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De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Versión para impresión

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RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 05-03-2026

Siempre solía sobreactuar, ante todo, malpensar algunas y solo golpear en otras, era difícil para ella saber qué hacer cuando. Esta vez solo debía ser ella, desatada, violenta y descarada. Esas eran las formas de Maki… este lugar, aunque era uno de mala muerte. Recordó su sueño, un… un maldito coliseo móvil, se vio a ella rodeada de toda clase de luchadores, reglas, pruebas de fuerza y habilidad, se vio en la sima de los luchadores convirtiéndose en la mujer más fuerte del mundo. Eso. Era un objetivo lejano, pero no imposible. Y esta era una oportunidad de ver como más o menos funciona y que es lo que quiere la gente en verdad. Era hora de pelear. Hora de encender el fuego.


Sus rituales eran importantes, no en las peleas callejeras donde el que primero le metía la cuchilla en las tripas al otro, o donde el que tenía más dinero podía comprar más equipo. Este. Este era la mejor forma de probarse. La mejor forma de sentirse viva y para ello debía seguir reglas concretas. Auto examinarse era uno de ellos, vendar con precisión, mantener apretada las carnes de los puños. Sentir holgura en la ropa. Libertad de movimiento era la clave, ver también lo que viene, reflejos felinos.
 
Descubrió al hombre mirándole, pero estaba a costumbrada a que lo hicieran que reconectaran sus recuerdos con los propios, que la gente le mirase y se sintiese aliviada de que no fueran ella. Imaginar que solo tener el aspecto de una persona normal era suficiente buena suerte. Maki pocas veces imaginaba que la miraban de manera lujuriosa, de manera depredadora. Casi siempre le miraban con asco y los niños curiosos le preguntaban que le había pasado. Las viejas chismosas solo le miraban con asco y miedo a partes iguales y ella al menos había golpeado a una decena por comentarios inapropiados. —y Bien… crees que tengo oportunidad? O que?. Ya viste todo lo que tengo, eso creo.— Si vista afilada como un cuchillo se posó en los de él y solo dejo de mirarle cuando los de el se apartaron de ella. ahora lista para el combate escucho el nombre del desgraciado que apalearía a puño limpio

Cuando ella se sintió lista camino con Bones, quien le daba instrucciones que para ella no eran importantes, solo debía partirle la cara al que tuviera delante de si, era todo lo que necesitaba saber, con las manos entrelazadas detrás de su cabeza para caminar aparentemente despreocupada, cuando comenzó a escuchar la algarabía, los clamores, y el resonar mudo del dinero le calo los oídos… Le sonrió al hueso negro y se alegró de conocerlo, al menos hasta ahora. Lanzo un par de puñetazos al aire, comprobó las vendas de sus manos, sus pies desnudos sentían el pasillo y solo quería que todo esto empezara ya. Quería pegar, patear, morder y a diferencia de otro… quería que le pegaran duro. Quería sentirse viva.
 
Él le toco el hombro, esta vez no respondió con un puñetazo en el plexo solar y solo movió su mano instintivamente sobre la suya, sintió su calidez, su pasión por la lucha en ese suave agarre. Desapareció entre los asistentes, Maki lo siguió hasta donde pudo cuando presentaron al siguiente luchador… cerro los ojos, se concentró en visualizar el combate en como era dar puñetazos desnudos, pero estaba segura que lo recordaría pronto. —Como andar en bicicleta Maki, como andar en bici…— Se dijo a si misma.
 
Cuando la presentaron vio al moreno tatuado en el palco… su furia era tremenda, cuando lo alcance lo hará pedazos, su juramento era acompañado de su puño agitado en el aire deseando apretarle el cuello. Se calmo y entro en el circulo, choco puños contra puños, las chispas quisieron saltar con el choque… reboto en su posición un poco y su vista recorrió toda la arena para buscar quizás algo que le diera una pista de que tipo de ricachones venía. Serian de los típicos apuestan y mueren en una revuelta de los luchadores o del tipo de le ofrecen dinero a los ganadores para acostarse con ellos. Ella solo quería pegarle a alguien, que le dieran algo con lo que sentirse viva y quizás divertirse con alguno de los luchadores. Se dice que tenían mucha resistencia y algunos… … … dotados. Sonrió ante el palco, la presentación como la mierda ya la había olvidado, y rápidamente entro al ring de combate mientras ahí de pie admiraba el espectáculo, con su mente corriendo a mil.


RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Dr.Bones - 31-03-2026

Podía ver claramente el gesto de felicidad en el rostro de Maki, la cual parecía estar completamente encantada con aquellos vítores y sonidos que hacían que la expectación por la pelea se elevara aún más. El rugido del público llenaba la arena con una energía casi palpable, vibrando en el aire como si cada grito alimentara la intensidad del combate que estaba por comenzar. Cierto era que verla tan animada resultaba contagioso; aquella actitud agresiva y altiva parecía cobrar vida propia en la sonrisa que se dibujaba en sus labios, una sonrisa cargada de confianza y desafío.

Aquello hacía que, inevitablemente, en la mente de Bones surgieran recuerdos borrosos, impregnados de una extraña nostalgia. Aquella mirada… esos ojos que observaban al mundo con un fuego tan particular. Por alguna razón le resultaban inquietantemente familiares. Era como si aquella mirada perteneciera tanto a Maki como a otra persona al mismo tiempo, alguien perdido entre los pliegues difusos de su memoria.

Era una sensación extraña, una que no había experimentado antes. Algo incómodo, casi inquietante, pero también curiosamente fascinante. Aunque, a decir verdad, no sabía si se encontraba frente a una simple coincidencia o si realmente tenía alguna conexión con aquella chica corpulenta y aún no se había hecho la idea de ello.

Sea como fuere, ahora Maki se encontraba en medio de aquella gran arena esperando a que su contrincante se presentase. La enorme estructura circular estaba rodeada de gradas repletas de espectadores ansiosos por sangre y espectáculo. Bones la observaba desde la altura del palco, en donde la vista privilegiada permitía ver con claridad tanto a Maki como a todo el escenario del combate.

Desde allí pudo apreciar claramente la expresión de furia que cruzó el rostro de la chica cuando escuchó las risotadas del público a causa de su broma. Había sido gracioso, sí, al menos desde su perspectiva, pero cuando ella levantó la mirada con aquella expresión asesina y comenzó a agitar su puño en su dirección como una clara amenaza, Bones no pudo evitar tragar saliva con cierta incomodidad.

A su lado, sin embargo, Don Montana parecía encontrar la situación infinitamente divertida.



—.¡HAHAHAHAHA!

La carcajada del hombre resonó con fuerza mientras golpeaba el apoyabrazos de su asiento.

—.Debo admitirlo, querido Bones, esa chica tiene más agallas que un tejón y el humor de un demonio con muy mal genio. Será interesante ver cómo se desenvuelve en el ring.

Bones respondió únicamente con una leve risa, más cercana a un bufido que a una carcajada real. En el fondo sabía perfectamente que Maki probablemente estaría tan a gusto en aquel escenario como un pez en el agua. Después de todo, aquella arena no era muy distinta de los entornos violentos a los que parecía estar acostumbrada.
Fue entonces cuando el anunciador volvió a tomar el micrófono. Su voz resonó por toda la arena mientras esperaba que las risas del público se calmaran antes de continuar con la presentación.


— Y en el otro lado del octágono, con 1.85 de altura y 88 kilos de peso… uno de los pandilleros más peligrosos de la isla Kutsukku, criado por el combate y las batallas… ¡El monje de la guerra… BIFF CANNON!

El nombre apenas terminó de ser pronunciado cuando un estallido de fuegos artificiales iluminó uno de los costados de la arena. Chispas de colores explotaron en el aire acompañadas por una ola de vítores del público, como si se tratara de la entrada triunfal de un luchador profesional.

Entre el humo y las luces apareció finalmente la figura del hombre.

Biff Cannon avanzaba hacia el ring con paso pesado pero seguro. Su cuerpo robusto y musculoso se movía con la seguridad de alguien acostumbrado a la violencia. Alrededor de su cuello colgaba un pesado “Juzo”, un enorme rosario japonés cuyas cuentas eran del tamaño de pequeñas rocas. En cada una de sus manos sostenía precisamente eso: dos enormes trozos de piedra maciza que utilizaba como una grotesca demostración de su fuerza.

Su torso estaba cubierto de cicatrices irregulares que cruzaban su piel como marcas de antiguas batallas, recuerdos permanentes de guerras libradas en su país natal.

Cuando llegó frente al ring, dejó caer ambas rocas al suelo.

El impacto produjo un estruendo seco que hizo vibrar ligeramente la plataforma. Luego se quitó el gigantesco rosario y lo dejó caer junto a ellas antes de flexionar ligeramente las piernas.

Con un poderoso impulso saltó dentro del ring de un solo movimiento.

Al incorporarse, levantó la mirada hacia Maki y la observó durante unos largos segundos. Después, su rostro se deformó en una sonrisa burlona antes de soltar una carcajada que retumbó en toda la arena como el rugido de una bestia.



—Gyagagagaga!!!

No sabía que admitían hámsters en esta competencia —dijo de manera despectiva mientras señalaba a la chica—.

