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[Pasado] Plaga - Versión para impresión

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RE: [Pasado] Plaga - Caelum Drift - 13-06-2025

¡DESPIERTEN! 

El pueblo era una mera estructura de casas y de esquinas sin nombres. Las casa cansadas se sostenían por hábito y no por costumbres, mantenimiento ni deseos. Transitamos un silencio denso, palpable; el sonido de nuestros pasos resonaba sin encontrar eco. Era como transitar la pesadilla de alguien que jamás pudo despertar.

Jean quedó en la entrada, era nuestra centinela. Fue por su decisión que decidió no avanzar más. El viento arremolinaba mi bufanda hacia su dirección, como si la extrañara; se me había hecho una compañera extraordinaria, una hermosa sin dudas. Supo que no debía moverse de la entrada, no por cobardía sino como deber; su rol era proteger el umbral y no cruzarlo. Quedarse quieto sin señales de pasividad.

Bertram caminaba a mi lado, recién llegado, cargando la ignorancia de lo que nos pasaba, de lo que debíamos lidiar. Sus palabras cargadas de optimismo, de alguien que cree que los planes siempre salen como se los piensa. No quería subestimar a Manolo, pero era tonto olvidarse de la picardía del destino.

Me detuve y observé la ciudad apagada, desierta. Algunos gritos joviales y llantos de los más pequeños empezaron a volvernos locos. El viejo caminaba adelante apresurado, como si fuera el camino que lo llevara a su hogar después de varios inviernos. Se detuvo frente a un montón de hierba espesa donde clavó su mirada, ignorando el lamento que nos sacudía los tímpanos. Sin decirnos nada, tomó de un solo movimiento la pala que cargaba, la examinó un momento como si fuera una reliquia; el metal estaba oxidado, pero el mango parecía eterno, una madera fuerte y robusta. Alzó la pala sobre el hombro y nos clavó la mirada de golpe, como listo para darnos un sermón.

-Desenterrar

Dijo con la particular voz que cargaba, muy pausada, respetando el tiempo.

-Y he dicho desenterrar, no cortar ni quemar, no podar ni exterminar. De raíz, así es como se arranca un tumor del alma, y he dicho de raíz.

Movió la pala hacia adelante y nos la mostró como un arma en pleno ritual.

-Pero la herramienta es una, y he dicho es una. Este viejo solo tiene dos manos y no puedo solo, y he dicho no puedo solo. Necesitamos del pueblo, no solo sus herramientas, su voluntad, su presencia, y he dicho su presencia. Dormidos no ayudan, se pudren antes que la flor, y he dicho se pudren antes que la flor. Primero debemos mover sus corazones y así se moverán sus piernas, y he dicho mover sus corazones.

Acertadas palabras y claras de comprender, lo que me llevó a asentir con la cabeza.

El viejo se apresuró a una casa y golpeó con sus nudillos una vez; no hubo respuesta. Dos veces, y nada. Golpeó intenso, desesperado, con el mango de la pala, como en trance, como esa persona que perdió el poco juicio que le quedaba.

-¡DESPIERTEN, MIERDA! VENGAN A RECORDAR QUÉ ES, PREGUNTAR QUÉ ES TENER FRÍO, HAMBRE, AYUDEN A NUESTROS NIÑOS.

Tras la furia, un silencio sepulcral; la ausencia de respuestas más helada que jamás pensé experimentar. El viejo se apoyó en la pala abatido, confuso, acabado, y lloró. Vi en cada gota la sutileza de ser responsable, de sentirse solo, inútil, roto. Me acerqué a una ventana sin contener a Manolo, me acerqué a gritos de un instinto que no sabía que podía devorarme así. Dentro, un hombre observaba lo que alguna vez fue una bebida caliente sobre la mesa de madera, algunas hormigas revoloteando buscando migajas que ya no existían. No dormía, pero tampoco se movía. ¿Se le puede llamar vivo a alguien así? Apenas respiraba, y eso fue una señal de alivio, era una estatua latente.

