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[Presente relativo] Joe es un as, los demás del montón - Versión para impresión

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RE: [Presente relativo] Joe es un as, los demás del montón - Joe - 18-07-2024

La peli rosa estaba nerviosa. Podía verlo perfectamente delante de mí, y sin necesidad de usar el Haki de Observación. Puede ser que mi amabilidad e intento de acercarme a ellas no lo tuviera en cuenta, desestabilizando así su plan de querer hacerme algo. Creo que tenía la ventaja esta vez para poder sacar información.

Su nerviosismo me lo confirmó cuando me dijo que se llamaba patatas y le gustaban las Jolyne, encima de manera muy seria — ... Encantado, patatas. Me llamo Joe. Joe Joestar — Le devolví la presentación de manera seria, aunque en el fondo quería soltar una carcajada. Era hasta tierno como intentaba quitarle hierro a su error, bebiendo de la tacita de té, pobre.

Tras ello, comenzó a darme más detalles sobre la bestia de la que hablaba. Parece ser que alguien en el bar habló de ello, alegando que se despertó con dicha bestia en su cama y si estaba interesado en capturarla, me llevé la mano a la barba, peinándomela hacia abajo mientras la escuchaba y pensando que podía tratarse. Finalizó si, alguna vez, yo me había enfrentado a alguna bestia y tuviera experiencia en ello. No pude evitar mirar de reojo a Triana, lentamente, recordando a aquella cosa de la balsa de los Cabos Gemelos, la cual acabó con la vida del joven Minato. No pude evitar sentirme triste al recordar aquella escena — Sí... Digamos que... si tengo experiencia... — Dije con la voz quebrada, volviendo la mirada en este caso a Jolyne.

Pero, la espontaneidad de la muchacha era sorprendente. Volví al sitio y olvidando lo recordado tras decirme si podía demostrarle mi fuerza partiendo sandias. Abrí los ojos de par en par y levantando las cejas por su pregunta, mientras intentaba llamar a la camarera del bar — ¡No es necesario, tranquila! — Dije avergonzado, intentando frenarla, pero no dio resultado, pues no me estaba escuchando en absoluto. Así que su brillante idea fue echar un pulso contra Triana para así ver quién era más fuerte — Esta mujer me está vacilando, ¿verdad? — Pensé. ¿Cómo era posible que tuviera tanta facilidad para cambiar de tema con apenas tres palabras?

Quizás sea parte de su estrategia, quizás sea la cabeza pensante de los Alas Negras, la más inteligente, quien se le dé mejor manipular a las personas y conseguir lo que ella busca, sería lo más probable visto lo visto. Fui a darle una respuesta, pero su amable y tan agradable amiga saltó ipso facto tras su petición. "No pienso tocarle", rotunda y directa. Entrecerré los ojos mirándola de reojo. Acompañó su negativa con que Jolyne estaba delirando, que no había ninguna bestia, y que a la mínima iba a intentar capturarlas y encerrarlas. Me eché hacia atrás, en mi asiento, apoyando la espalda en el respaldo, cruzándome de brazos, mientras finalizaba pidiendo otra ronda de cerveza y afirmando que mis compañeros iban a aparecer por aquí en poco tiempo. Esbocé una pequeña sonrisa.

— ¡Qué va! ¡Mis... amiguitos, no están por aquí, ni saben que he venido a la ciudad! — Le expresé a Triana — Solo estaba buscando desconectar y ver qué cosas puedo encontrar por este colorido lugar! Y por casualidad fíjate, tenemos aquí un caso de una bestia que se mete en las camas de la gente por las noches, y si es así, la gente está en peligro, hay que protegerla — Comenté mientras situaba mi brazo izquierdo en el respaldo de la silla, enfrente de Jolyne — Además, estoy en desventaja contra las dos. Venga, va, Triana, mírame — Dije señalando con mis manos mi ropa — Estoy fuera de servicio. No me importa pasar el rato aquí con vosotras, así que acepto tu invitación, pero no quiero beber más cerveza. No soporto a la gente ebria, así que imagínate en mí mismo — Le dije con una sonrisa

