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[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - Versión para impresión

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - Korg - 06-01-2026

Leyenda (Guía de color)


Aquel señor con orejas de perro y cola de perro estaba centrado en Quetzalli. Bien, era justo lo que necesitaba, pasar desapercibido, y parecía que mi compañero lo había captado. Había un ligero problema, y es que el corcel superalado parecía haberse tomado demasiado en serio eso de ser el centro de atención. Se lo tomó tan en serio que dijo algo que no debía e hizo enfadar al horrendo ser que se encontraba enfrente de él. Lo único que necesitábamos era ganar tiempo, y enfadar al amigo de los niños era justo lo contrario a ganar tiempo, si me preguntan.

Pude sentir, gracias a mi haki, como aquel coloso se disponía a pasar a la ofensiva. A pesar de poder sentirlo, no pude evitar que el señor se tornara de color negro. Aquello significaba problemas, aunque no por la razón que más de uno pudiera imaginar. Significaba problemas porque eso quería decir que estaba utilizando Haki para su siguiente movimiento. No conocía todos los entresijos de aquel haki negro, pero sabía lo único que me hacía falta saber: Era algo así como endurecer los músculos, y servía para atacar y defender, y eso era un problemón. Si hubiera sido más hábil posiblemente habría sido capaz de clavarle una bala en el esternón antes de que se tornara del color de la noche.

Lo que sí que pude sentir fue la intención de aquel hombre de levantar su pie derecho para luego bajarlo y talar al pobre hijo de Yohualli. Era algo esperable, pues todo lo que sube baja, salvo algunos señores a los que mandan a volar tan alto que acaban en el espacio.

Si bien en mi tierra natal era tan común eso de talar cosas que incluso contrataban a gente en las celebraciones para que compitieran por ver quien tardaba menos en partir un tronco a la mitad, no podía dejar que el horrendo tipo aquel separara al centauro en Quetzalli y Jr. Por un lado, el chaval tampoco se lo merecía, aunque en verdad sí que se lo merecía un poco por hablar más de la cuenta, y por el otro ¿si dejaban al enmascarado pajarito, quién iba a llamar la atención para que yo pudiera hacer lo mío tranquilamente?

Me dolía mucho tener que hacerlo, pues de haber tenido más tiempo hubiera encontrado un mejor momento para hacer mucho más daño pero no me quedaba de otra que efectuar ese disparo para tratar de que el amigo saliera lo más entero posible. Disparé, tan pronto el pie del ahora negro tipo empezó a bajar, buscando que mi disparo frenara aquel improvisado hacha. Tenía que darlo todo de mí en este disparo, o posiblemente me tocara aguantar alguna chapa del demonio de los machetazos.

Aquel animal prácticamente ni se inmutó, pero no tenía tiempo que perder pues si decidía quedarme mucho tiempo en el mismo sitio correría bastante peligro. Corrí, desplazándome un total de siete metros, manteniéndome a la misma distancia del señor aquel que era más feo que abofetear bebés, mientras cargaba otra bala en mi preciado Whistle, esperando no verme obligado a dispararla antes de tiempo otra vez


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - Tenoch Titlan - 07-01-2026



Mi haki de observación medio, me hizo sentir la ira desenfrenada que recorría a aquella maza musculosa, sudorosa y sobre todo mal oliente, esto luego de decir que Yohualli era mi padre, este sentimiento inundo todo su ser.

Luego muchas cosas sucedieron al mismo tiempo, escuche un disparo, sentí que algo golpeo mi cabeza pero no sufrí daño y al mismo tiempo las ataduras que hasta hace poco me apresaban se habían soltado, el mierda este me libero, asi que un movimiento rapido ayudado por mis dos pares de alas salí disparado hacia atrás 15 metros, mientras ampliaba mi haki de observación medio hasta los 20 metros para que mi enemigo se mantuviera en mi rango.

