía ahí mirando y esperando a otro momento oportuno, momento que llegaría en décimas de segundo. Cuando ya se libró de toda carga, decidió salir de escena saltando para librarse de los demás e intentar sanar su cuerpo, pero ahí estaba yo, dispuesto a aprovechar el momento mas vulnerable de mi enemigo para rematarlo, no era noble, pero yo tampoco, era un pirata al fin y al cabo. 

Según lo vi huir del tumulto fui a por él, de hecho pude darme cuenta también de que iba mas lento "Lo estamos agotando" pensé mientras corría unos metros en diagonal hacia el, unos cuatro metros y medio, mientras cerraba mi puño con tal fuerza que los nudillos comenzaron a ponerse blancos, justo al llegar a esa distancia di un rápido salto hacia su persona, un salto de nueve metros y cuarto, no era un salto elevado, solo fue un impulso con los pies lo más cercanos al suelo, para lo que iba a hacer era mejor tener los pies en la Tierra. 

En un abrir y cerrar de ojos llegué a su posición y, aprovechando que estaba echando un triste discurso de como era posible que derrotásemos a un ser superior, di un gancho hacia arriba con mi derecha, interponiéndose sus peludas y olorosas pelotas en la trayectoria ascendente de mi puño. "En los pendientes reales, si señor" Pensé esbozando una leve sonrisa de medio lado y gritando justo en el momento del impacto. -SUPER PUÑETAZO.- Aquello no era una técnica, no, pero no era mal nombre para una, desde luego. 

Aquello no era lo más potente ni lo mas asombroso, pero era lo que tenía, pues no era el guerrero mas fiero, ni el luchador mas encantador, pero si algo tenía eran ganas de sobrevivir y, cuando se me tocaba suficiente la moral, tenía muy mal humor, tanto que no me importaba romperme huesos si con ello la cara del enemigo se partía también. Mi parte estaba hecha, Pero... ¿Cómo reaccionaría él? ¿Y los demás? Solo podía rezar y confiar porque todo saliese a pedir de boca, nada mas. 

resumen

belico

daños, y regeneración



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - Stroud Nanashi - 02-11-2025

OST

Un dolor incomensurable invadió repentinamente a Stroud. Apenas pudo verlo venir: otra de esas extrañas balas de agua, como la que le había golpeado hacía apenas unos segundos en el hombro, pero esta había sido mucho peor que la anterior. No gritó, sino que, más bien, el aire se le escapó entre los dientes como un silbido. Se tambaleó, a punto de desplomarse sobre el suelo de roca. Sobre su abdomen, la camisa blanca empezaba a teñirse de un vivo color rojo que se expandía progresivamente por el tejido. De fondo, Uoni continuaba dando la turra. Permaneció quieto por unos instantes, mientras oía cómo los acontecimientos continuaban desarrollándose a su alrededor. Todo se sentía como una voz lejana, como si nada de aquello estuviera realmente allí. Aquella vez no tuvo que reprimir el instinto de vomitar. Su vista se emborronó momentáneamente, mientras, instintivamente, sus manos cubrían la herida, tiñéndose de rojo en el proceso. Las gotas escarlatas caían sobre el oscuro suelo de piedra, como pequeñas rojas perlas derramándose por el suelo.

El dolor del hombro había desaparecido, el joven Marine abrumado por el último ataque del monstruo. "Calma, control. Respira. Control," masculló para sí, de forma casi inaudible, sin apenas aire. Empezaba a ser demasiado para él: el pánico, el terror, la incertidumbre. Tal vez aquella criatura sí fuese demasiado para ellos. ¿Quién le mandaba haber ido a aquel lugar? ¿Qué hacía un chaval de Spider Miles tan lejos de su casa? Su respiración se aceleró sin que pudiese regularla. Sintió que todo se detenía a su alrededor, pese a que, en realidad, el muchacho de pelo negro y el estridente pelirrojo debían de continuar la ofensiva. Su cuerpo completo había empezado a temblar; sus dientes, apretados hasta el extremo de estar a punto de romperse, pero él no era consciente. Mil pensamientos circulaban por su cabeza, y ninguno a la vez. Sentía que le ardía el pecho con cada respiración, que entraba como un hierro incandescente.

