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T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Versión para impresión

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Max D. Bambú - 27-07-2026

El joven recluta Gregorovich acató las órdenes de su Mariscal y su Comandante con envidiable disciplina marcial, haciendo una vez más el saludo del Ejército antes de afirmar verbalmente que les esperaría en su casa con algo de comer. Qué muchacho tan simpático, pensaba Bambú. Se alejó a trote ligero antes siquiera de que el mismo panda pudiera halagar su revolucionaria actitud y en la distancia pudo ver su aura, tan asustada, tan agradecida, haciéndose más pequeña hasta desaparecer del rango de visión del mink.

Una vez dentro de la cueva, Kisuke parecía orientarse perfectamente gracias a la sensibilidad de sus ojos, de modo que parecía no necesitar antorcha alguna. Apartó su propia antorcha mientras su camarada creaba uno de sus famosos ratones de hollín. Bambú extendió su mano y dejó que el polvoriento animal trepase por su brazo hasta su hombro izquierdo, el hombro de la Revolución. —Le mantendré informado, comandante. —Prometió el úrsido bicolor antes de encaminarse hacia la aventura. A lo largo de su camino, tuvo que hacer un esfuerzo considerable por no quedarse parado mirando las interesantísimas vetas de mineral que se iba encontrando por el camino. Había carbón, pirita e incluso azufre y puede que sus ojos estuvieran pasando por alto algo incluso más interesante. Quisiera poder llevarse algunas de esas piedras al despacho, ya que la pirita y el azufre eran muy bonitos en su estado natural. Sin embargo, no se detuvo en ningún momento e hizo bien, porque de repente, desde las profundidades de la mina, una triste melodía empezó a llegar a sus oídos. ¿Quién la cantaría en aquel lugar tan recóndito? —Estoy escuchando una melodía, voy a investigar. —Le susurró al ratoncito en su hombro izquierdo al tiempo que giraba en esta dirección a lo largo de su camino. A lo lejos de la cueva podía apreciar un tenue brillo, cada vez más intenso, que delataba la presencia de alguna fuente de luz al fondo. Media centena de pasos le llevaron hasta la apertura del túnel, que rápidamente devino en una estancia circular con una caja de música de la cual venía la melodía que estaba sonando. Al lado de la caja, completamente dormido, había un... ¿un hombre candelabro? —Me he encontrado con alguien. —Susurró, de nuevo al ratón. —Es un hombre vestido como un candelabro... —¿De qué iba toda esta historia? Se sentía estúpido contándole esto a Kisuke, pero era protocolo informar de todo lo que veía.

Dejó que Kisuke hiciera con esa información lo que estimase conveniente, pero él sabía cómo tenía que proceder a continuación. Se acercó poco a poco a la caja de música mientras el hombre continuaba durmiendo, tratando de no hacer ruido para no despertarlo, y levantó la aguja que recorría ininterrumpidamente el disco para silenciar la melodía por completo. Se giró hacia el bello durmiente. —Buenos días, lamento interrumpir tu sueño reparador, pero estoy buscando a una chica llamada Charllote. —Se mantuvo a un par de metros de distancia del sujeto. Sólo su brazo izquierdo estaba levantado, aunque más por costumbre de llevar la antorcha que por otra cosa, ya que la estancia estaba iluminada y no la necesitaba. —Entiendo que eres compañero del agradable hombre reloj que la reclutó, ¿verdad? —No hizo ningún movimiento brusco, no usó el tono más intimidante que tenía en su repertorio. Estaba siendo razonable. Porque Bambú era así, razonable. Pero no por ello aquel hombre candelabro debía de estar tranquilo. Un mal movimiento podría suponer un destino aciago para aquel hombre.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Kisuke Kageyama - 27-07-2026



El muchacho escuchó la orden de los revolucionarios, con una actitud encomiable, pudiendo sentir Kisuke, a través de su percepción del haki de visión, el miedo y la gratitud que el chaval sentía en aquellos momentos. Con una sonrisa en su rostro, y, tras equipar a Panda con uno de sus ratones de hollín, se adentró en el túnel situado más a la derecha de su posición, mientras el úrsido mink, se metió por el que estaba situado a la izquierda del que había escogido Kisuke, aseverando, como si hiciese falta, que le mantendría informado. Entró con paso firme por el túnel y empezó a caminar escudriñando todo lo que podía abarcar su vista con su ojo penetrante, sin descuidar las señales que le transmitía tanto el ratón que acompañaba a Panda, como su propio Kenbunshoku.

