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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Akira Raito - 01-08-2026 [personajeinvalido=4006]
—Yo mi deseo lo tengo claro, saber para qué sirven los corazones estos, no puede ser que simplemente sea algo bonito, ¿no? —respondí a Juan rascándome el moflete y con una sonrisa para seguir bailando junto con mis compañeros de división al ritmo de “The Cupids”. Y tan pronto paró la música y el descanso, empezaron a anunciar los primeros participantes del combate amistoso. Empezando por un tipo de alas negras que parecía causar furor entre el público, un personaje relevante al parecer, del que seguramente me olvidaría más tarde. “La Voz del Birka”, buen apodo siendo un referente. Aplaudí su llegada y su marcha de la arena, si la gente estaba tan ansiosa de su aparición estelar, es que sería alguien importante. Lo próximo fue el paso REAL a los combates “amistosos”, dando el dirigente paso al combate de la semifinal: Jin y Uker vs Ubbe y Runnin. No conocía a ninguno más que a la kuja, y esta era amiga de Ryo que era parte de mi equipo, así que no me quedaba otra opción que animarla a ella—. ¡VAMOS RUNNIN! —a fin de cuentas, tenía que animarla, gracias a esta mujer es que puedo decir que sigo con vida. Comenzó el combate y la emoción por ver las capacidades de mis rivales iba en aumento, a fin de cuentas, aquí éramos todos amigos, pero abajo, en el Mar Azul, ellos eran piratas, y teníamos que estar preparados y alerta de lo que se nos podía venir encima. Ubbe tenía también una potencia brutal y hacía equipo con mi apuesta ganadora, así que tocaba animar a ese equipo aunque pudieran luego ser un por culo para Shin. Aunque con lo rápido que era, probablemente ni llegaran a rozarle. Y entonces llegó el primer golpe. —Mi apuesta es que gana ella, Juan —volvió a mirar a Enji, quien afirmó la potencia de sus golpes—. Ya os dije que esta chica fue la que le madreo al caramierda de Landon en Kutsukku. ![]() Eso, ¿y Masami? Siguiendo con el combate, se sucedieron una serie de intentos de ataque por parte de Jin que no llegaron a impactar, el gigantote que se convertía en dinosaurio terminó en una especie de lodo provocado por uno de sus adversarios. Curiosos poderes tenían sus futuros rivales. Sin duda, iba a ser necesario el entrenamiento como estaban mencionando sus compañeros. Y en medio de todo el embrollo, pronto conseguí diferenciar la silueta de Masami, algo lejos de donde nos encontrábamos, y hablando con una mujer como si fuera amiga suya de toda la vida. ¿Le estaba haciendo trenzas en el pelo? Corrí y pegué un salto para llegar a su posición—. ¡Yo también quiero!
Info.
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Barald Kane - 01-08-2026 [personajeinvalido=3941] El ansia de pelear del pirata menos buscado crecía a niveles inhóspitos e incalculables. Apretaba los puños con fuerza mientras observaba con detenimiento el nivel de combate los 4 semifinalistas. Sabía del poder de Runin de buena mano, nunca dudo de sus habilidades en combate más que potentes e insospechadas para el resto de los mortales aquí presentes hasta que reventó la marca del emperador en su prueba. Era curioso como el mundo era de lo más pequeño a veces, el novio de Tezca era el mafioso hombre trajeado de Sorbet por el cual acabó amputando un brazo y ganando una buena cantidad de dinero en aquella época, desconocía su nivel como espadachín actualmente, por aquella época parecía estar a un nivel muy superior al suyo, aunque lo más a tener en cuenta de el ya no era su habilidad con la espada si no ese extraño poder de bendecido por el diablo, había visto ya diferentes poderes como ese, tanto el poder de Tezca como el del hombre de la marina con el que coincidió en aquel engaño del parque de atracciones de Kutsukku y ahora, también el. Contestaría a Ryota ahora al ver un poco la pelea. - Hubiera sido un desperdicio mandarme a mi a pelear bro, yo jamás pelearía contra Runin. - No respondería a Ryota puesto que no pensaba entrar a su juego, no obstante, ese fue su pensamiento al ver la pelea de primera mano. Una buena decisión del equipo enviar a Uker al combate, Barald se hubiera dejado ganar al primer putazo de su amiga Runin y hubiera sido injusto para las posibilidades del equipo 2 el que Barald enfrentara la semifinal para dejarse vencer.
La conversación previa a su entrada a la arena le había servido para saber de que estaba hecho ese tipo y ahora, le demostraba ser un fiero espadachín capaz de aguantar a Runin. Solo un hombre como Barald podía ver realmente el potencial de ese tipo que en cuestiones técnicas y de combate puesto que ambos perseguían el mismo camino. - ¿Tu que dices eh? - Barald miró la vaina de su espada dirigiéndose a ella por un momento. Verle combatir le daban aun más ganas de pelear de tu a tu con alguien de su nivel. Le retaría a un combate cuando sus caminos volvieran a encontrarse y la ocasión se diera, no había nada mejor que tener a alguien así cerca con el que pelear a muerte sin miedo a que muriera. - ¿Haki? mmmm ¿por qué todos habláis de ese "haki"? - Tanto Tezca como muchos otros se interesaban por aquel poder adyacente en cada uno de ellos el cual nadie conocía a excepción de unos pocos carreados y Barald, no era uno de ellos. Se había mantenido tan centrado viendo la pelea que había ignorado por completo lo que había a su alrededor, aunque sin quererlo había escuchado ciertas partes de las conversaciones de todos y ahora que tenía su propio veredicto para este combate en el que, al menos para el y sin ofender a nadie con una opinión distinta, el único mortal de los 4 demostraba el porqué estaba por encima del resto de bendecidos por el diablo aun siendo un simple humano. Se volteó ahora para mirar a su alrededor, todos parecían estar en compañía y armonía, disfrutando del combate y ahora que tenía poco por ver más, decidió levantarse del asiento y acercarse al resto, era curioso ver a los dos Tezcas en un espacio tan reducido. Barald no bebía alcohol porque no le sentaba bien, así que no bebió absolutamente nada. Se acerco directamente a Eros tras su presentación formal de nuevo, viendo de buena mano como hablaba de su tripulación, no pudo evitar responderle, quedando justamente al lado de el incidiendo en la escena de la cual estaba apartado hasta este preciso momento. ![]() - Solo alguien que confía en su tripulación será un gran capitán pirata y tu hablas con orgullo de los tuyos, me caes bien. -
Tras aquellas palabras introdujo su diestra en su bolsillo buscando el cigarrillo de emergencia que le quedaba, colocándolo en su boca y encendiéndolo. - Y bueno ya que estamos con presentaciones formales yo soy Barald Kane, sub-capitán de los Hanu Mahana. El placer es mio, sepulturas. - Dicho esto ahora se acercó hasta Varo para agradecerle. - Disculpa no haya aceptado tu vino, no bebo alcohol, pero en nombre de mi tripulación te doy las gracias. - Barald había escuchado todo cuanto estaban diciendo todos ellos y sin decir palabra al respecto de momento seguiría atento a aquella conversación sobre el "haki" pues le despertaba una gran curiosidad. Directamente se colocaría al lado de Ryota, pasando a su lado. - Te llevo escuchando de hace rato con las apuestas, contrólate bro, tu ludopatía nos arruinara y no pienso hacer magia dos veces, te va a tocar trabajar a este paso. - Ahora la atención del espadachín se centraría en Tezca, en el original, aunque no pudo evitar mirar al Tezca gordito y escuchar sus palabras. - Ya el Ryota lo quiere fichar para que sea su mascota ... creo que el gordo no sabe donde se esta metiendo... - Aunque siendo sinceros no consideraba que fuera un problema para nadie el Tezca gordito, por lo que le dejaría estar por allí cerca o incluso le pondría un plato de comida en el Aloha Kai si es que quería venir con ellos, aunque fuera más barato comprarle un traje a medida que darle de comer, dicho todo esto, me volvería a dirigir a los Sepulturas que parecían saber algo más que el sobre el respectivo "Haki" - ¿El haki? ... Tezca preguntó antes eso, y ahora vosotros hablais sobre el, me gustaría saber más ¿que es eso de aprender a mirar algo que otros no ven? -
Cofre del tesoro