Apretó los dientes aún más, si cabía, e intentó incorporarse, tomando conciencia de los fuertes temblores que asolaban su cuerpo. "Joder," pensó, "¡joder!". No podía caer, no ahora. El aire se había vuelto espeso, era como si respirase un nauseabundo aceite. Su visión periférica se había estrechado, apenas podía enfocarse. Intentó incorporarse, en vano; le dolía todo, y no le dolía nada a la vez. Sin embargo, sin que él fuese consciente, su cerebro había empezado a poner en marcha todos sus mecanismos de emergencia. Tensó toda la musculatura de su torso, intentando volver a poner la vista en Uoni Sakana. Parecía que todo iba a cámara lenta, todo se le hacía exasperantemente pesado, como cuando uno sueña y no puede más, por alguna razón, que correr lentísimo. Cada músculo, cada tendón, cada hueso estaba implicado en la operación, solo para que Stroud pudiese volver a poner a Uoni en su mira; era consciente de que no era buena idea perderlo de vista demasiado tiempo. El corazón le latía descoordinadamente y con fuerza. El sonido a su alrededor se distorsionaba, se amortiguaba. Sentía su piel casi como una armadura rota, como si debajo de la misma la carne recién herida palpitase. Poco a poco, el mundo parecía ir regresando; no era como si él se hubiese desvanecido por un instante, sino más bien al revés: para Stroud, el mundo había dejado de existir durante apenas unos segundos. Finalmente, logró erguirse nuevamente. Ahogando un estertor gutural, flexionó su espalda, recuperando, si bien de forma exagerada y poco natural, su pose firme, marcial. La Justicia, vestida de blanco y teñida de rojo, volvía a erguirse.

En aquel infierno en la tierra, el joven Marine, uniformado y con su abrigo blanco sobre los hombros, volvía a permanecer en pie. Cada segundo manteniendo la postura se le hacía un infierno por dentro, pero era fundamental que no sucumbiese. Su cuerpo pugnaba por doblarse, pero Stroud sabía que debía mantener el impulso bajo control, y este acabaría yéndose tal y como había venido. La Justicia no se plegaba. La Justicia no temía. La Justicia no huía. La Justicia no moría. Sí, ganarían.

Sus ojos, de un gris más oscuro que de costumbre, recorrieron la estancia, midiendo la distancia entre él y la criatura. No debía perder de vista su papel: ser la vanguardia, atraer la atención del monstruo. No había tiempo para descansar, había que volver a la carga. Que vivieran los demás y, si él tenía que morir, morir como un Marine. Si ocurría lo que tenía que ocurrir, esperaba que Moja pudiese devolver su cuerpo a algún cuartel. Su mentón se levantaba, orgulloso. Aún sintiendo una colosal oleada de dolor que no parecía cesar jamás, el joven Marine esbozó una sonrisa, antes de echar a correr hacia el flanco izquierdo de Uoni mientras sentía los guantes tachonados sobre sus nudillos. No podían dejarse abrumar: la estrategia continuaba. Culminó su movimiento con un rápido salto, para, inmediatamente, rebotar contra el suelo de roca junto a la criatura, lanzándose hacia su flanco izquierdo como una catapulta. En el aire, su puño izquierdo adquirió la textura del mochi, replegándose hacia el interior como un muelle, comprimiéndose por unos instantes. Justo antes de aterrizar, el mochi de su brazo se endureció, liberando de golpe toda la tensión acumulada en el proceso, y Stroud permitió que se descomprimiese, soltándose como un muelle e impactando en la cabeza del monstruo. "¡Strength... Beyond Strength!," exclamó el Marine, sintiendo los huesos craneales de la criatura bajo sus nudillos, justo antes de dar otro salto hacia atrás y tomar posición, encarando a la criatura. "¡En nombre de la Justicia!," exclamó Stroud, sin saber de dónde sacaba las fuerzas, en la habitual monotonía de su voz, "¡¿no tienes más, criatura?! ¡¿Eso es todo?!"

Off



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - Moja - 02-11-2025

Aunque Moja no había logrado hacer nada efectivo en su último intento, no apartó la vista del combate. Desde su posición, pudo observar de primera mano cómo sus improvisados compañeros coordinaban sus ataques contra Uoni. Cada uno se movía distinto, con estilos y ritmos propios, pero de algún modo sus golpes caían casi al unísono, formando un patrón caótico y brutal que el mink no pudo evitar admirar. Por primera vez desde que empezó aquel enfrentamiento, una chispa de esperanza se encendió en su interior. Tal vez… solo tal vez, podrían salir vivos de aquel lugar. Aun así, no todo iba a ser bueno, pues el gorila lanzo varios ataques, impactando en Stroud, Owen y Bai.
 
