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RE: [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - Ikirami - 17-07-2024 Fuego, los dos pelirrojos éramos como un incendio desbordante de pasión y desenfreno cada vez que el destino nos juntaba. Aquellas baldosas se convertían en la más mullida de las camas para nosotros, permitiéndonos dar rienda suelta a nuestros deseos de placer, placer que queríamos que el otro sintiese a su vez. Tras arrancar sus ropas y desnudarme yo también, agarró mi mano, llevándola por encima de mi cabeza. Entrecrucé los dedos con los suyos, apretando con fuerza su mano y desplazando la contraria junto a ella. Me entregaba a él cuando fuimos interrumpidos, siendo una situación a mi parecer más graciosa que bochornosa. No era como si tuviese ningún tipo de complejo con mi cuerpo desnudo, era perfecto y hermoso de principio a fin. Cuando lo miré con sumo cariño, al verlo saludar como si nada, me respondió con una radiante sonrisa que curó todos los males del pasado en un instante, como una cascada de agua fresca arrasando con la suciedad de las rocas y besándome tiernamente en la mejilla. No podía, sino presentarlo como quien él era, mi amado novio, y la reacción del minino a ello fue llenar mi rostro de sus cálidos besos. “¿Puedo morirme ya, por favor?”, me pregunté de forma irónica, pues obviamente en aquella situación lo último que quería era morirme, pero que de haber sido así habría muerto increíblemente feliz. Tal vez exageré un poco al llamar a Okaliva “el mejor modista del mundo”, pero no era para menos, y al menos a mí me lo parecía. El gatito pareció encantado por ello, utilizando otra de sus expresiones extrañas al saludarlo. Me disculpé con Okaliva, sin poder contener una sonrisa, y tras decirle al modista que ya le había comentado que me moría de ganas de ver a mi minino, Garnet me disparó otra ráfaga de besos que me derritieron. De verdad, ¿cómo pretendía que mantuviese el tipo en aquella situación? Tras haberlo visto asustado hacía apenas unos momentos, temiendo perderme, me alegraba de poder verlo tan feliz ahora. El gatito se disculpó también por lo de la tienda, agradeciendo la comprensión. Aunque fue duro -no tanto como otra cosa por ahí- el separarme de él, nos levantamos y cuando le ofrecí la mano la cogió y me acompañó hacia el pasillo, no sin antes agradecer a Okaliva por todo y ofreciéndole música a cambio, que el grandullón de muy buen gusto aceptó. —Lo que sea, pero luego. Shshshsh. —comenté mientras me lo llevaba a través del pasillo y él reía detrás de mí. Me sentía como una niña cometiendo una travesura a espaldas de sus padres, llevando a mi dulce cómplice de la mano. Aunque poco tenía de “infantil” lo que íbamos a hacer. Al llegar ante la puerta que quería y abrirla, nos sumimos en una oscuridad momentánea, hasta que iluminé el lugar mostrando los escenarios variados de la sala. Juntando de nuevo nuestros labios, ya en nuestro nuevo nido de amor, las ganas por tenerlo eran demasiadas. Lo empujé a la cama que sabía que había allí y me subí sobre él. Hice un comentario que quedó sin respuesta, pues ni él ni yo estábamos para conversaciones. A partir de ese instante, los únicos sonidos que brotarían de nuestros labios serían gemidos de puro éxtasis. Después de una sesión que combinaba la pasión desenfrenada con la forma más pura de hacer el amor, me sentía llena y rebosante de felicidad. Tumbada sobre la cama, mis ojos recorrían el techo mientras una sonrisa de satisfacción se dibujaba en mi rostro y mi respiración seguía agitada. La química en mi cerebro era alucinante, y él la hacía enloquecer por completo. Estaba a mi lado, con su cabeza apoyada en mi hombro izquierdo, y entre jadeos extenuados, deposité un beso en su frente. Esto sí que era un buen entrenamiento para mi cuerpo. Él rodeaba mi cuerpo con sus extremidades, y con mi mano derecha acariciaba su antebrazo con delicadeza. Me miró y comentó que había sido una pasada, acompañando sus palabras con un beso en el cuello que me provocó un gustoso escalofrío. Sonreí y giré la cabeza para mirarlo, asintiendo. —Una absoluta y completa pasada… como todo a tu lado. —respondí, llevando la mano a su cabeza y acariciándola entre sus antenas. El gatito me dijo que estaba rebosante de felicidad, dándome otro beso, esta vez en la mejilla, y pronunciando las palabras prohibidas con una sonrisa que me cortó el aliento, haciendo que mi piel, normalmente blanca y suave, adquiriera un tono cereza. —Y… yo a ti, Garnet. —logré decir con timidez, hundiendo la cara ladeada en la almohada mientras él se incorporaba. Al hacerlo, tomó mi mano para besarla y reí cuando vi su sonrisa picarona y me guiñó un ojo al decir que nuestros cuerpos se habían puesto al día. Me preguntó con ahora una sonrisa tierna que cómo había estado, queriendo saber si me había pasado algo increíble. Con las manos, me reacomodé para sentarme, apoyando la espalda en el cabezal de la cama y doblando las piernas. Abrí la boca para responder que sí que me había pasado algo increíble, él, pero me robó el momento para decir que seguro que nada de lo que dijese sería tan increíble como yo. Me quedé con la boca abierta, levemente molesta porque me hubiese robado el comentario, pero enseguida me eché a reír negando con la cabeza. Era demasiado bobo y tierno, además sonreía de una manera tan pura que lo sentía hasta en el alma. —Me has robado la frase, malvado. —respondí haciendo pucheros y cruzándome de brazos, dramatizando como buena reina del drama que era, pero cambié mi expresión a una sonrisa y después me llevé la mano a la barbilla pensativa— Veamos… Dos días después de vernos partimos de allí, la verdad que no sabía dónde acabaríamos. Y pues navegamos hasta llegar hasta aquí, sin muchas novedades, además de haberte echado de menos cada día. —comenté dejando caer los brazos y un poco triste de no tener grandes novedades para él, pero rápidamente levanté el dedo índice— ¡Ah, espera! Sí que hay algo interesante, tengo una nueva compañera, ¿sabes? Bueno, ya imagino que no te hará mucha gracia, por lo de que eres pirata y eso… —continué, haciendo girar el dedo y apartando la mirada un momento, volviéndola de nuevo a él— Pero es bastante agradable, es una tontatta muy mona que se llama Ryze. Tengo muchas ganas de hablar con ella porque resulta que es usuaria de… —me quedé un momento en silencio, dándome cuenta de que esa información no debería darla a alguien de fuera de la marina— Mmmm. De una akuma de veneno muy interesante, ¿sabes? —continué finalmente, torciendo una sonrisa. Confiaba en él— No se lo digas a nadie esto, es top secret. —aclaré, poniéndome el dedo índice delante de la boca en señal de secreto— ¿Y tú como has estado? Deambulé con la mirada por su cuerpo, desnudo, que estaba frente a mí, y me apoyé sobre las rojas y revueltas sábanas con las manos para acercame a él, plantándole un beso en la mejilla. Seguidamente, llevé mi mano derecha hasta sus firmes músculos abdominales y los recorrí con una suave caricia sobre la desconocida marca que había en ellos. Ahora que conseguía prestar atención, podía ver que era como una huella de las almohadillas de un animal, casi como una cicatriz. No tenía ni idea de cómo una bestia le podía haber hecho algo así, era demasiado extraña y redondeada, casi como un dibujo. Mi estómago se encogió imaginándome al gatito sufriendo tras un combate por algo así y yo sin poder estar allí para ayudarlo. Además, había aprendido a tratar heridas y podría haberle evitado el sufrimiento, o eso pensaba. —Eso no estaba ahí la última vez… —comenté con preocupación y levanté la vista para posarla en sus ojos— ¿Qué te ha pasado, minino? RE: [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - Garnet D. Matlock - 17-07-2024 El rampante acto lleno de placer que tuvo lugar en aquella cama rojas sábanas llevó tanto a la euforia, al gozo y a la extenuación a un Garnet que, en esos instantes, se encontraba rendido y acurrucado junto a su amada. Era increíble como, la misma mujer que le podía hacer enloquecer en todos los sentidos con un simple gesto - o por el mero hecho de respirar - era capaz de brindarle una suma tranquilidad además sólo con su presencia, pues eso era lo único que sentía ahora mismo el músico de tan sólo estar a su lado. Una paz inmensa, igual de inmensa que el amor y devoción que sentía hacia ella. Mientras abrazaba su cuerpo con absoluta calma y expiraba por la nariz su respiración en el cuello de la marine, Ikirami acariciaba con delicadeza el antebrazo del pirata, provocando que su piel se pusiera de gallina.- Esto si que es vida...- Pensaba, lleno de felicidad, antes de comentar lo increíble que había sido lo que acto - no apto para todos los públicos - que acababan de realizar a la vez que depositaba un beso en su cuello. Ante esto, Ikirami, concordó con el skypiean, añadiendo que así fue, como todo a su lado, causando que sus mejillas se tornaran del mismo color que su pelo. Era imposible no querer espachurrarla a besos cada dos por tres, y menos si iba soltando comentarios de ese estilo. Ikirami era demasiado para su corazón. Al mismo tiempo, situó su mano en el cabello de Garnet, entre sus dos antenas y acariciándoselo, haciendo que el pelirrojo entrecerrara parcialmente sus ojos, emitiendo una sonrisa llena de dulzura. ¿Cómo no iba a estar pletórico? Muy lejos de que hubieran tenido sexo y hubieran hecho el amor, poder tenerla al fin, en carne y hueso junto a él, pudiendo escucharla, olerla y sentir su cariño y amor, era razón más que suficiente para que su corazón volviera a latir con intensidad y ritmo. De esta forma, no pudo evitar expresar lo rebosante de felicidad que estaba, sintiendo la imperiosa necesidad de brindarle otro beso en la mejilla para, seguidamente, decirle que la quería. Jamás se cansaría de soltarle aquellas dos palabras llenas de magia. Al mismo tiempo que giraba sobre si mismo, mirando de reojo a la marine, pudo observar como se iba sonrojando, volviéndose una cerecita, diciendo tras eso que ella también le quería, titubeando, momento en el que, cuando Garnet estaba terminando de incorporarse, vio como hundía su cara de lado en la almohada, matando de amor por dentro al pirata y viéndose impulsado a besar su mano, por no besar cada rincón de su cuerpo, claro. Ya habiendo retozado y habiendo descargado todas las ganas que se tenían el uno del otro, el pelirrojo quería simplemente hablar, charlar con su novia, y saber como le había ido durante todo el tiempo en el que no habían estado juntos. De esta forma, a su manera, lo exteriorizó preguntándole si le había pasado en ese tiempo algo increíble, añadiendo, con picardía que no creía le hubiera sucedido algo igual de increíble de lo que era su amada. Este comentario, por alguna razón, dejó con la boca abierta a Ikirami - quién estaba sentada y apoyada en el cabezal de la cama -, haciendo que Garnet y ladeara levemente su cabeza en señal de confusión. Desde luego que no había tenido el efecto que habría esperado. Entonces, a los pocos segundos, empezó a reírse mientras negaba con la cabeza, alegando que le había robado la frase, llamándole malvado. Aquella respuesta, junto a los pucheros que hizo y su gesto de falsa indignación en la que cruzaba de brazos, causó que el músico riera levemente, con cara que irradiaba amor.