— ¡Ponme un té, como el de mi amiga la peli rosa, por favor! ¡Y unas patatas para picar! — Grité, mirando a Jolyne a los ojos — Tu amiga tiene razón, ella solita se bastaría para acabar con esa bestia, pero no cree tu historia, así que no te va a ayudar, pero yo sí te creo. Cuéntame más si lo ves necesario, y si no hay nadie más que quiera, yo te ayudaré a dar con ella — Finalicé, mientras sacaba un cigarro de la cajetilla y lo encendía con mi Zippo con estampado metálico de un pulpo. Miré a Triana de reojo, soltando la cajetilla encima de la mesa y guardándome el mechero de nuevo. Vi como apagó su puro, pero quizás quería fumar más — Coge uno si quieres —

Estaba intentando poner las cosas a mi favor de manera cautelosa. Jolyne puede que sea una maestra del engaño y quiera hacerme el lío, tengo que tener cuidado e ir con cuidado. Por suerte, Triana es más directa, y deja bien claro que no me quiere ver ni en pintura, no sé si por miedo, cosa que me extrañaría, pues sé muy bien qué débil precisamente no es. O a lo mejor simplemente es una amargada de la vida. Quien sabe.

Karmas y motivos



RE: [Presente relativo] Joe es un as, los demás del montón - Jolyne Jones - 23-07-2024

Yo me sentía espléndida y todo fluía con la naturalidad del río, o al menos así era hasta que Triana decidía abrir la boca. Aquel marine se presentó como Joe Joestar, y aunque confirmé que ese nombre ya lo había escuchado con anterioridad, por fin le ponía voz y cara personalmente. Aunque al principio me areció extraño que se refiriera a mí como "patatas", pensé que tal vez era común entre los suyos lo de ponerse apodos. - ¿Cómo va eso, patatas? ¿Otra vez haciendo de las tuyas? - fantaseé por un momento. Quedaba bastante bien, tenía que decir. El problema era que, ni con esas, el marine consiguió despertar la simpatía de Triana, quien no solo rechazó participar en el pulso, sino que también negó la existencia de la bestia y advirtió que el resto de los marines vendrían a por nosotras para después pedirse otra ronda como si nada.

Tragué saliva. ¿Es que pretendía que nos quedáramos allí a esperar la llegada de más de los suyos? Y luego la loca demente era yo. Por suerte, Joe parecía tranquilo y nos confesó que nadie sabía que estaba en la ciudad. Claro que podría tratarse de una trampa para que nos confiáramos, pero el marine seguía demasiado interesado en mi historia y, para alguien que me prestaba atención, no podía ignorarle. Por algo yo me sentía magnética en esa taberna tan extraña.

Rechazando el alcohol de Triana, él se pidió un té y unas patatas mientras me miraba fijamente con unos ojos verdes como el pasto. Cualquiera podría perderse ahí soñando con unos campos llenos de vacas, caballos brincando o cerdos revolcándose en un charco de barro cualquier día de verano. Pero mis ensoñaciones se vieron interrumpidas cuando se dirigió a mí de nuevo. Me dijo que, aunque Triana no me creyera, él podía escucharme y ayudarme si fuera necesario. No todos los días se veía a un marine tan dispuesto a charlar como si nada. O realmente se trataba de una treta, o era más raro que un perro verde. En cualquier caso, ya no había vuelta atrás desde el momento en el que me dijo que le contara más si lo veía necesario.

