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[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Versión para impresión

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[EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Voz Seductora - 26-01-2026

El ruido de la gente hablando y del caos organizado en la ciudad era evidente. Una parte de las hordas pertenecientes a los piratas Mittsuami se había replegado en la base central, la calavera de la isla, y otra parte se había rendido ante la aparición de los Mushoku y su demostración bélica sin parangón. Estaban rodeando los cuerpos de los que habían venido a imponer su fuerza, pero no de forma hostil, si no como el ejército que camina contigo, que permanece a tu lado, y que lucha junto a ti: Los Mushoku habían ganado un ejército y habían puesto de su parte a aproximadamente el treinta por ciento de las tropas restantes en este punto del conflicto.
Durante esta hora, nuestros protagonistas habían podido descansar, recuperarse, reunirse, asimilar lo aprendido y volverse más fuertes y desde luego habían terminado de granjearse la confianza y apoyo de aquellos maleantes: Hombres y mujeres que veían innecesario morir contra alguien que era capaz de derrotar a miembros del alto mando de Shinju. Hombres y mujeres que veían la oportunidad de unirse a ellos para, con esperanza de ayudar en su conquista traer consigo la oportunidad de un futuro mejor bajo otra bandera.
Y precisamente por esa determinación, por ese vuelco de la situación en la que optaron por bajar las armas y unirse al bando que consideraban con la oportunidad de vencer, fue realmente extraño lo que sucedió a continuación.


El cielo se ensombreció por completo durante cinco segundos. Una gigantesca mole de oscuridad privó la luz sobre la tierra y las costas del Rocky Port y los lugares aledaños, ocultando el sol sin piedad, y para cuando este volvió a brillar, los soldados y maleantes que desertaban de los Piratas Mittsuami comenzaron a mirar al cielo aterrados, encogidos y temblorosos. Una fuerte explosión de viento sacudió el lugar, siguiendo aquella sombra un par de segundos tarde, alzando el polvo y la tierra presentes y trayendo consigo un mal presagio, junto con el zumbido seco de un aleteo, pero tan tosco y ensordecedor que era imposible pensar que hubiera algo con la fuerza suficiente para batir sus alas de tal forma.

Los soldados comenzaron a dispersarse y a huir en todas direcciones, buscando salir del lugar.
Sabían que él había llegado.

Un alarido estruendoso, largo y replicante, bañó el presente y sacudió las determinaciones de todos los que aun quedaban al alcance de escucharlo. Era un grito que estremecía los huesos y helaba la sangre, un sonido primigenio y visceral que amenazaba con la muerte y con una nula piedad, acompañado de otro aleteo y el consecuente zumbido, con la ventolera y la polvareda de antes intensificada, y de nuevo la oscuridad... pero esta vez menguante.
Los aleteos, los zumbidos y la ventolera fueron incrementándose exponencialmente mientras la sombra desaparecía y una figura comenzaba a descender verticalmente y despacio del cielo, bajando un poco más con cada aleteo, terminando con un grotesco estruendo al posarse en tierra firme.

El polvo impedía ver lo que era, por ahora, pero su silueta ensombrecida se imponía como un enorme monstruo alado.





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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Shinju Kagayaku - 26-01-2026

Interior de Calavera Haibu — Sala de la Nariz


[Imagen: uBN5fJG.png]


