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[EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - Voz Seductora - 20-03-2026 Venimos de este post. Recordad que debéis postear con el código ["personaje=3367"] (sin las comillas, claro), con el fin de preservar vuestras estadísticas tal y como se encontraban al iniciar el evento. Es obligatorio poner bien el código (limitaos a copiar y pegar, quitar las comillas y ponerlo al principio de vuestro post). No colocar el código será motivo de descalificación. Si caer insconsciente ante el Haoshoku Haki se había sentido como si el mundo mismo colapsara, despertar no resultó mucho más agradable. La realidad fue volviendo a todos los presentes en aquel lugar con lentitud, como si a sus cerebros les costase volver a poner todas las máquinas debidamente en funcionamiento, como si todo a su alrededor no tuviese más remedio que desvelarse poco a poco ante sus ojos, aún incapaces de enfocar correctamente. Lo surrealista de la situación, naturalmente, tampoco ayudaba. ¿Qué era aquel lugar? Al mismo tiempo que recobraban la conciencia, todos se pudieron dar cuenta de lo más aterrador: de sus cuellos colgaban pesados collares de metal oscuro, ceñidos a su piel y reforzados con tornillos. Cada uno de ellos exhibía un número, tal vez algún tipo de código o identificación. A medida que los ojos de aquellos imprudentes aventureros se abrían y se acostumbraban a la escasa luz que se filtraba por algún lugar, se dieron cuenta de que sus corazones seguían latiendo con fuerza inusitada; en efecto, cuando uno pierde el conocimiento bajo aquellas circunstancias, el pavor no se disipa así como así. La adrenalina comenzaba a bombear por los sistemas de todos ellos, si es que había dejado de hacerlo en algún momento, y todos sus sistemas entraban, una vez más, en alerta, como si la fuente de aquel Haki monstruoso aún siguiese allí, esperándolos, acechando desde las sombras, y tal vez fuese mejor así. El silencio era total. Estaban en casi completa penumbra, en algún tipo de estancia que, sin embargo, no parecía mucho más grande que el camarote de uno de los barcos en que habían llegado hasta aquel lugar. En uno de los lados, una enorme puerta acorazada y hermética, de frío metal, permanecía cerrada a cal y canto, como un muro más. Ninguno de ellos tenía ningún recuerdo de cómo habían llegado hasta allí, si es que todo aquello era, de hecho, real; le sensación, en cambio, era de pura pesadilla, como si aquel haki los hubiera sumido en un sueño angustioso.
Resumen
Información importante
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - Ryota Miyamoto - 21-03-2026 [personajeinvalido=3367] Los párpados se abrieron con lentitud, revelando aquellos orbes de color miel. Una breve confusión, fruto de la desorientación, nubló sus recuerdos; sin embargo, su conciencia se forzaba a recuperar el sentido poco a poco, en medio del tacto frío y duro que solo podía provenir de un suelo áspero. “¿Qué… mier…?” Rompió su silencio, tratando de levantar la cabeza con esfuerzo y poder entender lo sucedido, recordar sus pasos antes de esa situación o siquiera qué era lo que hacía peso en su cuello. De repente, el recuerdo lo abordó con la violencia de un ataque inesperado. Ryota sintió todo su cuerpo estremecerse, un repentino escalofrío recorrió su espalda apenas reincorporada y sobre él, el recuerdo imaginario de una sombra inexistente se alzó para hacerle sentir una emoción desagradable que ya tenía identificada. El terror… pero no como aquel que, poco a poco, se esforzaba por superar. Esto era distinto, pues su origen ni siquiera podía ser comprendido. “¿Por qué…? ¿Por qué estoy temblando…?” Se preguntó, al notar un ligero temblor en su cuerpo, sin poder entender por qué se sentía como la maldita presa de un gigantesco depredador que acechaba en la oscuridad. “Runin…” De inmediato levantó la mirada. La angustia por el estado de sus compañeros fue lo segundo en atacarlo. “Barald… Tezca…” Deslizó sus orbes por toda la habitación, valiéndose de la poca luz del recinto para distinguir a quienes se encontraban allí, con la claridad que solo sus ojos entrenados de noche en el mar le permitían. “Yuuki, Wyatt…” Ninguno, ninguno de los allí presentes, tumbados al igual que él, eran sus compañeros… “¿Heras?” Se preguntó, confundido, al identificar al grandote de cabellos blancos que yacía en la misma habitación. No lo veía desde Isla Karate y jamás creyó volver a encontrarlo en una situación como esa. “Br…” Justo entonces lo notó, el collar de acero que rodeaba el cuello de su compañero. Aquello lo hizo detenerse a pensar en el peso que sentía en el suyo. Sus manos se alzaron entre la duda y el pánico para palpar el artefacto que lo envolvía. No podía verlo por sí mismo, pero a través del tacto, sí podía imaginar una forma idéntica a la que el hombre de piel