- Puejejej... Ay... Estas antenas te tienen sintonizada, Iki, ¿es o no es?- Se señaló con el índice de su siniestra las protuberancias capilares de su pelo, antes de que la pelirroja cambiara su expresión a una sonrisa y se quedara pensativa. Comenzó a explicar que, dos días después de que se dijeran el adiós navegaron - sin saber a dónde llegarían - hasta que arribaron a Momoiro, declarando, casi con aires de derrota, que no había demasiadas novedades, más allá de lo que le había echado de menos cada día. Ante esto, Garnet suspiró, poniendo cara de pena por no haber podido estar con ella, acercando su mano a la suya, hasta agarrarla con firmeza.- Pero ya estamos aquí, Iki.- Pensó mirando con ternura a su novia, momento en el que, levantando el índice de su otra mano, recordó que ahora tenían una nueva compañera y que, aunque al ser marine no le debía hacer demasiada gracia, comentó que era muy agradable, tratándose de una tontatta muy mona llamada Ryze.- ¿Una tontatta? ¿Como Bepso? ¡Esto tiene que verlo el menda!- Se dijo a sí mismo, emocionado, al imaginarse lo adorablemente adorable que era, a su manera, el pequeño Bepso. Esa tal Ryze debía parecer una muñeca si Ikirami decía que era mona. Prosiguió mientras Garnet divagaba que tenía muchas ganas de hablar con ella pues, tras una breve pausa, que luego el músico entendió a que se debía, era, nada más y nada menos que una usuaria de una fruta de veneno. El pirata abrió la boca y los párpados, sorprendido, ante lo que tener un poder así implicaba, ¿cómo alguien tan pequeño podía tener una fruta tan nociva y mortal? Habría que ver el grado de veneno que podía generar o como podía llegar a manipularlo, e incluso igual sólo podía comer sustancias venenosas sin morirse intoxicada. Garnet desde luego no era, ni muchísimo menos, un experto en akumas, así que sólo sabiendo que era una "akuma de veneno" no podía ni imaginarse que podía llegar a hacer realmente.- A saber lo que puede hacer con ese veneno... Pero puede pintar chungo... Puejeje...- Sin embargo, nuevamente, pensó en su fallecido amigo y hermanito Bepso, que también era usuario, uno que le permitía generar una sustancia blanquecina y viscosa.- ¿Será del mismo tipo que Bepso..?- Reflexionó, todo aquello, justo antes de que Ikirami se llevara su índice a su boca y le pidiera a Garnet que no le contara nada a nadie, pues era secreto, para seguidamente preguntar como había estado.- Ni te rayes, Iki, junto a tus otros dos secretos...- Comenzó a decir, acercándose a su oído más cercano.- Que el menda no se cosca ahora mismo de cuáles eran, puejeje...- Susurró, alejándose entonces mientras le guiñaba un ojo.- Este otro se quedará también en el cementerio de los secretos de Iki, ¿es o no es?- Declaró con orgullo, exhalando aire por la nariz a presión, mientras mantenía sus ojos cerrados, abriéndolos seguidamente para responder a su pregunta, no sin antes querer matizar y comentar todo lo que le había contado. - Antes que nada...- Levantó la mano que aún tenía puesta sobre la de Iki, extendiendo su dedo índice hacia arriba.- Sí, el menda odia los marines...- Afirmó algo que todo el mundo sabía para, seguidamente, llevar ese mismo índice a su mejilla izquierda, dándole pequeños y suaves toques.- Pero si son tus coleguis si que me importan, porque se trata de ti y tu vida, ¿es o no es?- Aclaró, momento en el que sintió como la pelirroja le daba un beso en su mejilla. Sonrió con ternura.- Conozco a Sephi, la pajarraca azul y Ryze, la tontatta... Y el primero no me cae mal... El menda puede hacer un try para que me caigan perita...- Comenzó a divagar, en el momento en el que notó como la suave mano de Ikirami recorría sus abdominales.- Aunque igual pajarracFSHHHHH- Intentó acabar la frase pero un agudo dolor apareció en su vientre, cerrando levemente, de la angustia, su ojo derecho. Al bajar la mirada, pudo ver que Ikirami había posado su mano derecha en la huella que había "dibujada" en su zona abdominal. Aún no estaba acostumbrado a esa cicatriz y, en ocasiones, el más ligero de los toques le llevaban a sentir un punzante dolor. Ese maldito chamán del demonio... Apretando sus labios con fuerza, y recuperando la compostura, giró su cabeza hasta posar su mirada en su amada, quién tenía una cara llena de preocupación. Garnet se apenó al ver esa expresión en el rostro de Ikirami, quién preguntó que que le había pasado, pues eso no estaba la última vez que se vieron. Al llamarle minino, en su corazón sintió una punzada aún más dolorosa que la que había sentido segundos antes. Tigre, gatito, minino... Eran apodos que su novia había usado desde el principio con él gracias a la fruta que poseía y que a su mujer, en todos los aspectos, parecía encantarle, ¿cómo se tomaría si se enterara que ya no la tiene por culpa de su malestar y estupidez? El skypiean tragó saliva y suspiró mirando hacia el techo. - De esto quería hablarte el menda...- Comenzó hablando, apenado, bajando su cabeza de nuevo, para mirar a Ikirami, y posar su diestra en la mano con la que había tocado la pelirroja su herida.- Recuerdas cuando te solté que estaba mentalmente hecho una mierda y como quería ser más fuerte, para no perder a nadie... No perderte a ti, ¿es o no es?- Se empezó a sincerar, dándole un beso en la mano que agarraba tras decir esto último.- Me hiciste sentir "nasti de plasti", pero no tenerte luego... Hizo que el menda recayera... Y pues bueno... En este "mental breakdown", cómo quien se cambia de look de forma radical, fui a ver a una especie de brujo o algo así, con la esperanza de llegar a ser más fuerte.- Desvió su mirada momentáneamente, cerrando sus ojos con fuerza y rechinando sus dientes, al recordar la agonía por la que tuvo que pasar el día posterior, pero sobre todo, por lo que le iba a decir ahora a Ikirami. Abrió los ojos y, con suma seriedad, miró a los rojos luceros de la bella mujer.- El menda ya no es un usuario, Iki... Ya no puedo transformarme en un tigre...- Confesó, bajando la cabeza de tristeza y apretando con fuerza la mano de su novia.- El menda ya no es un gatito... Ni un minino... - Volvió a alzar la mirada.- Lo siento, Iki... El menda ha cometido una bobería de las suyas, ¿es o no es?- A día de hoy seguía sin saber si había tomado la decisión correcta y acertada. Pero sin lugar a dudas, conocer la opinión que guardaba Ikirami al respecto, le ayudaría a averiguarlo.
INFO
RE: [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - Ikirami - 18-07-2024 Garnet sacaba de mí no solo emociones intensas, sino también aspectos de mi personalidad que desconocía por completo. Estar junto a ese minino hacía que todas mis preocupaciones se desvanecieran; lo que antes ocultaba en lo más profundo de mi ser, ahora se lo había confesado a él, creando un vínculo que me otorgaba una paz absoluta, una serenidad superior a cualquier otra experiencia previa. Tras haber conectado con él de tantas maneras -física, mental y emocionalmente- comenzaba a sentir como si lo conociera desde hacía mucho, muchísimo tiempo. Tal era la profundidad de ese sentimiento que podía imaginar con todo detalle cómo sería el minino en su adolescencia, en su época de joven rebelde: igual de hermoso que ahora, pero con un toque más inocente, aún sin las cicatrices del tiempo. Me quedé pensativa por un momento, sorprendida por la nitidez de la imagen que se formaba en mi mente, casi como un recuerdo, aunque sabía que era imposible. Además, el gatito estaba esperando por las novedades de mi vida, así que dejé de darle vueltas al asunto y me dispuse a contarle todo. Le conté que realmente había sucedido poco desde nuestro último encuentro y le expresé cuánto lo había echado de menos. Garnet suspiró, demostrando una leve tristeza al escuchar mis palabras. Luego acercó su mano a la mía y la agarró con fuerza, demostrándome que estaba allí para mí, que no estaba sola. Lo sabía muy bien: mi corazón no había estado tan alegre desde la última vez que lo vi, y eso era algo imposible de olvidar, una sensación que quedaría grabada en mi memoria. Entonces recordé a la novata en la División, Ryze. Aunque sabía poco de ella por el momento, tenía muchas ganas de conocerla mejor, de descubrir quién era realmente. Me extendí un poco al hablarle de ella, reflexionando unos momentos antes de hacerlo, pero confiaba plenamente en Garnet, por lo que mis dudas se disiparon rápidamente. El gatito se sorprendió cuando le mencioné su fruta del diablo, un poder extremadamente poderoso, lo cual comprendí perfectamente. Su reacción me hizo sonreír ligeramente, al ver su expresión atenta y receptiva, especialmente cuando el tema giró en torno a las akumas y sus misterios. Finalicé pidiéndole que guardara esa información en secreto, a lo que él respondió que podía estar tranquila, que guardaba ese secreto junto a los otros dos que le había confiado. Mientras lo decía, se acercó a mi oído y me susurró que no sabía cuáles eran, bromeando y riendo suavemente. El simple hecho de escuchar su voz tan cerca, acompañado del susurro del viento en mi oído, hizo que me estremeciera. Llevé una mano a la zona cuando se alejó, sonrojándome y devolviéndole una sonrisa y asintiendo. El minino levantó su mano de la mía para levantar su índice aclarando que sí, que odiaba a los marines, pero que si eran mis amigos sí que le importaban, porque se trataba de mí y de mi vida. —Se… Se agradece, la verdad. Es muy bonito de tu parte. —contesté con una sonrisa y besé su mejilla en agradecimiento. Me devolvió una tierna sonrisa y añadió que conocía a Sephi, lo cual ya estaba en mi conocimiento, Karl, aunque la llamó pajarraca azul, y Ryze ahora. Además, que Sephiroth no le caía mal, lo cual significaba que le caía bien supuse. —Es Karl, no pajarraca azul, ¿sabes? —contesté dándole un ligero toquecito en la nariz— Bueno, Karlglass. Mencionó que podía intentar hacer el esfuerzo para que le cayesen bien, y lo agradecí. En ese momento me llamó la atención su cicatriz y me acerqué a gatas para tocarla con sumo cuidado, con una caricia, pero que al parecer fue demasiado, pues se interrumpió a media frase y al levantar la vista pude ver una expresión de sumo dolor en su cara. Pregunté por la cicatriz, a la vez que retiraba la mano con preocupación. No imaginaba que fuera tan reciente por su aspecto. Volví a sentarme con las piernas recogidas de lado, apoyándome con la mano izquierda sobre la cama y con la otra reposando en mis caderas. El minino entonces suspiró con la mirada en el techo y me dijo que de ello quería hablarme, bajando