"Veamos a ver de que trata todo este asunto..."

Mientras iba avanzando por la cavidad, pudo observar en las rocosas paredes grandes vetas de cuarzo blanco con grandes cristales bien formados, y en los bordes de estos y en algunas de las grietas entre los cristales de sílice blanca podía ver los reflejos dorados de cristales más o menos cúbicos de pirita, que teñían de un color verde-amarillento, la zona alrededor de donde se encontraban, como producto de la alteración hidortermal del sulfuro de hierro de la pirita, dando lugar a la aparición de azufre nativo. La geología era una de esas ramas del saber que siempre le había llamado la atención al antiguo pescador, pero ahora no era tiempo de entretenerse observando rocas. Tenían una misión.

"Podría ser un buen lugar para visitar con calma..."

Mientras iba avanzando, le llegó la voz de su amigo a la mente diciendo que escuchaba una melodía, que lo iba a investigar. Kisuke tuvo que refrenar su impulso de darse media vuelta e ir hacia allá con él. Sería mejor dejar investigado el túnel al completo. Aún así, tras unos minutos más avanzando, llegó a un callejón sin salida. No había nada en aquel sitio, por lo que estaba dándose la vuelta cuando la voz de Panda le advirtió de que había un hombre vestido de candelabro.

"¿Pero qué cojones...?

Aquello estaba empezando a tornarse muy extraño. No solo por lo que habían descubierto y aprendido por medio del chiquillo, Gregory, si no por lo que el propio Kenbunshoku le transmitía. Podía sentir que, ciertamente había un aura pequeña en cuanto a intensidad cerca de Panda, por lo que empezó a caminar de vuelta por el camino, lo más rápido que podía. Por lo estrafalario de las pintas que el úrsido decía que aquel hombre tenía, sumado al extraño nombre que les dijo Gregory, hacían que todo aquello le escamase al Comandante. Aunque, en apariencia, aquel tipo parecía en un estado de calma, similar a las presencias de la gente cuando duerme, no podían fiarse de aquella situación tan estrambótica.

"Supongo que el Peluche puede hacerse cargo de ese tipo... pero iré para prevenir cualquier sorpresa que ese friki pueda tener preparada..."

Tras unos pocos minutos, llegó a la sala de entrada donde se habían separado y se encaró al túnel por el que se había metido su compañero, presionó con el pulgar de la mano derecha la guarda de Yamigiri, aflojando la hoja de la vaina
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. Se adentró en el túnel en pos de su peludo amigo.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Tenoch Titlan - 29-07-2026

Quizás haya sido el hecho de distraerse tanto con las formaciones rocosas de aquella cueva que el antiguo y pescador y entusiasta de la geología, no noto en ningún momento que iba por un camino sin salida, pero ¿cómo saberlo? Al toparse con la pared infranqueable, decidió dar marcha atrás y volver por donde vino, no sin antes ser avisado por el Panda, quien sí tuvo mejor suerte y encontró al hombre candelabro, no tardo o quizás sí, en volver a la entrada, que se encontraba totalmente vacia y enfilo por el camino que un tiempo atrás su compañero habia elegido.