morena portaba. Si entender la naturaleza de ese collar no era, por sí solo, lo suficientemente inquietante, también pudo percibir el extraño y repetitivo sonido metálico que emanaba de él. Similar al que solía escucharse en los mecanismos de relojes. ![]() “…” Al terror que sentía se mezclaron la impotencia y, finalmente, la preocupación, esa que solo puede experimentar alguien cuando es despojado de su libertad sin siquiera poder hacer algo para defenderse y ahora se ve envuelto en una maldita pesadilla. “Mierda, mierda, mierda, mierda…” Su pulso aumentó al unísono con sus pensamientos, imaginando los peores escenarios en ese momento. “No, no… calma, carajo… cálmate… ¡Cálmate!” Ryota lucho contra su mente sin emitir palabra alguna, forzándose a si mismo a recordar lo aprendido en isla karate con el sabio, e incluso en todas sus veces usando esa maldita transformación que lo aterraba. “Céntrate… cálmate… respira…” Inhalo profundamente, luego exhalo, varias veces controlando su respiración y peinando sus cabellos hacia atrás con movimientos lentos. “No pierdas la cabeza… tienes que salir de aquí… tienes que volver con ellos… tienes que ir al maldito grand lane y vivir una puta vida de en sueño” El recuerdo de sus compañeros, de sus anhelos y de su futuro le dio la fuerza para hacer lo único que podía en ese momento. ![]() “Bien, es hora de buscar cómo largarme de este lugar, seguro que me voy con vida y en una pieza, solo debo quitarme este collar y todo irá bien, facilito llegó a la montaña rusa antes de que cierre.” Sí, lo único que podía hacer era mentirse a sí mismo y buscar recuperar la compostura. No importaba si tenía que engañarse para ignorar sus escalofríos o el maldito tintineo metálico que le martillaba la cabeza, recordandole su realidad. Solo debía enfocarse en salir con vida de donde quiera que estuviera y encontrar a su tripulación. “Heeeey Bro, tiempo sin verte Kekeke, siempre es un placer.” Alzó por fin la voz, rompiendo el tétrico silencio con su risa. “Por eso no se debe mezclar ron con aguardiente, pasan estas cosas.” Bromeo, tomando fuerza en sus temblorosas piernas, para levantarse con lentitud. Su mejor don era aliviar ese tipo de momentos con todo tipo de ocurrencias. “Señoritas, que hermosas se ven bajo la oscuridad de... lo que sea esto.” Una vez estuvo de pie, saludó a las dos hermosas mujeres que, al igual que todos allí presentes, lidiaban con sus propios problemas. “Juraría que los camarotes del ferry eran más cómodos… ¿alguno tiene idea de cómo terminamos aquí?” Presto atención a su entorno, ya no solo a las personas, sino al lugar en general. Se trataba de una modesta sala rectangular, de unos diez metros de largo, seis de ancho y cuatro de alto. Ryota se encontraba a escasos cinco metros, de la gran y única puerta hacia su derecha, la cual no tenía ningún tipo de manivela, rejilla u ojo de cerradura desde su interior, pues parecía un gran bloque de acero. Esparcidos por el lugar estaban Heras, una mujer de cabellos rubios y otra de cabellos rosados; nadie más. “Por lo visto, quienes sean los que nos encerraron aquí, son los únicos que tienen la forma de abrir esa puerta…” Concluyo, llevando la diestra a su bolsillo por mero reflejo y percatarse con ello que aún tenía sus cosas. Una sorpresa iluminó su rostro al percatarse de que tenía todas sus pertenencias. Sin dudarlo, sacó su den den mushi para intentar utilizarlo, pero el único sonido que escuchó con la caracola en su mano, fue el de un ruido blanco tras marcar. “…” Suspiró… sabiendo que fue iluso de su parte esperar contactar con tal facilidad a sus compañeros. Guardó entonces el caracol y sacó unos pares de guantes de los bolsillos traseros de su vermuda, que comenzó a ponerse con prontitud. “Y si nos dejaron nuestras cosas, significa que no tienen la más mínima duda de que pueden acabar con nosotros cuando quieran… lo cual tiene sentido por los collares que estamos usando.” Hizo referencia a lo obvio, ya que cualquiera que hubiese identificado la naturaleza de los mismos, podría tener una vaga idea de lo que ocurría cuando un esclavo trataba de huir con uno de esos puestos. ![]() “Parece que no tenemos otra opción más que seguirles el juego mientras esperamos una buena opción para quitarnos estas cosas… ¿No creen?” Preguntó, mostrando a los presentes una sonrisa cuando por fin terminó de ajustar sus armas a los puños. Los cuatro estaban en la misma situación; no debía confiarles su vida, pero al menos podía considerarlos aliados potenciales para salir de allí. “Me llamo Ryota. Conozco al grandote de cabello blanco, pero aún no tengo el gusto de conocerlas a ustedes.” Apoyó la espalda contra la pared, observando con atención hacia donde se encontraban las chicas sin dejar de sentir la desagradable emoción de terror. "Lamento que sea en estas circunstancias y no es una buena fiesta."