de nuevo los ojos para posarlos sobre los míos y colocó su mano sobre mi derecha. Giré la palma para acariciar la suya mientras asentía al preguntarme si recordaba que me había comentado que estaba mentalmente mal cuando nos vimos. Estaba realmente preocupada por lo que habría sufrido, pero nada me había preparado para lo que me iba a contar a continuación. Comenzó diciendo que aunque le hice sentir genial, al no tenerme después, recayó en sus pensamientos negativos y que ese momento de vulnerabilidad visitó a una especie de brujo esperando hacerse más fuerte. Lamenté muchísimo, infinitamente, el no haber podido estar para él cuando se sintió así. “¿De qué sirve dedicar mi vida a ayudar a la gente si no puedo ayudar a la persona que más quiero?”, apareció de pronto esta pregunta intrusiva en mi mente. Agaché la cabeza, entristecida por la breve revelación, y la volví a levantar para ver como le costaba decir lo siguiente. Aguanté la respiración, no me imaginaba que podría haber sucedido, ¿tal vez perdió a alguno de sus compañeros? No tenía ni idea, pero aun sin usar el Kenbunshoku podía sentir dolor con solo mirarle. Aferre la mano que sostenía y me acerqué para besarlo, estando a escasos centímetros de él cuando dijo que ya no era un usuario, que ya no podía transformarse. Me frené de golpe, parpadeando confundida y arrugando la frente, sintiendo como presionaba con fuerza mi mano y desviaba su mirada hacia abajo. —¿Qué? —fue lo único de lo que fui capaz de decir, boquiabierta. Con dolor, dijo que ya no era un gatito ni un minino y volvió a mirarme antes de disculparse por haber hecho una de sus idioteces. Volví a parpadear repetidamente, no entendía nada de lo que decía. Yo veía a un gatito delante de mí. Para asegurarme, miré hacia su trasero y vi perfectamente una cola rojiza que ahora estaba posada en la cama, tristona como él. Volví a mirarlo a la cara y, una vez más para asegurarme, dejé de sostener su mano y llevé la mía a su pelo para coger un mechón y acercar mi rostro. *Sniff* *Sniff* Sí, era sutil, pero olía a minino. —Primero que todo: gato se nace, no se hace. —declaré totalmente seria— Tú eres mío, tanto mi novio como mi minino. Eso no lo cambia una akuma, ¿sabes? —acerqué mi mano a sus labios y los separé un poco para ver su dentadura— Efectivamente, lo que decía, sigues siendo un precioso gatito ronroneante. Dejé de nuevo sus labios donde debían estar y lo besé suavemente. Si es que hasta sabía a gato. Aunque no sabía si todos los gatos tenían el mismo sabor, no es que fuese algo muy higiénico dedicarse a lamer gatos. A él sí, pero a Joseba por ejemplo, mejor que no. —Y segundo… —me detuve un par de segundos, con el rostro todavía serio y parpadeando de forma rápida y acompasada— ¿¡CÓMO QUE YA NO ERES USUARIO?! Mi mente había tardado, tal vez demasiado, en asimilar la información que había recibido. —A ver, a ver, a ver… —comencé a decir llevándome la mano entre los ojos y bajando la cabeza, sentándome ahora frente a él con las piernas cruzadas— Las akumas no son como una peluca, o una chaqueta, que puedes decir: ahora llevo una, y ahora no, ¿sabes? —levanté la vista de nuevo a sus ojos pensativa y levantando un dedo— Bueno, aunque hay una que te convierte en chaqueta y te permite controlar a los demás, pero este no es el caso… A lo que iba, que me desvío del tema. —continué, cogiendo ahora una de sus manos para posarla sobre la mía y acariciarla con la otra, mirándolo con compasión, estaba claro que le dolía aquello— Mi amor, si dices que de alguna forma te has quitado una akuma, te creo. Dudaré de que la noche existe y dudaré de que el sol sale por la mañana, pero no dudaré de ti. Aun así, lo que dices no tiene ni pies ni cabeza, al menos por ahora. Así que, explícame en detalle qué es lo que ese brujo te hizo, minino. Y si te hizo daño, físico o mental, dímelo y me lo llevo directo al calabozo, ¿sabes? —finalicé, con una mirada decidida y esperando por saber qué akumas le había pasado. RE: [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - Garnet D. Matlock - 18-07-2024 Ikirami podría hablar de cualquier tontería, contar cualquier milonga o relatar algo que, a priori podría incomodar al pirata que, sólo por el hecho de ser ella y por el amor que Garnet sentía hacia ella, pondría sus seis sentidos a cada una de sus palabras y disfrutaría, como si de las más bonitas melodía se tratara, de su dulce voz. Solo por ser ella, cualquier dato aleatoria sobre la marine ya resultaba reconfortante para el músico, pues cuando se ama a alguien, quieres saberlo todo sobre ella. Fue de esta forma que, después de que comentara apenada que no tuvo muchas novedades, hablara sobre su nueva compañera, la tontatta Ryze, intuyendo - erróneamente - que no le haría demasiada gracia a Garnet. Sin embargo, el pirata se quedó completamente sorprendido ante el poder que poseía un ser tan diminuto - y aparentemente mono según las palabras de la pelirroja -, expresión que, Garnet imaginó, que fue la que ocasionó que su novia sonriera. Seguidamente, al pedirle que no le contara a nadie ese pequeño secreto, el músico le prometería no hacerlo para, a continuación, soltarle uno de sus comentarios jocosos al oído, sintiendo como la pelirroja se ponía algo nerviosa, sonrojándose y asintiéndole con una sonrisa. Era tan preciosa y adorable a partes iguales. Entonces, retomando el comentario de la marine sobre que igual no le importaría en demasía que tuviera una nueva compañera marine, Garnet vio preciso aclarar este malentendido pues, al formar ellos, su equipo y lo que podía ser su familia, - al igual que para el skypiean lo eran los Shogun Gari -, parte de su vida, ya sólo por eso al pirata les importaba - saber de ellos, por supuesto -, y muchísimo. La deslumbrante mujer, con una sonrisa y, antes de besarle la mejilla al ex-minino, agradeció las palabras de Garnet, añadiendo que era bonito de su parte.- Tú si que eres bonita, Iki.- Admiraba, con una sonrisa, la belleza tanto interna como externa de su amada y es que, ¿acaso ella no había hecho lo mismo? ¿No se había propuesto a intentar aceptar a su familia de piratas a pesar de todo por lo que ha pasado y el coherente rechazo que sentía hacia ellos? Era lo mínimo que podía hacer por la persona que le importaba. Luego de eso, el pelirrojo comenzaría enumerar a los miembros del equipo de Iki que ya conocía, de apariencia o nombre. Obviamente, estaba Sephi, ya habían hasta hablado de él. Luego, su oponente en las semifinales del evento de Zarutsuki, aquella semioni fortachona. Realmente no podría apostar al 100% si era de los suyos, pero siendo marine, coincidiendo en el mismo lugar - Skypiea - al mismo tiempo que Ikirami, y recordando como la usó de distracción, gritando que se le iban a salir las tetas, puso la mano en el fuego de que debía ser una de los suyos. Y por último, la recién nombrada Ryze. Aunque bueno, también estaba ese pelirrojo con gafas de sol que se transformaba en tortuga. Estuvo junto a él en los Cabos y hacía tiempo que no sabía de él pese a ir acompañado de Sephi, así que ni le hizo mención. Cuando nombró a los tres marines que conocía, aclaró que Sephi, en parte no le caía mal, ¿le caía entonces bien? Ni idea y, de hecho, aún tenían algunas palabras pendientes los dos varones pelirrojos. Entonces, con un suave toque en la nariz de Garnet, por parte de Ikirami - que hizo sonrojar al pirata -, la marine aclaró que se llamaba Karl, o mejor dicho, Karlglass.- Eso, eso...- Recordaba Garnet, ahora sí, el nombre de quién fue adversaria. A pesar de lo furioso que estuvo en su combate contra ella, gracias a sus inseguridades y por ver como, a pesar de atacarla con todo, se negaba a caer, estaba dispuesto a intentar que le cayera bien y ser amistoso con ellos - aunque a saber como se tomaban esos marines que un pirata fuera de buenas como si nada -. Iba a proseguir hablando el pirata hasta que la mano de Ikirami se posó sobre su zona abdominal y, por tanto cicatriz. Al quejarse de dolor, Garnet vio procedente empezar a contarle lo ocurrido y como era que ya no era ningún usuario. Su amada, para escuchar con atención, se colocó en una pose, bastante sensual que, junto a su cuerpo desnudo, habría hecho que el músico perdiera la concentración en absoluto. Pero la seriedad del tema no lo permitía.- Ya tendrás domingas para otro momento, Garnet... Ahora céntrate...- Se concentró, no sin antes, durante décimas de segundo, enfocar su mirada al despampanante cuerpo de Ikirami, décimas en las que también puso una cara de pervertido total. Hecho ya el payaso y el marrano, comenzó a narrarle todo el proceso por el que se quitó la fruta. Conforme avanzaba en su corta historia, no sólo podía sentir la preocupación de su novia hacia él, cosa que hizo sentir culpable a Garnet, sino que también sintió su apoyo, en esas caricias que recibía en su mano por su parte. No sabía como le ayudaba su tacto, su sola presencia en tan solo ese momento. Pudo notar también como, cuando comentó la recaída que tuvo, precisamente por su ausencia, como agachaba su cabeza en señal de tristeza. Lo último que quería Garnet era que se sintiera culpable por algo de lo que, valga la redundancia, no tenía la culpa. Quitó momentáneamente su mano derecha de la Ikirami para, con delicadeza, agarrar su barbilla, levantándola, y girándola con suavidad para que le mirara. Entonces, con una tierna sonrisa, ocultando sin éxito el dolor que sentía al imaginarse la reacción de su Iki. Negó con la cabeza, entonces, queriendo decirle que no debía martirizarse por aquello, no se merecía eso, no. Seguidamente, volvió a situar su mano sobre la suya, sintiendo como la marine la sujetaba con fuerza y como sus labios se acercaban a él cuando soltó la bomba, viendo como se quedaba quieta. La incredulidad y sorpresa de la pelirroja hizo que se quedara boquiabierta, soltando una corta pregunta sobre lo que acababa de escuchar. Esto, sumado a decir que ya no era ni un minino, ni un gatito, hacía que se le formara un nudo en el estómago, ocasionando una gran agonía en Garnet. Pero, lejos de enfadarse, entristecerse o pegarle, Ikirami comenzó a mirar a Garnet en distintos puntos de su cuerpo, comenzando por su trasero para, luego, observar su rostro para oler un mechón de su cabello que sostuvo con la misma mano que tenía, hasta hace unos instantes la mano del pirata. Extrañado, arqueó su ceja, otra vez, al no entender el comportamiento de su novia. Entonces, con completa seriedad, la pelirroja declaró que gato se nacía, no se hacía, añadiendo que era suyo, tanto su novio como su minino, factores que no cambiarían una akuma no mi, ocasionando de forma ipso facta el sonrojo del pirata.- P-pero, Iki, el mendaghhhh.- Quiso decir pero, por alguna razón, Ikirami acercó su mano a su boca para separar los labios de Garnet, observando con cuidado su dentadura y, diciendo que efectivamente, seguía siendo un precioso gatito ronroneante. El pirata se quedó embelesado, nuevamente, por la belleza que residía en el corazón de Ikirami, quién quitó sus manos de su boca a lo que, a continuación depositó un dulce beso en los labios de Garnet.