Por su parte nuestro Ailuropoda Communismus Melanoleuca ó Panda Comunista Gigante para aquellos que no entienden de lenguaje científico, miraba al hombre candelabro, se acercó sigiloso a la caja de musica que reposa cerca de este y levanto la aguja con aquellas manos que tanto ansiaban levantar las cadenas de los oprimidos, el hombre candelabro no se despertó ante este acto, pero lo que si hizo que se sobresaltara fueron las palabras del Panda, su voz temida o bueno la menos temida del repertorio del Panda, surgió efecto en aquel extraño hombre, se puso de pie y tomo los candelabros que reposaban a cada lado de él con cada una de sus manos, miro al Panda y se quedo tieso…inmóvil, habia escuchado al mink sí, pero estaba interpretando su papel a la perfección, Bambú podia notar con su haki como el hombre se desesperaba, ya habían pasado 5  minutos cuando el hombre candelabro soltó un suspiro y se seco el sudor de la frente, miro a Bambú y dijo. - SACRREEBLUUUUUUU. – estiro la ultima letra sin necesidad alguna, parpadeo dos veces y volvio a hablar. – ES INGREIBLEE QUE NO LO DEGEN DOGMIRG A UNO EN PAGZ… Y CON GEGSPECTO A TU A PREGGUNTA, NO ZZEEE DE GUEE HAGLAGS, SACREEEBLUUUUUU, SOY UN CANGELABGRO. Dicho esto volvio a adoptar aquella pose que habia tenia hasta hace unos momentos.
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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Max D. Bambú - 29-07-2026

Puedo sentir con la amplitud de su haki de observación que Kisuke regresaba por donde había venido. Tal y como estaban dispuestos los túneles, quizás habría podido facilitarle el trabajo haciendo un túnel directamente hacia él, pero no tenía claro si quería acudir directamente allí o investigar otro de los túneles por su cuenta en busca del hombre reloj. Ahora que habían encontrado un candelabro, parecía cada vez más plausible que lo que hubiera visto la muchacha fuera una persona disfrazada. Las intenciones que tuviera esta gente, sin embargo, continuaban siendo un misterio.

Aquel hombre que se había quedado dormido en lo que quizás fuera su puesto de trabajo se sobresaltó al escuchar la voz profunda de Bambú y se levantó casi al momento, recogiendo los candelabros que tenía a sus lados y poniéndose erguido. Se quedó completamente inmóvil en esa posición y Bambú hizo lo mismo, pero no dejó de mirarle a los ojos ni por un momento. Cinco largos minutos transcurrieron en los que ninguno de los dos pronunció palabra alguna. Bambú podía sentir que Kisuke estaba cada vez más cerca, llegaría en cualquier momento y estaría algo confuso sobre por qué de repente el silencio se había propagado por la estancia. Con su haki podría corroborar que Bambú estaba perfectamente, de todas formas, y que así lo estaba, aunque asustado, su excéntrico non-interlocutor. Fue entonces cuando aquel hombre emitió una maldición en un idioma desconocido para el panda, quizás proveniente del North Blue. Lamentablemente alegó que no sabía de qué le estaba hablando, que era increíble que no le dejasen dormir tranquilo y que él sólo era un candelabgro. Acto seguido, regresó a su anterior postura de inmovilidad total. Los brazos erguidos para sujetar sendos candelabros, uno a cada lado, y la mirada hacia el frente, como si el mink no existiera. Suspiró. Aquel hombre estaba asustado, podía sentirlo con claridad cristalina y tenía la inmensa suerte haberse encontrado con un Ailuropoda Communismus Melanoleuca especialmente paciente. —Escucha, mi comandante está a punto de llegar y de verdad que necesitamos que nos proporciones toda la información que puedas. —Empezó con claridad, sabía que aunque no se moviera podía escucharle y entenderle perfectamente. —Puedo notar que estás asustado, no te molestes en ocultarlo. Si me tienes miedo a mí, no te haré nada. Si le tienes miedo a otra persona me encargaré de que tampoco te haga nada. Pero necesito que seas sincero conmigo, porque si me mientes también lo sabré. —No dijo qué pasaría si eso sucedía, a veces la imaginación de un hombre es mucho más terrorífica que la realidad misma.