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - Seraphine Soyer - 21-03-2026 [personajeinvalido=3367] Los ojos de Seraphine se abrieron con lentitud, manteniéndose semi abiertos, cómo si su consciencia, se negase a despertarla del todo, sin saber muy bien cuantos minutos se quedó así, disociando, no siendo dueña de sí misma, volviendo, poco a poco a la realidad, saliendo de lo que parecía ser una espiral de malos recuerdos, pudiendo comprobarse gracias a las lágrimas que corrían por sus mejillas y fue en ese momento, que pareció encontrar más o menos, la luz, con la imagen de Kazan y Mizuki, reemplazando aquel recuerdo de donde, Seraphine, se encontraba ahogando con su propia sangre, recordando a la perfección como aquel hombre, le enterraba el cuchillo en su garganta. No sabía muy bien por qué había soñado con eso, pero, sabía que aquella extraña sensación de terror que la cubría de los pies a la cabeza, tenía algo que ver, dejándola, ahí en el suelo, sin poder moverse ni un centímetro, con su largo cabello esparcido por el suelo, dándole una imagen de la cuál, Seraphine no tendría que envidiar demasiado cada vez que viese una imagen de la Bella Durmiente, con su cuerpo, negandose a escucharla, cuando le decía que se moviese, en búsqueda de sus compañeros y el recordar que estaba en el ferry, pero aquello no se asimilaba para nada al último lugar que recordaba, sin darse cuenta que movía sus labios, para llamar aquellas dos seres marines, pese no poder pronunciar palabra. Y fue en ese momento que se le escapó una agitada respiración, con sus ojos adaptándose a la oscuridad, la voz de un hombre fue la que le llegó con más rapidez, siendo en ese momento que las ataduras, aunque no sintiéndose libre por completo de aquel terror, le hicieron pegarse contra la pared más cercana, apoyada sobre sus dos antebrazos, mientras parpadeaba, levantando con cierta dificultad su cabeza, con la intención de ver qué nuevo peligro se dibujaba ante ella. Lo primero que vio fue lo que parecía un humano, si es que lo veía bien y a continuación, la sorpresa se dibujó en su rostro cuando vio a Lana y Heras, siendo algo que no esperaba para nada, viniéndole a la mente los rostros de Yuuki y Miyori, lo que ocasionó que se mordiese el labio inferior. ¿Dónde estarían sus amigos? Intentó encontrar consuelo en la imagen de que se encontrasen en el ferry, alejados de aquel curioso y extraño lugar; ante la pregunta de saber si alguien sabía cómo acabaron ahí, no pudo evitar sacudir su cabeza, sin saber si la veían o no. ¿Puerta? Parpadeó, con sus manos pasando por su cuerpo, en búsqueda de seguir todo intacto, incluso no tardando demasiado en encontrar su libreta y lápiz para comunicarse, en perfecto estado, hasta que de pronto, sintió el peso en su cuello, al principio, tardó en darse cuenta de lo que era y cuando lo hizo… la parte superior de su cuerpo, impactó otra vez contra el suelo, sin creerselo del todo, temblorosa, se quedó quieta, pareciendo una estatua mientras sus dedos se aferraban al frío collar, haciendo una mueca, ocho años, siendo esclava, ocho años de todo tipo de maltratos y justo cuando volvía a tener su libertad, creando todo tipo de lazos, amistades, empezando, poco a poco, a recuperar una sensación de sí misma, que era una persona, que merecía estar ahí afuera, sintiendo la luz del sol, volvía a encontrarse con un collar métalico, resultando ser una emoción más terrorifica que cualquier Hao pudiese haber ocasionado en ella. Se hizo una pelota, pegando su frente entre las rodillas, con su respiración agitada, intentando calmarse como pudiese, pero le estaba resultando dificil, siendo la voz de Ryota que la devolvió a la realidad, más o menos, sintiendo algo de náuseas y pálida, se sentó, con sus manos temblorosas, consiguió escribir, buscando pensar, de alguna manera de forma positiva, sin saber muy bien de donde sacaba aquella energía, ahora que probó el dulce sabor de la libertad y tenía gente esperando, si es que no hubiese sido un sueño, no tenía intención de quedarse ahí, haciendo de damisela en apuros. —Seraphine— Intentó sonreír, su ortografía siendo un desastre y esperaba que fuese leíble para los demás, alzando su libreta a la altura de su rostro. —Creo que… Si alguien quiere, el intentar destruir aquella puerta, puedo ayudarlos, puedo darles más fuerza a través de mi baile— Sonaba estúpido, pero era algo que podía hacer. Sin darse cuenta, empezó a frotar sus nudillos entre sí, un tic que lo encontró relajador.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - Lana - 23-03-2026 [personajeinvalido=3367] Una presión jugaba raro con la mente, aceleraba el corazón. En el “sueño” aparecían abstracciones, iban y venían, ninguna con sentido, todo la fatiga y por un sonido que parecía estar demasiado cerca, como pegado al oído. No, más abajo. ¿Qué era? ¿Un bicho? La repetición me tenía mareada, por lo que abrí los ojos en medio de una inesperada oscuridad. ¿Se hizo de noche? No era solo eso. No estaba en la cama y el acto de levantarme exigió un esfuerzo totalmente inusual, pues cada movimiento los músculos tiritaban bajo el peso de la fatiga y poco a poco alcanzaba a comprender que era una entrega forzada de mis fuerzas, a causa del… ¿miedo? ¿Me habré caí…do de la cama…? Con la escasa luz, vi entre medio de la penumbra unas siluetas, y esas sombras eran de personas que, con la primera impresión casi me hizo cagar más del susto… habían dos chicos y una muchacha… O-oh mierda. ¿No me habré acostado con ellos, verdad? No no, eso no, ¿o sí? Soy una chica buena, carajo. No recordaba nada, tampoco recordaba haberlos visto antes. A ninguno lo reconocí. Mierda de qué hablan… Traté de conectar las palabras de los demás y algo escrito de la chica con su horrible letra, pero… Se escuchaban preocupados, con miedo, creo… creo que los entendía. Sus corazones latían con claridad, como el mío. Y si no… no estábamos divirtiéndonos ¿Qué hacían aquí… espera… o esto ya no era mi camarote? Tragué saliva, este no… no lo era… sentí el peso del cuello, apretado… ahí había algo… Ah… de ahí viene ese sonido, ese maldito sonido. Escuché a un chico… saludaba y decía cosas… mientras una mujer delicada se ponía mal, pero no era la única, se me salió un besito con los nervios ¡Muack! e intenté hablar… —Miau. Jisjisjis Esperen… I-inútiles… ¿M-me recuerdan por qué tenemos esto que suena? Solo recuerdo viajar por la invitación del… “Miau Era”… D-dormir y eso.— La voz salía entrecortada, rara… temblaba, entre risas nerviosas. Así no era yo. ¿En qué me metí que no me acuerdo? ¿Y esa puerta de la que nombraron? Pues recién había estado aprendiendo a abrir puertas y esta… esta era la más difícil ¿Usar los músculos? Mis músculos se sentían pequeños, minimizados por el miedo, inútiles, como si no quisieran dar todo su potencial pero… No, no inutil. Solo era una dama… y no sabía si este era un juego de alguno de los presentes, ¿quien ponía una puerta de ese estilo? Tomé un suspiro —¡¿H-HAY ALGUIEN MÁS QUE PUEDA ESCUCHARNOS?! ¡¿A-Alguien que pueda abrir la puerta CA-CaRAJO?!—. Grité como idiota al aire y golpee la pared con los puños envueltos con los guantes. Puede que alguien nos pueda abrir desde afuera. No sé.