- Iki, pero qué cojones, ¿cómo el menda te puede querer cada vez más?- Le dijo, tras separase sus bocas y mientras le lanzaba una mirada llena de adulación a la pelirroja. Toda la tristeza que sentía se había disipado, si es que su novia era increíble. Tras eso, Ikirami, al terminar de procesar la información que le había soltado Garnet, preguntó, después de parpadear rápidamente y gritando que como era posible que ya no fuera usuario, haciendo que el minino entrecerrara levemente sus ojos. Sí, era difícil de creer, y el skypiean lo sabía, pero era la verdad. Su amada intentó entender la situación, sentándose frente a Garnet, ahora, con las piernas cruzadas, y llevándose su mano a sus ojos cabizbaja. Informó que las frutas del diablo no eran de quita y pon, como una chaqueta o peluca, pensando Garnet momentáneamente en Ikirami quitándose y poniéndose, sucesivamente, la peluca y chaqueta que llevaba puesta anteriormente.- Hmmmm, creo que sé.- Respondió, con dudas, a su pregunta retórica, añadiendo, seguidamente, como dato adicional que, de hecho, si que existía una fruta que te convertía en chaqueta y te permitía controlar a los demás, dejando ojiabierto a Garnet.- El menda no sabe si se sorprende más de que haya una fruta así rara de cojones o de lo lista que es mi Iki, puejeje...- Se acercó para darle un beso en su mejilla.- ¿Es o no es?- Se separó de su cara con una suave sonrisa, al mismo tiempo que sentía como su mano era agarrada y acariciada por las dos de la pelirroja. Comenzó a decir que, aunque fuera difícil de creer, si él le decía que aquello era posible, le creería, pues ella confiaba en él, momento en el que la sonrisa de Garnet se intensificó. En cambio, pidió más detalles, tanto de como fue el proceso como de quién era ese brujo, para meterlo en la cárcel en caso de que le hiciera algún daño al pirata. No pudo evitar soltar una carcajada al imaginarse a Ikirami esposando y encarcelando a aquel imponente chamán. Se llevó, entonces, su mano libre a su barbilla, poniéndose de morritos y mirando hacia el techo.- Pues el brujo la verdad que nanai de quién era... Era un bicho enorme, muy feo y viejo...- Súbitamente, soltó su mano de la barbilla y chasqueó los dedos, mirando a Ikirami.- ¡Coño eso! Si mi chabola no me falla, creo que estuvo junto al macaco en el combate de Yoji contra Sohem, ¿es o no es?- Intentó rememorar la imponente imagen de ese coloso bajando de aquella nube.- Ahora, ¿cómo lo hizo ese carcamal?- Preguntó mientras se encogía de hombros y negaba con su cabeza, con los ojos cerrados.- Tch... Ni pajorera idea...- Abrió sus párpados, acercando su mano abierta al vientre de Ikirami, y posando su mano en ella.- Mi mente de loco solo se cosca de ese viejo poniéndome la mano así y luego, buenas noches...- Suspiró ante la incertidumbre de lo que haría el chamán. Aprovechó que tenía la mano en su zona abdominal para acariciarla.- Después de eso tuve un sueño la mar de raro, muy místico todo... Y me desperté hecho una mierda, hasta el punto que mi colegui Sasha tuvo que llevarme al barco envuelto en sábanas...- Empezó a reírse de recordar la escena.- Puejeje... Como si fuera un porro, ¿es o no es?- Comentó, tras lo cuál, se quedó en silencio, inclinando entonces su tren superior hacia delante, para darle un beso en su hombro, apoyando su barbilla allí a continuación.- Pero bueno, gracias a ese sueño, a mis coleguis y a saber que te tenía con el menda, de alguna forma, pude echar a patadas gran parte de la oscuridad que había en mi interior.- Declaró sonriendo, separándose de su hombro para darle un beso en sus labios.- Gracias, de verdad, Iki, este... Aún minino, te lo debe todo.- Le agradeció de corazón, el tan sólo poder contar con su pensamiento. Por otro lado, al recordar como se quedó desmayado e inconsciente por culpa del chamán, recordó la explosión de energía que dejó K.O. al finalizar el torneo a la mayoría de sus amigos, él incluido. Explosión que había sentido, en menor medida, hace un momento salir de Iki.- Una cosa, Iki...- Comenzó a decir, pasando ahora la mano que tenía sobre su vientre a su mejilla derecha.- ¿Sabes que ha sido la presión que ha salido de tu cuerpo cuando estabas rabiando conmigo?- Preguntó serio.- Podía sentir... Como mi alma se podía partir en cualquier momento... Ha sido algo chungo... Como cuando quedé para el arrastre en los juegos de Skypiea, ¿es o no es?- Miró hacia los pies de la mujer recorriendo, con su mirada, todo el cuerpo ascendentemente de la mujer, hasta volver a posarse en sus ojos.- ¿De qué pasta estás hecha realmente, Iki?- Si con ese poder que había sentido era capaz de hacer lo mismo que pasó en Skypiea, no le cabía la menor duda de que Ikirami, era aún más especial e increíble de lo que ya creía.
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RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - Ikirami - 18-07-2024 Sorprendida por su declaración de que ya no era un gato, revisé minuciosamente las características gatunas del minino. Por mucho que me dijese que ya no tenía la fruta del tigre, esas cosas no habían cambiado en absoluto. Si es que hasta ronroneaba a veces. Pobrecito, seguro que se había sentido mal cuando le apodaba minino pensando que ya no podría hacerlo más, pero se equivocaba. Así pues, le expliqué que nada de lo que hiciese podría cambiar aquello, que era algo innato en él ser un felino. Su hermoso y felino rostro se volvió del mismo color que nuestro pelo, intentando decir algo que interrumpí al separar sus labios para ver sus dientes. Era adorable en demasía, y finalicé dándole un suave y dulce beso. Me dijo que qué cojones, y por un momento pensé que iba a decir algo malo, pero enseguida preguntó que como podía ser que cada vez me quisiera más con una mirada de pura devoción. Sonriendo ante su pregunta le respondí. —Porque soy maravillosa e increíble, por supuesto. —respondí echándome flores, claramente merecidas. Pero todavía tenía que procesar mucho de lo que me había dicho. Quedaba el tema sobre librarse de una akuma. Aquello, en primera instancia, era absolutamente imposible. Era una de las constantes firmes del mundo, algo que en ninguno de los cientos de libros que había leído a lo largo de los años había siquiera una breve mención. “Alguien que consuma una de las conocidas frutas del diablo, conseguirá poderes a cambio de no volver a poder nadar en el mar por el resto de su vida.”, recordé en ese momento, haciendo énfasis en mi mente en el “por el resto de su vida”. Así, pues, tras levantar un poco de más la voz por la sorpresa e incredulidad, me relajé y cambié de posición para pensar. Divagué un poco, intentando que entendiese lo imposible que eso sonaba, y él comentó que no sabía si se sorprendía más de la fruta de la chaqueta o de lo lista que yo era. No pude contener una pequeña sonrisa al escuchar sus alabanzas, mirándolo con ternura. Pero después le dejé claro que le creía, a pesar de que la lógica dictase lo contrario, y que me explicase más de lo sucedido, añadiendo al final que si le había hecho daño me lo llevaría de cabeza a prisión. Es que, un momento para valorar la situación, cualquiera que osase dañar a mi minino se merecía Impel Down, sin lugar a dudas. Mi felino novio se carcajeó tras decirle aquello, pero lo decía con total seriedad. Escuché atentamente, juntando ambas manos y apoyando la barbilla en la punta de mis dedos brindándole el doscientos por ciento de mi atención, o sea lo normal si se trataba de él. Comenzó de morritos, adorable, mirando al techo e indicando que el brujo era un ser extraño, viejo y feo. Chasqueó los dedos enfocándose en mí recordando que ese mismo hombre era el que acompañaba a Zarutsuki cuando apareció en los juegos, durante el combate del lunarian y el cazarrecompensas. —El que despertó a los custodios… —murmuré en voz baja recordando aquel día en el que me había mantenido en pie mientras todos los demás caían inconscientes. Por desgracia el minino no sabía como había funcionado aquello, puso su mano sobre mi estómago, con la palma abierta, simulando lo que aquel hombre le hizo, diciendo que después se quedó dormido. —Es… formidaaaaa, Shshshshshsh —murmuré acabando entre risas cuando me acarició la zona, notando unas ligeras pero agradables cosquillas. Tras el breve contacto y ataque de risa pro las cosquillas, Garnet relató como después de aquello tuvo un extraño sueño y que se despertó en muy malas condiciones, tanto que Sasha tuvo que llevarlo al barco envuelto en sábanas. Comenzó a reírse tras aquello, diciendo que era como si fuese un porro. —O un burrito de gatito, ¿sabes? Para comerte. Shshshsh. —reí con él imaginándome lo adorable que estaría mientras me besaba en el hombro y apoyaba su cabecita en él, y lo rodeé con los brazos para abrazarlo. Finalizó el tema sonriente apartándose de mi hombro y diciendo que gracias a ese sueño, a sus amigos y a saber que me tenía, consiguió deshacerse de parte de la oscuridad que habitaba su corazón. No pude, sino alegrarme al escuchar aquello a la vez que nos besábamos, y al separar nuestros labios me lo agradeció. Me erguí un poco para abrazarlo entre mis pechos. —Aquí me tienes para lo que necesites, minino bonito. —respondí dándole un beso en la cabecita para después separarme de nuevo de él— Y... bueno, la verdad es que no sé qué debió hacerte, ¿has probado si puedes nadar en el mar? Aquella me parecía la prueba de fuego para ver si de verdad era tal y como decía. Después de contarme todo aquello, llevó su mano a mi mejilla, queriéndome comentar algo. —¿Qué pasa? —pregunté ladeando la cabeza con curiosidad mientras él me preguntaba sobre lo que había pasado antes cuando me había enfadado con él— Mmm, ¿supongo? La verdad que estaba demasiado enfadada para fijarme en qué ha pasado, ¿sabes? —confesé con cierta vergüenza. Lo cierto es que no tenía mucha idea de lo que hablaba, en ese momento estaba iracunda y no me había fijado. Pero sí que había visto que luego estaba todo hecho un desastre con la ropa tirada por todos lados. El minino estaba serio, comentando que había podido sentir como si su alma se fuese a partir, algo muy extraño, similar a cuando quedó para el arrastre en los juegos de Skypiea. Lo miré bastante confundida, si había ganado su combate… Recorrió mi cuerpo con la mirada hasta volver a mis ojos y me preguntó que de qué pasta estaba hecha. —Yo… ¿A qué te refieres exactamente? —pregunté sin entenderlo muy bien, entonces recordé lo que había dicho hacía un momento sobre el acompañante de Zarutsuki y recordé el momento— ¡Ah! ¿Cuándo todos os desmallasteis de golpe? La verdad que fue un momento muy raro… Aunque no creo que tenga nada que ver, ¿no? —supuse, pues no veía relación entre ambas cosas— Recuerdo de no ser por el Shichibukai, que usó algo extraño para hacer aquello y plantarse entre ambos, parando el golpe arma de Sohem, habría acabado matando al Lunarian, ¿sabes? Me llevé una mano al mentón, pensando en qué podría tener que ver una cosa con la otra. —¿No será que te has asustado mucho al pensar que me ibas a perder? Shshshsh. —continué con una ligera risa y acariciando suavemente su hombro derecho con mi izquierda— Yo no he hecho que te desmayes ni nada así, ¿tú crees que pueda estar relacionado? Aunque está claro que yo soy maravillosa, no sé si tiene algo que ver, pero sí que es cierto que a mí aquello no me hizo caer ni nada, me mantuve consciente todo el tiempo, ¿sabes? RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - Garnet D. Matlock - 19-07-2024 El amor y admiración que Garnet sentía por su novia crecía por cada gesto, mirada y palabra que nacía de la bella mujer. De esta forma cuando, adorablemente, comenzó Ikirami a decir, de manera decidida, que el músico seguía siendo un minino, mirara por dónde se le mirara, Garnet no pudo hacer otra cosa que expresar ese sentimiento, el sorprenderse de que aún podía amar más a su dulce, tierna, buena y sexy pelirroja. Ante esto, la marine, con una sonrisa que la hacía deslumbrar aún más de lo que ya brillaba, respondió que eso ocurría porque era maravillosa e increíble. Y desde luego, que así era.