No se a razón de que me soltó, pero mientras hablaba de mi padre, que era un cobarde y un traidor, yo me palpé el cuerpo, tomé mi dial de rechazo con mi mano izquierda, todo estaba en orden, sonreí y di gracias a la Santa Muerte, pues esta habia puesta a Ñorgo conmigo quien me habia salvado de aquel ataque, pues hasta donde sé es el único que usa armas de fuego.
El tipo mal oliente siguió con su verborrea, que juro vengarse de mi padre y bla bla bla, yo aproveche para chocar mi puño derecho sobre el dial y sentí como este se cargaba, cerre con fuerza mi puño derecho mientras lo imbuía en haki y coloque la palma de mi mano izquierda aun sosteniendo el dial, sobre mi puño, plante mis cuatro patas con fuerza en el suelo, flexione las rodillas, gire mi torso generando tensión. Sali disparado ayudado una vez más por mis alas como una saeta blanca y violeta mientras decia. -  Eagle Kaiten Punch - hacia mi enemigo, justo en el momento en el que este pronunciaba mi nombre, libere la tensión del torso, realizando un giro e impactando a mi enemigo en el pecho, no solo con mi puño derecho sino tambien con el dial, todo al mismo tiempo, mi enemigo salio disparado hacia atrás 26 metros, dada la violencia generada por mi dial. Lo miré con desprecio y furia mientras le decia. – Cierra el culo y hazme el favor de madurar, los hijos no cargamos con los pecados de nuestros padres. Y acto seguido choque mis puños una vez más a la espera de su respuesta.
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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - Ugama - 08-01-2026

Mi talón empezaba a descender cual hacha de guerra con extrema violencia hacia la cabeza de mi objetivo cuando, gracias a mi desarrollado sentido auditivo, pude escuchar una especie de silbido en ese preciso momento, extrañándome pues, que yo supiera, ahora mismo tan solo estábamos el hijo de Yohualli y yo, su mayor pesadilla, en el campo de batalla, ¿se trataría de un tímido fan del Machihuahua - es decir, yo - que me estaba viendo desde algún punto muerto y que vitoreaba mi hombría? No lo descartaba pues, el Machihuahua, era mucho Machihuahua. Sin embargo, en la trayectoria que trazaba mi pie, pude notar cómo éste chocó contra algo, algo que, ni de lejos, se trataba del cráneo de Quetzalli Jr, deteniendo por completo el movimiento de mi pie, antes de llegar a su destino, a la par que sentí algo de daño en el talón, a la par que me sangraba, pasando apoyarlo seguidamente sobre el suelo. Inmediatamente, en ese preciso momento, desactivé todo mi haki de armadura, en pos de extender mi haki de observación más superficial, hasta una distancia de 50 metros, pudiendo sentir un aura cuanto menos familiar desplazándose, aproximadamente desde mis 9:00, manteniendo una distancia de más de la mitad que el alcance de mi Kenbunshoku, y ubicándose a unos 20 metros de la brecha que separaba las dos mitades del puerto. ¡Se trataba del monidroni! ¡No había huido en absoluto! ¡Será aguafiestas! ¿Había sido cosa suya? Daba igual ¡¡Estaba furioso!! ¡Tendría que llevar a cabo mi venganza una vez que me quitara del medio a cualquier obstáculo innecesario!