Miau
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - Heras - 23-03-2026 [personajeinvalido=3367] El estallido de intensidad, imposible que no me vea superado o abrumado. Es abrumador, su silueta, no me lo guardé, pero creo haber visto a un tipo con capucha. Que lo enfrentaba, no era juego, pues dentro de mi letargo me encuentra en lo que fue una tortura. El tener que estar nuevamente en ese barco, correr de él y sentirme derrumbado, saltar contra él alzando mis alas y haciendo un grito de guerra mientras vuelo en su contra, solo para verme desmayado y derrumbado. Impreciso, en cada uno de los encuentros terminaba siempre de la misma manera, desmayado, ahogado. Pesadilla que se repite una y otra y otra vez, en un bucle interminable. Siento el sudor en mi cuello, ese sofoco, el frío, el golpe, caer tantas veces, que mi cuerpo se siente como si estuviera recibiendo descarga tras descarga. —NO. YA BASTA — Mi despertar es de golpe, con una voz fuerte, mi corazón palpitando como un tamb en redoble, mis oídos aún pitan por la adrenalina. Demonios, dónde estoy, una mirada abierta, miré a mi alrededor, no es el barco, al menos, no la cubierta. mis manos aprietan en nudillos, estoy ciego por la oscuridad al momento y poco a poco mis ojos se aclimatan. Toda la oscuridad comienza a tomar forma mientras mi respiración es acelerada y fácilmente audible en una habitación tan pequeña. Desacelerar mi agitación inmediatamente, mi mano tiembla aunque soporta mi peso, es involuntario. Mi cabeza está en blanco por un instante y luego pienso. —Asherah — Se me escapa cómo susurró. ¿Y si ella también está atrapada? Yo no soy su salvador ni mucho más, pero me gustaría velar que esté bien. Debo salir de aquí.Entonces una voz rompe mi tren de pensamientos apresurados sin darme cuenta es mi nombre. ¿Es ella? ¿Está aquí? Volteo a ver de dónde viene la voz, por mero instinto. ¿Es Ryota? ¿Y cómo llegaste aquí también? Mi mirada perdida. No lo piensa demasiado pero agradece tener una cara conocida, una que no busca sacarle los órganos por deberle dinero. Siempre tan relajado, siempre tan tranquilo, sus palabras son refrescantes y me hace sonreír, sin mostrar los dientes. Creo que aún me abruma esa sensación escalofriante y eso que nunca he sido de los que se acobardan ante el peligro. Aclaro mi garganta para hablar sin que mi tono de voz refleje cómo me siento realmente. — Que bueno verte. Que mal que es así y no con una buena cerveza.—. Le perdí la vista desde el festival, es una lastima que no hubiera viajado con él. Mis alas se extendieron y me ayudaron a acomodarme un poco, las piernas me tiemblan, como una animal al ver la luz. Nunca me había congelado de esta manera. Suspiré. —¿No saben cuanto tiempo tenemos aquí?— Igual y ellos tienen muchos días que despertaron y yo aquí atrapado por dias en pesadillas. Mi vista, ya adaptada, vio que Ryota tenía algo en el cuello y en ello otra voz se hizo presente al tocar el dilema de la puerta. A ella también la conozco. Seraphine, se presentó de nuevo, que agradable volverla a ver. Ella también tiene algo en el cuello y es realmente preocupante. Mi mano fue a mi cuello y encontró que había algo allí tambien. Maldición, lo palpé lo minimo, recosté mi mano en el suelo de nuevo. — Quizá entre todos podamos hacer el esfuerzo de salir, pero ¿Quien sabe lo que hay allí afuera? Lo mejor es esperar, además está esta cosa.— Ryota es mejor explicando, está excelente, que él tome la batuta, de igual forma, es tiene madera de capitán. —Mi nombre es Heras. — Desvié mi vista hacia el otro lado ya que hacia un lado estaba Seraphine entonces del otro lado habría alguien tambien, o quien sabe donde. Claro que con la vista escaneé la habitación, si a la vista no me engañaba había otra manera de escapar podríamos aprovecharla. Si alguno pudiera salir podría buscar ayuda para los otros. ¿Verdad? Lo mejor sería reservar fuerzas y con la misma busqué sentar en el suelo y acomodar mi cabello que siempre he preferido llevar en una cola alta. La habitación es pequeña, pero lo suficiente para retenernos a todos, entonces de seguro estamos con gente que ha movido gente de todos los tamaños.¿Será que los demás como el tipo grandote azul fueron capturados? Me gustaría mucho saber de la alada como es que ella terminó aquí también. Por último la compañera que queda quien parece no presentarse dijo algo importante al toque. — No hay que alterarse, solo esperemos un poco antes de hacer cualquier cosa.— Igual eso no puede hacerla decidir el calmarse o no calmarse.