- ¡SÍ ES!- Exclamó amorosamente por dentro el minino. Y no sólo eso, sino que encima era listísima, pues soltó un dato sobre una fruta super rara que convertía al usuario en chaqueta, dejando maravillado el conocimiento que tenía su novia, haciéndoselo saber y, recibiendo a cambio un tierna sonrisa que, junto al contraste que hubo al luego declarar que encarcelaría al responsable de haberle extraído la fruta a su novio, Garnet sentía que se moría por tener la mejor novia del mundo.- Es que es perfecta macho, ¿es o no es?- Pensaba, alegre mientras soltaba una carcajada. Fue, entonces, cuando el músico comenzó a explicar sobre quién era aquel chamán, quedándose Ikirami con su barbilla apoyada sobre la punta de sus dedos, pensativa y atenta a lo que tenía que decir. De primeras, tan sólo dio una vaga descripción de su aspecto pero, luego, recordó que fue uno de los peces gordos que estuvo junto al macaco, escuchando como la marine murmuraba algo inentendible para Garnet pero a lo que no le dio importancia. Luego, hizo una pequeña demostración de lo que pasó justo antes de que cayera inconsciente para que, al despertar, ya no ser usuario, pues no sabía con exactitud como le había quitado la Neko Neko no Mi. Al hacerlo y posar su mano en su vientre, su amada quiso decir algo que fue interrumpido por las cosquillas que le ocasiono el tacto de sus dedos sobre su abdomen, causando que Garnet sonriera ante la angelical melodía de su risa, sintiendo la tentación de hacerle más y más cosquillas.- Para el carro, Garnet, no es el momento... Por ahora... Puejejej...- Pensaba de forma pícara el minino. Prosiguió contando como, tras eso, se sumergió en un sueño de lo más raro, despertándose fatal de forma que, su colegui, compitruena y hermanita, Sasha, tuvo que enredarlo en sábanas, de forma que parecía un porro para llevarlo al barco. Ante este comentario, y antes de que Garnet se echara hacia Ikirami, la pelirroja comentó que también podría ser un burrito de gato, estando para comerle.- Esa es buena PUAJAJJAJAJ... Pero ese sólo sería un plato disponible para ti, Iki... Pueje... Puejeje...- Dijo, estando apoyado ya en su hombro y guiñándole un ojo sintiendo, entonces, un abrazo por parte de la pelirroja que estaba seguro de que era capaz de curar todos los males y enfermedades que existía en el universo. Aprovechó, entonces, para abrazarla también por la cintura, sintiendo como su corazón se llenaba de esa calidez que había echado tanto de menos durante tanto tiempo.- Ay... Iki...- Suspiraba hacia sus adentros, apartándose, levemente, de su hombre, para mirarla a la cara y decirle como gracias al sueño que tuvo, su familia y ella misma, pudo encontrar una mayor paz interior en su, por aquel entonces, frágil corazón, no pudiendo resistir, entonces, las ganas de besarla. No conforme, al separarse, le volvió a dar las gracias. Lo que le debía a esa mujer, para el poco tiempo real que habían estado físicamente juntos, no estaba escrito en ningún lado. Su pelirroja se erguiría para abrazarlo, en esa ocasión, en su lugar favorito, sus pechos, ya no sólo por lo bonitos, redondos, suaves y sensuales que eran, sino por lo que habían significado en el pasado para Garnet. Volvió a suspirar y a inhalar aire por la nariz de lo a gusto que estaba con ella.- Tetas... Que placer... ¿Es o no es?- Se decía así mismo, lleno de comodidad, cuando Ikirami le dijo que allí estaba para lo que le hiciera falta, y depositándole un besito en su cabeza de gatito, separándose justo entonces de él, poniendo Garnet cara de pena momentáneamente al separarse de sus pechos, como quién le quita un juguete a un niño chico. Sin embargo, al preguntarse la marine que que sería lo que debió hacerle y, seguidamente, cuestionar si había probado a nadar en el mar, se le quitó la pena de la cara, volviendo a poner atención a la importancia de la conversación, negando con la cabeza. Lo cierto es que le daba miedo meterse en el agua como si nada pues, ¿y si por algún casual seguía sin poder nada? Nadie de la banda podría salvarlo al ser todos usuarios.- Nanai, aunque me he mojado los pies y tobillos en la playa y no siento nada raro...- Dijo pensativo, mirando hacia el techo y, luego, mirando de reojo a Ikirami, ¿y si le decía de ir a la playa para bañarse juntos y probar de paso si podía nadar de verdad? - Iki en bañador... Tiene que estar que te cagas de buenísima y guapa... Pueje... Puejeje...- Elucubraba sin ser consciente de que ahora mismo tenía a su despampanante novia en bolas y tan guapísima como siempre en sus narices. De repente, tras llevar su mano a la mejilla de su novia, cayó en la cuenta de la muestra de poder que le había demostrado Iki, preguntándole si fue consciente o tenía idea de que había pasado en ese momento, respondiéndole, con vergüenza, que estaba demasiado enfadada por la situación como para fijarse en su momento, haciendo que Garnet se encogiera de hombros y agachara la cabeza.- Lo siento, Iki, soy un gatete bobete, ¿es o no es?- Se disculpó, aunque de forma más calmada, por su inaceptable comportamiento. Volvió a ponerse serio, y erguir su espalda, para explicarle la increíble presión que había sentido en su ser y como le recordó a cuándo se desmayó en Skypiea. No pudo evitar preguntarse como de increíble, verdaderamente, era la mujer que tenía su novia, si era capaz de poseer un poder como aquel. Ikirami, confundida de primeras, preguntó entonces que a que se refería exactamente, recordando, segundos después de que hablaba sobre el momento en el que todos cayeron redondos, concretando que fue un momento muy raro y que suponía que no tenía nada que ver lo suyo con lo que pasó en Skypiea. Garnet se quedo pensativo, ¿era posible que le estuviera dando más vueltas de las que debería? Podría ser que así fuera, pero el pirata sentía que ambos casos poseían algunas características que lo hacían similares. Pero se reservó sus especulaciones para después, no quería interrumpir a Ikirami, que prosiguió diciendo que, si no hubiera sido por el Chichibukake, Sohem habría mandado al otro barrio a Yoji, haciendo que Garnet apretara los labios ante esto, de sólo recordar la impotencia que sintió en ese momento y como Sohem hizo sentir mal a su hermanita. Después de eso, con la mano en su mentón y pensativa, parecía que aún tenía que aclarar algunas ideas, preguntando si no creía Garnet que se había asustado de pensar que la perdía.- No te voy a mentir, Iki, estaba acojonado de miedo de perderte... Ya te digo que sí, pero aparte de eso, hubo algo más...- Contestó inmediatamente, sintiendo, como la siniestra de la pelirroja acariciaba el hombro del pirata. Iba a comenzar a explicar por qué pensaba que ambos casos estaban relacionados cuando su amada siguió hablando, aclarando que ella no hizo que se desmayara ni nada, para preguntar si de verdad creía que estaba relacionado. Añadió, entonces, que sí, sabía que ella era maravillosa, ella y el propio Garnet, el cuál asentía ante lo obvio, pero finalizó diciendo que ella, en aquel momento, no se desmayó ni nada, dejando ojiabierto al minino. Parpadeó varias veces rápidamente pues, para él, esa información era nueva. Tan sólo sabía que Don Bambú pudo aguantar aquella increíble presión, pero ya conocía de antemano la bestia que era su hermano jurado, ¿pero Ikirami? - Para el carro, para el carro...- Puso sus manos por delante, intentando tranquilizarse.- O sea, ¿tuviste todo el coño de aguantar como si nada aquella brutal onda invisible que dejó K.O. a todo el mundo?- Preguntó, exaltado, para luego empezar a reírse.- Pueje... Puejeje.... PUAJAJAJAJJAJAJAJA.- Estuvo un buen rato riéndose a carcajadas. En el pasado, conocer que alguien poseía una capacidad que Garnet no, habría hecho que sus inseguridades se apoderaran de él y, sintiera, que él no era suficiente. En cambio, saber ahora, que, no sólo una persona preciada sino, su amada, ni más ni menos, era capaz de aguantar un poder tan devastador como aquel, hacía no sólo sentirse orgulloso de Ikirami sino seguro al ver que su potencial era muchísimo mayor que el del skypiean.- Si es así de fuerte... El menda no tiene que preocuparse tanto por ella, ¿es o no es?- Pensaba, confiado de la autosuficiencia para el combate que podía tener la marine, que no era sinónimo de dejarla a su suerte.- Ay... El menda lo sabía, sabía que tenía a la novia más increíble del mundo, ¿es o no es?- Dijo, una vez más, admirando a Iki, con una sonrisa de determinación, dándole un fuerte abrazo y, seguidamente, depositando un beso en su frente. Justo después, se echaría hacia atrás, para apoyar su espalda sobre el cabezal, con las manos puestas en su cogote.- De verdad, el menda cree que, por alguna razón, que quién fue capaz de aguantar esa vaina, tiene que tener algo más que agallas...- Meditó sobre el tema.- Ahora bien, ¿si creo que lo tuyo de antes y lo de Skypiea tienen que ver?- Cerró los ojos.- Nanai... Ni idea la verdad... Tú eres la lista de la relación, ¿es o no es?- Se quedó pensativo durante unos pocos segundos, hasta que abrió los ojos de sopetónl.- ¡Pero!- Desplazó su mano derecha para situarla frente a Ikirami con el índice extendido.- Primero, sabemos que ambos casos, la fuerte que se siente es invisible, vamos, yo no soy capaz de coscarme de ella, ¿es o no es?- Extendió el corazón ahora.- Segundo, ese tipo de ataque busca dañar el alma, espíritu o lo que sea... Algo del interior vamos...- Extendió, por último el anular.- Y tercero... Tch, el ataque de Skypiea si que hizo que me quedara frito, pero el tuyo, nanai... Aunque me dejó temblando...- Contrajo, entonces, los tres dedos, y se llevó su mano a la barbilla.- Diría que eso es toda la info que hay sobre esa relación de la que te hablo...- Depositó su mirada en los ojos de Ikirami, sonriéndole.- Perdona, Iki, seguramente tuvieras razón y no tengan nanai que ver, puejeje...- Volvió a poner su mano derecha tras su cabeza, mirando ahora al techo, nuevamente.- Pero hay que ver... Que cosas más raras se vieron en Skypiea... Que si ese extraño poder... Que si lo hakis... Un marine y un pirata volviéndose locos el uno por el otro...- Esbozó una sonrisa al pensar en aquello último, casi que su relación, a día de hoy, era lo más normal en comparación con la de misterios que seguían rodeando a Skypiea. Garnet volvió a mirar a su novia, a esperas de ver que opinaba de lo que había extrapolado.