Con esto en mente, de forma abrupta, me transformé en mi forma completa, anulando en el proceso el agarre que seguía cometiendo al sucesor de Yohualli, quedando a dos metros frente a él. Debido al minúsculo tamaño del aguafiestas, era la mejor y más eficiente forma de combatir a alguien como él, sacando a la terrorífica bestia que llevaba en mi interior. Inmediatamente, además de reducir el rango de acción de mi Kenbunshoku hasta su posición, todo para potenciar su uso, recubrí mi testa con mi haki de armadura mientras - tras flexionar mis cuatro patas - me lanzaba a por él, llevando él apenas unos 2 metros recorridos desde su punto de partida, entrechocando con fuerza mi dos patas traseras para salir disparado con una velocidad de vértigo a por él a ras del suelo, cesando mis intensificados temblores y anteponiendo mi enorme cabezón hacia el cráneo mi objetivo. En un abrir y cerrar de ojos, toda la distancia que nos separaba fue recortada, deteniendo toda la inercia de mi avance en el momento en el que nuestras cabezas colisionaron, produciendo un estruendo metálico. Antes de que mis patas tocaran siquiera el suelo, abrí mis poderosas fauces, extendiendo el corto cuello de mi cabeza hacia las mano derecha del tontatta, asestándole un mordisco en el mismo momento en el que mis almohadillas entraban en contacto con la superficie, llenándose mi boca por completo con el sabor de la sangre del pequeño demicalvo. Pise, entonces, el suelo con fuerza, describiendo mi cuello un arco semicircular que iba desde delante hacia atrás, al mismo tiempo que daba un pequeño brinco de no más de 50 centímetros, ayudándome de ese impulso - más el movimiento previo de mi cuello - para estamparlo contra el suelo, a mis espaldas, momento en el que dejaba de morder al diminuto hombrecillo entrometido de unos 150 años. Como si hubiera dado un backflip, aterricé sobre mis cuatro patas, viendo frente a mi la brecha que yo mismo había ocasionado, a unos 20 metros, para darme la media vuelta a continuación y ver al tontatta a un escaso metro de mi. Me relamí la boca, escupiendo seguidamente la sangre del tontatta. Solo tenía que machacar cada uno de sus huesos y el hijo de Yohualli sería el siguiente.

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - Korg - 09-01-2026

Leyenda (Guía de color)


Suspiré, aliviado, al ver que mi disparo había sido efectivo. Bueno, no efectivo en el sentido ofensivo, si no en el sentido de evitar que el pequeño Quetzalli terminara siendo conocido como el Ca-Ballo. Mi disparo pareció también ser efectivo en llamar la atención de aquel horripilante señor. Pude percibir como el hombre dejaba de ser negro para volverse nuevamente marrón, antes de transformarse en UN PUTO CHIHUAHUA - Vamos, no me jodas - pensé, inevitablemente. De todas las cosas con las que podía encontrarme en este lugar, y tenía que ser un chihuahua karateka. No tenía problema con encontrarme con minks o con demonios como el tipo de los malos humos, pero los animales eran mi debilidad, y en concreto los perros. Solo había que mirarle. ¿Cómo podría alguien querer hacer daño a una cosita tan adorable?

No pude pensar mucho (por no decir practicamente nada) en el nivel de adorabilidad de tan abominable creación de la naturaleza, pues algo impactó contra la parte alta de mi cabeza. La fuerza de aquel golpe fue tal que salí despedido la friolera de nueve metros, tocando tierra mientras sentía como la cabeza me daba vueltas y vueltas y vueltas.

- Tregua, tregua - dije, amablemente. No sabía quien ni qué me había golpeado, pero era mejor prevenir que comerme otro golpe de esos, que tampoco quería terminar yo como Ashura, que no sabe ni leer el pobre. La cabeza seguía  dándome vueltas debido al cebollazo me que acababa de llevar. Cuando mi vista se aclaró, pude ver a aquel horrendo animal allí de pie. Para variar, tenía cara de tener malas pulgas como el resto de los de su raza, algo que lo hacía todavía más adorable. Reactivé mi Haki de observación, cubriendo con él un rango de quince metros - Un momentito. Yo no voy a pelear así, que no es justo - levanté mi mano derecha, mientras guardaba mi rifle, haciéndole ver que no pelearía con él en estas condiciones.

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - Tenoch Titlan - 11-01-2026

Escuche un disparo mientras miraba fijamente a aquel ser, mitad hombre, mitad perro, pero totalmente mal oliente, la imagen del pequeño tontatta tirador me paso por la cabeza y acto seguido volvio a la normalidad, ya no era totalmente negro y en un abrir y cerrar de ojos, me soltó del agarre que hasta hace unos instantes mantenía sobre mí y vi asombrado como lo que antes era una bestia enorme y mal oliente, ahora era un perrito, que seguía oliendo terrible y una canción empezó a sonar en mi cabeza, una que hablaba de dejar los perros sueltos, creo que se llamaba Who Let The Dogs Out o algo asi.