- ¿Acaso la cabra no se tumba bajo la sombra del árbol? - afirmé con rotundidad después de que le ofreciera a Triana algo para fumar. Había algo en él que no era igual, aunque los marines fueran unos brutos y unos patanes, este parecía de lo más simpático. Carraspeé para aclararme la garganta y continué hablando. - Bien. Pos como iba diciendo, creo que estamos ante la presencia de un Pie Grande - dije rumiando de nuevo la hoja de mi boca. - No sé si has oído hablar de ellos, Joe. Son criaturas peludas y parecidas a los monos pero del tamaño de un oso que viven en los bosques. Podrían haber salido todos juntos a plagar la zona. A mí me cuadra bastante - me acomodé en el respaldo de la silla. Para mi desgracia, solo se trataba de una historia que contaban en el pueblo para asustar a los muchachos más rebeldes. Pero tal vez Joe pudiera arrojar algo de luz con su supuesta experiencia en estas cosas o lo que sea que hicieran los marines por ahí. - ¿Y tú qué opinas? ¿Has visto algo así? ¿Crees que puedes enfrentarte a él? Esperaba con impaciencia su respuesta. - Puede que a Triana no le importe, pero me pregunto cuál es la bestia más fuerte contra la que te has enfrentado.

Estábamos jugando con fuego al quedarnos en aquel lugar hablando tan tranquilamente con el marine. Si la espadachina tenía razón, podríamos encontrarnos rodeadas en un abrir y cerrar de ojos mientras ella les esperaba sentada y bebiendo. Esperaba que no fuera así, pero hasta entonces, no había nada de malo en charlar un poco. Un caramelito nunca amargaba a nadie, ¿no? 

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RE: [Presente relativo] Joe es un as, los demás del montón - Triana Tempesta - 30-07-2024

Aquello seguía y seguía. Jolyne soltando sus tonterías y Joe tomándola completamente en serio y respondiendo. Tal y como esperaba, negó que estuviese esperando a nadie o que sus compañeros marines se fuesen a presentar por sorpresa en el local. Encima parecía especialmente interesado en encontrar a aquella bestia inventada por la tiradora. No sabía si lo decía en serio o nos estaba tomando el pelo. Eso de “un caso de una bestia que se mete en las camas de la gente por las noches” me sonaba bastante sarcástico. También intentó calmar las aguas diciendo que estaba en desventaja ante nosotras, que le superábamos en número, aunque yo no estaba tan convencida. Era probable que sí pudiésemos hacer algo, pero no lo conocía lo suficiente como para confiarme.

Que dijese que estaba fuera de servicio tampoco me tranquilizaba. No sabía que un marine podía estar fuera de servicio e ignorar cuándo tenían delante a un delincuente. Tal vez eso dependiese de cada uno y de su conciencia, pero no esperaba conocer a uno de esos marines pasotas. Su postura corporal también daba a entender que se encontraba relajado. Eso sí, no se arriesgó a seguir bebiendo. Tal vez no estuviese mintiendo y sí tuviese la intención de tomarse el día libre. De todas maneras, no pensaba bajar la guardia demasiado. Lo que más me fastidió era que hiciese especial hincapié en que él sí que le creía en el asunto de la bestia, a diferencia de mí. Para compensar y ser amable con las dos, me ofreció su cajetilla para que cogiese uno de sus cigarros. —Gracias, pero no —contesté de forma escueta intentando no ser extremadamente borde ni tampoco demasiado simpática.

Jolyne continuó con su fantasía de la bestia exponiendo su teoría sobre que se podía tratar de un “pie grande”. Había escuchado hablar de esa criatura de cuento de hadas, pero a mí no me cuadraba tanto que un bicho así se dedicase a colarse en las casas. Ni siquiera su razonamiento tenía sentido. La camarera vino con las bebidas correspondientes. Yo sí pensaba beberme otra cerveza. Nada más dejarla en la mesa, cogí mi jarra para beber un trago. No pensaba dejar a la crédula de Jolyne con este tipo y me interesaba ver cómo se desarrollaba aquella situación. —Oh, pues claro que me importa, Jolyne. Dinos, Joe, ¿cuál es la bestia más fuerte contra la que te has enfrentado? —pregunté exagerando mi curiosidad. Tal vez aquella tontería nos sirviese para conocer un poco más a nuestros enemigos.

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Karmas a tener en cuenta



RE: [Presente relativo] Joe es un as, los demás del montón - Joe - 12-08-2024

Como era de esperar, Triana rechazó el coger un cigarrillo, sorprendentemente de una manera bastante agradable para ser ella. Me encogí de hombros apenándome falsamente por no quererlo.