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Bai Mudan - 01-08-2026 Con el combate dando comienzo, el sol abrasando la arena y el dulce y agradable sabor del vino rosado —que había estado bebiendo con la misma ligereza que cuando se trata de agua— recorriendo su garganta, Bai se acomodó como buenamente pudo en su asiento mientras escuchaba cómo el equipo de piel morena se lanzaba sobre sus rivales al tiempo que, de fondo, la charla entre Heras y Zhang captaba también su atención. Tanto era así que, cada vez que los escuchaba hablar, se giraba para mirarlos poniendo en ellos una atención tan intensa que casi parecía que les entendía aun cuando en realidad los observaba de aquella manera porque los sonidos guturales que proferían habían, poco a poco, adquirido de pronto un matiz extraño, una especie de distorsión sorda, pesada y flotante. «¿Qué rayos?», pensó mirando hacia la arena justo cuando la morena golpeaba a Uker. «¿Están hablando en otro idioma?». Abrumada por aquel pensamiento errado, bajó la vista hacia su jarra y observó el fondo con ahinco sin llegar a advertir que todavía quedaba en él un pozo de vino. «Quizás sea el barullo», siguió pensando. «Sí, debe ser eso. Hay demasiada gente y todos gritan». Levantó la mirada para luego barrer la grada y confirmar, falsamente, que todo era culpa de ellos y no del calor que se instauraba en sus orejas o el carmín que pintaba con timidez sus mejillas bronceadas. —¿Quereis algo más? —preguntó de repente a sus compañeros tras decidir que necesitaba otro trago. O mejor dicho, que el mundo entero necesitaba girar un poco menos para que ella pudiera apreciar más el esñectáculo. A continuación, les es hizo una seña a sus compañeros y se puso en pie, tambaleándose por dentro en busca del mercader. De esta forma, medio desiquilibrada por los primeros estragos del alcohol y medio molesta por el griterio, avanzó con torpeza entre las gradas, esquivando piernas y alas con la gracia de un junco de hierro, hasta que, al alcanzar los peldaños de la escalera, un traspié provocado por la falta de equilibrio la hizo perder el paso y derramar parte del vino directamente sobre su ropa. —Mierda... —masculló al sentir el líquido pegajoso y tibio empapándole la clavícula y viendo cómo su pulcra pechera perdía el brillo entre lamparones rosados—. ¿Pero qué carajos...? Miró hacia atrás, hacia el pequeño reborde de las escaleras y le lanzó una mirada que, de haber podido, lo hubiera desintegrado. Y, sin dsrse cuenta en ese momento, el hombre que se sentaba justo en asiento más cercano, la miró con la misma. —¿Quién fue el inteligente que contruyó esta mierda? —masculló sin darse cuenta de que se le había soltado la lengua. Símbolo inequívoco de que se le estaba subiendo todo. Después, con toda la dignidad que le quedaba, depositó la jarra en el suelo y extrajo el pañuelo de Kiyoshi para intentar limpiarse lo que le había quedado por el pecho. Y, mientras se daba pequeños toques, alzó la vista hacia la arena, distrayéndose un instante con el transcurso de la pelea al ver a Uker —el único rostro conocido entre todos ellos— golpear a su contrincante antes de lanzarse contra el rubio. Bai parpadeó. Todo parecía moverse con un ligero retraso, como si sus ojos tardaran un segundo más en procesar la realidad. —Eh, disculpa... —intentó llamar al vendedor levantando una mano para que le viera en cuanto este se giró hacia donde estaba ella. Pero, como era de esperar, el hombre ni siquiera la oyó. Así pues, tras frotarse el pecho con el pañuelo —dejando aún así muy a su pesar una pringosa y molesta película de melaza sobre la piel—, recuperó la jarra y descendió en su búsqueda. Sin embargo, habiendo transcurrido ya un buen rato desde que empezó a vaciar la jarra como si esta fuera agua de manantial, el alcohol finalmente hacía su entrada triunfal. Y es que, pese sus ojos eran conscientes de que todo seguía en su sitio, su cuerpo y su cabeza le gritaban que el mundo se movia de un lado a otro. —Espere, espere... —le llamó de nuevo, haciéndo caso omiso a lo que sentía y bajando de dos en dos las escaleras hasta agarrar con fuerza del brazo en cuanto logró alcanzarle. En ese instante, hubo un breve y confuso intercambio de miradas en la que el hombre parecía preguntarle qué quería y, ella, intentaba mantener el mundo a raya. —Un momento — murmuró alzando la cabeza hacia el cielo un instante, sintiendo que sol abrazaba sus mejillas, sus orejas y su pecho —. Rellenémela, por favor —pidió, extendiendo la jarra de barro con un pulso bastante cuestionable en cuanto volvió a mirarlo. El hombre tomó la jarra con desconfianza, aunque terminó accediendo a rellenarla y, tras un rápido intercambio de monedas, Bai se despidió con un ademán distraído para luego aferrarse al borde del pasillo y quedarse contemplando la arena mientras intentaba no perderse un solo detalle del combate. Sin embargo, como tenia calor, continuó bebiendo con rapidez y, poco a poco, sus sentidos terminaron por nublarse por completo abriendo paso a una estática densa y arrastrada que comenzaba a apoderarse de su cabeza.
Información
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Maki D. Zen'in - 01-08-2026 Durante su estancia en las gradas miro alrededor y detecto alguien extraño, algo parecido a un Gyojin, era una especie de hombre pez. Le pareció bastante curioso, aunque todos ellos lo eran este le pareció… increíble. ¿Sus miradas furtivas cada tanto se pegaban a él quizás sería buena idea conocerlo? ¿Qué alineación tendría?... seria marine? Esperaba que no, había mucha gente que deseaba conocer, pero romper el hielo para ella era difícil, sobre todo porque tenía una memoria de la mierda. Imaginaba que se presentara con alguien y de pronto este le responda. Hey… ya te conozco. Qué vergüenza. De pronto alguien la llamo entre el público… Cal.. vita? Quien es este hijo de puta atrevido?... —Hey… pajarraco a quien llamas calvita?...— se molesto bastante pues le había llamado de forma despectiva. Si quería iniciar alguna conversación. Claramente la había cagado, solo quedaba una vía posible de acción. Meterle una daga entre la segunda y la tercera costilla. Pero lo que vino después arreglo todo. Algo dentro de ella se ilumino… un… un ¿Fan? ¿Autógrafo?... —pe… pero… claro… pero eso después de que termine esto, que no quiero perderme ni un solo golpe.— Menciono guardando nuevamente su daga en su sitio, le dedico una cálida sonrisa y alzando la mano intentando que le escuchase desde donde estaba con la Musa de bronce el mono y el burro. El combate continuo mientras ascendió para encontrarse con sus nakamas. Las trenzas de Merlot eran geniales incluso provoco que llegasen algunos más —espera espera… holdafokinon… ¿Tú quién eres rayito de sol?... otro marine que no tienen peluqueros en la jodida marina?... aunque… debo admitir que el Atún tiene talento he 1000 berris las trenzas jejeje— Sus ojos se transformaron en verdaderos Berris. ¿Podría explotar la veta esta de Merlot? Claro por que no. Estaba algo agotada, quizás era el efecto de la cerveza o quizás necesitaba relajarse… comenzó a buscar algo dentro de sus bolsillos… lo encontró y se le ilumino el rostro. He he he… un porro de calidad grande y apretado, solo… solo… mierda no tenia fuego. Miro alrededor y vio al grupo nuevamente. ¿Podría ir? Claro. Se levanto mientras vio a Merlot decidir irse… no se dio cuenta lo que gatillo su ida —Síguela a ella es la artista… yo yo no tengo habilidad para eso, iré a drogarme un poco pinchudo.— Dijo abandonando a los dos marines a su suerte en las gradas. Camino o intento… llevaba como seis o siete cervezas en el cuerpo cuando llego hasta el mono, el burro y la… que carajos diosa de bronce. Pero le piso la cola a un mono, trastabillo y rodo por las gradas cayendo sobre un montón de gente. —Aaaaaaaaahhh hh agárrenme carajo que me mato!!!— cuando abrió los ojos estaba sobre las faldas de la gran Birkaniana. Con su rostro sobre sus piernas con las propias sobre el burro… —ee….e…e… tien… tienes fuego?— Dijo mientras sus ojos dorados se enfrentaban a la profundidad del cielo en los de ella, la de cabello bicolor, le dolía la espalda, la cabeza, el brazo… rodo por las gradas se quiso levantar, pero calculo mal y en lugar de salir de esa situación… casi casi… unió sus labios a los de la Diosa de Bronce. Se mantuvo en el lugar, el calor del licor, la embriaguez de su perfume, el poder del calor de su tontería le obligo… —Bah…. Ya encontré el fuego…— Sus labios se unieron, inocentemente, Maki le agarro el cabello mientras se levantaba pateando suavemente al burro e incorporándose, se posó sobe ella. y finalmente se levanto emocionada, ebria sonrojada. Avergonzada… mierda que estaba haciendo, estaba excitada por los combates el alcohol? de donde venia esa fijación por la Musa de Bronce?... no la conocía bien de nada. pero algo dentro de ella le reconfortaba. —HAAAAAAA perdon perdon, no se que paso... ha sido un accidente— se dijo tocándose los labios con la punta de sus dedos.