-¿Cómo se despierta a quien no quiere volver?

Le murmuré a la bufanda. El viejo pareció escucharme y, volviendo de sus penas, me contestó a toda prisa, con un alma rejuvenecida y cargada de esperanza.

-Con lo que nunca se marchitó, y he dicho con lo que nunca se marchitó. Los niños, y he dicho los niños, ellos aún sueñan con estrellas y monstruos, y la planta no puede contra eso. Su memoria es fresca, es un fuego inagotable, y he dicho fuego.

Toqué el líquido verde al costado de mi máscara que parecía hervir, estaba caliente, agradable; aún respiraba voluntad gracias al viejo o a su locura, a su fe, a las ganas inagotables de cambiarlo. Si solo lográramos despertar a uno, si solo uno volviera a sentir amor, y fue entonces que una idea me hizo erizar cada vello de mi cuerpo como una mueca divina. Necesitábamos divertir a los más pequeños; era evidente que la pena y el llanto no despertaban a los progenitores, debíamos levantarlos con amor. Con el amor de sus hijos felices. Solo así despertarían y ya no habría plaga, ya no habría hormigas, y se llenarían de voluntad.

-Necesitamos reunir a los niños y jugar.

Dije a toda prisa al grupo sin esperar que entendieran del todo lo que quería. Manolo sonrió de golpe, no sé si sabiendo mi idea o simplemente porque fue la primera vez en toda la misión que me moví, que entendí que era un facilitador.

Off



RE: [Pasado] Plaga - Bertram Gaufrid - 15-06-2025

El arquero estaba recién llegado al lugar, no sabía totalmente el contexto de la situación ni siquiera el origen de la misma. Bien podría estar ayudando a la gente del lugar o haciendo que el culpable de todo intentara librarse de su sentimiento de culpa sin siquiera saberlo. Tampoco estaba seguro de que el hombre que tenía frente y que parecía ser el que conocía la fuente del problema realmente pretendía solventarla o siquiera si realmente sabía como resolverla y no estaba simplemente improvisando todo sobre la marcha. Podría parecer que el pelirrojo era alguien ingenuo que no tomaba en cuenta el hecho de que los planes no siempre salían bien o que varios elementos fuera del control de los presentes podrían hacer que los planes se desviaran o incluso fracasaran.

Por mucho que el sujeto que le dio la máscara al arquero dijera que el lugar estaba dormido a excepción de los niños y él, el pelirrojo sospechaba que había algo raro en el lugar, por lo que sabía el joven recluta nada común podría causar que todo un pueblo se quedara en un estado como ese, en el que los adultos no querían hacer nada, como si estuvieran en un sueño eterno. El joven arquero no era de llevar su mano al arma directamente ni sacar conclusiones sin reunir información ni basarse únicamente en lo que le dicen otros. El marine que se encontraba en la zona y no se quedó atrás a cuidar la retaguardia y estar ahí para avisar en caso de que ellos también terminaran por sucumbir a lo que fuera que causara todo eso, siendo causa de una especie de esporas o aroma que emanaba de un bulto en concreto.

Bertram observaba como la ciudad estaba completamente parada, escuchándose únicamente risas y voces pequeñas, provenientes de los más jóvenes y soñadores del lugar, aquellos cuya imaginación era la culpable de que poseyeran una reserva casi infinita de energía, como si no tuvieran que descansar en absoluto. El hombre trató de sacar del trance al dueño de una de las casas, buscando por todos los medios y desesperadamente recuperar a su gente, pero la única respuesta que obtuvo fue silencio, sus desesperados gritos de auxilio no fueron respondidos.