Llegaron los 3 dueños con el gallo
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - Jari Miarma - 23-03-2026 Pasado
Landon se habia acercado a mi hace unos dias contándome que habia un trabajito que hacer con los chicos, su voz cansada, lleno mis oídos y yo no pude evitar estremece y realizar un zapeteo flamenco, con un movimiento de brazos sutiles que acompañaban la emoción que sentía cada que aquel de casi 6 metros de alto me dirigía la palabra. Este recrimino mis movimientos diciendome que me calmara, ya sabia yo de su marcado desdén y odio hacia nosotros los humanos, pero yo no tenia manera de resistirme a él, sus brazos enormes, su pecho que no era cubierto por su capa de marine, esa mascara…moría de ganas por saber que habia bajo esa mascara, pero decidí contenerme como mejor podia, pues a pesar de su tono invariable, yo sabia que esto era serio, si bien odiaba trabajar, las cosas que venían de Landon siempre eran divertidas…. Asi que cuando termino de contarme lo que era sonreí con malicia y le dije. – Landon Quillo, fartaba menos miarma, contá conmigo la Jarí, pa lo que sea que necesitéis. Ojuojuojuojuoju. Landon asintió con la cabeza y se retiró, déjame suspirante por su amor y aceptación.
En el Presente
Apenas habían pasado unos instantes cuando el suelo comenzó a vibrar, acompañado de un sonido hidráulico, y un denso pero inocuo vapor comenzó a acumularse en la sala. Con visible pesadez, y de forma exasperantemente lenta, la enorme puerta frente al grupo comenzó a abrirse, ascendiendo. Por todas partes se oían sonidos de cadenas y engranajes, probablemente responsables de la apertura. A través del vapor se colaba una rendija de luz procedente del otro lado de la puerta, que, poco a poco, fue creciendo hasta iluminar la estancia al completo. Cuando el temblor cesó y el vapor comenzó a desvanecerse, la puerta había quedado completamente abierta. Al otro lado, nuestros protagonistas pudieron observar una nueva estancia. Había llegado el momento.
Me habia preparado de manera excepcional para cumplir los deseos de mi amado Landon, me encontraba en la sala, sola, esta tenía un aspecto metálico y estaba recubierta por un sinfín de tuberías que expulsaban vapor de agua caliente haciéndola sumamente calurosa, cosa que para mí no era un problema. Esta era un cuadrado perfecto de 40x40 con una altura de 20 metros. Me puse a repasar mentalmente lo que debía hacer y no pude evitar sonreír con malicia, cuando la puerta que estaba a 35 metros de mi se abrió y recordé que Landon me habia prometido que, al salir de aquí con mi objetivo cumplido, este me llevaría al teatro de “Luz y de Color”, asi que no podia fallar, debía cumplir mi cometido y hacer feliz a ese hombre.
Con la puerta ya abierta, hable fuerte y claro, para que aquellos que estaban tras esta me escucharan, al mismo que tiempo empece a realizar un baile flamenco entre zapateos, braceos y aplausos ¡VENGA QUILLO ENTRÉ ENTRÉ SIN PENA, QUE AQUÍ NO HAY VIENTO DEL ARENA, AQUÍ DENTRO ME ENCUENTRO YO SOLA Y SIN PENA, ESPERANDOLOS PA EMPEZAR LA FAENA.. OLE!
Narración
Para los Participantes
Bélico
Den Den Mushi
Próximo turno
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - Seraphine Soyer - 24-03-2026 [personajeinvalido=3367] El rostro de Seraphine, sin mucho color, se fue dirigiendo a Lana cuando la escuchó con su usual tic del habla, cosa que en el pasado le habría parecido curioso; ahora le parecía de lo más extraño, un par de cada género y de pronto, las excentricidades de cada uno salían a relucir, pero, pensaba que mejor que antes, al menos así sabría qué esperar, ya que las personas podrían cambiar un montón en cuestiones de días, no ayudando que ese toque felino le hiciera querer ver a alguien especial. —Moja— Cerró sus ojos, con sus manos haciendo puños. ¿Maullaría? Eso le interesaba mucho más que estar ahí encerrada; al pensar en el mink, sintió su pulso bajar un poco; aun así, el terror no le abandonaba, volviéndose un mal amigo que le enterraba los colmillos a la altura de su cuello, paralizándola. Ignorando el nerviosismo de Lana y buscó imaginar cosas adorables para calmarse, no surtiendo mucho éxito, pegando un respingo y casi un salto cuando escuchó el grito de la rubia, echando su cuerpo hacia atrás, buscando alejarse lo máximo posible, por si de pronto se ponía agresiva, casi haciéndose un ovillo cuando Heras también pareció despertar de mal humor y se mordió el labio inferior, cuando se presentó otra vez, alzó una mano, saludando, pero, casi pareciendo gracioso, cuando escuchó lo de no alterarse, el suelo empezó a hacer de las suyas y Seraphine se sentó de inmediato, con su largo cabello apuntando en todas partes, casi pareciendo un puercoespín, flecha y arco en mano, por si requería defenderse, el corazón de la mujer de cabellos bicolores palpitando demasiado contra su gusto, siendo en ese momento, que notó el vapor, cubriéndose con rapidez la nariz, para no inhalar nada. Y la luz no tardó demasiado en atraerla como una polilla. —¿Qué harían? Esa pregunta retumbó en su mente, imaginando las personalidades de sus compañeros de tripulación, que no dudarían demasiado en colocarse en mitad del peligro, no era la primera vez que estuvo con el