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RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - Ikirami - 21-07-2024 El minino dijo haberse mojado pies y tobillos en la playa, sin sentir nada raro. Aquello debería ser suficiente, pero aun así la capacidad de nadar sería necesaria para verificarlo al completo. —Me gustaría verte nadar para asegurarnos. Podemos acercarnos a la playa en algún momento, si quieres. Además, no tengo previsto irme de esta isla en breves, ¿sabes? —respondí a su aclaración sonriendo por imaginarme al gatito nadando, a los gatos no les gusta demasiado el agua— Y no te asustes del agua, minino, yo te sujeto si lo necesitas. Cuando comentó sobre lo sucedido poco antes, cuando estaba tan iracunda por su reacción frente a “otra” mujer, y le confesé mi enfado, el minino agachó la cabeza encogiéndose de hombros, disculpándose por ser un “gatete bobete” con una pequeña risa nasal sacudí una mano al frente, restándole importancia al asunto y mirándolo con ternura. Yo seguía pensando que no tenía nada que ver una cosa con la otra, aquella extraña explosión o lo que fuese que había sucedido. Conocía el haki y, por la información que tenía por el momento, aquello no estaba relacionado. Tampoco era usuaria de fruta, así que tampoco tiraba por allí. Entonces, ¿qué demonios había pasado? Le comenté si no cabía la posibilidad de que ese miedo se hubiese generado en él de forma natural, ante enfrentarse a la idea de perderme. Garnet reconoció que, efectivamente, le había aterrado la idea de perderme, pero que igualmente había algo más en aquello. Intenté utilizar la lógica, pues lo que fuese que hizo Zarutsuki en aquel entonces consiguió que todo el mundo se desmayase. Por muy increíble que yo fuese, y bella, y maravillosa, y sublime, cosa a lo que Garnet asintió, yo no tenía esas capacidades, aunque comenté que no caí inconsciente en aquel momento. La reacción del minino fue de absoluta sorpresa. Se quedó ojiplático, poniendo las manos por delante tranquilizándose un momento antes de preguntarme si tuve todo el “coño” de aguantar aquello como si nada. —Lo tuve, lo tuve. Shshshsh. —respondí riendo por la expresión que había utilizado. El minino entonces comenzó a reír, una risa que se me contagió y me llevé las manos a la boca para después sacudir sonriente la cabeza un momento. —Ay, minino, esas expresiones tuyas me matan, aunque de buena manera, ¿sabes? —solté devolviéndole una dulce mirada embelesada. Después dirijo que lo sabía, que sabía que tenía la novia más increíble del mundo. Lo era, por supuesto que sí. —Sí es. —respondí sonrojándome a la vez que me abrazaba y yo le devolvía el abrazo, besando mi frente con ternura. Garnet se echó hacia atrás, apoyando la espalda en el cabecero y con las manos en la cabeza, diciendo que él creía que los que aguantamos aquello debíamos tener algo especial. Levanté las manos a los lados con las palmas hacia arriba y encogiéndome de hombros. A saber por qué fue. Después se preguntó a sí mismo si creía que ambas cosas estaban relacionadas, cerrando los ojos pensativo, aclarando que no tenía ni idea, pero después abrió los ojos y me apuntó con el índice, enumerando varias cosas, que escuché con atención. La primera, era que ambas cosas eran algo potente e invisible, asentí. La segunda, que aquello era algo que atacaba a algo más profundo que el cuerpo, algo como el alma o el espíritu, asentí de nuevo, suponiendo que él que había sentido ambas podía tener una buena opinión formada al respecto. Y tercero, que aunque en Skypiea se desmayó, lo que yo hice lo dejó temblando. Se llevó la mano a la barbilla, añadiendo que esa era toda la información al respecto. —Cuarta, ambos “poderes” se mostraron en un momento intenso. —añadí pensativa, haciendo énfasis en la palabra poderes, pues no sabía del todo si llamarlo así, y elevando la cabeza al techo. Se disculpó sonriente, diciendo que seguramente tuviese razón, a lo que negué enérgicamente con la cabeza. —No, estaba equivocada. Creo que tienes razón y que sí tienen algo que ver. Ahora que lo has puesto así, no puedo negar que veo similitudes, ¿sabes? —comenté acercando mi cara a él para darle un beso en una de sus mejilla con la mano acariciando la contraria— Pero a saber, ya lo descubriremos más adelante. El minino comentó que en Skypiea sucedieron cosas muy extrañas, entre ellas el haki, cosa que no sabía que él conocía, pero siendo lo más importante el hecho de que un pirata y una marine se hubiese vuelto locos el uno por el otro. Lo besé de nuevo, esta vez en los labios, sosteniendo el acto durante varios segundos disfrutando de su sabor. Tras ello, le dediqué una sonrisa y me alejé gateando hasta el borde de la cama, bajando mis pies al suelo y sentándome en el borde. —Así que Haki, ¿eh? Parece que todo el mundo recibió su dosis de entrenamiento con Kaelith. —comenté respecto al tema girando la cabeza para mirarlo, recordando como Karl y Joe también lo habían aprendido— ¿O tal vez con… Jalira? No recuerdo su nombre, algo así. —me levanté de la cama y me puse en pie, estirando los brazos hacia el techo con las manos juntas y flexionando de lado a lado la espalda. Giré sobre los talones para mirarlo colocando una mano en la cadera y señalándolo con el dedo— Precisamente el día que nos vimos allí, había quedado con el maestro para aprender el Kenbunshoku, que me había quedado pendiente. Aunque no me arrepiento para nada de haber perdido la oportunidad. —comenté sonriendo con ternura y un cierto sonrojo— Además, Joe nos lo enseñó una vez aquí en la isla. ¿Tú conoces ambos usos? —pregunté para saber su conocimiento en la materia— Ah, y deberíamos ir a saludar a Okaliva como dios manda, me parece que ya le hemos hecho esperar bastante. Shshshsh. RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - Garnet D. Matlock - 21-07-2024 El pirata en ocasiones sentía que, la conexión entre su novia y él era tan fuerte, que eran capaces de leerse la mente el uno al otro. De este modo, después de que Garnet dijera que no sintió nada raro tras mojarse los pies y tobillos - y se imaginara con perversión la sensual y preciosa imagen de la marine en bañador -, Ikirami le propuso ir un día a la playa juntos para darse un baño y así asegurarse, aclarando que no tenía planes de irse pronto de Momoiro y, bromeando con ternura que, si hacía falta, la pelirroja se encargaría de sujetar al minino mientras nadaba. Aquello era felicidad por partida doble pues, primero, si se quedaba más tiempo en la isla, eso era equivalente a más oportunidades para ver a su amada. Sólo con eso ya era extremadamente feliz pero es que encima le había propuesto ir a la playa con él, a lo que Garnet, apretando los labios fuertemente, asintió de manera muy intensa a Ikirami. Tras eso, Garnet, cuando se volvió a disculpar por su comportamiento, y ocasionar aquella increíble muestra de ira por parte de la marine, Ikirami, con una risa nasal y un rostro lleno de dulzura, gesticuló con su mano que no pasaba nada y que todo estaba bien, causando que en el rostro del pirata se mostrara una sonrisa llena de amor. Después de aclarar que era exactamente lo que había sentido con el derroche de poder de Ikirami, y escuchar por su parte que, en Skypiea, ella no cayó desmayada, le salió del alma usar la expresión que usó para preguntarle si era verdad que aguantó sin caer inconsciente, a lo que asintió entre risas, risas que se intensificaron junto a las posteriores de Garnet, creando un momento de extrema complicidad entre los dos pelirrojos que brindo de calor el alma y corazón del pirata, sobre todo luego de escuchar como Ikirami - con una mirada que podría curarle la vista a un ciego - decía que esas expresiones suyas le mataban. Seguidamente, fue directo a abrazarla, afirmando la novia tan increíble que era, y recibiendo tanto el asentimiento de la pelirroja como su cálido abrazo. Fue entonces, después de ese abrazo y de que le diera un suave beso en su frente, que Garnet se echó hacia atrás y comenzó a reflexionar sobre las similitudes que tenía el caso ocurrido en Skypiea y el ocurrido allí mismo. Enumeró, uno por uno, todo lo que había sido capaz de percibir el músico que fuera reseñable, recibiendo toda la atención por parte de la pelirroja. Cuando acabó y declaró que eso era todo lo que sabía, Ikirami añadió, además que ambos poderes se mostraron en un momento intenso, haciendo que el minino abriera los ojos y, quitando su mano de la barbilla, chasqueara los dedos hacia la marine, quedando con su índice extendido hacia ella.- Coño, ¡y tanto! Bien visto ahí, Iki, ¿es o no es?- Dijo con todo el orgullo que sentía hacia la mujer. Aún así, sentía que no era suficiente y que faltaban más datos para corroborar la relación, por lo que pensó que Ikirami tenía razón y que, probablemente, no tenía nada que ver una cosa con la otra. Sin embargo, cuando exteriorizó ese pensamiento, la pelirroja negó su antigua creencia, declarando creer haberse equivocado, no pudiendo negar la existencia de ciertas similitudes, todo esto antes de besar su mejilla y, con su mano, acariciar la contraria, añadiendo que ya lo descubrirían más tarde. Quitó de nuevo entonces, su mano de detrás de su cabeza, y se la llevó hacia la mano de la mujer con la que le estaba acariciando el moflete, agarrándola y llevándosela a la boca para darle varios besos en los nudillos. Tras eso, volvió a desplazarla hacia su cogote.- A lo tonto juntos hemos sacado cositas jugosas sobre eso tan raro pueje... Si te vuelve a ocurrir algo como lo de antes, dame un toque, ¿es o no es?