Los golpes parecían haber sorprendido al gorila. Uoni saltó hacia un lateral, soltando una frase típica de estar en un aprieto. Moja entrecerró los ojos, no podía asegurarlo, pero juraría que el gorila había sentido miedo. O, al menos, una ligera duda. Así que no eres invencible después de todo…
 
El mink notó entonces un cambio dentro de sí, la energía volvía a fluir por su cuerpo. La presión en su pecho desapareció, y sintió que podía volver a canalizar su poder. Aquella sensación de control le devolvió algo de fuerza, un pequeño impulso que bastó para que sus piernas se movieran por instinto. Sin perder tiempo, Moja se lanzó al costado de Uoni, buscando un ángulo más limpio desde donde atacar. Las gotas de humedad resbalaban por las paredes de piedra mientras su figura se deslizaba con agilidad felina. Se detuvo brevemente a unos metros del gorila, ajustando la respiración. Luego, saltó con decisión, posicionándose a unos diez metros de su objetivo. En ese mismo instante, distinguió a Han, que apareció desde el lado opuesto para atacar por el otro flanco. La sincronía no fue planeada, pero parecía casi ensayada.
 
Moja respiró hondo. Su mente se centró en un solo pensamiento:
 
*Aro Aro Cross.*
 
Agitó los brazos hacia delante, y de su cuerpo brotaron dos flechas de energía tangible, una desde cada costado. Con un movimiento preciso, las flechas volaron por encima de la cabeza de todos, para finalmente converger justo a la altura del hombro izquierdo del gorila. Moja aterrizó de rodillas, jadeando, mientras observaba el resultado del ataque. Su corazón latía con fuerza, no solo por el esfuerzo, sino por la mezcla de tensión y esperanza que lo embargaba. Tras su ataque, Moja observa como Stroud ataca de nuevo, posicionándose prácticamente del mismo lado que Moja. El anterior ataque de Uoni lo había dejado un poco aturdido, por eso llegó un momento después del ataque de Moja.
 
Offroll



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - Bai Mudan - 02-11-2025

Bai escuchó el grito de Mercedes que le incitaba a deshacerse de la extremidad del monstruo, pero no le prestó atención.
Al fin y al cabo, no podía  comprender sus palabras.
Así pues, continuó apretando con fiereza la cola del enemigo, mientras Han irrumpía con la furia de los dioses antiguos, descargando su golpe como un trueno divino.

Y sonrió. Sonrió porque el plan —aunque no hubiese sido el origen de la liberación de la otra— había resultado, a su manera, un triunfo digno de contarse.

Pero la sonrisa pronto se desvaneció.

La vocecilla del hombre retumbó en sus oídos con la agidudeza del hierro al quebrarse, mientras sus manos percibían la súbita ausencia de aquella extremidad peluda y húmeda por el sudor. Su mente trató de dar sentido a lo ocurrido, mas antes de lograrlo, sintió cómo algo la golpeaba un poco por debajo de la pelvis, con la fuerza de un mazo invisible.

Le siguió una sensación extraña, casi mística, que recorrió su cuerpo entero: una vibración que se propagó como una ola luminosa bajo su piel. E instintivamente se dobló sobre sí misma, llevando la diestra hacia esa zona supuestamente dolorida.

No había sangre.

Era el dial. Pequeño, insignificante a simple vista, pero su salvador en aquel instante; oculto en el bolsillo, se había erigido en escudo contra el destino. Sí, sólo una vez... pero suficiente para ella.

Una gota de sudor descendió por su mentón como una perla líquida. ¿Cuándo había empezado a sudar?, se preguntó. Su pecho se agitaba, subía y bajaba con la urgencia del ansioso, mientras su mirada, febril, oscilaba en busca de sentido.

Giró entonces la vista hacia Uoni, observando cómo saltaba con el ímpetu de un león acorralado. Después, su instinto la llevó a buscar su espada, pues debía de hallarse cerca. Y ahí estaba, en el suelo, resplandeciente bajo el pálido reflejo de la luna, como un relicario de guerra forjado para los elegidos.

Se inclinó hacia ella, sintiendo el dolor en el lugar, todavía abrumada por lo sucedido, y la tomó mientras el monstruo articulaba palabra.

—Me alegro de que estés bien —murmuró con apenas un hilo de voz hacia Mercedes, al tiempo que se incorporaba junto al arma tomada por la diesta.

A continuación  le sonrió, exhausta, sintiendo por primera vez en toda la pelea el peso de sus actos.

Luego volvió la vista hacia el engendro que los desafiaba. Todos estaban luchando, dispuestos a morir. Pues ahí seguía el marine rubio, desangrándose, firme como un roble que se niega a caer, sostenido por una voluntad que parecía anclarlo a la tierra misma. Y Han... el músico del grupo, combatiendo como un héroe de los viejos cantares, aunque su objetivo hubiese sido, por decirlo suavemente, poco glorioso.

Ella también anhelaba eso: el valor de defender a sus compañeros, de no ceder al miedo, de no permanecer inmóvil como lo habría hecho si el dial no la hubiese protegido. Sí, su voluntad era frágil ante el dolor... pero aquello estaba a punto de cambiar.