peso de un collar de esclavos en su cuello, podía superar eso, otra vez, ahora que probó la libertad, no tenía intención de echarse hacia atrás y pensó en aquella pantera, que se mostraba siempre tan recto, tan calmador y no pudo envidiarle, requiriendo una pizca de aquello también, antes de darse cuenta, se encontraba de pie, algo temblorosa y de pie, estirando su mano en dirección a la puerta, moviendo en círculos, para asegurarse que de pronto, no tuviese una extremidad menos. Daría de inmediato unos cuantos pasos hacia atrás al escuchar aquella voz demasiado animada para su gusto, haciendo una mueca, buscando asegurarse de que el resto la hubiese escuchado, al apuntar hacia afuera, varias veces, acordándose de la propuesta del baile, por las dudas… Alzó ambos brazos, con intención de bailar, recordando aquellos simples pasos con esmero, esperando que de verdad tuviesen aquel efecto inspirador que tanto había entrenado, sin recordar muy bien de dónde leyó que aquello era posible, sirviéndoles a su favor, enseñándoles su dedo pulgar, en un vago intento de animarlos con una sonrisa tímida y pegó un brinco, con intención de esquivar cualquier cosa que pudiesen lanzarle encima, protegiendo su cabeza con los brazos, instalándose a unos bonitos cuatro metros en aquella sala, parpadeando un poco, mirando a su alrededor, el calor era palpable, no obstante, resultaba algo agradable al contacto, con curiosidad, giró un poco, queriendo observando cada rincón, hasta encontrarse con la rubia, a lo que de inmediato, su cuerpo se movió hacia adelante, no tardando demasiado en ponerse en posición defensiva, encontrándose la desconocida, algo lejos de su alcance. Dudosa, alzó su mano, saludando y le sonrió.
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RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - Ryota Miyamoto - 25-03-2026 [personajeinvalido=3367] Los ojos de color miel observaron atentos a cada uno de ellos mientras reaccionaban tanto a sus palabras como a la situación. Heras fue el primero en contestar, recién iniciaba su discurso. El esfuerzo del moreno por mantener la compostura y mostrar buena cara al angustiante momento, le agradó. “Ni idea, bro, quizás sean horas…” Trató de adivinar, sin certeza alguna de lo mencionado. Seraphine era el nombre de la mujer de hebras sonrosadas que se esforzó por usar una libreta para comunicarse, justo cuando Ryota guardó silencio. La amabilidad se podía ver en sus acciones y por la forma en la que escribió también el estado de su angustia. ![]() “¿No escuchaste nada de lo que dije, verdad?” Recalcó al leer la idea entre pequeñas risas. No le importó que no lo tomaran en cuenta; no sabía que era sorda, quizá recién comenzaba a leer los labios, y tampoco que la siguiente en romper el silencio hubiera hecho lo mismo. No podía culparlas por no soportar las náuseas y el malestar para escuchar o ver atentamente la verborrea de un extraño. Era una situación más que entendible. “Tengo suerte de estar algo acostumbrado a esto… wao, ¿en serio me alegro de mi desgracia?” Suspiro para sí, escuchando la pregunta y después los alegatos de la chica oji azul. ![]() “No mames, capaz les hable dormidas y no me di cuenta kekeke…” Resto importancia y termino su análisis de quienes podría esperar algo y de quienes, no. Fue entonces cuando la voz de Heras trató de relajar a la señorita gritona, llamando a la calma y sugiriendo esperar un poco antes de hacer cualquier cosa. Por desgracia, las diversas situaciones de la vida no siempre se desarrollan como uno desea. Quizás la algarabía de quien usó sus puños contra la puerta surtió efecto, pues sus reclamos fueron respondidos por la repentina vibración del suelo. Los cimientos de aquel lugar parecían arrastrarse entre cadenas al mismo tiempo en que la puerta que los mantenía en cautiverio se elevaba, envuelta en un espeso vapor caliente que emanaba incesante desde el otro lado. De inmediato, los puños de Ryota se alzaron en guardia, como las fauces de un animal acorralado. No pensó; simplemente actuó de forma defensiva, dominado por el miedo que recorría su cuerpo y lo hacía olvidar su actuación de calma. Su deseo era mostrarse sereno, utilizar su astucia para sobresalir, pero en ese instante solo pudo temer por lo que estaba a punto de afrontar. Si no salía de allí con vida, su sueño terminaría. La luz se abrió paso por la habitación con lentitud, iluminándolo desde los pies hasta la cabeza. Su cuerpo, ligeramente tambaleante, luchó por mantener a raya los temblores mientras sus ojos se enfocaron con sumo interés en aquello que el vapor, poco a poco, revelaba. “Que puto calor…” Pensó, sintiendo el bochorno que lo obligó a quitarse el abrigo que portaba y dejarlo caer al suelo. Una vez la puerta terminó de alzarse, la primera en avanzar frente a todos los presentes, que observaban en la misma dirección, fue la joven sorda de increíble altura. La sorpresa en el rostro de Ryota se hizo aún mayor cuando una nueva presencia femenina hizo su aparición, anunciándose a través del sonido de su voz al otro lado de la cortina de vapor. Un desafío se emitió con gana y júbilo, anunciando una faena, un duelo, un desafío. La gran mujer de casi tres metros, reaccionó