Ugama había caído.
Esas eran las palabras de los que llegaron los primeros a la Calavera Haibu, temblorosos y aterrados de trasladar esta noticia.
Mi único ojo los observaba desde mi posición, el trono caoba de la sala, haciendo que me levantara y caminase los pocos pasos que me separaban de la gran mesa del lugar. Esa era una afirmación demasiado contundente como para que se atrevieran a mentirme. Mi segundo al mando ¿muerto? Me costaba creer que alguien hubiera podido derrotar tan fácilmente a Ugama, y menos aun los pimpinelas que se suponía que estaban atacando la isla. Terminé la jarra de grog y la dejé sobre la mesa, sin exabruptos ni exageraciones. Arrugué la frente cuando, al dejarla sobre la mesa, vi los carteles de aquellos cinco hombres, agarrándolos con la mano y revisándolos de uno en uno.
[Imagen: 0xexBRf.png]
Ciento cincuenta millones de berries, ciento cincuenta y dos millones quinientos mil berries, trescientos cincuenta millones de berres, cuatrocientos millones de berries y seiscientos millones de berries. Ese tenía que ser el capitán, Ashura... y hacía aun más irónica la situación porque Ugama valía lo mismo que ese tipo. Conociéndole, debería haber aplastado a ese quinteto con facilidad. No comprendía como alguien... 'normal' había podido acabar con él — Marchaos — dije imperante, rebotando mi voz en las cámaras de mi estancia en aquel castillo calavera tallado en la piedra, siendo obedecido al instante y en silencio, saliendo ambos hombres de la habitación y dejándome sólo observando aquellos carteles.
Se oían cañonazos y gritos en la lejanía, como si las tropas más mundanas de Hachinosu hubiesen salido a intentar lograr lo que Ugama no había podido antes, quizá buscando acabar con los heridos y mal gastados visitantes y escalar el puesto que acababa de quedar vacante. Ilusos.
Planeaba ni inmiscuirme en esto creyendo que mi propio lugarteniente de más confianza iba a ser capaz de terminar con el problema, pero con su muerte, esto ahora era un tema personal.

Volví a mirar los wanteds observando con dedicación sus rostros, memorizándolos, clavando en mis retinas las cinco almas que tenía que segar... y tras unos segundos, los guardé en el bolsillo de mi chaqueta, girándome y recogiendo junto a mi sillón, el gran trono caoba que gobernaba en el extremo de la mesa de aquella sala, mis dos mejores acompañantes en la batalla, Kurozansai y Kōkaku, poniendo uno en la cadera derecha y otro a mi espalda respectivamente. A continuación pasé hacia la espalda de aquel trono, al inmenso ventanal redondo que había en él, que era la nariz de aquella calavera, y lo abrí de par en par para después precipitarme al vacío.

~ Unos minutos después ~



Desgarradores graznidos y gritos retumbaban en Hachinosu, mi tierra, proclamando la llegada de su rey al campo de batalla.
— Pronto-uhm — dije mientras sobrevolaba la isla observando que el foco del conflicto se estaba desarrollando en Rocky Port. Ugama no les había dejado ni salir del puerto. Iba a echar de menos su fuerza.
Con la primera pasada por encima de donde estaban la sombra que se proyectaba de mi vuelo hizo que los presentes huyeran conocedores de que estar ahí podría suponer su muerte en cuanto estuviera en tierra. El polvo se levantaba con cada aleteo y preparaba una cortina perfecta para entrar en escena, dramática y épicamente, pues las derrotas comienzan con la aparición de una fuerza mayor.
Tras descender y posarse en el suelo, estando completamente cubiertos por el polvo que se disipaba lentamente, Raida estiró una vez más sus alas de lado a lado para sacudir aquella tormenta y eliminarla, antes de plegarlas y agacharse levemente. Yo, agarré los wanteds de aquellos tipos y los saqué de mi bolsillo mientras el polvo se disipaba y nos revelaba a ambos, pudiendo por mi parte verlos también a ellos, expandiendo mi Kenbunshoku con fluidez.

Sólo tres. Ashura, Quetzalli el enmascarado en una forma cuadrúpeda, y una pulga que debía de ser el tal Korg. No había ni rastro del chico negro o del hombre feo de pelo blanco, pero ahí estaba Ugama tendido en el suelo, sin vida.
Lancé los wanteds al aire y estos se dispersaron cayendo como hojas en otoño — Dos a uno-uhm — dije, siendo mi voz lo único que resonaba en el lugar, desmontando a Raida y cayendo sobre mis pies con fuerza al lado del animal — Voy ganando — y me quedé mirándoles desde ahí, palmeando con mi mano derecha el cuello emplumado de Raida y dándole unas palabras a su oído que sólo escucharía ella.