Tras ello, volví a prestar atención a Jolyne, la cual hizo una pregunta que me dejó un poco descolocado, sacándome de la situación por unos segundos — Amm... supongo que si la cabra tiene calor, buscará la sombra... digo yo, vaya — Dije sin pensar mucho, mientras miraba al suelo confundido. Desde luego que esta muchacha me tenía desconcertado totalmente. Prosiguió con la explicación que le pedí de la bestia mencionada, a la cual esta vez le puso nombre: Pies Grandes. Una criatura parecida a una mezcla de oso y mono, según ella, las cuales podrían estar causando el caos por Momoiro, alegando que cazan por la noche en manada — In... interesante, la verdad — Comenté, indirectamente, para que Jolyne supiera que la estaba prestando atención — La verdad que nunca he visto una criatura parecida a lo que mencionas, señorita. Al menos de donde yo vengo, los animales que me rodeaban eran lo más normal del mundo — Dije, llevándome el cigarrillo a la boca para darle una calada y esta vez mirar al techo del establecimiento.

— Lo que sí me pregunto es a que sabrá ese Pies Grandes — Cerré los ojos — ¿Será una carne jugosa? ¿O será tierna? ¿Con mucha o poca grasa? — Volví a mirar a Jolyne — ¡Ahora tengo la duda! ¡Estoy seguro de que podría enfrentarme a él sin problema, y una vez que se le dé caza preparar algún plato rico rico! — Dije con los ojos iluminados, notando como se me hacía la boca agua de solo pensarlo. Pero en mi trance gastronómico, respondiendo a su compañera, Triana se dirigió a mí, preguntándome cuál había sido la criatura más fuerte a la que me había enfrentado.

Lentamente, mis ojos se clavaron en la espadachina fijamente, pues aquella cuestión que planteó iba con cierto resquemor, o al menos así lo pude notar yo. Le di otra calada al cigarrillo, para acabar con él en mi mano y apoyarla sobre la mesa, echando mi cuerpo un poco hacia adelante — Bueno, he enfrentado a todo tipo de criaturas, desde las más mansas que no suponen ni un solo problema, hasta algunas que han sido más duras de roer, dándome mucha guerra — Llevé mi mirada hacia la mesa — Recuerdo un día en el que me enfrenté a una especie de orca asesina, la cual no dejaba de dar problemas continuamente, incluso entre varios nos supuso más de un quebradero de cabeza. Acabé bastante herido, aquello pareció una... — Llevé la mirada a Triana esta vez, observándola a ella — ... masacre — Comenté, finalizando con una leve y corta sonrisa.

— Aunque es curioso, pero... la criatura que más problemas me ha dado, ha sido una jodida jirafa — Dije, esta vez, llevando mi mirada a Jolyne — Bueno, digamos que era una jirafa un tanto especial y peculiar, pero sí, me dio problemas. Tantos, que acabé en el suelo inconsciente, menos mal que un amiguete pudo salvarme y ayudarme — Volví a darle una calada al cigarrillo, recordando lo sucedido en isla Toko, donde aquel maldito mink cibernético se autoinmoló para salvarle la vida al cura loco.

Agité la cabeza rápidamente, volviendo a la realidad — Venga, va, se nota que sois todas unas cazadoras de monstruos, ¿Y vosotras? ¿Qué es lo peor a lo que os habéis enfrentado? — Devolví la pregunta a ambas para romper un poco el ambiente que yo había creado con mi respuesta anterior. Sentía curiosidad por saber que iban a decirme ahora.