- Propuso el músico, acordándose de su Den Den Mushi y mirando alrededor buscando su zurrón, hasta que se acordó que debía estar afuera, en algún lado tirado por la tienda después de que la pasión y el deseo cegara a la pareja. No le dio demasiada importancia, ya cuando salieran de allí buscaría sus pertenencias y volvería a ofrecerle a su amada un intercambio de Den Den para poder estar en contacto cuando fuera necesario, aunque eso podría ser perfectamente las 24 h de cada día para Garnet. Cuando enumeró las cosas tan raras que ocurrió en las tierras celestiales, como el haki o que un pirata y una marine se enamoraran perdidamente, recibió un prolongado y placentero beso de su novia que, como cada uno de los que le daba, deseaba que jamás se acabaran. Pero como todo lo bueno se acaba, Ikirami se alejó, eso sí, con una sonrisa que, si ya de por si era imposible, le hacía recordar lo increíblemente hermosa que era la pelirroja, gateando, pues, hacia el borde de la cama y sentándose en él. Una vez allí, mencionó el tema del haki, comentando que parecía que todo el mundo había recibido un entrenamiento por parte de Kaelith, girándose hacia Garnet tras eso, el cuál puso los ojos como platos.- ¿¿Kaelith?? Para el carro, ¿ese no fue el que me enseñó el haki o qué?- Pensó sorprendido el músico, ¿era posible que Ikirami hubiera estado bajo la tutela de aquel estirado lunarian y que poseyera el mismo poder que Garnet? La marine siguió, mencionando otro nombre que le hizo ladear su cabeza hacia el lado, pues no le sonaba en absoluto esa tal Jalira. A continuación, se levantaría de la cama, estirando tanto espalda como brazos para, con una pose que a Garnet le pareció altamente sensual - como todas que hacía Ikirami realmente -, le comentó que justamente, el día que se vieron y en el que surgió la intensa llama de su amor, había quedado con él para aprender el Kenbunshoku, pues le había quedado pendiente. Mientras hablaba, el pirata gateó hacia el borde de la cama, concretamente hacia el más próximo hacia la marine, para ponerse en pie de un pequeño salto y ubicarse próximo a ella. Siguió, aclarando - con ternura y un moderado sonrojo - que, a pesar de aquello, no se arrepentía de nada de no haberlo podido aprender. En un arrebato de amor ante esas palabras, cogió una de sus manos y empezó a depositarle una inconmensurable cantidad de besos en ella. Tras eso, permaneció frente a la pelirroja, comenzando a estirar también su cuello, pues habían hecho demasiadas posturas raras después de tanto tiempo. Por otro lado, parecía que Ikirami, al final, no había podido aprender el haki a pesar de conocer al que fue su maestro. Una pena, pues era un poder bastante útil según Garnet.- Igual si...- Comenzó a planear el pirata enseñárselo a la marine pero, justamente entonces, mencionó que un tal Joe hizo que lo aprendiera en esa misma isla preguntando seguidamente, si el tenía ambos.- ¿Joe? ¿Ambos hakis?- Arqueó una ceja en señal de confusión, pues era la primera vez que escuchaba, o al menos eso recordaba. Se imaginó que se trataría de un compañero de la marine. Pero lo importante era, ¿cómo que ambos hakis? Antes de que pudiera resolver sus dudas, Ikirami invitó a que salieran a saludar como era debido a su amigo Okaliva, pues ya había pasado suficiente tiempo haciéndole esperar.- Coño claro, ¡tu colegui! ¡Tu cuerpo me había vuelto tan loco que se había ido la flapa y me olvidé de él!- Exclamó, llevándose su mano derecha a su barbilla, mientras que su izquierda estaba apoyada en su cadera.- Pero antes de eso, Iki, necesito preguntar algunas cositas.- La miró a los ojos, en silencio, durante un par de segundos. Seguidamente, se miró hacia sus partes nobles al aire, durante otro par de segundos, tras los cuáles volvió a desplazar su vista hacia los luceros de su amada.- Al menda se la pela, pero por tu colegui, ¿debería ponerme algo encima?- Preguntó seriamente, aunque con una sonrisa juguetona.- Luego, lo del haki que comentas... ¿Cómo que ambos? ¿Es que hay más de uno?- Se cruzó de brazos, ladeando su cabeza hacia la derecha.- Tal y como dices, Iki, me enseñó ese tal Kaelith... Fui a verle porque, cuando el menda se despertó de su inconsciencia, comencé a sentir, a veces las voces y auras de la peña que me rodeaba...- Dijo cabizbajo y pensativo, para volver alzar su cabeza hacia Ikirami.- Durante nuestro día de romance, hubo un "pis pas" en el que pude sentir tu aura...- Dijo, tras lo cuál, desplazó su mirada hacia el techo, poniéndose de morritos, entonces.- Pero no me había coscado de que hubiera más de un haki, ¿sabes? ¿Cuál es el otro, Iki?- Terminó de preguntar, volviendo a posar sus pupilas en la increíble y bella figura de la pelirroja. Aunque le picaba la curiosidad por ese tal Joe, estaba claro para él que debía ser uno de los suyos, por lo que ya preguntaría más adelante sobre él. Con esas dudas resueltas, aún quedaba un tema que debía contarle a Ikirami antes de volver con Okaliva. Al ser su novia, debía contarle todo lo posible sobre su vida y, en ese caso, aún más pues, siendo marine, sentía que aquello tenía que saberlo por encima de todo.- Y por último... No sé si te molará pero, como nuestro colegui Kuraku se quedó en Skypiea de chill, y los ideales del menda, Sasha y Tobías eran bastante parecidos a los suyos...- Hizo una pausa, intentando asimilar como reaccionaría Ikirami pues sabía de antemano los problemas que tenía con los piratas. Ya se había propuesto a intentar aceptar a su familia, los Shogun Gari, pero en ningún momento hablaron de los Alas Negras. Cerró los ojos y suspiró.- Ahora somos parte de los Alas Negras, Iki...- Confesó con una sonrisa incómoda, abriendo entonces los ojos y, cogiendo, ambas manos de la marine, enfocando su visión en ella.- Sé que es repentino, así que, tal y como hizo el menda la otra vez, ni de blas te voy a pedir que lo aceptes de momento.- Volvió a mirarla, con una suave sonrisa.- Pero como mi novia y, encima, siendo marine, mi alma rugía que debías saberlo, ¿es o no es?-
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RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - Ikirami - 22-07-2024 Tras hablar un poco como el Haki, decidí que ya era hora de volver con Okaliva, aunque sin separarme de mi minino, ni mucho menos. Quería presentárselo como era debido. Me levanté de la cama y Garnet me siguió, colocándose frente a mí estirando también. Cuando le comenté que ya era hora, dijo que se le había olvidado por completo el pobre Okaliva. —No puedo reprochártelo, y mentiría si dijese que a mí no se me había olvidado también por un… largo rato, ¿sabes? —confesé jocosamente. Cuando me disponía a andar en dirección a la puerta, el gatito me dijo que tenía algunas preguntas que hacer antes. Ladeé la cabeza esperando a que continuase, y sonreí al ver que se miraba sus partes nobles, las cuales observé con cierto regocijo. —Te doy dos opciones: la primera es ir desnudo, como buen minino que eres, la segunda es coger uno de los vestidos más ceñidos y provocadores de la habitación al frente y ponértelo. —propuse mientras me cruzaba de brazos y lo miraba mordiéndome el labio sonriente— Me complacen ambas, así que tú mismo. Shshshshsh. Tras mi pequeña propuesta, preguntó respecto al Haki, al parecer él solo había oído hablar del Kenbunshoku, que el propio Kaelith le enseñó. —¿Sentiste mi aura? —pregunté sorprendida por aquello— La verdad, no me gusta la idea de que otros puedan sentir mis emociones, ya puedes imaginar por qué. Fue complicado entrenarlo con mis compañeros por ello. Ya sé que no pueden leerme la mente, pero el miedo de que pudiesen sentir lo que me pasó… estaba ahí, ¿sabes? Eso sí, —añadí levantando la mano y colocando la mano bajó su mentón— contigo no tengo ningún problema, puedes ver lo que quieras de mí cuando quieras. Sí, mis tetas también. —añadí con un beso en sus labios y continué para responder su pregunta— La otra forma de usarlo sirve, por lo que tengo entendido, para dañar a usuarios de akuma tipo Logia. Como el lunarian con la fruta magu magu, la de magma, por ejemplo. De normal es imposible dañarlos, pero usando el Busoshoku haki, se puede, ¿sabes? —solté su barbilla y saqué morritos mientras pensaba— Hmmmm. Si quieres puedo enseñártelo, prefiero que estés preparado si alguna vez te encuentras con algún usuario logia. No nos llevará mucho, y si lo consigues te llevaré premios. Estaba lista para entrenar a mi gato, no por nada había estudiado durante semanas libros sobre ello. Así pues, le hice un pat pat en su cabecita sonriéndole. Que bonito que era mi gatito, ojalá poder poner en práctica pronto todo lo que había aprendido, así le demostraría lo mucho que me preocupaba por él. Me giré y di unos pasos hacia la puerta, pero antes de llegar, parecía que el minino tenía algo más que decir. Volví a acercarme a él, justo comentando que el lunarian se quedó en Skypiea, y que como él y sus dos compañeros eran muy parecidos a los suyos… —¿A quiénes? —pregunté con los ojos ligeramente entornados, confundida, sin saber a quienes se refería. Entonces, cerrando los ojos y justo tras soltar un suspiro por sus bellos labios gatunos, dijo que ahora formaban parte de los “Alas Negras”. Abrí la boca, con una expresión de estupefacción absoluta. Una vez más, lamenté el haberme dejado el espray en casa, me hubiese venido genial en aquella ocasión, pero casi que lo preferí así. —¿Q-U-E? —pregunté todavía con la misma expresión clavada en mi rostro El minino agarró entonces mis manos, mirándome directamente y expresando que aquello era muy repentino y que no me pedía que lo aceptase al momento, pero que como su novia debía saberlo. Inspiré profundamente y exhalé sonoramente, exasperada por mi amado gatito. Era un gatito bobito, efectivamente. —Por favor, dime que no son los piratas del heredero de Skypiea, el lunarian del combate final. —dije a la vez que me llevaba una mano a los ojos y negaba— ¿Y qué haré ahora yo con mi plan de recuperar Skypiea? Aix… —me lamenté en un murmuro de autocompasión, todavía sosteniendo su mano con mi derecha— Mira, minino, no me meteré con lo que decidas hacer con tu vida, tienes vía libre, es tu vida, vívela como quieras. —respondí mirándolo a los ojos con seriedad y agarrando de nuevo su otra mano, sujetando ambas con fuerza— ¡Pero! Y es un gran pero. Como me entere de que te dedicas a hacer cosas malas, si me entero de que has dañado a alguien inocente, se acabó. ¿Es o no es? Me partirías el alma y el corazón si lo haces, ¿sabes? No podía aceptar aquello así sin más, pero si era él, podía concederle el don de la duda. Confiaba en él más que en nadie en el mundo, y sabía que me quería quizás tanto como yo a él, eso solo quizás. Pero aquello iba en serio, no sabía quiénes eran esos Alas negras ni las fechorías que habrían hecho, aunque si decía que eran como ellos tal vez, y solo tal vez, tuviesen un pase. RE: +18 [Pr Relativo] Donde reina el amor, sobran las leyes. - Garnet D. Matlock - 23-07-2024 Antes de que Garnet le formulara las tres preguntas a Ikirami, la pelirroja confesó haberse olvidado ella también del bueno de Okaliva durante un largo rato, haciendo que el músico soltara una leve risa nasal por la sugerencia del comentario, cosa que le llevó a pensar, ¿habría sido aquel tipo testigo de todos los gemidos y gritos llenos de placer y gozo que había reverberado por toda la sala? - Habrá flipado el colegui de ser así... Pueje...