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[Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Versión para impresión

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RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Triana Tempesta - 16-03-2025

Esperé pacientemente a que Jolyne se concentrase. Imaginaba que no le resultaría demasiado complicado pensar en un recuerdo feliz, pero no tenía ninguna prisa. Prefería que tardase y que no pensase en la primera gilipollez que se le pasase por la cabeza. Parecía una chica alegre y con una vida relativamente tranquila a pesar del trabajo duro del campo que, según ella, llevaba realizando desde que era muy pequeña. A la vista estaba que otra de sus características era su actitud despreocupada. Precisamente por ello me alegraba ver que se preocupaba por el entrenamiento y por mejorar. Sus habilidades con la pistola ya eran excepcionales, pero si aprendía a dominar el haki quién sabía hasta dónde podía llegar. Yo todavía no le había sacado demasiado partido a aquella habilidad, aunque estaba segura de que ella sí lo haría debido principalmente a su estilo de pelea. Entre eso y que era capaz de convertirse en un bicho asqueroso, pero eficaz, se convertiría pronto en una de las mejores tiradoras que conocía.

Permanecí en silencio, intentando no perturbar su momento de paz. Otra cosa no, pero paciencia me sobraba, sobre todo al ver que esta vez Jolyne se estaba esforzando de verdad. En algún momento tendría que entrenar para tener esa puntería, aunque nunca le había visto. Tal vez fuese eso de talento o, quizá, se debiese a toda una vida de aburrimiento y procrastinación en el campo disparando las latas vacías. En cualquier caso, le había venido bien, y mucho mejor le iba a ir a partir de ahora, que era consciente de que estábamos rodeados de enemigos peligrosos y no podíamos dejar de seguir fortaleciéndonos. Todo momento desperdiciado en el que pudiésemos entrenar y no lo hiciésemos, sería ventaja que le estaríamos dando los marines. Ya tenían a Yamamura, no pensaba darles el gusto de capturar a ninguno más.

Jolyne no duró demasiado tiempo perdida en sus cavilaciones. Tampoco es que rememorar un momento feliz tuviese que llevarle demasiado tiempo, pero sí el saber concentrarse en aquella sensación y hacerla suya, sentirla en todo su cuerpo y ser capaz de extraerla y quedarse únicamente con ella. Esperaba que fuese cierto lo que decía y que hubiese sido capaz de sentir aquello en su pecho, eso mismo que yo sentí. —Perfecto. No te olvides de esa sensación y de cómo la parte de abajo nace en tu pecho y recorre tu cuerpo. Cuando lo tengas ya puedes abrir tus ojos para despejarte un poco. Antes de seguir, ¿se puede saber en qué has pensado? —pegunté por mera curiosidad. No tenía la menor relevancia para el entrenamiento, pero si para satisfacer mi instinto cotilla. ¿Me contaría una más de sus fantásticas historias? ¿Sería esta sobre la supuesta vaca que se llevó volando un huracán? ¿O sobre esa archienemiga de su pueblo que no era más que una chiquilla insoportable? Otra opción era que se tratase de una creo de esas historias en las que ganaba un concurso absurdo, como el de comerse una calabaza gigante o lanzar perritos calientes.


RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Jolyne Jones - 22-03-2025

Siguiendo los consejos de Triana, abrí mis ojos lentamente volviendo a la realidad. Al parecer, la espadachina tenía curiosidad por saber cuál era el sentimiento feliz que había conseguido mantenerme en calma. —Bueno Triana, si tanto insistes, te lo contaré. Dije mirando mis uñas, que estaban llenas de tierra, y continué. —Tan solo recordaba la vez en la que gané el concurso de lanzamiento de herraduras. El viento soplaba con fuerza porque era el día previo a una tormenta, y mi oponente era Cyde Midia, alias "el Deslenguado". El muy listillo creía que tenía todas las de ganar solo porque en su familia tenían experiencia cargando bueyes y se había ganado unos buenos brazos, pero eso no iba a conseguir detenerme. Yo era mucho más hábil que él, y de un simple vistazo, calculé la distancia a la que tenía que lanzar la herradura teniendo en cuenta el aleteo de las moscas que me rondaban a mi alrededor. Con eso era suficiente. Mi maña era superior a su fuerza, y haciendo un simple giro de muñeca... Justo a así, mira — dije mientras estiraba el brazo y hacía girar suavemente mi articulación hacia fuera. — Empecé a atinar una herradura tras otra. Clanck, clanck, clanck... — dije intentando imitar el sonido del metal para meterla de lleno en mi historia.