Ahora se necesitaba algo para sacar a toda esa gente de esa falsa seguridad, un sueño utópico en el que no trabajaban, no se esforzaban, no vivían, y según el hombre se requería de lo que nunca se perdió para ello, siendo claramente eso los niños, pero algo le decía al joven pelirrojo que no era simplemente reunir a los niños, era más bien hacer que los niños les recordaran lo que era vivir y para ello necesitaban una única cosa, su risa, la fuente más contagiosa de alegría. Y al parecer el marine que se encontraba junto al arquero también pensó en lo mismo por lo que el joven arquero sonrió y dijo

-Ciertamente no es solamente reunir a los niños, necesitamos sus risas y su alegría, esa jovial sensación les recordará lo que es realmente vivir, que el mundo ofrece mucho más que un falso sueño realizado.-

Ahora quedaba iniciar la búsqueda de niños y el reunirlos, pero necesitaban reunirlos en un lugar donde todo el pueblo pudiera escucharlos y también encontrar una forma de que los niños se divirtieran a lo que el arquero dijo

-Necesitamos reunirlos en el punto de la ciudad donde podamos jugar libremente y que sus risas y su alegría llegue a la mayor parte del pueblo posible, conozco algunos juegos que podrían ser de utilidad de cuando era pequeño, tal vez podríamos usarlo para que los niños salven a sus padres.-


RE: [Pasado] Plaga - Caelum Drift - 17-06-2025

El corazón del pueblo late

El viento sopló con certeza, levantando el árido pavimento bajo nuestros pies, exactamente bajo nuestros pies. Las hojas secas danzaron por la calle despoblada por donde se alejó el soplo de Eolo. Manolo levantó la vista como si esa brisa le hubiera traído una respuesta milenaria.

-La plaza, y he dicho la plaza.

Dijo de golpe, palabras apresuradas cortando el instante de silencio luego de que el arquero hablara. Recordó el lugar, como una vaga memoria que lo invadía, como un mimo de té y caramelo.

-En el centro. El corazón del pueblo late desde allí. Y he dicho el corazón. Si logramos que se reúnan en ese punto, sus risas se esparcirán como campanas de liberación, y he dicho como campanas de liberación.

Apoyó la pala en el suelo con firmeza, enterrándola lo suficiente para mantenerla erguida, como un estandarte antes de la batalla, un símbolo de trabajo, movimiento y cultura. La pala como metáfora perfecta de la falta de voluntad, y no trabajar por necesidad sino trabajar por voluntad. El momento fue romántico. Poéticamente perfecto. Pude sentir en mí la necesidad genuina de moverme, de buscar a cada infante y hacerlos jugar en el corazón de la ciudad. Los ojos del viejo brillaron con fe, con esa dedicación terca que le dedicó al lugar, a la solución. Miró a Bertram y le sonrió, como aceptando y agradeciendo sus palabras con un pequeño agregado, como nos tenía acostumbrados este viejo lindo.

-Jugar no es perder el tiempo, y he dicho no es perder el tiempo. Es volver a estar vivos. El juego es la infancia recorriendo nuestra alma, es la vida social bailando en círculos alrededor de otros círculos. Cuando los niños juegan, cuando nuestro niño interior juega, imagina, crece, habita el cuerpo desde la naturalidad. El mundo vuelve a tener sentido, y he dicho el mundo vuelve a tener sentido.

Asentí sin palabras, un gesto auténtico de mi semblante enmascarado. No era necesario decir más cuando una idea está cargada de esa exquisita convicción. Era verdad. Así lo sentí en ese momento y para siempre. Algo simple que los ojos carnales ven como niños, para otros puede ser molestia, pero la única verdad que yo entendí era que ese movimiento de niños jugando era lo que nos llenaba de sentido. Giré hacia mi nuevo compañero, esperando que él entendiera lo que yo en ese momento, que esta guerra se gana sin violencia, sin uniformes, no se libera con armas.

-Bertram.

Dije mientras la bufanda revoloteaba al compás de mi agitación, haciendo más épica la situación en ese pueblo fantasma.