Ya no le importaba si la veía venir. Debía terminar rápido pues su guardia se hallaba rota por la fatiga; el arma apenas rozaba el suelo, sostenida con debilidad por la diestra. Y aunque comenzó su avance con amplias zancadas, pronto el ritmo se tornó frenético.

Cuando las zancadas cobraron ímpetu, Bai desplegó las alas y dio un salto breve, de un metro apenas, seguido de una carrera vertiginosa. Entonces una voz se elevó, potente, encendida de determinación:
«¡Strength... Beyond Strength!».
Aprovechando la distracción, su zurda se deslizó hacia el arma, con la precisión de un halcón al acecho.

Estaba a punto de alcanzar los ocho metros. Ya lo tenía a tiro.

Saltó una vez más, recortando de un solo aliento el espacio que los separaba, y estocó con fiereza desde arriba hacia el esternon.
No, no fue un golpe tan devastador como el anterior, pero en su acero latía con la fuerza de su entereza: firme, ardiente e implacable.

Off



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - Owen Yang - 03-11-2025

-¡Ost!-

¡TIUF!

[Imagen: 2281290a377f6a5427f433f1d7ca54e1.jpg]
-¡¡!!-

Al segundo que Owen, finalmente, pudo caer al suelo luego de semejante maniobra arriesgada, pagó las consecuencias: Un impacto que dio justo contra su brazo izquierdo, uno que casi le saca los ojos de las cuencas y comenzó a hacerle sudar frío, apareció. Producto de la inercia, el mismo se envalentonó un poco hacia adelante, mientras el muchacho, apretando los dientes con una fuerza sin igual, intentaba que la consciencia aguantase sí o sí -No moriré.- su mente viajaba a una velocidad tan criminal, tan drogada por la adrenalina, que su corazón latía hasta querer salirse de su propio pecho -No moriré.- su pierna derecha intentó mantenerlo en pie, la rodilla se flexionó, casi cae -No moriré.- su parte inferior dio una convulsión, todo su ser le rogaba un descanso. ¿Contradictorio, verdad? Un cerebro que bombardea hormonas hasta cegarle elementos tan básicos como los nervios...y un cuerpo que ruega por clemencia.

Pero la razón tiene razones que la propia razón nunca va a entender.

No había detenido su marcha y, aún, se mantenía a espaldas del engendro, observando todos y cada uno de sus movimientos. Estaban ocurriendo una sucesión de eventos que aún le mantenían absoluta y completamente enfocado en el meollo de una cuestión rocambolesca: Salir de aquella cárcel y ver qué había pasado con Gwen. Tenía que sobrevivir, sea como sea, así sea con todos los huesos quebrados. Se iba a casar -No moriré.- Viviría con aquella mujer -No moriré.- Demostraría que era más que un simple demonio -No moriré.- Le demostraría al mundo que nunca fue un error -No moriré.- Que su existencia no fue un capricho por dinero -No moriré.- Que la vida podía darle una nueva oportunidad.

Desconocía quienes eran aquellos, pero les debía la vida, y él lo sabía: ¿Qué hubiera pasado si hubiese sido lanzado en aquel ring solo? ¿Qué hubiera ocurrido si solamente hubiera sido un enfrentamiento uno versus uno? La respuesta podría ser tan cruel como violenta...pero, ahora mismo, no existía plano existencial donde pensar en ello.

El dolor era atronador, azotador, incluso, mitigado por la adrenalina y sus niveles de cortisol destruidos. Una bocanada de sangre salió de su boca, como si algo, por dentro, estuviese herido, al igual que su mejilla y nariz que no paraban de brotar sangre, cayendo una gota carmesí atrás de otra y manchando su tan llamativo abrigo rojo que le caracterizaba -Gwen me necesita. Ella necesita cambiar este mundo de mierda.- Cuando su cuerpo buscó trastabillar, él, solito, se enderezó. Quedándose de pie -¡NO VOY A MORIR AQUÍ! ¡NO HASTA QUE ELLA CAMBIE ESTE MUNDO Y PUEDA VERLO!-.

Cuando el pelirrojo volteó, pudo sentir cómo aquel aroma tan nauseabundo y característico empezó a movilizarse.