Me sorprendió ver que, aunque estaba pendiente de contar mis hazañas, continuaba teniendo esa cálida sensación en mi pecho que quería salir hacia el exterior. Había conseguido mantenerla sin la necesidad de estar callada o con los ojos cerrados. No era una experta en la materia, pero seguro que era un gran avance en mi entrenamiento y que lo necesitaría usar en las situaciones más adversas. —Creo que entiendo mejor cómo mantener esa sensación en mi pecho. Pero dime, ¿cómo demonios puedo echarla hacia afuera?

Quería ser capaz de conectar mi ser interior con el exterior, y saber las intenciones de los escornacabras o quitahipos. Ahora era solo un pequeño murmullo no despertado, pero sentía algo dentro de mí como un animal en hibernación, y esperaba que con Triana fuera capaz de sacarlo.

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RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Triana Tempesta - 24-03-2025

Tal y como imaginaba, Jolyne no tardó en contarme una historia de esas típicas de su pueblo. Bueno, y el de Aspros. La tiradora era tan vulgar y campestre que siempre olvidaba que sus orígenes eran los mismos que es de Aspros, todo lo contrario a ella, un tipo con clase y a la última moda. Me quedé escuchándola. Qué remedio, era yo la que le había preguntado. Por lo menos en esta anécdota no había ningún tipo de vegetal, solo herraduras, un chaval con el nombre más paleto y extraño que había escuchado nunca y un concurso en el que Jolyne se enfrentaba a un gran rival haciendo uso de su habilidad e ingenio y acababa ganando. Si todas sus historias eran ciertas, tendrían que considerarla una especie de leyenda en su pueblo. Puede que incluso le hubiesen dado medallas, trofeos o cerdos, lo que sea que se diese como premio en aquel lugar.

En cualquier caso, parecía que había dominado del todo la pequeña tarea que le había encomendado. Ahora solo faltaba ver si era capaz de poner en práctica los conocimientos. Parecía bastante ansiosa y animada, tenía bastante fe en que lo acabaría consiguiendo si seguía así. Miré a mi alrededor intentando pensar en la mejor manera de sacarle partido a lo que acababa de aprender. Sabía lo que quería que hiciera, pero tendría que explicárselo claramente para que lo entendiese y no pudiese demasiadas pegas. Cuando Garnet me lo explicó a mí dudé bastante de que aquello que me pedía pudiese ser posible, pero y tanto que lo era. Todavía me seguía pareciendo extraño, cómo algo así existía y yo no sabía de su existencia, pero poco a poco me había ido acostumbrando.

—De acuerdo. No dejes de sentir esa sensación. Si pierdes la concentración, vuelve aquel momento para recordarlo. ¿Ves este edificio? —dije señalando con la palma de mi mano el hostal donde nos hospedábamos y que se encontraba justo a nuestro lado. Por esa misma razón había considerado que este lugar sería el perfecto para nuestro entrenamiento. Activé mi haki observación y conseguí la información que buscaba rápidamente Una y dos personas, conté para mis adentros. —Pues céntrate en esa ventana, en la de la esquina del primer piso que tiene las cortinas descorridas. Hay personas dentro. Quiero que te concentres mucho en ella, me da igual si mantienes los ojos abiertos o cerrados, pero tienes que decirme cuántas personas hay. No necesitas mirar. Si consigues utilizar el haki, tan solo lo sentirás. ¿Te ha quedad claro? Pues no pierdas más el tiempo —le insté a seguir mis órdenes y a no pensar demasiado.


RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Jolyne Jones - 26-03-2025

Tan pronto como Triana extendió su palma, yo me quedé mirándola fijamente como si me fuese a ofrecer una miga de pan o algo de maíz. Por desgracia, tan solo quería que me fijase en una ventana del primer piso. Supuestamente, concentrándome mucho podría ser capaz de saber cuántas personas había dentro sin asomar mi hocico y sin poner la oreja. —Pues claro que lo he entendido, ¿por quién me tomas? Esto es solo una especie de adivinación mística, pero no como la de aquella vieja chepuda que de vez en cuando se pasea por el pueblo. ¿Sabías que viéndome la palma de la mano me dijo que me casaría con un muchacho a mis veintisiete primaveras y que tendríamos un total de seis hijos?— dije con cierto desdén. —Encima le di media docena de huevos por esa patraña. En fin, voy al grano, que me entretienes.

Miré a la ventana y mi primera reacción fue afinar mi vista para intentar ver algo entre las cortinas o las paredes. Busqué una sombra o cualquier tipo de sonido que me ayudara a saber cuántas personas había dentro, pero pronto recapacité y recordé que, según Triana, no me hacían falta los ojos para saberlo. Quién me iba a decir a mí, que siempre había alardeado y confiado en mi vista a la hora de apuntar hacia lo que fuera, que ahora ya no la necesitaría para seguir viendo. Aunque pensándolo bien, mi sueño de acertar a las latas hasta con los ojos cerrados dejaría de ser solo un chascarrillo para fardar ante los jóvenes (y los no tan jóvenes), y se convertiría en una realidad. Cerré los ojos de inmediato y me enfoqué de nuevo en esa sensación de mi pecho. —Venga, Jolyne. Concéntrate muchacha, que en peores rebaños has pastoreado.

Por fin en calma, volví a sentir de lleno ese cosquilleo en mi pecho. Ahora sin ver nada, dejé que esa sensación fluyera por mi cuerpo. Al principio era algo leve, como cuando escuchas un chirrido y no sabes si es un ratoncito emparedado en la pared de la cocina o tan solo es la madera vieja crujiendo, pero poco a poco se fue intensificando. Cuando ya hubo algo más de claridad en mi mente, empecé a contar.

—Una... Todavía no entendía cómo era capaz de sentirlo, pero tenía la certeza de que había al menos una persona ahí dentro. Era una sensación parecida a cuando un caballo levantaba una de sus patas para darme una coz, y yo ya sabía cuánto iba a dolerme. —Y dos. Mi propio pensamiento me pilló por sorpresa. Había conseguido contar algo que no podía ver físicamente y, curiosamente, estaba segura de ello. Igual que el ratón emparedado. —Si mis cálculos místicos son ciertos, hay dos personas detrás de esa ventana— le dije a Triana mientras abría los ojos.

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RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Triana Tempesta - 28-03-2025

Fruncí el ceño cuando se mostró ofendida preguntando que por quién la tomaba cuando le pregunté si había entendido mis explicaciones. Precisamente porque la conocía sabía que se le pasaría por la cabeza alguna mierda extraña. Que durante estos últimos minutos hubiese estado concentrada no significaba que se borrase todo su historial de malos entendidos, como cuando casi echó a los den den mushi a una sartén llena de tomate para cocinar caracoles. Tampoco la dejaba en muy buen lugar aquella historia que contó sobre la adivina esa de su pueblo. A quién se le ocurría hacer caso a una vieja loca y, encima, pagar sus servicios con huevos. En fin. La ignoré y no le contesté, esperando que realmente hubiese comprendido lo que le había dicho y siguiese mis instrucciones para tratar de adivinar cuántas personas había en la habitación del hostal.

Me mantuve en silencio observándola. Su primer impulso fue intentar adivinarlo mediante la observación, consiguiendo pruebas físicas. Pero pareció recordar lo que le había dicho y cerró los ojos para tratar de concentrarse. No esperaba que tardase poco tiempo. Era bastante probable que se distrajese pensando en otra cosa o que no lograse volver a sentir aquello que le había pedido que mantuviese en su pecho. Sin embargo, apenas tardó en decirme que había dos personas en la habitación. Era totalmente correcto, aunque teniendo en cuenta sus antecedentes sería mejor comprobarlo. Todavía cabía la posibilidad de que hubiese visto las sombras tras la ventana o que hubiese dicho un número al azar y hubiese acertado por pura suerte. Otra cosa no, pero suertuda era un rato y no pensaba dejar que me tomase el pelo. Si luego iba diciendo por ahí que yo le había enseñado a dominar el haki de observación y no era cierto yo también haría el ridículo.