Raida era un ave Fuza colosal. Más grande, más fuerte y mucho más agresiva que un ave Fuza normal y corriente. Estas criaturas originarias de Birka no eran fáciles de encontrar, y mucho menos de cazar. Pero domesticarlas... eso era algo que sólo las verdaderas fuerzas de la naturaleza podían hacer. La criatura medía siete metros de alto estando agachada, y diez si se estiraba, seis metros de ancho con las alas plegadas, y treinta de ala a ala. Del pico a la cola medía veinte metros que estaban distribuidos de la siguiente manera: Su cabeza eran cuatro metros, su cuello otros seis, su cuerpo ocho y su cola dos. Cada uno de los dedos de sus garras medía lo mismo que el brazo de un humano de unos tres metros de alto, y sus garras particularmente eran más largas que una katana promedio.
Su pico era una conjunción ósea con el resto de su cráneo, donde no tenía nada de piel, y parecía una armadura predispuesta. Su emplumado cuello rojo gritaba soberanía por todas partes y casaba con las pequeñas puntas rojizas de la cola del animal, que diferenciaban el púrpura cenizo de su plumaje general. Era una bestia magnífica, una montura poderosa y rauda, y un compañero de guerra excepcional.

Avanzancé caminando despacio, con la mano derecha apoyada sobre el pomo de la enorme nodachi que llegaba colgada a la cintura, para que esta estuviera en posición horizontal y no se arañase contra el suelo.
Podía sentirlos, no eran más fuertes que yo, ni por asomo. De hecho me sorprendía que sólo aquel oni enano y la pulga que danzaba por ahí eran de una fuerza comparable a Ugama. Quizá ese dos contra uno había sido su perdición, pero había conseguido matar a dos de sus miembros en el camino. Era un gran lugarteniente.
Terminé de caminar hasta estar delante de Raida, quien a mi posición y al dejar de moverme, extendió sus alas de par en par y graznó al aire desgarrando con su chillido el cielo mismo, estirando el cuello hacia el cielo y dando una imagen potente a mi presentación. Me llevé la mano izquierda a las trenzas del bigote y las mesé con suavidad — Uhm — dudé por unos segundos — ¿Quién es Ashura? — dije acariciando ahora la trenza de mi barba mirándoles de uno en uno con total indiferencia. Sabía perfectamente quien era, lo acababa de ver, pero quería dejar claro que no era nada para mi y que ni tan siquiera lo tenía en consideración. La pregunta fue sencilla y sucedió después del final del grito de mi montura, tras el cual se agitó un poco e incorporó reposicionándose y estirando sus alas paralelas al suelo, listo para comenzar con nuestra caza de hoy.
— Si estás dispuesto a morir, quizá seas digno de pelear conmigo — pronuncié mientras me preparaba para enfrentarlos, clavando mi único ojo en el tipo con la mayor recompensa.




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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Ashura - 26-01-2026

Cuando Quetzalli completó su forma, yo me subí a él, montandole como si fuera mi montura. Respirando con tranquilidad mientras aquel aleteo turbaba el aire, el músico rezó un salmo, Santa muerte… Quizá sí, el aura de aquel hombre era la más fuerte que había sentido en mi vida. Aquello me superaba, una vez más mi fe se tambaleó por un instante mientras recibía aquel haki, que ahora no era uno, si no dos.

Uno con una forma grande y agresiva, salvaje. La otra morada morada, como a mi me gustaban.

Un último vendaval dispersó por completo el polvo. La escena me maravilló. Aquel ave majestuosa montada por aquel hombre de trenzas. No sabía su nombre ni me importaba. Solo sabía que decía ser el soberano de mi hogar. El tipo bajó de la bestia, de la cual no pude separar mi vista.

- La madre que me parió churrita. ¿HAS VISTO QUE PEDAZO DE BICHO? -

Asentí con aprobación mientras baja la comisura de mis labios. Toda mi atención estaba puesta en aquella bestia hasta que la vi…

Su espada. Su mano la tocaba como si fuera un cetro de mando. Su guarda era brutal, su filo era abismalmente largo. Ese arma rezumaba algo, era distinta a todas las demás que había visto. Sentí los celos de la Hoja del luto. Teníamos que demostrar que era mejor, para que la aceptase como una hermana.