[Imagen: 6c5c5d9a305fc2c1b790c55ac7b1476d.jpg]
-¡!- 

Incluso con la mirada borroneada por la potencia del dolor y un dolor de cabeza que empezaba a aparecer progresivamente, el chico, usando su fuerte velocidad de reacción, no dudó ni un solo segundo en realizar un salto de nueve metros aún a sus espaldas mientras no le quitaba la vista de encima ni un solo segundo; El monstruoso ser parecía estar huyendo de un arrinconamiento que no podría haber salido mejor ni siendo ensayado -¡VAS A CAER Y VAMOS A SALIR DE AQUÍ!- porque desconocía por completo quienes eran -Mercedes y yo...la encontraremos.- todos y cada uno de sus actuales y temporales compañeros, pero, por primera vez en toda su vida, podía agradecer que aquellos que en parte le habían oprimido en su juventud, ahora, le salvaban la vida literalmente.

Otra vez, el monstruoso ser, completamente iracundo, expresaba una desesperación latente mientras que un Owen que brotaba borbotones de sangre de su rostro seguía buscando mantenerse oculto en una penumbra que le permitía, otra vez, intentar sorprender al peludo, tosco y cornudo individuo -¡! ¡Es el Marine!- allí lo vio otra vez, maltrecho, difícil, pero también detectable debido a sus palabras y su absoluta y completa determinación que le hacía ver mucho más feroz. Lo mismo lo hacía el muchacho de cabellos negros y coleta, el corazón del pelirrojo latía con una intensidad que parecía como si quisiese ponerse los guantes y, también, participar...pero su atención no fue allí, fue a algo mucho más importante...lo que el individuo traía entre las manos: -...tiene un botiquín en las manos?-.

Pese a estar aún a un metro de él, debido a la tenue luz interior y su tremendamente fétido olor, su posición era completamente detectable -¡OHHHHHHHHHH NO!- el ceño del pelirrojo se frunció, demasiado, ¿Osaba curarse delante de él? ¿Luego de dejarle así? ¿De estar todos enfrentándole para detenerle? Su mirada se desató de forma animal y, sin dudarlo ni un solo segundo, se envalentonó hacia el frente del engendro imbatible mientras observaba como unas extrañas flechas buscaban el brazo izquierdo del monstruo y el chico, corriendo con desesperación, arremeter justo contra aquello que tenía entre las manos mientras le escuchaba en su griterío.

[Imagen: a6f8a30e4243ca59e9717c984b1ce774.jpg]
-¡DAME ESO, HIJO DE PUTA!-

Saliendo prácticamente de la nada gracias a su excelente capacidad de sigilo y sin siquiera mencionar una palabra, apareció como un relámpago, corriendo a toda velocidad, aprovechando la distracción de estar en el intento primero de comenzar a vendarse: No. Él iba a caer aquí, y ahora, sin ninguna curación que valga. ¿Quién diría que tu enorme experiencia como ratero te salvaría la vida algún día, Owen? Bueno, hoy tocó demostrarlo: Corrió el metro que les diferenciaba y, luego de quitarle el botiquín de las manos debido a la lentitud que tenía al aplicarse el vendaje, lo guardó dentro de uno de sus bolsillos para, posteriormente, seguir corriendo otros seis metros hacia adelante, volviendo a esconderse en la oscuridad mientras sus piernas temblaban y rogaban por sucumbir -No me vas a matar, ¡Ni ninguno de nosotros caerá aquí!- No iba a delatar su posición, aunque se muriese de ganas por seguir en aquella lucha desmedida.

Abran el librito




RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - Mercedes Benz - 03-11-2025

Ya a una distancia prudente y todavía diminuta gracias a mi Mini Mini no Mi, respiré con fuerza, intentando sacudirme la tensión que me recorría el cuerpo. Desde mi tamaño, el mundo se veía enorme, grotesco, casi ridículo, y aun así, no podía evitar sentirme poderosa. Recordé entonces que en mi bolso llevaba algo de comer, un pequeño tesoro para emergencias, y al pensarlo, mi estómago gruñó como si reclamara atención después de aquel maldito golpe que el tipo raro había tenido la suerte de darme. Sí, suerte, porque nadie, absolutamente nadie, es más fuerte que yo. Mientras todos los demás seguían lanzándose al ataque, cegados por la adrenalina, aproveché mi ventaja. A este tamaño nadie notaría mi presencia, podía moverme entre las sombras, observar, planear y, de paso, darme un pequeño gusto. Total, incluso las grandes guerreras del Cabaret merecemos un descanso, ¿no?

Primero vi cómo Uoni retrocedía tambaleante después de los golpes que todos le habíamos soltado, aunque claro, no sin antes intentar hacerse el valiente. Con esa cara de pez fuera del agua, lanzó lo que parecía ser una bala líquida, una especie de proyectil de agua a presión directo hacia Owen y Stroud, mientras su cola se movía con una velocidad que apenas pude seguir. El impacto contra Bai fue tan brutal que, por un segundo, creí que le había sacado todo el aire del cuerpo. Todo pasó en un parpadeo, y antes de que cualquiera pudiera reaccionar, el maldito ya estaba saltando hacia atrás, alejándose como quien sabe perfectamente que lo tienen acorralado. —Tsk… maldito perdedor— murmuré entre dientes, apretando los puños diminutos con rabia. Nada me irrita más que los tipos que juegan sucio y luego huyen con el rabo entre las piernas.