Play Me!
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Maria Merlot - 01-08-2026 Narrador / María Merlot
Gradas bajas.
Minutos Antes. Creo que he visto un Lindo Gatito. Yo también me alegro mucho de verte MM…
La voz del Kiwi de Tequila Maní la emocionó, él también la reconocía. Sino tuviera que ir por su Piruleta Visual le contaría todo lo que había hecho en esos casi dos años, con una velocidad mucho más rápida que la que ejecutó en las pruebas. El gatito no le haría daño, alguien que la invitará a comer algo que casi la mata, no podría ser mala persona, o más bien, animal. Le devolvió la sonrisa encantadora a sus palabras, asintiendo a sus vocablos sin interrumpirlo mientras su imagen, dentro de su cabeza, iba cobrando otra vez color: peludito, acolchadito, seriecito. El ¿abrazo? que le dio contra su bien formado y peludo pecho la hizo reírse y estuvo tentada a morderlo pero prefirió hablarle, saliendo su voz entrecorta mientras los labios al moverse asemejaban a un cálido beso contra este — Aaaaaa, thambhén the quhieuerho mhguchgeto Kihwih — le respondió como pudo para después dejarse acariciar la cabeza como hizo en antaño, buscando la familiaridad de las almohadillas en sus patitas.
¿Qué te has hecho en el pelo?
— ¿Es maravilloso verdad? — le respondió con los orbes ámbar brillando con una felicidad envidiable — Es Rosado Hyakinthos, lo mejor de lo mejor en colores de cabello — explicó moviendo la cabeza de un lado a otro haciendo danzar su larga melena para que el mink viera mejor su amado color — … pero aunque precioso, no es para todos. A mi hermana le dio alergia y la dejo calva… — lo musitó como si fuera un secreto, bajando un poco la voz — … hubieras visto como gruño cuando se despertó y encontró su cabello Rosado Hyakinthos… casi casi rompe el mástil, casi despierta al gigante, casi le da un infarto al miocardio… casi… casi… casi… bueno, casi no, la envié con los peces, y no respira debajo del agua… pero es que ella hizo sangrar a Algodón de Azúcar, y nadie — la voz divertida de pronto se tornó gélida y desprovista de emociones — … nadie toca a Algodón de Azúcar — la posesividad en aquella frase, resultaba fuera de lugar para el aura siempre angelical de la semi sirena — … luego hicimos las pases, nos abrazamos y desayunamos, nada picante… desde entonces, nadie tampoco toca a mi hermana, porque yo la quiero muchisimo — la voz cantarina y alegre regreso dedicándole su deslumbrante sonrisa al mínino — … ¿Esconderme? ¡Claro! Pero solo mientras dure el juego, no me gustaría hacerte preocupar — bromeó antes de despedirse para buscar su artilugio chismoneitor 3000.
Gradas altas.
Marinando marinos marítimos. El ambiente no disminuía la energía festiva. La emoción de vivir ese evento único la hacia sonreír, disfrutar de la libertad que otorgaba el cielo. Unos meses atrás cuando Fantasma decidió arrebatarle todo aquello que le prometió, tal vez se hubiera refugiado en su cabeza, dejado que los grillos la abrazaran y no ser más que un cascaron vacío. Ahora no, era distinto, esos dos años le abrieron los ojos a lo que su alma realmente deseaba, a las mieles de ser y hacer lo que quisiera, cuando quisiera, sin miedo o sumisión. La solida presencia de Hyakinthos, la protección inigualable de su hermana. Ningún cabello de su cabeza resultaría dañado. Jamás se sintió tan segura, el piso bajó sus pies nunca fue tan firme.
Un marine a la izquierda, un marine a la derecha, su cara en un wanted. ¿Miedo? Jamás, porque en esa multitud había una mujer pelona que la salvaría antes de siquiera ella preverlo. Por supuesto, María Merlot y Autopreservación no iban en la misma frase, entonces la sonrisa en sus labios y la agradable compañía temporal, la disfrutaría. ¿A que sí? Las cebras son geniales, tesoro.
Palabras fueron, palabras vinieron. Su mirada del moreno, al pelirrojo. Le gustaba socializar, y con el perfecto marine muchas cosas que hablar a lo que inconscientemente bajo la mirada a su mano, aquella que tenía dos anillos dorados. Dio un par de palmaditas a la cabeza de su Piruleta Visual y lo puso sobre su cabeza para que no se perdiera nada, porque posiblemente, entre tantas cosas, ella si necesitaría ayuda para recordar después.
No sabía que habías comido una fruta del diablo, he de reconocer que las cebras son animales que tienen cierto atractivo misterioso.
La atención de la joven se enfocó en el pelirrojo. Si, ella comió una horrible fruta que la maldijo y no le permitía nadar. Lo cierto es que tampoco pensó mucho en eso porque comenzó la semifinal — ¡VAMOS BOMBÓN! — animó a la morena de puños pesados. La verdad para la mestiza los enfrentamientos resultaban un espectáculo que no llamaba su atención, aunque no pudo evitar pensar en que ella hubiera aplicado lo de su Unnie: Golpear y nunca preguntar.
¿qué le pasó a su pelo?
Lo escuchó hablar sobre Bartolomiau, ella ladeo la cabeza pensando en que EL MACHO era reservado pero no sabía si eso implicaba timidez — ¡Reaccionó mal al tinte Rosado Algodón de Azúcar! Es débil, le falta resistencia — bromeo sonriéndole con encanto a su esposo de mentiras, verlo de nuevo la hizo recordar el foso, y más cuando agrego la acotación sobre el malestar general y el peluche indefenso. ¡Jamás un Peluche tan tierno dañaría a otros! En ese momento, mientras una sustancia color peculiar se desparramaba en la arena la mestiza pensó en la primera vez que conoció al marine y al peluche, en un hueco de la muerte dónde luego de acabar con un primo dorado loco… la animadversión de su hermano pudo haber salido a flote, y terminar lo que no hizo el gyojin reluciente.