Esta pelea sería la más importante de nuestras vidas. La daña almirante envainada en el lado izquierdo de mi cintura esperaba también su oportunidad de lucirse. Pero todo eso dejó de importar por un segundo cuando aquella colosal ave graznó partiendo el silencio de la expectación.

Un escalofrío corrió por mi espalda mientras mi haki se activaba desbocado 20 metros. No pude menos que soltar una carcajada nerviosa que se escapó de la comisura de mis labios en forma de humo. Sentí terror, un terror natural, aquella bestia podía devorarme si quería, pero algo dentro de mi ardía, siempre así de valiente, o quizá ¿siempre así estúpido? Apreté con fuerza el agarre de mi espada, como si fuera lo único que me mantenía atado a este mundo mientras mi mano temblaba nerviosa. Aquella no era una batalla más, no era una batalla por el mando de mi tripulación, no era un combate contra un almirante, no era una lucha encarnizada para destruir un cuartel de la marina… No, aquello, aquello eran palabras mayores.

- ¿Quién es Ashura?  -

La pregunta sesgó mis nervios…

- Si estás dispuesto a morir, quizá seas digno de pelear conmigo -

Vacilé por un segundo ¿Dispuesto? HArHArHAr, había nacido para matar, había llegado hasta aquí matando. Morir solo era una parte más del proceso, aquel que esta dispuesto a tomar la vida de los demás debe estar dispuesto a que tomen la suya.


- Soy yo - Le contesté desde el lomo de Quetzalli, apretando con fuerza mi espada, estaba tenso como nunca antes, aquel graznido me había dejado intranquilo, pero aún así mi boca era mucho peor que yo, la cual, por un segundo actúo por sí misma, con un tacto pastoso que había dejado el cerdo asperó y el polvo del ambiente contesté - ¿y tú eres? - pronuncié con total sinceridad y solemnidad con un tono de voz grave que escondía mis miedos bajo un manto de irracionalidad. La pregunta era sincera, pues yo nunca mentía, y Korg nunca me había dicho el nombre de aquel tipo - da igual. Si muero no me voy a acordar , y si mueres no me va a importar - finalicé elevando un poco los hombros demostrando indignación deseando que empezase el combate. Solo quería una cosa ahora mismo, mucho más que aquella isla, algo que me hacía anteponer mi integridad y no ser capaz de mirar atrás. Ahora había visto aquella espada, ahora necesitaba aquel arma y un arma valía mucho más que cualquier tierra de este mundo. Ese hombre tenía todo lo que anhelaba, y la vida me había puesto en su camino para arrebatárselo. Era momento de que se iniciara la catástrofe. Metí mi mano en el bolsillo izquierdo de mi chaqueta y el humo empezó a salir como un pequeño incendio en su interior - Bueno… ¿Empezamos? - finalicé sin más miramientos. Las presentaciones eran para los negocios y creo que ninguno de los dos habíamos venido a negociar ni a llegar a ningún termino sobre quién gobernaría sobre el cadáver del otro.

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Tenoch Titlan - 27-01-2026

En el instante en el que termine de persignarme el capitan subio a mi como si de una montura se tratase, iba a protestar, pero al sentir el enorme poder que estaba acercándose, un poder como nunca sentí, asi que deje pasar el acto de mi capitan, ahora mismo deberíamos pelear juntos, cada uno cubría las cadencias del otro.


Casi no noto la otra aura que lo acompañaba, pero pude verle con mis ojos, era un ave, una majestuosa. De un momento a otro esa ave, emitió un grito y pude sentir como el terror inundaba mi ser, mi respiración se agito y la voz de Gaeru volvio a aparecer en mi cabeza. – Mantente firme hermano Gero -, Decidir hacerle caso, asi que tome mi micrófono con mi mano derecha en el momento que aquel hombre del aura poderosa preguntaba, quien era Ashura.

Aquel hombre y su pájaro, estaba a 20 metros de nosotros, yo decidi ajustar mi haki de observación a esa distancia y pasarlo al avanzado. Ashura cruzo palabras con ese tipo, preguntándole su nombre, pero acto seguido le comento que le daba igual, si moría no se iba a acordar y si lo mataba, no iba a importar, no pude evitar esbozar una sonrisa, tenía razón no importaban los nombres, ahora solo debíamos prevalecer.