Y lo mejor de todo, lo que realmente deleitó mi vista, fue ver cómo todos seguían atacando a Uoni sin descanso, como si aquel desgraciado fuera el blanco perfecto de una función improvisada. Primero fue Han, moviéndose con una velocidad tan endiablada que apenas pude seguirlo con la mirada, parecía un relámpago humano, aprovechando su cercanía para lanzarse directo al ataque con una precisión que hasta me sacó una sonrisa de aprobación.

Y como si eso no fuera suficiente espectáculo, en un santiamén vi cómo Stroud se acercaba también, colocándose a escasos metros del tipo y golpeándolo con una especie de masa viscosa que brotaba de sus manos, no tengo idea de qué demonios era eso, pero se veía increíblemente potente. La escena era un verdadero deleite, todos dándolo todo, descargando fuerza, furia y estilo, cada uno a su manera, como si el aire mismo vibrara con la intensidad del combate.

Y ahí estaba yo, diminuta, mirando el caos con cierta melancolía y diversión mezcladas, porque sí… lo estaban haciendo bien, pero no eran mis compañeros del Cabaret. No era Rosse, ni Gwendy, ni Varo, ni Alana. No eran esas voces familiares que llenaban el campo de batalla con risas, gritos y fanfarria. Sus movimientos eran impresionantes, sí, pero no tenían la chispa del espectáculo, ese toque de elegancia, locura y brillo que solo nosotros sabíamos ponerle a una pelea.

Suspiré, cruzando los brazos mientras seguía observando. —Hacen lo que pueden, pero sin el Cabaret, cariño, esto no es más que un ensayo barato.— murmuré para mí misma, aunque una pequeña sonrisa se me escapó al ver al pobre Uoni tambalearse bajo la presión. Al menos, eso sí, me estaban regalando un buen show.

Cajita Feliz



RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - Uoni Sakana - 04-11-2025

Cuando estaba por terminar de aplicarme mi medicina, sucedieron varias cosas al mismo tiempo, un destello rojo me quito de mis manos el botiquín, dijo algo, pero no lo escuche, quede perplejo, luego sentí un leve golpe en mis atrofiados genitales, mire hacia abajo y vi que era el pelinegro, el mierda habia aprovechado el momento de mi salto y la apertura del pelirrojo para golpearme allí, esto era la gota que colmaba el vaso, hasta aquí habia llegado el pelinegro, tensé al maximo mis músculos y descargué toda mi ira y frustración sobre él al grito de.  - ¡Hyakumaigawara seiken! Y golpee al pelinegro de mierda directamente la cabeza con mi puño derecho. El ataque fue violento. Pero el asedio de estos mierdas no habia terminado, alce la cabeza sin perder tiempo y vi al humano rubio posicionarse a mi izquierda, ese mierda seguía vivo, era imposible, lo habia atacado 2 veces y allí estaba, de pie, herido, si... pero de pie, por primera vez en años sentí miedo y supe que mi vida llegaría a su fin despues de recibir su ataque, verdugo no pide clemencia, razone en una milésima de segundo

A pesar de todo mi mente se aclaró y entendí lo que debía hacer, yo mismo seria mi verdugo, nadie me derrotaría, solo yo soy capaz de hacerlo. Llevé sin vacilar el dedo índice de mi mano derecha a mi barbilla, mientras veía como la mujer alada se acercaba a atacarme, sonreí con sorna, luego mis ojos se posaron un segundo fugaz en la oni, lamentaba no haberla probado, no haber bebido de su sudor, pero eso ya no importaba, con voz firme y al unísono del grito del marine "Strength... Beyond Strength" dije. – Uchimizu – El ataque en conjunto del marine y el mío fue decisivo, la bala perforo mi cráneo, al mismo tiempo que mi cabeza era golpeada por el mochi, por la combinación de fuerzas mi cuerpo cayo hacia un lado, producto de los impactos en simultaneo. Con el último segundo de vida que me quedaba, ese previo a la ejecución de la tecnicas, tanto por mi parte como por la del marine, comencé a ver pasar por mis ojos toda mi historia, me vi a mí, posando ante el espejo desnudo, deslumbrado por mi propio cuerpo, me vi, sentado en mis aposentos, inyectándome esteroides…oh mis amados esteroides cuanto los extrañaría, me vi feliz degustando carne de gyojin, humink, oni, tontatta, etc y etc y me vi masacrando hombres, mujeres y niños, que buena vida tuve.