- Pensó, con una cara bastante juguetona al imaginarse la reacción del modista. Entonces, al empezar con su primera pregunta, y mirarse hacia sus partes nobles, pudo sentir como su novia las observaba con cierto deleite. Siempre era reconfortante que alguien, con un cuerpazo como el que tenía Ikirami, se fijara de esa manera en cualquier parte de su cuerpo.- Iki, no me mires con esa carita, ni con ese cuerpo, que me pierdo...- Se dijo a sí mismo, mordiéndose el labio y, recorriendo con su mirada el increíble cuerpo de la pelirroja. Las opciones que le dio Ikirami le sacaría de su trance de marranería, ofreciéndole o bien ir desnudo o, por el contrario escoger un vestido provocador de otra sala y ponérselo, cruzándose de brazos y mordiéndose el labio sonriente. Parecía que la última opción era la que más llamaba la atención de su novia y, con tal de complacerla, haría lo que fuera pero es que, aparte de eso, ponerse un vestido, algo que se salía de la norma y los cánones era algo que ya hacía Garnet de normal y, aunque nunca se había puesto una prenda de ese estilo, estaba dispuesto a probar nuevas vertientes y modelitos para su look.- Si me ayudas a mirar uno, me pondré el modelito que más te flipe, Iki.- Declaró, alzando la ceja izquierda al mismo tiempo que bajaba la derecha, como si estuviera - lo estaba haciendo - tratando de seducirla, para rematar con un guiño del ojo derecho. Acto seguido, volvió a la seriedad, pues necesitaba preguntarle sobre la duda que le había surgido con el haki, ¿sería verdad que habría más de un tipo aparte del que había aprendido de mano de Kaelith? Pero antes de eso, cuando explicó que Garnet sintió la aura de su amada, preguntó sorprendida por aquello, declarando que no le gustaba que le vieran el aura o que pudieran sentir sus emociones, entendiendo el músico al por qué de aquello y, extendiendo su diestra hacia la mejilla izquierda de la marine al saber lo doloroso que tenía que ser que alguien pudiera acceder a esos recuerdos. Cuando dijo lo complicado que fue entrenarlo con sus compañeros, a pesar de que no pudieran leerle la mente pero si sentir su miedo, Garnet no pudo hacer otra cosa que acariciarle la mejilla al mismo tiempo que se acercaba a su frente y le daba un beso, con cara de pena, quedando su cara a pocos centímetros de la suya, sintiendo como la mano de Ikirami sujetaba el mentón de Garnet.- L-lo siento, Iki, si te incomoda el menda no volv- Pero antes de que pudiera finalizar su promesa de no usar el haki de observación en ella, aclaró que con él no tenía ningún problema, pues que ella le dejaba ver de ella cuanto quisiera, añadiendo que las tetas también, recibiendo un beso en los labios por parte de su novia para, después de aquello, poner cara de perversión y mirar hacia sus perfectamente voluminosos senos.- El menda nunca se cansará de ver a las gemelas, ¿es o no es? Pueje pueje...- Comentó, con la tentación de zambullir su cara en sus pechos como si de un submarinista fuera. Pero entonces, prosiguió hablando sobre el tema del haki, haciendo que la cara de lujuria de Garnet cambiara, instantáneamente, por una más seria. Explicó como, el otro uso, se basaba en dañar a los usuarios de akuma tipo logia que, al no conocer el pirata el término, ladeó su cabeza hacia la derecha en señal de confusión.- ¿Logia?- Preguntó el músico, pregunta que fue resuelta ipso facto por la erudita de su novia, aclarando que era del estilo de la fruta que poseía Kuraku y que, de normal, era imposible dañarlos, a no ser que use el Busoshoku Haki. Al escuchar esto, Garnet abrió los ojos como platos sorprendido.- ¿¿Kuraku contaba con un poder como este?? Me cago vivo, ¡mi colegui estaba completamente roto!- Miró, entonces, momentáneamente al techo.- Al menos parece que estará a salvo en Skypiea con una fruta como esa, ¿cómo te estara yendo, Kuraku?- Lo cierto era que echaba de menos al lunarian, por muchos dolores de cabeza y traumas que le trajera. Acto seguido, soltó la barbilla de Garnet y, poniendo morritos - que el músico sintió el impulso de besar - propuso enseñarle ese haki al minino, aclarando que no les llevaría mucho tiempo y que si lo consiguiera, le llevaría premios. Los ojos del felino empezaron a brillar de sólo pensar que podría aprender otro poder y encima a manos de su increíble novia, ni más ni menos.- ¡Estoy dentrísimo, Iki! ¿Cuándo empezamos? No tengo ni la más pajorera idea de que premios hablas, ¡pero el menda los quiere todos! ¿Es o no es?- Dijo entusiasmado Garnet. Ya tenían otra excusa la mar de productiva para verse, ¿acaso Momoiro era la mejor isla del mundo entero? El pelirrojo decía, sí. Tras eso, Ikirami le dio unos leves, suaves y adorables toquecitos en su cabeza, como el buen gato que era, para, a continuación, girarse y dirigirse hacia la puerta. Pero aún no habían acabado pues, probablemente, quedaba el asunto más importante del que hablar, la bomba de relojería pues, comenzó a comentarle que se habían unido a nueva banda por sus parecidos ideales y formas de ver el mundo. Cuando confesó que ahora formaba parte de los Alas Negras, la cara que puso su pelirroja fue un completo poema.- Y aquí cagué...- Se lamentó por un momento Garnet, al pensar en como se podía enfadar o molestar con él. Pero es que de nada servía ocultárselo, aparte de que a la larga sería peor si se enteraba por una noticia del periódico en vez de por él mismo. Un sonoro "qué" salió de sus labios, sintiendo como se le clavaba en el pecho como una lanza. Al coger sus manos y hacerle saber que no debía aceptarlo en ese momento, pero que como su novia y marine debía saberlo, una exhalación llena de molestia y enojo salió de su cuerpo. Pidió, negando, entonces, llevándose su mano a sus ojos, que no fueran los piratas liderados por el heredero de skypiea, o el lunarian del combate final. De primeras, al escuchar la palabra "heredero" junto al "lunarian del combate final" confundió a Garnet. ¿Yojimbo heredero de Skypiea? Imposible, no parecía ser ese tipo de gente, ¿verdad? Sin embargo, al ver la negación de Ikirami, un sudor frío de la frente del pirata descendió de forma dramática.- Ehhhhhhhhh.....- Se había quedado pillado, mientras la marine murmuraba algo que no pudo entender bien. En ese momento, Ikirami volvió a sostener ambas manos del minino, mirándole con seriedad a los ojos, ojos que, en el caso de Garnet, contenía cierto nerviosismo. Su novia, que era la mejor, sostuvo que él era el dueño de su vida y que podía vivirla como él quisiera, no metiéndose en ella en ningún momento pero, con la condición de que, si hacía cosas malas o si dañaba a alguien inocente, se acabaría lo suyo usando encima su muletilla. Sintió, entonces, como su corazón se detenía de cuajo y como su cuerpo pesaba más de lo normal de repente.- Que lo mío con Iki se acabe... Nanai... Eso no puede pasar...- Por si fuera poco, terminó diciendo que le partiría el corazón y el alma, situación que era mil veces peor que lo dejaran pues, lo último que quería hacer en el mundo, era hacerle daño a la persona que amaba, a su diosa pelirroja, su Iki. Apretó los labios, de puro miedo - un miedo mayor que el que había sentido por la explosión de presión que realizó la marine antes - a la par que también apretaba con fuerza las manos de su amada. Garnet sabía que no era un asesino que sesgaba vidas inocentes, y sabía que los Alas Negras tampoco, pero el mero pensamiento, la mera posibilidad de perderla, le dolía a horrores. Estuvo un par de segundos procesando toda la información que le había soltado Ikirami, mientras sus pupilas se contraían y dilataban y su respiración se agitaba.- Relaja la raja, Garnet, relaja...Ni tú ni los Alas habéis hecho nada malo, ¿es o no es? No vas a hacer nada para que a Iki se le rompa su corazón y alma, ¿es o no es?- Intentó relajarse, cerrando sus ojos y exhalando un profundo y largo suspiro que terminó de calmar el caótico interior del pirata. - No sé a que te refieres con heredero... Pero sí, es el lunarian de la final, Yojimbo.- Dijo con cara de haber roto mil platos, sin apartar su mirada de Ikirami.- Vaya putada que tu capitán sea un lunarian, ¿es o no es?- Bromeó, con una sonrisa forzada e incómoda, intentando rebajar la tensión del momento, suspirando de nuevo, todo sin apartar sus manos de la marine.- El menda entiende tu molestia, Iki, de veras. Pero sé que no son malos, son piratas como el menda, o Sasha, o Tobías, peña cuyas almas rugen por ganas de aventuras y libertad...- Declaró con seriedad.- No creo que sean del tipo que jodan a peña inocente, pero...- Sin dejar de sostener sus manos ni su mirada en ella, con seriedad, se puso de rodillas, apoyando la izquierda en el suelo y dejando la derecha flexionada, apoyando el pie de la misma pierna directamente en el suelo.- Ikirami, aquí mismo y en pelotas, el menda te promete que, en caso de poder, pararé cualquier acto que vea que se pasa de la raya o que no me veré envuelto en él. Porque, por encima de todo, el menda no es un asesino y, además, te ama con locura.- Terminó, para depositarle un beso en su mano, volviéndose a poner, seguidamente de pie.- De todas formas, eso, no creo que sea ese tipo de gente, ¿sabes?... Viste la mierda que le hacían a esa peña que no eran ni lunarian ni skypiean, esos que tenían las alas blancas más grandes, ¿verdad?- Preguntó refiriéndose a los birkanianos.- Cuando llegamos a la ciudad los Shogun Gari y lo bicheamos, nos hirvió la sangre... Fue, la razón por la que Kuraku se quedó allí.- Frunció el ceño al recordar la injusticia social que reinaba allí, acariciando con sus pulgares las manos de su novia.- Pero, ¿sabes qué hizo Yojimbo?- Preguntó, esbozando una suave sonrisa, recordando la noche de la unión.- El día que nos unimos a ellos, él vino con un montón de peña de todo tipo... Lunarian, skypiean y los otros alados...- Negó su cabeza, entonces.- Parece ser el tipo que se la pelan los estatus sociales y que trata a todo el mundo como igual. Eso, me cautivó por su parte, alguien así no puede ser malo, no...- Se convenció a sí mismo, mirando momentáneamente al suelo. Entonces, con mayor determinación, posó su mirada en Ikirami.- Si hay un pirata que puede cambiar este podrido mundo a mejor, ese es Yoji, ¿¡es... O no es!?- Exclamó con decisión, sonriendo al acto.- Y claro...- Esbozó una sonrisa con mayor intensidad y cerrando los ojos. Hablar de su nuevo capitán y del tipo de persona que era, había alejado sus inseguridades. Con alguien así, era imposible que hicieran actos excesivamente criminales.- Nosotros también lo cambiaremos a nuestra manera, ¿es o no es?- Declaró, confiando plenamente tanto en sus capacidades como en las de su novia, dándole un beso en la nariz, esta vez.- Y... Ahora si estás mejor, podemos ir a que me pongas el vestido que más te mole, ¿es o no es?- Le propuso, con una tímida sonrisa, mientras le señalaba con la cabeza la puerta.
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