—.¿Qué pasa, niña? ¿Tienes miedo? Tranquila… si te quedas quieta y admites tu derrota ahora mismo, prometo que te dejaré salir del ring sin herida alguna.

El público respondió con más gritos y vítores mientras el presentador se acercaba rápidamente para colocarse entre ambos combatientes.

—Muy bien, muy bien, tranquilicen ese ímpetu —anunció levantando ambas manos—. Solo dejaré las reglas claras.
Nada de armas, anillos o accesorios cortopunzantes. Si el contrincante golpea la lona en una llave de sumisión, deberán alejarse inmediatamente. Podrán querer lastimar al otro, pero recuerden que el médico lo paga la casa… así que si no hacen caso, los guardias se encargarán de que se arrepientan de su decisión.

El hombre hizo una breve pausa dramática mientras la arena quedaba en silencio expectante.
Y por último… si alguien muere en el ring…

El público comenzó a murmurar con emoción.

Ya saben… son solo cosas de la arena. Después de todo, sus vidas no son tan importantes como la entretención.
El anunciador inspiró profundamente antes de levantar el micrófono con entusiasmo.

¡Así que cada uno a su lado del ring y como siempre digo…!

El hombre gritó su frase icónica mientras la multitud comenzaba a repetirla con él.

¡SALUDEN… A LOS QUE VIENEN A MORIR!

El eco de miles de voces repitiendo aquellas palabras sacudió la arena entera.

Acto seguido, el presentador abandonó rápidamente el escenario, dejando finalmente a los dos combatientes solos en el centro del ring.

Biff comenzó a caminar lentamente en círculos alrededor de Maki como si fuera una hiena rodeando a su presa. Sus pasos eran pesados y seguros, mientras sus ojos la estudiaban con una mezcla de burla y hambre de pelea.
La diferencia de tamaños entre ambos era evidente. El hombre parecía una pared de músculo frente a la figura mucho más compacta de la chica.

Vaya… veo que has decidido quedarte —comentó con tono burlón mientras continuaba rodeándola—.

Tienes agallas, eso debo decirlo… pero de nada te servirá cuando te aplaste la cabeza entre mis dos manos.
Gyagagagaga!!

El hombre flexionó ligeramente los hombros.

¡AHORA MUERE!

De inmediato lanzó un golpe brutal con su mano derecha. El puño descendió desde arriba hacia abajo con violencia, como si su brazo fuera un gigantesco martillo intentando clavar la cabeza de Maki contra la lona del ring.
Desde el palco, Bones abrió los ojos con sorpresa mientras se inclinaba más hacia el borde de la tarima, observando con total atención lo que estaba a punto de suceder.

Ahora solo quedaba ver cuál sería la reacción de su compañera.


RE: De la discoteque a la cama. [Bones] [Pasado] - Maki D. Zen'in - 09-04-2026

Siempre quiso esto… siempre se debatió en este tipo de ambientes, siempre peleo, mordió y lucho contra todo aquello que creyó le haría fuerte. Un par de esas cosas era el dolor de ser golpeada, otra el hacer lo que putas ganas le salía de las trompas y muchas veces este último le traía tantísimos problemas que sentía que en cualquier momento le pegarían un golpe critico en el corazón o le rajarían el cuello y seria todo. Pero. Si moría así. No tendría remordimientos pues siempre seria autentica y fiel a sus ideales.

Esta gran afición por la violencia la adquirido cuando estaba en la marina, cuando realmente era una persona diferente, llena de sueños, esperanzas y anhelos de crear un mundo idealizado por su inexpertis. Algo que estuvo mucho tiempo enfrascada en convertirse en un excelente marine, nunca dejo la música de lado, las artes escénicas y estas mismas le sirvieron y aun sirven para defenderse a ella y a los suyos.

Tenía una leve pero leve impresión de que había visto antes a este hombre… moreno, extravagante… guapo. No recordaba nunca caras, nombres ni mucho menos cosas irrelevantes, pero si recordaba canciones compuestas a gente importante, así que decidió que no importaba pues si no había compuesto para él, pues no era alguien memorable… a menos… claro que hubiera algún motivo por el cual no le compuso algo. Por el momento dejo de pensar en ello y mejor se concentro en lo que ocurriría pronto.

en medio del campo de batalla, el cuadrilátero, esperaba concentrada en su propio éxtasis, lanzaba puñetazos al aire, una patada y probo el piso, su firmeza, pudo percatarse que no era de concreto, sino de una especie de lona rellena doble capaz de amortiguar golpes y especialmente diseñado para que los luchadores se sientan cómodos. Camino al redor y cruzo la vista con El moreno que le había traído aquí. Desde la altura se podía preciar que al elegante Bones le observaba con detenimiento.