-Tus juegos, tú conoces algo que yo jamás sentí, o que la memoria me arrebató. Necesitamos que nos los cuentes, que los enseñes. Que prepares el terreno para algo más poderoso que cualquier sermón. Necesitamos que los niños rían, no sufran, amen, se muevan. Que corran por sus casas, por las calles, que salten, que canten sin vergüenza, llenos de júbilo.

Manolo se acercó un poco más al arquero, no por desconfianza sino por complicidad, y agrego en voz baja.

-Esa es tu parte, y he dicho esa es tu parte. Nosotros vamos a buscar a los pequeños, de casa en casa. Prepara la plaza. Conviértela en un campo de batalla donde las armas sean risas y los escudos, juegos. Y he dicho, prepara la plaza.

El viejo sonrió y agregó como en un canto olvidado, como una palabra prohibida que perdía toda su confidencialidad de golpe.

-Que los niños salven a los padres, y he dicho que los niños salven a los padres.

Entonces marchamos, no por una causa celeste ni militar. Marchamos para salvar, el hombre contra el hombre salvándose con amor. Tenemos que despertar al pueblo. Me sería difícil convencer a los niños con este aterrador aspecto, pero necesitaba buscar una estrategia para que los más pequeños se reunieran en la plaza. Era una migaja comparada con el trabajo de mi compañero, una migaja que hacía el camino a casa.

Mientras nos dirigíamos a la plaza para separarnos y que cada uno hiciera su trabajo, entendí que este movimiento iba a cambiar algo para siempre.

Off



RE: [Pasado] Plaga - Bertram Gaufrid - 17-06-2025

El joven arquero estaba tratando de ayudar a la gente a volver en sí, recuperar la voluntad y las ganas de vivir. Muchos dirían que una ciudad donde no necesitabas trabajar era utopía, pero ese no era el caso, ese pueblo no vivía, simplemente estaba, eran simplemente cuerpos vivos que se movían por impulsos, no había vida, solo gente existiendo. Se perdió el ánimo, las emociones la esencia misma de la vida en comunidad, era como si fueran básicamente un grupo de plantas capaces de moverse. Ante la propuesta del pelirrojo el hombre clavó la pala en el suelo mientras decía que el lugar idóneo para ello, pues era el centro neurálgico del pueblo y su corazón, de forma que si los niños juegan y ríen allí, eso se expandirá por el pueblo como si inyectaras una medicina en el corazón para que lo bombee a todo el cuerpo.

El hombre mecnionó la verdad, jugar no era perder el tiempo, era una forma de recuperar el sentido, despertar el alma y darle vida a un corazón marchito por la rutina y el estrés de la adultez, siendo que nuestro niño interno era el encargado de mantener la alegría en nuestras vidas. Tras el hombre quien habló fue el otro marine, quien dijo que el joven arquero tenía conocimientos de algo que él jamás sintió, o que al menos la memoria le arrebató. Sus palabras dejaron en claro que el arquero necesitaba enseñarles los juegos y preparara el terreno. Una sonrisa se esbozaba en el rostro del arquero mientras escuchaba a ambos hombres hablando sobre cómo proceder.

El plan a seguir era que mientras Bertram se encargaba de preparar la plaza, el otro marine y el hombre reunirían los marines en la plaza para que empezaran a jugar y divertirse. Tras eso marcharon hacia la plaza, y mientras Bertram decía

-Yo me encargaré de todo, sacaremos a este pueblo de este trance.-

Mientras ellos dos se dedicaban a reunir a los niños, el joven arquero empezó a tomar objetos, cuerdas y todo tipo de cosas formando una especie de campo de juego, una pista de obstáculos y al final lo que parecía ser un campo de tiro, lentamente iba formando distintos retos para los niños, buscando entretenerlos y, al mismo tiempo, enseñarles ciertas habilidades útiles a lo largo de su vida como coordinación, paciencia y observación entre otras.