De pronto sus palabras sobre las trenzas, fueron tomados por ambos. María parpadeó pensando que quizás la moda de las clinejas era más habitual de lo que pensaba. Miro el cabello negro, luego el precioso cabello rojizo. ¿Sería capaz de tocar a Bertram? Sonrió para si misma, la imagen que se formó en su cabeza, del perfecto marine pelirrojo que le recordaba a su padre fallecido y del cual pensaba él estaría orgulloso, la hizo huir de la posibilidad de trenzarlo con sus sucias manos — Cha Cha Chá primero… si, primero — dijó con una risita encantadora y algo nerviosa, levantándose para empezar el proceso. María primero acarició el cabello azabache, luego con delicadeza miro la cabeza, su forma y rasgos bonitos — … si, definitivamente te ira mejor esto — empezó a tejer mientras en la arena la pelea continuaba — ¿Me darías un mechón de tu cabello? — preguntó de pronto a uno de los miembros albinos de su barra, lo que el ángel encantado le regalo un mechón que la mestiza uso como decoración en el cabello de su nueva amiga, o era amigo, le daba igual, la verdad. Mamasami? No…
Lo de antes… quisiera disculparme, pero… … … esas miradas. Me llenan de odio. Ya sabes como me miraba ese gato negro amigo de ustedes La voz de su hermana, y su increíble presencia borracha apareció entre la multitud — ¡Unnie me encontraste! — sonrió la mestiza sin dejar de trenzar — … si, es Cha Cha Chá, estában en el mismo grupo del juego — dijó feliz tatareando e ignorando por esos momentos la pelea, hasta que la Valkiria Besado por el Sol dijo que alguien la vio feo, algo como un gato negro — ¡El que no disfrutaba de la música! — en eso, y por la molestia de que alguien tratara mal a su hermana tiro con mas fuerza del cabello negro — … lo siento, lo siento, lo siento… pero que mi hermana este quemada, no tenga cabello y sea masculina no le da derecho a verla feo. ¿Dónde está? Iré a exigirle una disculpa para mí, Unnie — la mestiza termino de trenzar para llevarse las manos a la cintura mientras miraba las gradas con indignación buscando a un gato negro malhumorado.
¡Yo también quiero!
Uno de los rubios de antes — ¡Bien! Solo hay que encontrar al gato negro del cubículo #3 y exigirle una disculpa… — se unió a las palabras del hombre entendiendo que la apoyaba en su cruzada para buscar al causante de hacer sentir mal a la iguana, y no porque deseará unas trenzas cof cof — ¡No se muevan! Ya regresamos con un gatito malo pidiendo redención — era la segunda vez que decía eso en el día, y aun no regresaba al primer punto dónde dijo que regresaría… eventualmente lo haría — ¡Vamos a buscarlo! No puede esconderse, es de día, es negro, se verá ¿Verdad?… — tomó la mano del marine rubio, uno que ignoró que se viera enfermo le desagradaban los rubios por su contraste de piel blanca y cabello color sol — ¿Ves algo, Manzanilla? Quizás sus bigotes le advirtieron que íbamos por él y se escondió. ¡Gato cobarde! Habrá que enseñarle modales.. — le preguntó al hombre sin soltarlo mientras con su mano libre formaba una visera para ver mejor, entonces lo localizó… al lado de Kiwi… muy cerca de Hyakinthos…
Paso tras paso descendió las gradas, dejando miradas y suspiros detrás de si. Su mirada ámbar estaba enfocada en el punto negro vestido igual que muchos ahí: un uniforme blanco. Primero fue el Cha Cha Chá.
Segundo fue su Unnie. Tercero… ¿Estaba molestando a Kiwi? — ¡Tú! Maleante insensible de fabuloso pelaje oscuro — cuando estuvo frente a él... lo señalo y su expresión denotaba molestia pero eso no le restaba belleza a su semblante, como tampoco evitaba que su insulto sonará a un elogio… — Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu ¿Como te atreves a meterte con mi Hermana? que este calva, quemada, borracha y frustrada porque no ha tenido sexo en meses, o porque el tinte color Hyakinthos le dio alergia y ya no puede verse increíble no te da derecho a insultarla. Te exijo una disculpa pública — le reprochó en idioma gatuno inventado por ella misma, pero aunque era inentendible no dejaba de sonar muy indignada como si ese mink hubiera hecho algo muy malo, tanto que los ángeles alrededor empezaron a murmurar sobre eso ¿Qué había hecho a una hermosa mujer? — … dile más cosas, Manzanilla… — le dijo al hombre rubio esperando ese apoyo que le prometió antes y la razón de porque lo trajo consigo. Los orbes ámbar se fijaron en el rubio, esperando su intervención mientras colocaba sus manos en la cintura impidiendo al gato negro ver la arena, arena que ella mismo estaba ignorando en ese momento. Sumado a eso, el Den Den Visual, seguía sobre su cabeza haciendo lo suyo.
ESQUIZO ESQUIZO MERLOT
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Bartolomeow Flint - 01-08-2026 [personajeinvalido=3941] Al finalizar la cuarta prueba
De la primera fase.
Cuando el "Dirigente" anunció el final de la cuarta prueba con sus respectivos resultados, me puse en pie. "Al fin alguien competente en el equipo-don..." Pensé resignado al escuchar que el marine había quedado segundo en su prueba. "Veamos a ver que tal hemos quedado en el computo general-don..." Proseguí mientras escuchaba al enmascarado hablar. "¡No me jodas! Parece ser que los otros equipos también tienen sus pesos muertos-don..." Pensé apretando el puño derecho levemente mientras me lo llevaba a la altura del estomago, cuando el "Dirigente" anunció que nuestro equipo había quedado en tercer lugar.
"Además ahora empieza la fase de combates y tenemos que participar uno de nuestro equipo-don..." Pensé mientras me escuchaba al "Dirigente" explicar que ahora haríamos un descanso, en el cual habría la actuación de un grupo de música y que después de este empezaría la siguiente fase. "Voy a darlo todo, espero que el marine ese este dispuesto a que sea yo el que pelee, al fin y al cabo, el y yo somos los que hemos hecho que el equipo llegue a esta siguiente fase-don..." Y emocionado y perdido en mis pensamientos del posible cercano combate me dirigí hacía las gradas.
Durante el concierto.Llegue a los asientos en la gradería superior donde había estado con Maria antes de iniciar el evento, allí pude encontrar nuestros sitios libres, rodeados de gente autóctona del lugar, junto a mi bolsa, mi ropa y un pequeño den den mushi. "¿Vaya... de quien debe ser este den den mushi-don?" Me pregunté mientras miraba a mi alrededor. Al no ver a Maria, metí la ropa dentro de la bolsa, la verdad es que andar en calzoncillos me encantaba iba demasiado fresquito.
"Como no esta María y ahora toda la gente va a estar distraída con el concierto... voy a bajar a ver aquellos puestos de antes, seguro que ahora puedo ver todo con más tranquilidad-don" Pensé mientras metía la ropa y me echaba la bolsa al hombro.
Sin espera ninguna baje de la grada, con la presentación del grupo de música y el inicio de sus canciones sonando en el ambiente. "Parece que la gente se esta divirtiendo mucho... La verdad que yo no soy muy fan de este tipo de música, pero seguro que el señor Quetzalli Jr. se lo estaría pasando bomba-don" Me dije recordando aquellos días donde el gran equino luchador cantaba durante sus entrenamientos o cuando lo pillabas distraído con sus haceres.
El resto del concierto, vamos la hora completa que duro este, me lo pase de un lado a otro por los puestos, comprando comida y bebida de uno y otro lado, debía recuperar la energía gastada durante la prueba y estar a tope para el combate que iba a disputar después.
El inicio de la fase de combate."¡Mierda, me he distraído demasiado tiempo aquí-don...!" Me dije al escuchar como el "Dirigente" volvía a hablar pidiendo disculpas por la demora. Aquello hizo que empezase a correr de nuevo hacía la arena, llevándome por delante todo lo que se cruzase en mi camino, empuje cajas, salté ancianas, golpeé personas aladas con mis hombros, los cuales salían despedidos a un lado, tuve que pronunciar varios disculpas durante todo el recorrido, pero en ningún momento me detuvo.