Acto seguido salio disparado hacia mi derecha, en un abrir y cerrar de ojos y pense que quizás habia visto un hueso con forma de tontatta, así que instintivamente y sabiendo que esto era una pelea seria, intuí que se habia lanzando a por Ñorgo, Mi compañero me habia salvado con aquel disparo salvo que Ashura se haya vuelto un tirador, asi que debía devolverle el favor, imbuí mi puño derecho en haki de armamento avanzando, coloque la palma de mi mano izquierda sobre los nudillos de este, mis pies estaban firmes en el piso, tenía frente a mi el objetivo, flexione mis rodillas, gire el torso y Sali disparado hacia el perrito mientras decia. -  !Eagle Kaiten Punch! - ayudado una vez más por mis hermosas alas de Pegaso y le pedi a la Santa Muerte que nunca me faltaran, libere el movimiento y golpee el cuerpo del perrito, de manera violenta este salio disparado y cayó al agua  me quede allí  y le dije. – Hey tu perrito mal oliente. ¿Puedes decirme que mierda tienes que ver TU con mi SANTO padre? . Mis ojos azules centellaron y escuche una voz en mi cabeza, no decaigas hermano gero, necesitas tus respuestas.
Yo no sabia mucho de la vida de mi Santo padre, salvo lo de que fue un pirata, asi que esperaba con ansias su respuesta y ajuste mi haki de observación avanzando a 20 metros.

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - Ugama - 12-01-2026

Mi cabezazo contra aquel dumitrufi resonó de lleno en los anales de la historia, dándole con tanta potencia que, para mí sorpresa, el enano salió volando hacia atrás tras el viril impacto. No obstante, a pesar de mi portentosa ofensiva, tenía más que claro que aquel ataque no era ni de lejos de los más potentes. Y que con tanta poca cosa, el tontatta haya salido disparado con tanta facilidad, me dejaba más que claro, por si no era ya suficiente, que ese sujeto era una total vergüenza para toda su raza, repleta de mini-luchadores.

Sin embargo, para su fortuna, aquella falta de consistencia y de complexión muscular, le había salvado de un terrible destino de mis suculentos músculos, al no poder hincarle el diente al encontrarse ahora bastante de lejos de mi. Pero, en aquellos momentos, el tontatta había pasado a un segundo plano pues, a mis espaldas, podía sentir como, como un cohete, se dirigía hacia mi con una hostilidad palpable el hijo de Yohualli, con la intención de asestarme un puñetazo aprovechando que estaba con la guardia baja. Pero lo que no sabía es que, mientras el Macho estuviera en el ring, no había nadie que fuera capaz de sacarle de él.

Tomando su ofensiva como un completo desafío, a esperas de ver de lo que era capaz el hijo de Yohualli, me dejé golpear por mucho que pudiera sentir su ataque, saliendo rodando a ras del suelo y recibiendo un daño considerable pero que, ni de lejos, fue suficiente como para mellar mi consciencia y voluntad. No estaba nada mal, desde luego, pero aún le faltaba potencia de ataque, sin lugar a dudas. Lo que no esperaba era el hecho de que fuera capaz de empujarme tantos metros, dejándome completamente sorprendido, hasta el punto de hacer que me expulsara hacia fuera del puerto, más concretamente hacia la grieta que yo mismo había provocado. Sin embargo, hacía falta mucho más que eso para acabar con el que sería el mejor luchador de lucha libre de todos los tiempos. 

Antes de que la gravedad surtiera efecto, aprovechando mi propia fuerza de rotación, usé - una vez me encontraba sobre la brecha - mis dos patas traseras para golpear el aire, con tanta fuerza que inmediatamente salí disparado, en una línea recta y recorriendo el mismo camino de recién - dando a mitad de recorrido otra parada con mis patas traseras para propulsarme de nuevo -, hacia el enmascarado, pasando justamente entre sus dos pares de patas para colocarme en su retaguardia - todo mientras podía escuchar como el tontatta decía algo de tregua, no pudiendome dar más bochorno -. En ese momento, y valiéndome de mis patas delanteras para frenar en seco, me lancé de espaldas para asestar, en el trasero de mi oponente, una doble patada voladora - con mis dos patas traseras -, recubiertas ambas de haki mientras desactivaba al mismo tiempo la armadura de mi cabeza. 