Sí, habia partido del mundo, por mi propia mano o al menos eso quiero pensar y lo único que iba a extrañar realmente era volver a verme a mí mismo. Me amo y los odio… fue el último pensamiento que paso por mi cabeza.

Mi cuerpo quedo tumbado en posición fetal sobre la fria piedra y comenzó de a poco a destransformarse, así llego a su fin, mi hermosa vida.

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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El camino para ser alguien; Parte 2 [GRUPO 3] - Owen Yang - 04-11-2025

La adrenalina era capaz de jugar buenas pasadas y, esta vez, había ayudado a que las temblorosas piernas de Owen aún pudiesen mantenerse en pie; Su cerebro había mantenido un estado de supervivencia tan salvaje, tan animal, que le permitió analizar muchas de las situaciones en décimas de segundo y, sin querer queriendo y con una capacidad de coordinación que parecía casi practicada desde antes, entre todos los presentes en aquella gran caja de piedra, estaban siendo capaces de abatir al engendro que lo había dejado tiritando a todos los presentes.

¡SSSSSSSSSSSSSH!, el sonido de las zapatillas del muchacho, las cuales chirrearon por su derrape y frenada de golpe, una que le obligó a ponerle de rodillas.

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-¡NGH!-

No podía detenerse, no podía ceder. Necesitaba ver si Gwen también estaba bien. Si Mercedes estaba aquí con ellos, tal vez, ella no andaría lejos. Lo que detuvo que su rostro impactase contra el suelo, ciertamente, fueron sus dos brazos que mantuvo rectos tensándolos hacia adelante, casi como si fuesen dos palos que evitasen que rozase mínimamente el frío de aquellas rocas falsas, aquel escenario que fue montado para todos los presentes -Todavía no.- balbuceó, cerrando uno de sus ojos mientras la adrenalina empezaba progresivamente a reducirse y la anestesia decidía dejar de mitigar un poco los dolores, casi acalambrándole el brazo del impacto que recibió anteriormente. El pelirrojo, de espaldas ante todo el tremendo conflicto que sucedía no muy lejos de él, volteó, pudiendo sentir de forma mucho más tenue aquel aroma fétido a sudor tan identificable y memorizado por su cabeza, girando su cuerpo mientras se sentaba en el suelo -...Agh...agh...- y, sin parar de jadear mientras uno de sus ojos se cerraban de dolor, llevó su mano izquierda hacia el bolsillo del mismo sentido, fallando una -Joder...- y otra -...joder!- y otra vez -¡COÑO!- porque le temblaban tanto pero tanto las manos y estaba tan acalambrado que, al cuarto intento, pudo tomar lo que allí buscaba: Su nuevo botiquín y su Den Den Mushi.

A la distancia podía verse la espalda del marine, al muchacho de cabello negro y coleta roja peleando a todo dar e, incluso, viendo como el de aspecto más asiático recibía un impacto muy fuerte seguido de un grito colérico de parte de la bestia inmunda contra la que habían estado combatiendo hacía ya un largo rato. El pelirrojo no dudó, aprovechando su sigilo y distracción, de abrir aquel pequeño botiquín delante de si y empezar con una protección atrás de la otra; Esto recién empezaba, e iba a salir de allí como sea. Sentado, con su mirada dirigida hacia la violencia implícita y ligeramente tapada por aquel gran abrigo blanco del Marine, el pelirrojo observaba, mientras rodeaba uno de sus brazos con gasa, un parche sobre un pequeño corte en el cuerpo, algodón para quitarse la sangre cómo los acontecimientos no parecían detenerse -...Qué está...?- y cuando lo escuchó, "Uchimizu" -¡!- ¡PAF! el individuo decidió auto-rematarse, pudiendo sentir la estridencia de su espalda al golpear contra el suelo y hacerlo temblar debido a su enorme altura.