Karmas



RE: [Presente relativo] Joe es un as, los demás del montón - Triana Tempesta - 20-08-2024

Aquel tipo estaba completamente enfermo. Cuando Jolyne habló sobre aquella criatura mítica y claramente inexistente, el Pie Grande, lo único que se le ocurrió pensar era en cómo sería su sabor al cocinarlo. Según creía, ese monstruo era una especie de humano peludo y enorme, nada apetecible. La idea de comerlo era asquerosa, como si se quisiera comer a Yamamura. Tal vez fuese un rarito con una filia extraña y sí que sería capaz de comerse a nuestro capitán. No me sorprendía ya nada a estas alturas. Tal vez, simplemente tuviese un gusto pésimo. De cualquier manera, era bastante turbio imaginar qué tipo de carne tendría un ser monstruoso tan repulsivo. De tan solo pensar en el tacto de sus partes cocinadas en mi boca me daban arcadas, y mira que me había comido cosas asquerosas.

Escuché atentamente su relato, intentando extraer toda la información posible, que no fue mucha. Cuando hizo referencia a la orca asesina, de inmediato pensé en aquel ser que nos atacó en las plataformas de los Cabos gemelos. Estaba bastante convencida de que estaba hablando de aquel incidente. Desde luego, fue una masacre, aunque podía haber ido peor. Haciendo un recuento, tan solo uno de nuestra plataforma falleció, pero fue su compañero marine, un chico bastante joven. Además, el pez espadachín parecía tener alguna fijación con él y le dejó bastante jodido. Era un tipo bastante errático que atacaba sin ningún criterio, si se hubiese enfrascado en ir uno por uno nos hubiese ido eliminando casi sin problemas. Luego ya continuó hablando sobre una jirafa y me perdí. Imaginaba que no se refería a una jirafa de verdad, sino a una de esas personas con la capacidad de transformarse en animales. Parecía un tipo fuerte, pero ya había estado contra las cuerdas varias veces. Tal vez eso fuese lo que le hubiese permitido mejorar y fortalecerse.

Tras su respuesta, nos preguntó de vuelta para conocer a qué tipo de monstruo nos habíamos enfrentado nosotras. Pegué un largo trago a mi bebida y contesté sin dudarlo. —Nunca jamás os vais a cruzar con un monstruo que pueda equipararse al que me hizo estas cicatrices —dije señalando mi rostro y bajando el dedo por mi cuello, hasta mi escote —. Una fiera despiadada, sin corazón. Su cólera solo es igualable a su enorme tamaño. El brillo en sus ojos, dos puntos brillantes que parecen flotar en la oscuridad, refleja la desesperación de aquellos que se cruzan en su camino. Sus garras curvadas están diseñadas para destrozar a su presa de un solo golpe. Su boca es una grieta que se extiende más de lo que debería, con dientes irregulares tan afilados como agujas, capaces de desgarrar y triturar. Pero lo peor de todo es, sin duda, después de dejarte al borde de la muerte, con la sangre empapando cada centímetro de tu piel, darte cuenta de que esos ojos de mirada asesina son aquellos que una vez te miraron con cariño y que esas garras letales son las que te arroparon por las noches cuando tenías miedo. Qué historia más trágica, ¿no? —les pregunté con una sonrisa dando un nuevo trago a la jarra de cerveza. 

—Venga, Jolyne. Cuéntanos ahora una de tus increíbles historias.


RE: [Presente relativo] Joe es un as, los demás del montón - Jolyne Jones - 25-08-2024

Estos marines eran realmente ingeniosos. Nunca se me habría ocurrido cazar a un Pie Grande para después cocinarlo. Imaginaba que su carne sería de lo más fibrosa, pero en cuanto al sabor, no era nada quisquillosa. Me reconfortaba saber que mi amplio paladar podía soportar una gran variedad de sabores sin poner caras raras, especialmente desde que empecé a masticar tabaco a mis catorce primaveras. Parecía que ese tal Joe sabía bastante de cocina, y si lográbamos cazar a un Pie Grande en la isla, estaría encantada de probar su mejor plato.

Cuando le pregunté sobre el peor monstruo al que se había enfrentado, el marine mencionó una orca muy peligrosa y una extraña jirafa. Sin duda este mundo era traicionero, y hasta el animal más manso podía convertirse en la bestia más feroz de todas. Tras esto, nos preguntó  por los peores monstruos que habíamos enfrentado nosotras. Mientras me llevaba la mano a la barbilla para pensar, Triana respondió. Yo, con asombro, la escuché atentamente.