"¡Bueno ya estoy aquí-don!" Pensé al llegar a la grada y asomarme por ella dispuesto a saltar hacía la arena en cuanto pidieran al luchador que participaría en nombre del equipo dos. "¿Pero que coño...?¿Qué hace ese estorbo ahí-don?" Exclamé mentalmente mientras una sensación de rabia y enfado recorría mi cuerpo, ignorando totalmente las palabras del enmascarado y como este presentaba a otro integrante o eso entendí a medías de la banda del gobernante de Shandora. Persona la cual me daba absolutamente lo mismo, ahora mismo lo único que me importaba era saber porqué aquel tipo de pelo moreno con mechón blanco, estaba en la arena, junto otras tres personas, las cuales recordaba que pertenecían a los equipos nueve, uno y cinco.
"¿Quién narices le ha dado permiso a ese para representar a nuestro equipo-don...?" Seguí dejando fluir toda mi rabia y indignación mientras apretaba con fuerza mis puños. Hasta el punto que me clave las uñas y noté como la sangre se deslizaba por mi mano.
[align=justify]Al notar la sangre, esta llamo mi atención, no el dolor, sino el notar algo deslizando por mi puño. Abrí el puño y mire mis manos, en ellas me había hecho unos pequeños cortes de los cuales salía un poco de sangre, la suficiente para gotear al suelo. De repente, la grada, la arena, Shandora, la voz del enmascarado y del otro tipo desaparecieron. Y una cueva oscura y silenciosa apareció frente a mis ojos, mientras en mis oídos resonaba una frase una y otra vez. "Ten la mente fría pase lo que pase, que nada perturbe tu mente..." La voz de aquel anciano que me salvo de pequeño me relajo.
"Si esto es así... será por algo, lo mejor es que no me desvié de mi misión y observe el combate-don..." Me dije cuando volví a la realidad totalmente relajado y la mente tranquila. Miré detrás de mí, en los asientos y vi un sitio libre, me dirigí hacía él, ignorando todas las miradas, y me senté a disfrutar del combate.
"A ver que tal pelean esta gente... Ahí esta el tipo dinosaurio, ese si que me interesa verlo pelear-don..." Proseguí diciéndome mientras me disponía a ver la pelea.
Durante el combate"Vaya... no se han puesto ni un poco de acuerdo... es una pelea de dos contra dos... pero cada uno va a su rollo-don..." Me dije mientras observa los movimientos de cada uno, al principio parecían haber cogido la ventaja del dinosaurio y su compañera morena, ya que no entendía por qué pero parecía que el compañero del mechón blanco lo había intentado sepultar en... "¿Barro?" Exclamé extrañado y a la vez curioso al ver esa habilidad tan extraña. "Qué habilidad más rara tiene ese tipo-don..." Proseguí observando y analizando la batalla, por suerte, el ataque de la morena, había evitado que Uker fuera enterrado en barro, lo que le permitió contraatacar con bastante poderío. "Pues parece ser que el tipo es más capaz de lo que parecía de primeras-don..." Alabé la actuación de mi compañero de equipo. "¿Por otro lado... que hace el tipo ese-don...?" Pensé al ver como el dinosaurio se había lanzado a abrazar al compañero del mechón blanco, que se había convertido por completo en barro y ahora se lo estaba esparciendo por los brazos.
"¿Acaso cree que si se unta en barro esa piel de dinosaurio se le hidratará y cogerá buen color-don...?" Me dije divertido, viendo la extraña y estrafalaria imagen de un semi-dinosaurio esparciéndose barro por el cuerpo. Después de un inició algo negativo para los intereses de mi equipo, ya que era importante ganar ese combate para llegar a la final. La bascula parecía haber empezado a cambiar, puesto que el mechón blanco no dejo de atacar a la morena incluso se dio el gusto de atacar al semi-dinosaurio, o mejor dicho a Ubbe, recordaba su nombre, ya que había llamado mucho mi atención durante las pruebas- El cual seguía agarrando y esparciéndose barro por encima.
MushokuOFF
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Zhang Guolao - 01-08-2026 Luego de darle un par de caladas a aquella pipa, Zhang exhaló el humo que pronto se disipó frente a su rostro. Se acercó a su capitana, quien parecía bastante alegre de estar allí; al fin y al cabo, Zhang entendía lo que estar en este lugar podría representar para ella. Sonrió levemente, permitiendo que una agradable sensación de tranquilidad invadiera su cuerpo y, al igual que los demás, se dejó contagiar por el ambiente festivo del lugar. Fue así como se dejó guiar por Bai y terminaron en un sector bastante agradable de las gradas, donde todos parecían divertirse. Observó a su alrededor, reconociendo por un momento a algunos de los rostros que les acompañaron en el camino de inicio y, sin protestar, se acomodó en un buen asiento. —Dice Bai que este es un buen lugar, joven Heras. ¿Ya la conocías? —preguntó el burro, mientras agarraba su jarra de cerveza para darle un buen sorbo. Había momentos en la vida en donde relajarse y disfrutar de una buena compañía era lo mejor que podía pedirse. Observó a Bai un tanto inquieta y comprendió que era por su compañera, quien parecía haberse extraviado desde la última prueba. Mahou era un rayo de luz en la oscuridad, y aunque estaba tranquilo por su bienestar, sabía que debían estar alerta para encontrarla. —Mahou. —le susurró Zhang a su pequeño amigo peludo, quien, entendiendo la tarea, comenzó a buscarla en los alrededores. —Mi pequeño amigo se llama Silencio. —le presentó el mono a Heras, notando lo animado que estaba el gigante por el combate—. Bai trajo comida y vino, te invita a tomar lo que quieras. Si deseas decirle algo, yo hablo un poco de su lengua. —le tradujo el anciano. Antes de que Zhang pudiera responder a las inquietudes del joven sobre los poderes del hombre de barro, la voz de Bai llegó a sus oídos. Al observarla, notó cómo su rostro lucía bastante enrojecido. No pudo evitar soltar una pequeña carcajada, pensando que definitivamente tendría que estar pendiente de ambas compañeras; después de ese arduo viaje, se merecían una tarde como esta. —Hoy parece un buen día para tomar ron. —comentó Zhang, quien no solía beber tanto, pero quería hacer algo diferente—. Bai pregunta si quieres que nos traiga algo más. Jejejeje, la altura hace que el trago pegue diferente. —añadió, intentando justificar amablemente la embriaguez de su capitana. Fue entonces cuando la birkaniana, al intentar ponerse de pie, tuvo un pequeño tropezón que hizo que se manchara la ropa. Entre maldiciones, Bai desapareció entre las personas con la intención de rellenar su jarra. —Para responder a tus dudas, joven Heras... Sí. Al igual que ese hombre de barro y que tú, hace muchos años di un bocado a una de las enigmáticas Frutas del Diablo. La mía me otorgó el poder de la nieve. —le explicó a Heras, mientras en la palma de su mano hacía danzar unos pequeños copos de nieve cristalizada. —Y en cuanto a pelear... A primera vista parece una disputa algo dispareja, pero así son las reglas de este lugar. Un guerrero debe poder enfrentarse a todo tipo de contrincantes. Este es el escenario perfecto para que estos jóvenes sigan mejorando más y más. —respondió, dirigiendo ahora su mirada hacia la arena de combate. Le dio otro sorbo a su jarra, oteando el horizonte por si alguna de sus compañeras regresaba, pero aún no había rastro de ellas. —Existen diferentes tipos de frutas, muchacho: las Zoan, las Paramecia y las Logia. Estas últimas les otorgan a quienes las consumen las habilidades de algún elemento de la naturaleza; en mi caso, la nieve. No podría asegurarte que la fruta de este chico sea de este tipo, pero ciertamente lo parece. Zhang, quien