En el mismo instante despues de que mi capitan terminara de decir “Empezamos”, Me desplace hacia atrás 15 metros de un salto ayudado por el movimiento de mis 2 pares de alas, quedando en el aire a 10 metros del suelo, quizás no era el momento de ponerme a cantar, pero sabia que al hacerlo me sentiría más tranquilo. –

Águila de Oro y Plata
Y para los que me quieran afectar
Creo en mi santos y en el eleguá 
Que siempre me envalentonaran
!yayaiii!

Sentí como recuperaba un poco la compostura y la Voz de mi rana hermana volvio a sonar dentro de mi cabeza. – Cantas muy lindo hermano Gero -, volvi a aguardar mi micrófono he hice chocar mis puños, estaba listo, nuestro momento habia llegado.


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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Bartolomeow Flint - 27-01-2026

Leyenda


Mi cuerpo se estremecía de la emoción, mis piernas no paraban de moverse y mis pies pisoteaban el suelo como si fuese la primera vez que lo hacían. Era la primera vez desde que me encontraba en aquella isla, que alguien se había atrevido a atacarla. Y no solo atacarla, sino hacerlo como lo estaban haciendo, de frente y a pleno día. Aquello solo podía decir una cosa, en aquella tripulación solo habían locos que confiaban demasiado en su propia fuerza y no tenían miedo a morir. Cosa que sin duda me hizo querer conocerlos, además de que podían ser mi vía de escape de esta maldita tripulación de esclavistas y maltratadores.

Por iniciativa propia había decidido ayudar primero a llevar el cuerpo del peliblanco, el cual por alguna extraña razón se le había ocurrido atacar al que parecía su capitán. No me sorprendía este tipo de acciones entre piratas, estaba totalmente acostumbrado a ello, lo que más me sorprendía es que se produjesen durante el ataque a una isla enemiga, donde en teoría deberían apoyarse e ir a una, para conseguir el objetivo, ya luego hubiese habido tiempo de sobra para los problemas internos. Aún así lleve al tipo peliblanco de vuelta a su barco, el cual estaba bastante dañado por el ataque que con el que les recibimos.

Ahora ya me encontraba volviendo hacía el lugar donde había visto al hombre de cuernos. Aunque andaba emocionado, tenía la mente fría pudiendo observar lo que tenía en frente y sobre todo el cielo, donde de repente apareció Raida, el enorme ave fuza que siempre transportaba al capitán. "El capitán... esto significa que Ugama a caído... Espero que estos tipos puedan derrotarlo-don..." pensé mientras aceleraba el paso, tenía claro que yo no era ni un posible rival para el capitán pero si había alguna forma de ayudar a esos tipos, que aunque no conocía de nada, lo haría sin dudar, si estos tipos derrotaban al capitán yo tenía un pequeño porcentaje de librarme de sus cadenas y eso para mi ya era lo suficiente como para arriesgar mi vida.

Vi como Raida aterrizaba y me dirigí allí sin dudarlo. Justo antes de llegar, escuche el graznido del gran ave, el cual me hizo dudar un momento, ya que un fuerte temor me recorrió el cuerpo, lo que provoco que me tropezase y cayese de cara al suelo. Desde el suelo levante la vista y pude ver a unos veinte metros de mi posición al tipo moreno subido sobre lo que parecía un ¿Pegaso?, pero no, no era un simple Pegaso, su torso y cabeza era de humano. "Otro usuario, en esta tripulación también parecen haber varios usuarios-don..." Me dije sin poder moverme aún, mis músculos aún no querían responderme. 

Delante de ellos, a unos treinta y cinco metros de su posición y cincuenta y cinco de la mía se encontraba el Shichibukai, Shinji Kagayaku Capitán de los Piratas Mittsuami y flamante hijo del legendario Akoya, detrás de él estaba Raida con las alas totalmente desplegadas enseñando su enorme majestuosidad y poderío, tapando por completo los edificios de detrás suyo.