—¿Y cómo lo has sabido? Quiero que me digas exactamente qué has visto o, más bien, qué has sentido. Y más te vale que no te lo hayas inventado. Como me mientas lo voy a saber —dije sin quitarle la vista de encima. Cuando había asegurado que dentro de la habitación se encontraban dos personas sonaba sincera, nada me indicaba que estuviese mintiendo, pero tenía que asegurarme.


RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Jolyne Jones - 11-06-2025

Me quedé unos segundos pensando en la respuesta que acababa de dar. ¿De verdad había sido capaz de contar algo sin verlo? Si era capaz de calcular a cuántas vacas de distancia se encontraban mis cabras, no tenía motivos para desconfiar de mi talento innato. No por nada era la indiscutible bicampeona del torneo más importante de todo Villa Syrup: las carreras de sacos. Y digo más, ¿quién de aquí podía decir que era la ganadora del primer torneo insular de tiro a la herradura? ¿Triana? Lo dudo mucho. Respiré hondo hinchando el pecho más que un gallo y solté todo el aire de golpe.

— Hay que ver lo desconfiada que eres, Triana. Ni que yo fuera mintiendo por la vida. Pero ya que me lo preguntas, te lo diré. Al cerrar los ojos, dejé fluir esa sensación por todo mi cuerpo para después desparramarla a mi alrededor. Igual que el fluir de un río cuando no hay castores de por medio. ¿Sabías que esos roedores pueden desmantelar graneros enteros? Yo lo vi con mis propios ojos la primavera del año 9. En fin, el caso es que, cuando me quise dar cuenta, noté la presencia de una persona a este lado — dije señalando al lado derecho. —Y justo después, a otra por allí — señalé moviendo un poco la mano hacia la izquierda. — ¿Es correcto? ¿Crees que es suficiente para apuntarme a un concurso de adivinación con Jimba?

El esfuerzo que había empleado para saberlo era muy diferente al que podía usar para levantar un saco de trigo o incluso para aguantar uno de los disparos de mi rifle. Era agotador a su manera, y nunca había experimentado esa sensación en mis tantas primaveras de vida. Aún así, me preocupaba que solo fuera pura suerte, ya que, como era bien sabido por todos — sobre todo en mi pueblo —, la suerte de Jolyne Jones no tenía parangón. — Ejem — carraspeé. — Puedes ponerme otra de tus pruebas si no estás segura — dije, sabiendo que era yo la que no terminaba de convencerme.

Si conseguía acertar lo que sea que me dijera, podía darme por satisfecha. De lo contrario, no me quedaría más remedio que convertirme en una ermitaña que se alimenta de cangrejos y moluscos hasta desentrañar el secreto de este extraño poder.

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RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Triana Tempesta - 12-06-2025

Me quedé mirándola con una ceja alzada, dispuesta a poner en duda cada una de sus palabras. Era cierto que la mayoría de ocasiones no sabía si Jolyne mentía o sus historias eran ciertas, pero lo que estaba claro era que le gustaba demasiado adornar, exagerar y tratar de lucirse, así que no me sorprendía nada que estaba vez me hubiese querido engañar hacerme creer que había conseguido dominar el haki. No era la primera vez que pillaba una mentira suya cuando intentaba hacer ver que era una especie de celebridad rural en su pueblo por haber ganado un extraño concurso. Por suerte, parecía que estaba diciendo la verdad. La descripción de su sensación no fue muy exacta, pero me resultó totalmente familiar, y era difícil de inventar si no se había sentido con anterioridad. A menos que su capacidad de mentir estuviese a otro nivel, ya era oficial, había conseguido dominar el haki de observación. A alguien como ella le resultaría de mucha utilidad, pero debía continuar entrenando.