Kisuke estaba al caer, pronto sería su turno de lidiar con el extravagante candelabro francófono. —Ahí llega, el comandante Kageyama, creo que ya se escuchan sus pasos. —Anunció Bambú, que sentía el aura de Kisuke a punto de llegar a la estancia. —Mi consejo es que cooperes, hombre candelabro, el comandante Kageyama no está de un humor especialmente bueno. —Y guardó silencio, pues llegaba El Azote de Dimípalo.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Kisuke Kageyama - 29-07-2026



Mientras empezaba a adentrarse en el túnel por el que se había metido Panda, pudo escuchar las úlitmas palabras del mink y luego un silencio. Un largo silencio, extraño, porque había escuchado perfectamente al úrsido dirigirse a la otra presencia que había en aquella estancia. Aquella situación era cuanto menos extraña, por lo que siguió avanzando rápidamente a pesar de que el aura del Mariscal permanecía igual que antes, y el del otro sujeto, parecía inquieto y asustado. Kisuke no entendía aquel silencio pero parecía que la situación estaba bajo control.

"¿Qué coño estará pasando en aquella estancia?"

En esta ocasión no iba fijándose en las paredes de su alrededor donde podría haber visto unas estructuras geológicas similares a las del túnel que él mismo había explorado hasta el final, pero el antiguo pescador tenía su mente y su vista, así como el radar de su percepción, focalizados adelante, donde se encontraba el mink y su interlocutor.

"No entiendo nada..."

Tras cinco minutos de completo silencio, que a Kisuke le parecieron horas, pudo oír la voz del otro tipo a través del ratón, diciendo una sarta de tonterías con un acento endemoniado y, en algún punto, ininteligible, pero que, gracias también a la percepción del antiguo pescador, pudo notar la esencia de su mensaje. Estaba escurriendo el bulto y haciéndose el orejas, como se suele decir.

"A este le quito yo la tontería rápidamente..."

De nuevo silencio, aunque más breve en esta ocasión, porque el Panda tomó la palabra, justo cuando a lo lejos, Kisuke pudo vislumbrar una luz. Su compañero estaba tratando de ser diplomático, y era algo que el antiguo pescador agradecía, porque la paciencia no se encontraba entre sus virtudes. Por lo que se aproximó hacia la oquedad que daba paso a la estancia donde se encontraban en aquel extraño dialéctico ambos hombres. Ahora si, Kisuke podía ver la estrafalaria pinta que tenía aquel tipo. Utilizó su ratón para decirle algo a Panda, en un susurro.

-Estoy convertido en hollín, a la entrada... Tienes cinco minutos para agotar la diplomacia... No podemos perder tiempo...

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Tenoch Titlan - 31-07-2026

Nuestro hombre Candelabro seguía inmóvil, no miraba al Panda a los ojos, sino lo veía eventualmente se aburriría y se iria…¿No?, en eso escucho el suspiro de Bambú, pero firme en su postura siguió sin mirarle. Nuestro peludo (y seguramente muy calentito) amigo le comento que su comandante estaba por llegar, si bien el caballero de dorado nunca lo habia visto, sabia perfectamente de quien hablaba Bambú…Kisuke Kageyama, trago grueso pero se mantuvo firme, un sudor frio empezó a bajarle por la frente, volvio tragar grueso, de imaginar que podia hacerle un hombre como aquel, acompañado ademas por un mink de casi 4 metros de alto, el corazón empezó a acelerarse y los dos revolucionarios gracias a su Haki podían sentir como el hombre era invadido por el terror, pensó en mentirle, pero el hombre delante de él, le dijo que no lo hiciera porque lo sabría, ya conocía esa clases de poderes, él mismo habia sido víctima de ellos…cuando su amo…su amo…. la imagen de un león paso fugaz por su cabeza, las manos comenzaron a temblarle descontroladas y mantener la postura se le estaba haciendo cada vez más dificil.