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Shinju Kagayaku - 28-01-2026

Subido en el lomo de aquel hibrido raro entre jamelgo, paloma y vendedor de tacos, el oni no se acobardó ante mi pregunta y declaró abiertamente que era él a quien buscaba. Al menos iba de frente, eso era bueno, aunque la imagen de verle subido a la grupa de un subordinado se me hacía cuanto menos extraña. Preguntó que quien era yo, diciendo que tampoco era muy importante porque si lo mataba o me mataba mi nombre se iba a olvidar. Y cuan lejos estaba de aquella afirmación.
— Soy el final del camino — contesté, viendo como se desplazaban hacia atrás y hacia arriba quince metros mientras me pedía que empezásemos y su asno alado comenzaba a cantar. La ceja de mi único ojo se curvó mientras les veía. Menudo circo habían traído a la puerta de mi casa...

También estaba presente aquel tontatta, inmóvil, inexpresivo. Seguramente tan aterrorizado y asustado que no podía ni articular palabra... Qué asco. Odiaba la debilidad en todas sus formas, y eso... estar ahí inmóvil y sin hablar siquiera para pedir clemencia, era la muestra más deplorable de debilidad. Más incluso que rendirse, pues rindiéndote eras consciente de tu propia debilidad y te tragabas tu orgullo. Pero pretender que con quedarse tan quieto que te vuelvas invisible era un insulto hacia mi soberanía.
También estaba presente una mole grande y gruesa, un chaval joven. No lo reconocía de los wanteds, así que no sabía si era un nuevo integrante aun sin una recompensa por su cabeza o era un imbécil que se había quedado ahí al vernos a mi y a Raida descender del cielo... pero fuera cual fuera su intención o incluso su bando, estar cerca de mi en un combate significaba arriesgarse a morir.

El oni y el centauro alado se mantenían a esa distancia, y yo, sin mover mi cuerpo ni un ápice en el terreno, alcé la voz y les invité a que no fueran tan tímidos y se aproximasen a mi. ¿Cómo íbamos a empezar una pelea si se alejaban cuando me pedían que comenzase? ¿Qué era esto, la caza del gato y el ratón?.
— Estoy esperando a que dejes de abrazar la espalda de tu novio para que podamos comenzar — fueron las palabras que salieron de mi boca, y fue lo único de todo mi cuerpo que se movió, reduciendo el Kenbunshoku que emitía a un área efectiva de diez metros a la redonda partiendo de mi, esperando pacientemente por la continuación de su invasión a mi isla, si es que tenían lo que hacía falta para lanzarse al ataque contra mi.




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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Tenoch Titlan - 29-01-2026


Note que Ñorgo no se habia movido y pense que el pequeño Tontatta, con sus 30 centímetros de pura magia, maldad y excelente manejo de los fierros que escupían balas, tenía problemas para actuar cuando habia animales cerca, le paso cuando Umaga que en paz descanse, se transformo en el perrito malvado y ahora que esta esa águila morada. Todos teníamos nuestras debilidades, pero que la tuya sea los animes es bastante jodido, pues estos abundan.

Ajuste mi haki de observación medio a 15 metros, mis ojos seguían fijos en aquel hombre, calvo, pero con unas buenas trenzas y tuerto, podia sentir como una llama ardía en mi interior, este caballero no se movio de su sitio, seguíamos a 35 metros, pense que las palabras de Ashura lo motivarían a pasar a la acción al final de cuentas estabamos invadiendo este pedazo de tierra que era su casa, pero no fue así seguía alli parado.

En un momento el caballero tuerto, calvo y feo, empezó a hablar, sus palabras llegaron a mis oídos y no pude evitar sonreír, cuando dijo dirigiéndose claramente a Ashura que estaba esperando que dejara de abrazar a su novio para comenzar.

Le tomaría la palabra, asi que sin dudarlo ni un segundo, en el momento en que termino de pronunciar la ultima letra de su frase, es decir la r, mis Rokuyoku Ken se prendieron fuego y yo Sali disparado ayudado por mis alas, como una saeta blanca con mi puño derecho imbuido en mi haki de armamento avanzado mientras decia. – !Eagle Fire Born! – Acorté nuestra distancia en un abrir y cerrar de ojos y cuando lo tuve a mi alcance hundí mi puño derecho sobre el lado izquierdo de su pecho a la altura de su corazón y sin perder ni un segundo de mi tiempo, volvi a aletear violentamente con mis alas de Pegaso para tomar distancia a 13 metros, pero no hacia mis 6 sino hacia mis 4. Pude ver como por el impacto mi enemigo habia salido disparado hacia atras estampándose contra los edificios que estaban a su espalda. 