—Me alegra ver que quieres seguir poniéndote a prueba. Parece que ya has aprendido cómo utilizar este haki. Aún así, sigue practicando siempre que puedas. No es que no esté segura, pero te voy a enseña una última cosa. Ya has sentido las dos presencias, ahora dime. ¿Cómo son? ¿Notas algo diferente entre ellas? —pregunté para que afinase un poco más su haki. Era bastante obvio, así que no le costaría sentir que el aura de una de ellas era mucho más pequeña que la otra. Probablemente se tratase de la de un niño. Aquello me hizo recordar mi entrenamiento con Garnet, él también me hizo percibir los tamaños de las auras, los de una familia. Esta vez era mucho más sencillo. Estaba convencida de que a Jolyne no le costaría apreciar la diferencia entre ellas.

—Si consigues responder a mi pregunta podríamos dar por finalizado el entrenamiento. Solo te quedaría seguir practicando por tu cuenta. Y no. Esto no sirve para apuntarte a ningún concurso de adivinación, y menos con esa gallina pulgosa. No es necesario que te lo diga, pero con esta habilidad y tu pistola, nada podrá pararte. Nada de desperdiciar este conocimiento inventando trucos con Jimba. ¿Queda claro?


RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Jolyne Jones - 13-06-2025

Antes de dar por finalizado mi entrenamiento, Triana me encomendó una última prueba: adivinar cómo eran esas presencias. Me quedé mirando fijamente hacia la habitación. ¿Qué se suponía que tenía que saber? ¿Si llevaban bigote? ¿Si bailaban claqué? Hablando de claqué, yo tenía unas gallinas que entrené a conciencia para que movieran sus patas al unísono, pero casualmente todas enfermaron la misma primavera tras una gripe extraña. Siempre sospeché que mi vecino Lester "Tres pelos" contaminó las tierras con un nuevo fertilizante desconocido que hacía que sus cultivos doblaran su tamaño. Como nunca pude probarlo, me dediqué a pegar tiros a sus espantapájaros mientras dormía para que los cuervos acabaran con su cosecha como venganza. Luego resultó que las gallinas murieron por una contaminación del bebedero, pero al menos me quité de en medio a un digno rival en el festival del calabazón.

Cerré los ojos de nuevo e hice un esfuerzo por reconocer aún más esas figuras. Al principio solo eran dos presencias bastante difusas, y ya bastante me costaba concentrarme en algo que no era capaz de ver. Pero, como decía el famoso dicho, no había que poner el carro delante de los bueyes y, conociendo su posición, ya tenía la mitad del trabajo hecho. Primero decidí centrarme en una de las dos presencias; la de la derecha. Parecía firme y profunda, pero no me di cuenta de lo diferentes que eran hasta que la comparé con la otra. La segunda presencia era mucho más suave y considerablemente más débil en comparación.

— Si no me equivoco y he sido iluminada con el don de la clarividencia, la presencia de la izquierda es más pequeña y débil que la de la derecha. Aún así, no creo que ninguno de los dos sea rival para mí — dije, abriendo finalmente los ojos. No es que me quisiera tirarme trigos encima, pero no parecían un peligro a simple vista — o mejor dicho, a mi no vista—.

— Pero a ver que yo me entienda — continué, poniendo mi mano derecha detrás de la espalda y sacando tres dedos. — Solo para estar segura de que esto no es una patraña, ¿serías capaz de saber ahora mismo cuántos dedos tengo en la mano?

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RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Triana Tempesta - 16-06-2025

No sabía con qué cosa podría salir la tiradora, no tenía ni idea de qué esperar de su respuesta. Estaba dispuesta a escuchar cualquier tontería y que no respondiese de manera correcta a mi pregunta sencilla, pero para mi sorpresa respondió de forma clara y sin errores. Efectivamente, una de las presencias, la de la izquierda, era más débil que la de la derecha. Es más, también sintió que ninguna de las dos serían rival para ella. Por cómo lo dijo, reafirmaba la idea de que parecía vivir en un mundo paralelo en el que debía ser una especie de reina todopoderosa, pero aunque me fastidiase admitirlo, esta vez tenía razón. Ambos eran simples civiles sin ningún tipo de conocimiento bélico ni experiencia. Le resultaría de lo más sencillo enfrentarse a ellos.