Cuando el panda dijo “Ahí llega”, los ojos del candelabro fueron a parar a la entrada de la cueva, el sudor que hasta hace unos momentos era una gota, ya le escurría por la cara, pero lo que termino de quebrar a aquel tipo fue justamente ver una pared de hollín donde estaba la entrada, Kageyama habia llegado y su sola presencia ensombreció el recinto, el haki de los revolucionarios no fue tan rapido como sus narices y odios, que pudieron percibir como el hombre se empezó a mear…si…. a mearse del susto, perdio la postura, cayendo al suelo de rodillas, sobre su meado, aun sostenía sus candelabros en la mano, miro al panda, a la pared de hollin otra vez y dijo. – SACRREEBLUUUUUUU . bajando la mirada y secándose el sudor de la frente, subio la mirada con la esperanza que la imagen de aquellos dos desapareciera, pero no fue así, allí seguían, comenzó a hiperventilar, a respirar con mucha dificultad, mientras lo hacia levanto la mano derecha para pedirles más tiempo, pasaron un par de minutos y se recompuso lo mejor que pudo, se levanto, con los candelabros aun sostenidos, miro a Bambú para decirle. – OG OG OG NO TIENGE QUE MAG..MAG…MAGTAGME, POF GADOR, MIO NOMMBBRE EZ YIAN PAUL GLOTIGER, SOY SOLO UN TGABAGADOR.
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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Max D. Bambú - 31-07-2026

La presencia de Kisuke estaba cada vez más cercana, sin embargo nunca llegó a escuchar sus pasos a través del eco de las cuevas. Quizás sus oídos no estuvieran lo suficientemente entrenados o tal vez su comandante hubiera desarrollado un sigilo superior en este tiempo que llevaban entrenando a las nuevas promesas de la Revolución. Cerró un momento los ojos cuando sintió un susurro cerca de su oído izquierdo. Era la voz de Kisuke que le hablaba y le informaba de que estaba convertido en hollín. Con razón no podía escucharle, claro. Abrió los ojos y volvió a centrar su mirada en el cada vez más aterrorizado hombre candelabro. Su expresión era un cuadro de emociones cristalinas. Tenía los ojos abiertos como platos y estaba mirando la entrada a la cueva con absoluto horror. Sin duda ya se habría fijado en la masa informe de hollín que se aproximaba y que se fundía con las sombras provenientes de la cueva. Estaba claro que todo lo que habían hecho los revolucionarios por asustar a aquel sujeto había funcionado. No tanto por el terror que podían sentir en su aura a través del haki de observación, sino por el hecho de que había empezado a mearse encima, lo que propició que Bambú diera un par de pasos hacia atrás como medida de... seguridad. No quería tener que pisar el orín de nadie si no era estrictamente necesario. Y aunque lo fuera, tampoco querría.

El pobre hombre se cayó de rodillas sobre el propio charco de su meado y empezó a hiperventilar mientras constataba que Bambú y Kisuke seguían existiendo. Pidió un tiempo muerto y el panda se lo concedió por pura lástima, aunque su comandante había sido claro: no más de cinco minutos para la diplomacia. Contó los segundos mentalmente mientras Jean Paul Glotier se recomponía del ataque de ansiedad y confesaba su nombre y que él se trataba de un simple trabajador. ¿Otra víctima de todo este asunto? Fuera como fuese, aquel hombre estaba completamente roto y sólo necesitaba un empujón más para sonsacarle todo lo que sabía. El terror ya había funcionado y no tenía sentido seguir atemorizando al hombre candelabro hasta provocarle un ataque al corazón. Ahora que sus defensas estaban rotas, el último ataque debía ser una gentil mano que se presenta ante el desdichado para ofrecerle la salvación que tanto necesita. —Está claro que eres otra víctima más de lo que sea en lo que nos hemos metido todos nosotros, Jean Paul. —Tuvo el impulso de agacharse para quedarse a la altura del pobre diablo disfrazado de candelabro que tenía delante, pero se contuvo para no acercarse más de la cuenta al penetrante olor que emanaba del charco bajo sus pies. —Escucha, el comandante nos ha dado cinco minutos para la diplomacia y ya han pasado cuatro. —Confesó Bambú, que llevaba la cuenta mental del tiempo que estaba transcurriendo. Ni siquiera se molestó en explicar cómo se lo habían comunicado. —Estoy seguro de que eres una buena persona involucrada en un asunto desagradable y que te han ofrecido algo que necesitabas desesperadamente a cambio de lo que sea que estés haciendo. —Y ahí estaba, una metafórica ventana de huida y salvación para el muchacho y que Bambú desearía que fuera real para poder ventilar aquella estancia un poco. —Pero hemos de rescatar a una muchacha y resolver este asunto para garantizar la seguridad de la República y de todos sus ciudadanos, tú incluido Jean Paul. Así que por favor, cuando el comandante haga acto de presencia confiesa absolutamente todo lo que sabes de este asunto y déjanos hacer todo lo posible para que esto no vuelva a suceder. —Y con aquellas palabras los cinco minutos habían transcurrido. La aparición de Kisuke debía de ser inminente.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Kisuke Kageyama - 31-07-2026