Nunca antes me había hablado del origen de sus cicatrices, y siempre había imaginado que se debían a una pelea contra un animal salvaje. A medida que las señalaba, seguí su dedo con la mirada, prestando atención a cada grieta de su piel. Me quedé callada durante unos instantes. Sus últimas palabras hicieron que recordara mi hogar, y no podía entender cómo algo que te había dado calidez te podría dejar en semejante estado. Era una historia horrorosa, y ella no dejaba de sonreír de una manera muy tétrica. Triana era tan dura que muchas veces no sabía si es que estaba así de chalada o si solo se protegía como un polluelo en su caparazón. 

Sea como fuere, sabía que no mostraría debilidad ante un marine como él, así que le seguí el rollo como si nada. Pero primero, me sorbí los mocos que me caían por la trágica anécdota que acaba de contar y me limpié la nariz con el puño. - Pues ya que hablamos del tema, voy a contaros la historia de cómo me enfrenté yo sola al peor enemigo de un granjero: un devorador de cosechas - dije intentando mantener los ánimos. - Fue durante mi primera prueba de valor con los muchachos del pueblo. Allí estaba la estúpida de Helen diciéndome que solo podía llevarme un tirachinas para defenderme, pero yo, más lista que el hambre, me guardé la escopeta de mi vieja en la espalda. Y menos mal que lo hice, porque cuando cuando entramos de noche en el viejo granero abandonado, salió de allí un jabalí rabioso que casi le muerde un pie. Por suerte pude darle un tiro a tiempo - terminé con un suspiro. Después de pegar el disparo me resbalé y caí al suelo del impacto, pero no debía contar ese detalle si quería impresionarle.

- Bueno - dije inmediatamente después. - ¿Por qué no nos cuentas ahora una historia divertida, Joe? O, si prefieres, te puedo enseñar por qué me llaman la reina de las carambolas. Gané tres concursos escupiendo en mi pueblo, tú solo dime dónde.- Hice un sonoro amago de agarrar los mocos que guardaba en mi nariz, dispuesta a mostrarle mi habilidad en cuanto me lo pidiera. 

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RE: [Presente relativo] Joe es un as, los demás del montón - Joe - 04-09-2024

Tras mi propuesta de que ellas me contasen sus batallitas, me acomodé en la silla una vez más, sacando otro cigarrillo de la cajetilla que dejé en la mesa, y volviendo a usar mi zippo con estampado metálico de pulpo, para guardármelo de nuevo en el bolsillo derecho de mi pantalón. El tabaco lo dejé en la mesa, por si Triana se animaba a aceptar mi generosidad, aunque lo dudaba totalmente, pero que se note mi interés y caballerosidad.

Tras pegarle un trago de campeona, la espadachín se adelantó la primera y habló, más concretamente, sobre la bestia que le hizo todas aquellas cicatrices de su cuerpo; matizando que tenía dos ojos brillantes que flotaban en la oscuridad, con garras curvadas, una boca más grande de lo normal, con grandes dientes irregulares, grandes y afilados, que se empapa de la sangre de sus víctimas, para acabar con que esa misma bestia era la que la arropaba por las noches con cariño con una sonrisa de oreja a oreja — .... — me quedé un poco atónito con su final, costándome un poco elegir las palabras para comentar algo sobre ello — ... Muy trágico, la verdad... Yo de pequeño tenía un gato que dormía conmigo — fue lo único que dije ¿Acaso tuvo un oso de mascota? ¿U otra bestia más rara de las que habitan en este mundo? ¿Y por qué se ha reído? No sonaba muy gracioso encontrarse con semejante cosa. Desde luego, me quedé con ganas de saber más. O quizás simplemente me estaba vacilando, quién sabe. Tras esto, dio paso a su compañera Jolyne para que contase sus increíbles historias.