hasta entonces había observado la batalla poco a poco por estar pendiente de las chicas, logró enfocar mejor aquello de lo que hablaba Heras. Frente a su único ojo bueno, el poder del barro le formó un súbito nudo en la garganta que lo obligó a beber de inmediato el resto de cerveza que tenía entre sus manos y, temblando imperceptiblemente, se aferró a su asiento. —De hecho... el joven que mencionas parece tener los mismos poderes de un viejo amigo que murió hace muchas lunas. —Recordar a Cao lo entristeció profundamente por un instante. Odiaba sentirse de ese modo en una tarde festiva, pero el asalto de la memoria era inevitable; después de todo, había sido Cao quien los había empujado hasta allí. Haciendo un esfuerzo por apartar la tristeza, se centró en Heras para intentar tranquilizarlo. —Sí se les puede golpear, pero debes ser más inteligente. El poder elemental nos afecta a todos de distinta manera. —le explicó en tono de secreto—. Y bueno, hay otras formas de contrarrestar a los usuarios de Akuma, luego puedo enseñarte algo sobre ello. —prometió, mientras rebuscaba en sus ropas la pipa para fumar un poco. —Si Bai no regresa pronto, tendré que ir a echarle un ojo. —bromeó Zhang, encendiendo la cazoleta—. No me gustan los conflictos. La destrucción, la muerte... las aborrezco. —confesó el burro, un ser que siempre prefería hablar y mediar. Hizo una pausa reflexiva y continuó—. Pero si tienes la fuerza para cambiar algo, y la única forma de hacerlo es combatiendo, hay que hacerlo. —Vivimos en un mundo injusto. Mira a tu alrededor... Combatir no es la respuesta definitiva, pero a veces es la herramienta necesaria para encontrarla. No somos un grupo de salvajes, joven Heras, pero hemos tenido que aprender a sobrevivir. —concluyó el viejo erudito. —Creo que ahora también necesito rellenar mi jarra un poco. —añadió con una sonrisa cansada. Zhang siempre hacía lo mismo: le era inevitable buscar la paz. Dio otra profunda calada, permitiendo que el humo le tranquilizara la conciencia. Poco a poco, su mente fue nublándose agradablemente entre el tabaco, el licor y el fragor del combate en la arena. Movió la cabeza de lado a lado al ritmo del barullo; hacía tiempo que había hecho las paces con su destino. Y con esa calma en el alma, sonrió, dispuesto a disfrutar del resto de la pelea. Tal y como había desaparecido, Bai regresó adonde se encontraban. Con la jarra llena de nuevo, se sentaron a terminar de ver el combate. Zhang tomó un poco de vino y se lo sirvió, dándole un par de sorbos más, intentando ahogar aquel nudo en su pecho. —Hmmm Ese joven tiene la... —Iba a contarle a Bai sobre lo que le atormentaba de su viejo amigo Cao, pero el grito escandaloso de un marine interrumpió sus palabras, y antes de que Zhang pudiera siquiera girarse para ver de qué hablaba el muchacho, el verdadero desastre ocurrió. Sin esperarse algo así, sintió el pesado cuerpo de una mujer caer directamente sobre él. En un intento desesperado por evitar rodar por las gradas, el burro salvó la jarra de vino que tenía en la mano, dándole un rápido y único sorbo por puro instinto de supervivencia. La pipa, sin embargo, cayó de sus manos y, por un segundo, no entendió qué demonios estaba pasando. —¿Se encuentra bien, jovencita? —logró preguntar, aturdido y adolorido. Pero el espectáculo de la mujer calva no había terminado. Completamente perdida y ebria, le pidió fuego a Bai, y luego, sin previo aviso... ¡Le plantó un beso directo en los labios a su capitana! Aquello congeló a Zhang por un instante. Se quedó paralizado, con la jarra a medio bajar, y se frotó su único ojo bueno con fuerza, intentando explicarse qué locura acababa de presenciar, pero la imagen seguía allí. —¡POR TODOS LOS CIELOS, SEÑORITA! —soltó escandalizado, abriendo la boca de par en par y casi dejando caer la jarra de vino. Definitivamente, para un viejo burro ermitaño, ¡la juventud de hoy en día estaba completamente loca!
La bitácora del burro
RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Moja - 01-08-2026 Moja estaba justo en mitad de darle otro trago a la cerveza, concentrado en la sangría que se estaba armando abajo en la pista, cuando de repente una sombra le tapó la luz del sol. Levantó la vista, mosqueado, y se encontró de frente con la mestiza de pelos rosados, la tal María Merlot, plantada delante de él con las manos en la cintura y el Den Den Mushi ese sobre la cabeza como si llevara un sombrero chiflado. Traía a un marine rubio agarrado de la mano y una cara de indignación teatral que a Moja le pareció el colmo de la provocación. Estaba a punto de soltarle un gruñido para que se quitara del medio y le dejara ver el combate, cuando la tía abrió la boca y empezó a soltar una ráfaga de maullidos a todo trapo: -Miau miauu miAuuu miauuU Miauuuuuuu... A Moja casi se le sale la cerveza por la nariz. Se atragantó con el trago, tosiendo con fuerza y soltando un bufo de espuma por el hocico que le manchó la pechera del uniforme blanco. Se le quedaron los ojos amarillos abiertos como platos, las orejas tiesas como dos estacas y las pupilas reducidas a dos rendijas diminutas. No daba crédito a lo que estaba escuchando. Aquello no era un simple maullido de un gato callejero. Con los acentos raros, las pausas descolocadas y esa entonación estrafalaria, la tía le estaba hablando en miaunesco puro, la lengua ancestral y sagrada que su madre le había enseñado a regañadientes cuando era solo un cachorro mink allá en su tierra natal. Un dialecto antiguo, rarísimo de escuchar fuera de ciertas tribus cerradas, y que esta pirata chiflada estaba usando —a su manera completamente desastrosa y deformada— para acusarlo de insultar a la calva de su hermana. *¿Pero qué cojones...?* pensó Moja, sintiendo un cortocircuito mental tremendo. *¿Quién coño le ha enseñado a esta loca el habla de mis ancestros?* Se quedó helado un segundo, procesando la escena. Kibai estaba al lado mirando la situación con cara de no entender un carajo, y los alados de las gradas ya empezaban a murmurar entre ellos, pensando seguro que el mink le había hecho alguna barbaridad a la chica. La rabia, mezclada con el absoluto desconcierto y el orgullo patrio de su raza, le hizo dar un tironazo seco a la gorra de la Marina, encajándosela bien antes de ponerse en pie de un salto sobre el banco de madera para mirarla desde arriba. Le ardía la cara de pura vergüenza ajena, pero ni de coña se iba a quedar callado tras semejante afrenta en su idioma materno. Tragó saliva, tomó aire hinchando el pecho y le respondió directamente en miaunesco, tropezándose un poco con las sílabas por las prisas y por la falta de hábito de hablarlo en público: -¡Miau miauuuu miAUUUU miau! ¿Quién demonios te ha enseñado a ti el idioma sagrado de mis ancestros, chiflada?- soltó Moja con una voz rasposa, profunda y llena de furia contenida. Hizo una pausa para coger aire, señalándola con un dedo garra tajante, sin importarle que sonara como una discusión de gatos sobre un tejado en mitad de la noche: -¡Miau miauuu MIAU miAuuu! ¡Jamás en la vida me voy a disculpar con una pirata vulgar y maleducada! ¡Dile a tu hermana calva que aprenda modales militares si no quiere que la miren mal!- Se quedó jadeando un poco tras la ráfaga de maullidos, con el pelaje del cuello completamente erizado y los puños apretados a los lados del cuerpo. No entendía de dónde cojones había sacado esta mujer semejante conocimiento, pero no pensaba dar un solo paso atrás ante una criminal, por mucho que dominara la lengua de sus antepasados.