La batalla final por la conquista de este pedazo de tierra habia comenzado, mis ojos fijos en nuestro enemigo brillaron, yo habia decido dar el primer paso, Santa Muerte…Protégeme.
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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Korg - 29-01-2026

Leyenda (Guía de color)


Habíamos sobrevivido de alguna forma al señor chihuahua, pero cuando pensaba que iba a terminar fresco como una lechuga la cosa se había torcido. Estaba cansado. Tan cansado que mi cerebro se desconectó por completo, pasando por alto el ejército que había traído Ashura y que había conseguido a saber dónde. Tampoco me enteré de lo que nos dijo que había pasado con el tipo feo de los terremotos.

Tampoco me percaté de que se había hecho de noche aunque no fueran todavía las cinco de la tarde, ni de que todos los tipos que había reclutado el amigo de los malos humos huyeron despavoridos. No me enteré de practicamente nada, hasta que un desgarrador grito alcanzó mi oído. Sentía como aquel sonido infernal retumbaba en mi cabeza, como vibraban todos y cada uno de mis huesos. Aquel graznido, que sonaba como un alma que lleva en pena miles de años, me dejó completamente helado.

Ahí estaba yo, inmóvil, cuando escuché una dulce voz. De algún modo, esa extraña canción hizo que algo dentro de mí se encendiera, haciendo que volviera a la realidad. A decir verdad, casi que prefería estar ahí medio moñeco, porque no me habría dado cuenta del señor con cara de mala hostia que tenía justo delante, al lado de un majestuoso ave.

- Bueno, espero que estos puedan dis... - giré levemente la cabeza, buscando no a Ashura, si no a cualquiera de los tipos a los que había traído a esta isla. Para mi sorpresa (y mi desgracia) no vi a nadie. Activé mi Kenbunshoku medio y lo expandí hasta los veinte metros, para percatarme de que el amigo del machete ponzoñoso y el de los dos pares de alas estaban detrás de mí, volando - Mira que les tengo dicho que yo soy el que tiene que estar detrás mientras ellos distraen a quien quiera que sea el que tengamos delante, que para algo son enormes y yo chiquito.

El centauro superalado se disponía a dar comienzo al enfrentamiento, así que salté hacia atrás y a mi izquierda, dispuesto a alejarme para dejar a aquella dupla convertirse en el centro de atención.

Cuando toqué tierra, a quince metros de mi posición anterior, pude ver como aquel tipo había terminado estampado contra los edificios del fondo, tal y como le había pasado antes al señor que se transformaba en adorable chihuahua, mientras que, ahora sí, pude ver a a Ashura montando a Quetzalli, lo cual era una escena que nunca imaginé presenciar pero que sería realmente gracioso inmortalizar en una estatua.


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Duda

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RE: [EVENTO LOCAL - MUSHOKU] Una jauría de perros III - Terror Alado - Ashura - 29-01-2026

Aquella sonata de Quetzalli, lejos de irritarme me envalentonó, recuperó el Ashura que se había perdido con el grito de aquella bestia migratoria o lo que diablos fuese el pollo colosal sobre el que había venido aquel tipo. Saqué mi brazo del bolsillo mientras el humo empezaba a rodearlo como una columna. Y el tipo me respondió.

- Así que el final… - Me vi susurrando.