Presté atención a lo que la peli rosa iba a decir, pues era de las dos las que más intrigado me tenía, creo que estaba comenzando a captar un poco su manera de comunicarse. Habló de un devorador de cosechas, acompañado de que en su pueblo hacían ciertas pruebas de valor a los muchachos, cosa que me llamó la atención — Vaya salvajes... — Pensé. Pues luego resulta que aquel devorador no era más que un jabalí al que le pegó un tiro antes de que mordiera el pie a su compañera Helen — ¡Me lo creo! — Dije repentinamente dando una palmada en la mesa, haciendo que casi volcasen las jarras que había encima sin darme cuenta — ¡Esos bichos se comen todo lo que ven a su paso, no distinguen nada! — Afirmé — ¡Pero luego que ricos están a la brasa con algunas hierbas y especias, se me hace la boca agua! — Es lo bueno de los marranos, que se aprovecha de ellos prácticamente todo — Fuiste muy valiente, Jolyne, y más si eras solamente una muchachita pequeña — Terminé de decirla con una sonrisa.

Tras esto, me sugirió dos cosas. O les contaba yo una anécdota divertida, o ella me confesaba como fue la reina de las carambolas, añadiendo que ganó escupiendo. Me quedé con la cara a cuadros, no tenía ni idea de lo que estaba hablando, era nuevo para mí — Puuuues, sería interesante que me contases eso, sí, ¡Ahora tengo curiosidad! — Dije alegremente — Pero si tuviera que contar yo algo yo gracioso... Ummmm — Me quedé pensando un rato, mirando al techo — Bueno, con 24 años, una vez me puse falda y bailé el Hula Hula en una fiesta temática de un restaurante, cerca del cuartel donde estaba alojado. Pero mi fuerte no es precisamente danzar, así que en su lugar, me tropecé y tiré la gran bandeja con un cerdo asado con una salsa de vino muy dulce y una manzana en la boca. Pero menos mal, porque yo no soy de esas cosas, yo soy más de trabajos forzosos y costosos. Fuerza bruta, vaya — Finalicé mi anécdota, dándole una calada al cigarrillo, pero poco orgulloso con lo que acababa de decir, la verdad.

— Por cierto, ¿Qué tal vuestra estancia en esta isla? Supongo que estáis todos pasándolo bien, esta isla es muy, atractiva para muchas actividades — Terminé preguntando, intentando desviar la conversación a otro lado.


RE: [Presente relativo] Joe es un as, los demás del montón - Triana Tempesta - 22-09-2024

Tal y como esperaba, Jolyne no se hizo de rogar y contó una historia sobre un devorador de cosechas, tal y como ella misma lo llamó. A medida que avanzaba su historia, supimos que realmente se trataba de un jabalí. Sus historias parecían sacadas de una película, no eran nada inverosímiles, pero parecía que su vida había transcurrido en una novela de época. Un jabalí podía ser un digno adversario para unas niñas de pueblo, pero no para la Jolyne que yo conocía. Seguramente fuese así como se había curtido con los años. Le devolvió la pregunta al marine asegurando, además, que la llamaban la reina de las carambolas. Nunca había escuchado ese apodo, ¿Quién narices la llamaba así? Ni siquiera sabía que existían los concursos de escupir. Esta afirmación vino acompañada de un asqueroso sonido que mostraba su disposición para enseñarnos el porqué de su apodo. —Ni se te ocurra— le advertí para que ni se le pasase por la cabeza hacernos una exhibición de su ridícula habilidad.

El marine parecía algo conmocionado por mi historia, aunque no sabía por qué mencionaba que dormía con un gato. ¿Se habría pensado que a mí me había atacado un gato? De todas formas, no me importaba. En cambio, se respondió más ampliamente a la historia de Jolyne, bastante más detallada que la mía y menos incómoda. Lo más extraño es que continuó siguiéndole la corriente y respondió a su pregunta contándole una historia graciosa. Esto no podía estar pasando. Haciendo mi mayor esfuerzo para compartir espacio con ese marine y, a cambio, poder obtener algo de información, pero lo único que había conseguido era tener en mi mente la imagen de él bailando hula hula en falda. Para colmo, preguntó como si nada qué tal nuestra estancia en la isla y alabando las múltiples actividades que se podían realizar en ella como si fuese un guía turístico. Algo estaba tramando con tanta amabilidad y no me gustaba.