Parecía que había funcionado, al menos en parte. La idea de Kisuke era que no le viesen ni le oyesen acercarse. Lo segundo, lo había conseguido, pero lo primero, no, ya que a fin de cuentas, una nube de hollín volando y quedándose bloqueando la puerta, no era algo muy natural que se diga. El antiguo pescador no había caído en la cuenta que aún convertido en hollín, desplazándose de esa manera tan poco discreta era cuanto menos algo detectable. Tendría que pensar en algo mejor para la siguiente ocasión.

"Quizá moviéndome en un vuelo rasante pasaría más desapercibido..."

Su kenbunshoku le decía que el hombre estaba aterrado no, lo siguiente, y el sonido de un líquido al caer al suelo y el olor penetrante a orines invadió la estancia, corroborando lo que la percepción del antiguo pescador le decía, aquel hombre estaba muerto de miedo. Se materializó y se cruzó de brazos frente a ellos, mientras el hombre se presentaba con aquel acento horrible y decía que era simplemente un trabajador. Kisuke frunció el ceño, pensando en lo que podía haber detrás de aquellas palabras. Podría ser que aquel tipo estrafalario solo intentase escurrir el bulto, pero también cabía la posibilidad de que fuese simplemente una víctima más de aquel extraño entramado de sucesos que estaban teniendo lugar en aquella zona. Su haki de visión le decía que era honesto, pero si fuese alguien hábil podría engañar su percepción incluso. Decidió confiar en su haki y suspiró cuando, tras cuatro minutos, su compañero y amigo le habló amablemente, tratando de mostrarse como una tabla de salvación más que como una amenaza. Aquello le dio un punto de rabia al Comandante puesto que era un hombre cuya paciencia no era, ni mucho menos su mayor virtud, aunque si intentó imitar un poco lo que estaba haciendo Panda, pero al estilo Kageyama.

-Escúchame, sujetavelas... hay gente en peligro y no tenemos tiempo que perder... si eres una víctima más de todo esto, no temas, porque te protegeremos al igual que a todas las personas que hayan sido perjudicadas por esta situación...

Kisuke sacó un cigarro y se lo prendió, dando una profunda calada y señalando a la entrada de la gruta por la que habían accedido a aquella estancia dibujó una media sonrisa, quizá un tanto siniestra, antes de preguntarle al extravagante tipo:

-Toda información que puedas darnos será de mucha ayuda... y cuando esto acabe te podremos dar un trabajo en el cuartel o en el astillero... ¿qué me dices?¿Tienes algo que nos pueda ser útil?

Trató de ser todo lo diplomático que pudo, con las pequeñas habilidades que había adquirido leyendo libros sobre comercio, algo que podría resultarle muy útil a futuro, pero que de momento estaba aún muy verde en el tema. No obstante, había que intentar todo lo posible para obtener la mayor cantidad de información posible. El tiempo apremiaba y no sabían que podía haber sido de la víctima, o víctimas, de aquel extraño caso de desapariciones.