Tras aquella ofensiva, di una patada ascendente, con mi pata trasera derecha, dando de esta forma un backflip que me haría aterrizar, dando mi perfil derecho hacia la parte trasera de Quetzalli Jr, estando a un escaso metro de él mientras que, el tontatta, se encontraba a unos 12 metros, estando yo ahora a aproximadamente unos 23 metros de la grieta que separaba el puerto en dos. Podía notar en mi interior como las energías empezaban a abandonar mi cuerpo y, sin embargo, también parecía que el combate no había hecho nada más que empezar.

- SE NOTA QUE ERES HIJO DE YOHUALLI, GUERRERO ENMASCADO. TIENES LA MISMA RAPIDEZ Y DESEMPEÑO QUE EL DESGRACIADO DE TU PADRE-DAPE.-

Atribuí y aplaudi - de forma metafórica - al desempeño del luchador, mientras reducía mi Kenbunshoku a un alcance irrisorio de 3 metros.

- NO OBSTANTE, TE FALTA POTENCIA, LA POTENCIA SUFICIENTE PARA DOBLEGAR MI VOLUNTAD. Y SERÁ ESO MISMO LO QUE ME HARÁ VENCEDOR DE ESTE COMBATE Y, AL FIN, PODRÉ COBRARME MI VENGANZA HACIA YOHUALLI- DAPE.-
- 

Expliqué, mientras apretaba con fiereza mis afilados y feroces dientes.

- VEN, Y DAME UN COMBATE INOLVIDABLE ANTES DE TU MUERTE, QUETZALLI JR.-

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - Korg - 13-01-2026

Leyenda (Guía de color)


Aquel horrendo ser metamorfoseado en adorable perrete parecía haber cesado en su ofensiva. Menos mal, la verdad, porque otra de esas me dejaría medio tonto seguramente. Algo pasó, que no pude llegar a ver. Tan solo pude ver al señor centauro ahí donde se suponía que estaba el perro. No podía ver al perro por ningún lado, pero sí que podía sentir con mi haki que se encontraba detrás del compañero.

¿Por qué tenía que ser un perro? Podía ser cualquier cosa y seguramente fuera todo más sencillo. ¿Por qué no podía simplemente ser un tipo raro de esos que se visten de animales y ya? Así no tendría ningún problema para meterle una bala entre ceja y ceja. O dos si eso. Pero que ese señor se transformara en un perro era un completo dolor. Sólo me quedaba esperar. Esperar a que decidiera volver a su forma horrible para así poder terminar con todo.

Podía perfectamente quedarme ahí, sentado, esperando a una distancia prudencial de doce metros de aquel tiperro. Pero no me gustaba estar parado en un mismo sitio mucho tiempo, y menos todavía si ese sitio podía suponer un arrollamiento por centauro. Corrí entonces hacia mi izquierda, buscando posicionarme más hacia la espalda del otro tipo. Mientras me desplazaba, saqué un par de mandarinas de mi bandolera. Aquella comida de los dioses era algo en lo que siempre se podía confiar. Daba igual la fecha, la hora del día o si habías comido pizza hasta reventar. Una buena mandarina siempre entra de lujo.

Pelé y me comí aquellas dos mandarinas, dejando las peladuras por ahí. El suelo del puerto estaba lleno de escombros, así que nadie se iba a quejar si tiraba un poco de mierda al suelo. Terminé de comerme aquel maravilloso manjar, antes de alcanzar mi destino, a nueve metros de mi posición inicial. Me había mantenido a la misma distancia de ambos luchadores en todo momento, aunque ahora me encontraba en una posición mejor para pasar a la ofensiva si llegaba el momento.


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - Tenoch Titlan - 14-01-2026



Cuando golpee a aquel perrito malvado vi como salía disparado hacia la grieta, esperaba que cayera al agua para decirle un par de palabras, una de ellas un insulto, perro remojado, pero de alguna manera se sacó un as de la manga o de la pata y haciendo sabrá la Santa Muerte que, no cayo al agua, sino que me paso por entre las piernas y yo resople cual burdo caballo al momento que desactive el haki de mi brazo, cuando sentí 2 golpes en mis nalgas de semental alado.