asustada con breves pasos hacia atrás ante la invitación de quien estuviera más adelante. Sin embargo, su vulnerabilidad no la detuvo de levantar sus brazos y ofrecer un hermoso pero breve movimiento con su cuerpo que recordó al castaño las escrituras previas. El corazón de Ryota se enterneció al ver a tan tímida e increíble mujer, dar todo de si para avivar las llamas del corazón de quienes estaban allí. Si ella con todo en contra por su triste pasado (era sordo muda) deseaba luchar, ¿quién era él para impedírselo? El pensamiento vino acompañado de una nueva motivación, sus manos chocaron contra sus mejillas para despertar, emitiendo un sonoro impacto. El miedo no lo detuvo antes y no lo detendría ahora; su sueño, su tripulación, todo lo esperaba fuera de ese maldito lugar. Así que sin dudarlo y a paso firme siguió a la chica a través del vapor, avanzando hacia la siguiente instancia. Una vez al otro lado del aire caliente, tan solo habiendo recorrido 1 M en la nueva instancia, los ojos de Ryota observaron justo en dirección de la hermosa mujer que se erigía ahora a 34 metros de distancia. En solo instantes, la mente del navegante realizó una valoración de la situación, basándose en las palabras previas, el contexto y la capa marine que ondeaba a espaldas de la mujer. Era una cárcel de la marina. De alguna forma, los bastardos que los perseguían habían conseguido llegar hasta ellos para noquearlos con aquel maldito trueno que quebró incluso su capacidad de mantenerse en pie… y ahora, no solo él, sino que también sus compañeros se encontraban privados de su libertad. ![]() “Heras, voy por un último trago, cuenta 1 y ve con todo.” Palabras sin sentido alguno. Pero entonces, sin previo aviso, ni una sola palabra más, antes de que la chica sordita hiciera su segundo movimiento, el joven de cabellos castaños se transformó y movió a tal velocidad que, ante los ojos de todos los presentes en la habitación, prácticamente desapareció, recorriendo los 34M que lo separaban de la marine. 17 en un salto horizontal a ras del suelo y luego otros 17M en máxima carrera. En un abrir y cerrar de ojos, una araña de medio metro le clavaba los colmillos en la pantorrila izquierda a la Jari para, de inmediato, apartarse hacia un total de 7M ese mismo costado (el izquierdo) con la misma rapidez con la que había llegado.
La Araña
No hubo tiempo para pensar en la horripilante sensación que poseía al transformarse en esa criatura, ni siquiera hubo tiempo para pensarlo de más, tan solo actuó y al finalizar el movimiento, la gran araña volvió a convertirse en el chico de cabellos castaños que, apenas unos segundos antes, se encontraba a una distancia “segura”. Lo bueno de estar aterrado, es que no podías aterrarte más, ni siquiera por ti mismo. Si Heras confiaba en él, al menos un poco, habría atacado en el mismo instante en que su compañero de celda lo pidió, llegando justo después de que los sentidos de la rubia se redujeran por el potente somnífero que le había conseguido inyectar. Podía ser hermosa, tener unos atributos increíbles, pero si se trataba de su libertad o la de los suyos, Ryota nunca jugaría.
Off Rol Para Mi Grupo
Info
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - Heras - 25-03-2026 Unos en caos, otros en calma. Ellas dando señales de que la necesidad de escapar son prioridad. No es juego, todos queremos escapar, pero si intentamos escapar a lo loco de seguro que íbamos a morir intentándolo. Si nos atrapan de seguro tendrán maneras para contenernos. Yo las entiendo, soy empático, consciente de que ellas no están a gusto, ninguno lo estamos. — Ryo…— Cómo le explico a este muchacho que este momento no es el mejor para coquetear con las damiselas. Es parte de su carisma, no se lo puedo quitar. Las vibraciones me ponen en grincha. No puedo seguir sentado en el suelo si vibra de esa manera, felino me pongo sobre mis brazos y mis piernas abriendo mis majestuosas alas. Cortado de la oportunidad de hablar un poco con el muchacho. La puerta sonó y se abrió, dejando entrar una luz que obligó a mis ojos volverse a acostumbrar para poder ver desde dentro lo que hay afuera. Allí afuera está ella y suena de esa manera que están más que claras sus intenciones. Suena como ignis, suena como aquella mujer que enfrenté en Karate. No más aparecen y quieren jaleo. He aprendido y comprendido que no con todos se puede lidiar, razonar o negociar. Una mirada silente a todos los compañeros de la sala. Una mirada que escanea que vamos a hacer, saldremos con timidez o cuál será el plan. Claramente somos casi desconocidos. Miré a Ryota. Él es un capitán, él podría dirigimos, como aquella vez, pero el tiempo ha pasado y puede haber cambiado para bien y para mal. Seraphine, ahora se ve más adulta, parece insegura, pero parece querer expresar algo y no con palabras, lo hace con movimientos. Eso encendió en mí una antorcha, no una visible. una dentro mi. Mis músculos se prepararon. Fuerte, seguro, soy veloz, soy velocidad, furia, nada ni nadie puede detenerme. —UNO.