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Bertram Gaufrid - 01-08-2026 Bertram se encuentra totalmente tranquilo y calmado en las gradas, disfrutando del tiempo de descanso y observando con atención el combate mientras habla con la única pirata que a sus ojos no es el mal, sino más bien una pobre muchacha con tal mala suerte que perdió todo en su infancia y acabó siguiendo el camino equivocado. Internamente se lamenta no haberla conocido antes y poder llevarla por el camino de la ley, o al menos alejarla de las malas compañías de piratas y criminales, sin embargo en esos momentos lo que le importa al joven es que esa curiosa y bella muchacha esté bien y a salvo, y al parecer los piratas que la acompañan logran mantenerla a salvo aunque solo conoce a la violenta calva que participó en la primera prueba de estos eventos. Bertram realmente disfruta, aunque no se lo diga a nadie, cada vez que se cruza con la joven, después de imaginar las caras que tendría mientras escribía cada una de las cartas que le llegaban al pelirrojo, recordando exactamente una de las cartas que le llegó, una en la que la tinta en parte de las palabras se movió como si algo lo hubiera mojado o emborronado, como cuando el joven marine se ponía a diseñar y calcular sus proyectos y el sudor o un poco del agua que suele tomar mientras trabaja cae en el cuaderno y hace que la tinta se diluya y se quede rara. Tras hablar con Shin, preguntándose de qué se conocen él y María, llega Masami, quien ante los actos de Shin, que también provocaron que los ojos carmesíes del marine se fijaran en los ojos ámbar de María tratando de procesar lo que acaba de ver y lo que empieza a surgir en su interior. Y es entonces que, la reacción de Masami a lo sucedido provoca que Bertram salga de su estado diciendo
-Trehehehe no era mi intención, pero esta señorita es capaz de hacer que mi mente se quede en blanco, por algún motivo hasta olvido que es pirata sir. Bertram escucha con calma la respuesta de Masami sobre lo de la prueba entendiendo perfectamente su frustración, es lo mismo que sintió en su combate contra Guh Ripa, alguien a quien tiene pensado volver a enfrentar si se lo vuelve a encontrar más adelante para ajustar cuentas por la fractura que le hizo en la nariz. Cuando el joven terminó de explicar eso y aceptó, al igual que el propio pelirrojo las trenzas, Bertram dice con calma mientras se rasca tras la cabeza y MM le hace las trenzas a Masami -Entiendo perfectamente el sentimiento de frustración de que tus ataques no hagan nada sir. En la primera base donde estuve un soldado que aspiraba al puesto de sargento apenas y recibía daño de mis flechas, y acabó partiéndome la nariz mientras me llamaba inútil. Con el tema daño puedo ayudarte un poco, puedo hacerte unas municiones que hagan más daño, puede que más adelante incluso con daño extra e incluso entrenarte para que mejores tus capacidades sir.- Bertram no puede evitar reír ante las palabras de Enji ni la reacción de Masami a ellos, parece que es algo habitual en el capitán y no parece que vaya a cambiar. Mientras las gradas están prácticamente en calma y en lo que puede parecer un día de campo, a excepción de los habitantes de la isla que parecen totalmente emocionados, el combate es otra historia, pues en el momento que el arquero desvía la mirada hacia la arena ve algo que le sorprende, primero uno de los dos sujetos del barranco parece haberse convertido en una bestia enorme, la misma en la que se transformó durante las pruebas, algo que lo hace temible, mientras que el que parece ser el compañero de Rakham parece estar hecho de barro o algo similar, que va envolviendo al enorme reptil que parece ser temible. -Esos sujetos son realmente peligrosos, tendremos que mejorar nuestras capacidades y organizarnos bien para evitar que se nos suban a la espalda.- Piensa el joven pelirrojo mientras escucha las palabras sobre el pelo de Maki, siendo algo complicado imaginar a una persona como ella con el pelo rosado. Es entonces que las palabras de Maki hacen que Bertram sepa que el desastre se va a desatar, al parecer tuvo un encontronazo con Moja, y probablemente su carácter serio y el ser alguien de pocas palabras seguramente hayan influido en el desenlace. Tras eso aparece Akira, quien parece querer una trenza pero es arrastrado por María en su búsqueda de Moja para exigirle que se disculpe con Maki, por lo que el joven marine se levanta y le dice a Masami -Será mejor que la sigamos, esto se puede descontrolar, conozco al que parece ser el culpable y eso puede terminar bastante mal, sir.- Tras eso Bertram no duda en seguir a la joven pelirrosa en su búsqueda del gato que ofendió a su Unnie, buscando evitar un conflicto que podría provocar que las fuerzas de la ciudad intervengan y les ataquen. El joven la sigue de cerca esperando que no haga una locura hasta que finalmente lo encuentran, a Moja, pero estaba junto a Kibai y, algo que el joven contramaestre no logra comprender, estaban ambos junto a Hyakintos, el médico que se cruzó en Isla Karate. Nada más acercarse a Moja María empieza a hablarle en un idioma conocido, pero luego empieza a hablar como en maullidos, algo que el joven arquero no comprende, hasta que de pronto Moja empieza a responderle de la misma manera. En ese punto el arquero tiene que encontrar una forma de intervenir y que las cosas se tranquilicen por lo que sin pensarlo demasiado, y seguramente por culpa de la personalidad de María afectándole, dice -Woof woof woof woof relajemonos un poco, sir.- Tras eso, y la reacción de todos, el arquero se adelanta con calma, ajustando de nuevo su arco en su sitio al haberlo colocado a prisas en su espalda y dice -Haya paz que en este lugar no es conveniente que peleemos sir. Ninguno podremos hacer nada si vienen los soldados del emperador. Además, dudo que Moja lo hiciera con mala intención, es una persona recta y de pocas palabras por lo que es muy probable que simplemente lo haya malinterpretado. Dejemos las cosas así y disfrutemos el combate. Además María aquí me debe unas trenzas, sir.- Tras eso el joven arquero mira hacia donde están Kibai y Hyakintos y algo de él le resulta familiar, sobre todo sus ojos y es cuando recuerda al médico con el que se cruzó dos veces en Karate y dice -Oye doctor, tiempo sin verte sir. ¿Cómo van tus pacientes?-
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RE: [EVENTO FASE] Los Juegos del Soberano- Gradas - Kibai - 02-08-2026 Kibai bebió de la jarra de cerveza, contento de saborear de nuevo aquel brebaje refrescante a pesar de su punto de amargor gasificado. Aunque era consciente de que no debía beber demasiado, ya que no estaba para nada acostumbrado y por ello era muy recomendable, estando en el lugar en el que estaban, que no se pusiese en una situación comprometida, Pese a todo, creía haber logrado llegar al punto intermedio perfecto para mantenerse sereno a la vez que disfrutar de la cerveza en compañía del resto de asistentes, intercalando las jarras de cerveza con tragos de agua de su propia cantimplora.
El combate en la arena seguía encarnizándose, con los cuatro combatientes dando lo mejor de si. La pareja de Runin y Ubbe parecían estar en problemas, sobre todo debido a que el gigantón rubio parecía incapaz de hacer daño real a su rival, mientras que la Kuja había recibido varios cortes muy feos de parte de Uker. No obstante, de momento nadie había hincado la rodilla de modo que, a juicio del mink, todo posible resultado a aquel enfertnamiento continuaba sin poder ser descartado.
Levantando la mirada hacia las gradas, Kibai se tomó un momento para vovler a ubicar a todo el mundo, al menos a aquellos que reconocía. Varios de los marines continuaban sentados analizando el combate, aunque Juan Sebastián parecía estar pasándoselo en grande soltado gritos hacia la arena. Por otro lado, los Sepultura, que parecían estar a una o dos rondas de saltar ellos mismos a al arena, alentaban cada uno a sus favoritos casi tanto como se gritaban entre ellos, al parecer con algún tipo de apuesta de por medio. Del otro lado de las gradas, el mink captó un movimiento de alguien conocido. Bai, acompañada de la humink mono que había conocido Kibai en los Cabos Gemelos se dirigía hacia su posición, seguida de otro mink de aspecto equino y un Lunarian, el mismo al que había visto convertirse en un enorme coloso anteriormente. Dando un amistoso codazo a Hyakintos, el mink señaló con un dedo hacia el grupo.