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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Tenoch Titlan - 04-08-2026

Jean Paul Glotier, escucho con suma atención las palabras del Panda  y parpadeo dos veces, como aturdido, no podia creer que aquella persona le ofreciera su ayuda, en ese instante la maza de hollín que se mantenía en la entrada tomo forma y el mismismo Kisuke Kageyama hizo acto de presencia, los nervios y esfínteres de Jean Paul Glotier no pudieron aguantar la aparición del comandante y con un sonido pedo, se cago encima.

El olor invadió la sala que fue atenuado en parte por el humo de las velas que el caballero portaba, este se levanto todo cagado como estaba, se puso firme como un….candelabro y dejando de lado aquella forma de hablar tan horrible que tenía, dijo en perfecto español muy rapido. – Trabajo como candelabro viviente, en un castillo que se encuentra a la salida del pasillo de la izquierda a la entrada de esta mina, si bien yo no recluto a las chicas, soy culpable de no ir a buscar a alguien por ayuda, pero mi trabajo como candelabro no me lo permite, pues mi trabajo es alumbras de noche, luego me escabullo en las mañanas para dormir, hoy… hoy… hoy…..- Otro pedo se le escapo, aun más sonoro y largo que el otro, pero estaba vez no vino con sorpresa, Jean Paul aun firme, no volteo a mirar a nadie, seguía con la vista puesta en la nada, el sudor de su frente ya era una cascada y prosiguió. -  Me he quedado dormido, ¡MALDITA SEA! Miren la ¡HORA! .- Dijo mientras miraba un reloj imaginario en su brazo derecho, retomo su postura. – Debo irme ahora mismo…O MEJOR NO, mejor vayan ustedes…. SI SI, ESO SIII VAYAN USTEDES, EL GRAN COMANDANTE KISUKE Y MAX…. – Se tiro al suelo y empezó a llorar arrodillado, las lagrimas y el dolor eran genuinos, así les decía el haki de observación a los revolucionarios, Jean Paul, alzo la cara y visiblemente afectado volvio a hablar. – Discúlpenme, discúlpenme por no hacer nada por las chicas, el sótano, los gritos, todo eso aún retumba en mi cabeza ¿pero que podia hacer yo? Solo soy un candelabro, solo alumbro… alumbro las atrocidades….. de él…En ese instante volvio a quedar en blanco, el haki de los revos volvio a mostrarles la imagen de un león, parecía que la psique de Jean Paul estaba rota, que su mente era habitada por dos personas, bueno por una persona y por un objeto animado, el hombre se volvio a levantar, adoptando una vez más aquella pose ridícula y dijo ya un poco más calmado. –  Si al castillo desean entrar, solo deben decirle al candado “Vengo al castillo con ganas de trabajar, DonDinDin me mando a buscar” y les abrirá la puerta.  Luego soltó pose y por primera vez en todo este tiempo miro a los revolucionarios y con una firmeza que podia leerse y en su corazón y en sus ojos, les dijo a ambos. – Mátenme, por favor.
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RE: T8-P.A. ¿Adónde van los desaparecidos? - Max D. Bambú - 04-08-2026

Con un sentido del dramatismo sublime, la aparición de su comandante colapsó la poca compostura que podía guardar ya aquel pobre hombre candelabro y propició que se cagara encima. No hay forma bonita de decirlo, porque fue lo que ocurrió. Con una sonora flatulencia, los esfínteres de Jean Paul cedieron y una masa de volumen indeterminado asaltó sus pantalones como quien asalta un banco mal cerrado. El desagradable olor a orín parecía un aromático jardín de flores al lado del asqueroso olor de un pino recién plantado, y Bambú tuvo que recriminar el impulso primigenio de taparse la nariz con los dedos y respirar por la boca. La maldición del conocimiento se la jugó una vez más. En uno de los cientos de los miles de libros que había devorado a lo largo de su vida, Bambú aprendió un dato de lo más interesante que ahora regresaba a él como una daga envenenada. Resulta que para percibir los olores del mundo, la nariz tiene que recibir una ínfima parte de aquello que huele a través de las moléculas odoríferas que se desprenden de la sustancia en cuestión. Es muy bonito pensarlo cuando estás oliendo una fragante flor de vainilla, pero cuando lo que hueles es excreciones humanas, lo único que te revela ese conocimiento es que tu nariz está absorbiendo parte de dichas excreciones, aunque sean a nivel molecular. Después de aprender ese dato que nunca le hizo bien alguno, Bambú quedó convencido de que la ignorancia era el mejor remedio contra la infelicidad y que ser completa e irremediablemente estúpido era una bendición divina que debía atesorarse.