Levanté mi brazo mientras el humo le cubría como una humareda y escuchaba las palabras del calvo con trenzas.
Era gracioso.
Nosotros éramos los Mushoku, siempre peleábamos contra gente más fuerte, nunca antes habíamos enfrentado a alguien a quien hubiéramos destruido, nuestro camino era el de enfrentar a  la puta muerte, no la de ser los mejores, no éramos nadie, nadie nos debía nada. Solo somos la guerra. No veníamos a quedar bien, a hacer cosas épicas, a deleitar al público que nos observaba… NO. Nosotros solo sobrevivimos a las pruebas que el destino nos ponía, como fuera posible sin pensar en lo bien que nos viéramos o lo feos que salíamos en los wanteds. Y si para sobrevivir tenía que poner mi puto culo sobre el lomo de un caballo con torso humano y mascara lo haría sin pensar en la puta foto que pudieran sacarme o pudieran pensar que mis inclinaciones sexuales eran más fuertes que mi instinto de supervivencia. Por que quisiera o no, ese hijo de puta me daba mucha mala espina. Mucha peor que Yugu Dimipal almirante de mis santos cojones humeantes.
Los puños de Quetzalli se incendiaron y salimos despedidos, mientras que mi antebrazo terminaba de quedar recubierta con una humareda en forma de una mano enorme que salía desde mi codo, aumentando el tamaño de mi brazo en 3 metros de largo desde el codo y dos metros de ancho, no me dio tiempo ni ha cagarme en toda su puta madre antes de empezar el conflicto. 

- SUPERESPACIOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO - Nicolás estaba igual de atónito que yo.

Ya no había tiempo para más, mi velocidad y enfoque en el combate fue tal, que ignoré todo lo demás, cerrando 5 metros el radio de mi haki mientras avanzábamos hacia el calvo y el pajarraco.

- Pienso hacerme una taza con tu cráneo y una esponja para rascarme los huevos con tus trenzas - dije mientras Quetzalli impactaba y yo me aproximaba al flanco opuesto al que Quetzalli había impactado con la columna de humo que mi brazo había generado, una mano enorme de 3 metros de largo y 2 de ancho - Ahora esto es mi dominio - Grité mientras apretaba los dientes.
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Leyenda


"Como no me había dado cuenta antes-don... Esto no puede volverme a pasar-don..." Me dije cuando me percaté que en el suelo justo entre Shinju y el semicaballo volador y su jinete, se encontraba un ser diminuto, el cual a primera vista no lo había podido identificar, pero ahora podía ver claramente que se trataba de un tontatta, un ser diminuto, el cual portaba un mini rifle a su espalda. En mi vida, no había visto muchos individuos de esa raza, pero por lo que veía no todos tenían el mismo aspecto, eran parecidos a los Minks, los cuales aunque eran de la misma raza, dentro de la raza habían diferentes aspectos y características físicas. Puesto que el tontatta que había conocido con anterioridad era más parecido a un insecto, una especie de cucaracha y en cambio este parecía más un furro, en concreto un furro humanoide calvo.

"Tengo que intentar moverme-don... No puedo quedarme aquí quieto-don..." Pensé mientras intentaba incorporarme, pero mis músculos no paraba de temblar y no me hacían ni caso. "Que narices me esta pasando-don... Si solo son un pájaro enorme y un shichibukai-don..." Sigo diciéndome mientras no dejo de luchar contra mis propios nervios corporales y músculos, los cuales no dejaban de temblar y no hacían caso ninguno a las órdenes que les daba desde mi cerebro. "Esto no me puede pasar-don... y menos si quiero cumplir mi sueño-don... Solo se me ocurre una cosa-don..." Me dije enfadándome conmigo mismo, hasta que llegue a la conclusión que debía sentir dolor para obligar a mi cuerpo que contestase y lo único que se me ocurrió que podía hacer era morderme con fuerza el labio inferior. Y eso hice, sin dudar un momento me mordí con todas mis fuerzas el labio inferior de la boca llegando a provocarme sangre, la cual saboree mientras notaba como mis brazos y piernas volvían a la normalidad poco a poco.

Al final conseguí moverme lo justo para intentar levantarme, con mucho esfuerzo y apoyándome en la pared conseguí ponerme en pie. Desde ahí pude escuchar como tanto Shinju como el que parecía el capitán de la banda invasora intercambiaban palabras incitándose el uno al otro a atacarse. De repente el pegaso y el tontatta desaparecieron del lugar en el que se encontraban. "¿Que narices-don? Estos tipos son demasiados rápidos para mi vista-don..." Pensé mientras miraba aún apoyado en la pared, puesto que las piernas aun me temblaban.

Resumen


Karmas implicados