Luego mi enemigo y el de mi padre tambien, me reconoció como hijo legítimo de Yohualli, pues era igual de rapido que mi padre, no pude evitar sentirme feliz, sabia que este tipo me queria matar, pero que alguien que lo conocio dijera que era igual a él, me lleno de orgullo. Mi haki me hacía sentir el cansancio, ira y emoción de aquel perrito malvado, no se que le habia hecho mi padre, pero antes de derrotarlo deberia averiguar cuanto pudiera.

Cuando lo escuche aplaudir con sus patitas, volvio a hablar, pero esta vez para recriminar que me faltaba fuerza en mis golpes y por más que quiera negarlo.. el mierda tenia razon, mi velocidad era demencial, pero mis puños aun debían fortalecerse, sin embargo, no iba yo a dejar que eso apagara la llama en mi corazón, esto era una enseñanza, una que luego de salir vivo de aquí pondría en practica para en algun futuro ser capaz de dejar cráteres en la tierra.

Cuando el perrito dijo, que le diera un combate inolvidable antes de matarme y menciono mi nombre. Di un aleteo violento con mis 2 pares de alas, hacia mi costado izquierdo 15 metros y me giré para mirarlo de frente y le dije con una sonrisa en el rostro. -  Préstame mucha atención por favor. No solo te daré un combate inolvidable, te daré el ultimo. Y dicho esto volvi a forma normal, para retomar mi charla. – Y yo lo haré como un hombre y como el hijo de Yohualli. Un hijo que si bien amo a su padre.. es un hijo que sabe que no debe cargar con los pecados de su padre, pues sus acciones no me definen. Hice chocar mis puños y le dije. – Espero aceptes mi reto, como yo acepte el tuyo y ademas tienes que prometerme que, en el segundo antes de que te arrebate la vida, me contaras más sobre eso que mi padre te hizo. Mis palabras eran sinceras.

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - Ugama - 15-01-2026

Me posicionaba detrás del débil pero apuesto mitad caballo mitad enmascarado alado, pensando de manera leve en el pasado tras pronunciar mis palabras. Un pasado que prefería olvidar ya que, con cada recuerdo que se me venía, sentía un ardor en el estómago, como si hubiera engullido un rey del mar caducado, cosa que no le deseaba a nadie. Sin embargo, una fuerte ráfaga de aire me sacó de mi efímero trance, viendo como el hijo de Yohualli desaparecía inmediatamente al salirse de mi rango en el que tenía mi Kenbunshoku Haki. Lo óptimo habría sido extenderlo para saber hacia donde se movía o que tramaba pero, realizar eso, suponía gastar las pocas reservas de espíritu que me quedaban. Por ello, reduje mi concentración, con el propósito de no consumir tanto haki, utilizando tan solo el nivel más superficial del Kenbun y extendiendo su rango, a su vez, a un alcance de 20 metros de radio, pudiendo sentir como el minion se encontraba a 12 metros de mi, aproximadamente a mis 2:30. Quería seguir a toda costa mi pelea con el hijo de Yohualli pero sabía de primera mano que, si dejaba de lado al tontatta, aprovecharía cualquier descuido para cubrir cobardemente a su compañero. Y eso, no era nada varonil ni viril. Mi prioridad para llevar a cabo mi venganza de la mejor de las maneras estaba bien clara.