El presentador entonces decidió continuar con su trabajo apuntado a la otra esquina donde emergió aquel que se enfrentaría a los deseos y furia de Maki. Era un rival grande y mas fuerte en apariencia que ella. Parecía una especie de favorito pues ella se agacho un poco instintivamente cuando estallaron un montón de fuegos artificiales rasantes, multicolores e intensos, tan poderosos que parecía que el estadio clandestino se viniera abajo. El humo, el aroma a azufre, pólvora y emoción se le metía en la mente y en los sentidos.

Parecía un jodido bicho japones, transportando dos armas tan grandes como la propia Maki. Su fuerza debía ser brutal, pero ella no se intimidaría. Es más, la emoción comenzó a provocar que sus puños y su cuerpo comenzase a temblar de emoción. y quisiera… quisieran… —VAMOS VAMOS VAMOS ENCIENDETE!!!— Se dijo a si mismo mientras comenzó a caminar alrededor de su oponente de manera amenazante y con claras intenciones de partirle la cara al insulto a su propio valor pues parecía que no muy preocupado por la pequeña Maki. —No vayas a decepcionarme cabrán… ya me estoy emocionando…— Menciono casi en un murmullo que parecía más un rezo lanzado contra el destino que contra el gigantesco ser que se oponía a ella.

Las rocas cayeron al suelo y si, efectivamente, eran más pesadas que la propia Maki. Entonces ella comenzó rápidamente a pensar en un plan, una salida, algo más inteligente que simplemente dar puñetazos a lo loca. Aunque… no era mala idea dar puñetazos cabezazos y patadas tan fuerte como se lo permitieran sus músculos. También podría simplemente convertirse en aquella bestia reptiliana y desbastar la arena completa. Partirle todos los huesos y sembrar el terror. Pero… pero… bueno no había peros, no había un motivo para detenerla, salvo su propio placer al pelear.

De un salto veloz y pesado cayo en el centro del ring y con un clamor de mil voces ella también se emocionó… golpeo sus propios puños unos contra otros y se dispuso a iniciar el combate. Ante sus provocaciones quiso salir disparada para darle una patada voladora, cortarle todo ese discurso de mierda típico de un abusón. El bravucón caería antes de siquiera darse cuenta de lo que ocurría

—Las heridas son lo que menos me preocupan pelón hijo de puta. Ojos de huevo frito…— Dijo medio intentando insultar, lo cierto era que Maki era mala para insultar a la gente, solo se valía de sus puñetazos para probar que era mejor. Y casi siempre lograba su cometido pues no le daba absolutamente nada de vergüenza admitir que más de la mitad de las veces había sido derrotada.

El réferi explico las reglas… pero no escucho nada, absolutamente nada. solo se mordió el labio mientras abrió sus manos, extendió sus dedos y se agacho lentamente para empezar posicionarse y recibir al tonto que se atrevía a desafiarla

Maki poso dos dedos sobre su frente y los lanzo disparando hacia la vista del gigante a modo de saludo y honra al campo de combate que parecía ser uno de renombre. Que encontrasen una arena del bajo mundo que fuera tan justa le pareció divertidísimo. Una donde se medirían como… Rayos… era su propio sueño a pequeña escala.

El comenzó con su danza intimidatoria… Maki simplemente movía un pie para darle siempre el frente. Seguro era grande, pero calculo que sería un verdadero rayo al moverse. El golpe lo vio claramente, seco y poderoso sobre el cráneo de Maki. Sus sesos se movieron dentro de su cráneo y la sangre estallo de su nariz y su cabeza. Era un animal. Un verdadero campeón la mujer cayo al suelo, pero no se estampo contra la lona… sus palmas la frenaron. Y la sangre cayo como un reguero espeso y humeante. Presintiendo el hambre asesino de su contrincante dejo caer un brazo al lado y rodo sobre su propio cuerpo para rodar hacia atrás y de un salto ponerse en guardia. Sin embargo, no dejo dar un espacio de reacción. Aprovecho el movimiento y como un fuelle recién hecho salió disparada hacia el hombre… su objetivo la rodilla derecha. El puñetazo fue rápido y fugas. De revés para hacerlo caer y empuñando y llevando el puño hacia atrás al mismo tiempo que el bajaba lanzo un gancho al mentón. Su objetivo mostrarle que no se enfrentaba a una gatita asustada… 

La sangre regada por todos lados de la cabeza de Maki adorno el cuadrilátero como un Pollock… —JAJAJAJJA VAMOS… eso no te detendrá verdad?... VERDAD?— Tenia la esperanza que nada terminase tan temprano.