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-...se ha...matado?-

Eso sí había sido sorprendente, muy, mucho. Con el vendaje colocado e intentando limpiar algunas de sus heridas y sangrero de nariz con el antebrazo, el pelirrojo no dudó en ponerse de pie mientras su cuerpo -¡AGH!- le obligaba a que no, a que ceda, haciéndole trastabillar. No dudó en querer quitarse la duda de si efectivamente aquel monstruoso individuo había decidido acabar con su vida y, en efecto, caminó la diferencia de metros hasta quedar cerca del pelirubio Marine, mirando hacia el cuerpo inerte con disgusto -Cabrón de mierda, menos mal.- pero su corazón y mente palpitaron pronto. Aquel chico parecía tener una energía inagotable y una fijación inconmensurable con su objetivo final: Su futura esposa -¡Necesito salir de aquí!- exclamó con fuerzas, mientras corría hacia la pared más cercana que tenía -¡HEY! ¡MANGA DE HIJOS DE PUTA! ¡DÉJENME SALIIIIIIIIIR!- en su griterío su voz se quebraba, mientras que martillaba con la parte baja del puño la pared una y otra vez, con tanta fuerza que hasta estaba empezando a lastimárselo, y raspárselo. Su ceño fruncido e intensidad parecía no calmarse ni en lo más mínimo, hasta la presión le había reventado la parte inferior del párpado y, siendo una parte tan sensible, comenzar a hacérsela sangrar, generando un canal que bajaba con densidad.

Se quedó quieto, dejando su puño pegado hacia la pared. Bajó la cabeza de golpe, mirando hacia el vacío, y hacia el suelo. No dudó, automáticamente, en girarse para ver hacia el rubio que traía aquel abrigo blanco tenuemente decorado por el carmesí de la sangre que voló en todas las direcciones posibles.

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-Oye.-

Mantenía un silencio sepulcral, tenso. Su mirada, inevitablemente, voló hacia cada uno de los presentes que habían hecho esto posible, pero empezó a dirigirse hacia el pelirubio simple y llanamente por la cercanía y...por su condición de "enemigo" bajo su visión -Necesito que me...ayuden con algo.- sus ojos se desviaron hacia la muchacha alada, la cual también demostró una valía incondicional al igual que lo hizo el pelinegro y el chico-gato a la lejanía, gente a las cuales, literalmente, Owen les debía la vida...pero a quien más miró fue a Mercedes, con la cual, manteniendo el ceño fruncido, se mantenía en una pura complicidad, como si supiese exactamente qué iba a ser lo posterior que el pelirrojo diría -Por favor...necesito que me ayuden.- su mirada bajó otra vez hacia el suelo, apenado, angustiado -Les debo la vida a todos, a todos y cada uno de los que están aquí, para que pueda continuar vivo hasta lograr ver aquello que quiero ver, pero...- su mirada se mostraba desesperada, flagelada por la incertidumbre y el dolor de no saber cuál era el estado de la chica que él amaba.

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-...por favor, ¡POR FAVOR! ¡Ayúdenme! ¡Allí afuera tal vez esté mi futura esposa! Tal vez pasando por algo parecido, o peor...o no sé, ¡Los necesito, a todos!-

Gritaba tan desesperado, tan muerto de angustia, la adrenalina empezó a volverse una mezcla entre pánico e indefensión, vulnerable, siendo capaz de ceder todo lo que demuestra ser en una primera instancia por ella -A todos les debo la vida, a todos. A ti, chico-gato,- le señaló, por mucha penumbra que hubiesen todos eran relativamente visibles, empezó a hacerlo con cada uno -A ti, pelo largo, a ti, chica con alas, a ti, Mercedes, y...a ti, Marine.- porque si bien el Mink más lejano tenía el uniforme, ciertamente, quien tenía delante parecía de rango mayor -Por favor...ayúdenme a salvarla...no podré sin ustedes, qué cojones me hubiese pasado si hubiese estado aquí sin que podamos ganarle todos a este energúmeno...- desvió la mirada hacia el monstruo, para seguir -¡POR ESO!- y otra vez, fijó su rostro en el rubio de mirada intensa y feroz, tan lastimado como lo estaba él -¡Háganme lo que quieran una vez que la encontremos! ¿Me quieren llevar contra las autoridades? Háganlo, ¿Quieren que me quede preso hasta cumplir condena? Lo hago, pero por favor, por favor...- su cabeza cayó, derrumbada, apretando los labios para evitar la angustia que abotonaba su corazón y se mitigaba por los pulsares de dolor aún persistentes. No le importaba en lo absoluto delatarse, decir abiertamente que era un pirata o que su cabeza estaba en búsqueda y captura. Nada, no había nada más importante ahora mismo -Ayúdenme a buscar a Gwendolyn Yang...y después, haré lo que ustedes quieran. Cumplo con mi palabra...de pirata.- hasta se delataba abiertamente, dejando en claro que por ella, ¿Por Gwen? Se dejaría hasta las uñas de los dedos ser quitadas una por una.

Levantó su mano izquierda con su Den Den Mushi, colocando la frecuencia que su chica favorita le había dado: No había caso, nada ocurría, el caracol no decidía moverse, ya sea por incapacidad de comunicación...o por no atender del otro lado -...joder...- y la frustración y el miedo del pelirrojo se devolvió en una expresión que denotaba pánico...pensando en lo peor.

Abrí la cajita