Kisuke exigió la información que se venía reclamando desde hacía ya unos buenos diez minutos y que nunca llegaría demasiado temprano. Al parecer Jean Paul, que finalmente perdió el acento, trabajaba de candelabro viviente en un castillo. ¿Había un castillo oculto en aquella montaña? Qué barbaridad. Al parecer se escaqueaba por las mañanas para dormir y por eso lo encontraron en esta estancia sumido en el más profundo de los sueños. Había dormido más de la cuenta y parecía que ya llegaba tarde a su trabajo, un trabajo horrible cuya naturaleza consistía en alumbrar las atrocidades que cometía otra persona. Frunció el ceño ante lo que estaba relatando aquel extravagante sujeto. No cuestionaba la veracidad de sus palabras, porque el haki le revelaba que decía la verdad, y eso era lo peor de todo. Su mente estaba completamente fracturada y ante ellos sólo quedaba un hombre completamente derrotado. Un hombre que no era culpable de nada salvo de una cosa: de inacción. Hay actos que pueden llegar a perseguirte toda tu vida, y algunos de las peores son los que no llegas a llevar a cabo.

Su aura atemorizada y rota pareció tomar momentáneamente la forma de un león. ¿Era un león el responsable de todo este desastre? ¿O un humano disfrazado de león? En cualquier caso, Jean Paul les reveló no sólo el camino hacia el castillo, sino también la forma de superar a su guardián. —Ya sabemos qué es lo que escuchó Gregorovich... —Murmuró Bambú, casi como si hablase consigo mismo. Habría partido de inmediato hacia la entrada de la cueva si Jean Paul no les hubiera pedido que le matasen. Desvió la mirada hacia Kisuke. Bambú tenía el semblante solemne que ameritaba una situación como aquella. Sin decir nada, entrecerró ligeramente sus ojos negros y volvió a mirar a Jean Paul mientras sacaba su propia cajetilla de tabaco del bolsillo trasero. Se acercó la antorcha al rostro para prenderse el cigarrillo con un cierto temor a que el metano en la estancia les hiciera volar a todos por los aires. —Este tipo de decisiones no me corresponden a mí. —El cigarro brilló con la intensidad de la primera calada.


Empezó a caminar hacia Jean Paul, en cuya mirada y espíritu no cabían la menor de las dudas de cara al destino que deseaba, sin embargo, pasó de largo a su lado. —Descansa en paz, Jean Paul. —Su haoshoku se liberó como una brisa a un metro de distancia y se instante tan rápido como había llegado. La mente de Jean Paul estaba tan saturada de horrores inimaginables que no bastó más que un leve empujón para derrumbarla. Su cuerpo inconsciente cayó hacia atrás y Bambú le agarró del cuello de la camisa para arrastrarlo dos metros hacia atrás antes de dejarlo descansar en el suelo, lejos del charco de orín que había bajo sus pies. —Usted decide, comandante. No me parecía razonable discutir su destino con él mirándonos. —Se justificó, aunque sabía que Kisuke le entendía mejor que nadie. —No creo que haya una opción correcta. Le espera una vida de tormento allá a donde vaya. —Se giró hacia Kisuke dando su segunda calada. —En cualquier caso abriré un atajo hasta la entrada. —Por suerte para ambos, Bambú tenía un excelente sentido de la orientación. Detectó rápidamente la pared que les llevaría hasta la entrada misma de la cueva y con una mano empezó a empujarla, creando un túnel donde antes había una pared rugosa llena de minerales y adentrándose en su interior, secretamente alegre de alejarse de aquel ambiente viciado.

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