Para colmo, una vez dominado su poder quería asegurarse de que aquello no era un truco y trató de hacerme adivinar cuántos dedos había levantado tras su espalda. Respiré hondo antes de responderle. —Primero. No te flipes, porque el haki no es una habilidad que te vaya a hacer ganar en cualquier enfrentamiento, y vas a tener que seguir entrenando. Segundo. Esto no es una patraña ni un truco de clarividencia. No vas a poder leer la mente ni jugar a adivinar esta cosa de los dedos. De momento solo podrás sentir las presencias y ataques, que ya es bastante. Confórmate con no tener que girarte para saber si alguien quiere arrearte por la espalda o con saber qué te espera tras un muro.

Esperaba realmente que Jolyne utilizase su imaginación caótica para jugar bien sus cartas y aprovechar el haki de observación. Era una tiradora bastante peculiar con una fruta a su altura, no podía esperar a ver qué cosas podía llegar a hacer en combate ahora que había logrado dominar el haki. Tal vez más adelante si se animaba pudiésemos volver a combatir a modo de entrenamiento, como ya hicimos años atrás, poco después de conocernos. —Por cierto. Lo has hecho muy bien —tuve que admitir. No me lo esperaba, pero la granjera tiradora camaleón era una pupila aplicada.


RE: [Presente relativo] Cómo entrenar a tu camaleón - Jolyne Jones - 17-06-2025

Según lo que me estaba contando Triana, el haki no serviría para lo que yo me había imaginando. Entender cómo funcionaba algo así de abstracto y caótico me tomaría mucho más tiempo de entrenamiento, aún así, había conseguido construir la base del granero al ser capaz de percatarme de las dos presencias detrás de la ventana. Por el momento, me había ganado un buen descanso. —Pues vaya chasco, entonces. Pero al menos ya no tendré que vigilar tanto mis espaldas... Tengo el cuello resentido de tanto girar la cabeza con el rifle —dije poniendo una mano sobre mi nuca, masajeándola con una expresión de dolor. —Ni vigilando a mis cabras me ponía tan tensa. Aunque ellas se criaban solitas prácticamente. Recuerdo una vez que perdí a tres de ellas mientras pastaban. Regresaron una semana más tarde sin pelo y sin hacer un solo ruido, pero de una sola pieza.

Lo más gratificante para mi, había sido escuchar de la boca de Triana que había hecho un buen trabajo. Fui la gran zarigüeya del pueblo y, al salir, me di cuenta de que había tejones mucho más fuertes de lo que yo podía imaginar. Y no me extrañaba. Con estos trucos de buhoneros que se guardaban bajo la manga, cualquiera podría. Si queria estar a la altura, debía entrenar y desentrañar los secretos que escondían. —No ha sido nada, Triana. La que te tiene que dar las gracias soy yo. Con esto sé que pronto podré lograr mi gran cometido en la vida.

Me quité la gorra, dejando al descubierto las dos antenas que me salían de la cabeza. La mayoría del tiempo obviaba que las tenía o, mejor dicho, las ignoraba siempre que podía. Igual que las inútiles alas que escondía bajo la chaqueta y que marcaban una ligera chepa en mi espalda. Aproveché ese breve momento para rascarme la cabeza y, acto seguido, me volví a poner el gorro. —En fin, ¡Jimba! Espero que no estés comiendo más maíz de la cuenta. ¡No dudaré en usar ni haki para encontrarte! Yee haw haw haw. Apenas terminé la frase, mi sonrisa fue desvaneciéndose hasta adoptar una expresión más neutra al volverme hacia Triana. Ya había dejado bien claro que no podía usar ese poder para según qué cosas. —Era una broma, por supuesto. Jamás se me ocurriría hacer algo así. En fin, tengo que ir a ocuparme de... algo importante. ¡Nos vemos luego! Recuperé la sonrisa mientras salía corriendo del hostal, sujetándome la gorra para que no se volara. —¡Prepárate, Jimba! Porque vamos a aprender a jugar al escondite extremo.

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