— Comenté, antes de desplazarme, un despegar potenciado con mis grandes alas para despegar con potencia. Una destello como un rayo negro, un ave de rapiña vuela intrepida mis alas no solo me empujaron si no que quedaron en la posición correcta para avanzarl sin interrumpirme. Una escapada como animal que huele la libertad. No directa pero ligeramente unos ligeros metros hacia un costado. El tiempo estaba dado y como Ryota le había pedido tiempo para moverse tuvo. La había visitado pero apostaba todo a mi agilidad sería superior a la suya. En mis compañeros había dejado un mensaje claro de cuál sería mi intención al moverme tan rápido que dudaba que alguien pudiera verme venir. Mi vuelo es bajo, para mantenerme con la capacidad y al haber recorrido una quincena cambie el motor de impulso a lo que era una carga directa hacia adelante. No tan veloz, no tanta distancia, pero el cambiar de dirección ya sería suficiente para que ella notara la gala no solo de mis hermosas plumas, si no de mi ligereza con la que me muevo que mis plumas oscuras me dan una excelente dinámica en el aire. Pescar el descuido de la marina para que mis alas me dieran un segundo impulso. Más le valía ser suficientemente rápido. Pues ahora mi carga fue directo a la Marine que ya habría sido picada por spider-ryota un acercamiento tan ágil que me puso al costado de ella. Más que listo un pie certero y letal fue en forma circular directo a su cabeza. Me había percatado que atacar cómo un gallo era algo increíblemente ágil y apuntaba siempre a donde esperaba hacer más daños, la altura entre los ojos y la mollera. Impactar con fuerza. y generar el mayor daño posible, seguro si la vencemos podríamos irnos de aquí cuanto antes. El calor del momento me estaba sentando excelente y me impulsaba a tener cada vez más fuerza.
Llegaron los 3 dueños con el gallo
RE: [EVENTO CAMBIO ZONA] El punto de no retorno; Parte 3 (GRUPO 3) - Lana - 25-03-2026 [personajeinvalido=3367] Escuchaba y leía, no respondí. Me podían llamar como quisieran, “hermana” o cualquier cosa servía. Por un momento… desde cierta perspectiva, tal vez estuvimos drogados. Bien drogados, como para olvidarnos de cómo llegamos a esto, a oscuras y sin poder abrir una puerta. Era una suposición, porque lo otro era que podía seguir siendo que… seguía durmiendo en la cama y esto fuese un sueño, una pesadilla y no sabía si era sexual.
El tic tac… me recordaba un poco a cómo se escucha el reloj del templo, sonaba como si contara… que se yo, ¿mi tiempo de vida? Genial, súper… ya era hora. Pensaba con sarcasmo en medio de este extraño terror del que no comprendía de dónde venía. La situación era demasiado random para que tan solo estar encerrada con desconocidos me diera miedo… ¿entonces qué era? ¿De dónde venía ese miedo? No sabía y casi me dejaba llevar por mis instintos y los ajenos, eso daba alguna respuesta, de que había peligro o algo así. Sus estados, al verlos, o escucharlos, ya era señal de que podía confiar en ellos, o al menos en que el objetivo era el mismo, que es salir. En medio del miedo me esforcé entonces en actuar naturalmente… no era una salvadora, así que quise pedir ayuda a lo desconocido. De repente… en algún momento… algo cambió. Se sintió un temblor, después un ruido pesado. El aire también cambió; vi vapor… y se sentía un poco… ¿cálido? Venía de donde estaba la puerta. Se movía lento… muy lento, porque era pesada. Si se nos caía encima, quedábamos como papilla. Cada vez que avanzaba, la luz entraba por ese espacio… hasta que la vibración se detuvo y el vapor se disipó. La puerta ya estaba abierta. “Magia”, pensé, recordando aquella vez que aprendí a abrir puertas con alguien. Saqué la lengua con una sonrisa torpe e inocente, mirando de reojo a los demás, encogiéndome de hombros. Aún no cruzaba. Más allá, de donde venía la luz, esa que “encandilaba” porque los ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad, algo más noté. Una voz. Hermosa… fuerte… pasional… Pero no hablaba como alguien que quisiera ayudar. Venía acompañada de unos golpes rítmicos, metálico…. palmas ¿Se estaba divirtiendo la desconocida? Por otro lado, gracias a otros movimientos, ajenos a la desconocida, y quizás más hermosos para presenciar… es que sentí más ánimos y con músculos más firmes. Hubo otros sonidos, movimientos rápidos… dios… me estaba quedando atrás. No podía superar la velocidad. Atravesé la puerta después de ellos… hacía calor aquí dentro… Vi a la mujer que estaba lejos… muy lejos encontraba yo, ¿quién era?. y lo que podía ver de ella eran sus piernas, lindas, firmes, grandes, seguro su trasero tiene buena forma. Pero… con verla cada vez daba la sensación de que el calor subía y subía. Pero su cara… su cara… el rubio que sale de su ropa… dios… no la veo bien aún con esa ropa. Necesitaba encontrar la salida, por lo que me acerqué, dando un salto largo hacia el frente, avanzando nueve metros, luego corrí un metro a la izquierda y otros siete hacia el frente. Me detuve entonces… y lo que podía ver de ella eran sus piernas, lindas, firmes, grandes, seguro su trasero tiene buena forma. Pero… con verla cada vez daba la sensación de que el calor subía y subía. Pero su cara… su cara… el rubio que sale de su ropa… dios… no la veo bien aún con esa ropa. Pongo mis manos detrás de la espalda sudada, de como avergonzada y juguetona.
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