Antes de que Quetzalli Jr. terminara de salir de su destino, me giré 90 grados en sentido horario y, tras flexionar mis cuatro patas - pasando a desactivar el Busoshoku de mis dos patas traseras para activarlo en mi cabeza -, empezando a correr de forma endiablada hacia el tontatta, detectando como el enmascarado detenía su avance al poco de llevar yo recorrido la mitad de trayecto - es decir, 6 metros, para los que no sepan inglés -. Una vez tuve a tiro al demicalvo enano, abrí mis fauces - a la par que ladeaba mi cuello hacia mi derecha - para pegarle un bocado en el costado derecho al hombrecito que, por alguna razón, olía a mandarinas, aunque fue el sabor del hierro de su sangre lo que en realidad embriagó mi paladar de luchador. En ese punto, y sin soltar la mordida, desplacé mi cuello con brutalidad, en esta ocasión hacia mi izquierda, describiendo un arco semi circular que acabaría con el tontatta con la cabeza hundida en el suelo. En ese momento, dejé de morderle, dando un pequeño brinco de un escaso centímetro sobre él para - tras volver a permutar el Busoshoku de mi cabeza a mi pata trasera derecha -, a continuación, volver a mi forma base, cambiando mi tamaño y apariencia de forma abrupta - siendo la primera vez que les mostraba mi verdadero y enmascarado rostro - y, aplicando un pisotón de casi una tonelada al tontatta con mi pie derecho.

Miré entonces a Quetzalli Jr, quién estaba a unos 15 metros de mi, a mis 11:00. Al fin, estábamos solos, sin ninguna mosca cojonera molestando en el combate.

- AHORA SÍ, PODEMOS SEGUIR CON NUESTRA ÉPICA BATALLA-DAPE.-

Dije, mientras le miraba de reojo y flexionaba tanto mis piernas como puños, adoptando una pose de pelea que dejaba más que claro que estaba listo para la batalla.

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros II (Korg y Quetzalli Jr) - Korg - 16-01-2026

Leyenda (Guía de color)


- Estas mandarinas son sin duda una creación divina - pensé, mientras valoraba en mi cabeza la posibilidad de montar un pequeño y honesto negocio de importación de mandarinas en este lugar. Parecía un sitio bastante grande, y seguro que la gente apreciaría poder tener a mano un buen puñado de esas marrones y deliciosas frutas. Seguro que había algún lugar cerca donde poder cosecharlas sin problemas y en abundancia para que a nadie le faltaran.

Mientras estaba yo planificando aquello, vi desaprecer al centauro alado quien salió rápidamente del rango de mi Haki. También desapareció aquel adorable perrithombre (más adorable perrito que hombre, en verdad). Este, por otro lado, no se alejó si no que parecía querer venir directamente hacia mí. Podía perfectamente valerme de mi arma para evitar ese golpe, pero me daba miedo fallar y que se la clavara sin querer. Decidí recibir aquel primer golpe. Ya me había dado uno antes, y no me había dejado tan mal como para no poder aguantar otro.

Era evidente que no era un perro. Era la primera vez en toda mi vida que un animal me mordía. Había pasado AÑOS cuidando de incontables perros en la granja. Había visto, después de eso, un sinfín de animales distintos. Y nunca ninguno de ellos me había intentado siquiera morder. Aquel mordisco me dolió. Me dolió mucho. Me dolió más de lo que me había dolido nada antes. No por el mordisco en sí, si no por lo que aquello significaba.

Tras el mordisco me dio un cabezazo contra el suelo.

Entonces, me soltó y saltó. Saltó, con la intención de pisarme.

Era el momento.

Haciendo uso de mi privilegiado juego de manos, desenfundé mi preciado arma con mi mano derecha y, haciendo uso de ella, aproveché la inercia del movimiento para hacer que lo que ahora resultaba ser un enorme pie tocara suelo a escasos centímetros de mi, a mi derecha. Con mi otra mano y sin perder un solo instante, desenfundé la pistola que portaba en mi bandolera (la pistola de emergencia), y disparé a la cara de aquel coloso que me hacía sombra, a la vez que me alejaba un paso de su enorme pie.

Tan pronto apreté el gatillo solté ambas armas, desenfundando las otras dos pistolas y disparando, esta vez a su pecho desnudo. No tenía un instante que perder. Aquella mole había cometido un error, y yo pensaba asegurarme de que fuera el último que cometiera, porque como volviera a hacerse pasar por un adorable Chihuahua iba a tener un gran problema. Bueno, uno más

Como si fueran fuegos de artificio los impactos se sucedieron. Primero una explosión y después un destello de luz. Jádeé mientras me llevaba la mano derecha a mi costado. Para colmo, aquella herida no dejaba de sangrar, como si quisiera seguir recordándome la humillación que suponía.



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