Le di un trago largo a mi jarra para tratar de acabarla cuanto antes y la apoyé en la mesa con fuerza. —Pues nos lo estamos pasando muy bien —me adelanté a Jolyne para que no respondiera nada inapropiado o que nos metiese en un problema. Era bastante bocazas y se me ocurrían varias formas de cómo podría cagarla. Realmente en aquella isla no habíamos cometido ninguna ilegalidad ni teníamos pensado hacerlo, pero no pensaba darle ninguna pista, ni siquiera de nuestro paradero, nuestros nuevos compañeros o nuestros planes de continuar con el viaje. —De momento no hemos matado a nadie —respondí de manera sarcástica. No era para nada a lo que nos dedicábamos, pero a saber qué pensaban aquellos marines. —¿Y vosotros qué? ¿Vais a tardar mucho en largaros o estáis esperando algo?


RE: [Presente relativo] Joe es un as, los demás del montón - Jolyne Jones - 22-10-2024

A la vista estaba que Triana y yo éramos grandes oradoras para que a aquel marine le interesara estar escuchando nuestras historias durante tanto tiempo. Sin embargo, él tampoco se quedaba atrás. Sus ideas de cocina eran bastante interesantes, y me hacían pensar que en nuestro barco faltaba alguien que fuera capaz de hacernos un buen guiso en condiciones. No es que me quejara de nuestra comida, pero no podía negar que de vez en cuando añoraba tener un plato con consistencia que llevarme a la boca. Y si ya me caía bien ese muchacho, para colmo entendía perfectamente los problemas de la vida de campo y lo valiente que fui al disparar a aquella bestia. – Así es – respondí asintiendo con la cabeza. La muerte te acechaba en cada esquina, y un día era un jabalí, pero al otro podía ser un misterioso zarpas largas. Aunque para ser sinceros, lo más común era atragantarse comiendo algún hueso de pollo, pero eso no tenía tanta emoción.

Cuando Joe aceptó mi reto de puntería, Triana me detuvo en seco, obligándome a tragar el escupitajo que tenía preparado en la boca. Me hubiese gustado impresionar al marine con mi maña, pero se notaba a la legua que Triana era muy recelosa de mostrar nuestros puntos fuertes tan a la ligera. Sin poder hacer nada, me recosté indignada sobre el respaldo de la silla para escuchar la historia cómica que Joe tenía para entretenernos. Nunca me habría imaginado al fortachón bailando esos bailes tan exóticos, pero no era quién para juzgar el sentido de la vergüenza de nadie. En su lugar, empecé a carraspear para subir el pegote que todavía tenía atascado en la garganta. Como antes no me había podido deshacer de él, me tapé un agujero de la nariz con el dedo índice para echar el gargajo hacia afuera de un bufido. – Así que fuerza bruta… Eso me interesa – contesté impresionada a lo último que dijo.

¿Qué tan fuerte era Joe? ¿Cuántos troncos seguidos sería capaz de destrozar con sus manos? ¿Poseía algún terreno? Antes de que pudiera hacer mis preguntas, el marine cambió de tema audazmente por el de nuestra visita por la isla. Triana no tardó en responderle que todavía no habíamos matado a nadie. - No, y tampoco lo tenemos pensado – añadí por si acaso. Ella era la que más odiaba la idea de tener a los marines merodeando por la isla y, por sus palabras, parecía querer deshacerse de ellos lo antes posible. A mí tampoco me entusiasmaba la idea, pero como me había caído bien, quise advertirle. – Sé que estamos en plena temporada, pero si estáis esperando a que se celebre la fiesta del gallo, podéis esperar sentados. He preguntado y no saben qué es eso. Esta gente es muy rara.