— Sabes lo complicado que fue hacerle comprender siquiera lo que había que hacer en las pruebas a Bai? La priemra vez que la vi, me pasé como una hora antes siquiera de que supiese decirle mi nombr...
— ¡Tú! Maleante insensible de fabuloso pelaje oscuro —
La aguda voz de Maria Merlot atronó el oído derecho de Kibai, que se giró para ver qué estaba pasando. La semisirena, con una mueca de total indignación que requirió del mink todo su autocontrol para no echarse a reír, se había colocado delante de Moja. Alzando una ceja, Kibai se preguntó que demonios habría hecho su compañero de División para cabrear a alguien tan chalado de la cabeza como aquella joven. Preparándose para ver lo que a buen seguro era un espectáculo, le alargó el plato de dátiles rellenos de frutos secos y miel a Hyakintos.
Nada, nada en el más absoluto concepto de la nada, lo hubiese preparado para lo que iba a ver a continuación.
María comenzó a maullar como una desesperada hacia Moja, en una manera muy similar a la que había hecho el primer día que se habían conocido, hacía muchos meses, en aquella tienda de Whiskey Peak. Solo que esta vez, en vez de solo unas cuantas palabras, la semisirena soltó una larguísima retahíla de maullidos, a cada cual más estridente, que obligaron a Kibai a taparse la boca para ahogar la risa. A pesar de que, obviamente, María era un ser hermosísimo, en aquel momento su interpretación de un gato rabioso, sumado al hecho de que por alguna razón llevaba un Den Den Mushi sobre su cabeza, tenía muy poco de seductor y mucho de cómico, al punto de que el mink tuvo que disimular su azoramiento bebiendo un trago de su jarra de cerveza.
Moja, por su parte, también había recibido con asombro la bronca de maullidos de María. El mink pantera se había quedado paralizado viendo como la joven montaba aquella escena que ya empezaba a atraer algunas miradas de los asistentes más cercanos. Kibai pudo observar como el cuerpo de su compañero se tensaba, antes de ponerse en pie, ajustándose la gorra mientras su pecho subía y bajaba por la indignación. El mink echó una mirada rápida hacia el Custodio más cercano que seguía por el momento mirando hacia la arena, aparentemente ajeno al rebumbio que se estaba montando.
Una nueva oleada de maullidos cortaron sus palabras. Moja se había encarado a MM, y le estaba soltando una retahíla de improperios a base de maullidos, antes de detenerse a tomar aire y continuar con un segundo asalto de agresivos sonidos gatunos. Kibai, con los ojos abiertos como platos, notó como la jarra amenazaba con caérsele de la mano y la barbilla comenzaba a temblarle, antes de romper a reír a sonoras carcajadas.
![]() SHAAAAHAHAHAHAHAHAHAHAHA
Aquello era demasiado gracioso para poder contenerse. Kibai, con la cabeza espontáneamente enterrada en el hombro de Hyakintos, notaba como las lágrimas le caían por las mejillas sin ningún tipo de control. Cada vez que creía serenarse al fin, una nueva mirada a la extraña pareja de Merlot y Moja le provocaba un nuevo ataque incontrolable de risa. Sus hombros se sacudían como su tuviese espasmos, y le costaba hasta tomar aliento para seguir riendo.
— Oh por favor. — dijo echando el brazo por encima del hombro del joven de pelo rosado, haciendo chocar vigorosamente su jarra de cerveza contra la suya. — Solamente por esta imagen ha valido la pena el venir aquí. Hacia muchísmo que no me reía tanto.
Pero aquello no había hecho más que comenzar, ya que Bertram, que había seguido a la semi sirena hasta el lugar dónde Moja, Kibai y Hyakintos se encontraban, y haciendo gala de su habitual talante calmado, se acercó a María para tratar de rebajar la tensión, lo que relajó a Kibai, el cual siempre había confiado en las habilidades de su compañero para...
— Woof woof woof woof sir.-
Aquello fue la gota que colmó el vaso. Kibai se inclinó hacia delante, sin darse cuenta de que al hacerlo se había cargado encima de Hyakintos, dejando caer la jarra ya vacía al suelo, incapaz de sujetar el agarre, antes de echarse hacia atrás contra el respaldo del asiento, riendo a pleno pulmón.
![]() SHAAAAAHAHAHAHHAHAHAHAHAHAHAHHAHAHAAHA
Todo su cuerpo le dolía con agujetas como si acabase de correr la maratón del Sake de Roshwan debido a los espasmos musculares por la risa. Todo el pelaje de su cara estaba empapado por las lágrimas que aún corrían por sus ojos y la jarra y el plato yacían a sus pies, testigos mudos de que el mink había sido incapaz de seguir sosteniéndolos. Luchando por volver en si, Kibai se puso en pie, resollando con fuerza con las manos apoyadas en sus rodillas tratando de recobrar el aliento.
— No... no tenéis ni idea de la falta que me hacia esto. — dijo entre jadeos mirando hacia sus dos compañeros de división y Merlot. — De veras, no tenéis ni idea. Definitivamente, solo por veros ha merecido la pena correr el riesgo de remontar la Knock Up Stream.
El mink contempló el plato y la jarra en el suelo, antes de incorporarse de nuevo con un último suspiro para recuperar completamente la serenidad.
— Creo que necesito una cerveza, la mía se me ha caído de tanta carcajada. Traeré también algo más de comer, estoy seguro de que habrá algun otro plato que merezca la pena probar.
Dándose la vuelta, Kibai localizó a uno de los vendedores, que estaba repartiendo su mercancía unas gradas más abajo, cerca de dónde estaban los Sepultura y de dónde Bai y su grupo se habían colocado. Al parecer, allí también había habido rebumbio, pues Maki estaba de pie junto a la birkaniana que tenía toda la parte delantera de su atuendo manchada del revelador color morado desvaído que indicaba que se le había derramado vino por encima. Dando un pequeño salto para sortear las filas intermedias, Kibai cayó al lado del grupo, apoyándose en la barandilla antes de aterrizar con suavidad. Al hacerlo, localizó una pipa tallada a sus pies, que se apresuró a recoger. Con apenas un simple olfateo, identificó que el mismo aroma que salía de la cazoleta provenía del aliento del mink burro que acompañaba a Bai y a la humink mono. Este al parecer seguía en un estado de shock por lo que fuese que hubiese ocurrido, pero su ojo, en singular, ya que la parecer había perdido el otro, iba rápidamente de la birkaniana a la joven calva, con una expresión a medias entre la sorpresa y la indignación.
— Disculpe, creo que se le ha caído esto. — le dijo alargándole la pipa. — Mi nombre es Kibai, confieso que no he visto a muchos de los nuestros desde que salí de Zou, hace varios años. Hasta que llegué a esta isla, solo había encontrado a mi compañero, el que está maullándole a aquella joven de pelo rosa allí arriba. — añadió haciendo un gesto con la cabeza hacia el lugar desde dónde había saltado. Tras recoger una nueva jarra de cerveza, el mink volvió la mirada hacia Bai por un momento, haciéndole un gesto de brindis con un leve gesto de cabeza.
— Puedo preguntarte algo? Bai no habla nuestro idioma, y aunque me las he arreglado para comunicarme con ella con gestos y dibujos, ha sido complicado para hacerle entender algunas cosas. En una de las bibliotecas de Arabasta encontré documentos con palabras que me recordaron a las que pronuncia ella, pero aún no he podido estudiarlos de la manera correcta. Cómo se las arreglan?
La Caja de Pandora
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